miércoles, 28 de julio de 2010

ÁNGEL ARTURO GONZÁLEZ: UN LEGADO PARA IMITAR

Todos los hombres y mujeres productivos tenemos varias facetas sucesivas o paralelas en el transcurso de nuestras vidas, las cuales nos van dando nuestra personalidad y vamos apoyando en la medida que nuestro temperamento y nuestra disposición por determinado tema así nos lo dicta en lo más profundo del ser.

En cada una de esas facetas uno va conociendo otros seres que comparten ese gusto particular por alguna actividad, de modo que nuestro círculo de amistades y conocidos se va ampliando y especializando conforme nos vamos involucrando en asuntos de distinta naturaleza.

Es así como, en mi faceta de promotor y amigo del arte y de la cultura, conocí a un gigante, precisamente por su humildad y porque era capaz de hacer y gestionar sin hacerse insufrible ni pasarle encima a los demás, razones que lo hacían darse a querer y a respetar por todos.

Era Ángel Arturo González, quien apenas ayer se nos adelantara en el viaje que todos tenemos asegurado y cuyos restos materiales serán enterrados, hoy, en su natal Antigua Guatemala, un ser humano de esos escasos, de excepcional carisma, a quien siempre vi como un verdadero embajador de la sociedad culta y educada que caracteriza a esa ciudad.

La vida de Ángel Arturo ha de ser más compleja, pero para efectos del propósito de este espacio virtual vale la pena, además, resaltar su participación política, como candidato a alcalde, en el último proceso electoral llevado a cabo en 2007.

Sin pretender conocer a fondo su campaña ni al respetado personaje, sí me atrevo a decir que su paticipación ha de haber sido transparente, algo ingenua frente a los demás candidatos e, inclusive, frente a algunos electores, pero hablando siempre con la verdad, su verdad.

No ganó la elección, pero con sus aportes le dio valor a todo el proceso y dejó un importante legado, pues dudo totalmente que él mismo creyera que iba a ganar, pero señaló el camino para todas esas personas escépticas con relación al grado de involucramiento que debemos tener en los temas comunitarios, sociales, culturales, políticos.

Nunca lo escuché criticar pero sí ofrecer su voluntario apoyo en algún proyecto eventual que surgira, pero en caso hubiese criticado algo que estuviera mal, no se limitó a la crítica: participó activamente, y no sólo como activista sino como sujeto para ser electo.

Ojalá su ejemplo sea aprovechado por quienes quedamos acá, en nuestra linda tierra en medio de una crisis de valores como nunca ha habido, pues la única manera de salir adelante, como sociedad, es precisamente con la participación de todos, ya opinando constructivamente, ya aportando ideas novedosas, ya poniendo capital sano, ya apoyando a nivel de simpatizante o de activista y, cuando se ha logrado algún capital electoral, como candidato a algún puesto de elección.

La senda de la patria es incierta, pero tengo la confianza que está resguardada por espíritus de luz, de elevado astral, que han sabido interpretar, mientras vivieron encarnados en nuestro país, la misión para la cual fueron enviados acá, superaron obstáculos y se levantaron por encima de todo para cumplir la misma.

Ése es el caso, lo percibo, de Ángel Arturo. ¡Que Dios le permita aconsejarnos mientraas transitamos esa senda!

lunes, 26 de julio de 2010

CUIDADO CON LOS GATOS

Acaban de ordenarse las capturas de cuatro personas, sindicadas de conspirar para cometer fraude en la licitación por casi 900 millones de quetzales en el Registro Nacional de las Personas, RENAP.

De ellos, el de más alto rango es un ex Ministro de Gobernación de efímero paso por ese puesto.

Como tengo suficiente tiempo de andar bregando en el acontecer nacional, cuesta creer que estos peones, en el tablero de ajedrez de esta multimillonaria defraudación, sean realmente los autores de dicho desfalco, no porque no tengan la inteligencia para hacerlo, sino porque no tienen la "palanca" para haber armado esta trama, para tener acceso a ese chorro de millones de quetzales del presupuesto nacional, sin que nadie de arriba "pataleara", término despectivo con el cual el Presidente de la República se refiere a quienes no están de acuerdo con él.

Por eso señalo que hay que tener cuidado con los gatos, no sea que distraigan nuestra atención de quienes, verdaderamente, se están nutriendo detrás de toda esa farsa que han montado.

Luego, no nos quejemos si el RENAP no funciona. No se ha trabajado para que funcione sino para saquearlo. ¡Una mancha más al tigre!

jueves, 22 de julio de 2010

BANCADA SE SUMA A PEDIR LA PENA DE MUERTE

La primera vez que recuerdo haber intervenido, públicamente, en un debate acerca de la pena de muerte, fue, quizás, en la primera legislatura del Parlamento Centroamericano, que se dio entre 1991-1996 porque, en el mismo, los únicos dos diputados que, recuerdo, estábamos a favor de la misma, eramos el salvadoreño Sidney Mazzini y yo.

Surgió la discusión a raíz de una iniciativa que alguien presentó con la finalidad de que la pena de muerte se erradicara de Centroamérica, y si bien no fuimos muchos quienes intervenimos en su defensa, a la hora de la votación la iniciativa no pasó y fue descartada, según recuerdo, con la consiguiente y ahora acostumbrada palmada en el hombro, acompañada de una felicitación.

Es que ésa parece ser la costumbre de muchos diputados y de las personas de la calle, que sienten algún temor de defender sus ideas o quién sabe qué, y prefieren apoyar los argumentos de alguien más que salir a enarbolar bandera alguna. Pero este no es el tema.

Durante los últimos tiempos he venido escribiendo acerca del tema, defendiendo el derecho de la mayoría de guatemaltecos de aplicar sus propias leyes y no la de algún Tratado o Convenio que, por muy bien intencionado por haber sido enmarcado en la situación política y social de otra era, le hace más daño a la ciudadanía de bien, honrada y trabajadora, que lo que la protege.

Artículos acerca de los linchamientos, de lo que he identificado como el "Síndrome del Chucho" y otros más, están ligados al tema.

Ahora que la violencia se ha ensañado más con los guatemaltecos, que al haber ametrallamientos y lanzamiento de granadas podemos hablar de terrorismo en las calles y, por qué no decirlo, ahora que se acercan las elecciones, una bancada de diputados hace publicaciones en la prensa pidiendo que se revise el tema de la pena de muerte, que se denuncie el Pacto de San José y que se comience a aplicar. Hasta editoriales de la prensa escrita comentan el comunicado.

A mí me parece bien que cualquiera se vaya sumando a este orden de ideas. Con lo que no estoy de acuerdo es con que el tema se politice más de lo debido y se convierta en un asunto electorero.

Comprendo que es algo que deberá ser resuelto por los políticos, y yo soy uno de ellos, pero no comprendo cómo quienes hacen política y están en capacidad de cambiar las cosas han dejado que lleguemos a los niveles en que la violencia nos tiene sumidos y, por otro lado, hayan dejado pasar un tiempo valioso, el de los primeros años de gobierno y de legislatura en el Congreso de la República, y sea hasta ahora, con el proceso electoral en ciernes, que retomen un tema que debió haberse resuelto desde hace tiempo.

La pena de muerte es un tema delicado, objeto de todo mi respeto, que debe ser visto no como tema de campaña sino como parte de la agenda del país, la de comenzar a priorizar varias cosas: la jerarquía de las leyes, los derechos de las víctimas de los delincuentes, los de los deudos de las víctimas que fallecieron en manos de la delincuencia; valorizar ante la sociedad que quien la hace, la paga, como un ejemplo necesario para todas aquellas personas que, en el uso de su libre albedrío, optan por cometer fechorías.

Toda sociedad tiene derecho de encontrar las maneras de sanar cuando se encuentra enferma. Guatemala está enferma de tanta delicuencia, y una de las maneras de elimiar las partes enfermas de su sociedad es la pena de muerte.

Desde esta tribuna virtual felicitamos a la bancada que se ha sumado a la posición que hemos venido defendiendo y que es la de muchos guatemaltecos, quizás la gran mayoría que prefiere que funcione el sistema, como fue previsto, que recurrir a los linchamientos públicos.

miércoles, 21 de julio de 2010

UN EJEMPLO MÁS DE CÓMO LA BUENA INTENCIÓN POLÍTICA PUEDE DAÑAR A LAS MAYORÍAS QUE DESEAN SALIR ADELANTE

La edición de mayo 2010 de la revista EL ECONOMISTA trae, en las páginas 26 y 27, un artículo ilustrativo de la manera en que algunos políticos que no entienden que sus actuaciones, tratando de componer algo, producen efectos posiblemente más devastadores de lo que están tratando de arreglar.

Se trata de una ley de apenas doce artículos que la Asamblea Nacional nicaragüense aprobó recientemente, denominada “Ley Especial para el Establecimiento de Condiciones Básicas y de Garantía para la Renegociación de Adeudos entre las Instituciones Microfinancieras y Deudores en Mora”, nombre quizás más largo que la ley misma, la cual establece parámetros como limitar la tasa de interés, otorgar períodos de gracia, alargar los plazos de quienes, siendo deudores de microcréditos, se encuentran morosos, así como obligar a las empresas que confiaron en ellos y les dieron financiamiento que, a su vez, tienen que pagar a quienes proveen esos recursos, a asumir no sólo los intereses por mora sino los gastos de cobranza.

Nicaragua ha tenido, según mi experiencia, una larga historia cultural de endeudarse y, finalmente, no pagar. Hasta había un Ministro de Finanzas que, según cuentan, tenía una pluma para firmar los documentos en que comprometía al país con más deuda con garantía soberana, que llevaba grabada la leyenda “firmar me harás, pagar jamás”. Seguramente este es uno de los grandes impedimentos para el desarrollo.

Ahora que se vino la crisis financiera que ha golpeado las economías de todo el mundo, la nicaragüense no fue la excepción; y así como en Estados Unidos, en España o en Guatemala, empresarios y trabajadores estamos pasando penas, igual sucedió en el resto del mundo sin que Nicaragua fuese la excepción.

Lo malo es que una actividad de financiamiento a los pequeños productores urbanos, a los campesinos, a las mujeres, que generalmente no encuentran quién confíe en ellos y les preste el dinero necesario para levantar un negocio o hacerlo prosperar, que generalmente son buena paga y que se les suele otorgar esos préstamos sin garantía porque no tienen bien alguno que ofrecer para cumplir este requisito, se han visto damnificados por la intromisión de una decisión política en una actividad eminentemente privada.

Es loable que se quiera defender al débil, pero no es lógico que porque subió la tasa de préstamos en mora del 4% al 15%, se penalice al 100% de la cartera de clientes, es decir, al 85% restante que sí está al día y que lo menos que merece es que se crea en ellos y se les siga apoyando.

¿Cómo ha sucedido lo anterior?

Resulta que las entidades que se dedican a hacer préstamos a los pequeños productores a los cuales nos hemos referido, no trabajan con capital propio sino suelen fondearse con recursos de países e instituciones, generalmente de Europa y de Estados Unidos, en ese orden, que confían en la labor que vienen desempeñando.

Algunas instituciones que prestan para ese fin lo hacen con tasas de interés concesionales, pero no son la mayoría. La parte más grande de los fondos suele provenir de entidades que se dedican a prestar; ése es su negocio. Luego, las entidades prestamistas de primer piso efectúan una mezcla de recursos para poder ofrecer, a su cartera de clientes, sumas de dinero con la tasa más competitiva que puedan, cubriendo a través de la misma sus propios costos de intermediación y obteniendo una ganancia legítima.

Entendamos que no cualquiera se mete a prestarle a personas que no tienen bienes que hipotecar o que pignorar a cambio. Esta actividad, veámoslo bien, fluctúa entre las fronteras del lucro y de la labor social y, bien importante decirlo, suele atender, generalmente, a un substrato de personas a quienes el Estado no está en capacidad de hacerlo.

Luego, con la quizás bienintencionada intromisión política en la actividad, ahora resulta que las mocrofinanciadoras tienen dificultad para encontrar, en el mundo, capitales que puedan ser arriesgados en una actividad en donde existe el riesgo de no recuperarlos.

El artículo habla de alrededor de US$.70.0 millones los que, en 2010, dejarán de conseguir las financiadoras de primer piso, lo que significa que serán muchísimos buenos y hasta excelentes deudores, que han venido pagando al día sus créditos a pesar de la crisis económica global, los que no podrán renovar este año y el siguiente sus respectivos créditos, vedándoseles indirectamente el derecho a acceder a algo tan vital, el crédito, después de haberse abierto brecha no sólo con un gran esfuerzo personal sino con honradez.

La Ley comentada no surgió por generación espontánea. Es producto de un movimiento de unos pocos que ha venido dándose para no pagar, de modo que eso nos permite preguntarnos: ¿cuántos deudores, de ese 15% de quienes están morosos, está realmente en condiciones dificultosas para pagar?, ¿dentro de ese porcentaje hay muchos deudores que simplemente, ante la expectativa de ese perdón de deudas que ya anteriormente se ha visto en el país, simplemente se montaron sobre la ola para navegar a costillas de los demás?

La pérdida de credibilidad para invertir en el país, pero especialmente la pérdida de empleos que una ley de simples doce artículos producirá, sse calcula que será de más de 100,000, sin contar la zozobra que más de 100,000 clientes honrados, también, tendrán ante la certeza de quedarse sin crédito.

Bien dicen que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.

EL CENTRO UNIVERSITARIO METROPOLITANO, CUM

En un terreno propiedad de la Universidad de San Carlos en donde la muchachada se reunía cotidianamente a jugar futbol, a finales de la década de 1990, cuando fungía como Director por Guatemala del Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE, se procedió a construir, con financiamiento de dicho banco, el Centro Universitario Metropolitano.

Tuve la oportunidad de visitarlo con el entonces Rector Magnífico, ingeniero Efraín Medina, con quien establecí una excelente relación institucional y personal, mientras se ejecutaba la obra gris.

Desde entonces, se ha convertido en el lugar en que decenas de miles de jóvenes han hecho realidad el sueño de transformarse en profesionales útiles a su país.

Sin embargo, hoy el CUM es noticia por la cantidad de asaltos y la manera como gente armada ingresa al mismo a despojar de sus computadoras portátiles a decenas de estudiantes que, indefensos, no tienen más remedio que entregarlas.

Ése no es el ambiente que la juventud necesita para desarrollar sus capacidades intelectuales y florecer a la vida profesional.

Se requiere que las autoridades de gobierno, en conjunto con las universitarias, implementen un plan conjunto que proteja el entorno en donde nuestros estudiantes se desempeñan.

La vigilancia con cámaras, tanto dentro del CUM como de sus alrededores, así como la de las rutas de transporte colectivo que van y vienen con catedráticos y estudiantes, deben establecerse, y las fuerzas de seguridad deben ser parte de ese plan para poder reaccionar inmediatamente cuando se detecte algún hecho ilícito.

Además, se hace indispensable que se establezcan los medios idóneos para impedir que gente armada ingrese a un campus universitario.

Promover que el país tenga los mejores profesionales es hacer patria, y sanear el entorno en donde se forman debe ser el principio de esa formación.

CAE, DE NUEVO, LA NOCHE NEGRA

Cuando era un adolescente tuve la oportunidad de observar, aunque fuera muy jovencito, cómo, con la incorporación de la lucha armada dentro de los sectores urbanos de la capital de Guatemala, fue cayendo, poco a poco, una especie de manto obscuro que le cambió, para siempre, la calidad de vida a sus habitantes.

Recuerdo especialmente el asesinato de unos pobres guardias del Banco de América, policías militares ambulantes que pasaban repartiendo, en camiones del ejército, a todas las agencias bancarias. Fue unos minutos antes de las ocho de la mañana, aproximadamente a una cuadra de donde estudiaba, y todavía guardo en mi memoria, tanto los sonidos de las detonaciones de las armas de fuego como las imágenes vívidas del paso, frente donde estábamos un grupo de estudiantes, de los asesinos de ese par de jóvenes indígenas inocentes, ya que pasaron frente a nosotros, huyendo, en un sedán europeo, rojo, de cuatro puertas.

El tránsito de los ataques esporádicos y las emboscadas a patrullas de policía o convoyes del ejército, hacia los bombazos y voladuras de puentes, hoteles, cines y agencias bancarias, con la contraparte de Estados de Sitio y Toques de Queda, fue irse internando en esa noche obscura a la cual me refiero, la misma que pensábamos iluminar con la firma de los Acuerdos de Paz pero que vemos, con una mezcla de tristeza y perplejidad, que nos sigue cubriendo y, encima, se pone borrascosa.

Dicen que el conflicto armado interno se origino por las desigualdades de este país. Hoy, esa violencia generalizada tiene diversos orígenes, desde el poderoso y abyecto narcotráfico que ha venido utilizando al país de corredor de la droga desde donde se produce hasta el país que más la consume, pagando sus "servicios" con la misma droga que desde hace unos años se vende en el país, lo cual, a su vez, ha venido produciendo una nueva generación de guatemaltecos viciosos, dispuestos a delinquir sin límites con tal de conseguir los medios para otra dosis de ese veneno, hasta otros orígenes igualmente complejos como las maras nacidas en Estados Unidos y deportadas a latinoamérica, entre otros orígenes.

Tanto en la violencia generalizada de ahora como en la de ayer, han jugado un papel preponderante los gobiernos corruptos e inútiles, pues podemos identificar que existe un vínculo directo y proporcional entre los niveles de insatisfacción de la población con la manera como algunos de los individuos que la componen reaccionan en contra de los demás, ya sea como una venganza contenida en el subconsciente, ya como una manera de aprovecharse de un sistema que no funciona para enriquecerse a costa de los demás, incluyendo la sangre del prójimo y el futuro de una niñez que cada vez más se involucra sin estar consciente de ello.

Podemos ver, tras el desastroso paso por el Gobierno de la República de Alfonso Portillo, que decenas o centenas de miles de guatemaltecos salieron huyendo del país, especialemente de las comunidades más alejadas hacia Estados Unidos de América, en búsqueda de mejores oportunidades porque aquí, en Guatemala, la situación que vivían era inaguantable. De ahí el repunte, en años posteriores, de las remesas familiares.

Hoy, con el también desastroso paso por el Gobierno de la República del "inteligente" Álvaro Colom, la falta de capacidad para gobernar, por no decirle pusilanimidad, ha venido metiendo al país, cada vez más, en una vorágine en donde a veces huele a miedo, otras huele a sangre, otras se escucha el crugir de tripas que provoca el hambre, otras se siente venir la muerte, pero en todo caso bajo un cielo gris plomo tirando a negro corrupción, ya que no se ve una pequeña luz al final de este tunel en donde la ineptitud, la desidia, la indiferencia y el ladronismo nos ha metido a todos, sin distinción alguna de sexos, de clases, de edades, de nada: ¡a todos!

Si algo ha hecho bien el actual gobierno es democratizar la violencia y el malestar. Si antes existían focos delimitados o zonas rojas, hoy el país entero se desangra ante la negligencia y la falta de escrúpulos de la enorme mayoría de nuestras autoridades. Al democratizarse la violencia se han igualado, además, la falta de oportunidades, el desempleo, la persecución por extorsiones e intentos de secuestro, por mencionar algunas circunstancias.

Las inversiones, bajo este esquema macabro, no sólo no llegan sino, las que estaban instaladas, se alejan y se van a otros países en donde sean más amigables con ellas y con las personas que, de afuera, llegan a tratar de hacer negocio en el país. Luego, es la juventud que desea incorporarse a la vida productiva, especialmente, la que viene sufriendo más para poder llevar una vida honrada; de ahí que le sea más fácil irse involucrando, de a poco o repentinamente, en el bando de la delincuencia.

Mientras tanto, la falta de acción del Gobierno en cuestiones de seguridad, trata de ser suplida por las iglesias, la academia y otras instituciones, pero como no manejan las riendas del presupuesto ni están en capacidad de tomar decisiones, sus recomendaciones no pasan de ahí: buenas intenciones y consejos.

Identificamos, luego de verlo trabajar un tiempo, al actual Ministro de Gobernación, Carlos Menocal, como una persona bien intencionada que está haciendo lo que debe hacer un Ministro, pero su gestión está condenada al fracaso si, en lugar de fortalecer dicha cartera con recursos suficientes, jamás se le otorgarán y, encima, el mensaje que se le manda a la delincuencia organizada, que sí entiende de estos temas y no sólo delinque por delinquir, es que no se le podrá perseguir, porque se ha trasladado el espacio presupuestario del Ministerio para ser utilizado (por la Primera Dama, se entiende) en una reconstrucción del país a causa de la Tormenta Tropical Ágatha en donde ni siquiera se han puesto de acuerdo los diputados, mes y medio después, en cómo gastar los recursos.

Es decir, que aunque se quiera meterle plata al Ministerio de Gobernación en lo que queda del año fiscal, habría que comenzar por conseguirle espacio presupuestario que le quitaron el mes pasado, lo cual, en términos prácticos, quiere decir: no habrá plata de aquí a diciembre de 2010. ¡Una franca invitación al crimen! Si tomamos en cuenta que el dinero de dicho Ministerio es el que serviría para fortalecer a la Policía Nacional Civil y a la Academia de Policía, el daño no se limita a este año, sino al futuro de esa posibilidad que anhelamos de comenzar a luchar contra esas fuerzas del mal.

Es curioso, pero el comunicado denominado "DEBE PARAR EL DERRAMAMIENTO DE SANGRE" que emitieran la Procuraduría de los Derechos Humanos, el Arzobispado Metropolitano, la Universidad de San Carlos y la Alianza Evangélica de Guatemala, aparece en la página 37 de Prensa Libre de hoy miércoles 21 de julio de 2010, a la par de la fotografía de un burro que elevaron al aire, sostenido por un paracaídas y tirado por una lancha. ¿Simple casualidad?

Quisiera terminar este ensayo imaginándome el cielo lindo y despejado de nuestra Guatemala, iluminado por el rosicler promisorio de un nuevo amanecer, con olor a yerba fresca, recién pisada, humo de leña verde y tortilla recién salida del comal. ¡Ésa debiera ser la visión de nuestro futuro, no los 60 asesinatos del último fin de semana!

martes, 20 de julio de 2010

GUATEMALA NECESITA UN DICTADOR, EN EL BUEN SENTIDO DE LA PALABRA

Hablar de dictaduras, en Guatemala, con las terribles que hemos sufrido, es delicado. Mi familia, por el lado materno, sufrió exilio por una de éllas, y por el lado paterno la combatió y contribuyó a su caída. Me refiero a la del mal recordado Manuel Estrada Cabrera (1898-1920).

Sin embargo, no todas las dictaduras de la historia han sido malas. Hace años, cuando me leí la colección completa de lo que queda (porque algunos tomos se perdieron con el paso del tiempo) de las "Décadas del Imperio Romano" del famoso historiador Suetonio, me di cuenta cómo los romanos, en su sabiduría, fundaron instituciones que hoy perviven, como la de la adopción. Dentro de tales instituciones crearon la dictadura, que tiende a confundirse en nuestro vocabulario con tiranía, nombre que utilizó Platón, de origen griego, para designar una de las maneras malas de gobernar.

De ahí que dictadura y tiranía, aunque en el imaginario popular sean sinónimos, realmente no lo son. Más siendo una de origen romano y otra de origen griego.

La dictadura no es un término que designa una manera de mal gobernar, como puede serlo un tirano, sino una institución que utilizó el Senado Romano para conferirle a una sola persona, en momentos de peligro del Estado, todos los poderes que, usualmente, compartían entre Senado y Rey o entre Senado y Emperador, de manera que quien salía al rescate de la ciudad, de la República o del Imperio, no tuviese los usuales contrapesos para tomar decisiones que, normalmente, podían significar la vida o la muerte de su cultura y de las personas que componían su sociedad.

Al escribir el ensayo donde manifestamos nuestro desaliento porque en este país no hay quién sepa gobernar ni se ve por dónde aparezca, por el momento, quién lo pueda hacer, nos quedamos reflexionando sobre estos temas y acerca de lo que Guatemala necesita en esta estapa de su vida más o menos independiente, y lo que visualizamos son amenazas internas (que los romanos generalmente dilucidaban en intrigas palaciegas) y amenazas externas que ameritan que las riendas del poder sean tomadas por alguien que sepa conducirnos a buen puerto cuando navegamos en aguas tan turbias como nunca lo habíamos hecho en nuestra historia.

Por supuesto, la propuesta es figurada. No es concebible que en pleno siglo XXI estemos pensando en dictaduras, y menos en el sentido tradicional y no en el histórico que nosotros le damos. Pero sí habrá necesidad de que, en algún momento, cuando surja ese líder que tenga la experiencia y los atributos que se requieren para hacer lo que haga falta hacer, la sociedad en su conjunto y los demás líderes políticos estén dispuestos a acompañarlo en la tarea de salvación del Estado que hoy se ve tan amenazado.

El análisis platónico de las formas de gobierno, de miles de años de antigüedad, sigue siendo tan respetable como siempre (sin caer en el dogmatismo), pero hoy nuestra visión de las cosas nos hacen ver más actores y escenarios que han complicado totalmente el panorama. Limitarse a hablar de monarquía y su lado malo, la tiranía, cuando el gobierno es de una persona; o si es de muchas hablar de aristocracia cuando es bueno o de oligarquía cuando no lo es; o señalar a la democracia como la peor de las formas buenas de gobernar pero la mejor de las formas malas de hacerlo, como lo hizo Platón en su tiempo, deja por fuera tremendas influencias, actores y grupos de presión a la hora de gobernar.

El sistema de pesos y contrapesos, para gobernar, es sano, especialmente cuando se habla de un país donde la ciudadanía vive tranquila y puede desarrollarse plenamente.

Sin embargo, cuando se trata de salir a rescatar los fundamentos mismos del Estado, que es un poco lo que le sucedió a los últimos Presidentes de Colombia y le está sucediendo al Presidente de México, si bien no hay que acabar con el sistema de pesos y contrapesos, sí hay que hacer conciencia que se necesita entender que, aún siendo opositores políticos, el interés por encima de todo es el país. Algo parecido está sucediendo en Guatemala en las primers fases de esa violencia que, en cualquier momento, puede complicarse muchísimo.

La manera como funciona lo entendieron los romanos y por eso no sólo tuvieron el ingenio de inventar esta categoría, la de dictador, que usualmente renunciaba a su cargo una vez pasado el peligro, sino tuvieron la sabiduría de escoger, para ese propósito, a la mejor y más capacitada persona para ejercerlo y, a la vez, salvarlos de la amenaza que había motivado este peculiar nombramiento.

Por eso decimos, con todo respeto por quienes alguna vez se vieron perseguidos por un tirano, que Guatemala necesita una especie de dictador.

LA SENSACIÓN DE QUE NO SABEN CÓMO

Con muy pocas excepciones, Guatemala ha venido siendo gobernada, desde la vigencia de la actual Constitución Política y consecuente apertura democrática, por personas que ofrecen de todo, en campaña, y que luego no entienden cómo se mueven las riendas del poder, creando zozobra en la población y una sensación de permanente inestabiliad que en nada ayuda al clima de negocios que una nación requiere para que sus ciudadanos tengan trabajo y para que, con una consistente producción, se genere crecimiento económico, riqueza y, con élla, bienestar general.

Ahora, la sensación de que quienes mandan y quienes vemos en el panorama político como para suceder a las actuales autoridades en la actividad de gobernarnos, es de desencanto total.

La fauna política, como suele decírsele, no está produciendo, por el momento, un líder confiable que sea capaz de señalar la ruta para salir del atolladero en que el actual gobiernito está dejando al país, y nuestro sistema de partidos políticos no es, precisamente, una escuela de formación de liderazgo.

Por eso se siente tan fuerte que nadie sabe a dónde vamos y nadie está preparado para sacarnos de este trance.

LA MUERTE LENTA DEL SISTEMA DE LA INTEGRACIÓN DE CENTROAMÉRICA, SICA

No es Panamá, con la actitud de su Presidente, Ricardo Martinelli, de pretender salirse del Parlamento Centroamericano, PARLACEN, e ingresar sólo a la Secretaría de Integración Económica Centroamericana, SIECA, la que está matando el Sistema de la Integración de Centroamérica, SICA, sino la actitud del conjunto de todos sus miembros.

Como la palabra lo dice, el modelo de integración de la región es un Sistema, no una opción o un menú de opciones en donde cada quien escoge qué le gusta y descarta lo que no le conviene.

El sistema prevé, quizás, demasiadas instituciones para nuestro gusto. Hay quienes sostienen lo contrario. En todo caso, ése es el sistema y no otro.

Pretender salirse de una institución pero permitir, los demás países, que un socio se meta solamente a otra, es un craso error que se pagará, tarde o temprano, con la desintegración de todo el Sistema.

Personalmente estamos en desacuerdo con la manera como se pretende decir que se trabaja en el Parlamento Centroamericano, pero hacemos la crítica desde adentro, aportando nuestras ideas y las alternativas que hay ante nuestra falta de respaldo a muchas acciones que ahí se llevan a cabo.

No hay manera de perfeccionar las instituciones si, en lugar de componerlas desde adentro, se hace caso omiso del marco legal que las rige, hacemos lo que nos viene en gana y, encima, los demás socios no tienen la claridad de ideas como para señalar la ruta a seguir para que todos estén de acuerdo con fortalecer la institucionalidad que se tiene, no resquebrajarla.

Paradójicamente, en ese orden de ideas, una reducción del tamaña del Parlamento Centroamericano, en lugar de debilitarlo, lo fortalecería en la medida que sería, si no de mayor aceptación en la región, porque eso se verá hasta que funcione, si alguna vez lo hace, de mayor aceptación para los Estados Parte que objetan a dicha institución por considerarla desproporcionada para la capacidad de la región y por inoperante.

En fin, ahora que los Presidentes de los Estados Parte del SICA se reúnen nuevamente, y que han dado señales de haber retornado a la normalidad y a la sensatez con la reincorporación de pleno derecho de Honduras, luego de la crisis política que sufriera, hace falta un poco más de claridad de ideas para que la misma no sea un escalón más en la ruta hacia la desarticulación de un sistema que, al paso que va, no será nuestra generación la que lo vea funcionar plenamente.

ENTRE EL DOGMATISMO, EL ESCEPTICISMO, EL ACONTECER NACIONAL Y LAS CORTINAS DE HUMO

Nosotros, empíricamente, creemos que la mayoría de la sociedad guatemalteca es dogmática. Con eso, para aclarar las ideas desde un principio, lo que deseamos establecer es que somos dados a aceptar las cosas que se dicen sin realmente cuestionarnos su contenido, incondicionalmente, sin detenernos a examinar las fuentes o los argumentos de fondo, con un grado de aceptación muchas veces ligado a alguna actitud sumisa que permanece latente en nuestros interiores. Por eso, quizás, es que somos el país de las "bolas", de los rumores.

Son pocos los que cuestionan permanentemente el fondo de las ideas que provienen de cualquier parte y que no tienen buen fundamento. Esos son los escépticos.

Nosotros navegamos entre el dogmatismo y el escepticismo, dependiendo del tema que venga y del grado de seriedad que creemos interpretar en los argumentos o ideas sujetas a estudio, lo cual nos permite aceptar con facilidad dogmática temas irrelevantes para el acontecer nacional, pero estar preparados para pensar el trasfondo de dicho acontecer cuando pensamos que algo no hace sentido, repensarlo y, al final, darlo por válido sin dogmatismo o rechazarlo con todo escepticismo y, encima, compartir nuestras ideas para que en nuestro entorno haya, cada vez, menos ingenuos.

El acontecer nacional al cual nos referimos es complejo, dado que se nutre de lo que dice la Academia, de la homilía dominical, de la crisis del partido oficial o de todos los partidos políticos, del debate en el Congreso de la República, de la publicación de estadísticas, de las noticias de prensa, de las declaraciones de los funcionarios, de los artículos y blogs de opinión, etcétera.

Cuando se está atento al acontecer nacional suele suceder que las antenas que uno trae se calibran solas, de manera que se comienzan a sensibilizar a ciertos temas y, dentro del esquema mental que uno hace de lo que sucede, antes de entrar a analizar causas y a prever efectos, se comienzan a destacar algunos elementos que hacen que, ante una nueva señal, se dispare una alarma interna y ya, dentro del proceso de análisis, que es eminentemente mental, se comiencen a atar cabos sueltos y a armar esos escenarios que uno es capaz de prever.

Dentro de este proceso que hemos venido haciendo los últimos quince años, aproximadamente, y que por vez primera explicamos someramente cómo funciona, hace unos días nos atrevimos a predecir la marcha atrás en las pretensiones de la Primera Dama por llegar a la Presidencia de la República, por encima de la Constitución Política, y su posible lanzamiento como candidata a diputada por algún distrito hasta hoy desconocido, aunque tampoco se lo permite la Constitución.

Hay muchos elementos dentro del acontecer nacional pero hay una trama principal: la candidatura de la Primera Dama a la Presidencia de la República.
Sobre la trama principal creemos que se vienen generando otras secundarias vinculadas con la primera, como la falta de prioridad en seguridad y el consiguiente derramamiento de sangre, en el cual creemos interpretar otras aristas, como veremos adelante, como la corrupción generada en los programas que dirige, como el debate por fiscalizar estos programas y la interpelación de la primera en el Congreso de la República y las consecuentes acciones judiciales ante su inasistencia.

Esta trama principal es más compleja de lo esperado. A su alrededor gira, además, la crisis del partido oficial que no se limita a la lucha por la Secretaría General entre la Primera Dama o su gente y la del Presidente del Congreso, Roberto Alejos Cámbara. Recordemos que la crisis ni siquiera inicia desde la expulsión de dicho partido del diputado Manuel Baldizón, quien se fue a formar su propia agrupación, la cual ya fue hasta cancelada por hacer campaña anticipada (es decir, por hacer lo mismo que hace el partido oficial pero sin serlo).

La crisis política interna del partido político que hoy es el de gobierno, inició desde la última campaña política, en la cual ya hubo asesinatos de algunos líderes que apuntaban, desde ese tiempo, a rencillas internas y a la lucha de poder o por no desintegrarse los apoyos a la candidatura presidencial de Álvaro Colom, mismos que no han podido ser esclarecidos.

El último asesinato, hace pocos días, de un dirigente de la facción de Alejos Cámbara, cuyo hermano Gustavo continúa siendo el Secretario Privado del Presidente de la República, sólo nos hace pensar que esto es más de lo mismo, es decir, un trabajo ordenado desde adentro del partido y, lo peor, que es un proceso en marcha, es decir, que apenas comienza. La lucha por el poder desde lo profundo del partido se ha renovado y puede que cada día tome más fuerza.

Luego, atar el hecho de que existe convulsión interna en la Unidad Nacional de la Esperanza, UNE, con las acciones planificadas y ejecutadas al mejor estilo militar, en contra de unidades del transporte colectivo y personas ligadas a esta actividad, no es cosa del otro mundo. Nosotros vemos en estas acciones sanguinarias y espectaculares un mecanismo de distraer la opinión pública de lo que, a nivel político, sucede dentro del partido político que hoy nos mal gobierna. En pocas palabras, una cortina de humo para esconder sus llagas, sus otros crímenes.

Tenemos suficiente edad como para recordar acciones similares en el pasado, cuando ya no se sabía si las bombas eran puestas por la guerrilla urbana o por los partidos de derecha que gobernaban o luchaban por llegar al poder, y eso nos hace, de alguna manera, inmunes a creer ciegamente.

Ellos, quienes mandan hacer estos atentados terroristas, saben, como todos, que sólo existe una primera página, y nuestro parecer es que se la están proporcionando a los medios para que sus problemas internos manchados de sangre pasen, si no desapercibidos, por lo menos a un segundo o tercer plano, en lugar de aprovechar esa primera plana para lucirse en la manera de enfrentar los desastres naturales, de combatir la corrupción o de mejorar los sistemas de compras y contrataciones.

Por eso señalábamos en ensayo anterior que hay que estar atentos a la posible salida de Gustavo Alejos de la Secretaría Privada de la Presidencia y a la pelea por la Secretaría General de la UNE, en donde el elemento novedoso es la incorporación a la misma de una facción de diputados de la Gran Alianza Nacional, GANA, que le viene produciendo más fraccionamientos.

Ahora agregamos que nuestros sentidos nos dicen que la Primera Dama no correrá como candidata a Presidenta de la República, y que se mantiene en pie de lucha como si así lo fuera a ser, por tres razones:
  1. Porque le gusta, le fascina mandar a los demás;
  2. Porque en ese afán de lucro que irradia y que nosotros, espectadores, percibimos, es un buen negocio mantenerse en esa posición;
  3. Porque, antes de entregarle su apoyo a alguien, negociará hasta la posibilidad de chuparle la sangre al candidato que resulte, por una cuota de poder muy superior a su real representatividad, lo cual es predecible que sea motivo de mayores problemas internos.

¿Que por qué creemos que no correrá? Ésa es la parte del análisis que no podemos explicar aunque se quiera. Es la premonición fortalecida por la experiencia que nos arriesga a fallar pero que nos ha acercado, en el pasado, a escenarios inexplicables en el momento en que se daban a conocer.

Dentro de este orden de ideas, cuando nos referimos al acontecer nacional, debemos estar muy atentos a lo que suceda, tanto en el Registro Nacional de las Personas, RENAP, como en el Tribunal Supremo Electoral, TSE. Que Guatemala llegara a tener un proceso democrático en donde las elecciones son respetadas, ha costado sangre también, y sería contraproducente e indeseable que esa lucha interna que vemos en el partido de gobierno, que a lo externo se convierte en maquinaria de cooptación de instituciones, no llegara por lo menos a esta última.

Mientras tanto, si estas líneas sirven para que cada vez más ciudadanos no se dejen llevar por los engaños de malos políticos y nos ayuden a hacer análisis, habaremos cumplido nuestro cometido.

lunes, 19 de julio de 2010

TODO ERA UNA FARSA. NO HABÍA TAL INTELIGENCIA

Es inobjetable que estamos siendo gobernados por alguien que, de candidato, nuevamente dijo lo que la gente quería escuchar para llevarlo al ejercicio del poder en su tercer intento. Todo era mentira.

Se llenó la boca al decir que la delincuencia no se combatía con mano dura, que era el lema de campaña de su principal opositor, quien por cierto no aparece y pocas veces sabemos qué piensa de los temas qu nos agobian, que había que combatirla con inteligencia. A poco más de dos años y medio de este pobre gobierno ya estamos en condiciones de afirmar que la inteligencia no se le acabó; es que nunca se tuvo.

Por más que veamos los esfuerzos que hace el actual Ministro de Gobernación, Carlos Menocal, en quien identificamos a un hombre preparado y bien intencionado; o los de Helen Mack desde adentro de la Policía Nacional Civil, la inteligencia que, desde arriba, tiene que integrar toda una política de combate a la delincuencia organizada, no la vemos aparecer.

Ha valido más el "temor reverencial" de estar en desacuerdo con la todopoderosa Primera Dama, quitándole recursos a las instituciones que deben velar por la seguridad pública para pasárselos a los programas de cohesión social, que el escarnio público por no hacer el trabajo para el cual fue electo y, en el camino, abandonar a la gente a su suerte.

Ha valido más la tentación de nombrar gente corrupta, mafiosa y ladrona, tanto en la Policía Nacional Civil como en el Ministerio de Gobernación y en el Ministerio Público, acusados algunos de ellos, además, de organizar una banda de sicarios desde el seno de una de esas instituciones, que hacer las cosas con una ya no cuestionada sino inexistente inteligencia.

El colmo es la desvergüenza de declarar, ante cámaras, que el asesinato de una familia, niños incluidos, le arruinó el día de su santo maya, con lo cual no sólo se nos da una triste pauta de lo desubicado que el Presidente de la República está de la realidad nacional, sino que su gobierno ya no tiene cosa alguna que aportar en este campo como no sean más fracasos, incertidumbre, indiferencia, falta de credibilidad y, obviamente, más luto y derrramamiento de sangre inocente para la familia guatemalteca, que es la que al final está pagando las consecuencias de esa terrible combinación que consiste en la falta de inteligencia y de otros atributos.

No se diga después que soy un desestabilizador (así, en primera persona) y que busco que en Guatemala haya un golpe de Estado, pero ante tanto sinvergüenza e incapaz que hoy hace gobierno y ante la cadena de fracasos en todo sentido, lo más sensato, si algo le queda de vergüenza al Presidente, sería que renunciara y dejara el gobierno en manos de quien, constitucionalmente, así se ha previsto. Por lo menos da la impresión que el Dr. Rafael Espada es un hombre honrado que podría dejarse asesorar bien.

Todo era una farsa. No hay nada más qué aportar. No había inteligencia. No había nada. Aún no hay nada. Nada de nada.

EL NECESARIO EJERCICIO DE LA HONRADEZ Y DE LA TRANSPARENCIA

La cantaleta del gobierno actual, el tan publicitado de Álvaro Colom, es la Reforma Fiscal, mientras que los caballitos de batalla han sido los programas de cohesión social, especialmente el denominado “Mi Familia Progresa”.

Paradójicamente, no existe congruencia entre una y otros cuando, en el medio de ambas, lo que existe y se percibe es una gran incapacidad para gobernar que se traduce en malversación, ingobernabilidad, comisiones bajo la mesa, amiguismo, corrupción, despilfarro, enriquecimiento ilícito e irresponsabilidad, entre otras cosas que sólo producen efectos negativos en la población.

Para que cualquier programa de gobierno sea exitoso, se requiere un ejercicio impecable de honradez y de transparencia frente a los actores sociales y la generalidad de gobernados y observadores internacionales.

Mal hace la denominada Comunidad Internacional en repetir, como loros, la necesidad de subir la tasa impositiva, cuando no se acompañan tales declaraciones con las que tienden al arreglo de los grandes problemas que tenemos en aspectos de compras y contrataciones.

De nada sirve subir impuestos y castigar más la producción si tenemos gobernantes corruptos y sistemas que ya han demostrado su ineficiencia en ese sentido, que sólo sirven para que las autoridades de turno se enriquezcan y que, al final, nada pase en términos de desarrollo, como siempre.

Por eso es que una elevación de impuestos disfrazada de “Reforma Fiscal” jamás va a ser apoyada y acompañada por la ciudadanía trabajadora de este país, ya que es como pretender meterle más agua a una cañería podrida y agujereada que no es capaz de llevar el vital líquido a donde se necesita.

Es indispensable, primero, arreglar, en el fondo, la capacidad del Estado de hacer compras y contrataciones de manera honrada y transparente para todos.

Solamente cuando la ciudadanía tenga claro que los recursos se están invirtiendo en las obras y programas que tiene décadas de estar esperando, estará dispuesto a aceptar, aunque sea de mala gana porque a nadie le gusta que le suban la carga impositiva, que es necesario hacer cambios para conseguir más recursos en beneficio de todos.

Mientras la percepción sea que los beneficios serán para unos pocos que ya nos han demostrado su carencia de principios y de lo que son capaces, Guatemala estará condenada a no salir del subdesarrollo en que se encuentra.

jueves, 15 de julio de 2010

LA AUTOCRITICA

Preocupados por los eventos mundiales, que son más de orden económico y financiero, por los de la región centroamericana y, especialmente, por los de Guatemala, que son una combinación de lo anterior y de orden político, se nos ha metido en la cabeza que falta mucho de autocrítica.

Países industrializados tienen, por lo menos, un debate de altura, y estando los temas que afectan a todos, sean de índole económica, financiera, social o política, ligados entre sí, siempre finalizan, tanto en la academia, en la prensa como en los congresos, senados o asambleas legislativas, contenidos dentro del debate nacional, el cual conduce a rectificaciones, a reintentos o renovados impulsos en el quehacer de cada quien (persona) o de cada cual (institución).

No hablaremos del resto de Centroamérica, pero en Guatemala eso no existe. Simplemente no se da.

La academia, como los Colegios Profesionales, que podrían jugar un rol importante en el debate nacional, han sido politizados poco a poco por causa de leyes cada vez más numerosas que los involucran en temas políticos, perdiendo mucha de su capacidad de interlocución, de modo que la articulación de posiciones serias desde estos importantes sectores de la sociedad, los supuestamente más instruidos, se ha desvalorizado por su participación en procesos cuestionados o mal entendidos por la población, provocándoles un desgaste innecesario y haciéndoles perder peso específico.

Cosa parecida podríamos decir de los sectores religiosos en una sociedad en donde existe separación entre las cosas celestiales y las terrenales y, después de un tiempo en que se tuvo la tendencia a opinar de todo, muchas veces con fundamentos discutibles, se sufrió un desgaste institucional que, es nuestro sentir, todavía tiene consecuencias en aspectos de credibilidad en grandes sectores de población, aunque en otros suceda exactamente lo contrario.

La prensa, por su lado, que debiera jugar un papel de mayor peso en la formación seria de opinión, poco peso tiene en el resultado final en un país en donde no se lee, menos se escribe y los programas de debate se encuentran, en su gran mayoría, en canales que no son de la televisión abierta, que es la que es capaz de llegar a los grandes segmentos de población.

Es, la prensa, probablemente, y en ella incluyo los esfuerzos que se hacen en los nuevos programas de debate y discusión, la que tiene la voz cantante en lo que a crítica y proposición se refiere, aunque tiene la desventaja de que el mayor énfasis está en la primera. Lástima que la casta política nacional pareciera no verlos ni escucharlos (porque hay muy buenos en la radio).

Sin embargo, la clase política nacional a la que nos referimos, que tanta responsabilidad tiene en lo malo que le sucede al país y pocos puntos aporta en las cosas buenas que suelen acontecer, la que no acepta críticas, se mantiene criticando a sus opositores y, encima, no tiene capacidad de autocrítica.

La mala planificación tiene un origen político; la mala construcción también; la falta de supervisión en la ejecución de obras, el avance del flagelo de la delincuencia, la poca gobernabilidad, nuestra poca capacidad de elegir los mejores jueces y magistrados, la corrupción, casi toda la actividad cotidiana de los ciudadanos tiene un origen político. Ni siquiera esos cambios de partido de los diputados han podido detener ni explicar.

Visto a contrario sensu, todo acto político (incluyendo los administrativos) tiene consecuencia en la vida nacional, sea individualmente considerada o en función colectiva; de ahí la importancia de reflexionar, con conocimiento del pasado, de dónde venimos, hacia dónde vamos, cuál es el rumbo que nuestras decisiones le están imprimiendo al país.

La oposición política, que debiera jugar un papel fundamentl orientando el debate hacia donde debe ser, construyendo país a la par de quienes ejercen el poder, no aparece por lado alguno, como no sea alguno que otro diputado o diputada que fiscaliza desde su posición del Congreso de la República.

No podemos decir que la oposición juega el papel que le corresponde cuando trata de impedir que avance la agenda legislativa, con cualquier pretexto que le den al público, pero trascendiendo que el interés deviene en que no se les ha dado su cuota presupuestaria, lo cual, encima, es una desfachatez.

En este país no existen líderes de la oposición, y los pocos liderzuelos que se ven por ahí no juegan un papel serio sino eminentemente electorero, demostrando, con esa actitud, que lo que les interesa es llegar a gobernar, no el país ni su gente, mucho menos la de esa Guatemala profunda que clama por justicia, por oportunidades, por igualdad, por que desaparezca la discriminación.

Ser opositor no es aparecer, de cuando en vez, con la camisa o la corbata del color del partido político al que se pertenece, o únicamente cuando hay una tragedia natural y se sabe que habrá cámaras.

Estamos seguros que nosotros contribuimos más al debate nacional, desde este blog, aportando las ocurrencias que salen de nuestro pensamiento, aunque no sean numerosos nuestros lectores, sin autoconsiderarnos líderes nacionales, que quienes han sido proclamados como tales.

Se hace necesario, entonces, que haya un proceso de autocrítica nacional de todas las instituciones y personas involucradas en parte de la agenda del país.

No es necesario que sea un evento en donde nos reunamos todos a criticarnos, pero sí es indispensable, para la convivencia en armonía y el anhelado despegue económico, que cada quien vea, personal o institucionalmente, de qué manera lo lleva a cabo. Podríamos decir comenzando por el gobierno y el partido político oficial, pero no. De veras, un esfuerzo de todos, incluido gobierno y partido oficial.

Nosotros, desde este espacio, los convocamos para llevarlo a cabo a la brevedad.

PREVIENDO EL PASADO

Bien dicen que los pueblos que no aprenden de sus errores tienden a cometerlos nuevamente, y un poco de eso nos está sucediendo, con el agravante que la situación se puede complicar.

Recordemos que Guatemala viene saliendo de un largo conflicto armado interno que se inició, coincidentemente, en la época en que comenzaron a darse claras señales de corrupción en las altas esferas del gobierno.

Es necesario que recordemos, además, que la lucha armada se intensificó no sólo por la lucha de clases fomentada desde La Habana, algunos círculos académicos de México y detrás de la llamada Cortina de Hierro, sino porque las desigualdades guatemaltecas, especialmente en el agro, eran un terreno inmensamente fértil para ese tipo de ideas.

Dentro de nuestros innumerables problemas, hay dos que deseo recalcar hoy: los niveles de corrupción que, especialmente en los gobiernos Portillo-Reyes de 2000-2004 y Colom-Espada 2008-2012 (esperemos que llegue), han sido y siguen siendo exorbitantes; y la desigualdad en todo sentido, ingresos, oportunidades, prestación de servicios, como quiera verse, para las personas del interior del país, especialmente del campo o del área rural, las cuales son más dramáticas, ahora, que hace cincuenta años.

Es decir, bajo las condiciones que vemos, observamos y analizamos quienes salimos de vez en cuando a conversar con las comunidades del interior del país, y la sensación de impotencia frente a tantos actos de corrupción que salen a la luz pública todos los días, existe un caldo de cultivo que bien podría conducirnos a escenarios de violencia armada y clandestina como en el pasado.

La gente normal y corriente que vive especialmente en los centros urbanos difícilmente se da cuenta de esta situación, pero las autoridades del gobierno y los diputados sí debieran estar atentos y darse cuenta que estamos a punto de que, en algún lugar, haya un levantamiento armado.

El despilfarro y la dilapidación de los recursos públicos ha ocasionado un consecuente desmedro en la capacidad del Estado, en su conjunto, de llegar a atender las necesidades de los habitantes que se mantienen en estado lamentable de calidad de vida, tan solo sobreviviendo y esperando el final de sus respectivas existencias.

Pero existe otro sector de población un poco más vigoroso y estudiado, con acceso a los medios, joven, que vive esa combinación de pobreza y pobreza extrema pero se entera de los desmanes de las autoridades, de cómo viven quienes más tienen o lo tienen todo, y ven con rabia hasta ahora contenida cómo entran al preventivo, cómo se hace la payasada de juzgarlos (porque así se ve) y cómo, sin mucho trámite, van para afuera a gozar del producto malhabido, al amparo de la pobre memoria de la ciudadanía.

Es ahí donde prevemos una vuelta al pasado, virulenta, con mejores razones y fundamentos, y nadie parece estar viendo que se nos acaba el tiempo.

Ya no es una respuesta frente a la violencia ni la delincuencia violenta misma, al estilo de lo que hoy sucede en México, la que podría generar otro enfrentamiento, sino esa injusticia crónica, esa falta de acceso a oportunidades que otras personas tienen y, especialmente, esa lenidad de nuestros investigadores penales y administradores de justicia combinada con la deliberada maña que se dan, funcionarios y empleados públicos, alcaldes incluidos que están más cerca de los ojos de las comunidades, para saquear las arcas del poco dinero que les ha sido confiadas a nuestras autoridades.

Cuando decimos que los asuntos que mencionamos lloran sangre se nos acaban las palabras para expresar cabalmente lo que sentimos que esa juventud del interior del país, que se fija en lo que pasa, experimenta en lo más profundo de sus respectivos seres. Podemos percibir su frustración individual y todo su resentimiento ante este estado de cosas, y solo es cuestión de tiempo un acuerdo de voluntades, no para formar una pandilla, una mara o una clica, sino para retornar a ese pasado que no quisiéramos revivir como nación.

Ojalá este esfuerzo por transmitir la interpretación que podemos hacer del sentir comunitario que tan bien conocemos por tener mucho tiempo de caminar senderos de montaña, ya en política, ya promoviendo proyectos de desarrollo, sirva de algo para hacer entender a quienes están en posición de cambiar las cosas, para que reflexionen acerca del poco tiempo que la patria tiene para iniciar a levantarse antes de tener otro tropezón.

El pasado enseña. Sólo hay que tener ojos, oídos y sentido común para interpretarlo.

miércoles, 14 de julio de 2010

INTERPELACIÓN AL ESTADO GUATEMALTECO Y A SUS AUTORIDADES

La obstinación del actual mandatario, Álvaro Colom, por endosarle la Presidencia de la República, al mejor estilo aristocrático, a la señora Sandra Torres, tiene sumido al país en una crisis permanente que abarca a todos los ministerios, secretarías y dependencias ligadas al Organismo Ejecutivo, generando un ambiente idóneo para el desorden, el despilfarro, el enriquecimiento ilícito y la corrupción, donde los buenos empleados y funcionarios (que los hay) han de sentir vergüenza de trabajar en esta administración que se la lleva de ser la de los "Tiempos de Solidaridad", pero con ellos mismos.

Si a eso agregamos las generaciones de diputados que, en su inmensa mayoría, legislatura tras legislatura, se empeñan en llegar a hacer negocios desde sus curules en lugar de llegar a servir y a representar a las comunidades que los eligieron, como prometieron en campaña...

Si, seguidamente, entramos a analizar las actitudes de jueces, magistrados y funcionarios del Organismo Judicial, con pocas excepciones pero admirables, dignas de orgullo y reconocimiento...

Y, finalmente, si metemos en nuestro análisis esa serie de instituciones autónomas y descentralizadas, como el Tribunal Supremo Electoral, TSE, el Registro Nacional de las Personas, RENAP, la Corte de Constitucionalidad, CC, la Procuraduría de los Derechos Humanos, PDH y los cientos de alcaldías y corporaciones municipales, nos daremos cuenta que, insistimos, aunque hay excelentes funcionarios haciendo lo que deben hacer, es poco lo que nos va quedando digno de resaltar como ejemplo de virtudes.

El Presidente Colom, digno ejemplo del Principio de Peter o Regla de la Incompetencia, pudo haber sido un buen funcionario en el Fondo Nacional para la Paz, FONAPAZ, o pudo haber sido un buen ingeniero, pero lo que la naturaleza le ha dado para gobernar esta nación está muy por debajo de sus capacidades, de modo que ahora, ya investido como Presidente de la República, comienza a mostrar sus inconsistencias y debilidades que derivan en incompetencia, y al ritmo de "lo malo es enemigo de lo peor y lo bueno es enemigo de lo malo", suele no tomar decisiones, tartamudeando cuando se le pregunta y, cuando las toma, alguien se las revierte porque son las equivocadas o están fundadas en principios ilegales, de manera que estos 30 meses de gobierno han sido de "chapuces", renuncias, fugas de funcionarios (con el "pisto", por supuesto), y el gobernante, no sabemos si fingiendo o siendo realmente lo que aparenta, no se entera sino después que cayó el rayo, sonó el trueno y exclamamos: ¡Jesús, María!

¿Qué calidad de personas puede atraer un Presidente de la República que asume el cargo bajo fianza porque su campaña política fue financiada con recursos del Estado que salieron de manera más que ilegal, de la Contraloría General de Cuentas de la Nación? ¿Cuál es el mensaje que proyecta cuando se quedó, porque no los devolvió, con el medio millón de quetzales del Estado que le dio el "empresario" (según él, por supuesto) Marco Tulio Abadío a través del grupo "Amigos en Acción"?

Curiosamente, hoy mismo saldrá libre Byron René Abadío Carrillo, hijo de Marco Tulio Abadío, ex Superintendente de Administración Tributaria, y hermano de Junior Abadío, luego de ser condenado a pagar Q.160,000.00 y a cumplir una condena de seis años de prisión que, sin oposición del fiscal del Ministerio Público y con la venia del juez, se convirtieron en poco más de 3 años (comenzó a purgarla el 20 de abril de 2007). Los contratos falsos de adquisición de suministros en los que el "chichito" estuvo involucrado suman unos Q.50.0 millones. ¡Ese mensaje, donde los "chirices" se mueren de hambre y la gente honrada no consigue trabajo, llora sangre.

No es nuestro objeto analizar caso por caso sino hacer ver que, en una interpelación global al Estado guatemalteco, pocas instituciones sacan buena nota, y poquísimas personas también.

La mayoría de funcionarios del Organismo Ejecutivo, de los involucrados en la Administracion de Justicia (donde algunas mujeres merecen todo mi respeto) y de los diputados del Congreso de la República, no sólo no pasan la prueba sino son objeto de la mayor vergüenza.

¡Pobre Guatemala! Tan lindo país el que tenemos y tan podridas nuestras actuales autoridades.

lunes, 12 de julio de 2010

MARADONA Y ÁLVARO COLOM

Haber visto una nota de prensa, hoy, que señala que el Presidente Álvaro Colom inauguró, ayer, un campeonato infantil y juvenil de kempo karate, y ligarlo automáticamente a los pensamientos que hemos mantenido sobre el futbolista argentino Maradona, a quien algunos seguidores lo han elevado a la categoría de dios (sí, con minúscula).

Así como quienes hemos hecho deporte vemos con desagrado que un reiterado drogadicto sea el ídolo de la niñez y juventud de su país, sólo porque alguna vez fue una estrella deportiva, no comprendemos cómo en el nuestro alguien que parece jamás haber hecho deporte alguno y es un fumador empedernido, llegue a inaugurar un evento de esta naturaleza.

Así como Argentina es potencia mundial en el futbol, Guatemala lo es en artes marciales, con la diferencia que los deportistas argentinos han de tener todo el apoyo institucional y económico necesario, mientras que aquí, a excepción de dos federaciones de artes marciales tradicionales, todas las demás salen a competir y a ganar con sus propios recursos.

De ahí que, siendo un esfuerzo especialmente privado, es inexplicable que alguien no ligado al deporte desde donde se vea, sino al vicio, esté inaugurando eventos deportivos de niños y jóvenes, así sea el Presidente de la República.

Encima, la nota de prensa refleja dos cosas más: la primera, que por andar inaugurando torneos privados de deporte en donde seguramente no hay involucramiento de un centavo del Estado, llegó tres horas tarde a donde tenía a la población citada y reunida para recibir una bolsa mal llamada solidaria.

Lo digo así porque las bolsas solidarias son las provenientes de actos de liberalidad de la población, y las que reparte el gobierno son bolsas estatales, con productos comprados y pagados con impuestos, no con donaciones que podamos denominar solidarias.

Ayer fue un día particularmente lluvioso. Desconocemos bajo qué circunstancias tuvo que esperar la ciudadanía la llegada del funcionario, pero sí calificamos de una total descortesía que su personal no tenga la capacidad de prever los tiempos para no dejar de plantón a tanta gente, especialmente señoras. Es más, la actividad fue en San Pedro Aympuc, es decir, muy cerca de la capital, de modo que esa tardanza desconsiderada se vuelve menos explicable.

La segunda, que vuelve a demostrar que no tiene el liderazgo necesario como para representar a toda la nación y vuelve a rascar la llaga confrontando nuevamente a sus opositores, diciendo que ladran, que equivale a llamarles perros, como si anduviera en campaña o fuera un pleito de chiquillos en el barrio, parecido a lo que todavía suele hacer el inmaduro Maradona en cuanta oportunidad le ponen un micrófono enfrente.

Uno gordo, otro flaco; uno inhala polvo, otro echa humo; pero en el fondo, ambos un par de seres que no comprenden la realidad que los rodea, que no son buenos ejemplos para nadie y que continúan cegados, uno por los seguidores, otro por los lambiscones de siempre. El gordo ya recibió su goleada, la otra sólo es cuestión de tiempo.

PROLONGANDO EL DESGOBIERNO EN LA MESA DE GOBERNABILIDAD

El 23 de abril de 2010 escribí unas reflexiones sobre la revalorización que debemos hacer de la palabra “honor”.

Traigo estas ideas a cuenta, nuevamente, porque si algo es detestable, en política, por lo menos por nuestra parte, es la falta de palabra, la palabra sin honor, el honor sin valor y un valor depreciado, en general, de nuestra escala de valores, valgan todas las redundancias.

Hay quienes han visto, en nuestra trayectoria política, esa característica de mantener la consistencia de valores y líneas de pensamiento, al grado de morir, muchas veces, con las botas puestas, por unas mayorías a veces trogloditas que han sido capaces de pasarnos encima, pero intactos en nuestros principios.

Quienes han observado estas características y se han atrevido a hablarnos abiertamente las ven, a veces, como una debilidad de nuestra parte porque somos perfectamente predecibles, pero nosotros que sabemos cómo manejarnos de esta manera y que hemos sufrido en primera persona los embates de esas mayorías, a veces ignorantes, a veces alevosas y la mayoría de veces ideologizadas, pretendemos ver, en nuestro actuar rectilíneo, una fortaleza.

Todo esto ronda nuestros pensamientos en momentos en que la cúpula empresarial organizada tiene la paciencia de sentarse, nuevamente, a negociar, con el Gobierno de la República, alrededor de una mesa que le han denominado “de gobernabilidad”.

Por un lado, si se hace necesaria una mesa de gobernabilidad es porque el gobierno no ha sido capaz de gobernar, y desde este punto de vista, se discuta lo que se discuta en una reunión a puerta cerrada, no le enseñará a quien lleva las riendas, que en este momento no se sabe a ciencia cierta quién es, cómo hacerlo.

Un gobierno que gobierne no necesita mesas de gobernabilidad, sino que inicia, desde el primer momento de su gestión, provocando un ambiente donde se generen negocios, donde todo el mundo pueda crecer y desarrollarse y donde menos se fastidie a los demás. Si estamos viendo que reviven una mesa de gobernabilidad es porque el Gobierno de la República ha hecho exactamente lo contrario con su constante confrontación, con los saqueos, con la doble moral, con la amenaza permanente de subir impuestos; y la misma línea ha llevado el partido oficial, que desde el primer año de mandato que le dio el pueblo de Guatemala se viene desgranando y desangrando.

Ahora bien, desde nuestra perspectiva no entendemos qué hace el sector privado organizado discutiendo qué con un gobierno cuyos integrantes y representantes no tienen ni credibilidad, ni palabra ni sentido del compromiso y del honor.

Desde nuestro ángulo, el sector organizado empresarial del país se baja un peldaño y, en lugar de negociar la innecesaria gobernabilidad (desde el punto de vista que si cada quién hiciera lo que le corresponde, no estaríamos hablando de élla), se convierte en instrumento gubernamental para que “La Cueva de Alí Babá” siga funcionando; es decir, en productores de tiempo.

No tenemos idea quién o quiénes dirigen o le dan un norte al sector empresarial organizado, pero sí sabemos que, últimamente, pareciera no tener claro su importante papel dentro de la sociedad.

Por ejemplo, y esto nadie nos lo contó, pudimos ver cómo el comunicado que hicieron público frente a unos 50,000 ardorosos ciudadanos, en mayo de 2009, en la Plaza Italia, desarticuló o, por lo menos, desinfló un movimiento cívico sin precedentes, el cual hubiera logrado, con su apoyo, algunas cosas que hoy no son el tema central.

Por supuesto, cambios personales renuevan las instituciones.

Pero el tema, hoy, es cuestionarnos qué hacen sentados a la mesa con un gobierno que busca, reiteradamente, confrontar, que en los acuerdos más simples del pasado ha demostrado terminar haciendo lo que le da en gana y, encima, con interlocutores que públicamente dejaron de ser parte de dicho gobierno desde hace unas semanas.

¡Que no le canten, mañana, a los empresarios e industriales de buena fe que hoy negocian, que no se les advirtió que son simples instrumentos para prolongar, en el tiempo, la confrontación, el saqueo y el desgobierno!

sábado, 10 de julio de 2010

EL TPS, PRORROGADO PARA SALVADOREÑOS, PENDIENTE PARA GUATEMALA

Nos alegró enterarnos, hoy, que ayer fue prorrogado, por 18 meses más, el Estatuto de Protección Temporal, TPS (por sus siglas en inglés), a la comunidad de salvadoreños que viven sin cumplir todos los requisitos legales de migración en Estados Unidos de América.

Lo anterior nos alienta a pensar que el mismo trato habrá de recibir la comunidad migrante guatemalteca que jamás se ha visto beneficiada con un trato preferencial y que, en estos momentos, podría significar la supervivencia de muchas familias que fueron damnificadas por diversos fenómenos naturales, que subsisten en condiciones de pobreza y de pobreza extrema y que el único elemento capaz de brindarle alguna ayuda para no sucumbir de inanición es el esfuerzo personal de algún familiar que les remita algo de lo que logre ganar en ese país del norte.

Nuestra petición pública de apoyo al otorgamiento del TPS ha sido mucho más exitosa de lo esperado. Tenemos el gusto de comunicar a nuestros lectores que hemos solicitado una cita con el embajador de Estados Unidos de América en nuestro país para poder hacerle entrega personal del apoyo, por el momento, de unos 145,000 guatemaltecos que entienden la situación y han manifestado su acuerdo de apoyar esta solicitud de carácter cívico y humanitario. Sólo esperemos que la cita la otorguen pronto para poder trasladar y hacer evidente este inusitado apoyo, proveniente de lo más profundo de nuestra sociedad, las comunidades más alejadas del país y, por ende, donde mayor dificultad existe para concretar un esfuerzo de esta naturaleza.

Nos alegramos por los salvadoreños que, con esta declaración, obtienen un período adicional de tranquilidad para su comunidad trabajadora en el norte. Nos alegramos también por las autoridades estadounidenses que prorrogaron el estatuto.

Si los empresarios canadienses están pidiendo que lleguen más trabajadores guatemaltecos en forma legal para emprender labores temporales allá, es porque los chapines, como lo he afirmado, no llegan a causar problemas sino a esforzarse. Sólo falta que así lo vean y comprendan quienes tienen en sus manos el otorgamiento del mismo trato que le dan a otras comunidades a nuestros connacionales.

EL RETROCESO EN EL PROCESO DE COLMAR LAS NECESIDADES BÁSICAS

Abraham Maslow formuló, en 1943, una teoría acerca de cómo el ser humano jerarquiza sus necesidades y de cómo, en la medida que va satisfaciendo las más básicas, sus deseos se van sofisticando, creándole nuevas y más complejas necesidades.

Es famosa, entonces, la Pirámide de Maslow, que está conformada, en su base, por las necesidades de tipo fisiológico como respirar, comer, dormir, descansar, reproducirse; continúa por otro estadio que ya viene siendo característico de la vida humana y que denomina de seguridad, en donde entra la seguridad física, la del empleo, la de salud, la familiar, la de recursos económicos, la propiedad privada; luego, el autor contempla otra fase, característica de la vida social, que contempla la intimidad de la pareja, la amistad, el afecto, la fraternidad; en la medida que el ser humano se siente realizado en este tipo de necesidades sociales, el autor contempla el arribo a otro nivel de pretensiones por llenar, la etapa del reconocimiento en donde ya no basta la simple amistad o intimidad sino se habla del autorreconocimiento, el respeto, la sensación de éxito, la autoconfianza; así, hasta llegar al pico de la pirámide en que lo que se ha establecido es la etapa superior de la autorrealización, en donde la satisfacción de todas las necesidades anteriormente enumeradas se dan por sentado y la necesidad que ahora tiene el ser humano es de ser creativo, espontáneo, de ser capaz de resolver el mayor problema, de vivir sin prejuicios y de acuerdo con su moralidad, es decir, nada que ver con lo material o lo fisiológico.

La pirámide funciona bajo el entendido que los seres humanos no volteamos a ver las necesidades del nivel superior en la medida que no hemos satisfecho las del nivel inmediatamente inferior. Si la mente la tenemos ocupada en resolver cómo poner comida en el plato todos los días, según el autor difícilmente veremos un hombre o una mujer preocupados por preservar la seguridad familiar; si no tiene asegurados sus ingresos posiblemente no lo veremos pensando en temas altruistas o fraternales, y menos pensando en sensaciones de éxito o de confianza en sí mismo, y mucho menos entrará en una etapa creativa.

Coincidentemente, pensamos nosotros, la parte ancha de la pirámide es donde cabe más gente, donde está la mayoría de la población del planeta; la punta de la pirámide es donde están las élites, las minorías que tienen satisfechas todas sus necesidades materiales y que han entrado en la etapa en que sus necesidades son de otro tipo.

En nuestros países, que los países ricos, industrializados ya no quieren llamar del tercer mundo sino, eufemísticamente, les han dado en llamar en vías de desarrollo, las grandes mayorías se encuentran en el primer estadio, en la base de la pirámide, en donde la gente está inmersa, en sus actividades diarias, en la manera de resolver sus necesidades de techo, de comida, de agua, de energía para cocinar.

Por eso vemos tantos tugurios y cinturones de pobreza en los centros urbanos y alrededor de las antiguas líneas del ferrocarril; son miles de personas que no han resuelto su problema de techo y que todos los días tienen que ver, la mayoría, junto con otros millones que no viven en centros urbanos sino dispersos en el interior de nuestros países, viendo qué comen, buscando algún trabajito para conseguir unos centavos para ese día, poniendo a los niños a acarrear agua en botes y empleando las mujeres más de la mitad del día en viajar grandes distancias para conseguir leña para cocinar y acarrearla, muchas veces después de apropiársela indebidamente.

Es por eso que nuestros países producen tantos migrantes en busca de otro tipo de oportunidades, y por esas mismas razones es que quienes migran y consiguen esa anhelada oportunidad de trabajo, comienzan a enviar sus remesas, porque no se olvidan las circunstancias que vivieron y que produjeron su éxodo, que son las mismas que saben que siguen viviendo sus seres queridos que quedaron atrás.

Ahora bien, no recuerdo haber leído o discutido que la pirámide funcionara al revés, que personas que ya estaban en un estadio de algún tipo de necesidades cubiertas y en búsqueda de satisfacer otro tipo de inquietudes, se viese forzada a bajar un peldaño en esa pirámide imaginaria, y regresar a tener que cubrir necesidades que ya daba por sentadas que las tenía resueltas.

Eso es lo que hemos visto suceder con los fenómenos naturales en los últimos tiempos.

Pongo por ejemplo a muchas personas que vivían en las cercanías del Volcán de Pacaya, que ya tenían el título de propiedad del lugar donde vivía, su casa formal con techo de lámina o, inclusive, de terraza fundida, sus plantíos y potreros, sus negocios de venta de almácigos, sus pick ups para salir a comerciar, etcétera, y que de la noche a la mañana se han quedado sin nada y, encima, con ríos de lava petrificados sobre lo que antes eran pastos para sus animales.

Están, también, miles de damnificados por los deslaves, las inundaciones, muchos de ellos que se han escapado de morir y han quedado lastimados, quebrados y, encima, en un proceso de duelo porque han perdido varios familiares junto con sus viviendas que fueron destruidas.

Muchas de estas personas, hay que entenderlo, estaban en un estadio de clase pobre media, de clase pobre alta o de clase media baja, pero hoy se enfrentan a los sufrimientos que produce desenvolverse en el marco de la pobreza extrema, con el agravante que no provienen de ese estadio sino de uno donde ya tenían algunas necesidades básicas satisfechas y hoy no las pueden cubrir.

Encima, es inmoral que la ayuda, que el socorro que hoy les es urgente, tenga que esperar porque tiene que estar encabezado por la Primera Dama, o que se vean compelidos a entregar sus datos personales al partido político oficial para poder acceder a algún tipo de apoyo.

Es probable, por las penas que están pasando, que muchos de estos connacionales que han sido golpeados por la naturaleza y que hoy tratan de ver de qué manera sobreviven sin mayor apoyo que el de las personas e instituciones de buena voluntad, que ninguno de ellos tenga la oportunidad de leer estas líneas, pero nos queda la satisfacción de poder plasmar estas ideas para que cada vez más gente comprenda el inmenso dolor que ha de significar no sólo perder todo sino hacerlo cayendo a estadios de necesidades que se tienen que cubrir que antes estaban cubiertos.

Ponernos en la posición de ellos (que no en los zapatos, que muchos de ellos carecen hasta de ellos) no nos hace ningún mal, nos sensibiliza y nos conmueve a ponernos de su lado, especialmente en estos momentos en que la sensación de que la erupción o la tormenta ya pasaron, lo cual, en las vidas de los damnificados, no es cierto.

viernes, 9 de julio de 2010

¿LUCHAS INTERNAS EN EL OFICIALISMO?

La muerte violenta, anoche, del ex diputado Obdulio Solórzano Montepeque (junto a su piloto, quien recibió 35 balazos), me recuerda las muertes violentas de los diputados Carlos Hipólito Miralda Roca (junto a su asistente, en Cuilapa, Santa Rosa) y Mario Pivaral (frente a las puertas de la sede partidaria), todos miembros del actual partido oficial, la Unidad Nacional de la Esperanza, UNE, y me hace analizar todas las señales que vienen de este polémico partido político y vincularlas a escenarios mentales que podrían estar sucediendo.

Los asesinatos anteriores de diputados se dieron, aunque se haya dicho que por causas relacionadas al narcotráfico (declaraciones cómodas efectuadas por el entonces Secretario General, Álvaro Colom), en medio de tensiones de diferentes facciones dentro del mismo partido; las del segundo nombrado, según se dijo, encabezando un movimiento disidente; las del último mencionado, en medio de luchas por encabezar la dirigencia en Alta Verapaz.

El asesinato de anoche se da, curiosamente, a los pocos días que Roberto Alejos, Presidente del Congreso de la República, renunciara del Comité Ejecutivo del partido oficial bajo el pretexto que este tiene una agenda distinta y que necesita toda la libertad para dedicarse a su tarea de dirigir el Organismo Legislativo, pero el Presidente de la República sale al paso diciendo que lo que sucede es que Alejos tiene un proyecto político distinto, lo cual es clara señal, si no de un rompimiento total, sí de tensiones internas que podrían estar vinculadas a los hechos de sangre de hace unas horas.

No es secreto que la denominada Primera Dama, Sandra Torres, se muere por ser la candidata presidencial de ese partido político, pero tampoco lo es el enorme desgaste que ella misma, con su estilo personal, le ha causado a su partido, lo cual, a estas alturas, tiene que comenzar a percibirse por las bases y, como es natural, estas empiezan a inquietarse, a desesperarse y voltean a ver qué otros liderazgos están disponibles. Es ley natural.

Pensar, entonces, que el Presidente del Congreso, que pertenece al mismo partido, que ha hecho un buen papel al frente de dicho Organismo y que maneja buena prensa, es visto por algunas bases como alternativa menos polémica y sin limitaciones legales discutibles, no es cosa del otro mundo.

Es lógico imaginar, consecuentemente, que puede existir, en lo interno del partido oficial, una guerra sorda y no declarada, hasta hace poco, por los liderazgos que encabezan las corrientes que siempre se dan dentro de los partidos políticos.

Ojalá no estemos en el umbral de un mayor derramamiento de sangre.

Lo que dará una pauta de lo que sucede alrededor de estos temas es la posible salida del cargo de Secretario Privado de la Presidencia de la República del hermano del Presidente del Congreso, Gustavo Alejos, y la lucha interna por la Secretaría General del partido.

Si nada sucede es porque, quizás, me estoy volviendo viejo; pero son señales muy claras las que mis antenas perciben como para pasar desapercibidas y que no sirvan para descifrar lo que, en el futuro cercano, podría suceder en el seno del oficialismo.

Ahora bien, si lo que me atrevo a predecir comienza a hacerse evidente, con mayor razón deberá la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, dejar de no involucrarse con este tipo de actos delictivos, e investigar a fondo qué está pasando y de dónde viene tanto asesinato dentro de las filas uneístas.

Ya lo dije hace poco más de un año en una entrevista radial a raíz del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg y hoy lo repito: yo no creo que el Presidente Colom sea alguien que mande a matar gente, pero hay que estar atento a la gente que lo rodea.

REVISANDO EL FONDO DEL ENDEUDAMIENTO

Nuestro país siempre había sido cauteloso para contratar deuda hasta que los niveles de corrupción fueron tan altos que, mientras más hipotecado dejaban al país las autoridades de turno, más dinero había para hacer "chinche", todo con sus honrosas excepciones.

Un ejemplo de lo anterior fue el proyecto "Desarrollo de Autopistas de Guatemala", DAG, de la época del gobierno ejercido por el general Fernando Romeo Lucas García, derrocado por un Golpe de Estado el 23 de marzo de 1982, en donde se hacía la obra pero ésta salía al doble o triple de lo que, en realidad, debió haber costado.

Si bien es cierto los niveles de endeudamiento no son, por el momento, motivo de problemas estructurales, sí son preocupantes, pero preocupa, más que el nivel de deuda, el proceso de endeudamiento en el que estamos metidos con nuestras actuales autoridades, unas, desde el Organismo Ejecutivo, gastando y despilfarrando a manos llenas, otras, desde la Banca Central, alcahueteando, y las últimas, desde el Organismo Legislativo, lambisconeando para ver de qué manera participan en esta danza de millones.

La reforma constitucional promovida hace algunos años para, según los patrocinadores de la idea, terminar con la impresión de moneda inorgánica, la famosa "maquinita de hacer billetes", no ha detenido el endeudamiento del Estado. Antes se le metían billetes sin respaldo a la economía; hoy es la banca privada la que le viene prestando, con garantía soberana y perfecto ánimo de lucro, miles de millones de quetzales que salen del sector productivo, donde se corre otro tipo de riesgo, para continuar nutriendo de fondos los negocios turbios y aplacando las ineptitudes de las autoridades que no pueden ajustar un presupuesto a la realidad de lo que se tiene.

El país debiera entrar en una etapa de moratoria en esta carrera por endeudar a las generaciones de guatemaltecos que ni siquera han nacido.

No estamos seguros si bastaría, pero con establecer que no se contratarán préstamos de entidades multilaterales como no sea bajo cierto tipo de condiciones, como tantos puntos básicos por encima de la tasa de interés concesional y no más, o contratar únicamente aquellos préstamos que contemplan sus propios medios de pago, sería un paso en la dirección correcta.

Endeudarse por endeudarse no es válido ni siquiera para países ricos, no digamos para países como el nuestro en donde un fenómeno natural mata a las personas que vivían en pobreza extrema, convierte en supervivientes en pobreza extrema a quienes sólo eran pobres, y en pobres a quienes algo tenían.

Démonos cuenta que, cada año que pasa, son más recursos los que se destinan al pago de intereses y capital de préstamos que vienen del exterior y de préstamos a los bancos locales, y la poca obra que viene quedando que pueda ligarse a los mismos, que quisiera ver cuantificada alguna vez, tiende a destruirse con el primer aguacero o temblor.

Esta espiral de endeudamiento tenemos que detenerla. Hay maneras más inteligentes de utilizar los recursos. Y más honradas también.

ETAPA DE TRANSICIÓN POLÍTICA

Es normal que las personas tiendan a percibir la época que se vive en términos presentes como lo último o lo máximo. Es así que muchos creen que estamos en el cenit de la era de la información, cuando nosotros pensamos que, aunque hemos avanzado bastante, estamos en pañales, comparado con lo que la sociedad de la información será, por ejemplo, en 2,070.

Se ha avanzado muchísimo en aspectos tecnológicos, especialmente de telecomunicaciones, en la última década, y eso es, precisamente, lo que provoca el espejismo, pero todavía es una realidad que la mayoría de las personas que habitamos este mundo no ha experimentado cómo se hace una llamada telefónica.

Muchos de los beneficios de la era de la información pertenecen, en estos momentos, a unas élites, dentro de las cuales, comparados con los miles de millones de personas que nunca han visto una computadora ni siquiera en una revista, incluyo a los niños del área rural de nuestros países que comienzan a verse beneficiados con programas especiales que les permiten acceder a este tipo de tecnología.

Es decir, hay dos razones para afirmar que, en términos tecnológicos, estamos comenzando: una, el evidente desarrollo que los constantes descubrimientos continúan agregando a lo que ya se tiene funcionando; la otra, que mientras esos descubrimientos no se democraticen y no lleguen a las grandes mayorías y continúen siendo accesibles sólo a la menor parte de la población, como parte de esta sociedad global no tenemos más que sostener que el proceso está en marcha pero no hemos llegado a meta alguna.

En términos políticos, también con una visión global y no de país, podemos asegurar que vivimos una etapa de transición.

El modelo político socialista de corte marxista, como tal, fracasó, y de ello son muestras la caída del Muro de Berlín, en 1989 (y con él, Alemania Oriental, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y su esfera de países dominados con garra de hierro, como Polonia, Checoeslovaquia, Rumanía, etc.), que marca un hito en la historia a partir del cual cambia la geografía del planeta y comienzan a liberalizarse las economías en pro del libre mercado y a ganarse, que no concederse, mayores libertades políticas y a participarse, en muchos países, de un sistema democrático y representativo, quedando todavía resabios de esas teorías, como Corea del Norte, Mianmar (la antigua Birmania) y Cuba, con enormes dificultades económicas y hasta para proveer de una alimentación básica a su población, con unas restricciones al ámbito de libertad de las personas impropias para los inicios del siglo XXI.

Caso aparte el de China, que continúa gobernada por el Partido Comunista pero en donde domina el pragmatismo, y ahora que han probado lo que es ser empresario, industrial y comerciante global, generando la mayor cantidad de millonarios y multimillonarios que país alguno ha sido capaz de crear en la historia del planeta, su comunismo, que nunca fue realmente marxista sino más bien maoísta, les irá quedando de nombre únicamente.

Por su lado, el capitalismo globalizante se encuentra en crisis luego de los desmanes de los especuladores y apostadores de las bolsas de valores y de los poderosos e internacionales bancos que, en contubernio con las agencias calificadoras de riesgo y otros agentes, han metido al mundo entero en un embrollo financiero y económico de enormes dimensiones, poniendo en duda el principio aquél de “dejar hacer, dejar pasar”, en donde los pesos y contrapesos los producen en forma natural las fuerzas del mercado en un ambiente de total libertad.

Para hacerla más sencilla, hablemos finalmente de la social democracia imperante, especialmente, en los países europeos, la cual ha llevado a las sociedades por esta teoría política gobernadas a gozar de un espejismo denominado Estado Bienestar, con beneficios dignos del paraíso predicho por Karl Marx al jubilarse a edad temprana y poder dedicarse a lo que cada quien más quisiera todavía en una etapa productiva de la vida, prestaciones que, durante décadas, han costado verdaderas montañas de dinero que no se tenía sino se tuvo que ir prestando cada año, de manera que hoy comienza el sistema a hacer crisis y obliga a los políticos a comenzar a dictar las medidas necesarias para dos cosas: revertirlo poco a poco y sostenerlo económicamente.

Si los tres sistemas, que durante tantos años fueron gobernando el rumbo del mundo, sucesiva y paralelamente, se encuentran hoy en crisis, podemos afirmar que estamos en una etapa de transición en la que podemos atrevernos a predecir que será la puerta al advenimiento de un sistema diferenciado de los anteriores que, como ellos, se convierta en la moda del momento y sea, como fueron los tres mencionados, defendido a capa y espada y aborrecido y atacado por unos y otros.

Conclusión: los sistemas políticos que previeron la salvación de la humanidad no son perfectos; han sido, todos, una ficción que se pone de moda y nada más.

Por el momento, mientras se viene la siguiente ficción que atrape a las futuras generaciones de políticos del mundo, nosotros preferimos que nuestros gobernantes sigan los consejos sabios que instauraron los romanos hace más de dos mil años.

Nosotros nos conformamos con que los políticos, los gobernantes, se comporten como lo haría un buen padre de familia.

jueves, 8 de julio de 2010

LOS ESCENARIOS POLÍTICOS Y SOCIALES Y SUS CONSECUENCIAS, DE NO ATENDERLOS

Trataremos de hacer un análisis de los más importantes escenarios que vienen gobernando el actuar político y social de nuestra comunidad, la guatemalteca, y de establecer unas líneas generales de hacia dónde vamos.

Para comenzar, parece que hubiera más gobernabilidad desde adentro de los presidios hacia sus clicas operativas en la calle que en el interior del Gobierno, con la consecuente manifestación de la delincuencia en actos de extorsión, asesinatos de pilotos, comerciantes, pasajeros y demás particulares, represalias macabras contra el personal penitenciario, secuestros, robo de vehículos, etcétera, mismos que las autoridades no han podido combatir y reducir.
Por otro lado, los constantes casos de corrupción que conoce la ciudadanía, provenientes de los tres Organismos del Estado, desde viajes con la secretaria hasta inversiones millonarias que se esfuman en el aire, pasando por todo tipo de triquiñuelas para desfalcar los fondos públicos, que llevaron al Vicepresidente de la República a creer que todos quienes integramos esta sociedad somos iguales, sí producen desaliento a quienes, no siendo corruptos, desde afuera, vemos cómo desaparecen millones de quetzales de recursos que sí nos obligan a pagar en impuestos, lo cual genera animadversión generalizada hacia la gestión pública.

La perpetua cantaleta del Presidente de la República y su anterior Ministro de Finanzas, unas veces hablando de Reforma Fiscal y otras de subir los impuestos, ha generado un clima adverso de negocios cuyos impactos negativos en la actividad generadora de empleo son difíciles de medir y ha hecho que vaya perdiendo, paulatinamente, el apoyo de aliados importantes.

Sólo el hecho de tener procesado a un ex Presidente de la República, el cual se viene a sumar al anterior o actual procesamiento de muchos de sus Ministros y Funcionarios de Estado, incluido su ex Vicepresidente, plantea un escenario que da a entender que la corrupción, o es un péndulo que va y viene con los gobiernos, o es algo que se ha venido transmitiendo de gobierno en gobierno hasta llegar a los límites que hoy se están viviendo y que agobian a la población trabajadora que lee y escucha cómo, todos los días, viene apareciendo un caso distinto de este tipo.

Si bien es cierto ha habido innumerables asesinatos sin mayor investigación o resultados positivos de la misma, en los últimos tiempos, el parteaguas de este manto de impunidad lo constituye el caso del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg, en donde la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala lideró la investigación y está aportando al tribunal las pruebas científicas de esta conspiración. La CICIG es, por sí misma, un escenario independiente, pero prefiero mencionarla ligada a este caso que viene ventilándose, el cual también está relacionado con el asesinato previo del señor Khalil Mussa y su hija Marjorie Mussa, de cuyos resultados investigativos también estamos pendientes y estamos seguros que pronto los tendremos y serán interesantes de seguir.

El papel de la sociedad civil, potenciada, especialmente en el espectro más joven de la población, a raíz del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg y la consecuente aprobación de la Ley de Comisiones de Postulación ha venido a complicar el escenario de nombramiento de funcionarios porque, estimamos, el procedimiento hay que mejorarlo. Lo complicado de este escenario es lo nefasto que puede ser, a futuro, si no se le imprime moderación a los procedimientos, pues lo que vemos es una enorme dificultad de conseguir gente de bien y, encima, preparada, que quiera sufrir el tipo de desgaste, a veces injusto, que hemos visto, para ocupar un puesto público. Guatemala necesita nutrirse de sus mejores hombres y mujeres y el proceso de escogencia es importante, pero nuestro punto de vista es que hoy tenemos un proceso perverso que ya comenzó a dar problemas hasta para las personas probas que han integrado las Comisiones, de modo que este es un tema que habrá de modificarse para mejorar, mas no revertirse.

Hoy vivimos inmersos en un escenario armado hace muchos años: para despolitizar algunos nombramientos se procedió a dejar recaer en la Academia y los Colegios de Profesionales estas tareas, y el efecto que se produjo es que hoy se han politizado tanto la primera como los segundos.

La terquedad de la Primera Dama, Sandra Torres, de acaparar nombramientos, de dictar las órdenes, de encabezar los programas, todo con el afán de convertirse, supuestamente, en Presidenta de la República, que es el escenario que más caos e ingobernabilidad aportan al país. Personalmente creemos que, finalmente, se dará cuenta de cómo se le han revertido las cosas, medirá los lugares donde está más fuerte y optará, mejor, por buscar una diputación, aunque también se lo vede el artículo 164 de la Constitución Política de la República de Guatemala.

La ingobernabilidad, que parece ser la compañera del actual Presidente Colom, y que lo ha hecho desesperarse y cometer el error de arremeter en contra de opositores políticos, analistas independientes, prensa y sociedad civil, parece que lo acompañará hasta el cada vez más cercano final de su mandato. Después de todas las criticas sensatas, tanto al comunicado del Gobierno como al de su partido político, en lugar de entender que representa, constitucionalmente, la Unidad de la Nación, persiste en su error al denominar a sus críticos como “sapos que se tiene que tragar un presidente”, lo cual es una clara señal de que, si antes no había entendido, hoy tampoco.

Desde esta posición privilegiada que nos permite observar, creemos que el sapo que se tendrá que tragar es a su Vicepresidente, que ya da signos, por fin, de tener cierto carácter independiente, de mayor sensatez que su Presidente, y de que, por lo menos, no tiene horchata en la sangre después de los desmanes que ha recibido de la pareja presidencial. Este será un escenario interesante de ver cómo evoluciona.

El que conforman Gobierno y Sector Privado Organizado, aunque hoy publiciten que han limado asperezas, no lo vemos así. Más bien creemos, por la actitud presidencial y los consejos que le da su poderosa Primera Dama, que lo que estamos viendo es una especie de tregua en un pulso de largo aliento que finalizará cuando asuma el siguiente Gobierno, así que creemos que la Guerra Fría, más que la limada de asperezas, se ha instalado entre estos dos sectores.
El escenario donde viene jugando el Tribunal Supremo Electoral es complicado. Por un lado suprimió dos comités pro formación de partido político, por hacer campaña anticipada, pero no sanciona al partido oficial que se ha mantenido en campaña, lo cual le resta la credibilidad que aquellos patriarcas que lo fundaron le imprimieron. Este escenario lo complica, además, la incertidumbre acerca de los efectos que tendrá, en el proceso electoral, la pésima gestión que ha habido, no sabemos si intencionalmente y de mala fe o simplemente por negligencia, en el Registro Nacional de las Personas, RENAP, encargado de sustituir la cédula de vecindad, que ya no pueden reponer las alcaldías municipales, por el Documento Personal de Identidad, DPI, que no están en capacidad de entregar a toda la población antes de que se llegue el día de las elecciones.

Esto nos trae a otro escenario que la mayoría de la población, por joven, ya no conoce: se trata del fantasma del fraude electoral. Es el fraude en una elección el que motivó el Golpe de Estado del 23 de marzo de 1982, y es por eso que la Constitución Política, promulgada en mayo de 1985 e influida por lo que había sucedido, previó una institucionalidad separada e independiente a cargo de los procesos electorales, lo cual no sólo ha garantizado sino, efectivamente, ha producido procesos limpios, transparentes, en donde nadie puede decir que alguien se robó una elección. Sin embargo, el elemento externo que genera la manera de identificar a los ciudadanos que emitirán el sufragio nos pone, desde ya, a pensar que no todo es ignorancia y falta de capacidad, sino que podría ser un macabro plan de algunas personas que todos conocemos, que no tienen principios ni escrúpulos, para tener el sartén por el mango en caso la preferencia ciudadana y el reparto de fondos públicos no sea suficiente para ganar simpatías en las urnas. Abona a este análisis la poco transparente licitación y que la haya ganado una empresa de poca monta, ligada a uno de los mayores financistas de la campaña política del actual mandatario, Gregorio Valdez, para manejar un presupuesto de más de mil millones de quetzales. En este campo la duda es razonable y por eso damos la señal de alarma.

Siempre en el campo político, girando alrededor del TSE, los dimes y diretes entre el partido oficial y el partido patriota, ambos metiendo muchísimos millones en campaña política, el primero prácticamente en forma abierta sin que el TSE le diga nada (como no sea haberle impuesto una multa ridícula de 100 dólares, que nos parece que no ha pagado), el segundo disfrazándola a través de foros, pero utilizando los colores, las figuras y todos los medios de publicidad conocidos. De esto no se escapan otros políticos ansiosos. Ya hemos dicho en este espacio que la política debe ser una fiesta más cívica que política, pero en Guatemala todo tiende a ser prohibido, así que vemos a quienes nos gobiernan y a quienes nos quieren gobernar, violando la ley, lo cual no es el mejor ejemplo para la juventud ni el mejor aliciente para la población activa para que participe. Necesitamos, mientras no se cambien las leyes, políticos moderados, que sepan poner toda la carne en el asador pero cuando sea el momento oportuno.

Especial mención merece el escenario, ligado con el anterior, que representa todas las transferencias de las entidades gubernamentales a los programas que maneja la Primera Dama, que abonan a la ingobernabilidad y que tiene a dichas entidades al borde del colapso financiero, mientras se permite, sin que nadie más que la diputada Nineth Montenegro, desde el Congreso de la República, haga absolutamente nada por impedirlo. En este escenario debiéramos estar viendo a un Contralor de Cuentas de la Nación procesado, junto con todos los funcionarios del Gobierno que, haciendo de factótum, se prestan a darle a la Primera Dama las firmas que necesita para emitir los cheques, hacer las transferencias y hacer campaña política, con foto de la primera incluida, por todo el territorio nacional.

El escenario de los desastres naturales es complicado también, primero porque no hemos podido, como país, sanar las heridas producidas, anteriormente, por otros fenómenos ocurridos hace años; luego, es poco probable que este gobierno, que ya ha demostrado su falta de capacidad, haga mayor cosa al respecto. Tiempo vital para atender a la población se la han pasado discutiendo cuánto dinero van a meter en esto o en lo otro, pero no se ve, realmente, que se haga algo por quienes lo perdieron todo, como no sea esperar que llegue la Primera Dama con su batallón de pick ups y gente armada a entregar bolsas de “ayuda” con su foto, en franca campaña política, cuyo colmo fue ordenar que no levantaran las avionetas que gentilmente ofreció el Aeroclub si no iban cargadas con estos elementos y dirigidas hacia donde ella decidía.

Un escenario derivado de los desastres naturales es nuestra debilidad en infraestructura, que pone en entredicho a funcionarios, a constructores, a supervisores y hasta a las entidades multilaterales de desarrollo que financian nuestros proyectos, cobran la supervisión y, cuando la obra se hace pedazos, nos siguen cobrando el préstamo con sus intereses y comisiones. Puentes, carreteras, drenajes, cortes y rellenos en cerros y barrancos, tendrán que ser diseñados y construidos de otra manera.

Eso nos trae a otro escenario, el de la contratación de Organizaciones No Gubernamentales, ONG’s, para la construcción de obra, circunstancia que debe cambiar para bien de todos.

Existe otro escenario complicado, el de la minería abierta y los contratos de exploración y explotación petrolera frente a los ambientalistas. Nosotros somos de la opinión que la minería debe apoyarse en el país, pero no la de cielos abiertos, y mucho menos con concesiones que les permiten hacer pedazos el entorno y llevarse la parte valiosa de las entrañas de la Madre Tierra por una contraprestación de un uno por ciento de su valor, lo cual es ridículo; no basta con que nos restrieguen en la radio el número de empleos que dan o que ha surgido alguna empresita de transporte a sus alrededores. Con el tema petrolero somos de la misma opinión: si nosotros no sacamos el oro negro, lo sacarán desde el lado mexicano y su valor pasará a engrosar las reservas internacionales de otro país en lugar de apoyar el desarrollo del nuestro, pero sí somos de la opinión de apretar bien las tuercas con los contratos, no sólo a nivel de regalías sino a nivel de medidas de prevención y de mitigación de riesgos, así como obtener las fianzas internacionales necesarias para poder garantizarse cualquier cosa con relación a eventualidades.

El escenario de que la extracción de petróleo que llama, hoy, nuestra atención, está en un área protegida, nos lleva a este escenario, el cual es más complejo. Somos de la opinión que más desgaste sufren nuestras áreas protegidas por las invasiones, la quema de sus bosques para siembras efímeras y la instalación de poblados sin control alguno dentro de sus núcleos, que la suma de derrames que haya habido en el pasado. Ni siquiera ha tenido el Estado la capacidad de tener todas estas áreas registradas con su número de finca, folio, libro y polígono, de modo que la extensión de títulos de propiedad, muchos de ellos falsos, nos ha hecho mucho más daño que el petróleo, sin contar las invasiones provocadas por conocidos narcotraficantes, con comunidades importadas y trasladadas desde otros lugares, para asegurar con gente de ellos los entornos de donde instalan sus pistas de aterrizaje.

Otro escenario al que no se le suele poner atención es el del terrorismo que, de alguna manera, ejerce la Superintendencia de Administración Tributaria, SAT, sobre quienes ya estamos inscritos como contribuyentes, tratándonos como esclavos sin derechos, no como lo que somos, ahuyentando de esta manera a quienes debieran estar inscribiéndose en sus registros. No se combate la informalidad económica haciendo los trámites más engorrosos, más complicados y más ininteligibles para todos, sino dándole facilidades a la gente para inscribirse y para declarar lo que ganan y lo que gastan, así de sencillo. Sin embargo, hay muchas actuaciones que hoy emprenden, en contra de los contribuyentes, hasta sin fundamento legal, como bloquear el NIT e impedir que uno pueda pagar sus impuestos a tiempo y declarar, como no aceptar documentos legalizados por notario, olvidándoseles que es el Estado el que le otorga la fe pública a los mismos. Ha de haber muchísima gente justificando un sueldo en esta institución, ya que me ha tocado ver, varias veces, impugnaciones que hace por el monto de un centavo de quetzal. Es éste un escenario que habrá de ponérsele atención si queremos despegar como país en búsqueda del desarrollo y del crecimiento económico, y hacerle las modificaciones necesarias para que sea una institución amigable con quienes ayudan a mantener todo el aparato estatal.

El escenario de la estabilidad de nuestro más de un millón de migrantes en el extranjero es vital para la estabilidad de muchos escenarios locales y para la supervivencia, en muchísimos casos, de personas en condición de pobreza y de pobreza extrema que, encima, han venido siendo afectados por los fenómenos de la naturaleza y son quienes corren mayor riesgo de serlo, en el futuro. De ahí que consideremos de vital importancia la aprobación, por parte del Gobierno de Estados Unidos de América, del Estatuto de Protección Temporal, TPS (por sus siglas en inglés), del cual gozan, ya, El Salvador, Honduras y Haití, razones que nos motivaron a solicitar, públicamente, el apoyo a esta aprobación.

Otro escenario al que no se le suele poner atención pero que es importante es el de la integración de Centroamérica, el cual está en crisis desde hace tiempo, o por los sucesos políticos acaecidos en Honduras, o por las posiciones de Costa Rica y Panamá, por ejemplo, frente al Acuerdo de Asociación con Europa o la integración a una sola parte del Sistema de la Integración de Centroamérica, SICA, respectivamente, aunque el riesgo de mayores problemas en Nicaragua que puedan cortar el corredor centroamericano son inminentes. Recordemos que muchos de nuestros productos, especialmente agrícolas o de la industria alimentaria, se venden en la región, y muchos de los artículos que consumimos, que ayudan a mejorar la oferta y la calidad de los nuestros, provienen de élla.

Mientras la mayoría de quienes lean estas líneas tiene su casa, su hogar, muchos guatemaltecos se enfrentan todos los días antes un escenario complicado por la falta de vivienda, así que este es un tema para tenerlo en mente también.

La reinserción de la niñez y la juventud, especialmente la huérfana y la desamparada, en programas que los instruyan, los preparen hacia el futuro y los mantengan alejados de las maras, es de vital importancia para desarticular el escenario de muerte, extorsión, promiscuidad y drogas que han traído estas últimas. En este apartado es bueno hablar del tema del deporte, en donde los contribuyentes invertimos grandes sumas de dinero pero no existen los programas masivos para encausar la energía de estos dos sectores y parece como si toda esa plata se fuera en otro tipo de gastos que poco o nada tienen que ver con la promoción deportiva que tanto necesitan nuestros segmentos poblacionales más jóvenes.

La violencia doméstica y el asesinato de jóvenes y de mujeres es otro que debe ser atendido y combatido con los programas de prevención y con la modificación de leyes que sean necesarias.

Un escenario que podría cambiar con relativa facilidad es el de la participación de los indígenas en la toma de decisiones. Sé de algunas comunidades indígenas en donde prácticamente todos sus jóvenes son estudiantes universitarios, de modo que la falta de capacidad no es el pretexto. En Quetzaltenango, de fuerte población indígena, se han instalado ya, según entendemos, nueve universidades. Es cuestión de voluntad política y estimamos que es un cambio que ya debiera comenzar a hacerse. Sentimos que dichas comunidades tienen razón de sentirse burladas cuando se les dan puestos decorativos, cuando hemos tenido la oportunidad de verlos trabajar a nivel comunitario y nos han maravillado por su entrega y dedicación.

¿Por qué traemos a colación, en estos momentos, todos estos escenarios? Es una manera de comprobar que el Presidente de la República tiene una agenda pendiente con el país y que su tiempo, en lugar de emplearlo en promover campañas políticas en las que lo han involucrado, debiera invertirlo en la agenda del país.

Si en lugar de escenarios tan complicados con estos hubiese un mejor ambiente para hacer negocios, la economía crecería, habría mayores y mejores fuentes de trabajo, se atraería la inversión extranjera para crear mayores oportunidades, vendría el doble o el triple de turistas y, en general, habría más ingresos por tributos con los cuales invertir en mejor infraestructura, en mejorar los servicios, en prevenir enfermedades y desastres naturales.

Con todos estos escenarios de un país sumergido en la pobreza es una total torpeza dedicarse los cuatro años de gobierno a hacer campaña política; la población más culta como la menos afortunada lo saben y lo entienden, y de todos modos habrán de pagar las consecuencias de los desmanes que han llegado a hacer al Gobierno, en donde todo político que se divorcia de la realidad y de su pueblo lo hace: en las urnas. ¡He ahí el temor del fraude electoral!