martes, 24 de mayo de 2011

MEJOR NO HABLEMOS DE FRONTERAS...

Nos parece que fue un error del Presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, sugerirle al Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, volver a establecer las fronteras de ese país a como estaban antes de la guerra denominada de Los Seis Días, en 1967.

Son, en realidad, dos errores los que vemos en el asunto.

El primero, que a ese nivel siempre se tiene la oportunidad de llegar a acuerdos en reuniones previas, o por lo menos a tener acercamiento recíproco de ideas, de modo que no podemos pensar que éste haya sido un tema de la agenda que surgió por espontaneidad. Estamos seguros que el mismo ha sido motivo de discusiones y, obviamente, de discrepancias, pero el resultado es que los dos países salen de una reunión cumbre que suele utilizarse para oxigenarse, con daños colaterales.

Israel no sale del todo bien parado, pues es un hecho histórico que, al ser atacados por varias repúblicas vecinas, entre las que recordamos Siria y Egipto, la contraofensiva israelí no sólo acabó con las fuerzas aéreas de sus contrarios sino, ya controlado el espacio aéreo, el avance de los tanques por el desierto y, detrás, la infantería, terminaron resolviendo el conflicto a favor de esta nación en tan sólo seis días, pero como consecuencia del mismo, aunque no era una guerra de conquista sino una acción que, de defensiva pasó a ofensiva, Israel paró ocupando parte de los territorios de los otros países, situación que prevalece hasta el día de hoy.

Es decir, la mayoría de quienes hoy conformamos la opinión pública del mundo, no había nacido, y a estas alturas es difícil justificar que alguien se quede con algo que es de otro, por muy mal que este último se haya portado en su momento. Si hasta a los reos se les devuelven sus pertenencias una vez se ha cumplido la sentencia, no hay justificación alguna, como no sea por verdaderas razones de seguridad, y aún así difícil de entender, para que un Estado no devuelva a otro Estado lo que le corresponde.

Pero por el otro lado, al tocar Estados Unidos de América este delicado tema, nos permite a los demás, simples observadores sin vela en este entierro, cuestionar la calidad moral de un país que, ahora que se ha quedado con enormes territorios por métodos bastante discutibles y que es así como llegó a ser tan poderoso, quiera decirle a otro Estado cómo proceder en este mundo, por mucho que el Presidente Obama no haya tenido que ver con esas usurpaciones, pero es el representante legítimo del ente jurídico en nombre de quien se hicieron.

Así las cosas, ¿por qué no hablamos de que Estados Unidos de América regrese sus fronteras a las de 1846, justo antes de que se quedara con lo que ahora es Texas, Nuevo México, Arizona y California? Escupir al cielo siempre es peligroso, sobre todo para un coloso que, cuando todavía eran ingleses, comenzó arrebatándole las primeras tierras a los indios (que ellos hoy llaman nativos americanos), se las quitó a los franceses (así comenzó la etapa militar de George Washington) a quienes después les compró la Luisiana, como a los rusos les compró Alaska, pero las pequeñas porciones de tierra que son Puerto Rico y Guam, por ejemplo, se la arrebataron a España mediante una infamia que registra la historia.

Qué más quisiéramos que todas las grandes potencias, y no sólo Israel, devolvieran las porciones de tierra que fueron despojando a los demás. Guatemala saldría ganando con la devolución de Chiapas y parte del Soconusco que se quedaron los mexicanos mediante la manipulación del conteo de una especia de consulta popular o referéndum, como bien lo documentó Clemente Marroquín Rojas en uno de sus innumerables libros (cuyo nombre, en este momento, no recordamos). Inglaterra tendría que devolver no sólo Belice, el cual ocupó ilegal e ilegítimamente para robarle la madera a su rival, España, desde sus bases de Jamaica, sino honraría a toda América devolviendo las islas Malvinas, y a España el mínimo Peñón de Gibraltar, por mencionar algunos ejemplos.

Por eso, mejor no hablemos de fronteras....

ESPAÑA Y NICARAGUA: NOTAS SOBRE EL SOCIALISMO.

Europa se sacude el socialismo mientras en algunos países de América Latina trata de aferrarse al poder, a como dé lugar.

Curiosamente, los tres países europeos altamente entrampados entre las deudas impagables y ese espejismo que llaman Estado Bienestar, que las actuales generaciones comienzan a pagar, Grecia, Portugal y España, han comenzado esa caída en el abismo de las cuentas que no pueden honrar, de la mano de gobiernos no sólo socialistas sino orgullosamente socialistas.

El pueblo español, consciente o inconsciente de la equivocación en que cayó al votar al actual equipo de gobierno, todo en medio del enredo y del pésimo manejo que el gobierno anterior hizo de los atentados terroristas de aquel fatídico 11 de marzo de 2004, ahora, con las elecciones municipales y autonómicas del anterior fin de semana, preludio de las elecciones generales, le ha vuelto la espalda a las autoridades socialistas.

En 2004, después de varios años de disciplina fiscal, nueve según recordamos, de manejo prudente del presupuesto y de una economía pujante, con la tranquilidad que daba la personalidad de Rodrigo Rato, Vicepresidente del Gobierno al frente de los números, era impensable un giro político tan radical, pero el empujón se lo vino a dar, a los socialistas de Rodríguez Zapatero, nada menos que Osama bin Laden y su tenebroso grupo, Al Qaeda, pues hicieron estallar, simultáneamente, varias bombas en trenes y estaciones, y la confusión hizo que el gobierno lo atribuyera al eterno enemigo del Estado, la banda terrorista ETA, ocasión que aprovecharon, electoralmente, para darle vuelta al curso de la historia y hacerse del poder.

Sin embargo, los españoles, especialmente la juventud, han pagado cara su falta de reflexión a la hora de votar en 2004, pues el giro de los acontecimientos y la pésima gestión frente a la crisis económica mundial, especialmente a partir de 2009, vinieron a desnudar las carencias y a profundizar, tremendamente, el problema de desempleo que, poco a poco, había ido revirtiendo el gobierno anterior (curiosamente, los españoles le llaman paro al desempleo, y le llaman tiempo al clima).

Las votaciones del domingo 22 de mayo de 2011 son solamente un preludio de la salida, por la puerta trasera, del actual gobierno español. La presión por adelantar unas elecciones dentro de un ambiente de poca credibilidad por su gestión y, ahora, de un ausente respaldo del resto de partidos políticos y, especialmente, de la ciudadanía, es predecible que se irá incrementando, lo cual sólo puede augurar cambio de timonel en el futuro cercano.

Por el contrario, el socialismo del siglo veintiuno, eufemismo con el que ahora se llama a los marxistas declarados que tratan de mimetizarse en las junglas pseudodemocráticas latinoamericanas, cada día se arraiga más, cual matapalo, al árbol de las conquistas por la libertad que, unas más y otras menos, habían logrado nuestras repúblicas de habla hispana en América.

El gran modelo a seguir sigue siendo, para ellos, Fidel Castro, quien tiene unas dos décadas de haberse reciclado con el agua bendita de las elecciones, unas elecciones a la cubana, por supuesto, en donde la comunidad internacional, encabezada por los líderes de las mayores democracias, caen en la estulticia de una figurada legitimación. ¡Ésa fue una de las grandes diferencias, por ejemplo, entre Aznar y Rodríguez! (a quien la prensa española llama Zapatero); mientras al primero no se le escabapa el carácter antidemocrático de Castro, de las primeras cosas que cambió Rodríguez fue las relaciones españolas con Cuba. El resultado: que ahora el gobierno cubano ya no es sólo una dictadura, sino una dictadura hereditaria en donde la nueva aristocracia está encabezada por los hermanos Castro Ruz.

Cual primates del más bajo rango, los imitadores no se han dejado esperar, beneficiados, algunos, con las montañas de dinero que produce el petróleo, y beneficiados, otros, por la amistad incondicional y lambiscona con los líderes de las dictaduras petroleras que tienen a bien regalarles el dinero que no les pertenece.

Tenemos, por ejemplo, aunque la experiencia de Grecia, de Portugal y de España no fueran suficientes, un nuevo empobrecedor de su pueblo, Hugo Chávez de Venezuela, quien cree que el dinero del petróleo que pertenece a los venezolanos (porque no es de él, que lo regala), es eterno.

En la otra categoría entra Daniel Ortega Saavedra, de Nicaragua; Evo Morales, de Bolivia, y un cada vez más numeroso etcétera, como no sea la experiencia hondureña en que el pupilo, Manuel Zelaya, siguiendo la receta de manipular la Constitución y las leyes, característica de todos ellos porque es su denominador común para perpetuarse en el poder, se topó con un pueblo dispuesto a ponerle un alto y con líderes políticos y juzgadores valientes, dando al traste con el experimento y haciendo poner a todos sus "kamaradas", las barbas en remojo.

El descaro de Daniel Ortega, quien constitucionalmente NO puede optar a otro mandato, pero va a correr para el mismo, es enorme y, cada vez, mayor. La confianza que le da haberse robado las elecciones municipales de noviembre de 2008 sin mayores consecuencias, y tener en sus manos, a través de la manipulación y la compra, a la Asamblea Legislativa, a los tribunales de justicia (sí, así, con minúscula), a la Corte Suprema de justicia y a cuanta institución le sirva para sus designios, lo ha vuelto un tipo confiado de sí mismo en la recta final de un proceso de elecciones viciado desde sus mismos orígenes.

Llega al colmo ahora, según nuestras informaciones, que han colocado barreras para que no puedan presentarse memoriales de impugnación frente al Consejo Superior de Elecciones y, así, precluya el derecho de oponerse a cualquier cosa en materia electoral. ¿Y quién protesta? ¿Quién dice algo? ¿De qué sirven los embajadores de los países democráticos acreditados en ese país, si no son capaces de darse cuenta de nada y, si lo hacen, se quedan callados, consintiendo cuanto atropello quieren hacer las huestes sandinistas con la pobre y cada vez más indefensa población nicaragüense?

En junio de 2010, estando en Managua, me tocó ver por la televisión nicaragüense de qué manera sacaron, a empellones, las fuerzas de seguridad, a un alcalde en funciones de un grupo político opositor, y con todo el descaro del mundo entraron, después de haber sacado en peso al señor alcalde, un grupo de "auditores" para levantarle expediente. ¿Quién, aparte de quien firma en este espacio, denunció el hecho?

No recordamos si fue antes que eso o poco después, a algunos líderes opositores les enviaron turbas con palos y piedras a garrotearlos, bajo la mirada indiferente de la policía sandinista, la cual no movió un dedo para evitar el incidente.

Por eso y por otras razones parecidas o que tienen que ver con todo esto, es que desde hace tiempo venimos advirtiendo que Nicaragua está a punto de explotar y de volver a haber derramamiento de sangre.

Es natural pensar que una población pacífica no se atreverá a levantarse si no tiene las agallas, en primer lugar, o si ve que el conflicto que molesta tiene una salida pacífica, pero en Nicaragua sí hay agallas y su pueblo es de una valentía que probó ser suficiente para enfrentar a los mismos Estados Unidos de América, ocasión en la que surgió el inmortal Augusto C. Sandino, de modo que es el mismo Ortega Saavedra, con su insistencia de volver a gobernar Nicaragua, violando el principio de alternabilidad en el poder, el que está orillando a algún sector radical de la oposición, que siempre lo hay, a defender su institucionalidad de otra manera, pues no se ve por dónde pueda resolverse este abuso continuado de otra manera. O eso, o aguantarse otros seis años de dictadura.

Si a lo anterior agregamos el dinero producto del petróleo de la iniciativa Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, más conocida como ALBA, que no destina Hugo Chávez para Nicaragua sino para Daniel Ortega en lo personal, por un monto de alrededor de 500 millones de dólares anuales que le sirven para corromper diputados, jueces, líderes políticos de la oposición o lo que sea, y, además (porque con esa cantidad de dinero, alcanza para todo), se ha comprado emisoras de radio, canales de televisión, medios escritos e invertido en proyectos productivos, en la banca y en las finanzas, lo cual lo coloca en una posición "de tú a tú" con los líderes de la empresa privada a quienes no sólo adula, sino hipnotiza, nos iremos haciendo una idea de la magnitud de dictador que, actualmente, tiene ese país, con lo cual hace ver pequeño, bien pequeño, al demonizado Anastasio Somoza que él ayudó a derrocar y después, ya Ortega en el poder, fue asesinado con un tiro de bazuca en Paraguay, América del Sur.

Y ese tipo de medidas para perpetuarse en el poder vienen, muchas veces, revestidas, como la legitimación de las burdas elecciones cubanas para los gobernantes, de una supuesta legalidad, como el subsidio a la electricidad que en estos días está implementando el gobierno nicaragüense, elevando la franja de beneficiados de menos de 100 kw/mes hasta 500kw/m, medida que pasa desapercibida para alguien que no entienda que esa energía se paga, que el gobierno de Nicaragua no tiene ese dinero para subsidiar, que es una medida implementada unilateralmente por el gobierno, no necesariamente solicitada, y que de algún lado tendrán que pagar todos: desde nuestra óptica, con seis años más de restricción de libertades, lo que es igual a dictadura.

Se siente tan poderoso el hombre fuerte de Nicaragua que ya es noticia que está mandando a diseñar el reglamento que contendrá las normas que deberán acatar los observadores internacionales a las elecciones, obviamente en el sentido de acallarlos, de no permitir su libre movilización o de impedir su llegada al establecerles condicionamientos que, por principio, no aceptarán. ¿Y los otras veces vociferantes embajadores europeos? ¿por qué están tan calladitos? ¿cuál es el papel que juega, dentro de todo esto, nuestro buen amigo, el embajador Mendel Goldstein, quien entendemos representa a la Unión Europea, tan democrática, en toda Centroamérica, pero tiene su sede en Nicaragua? ¿Tan apabullados y temerosos están los embajadores estadounidenses ante el qué dirán y las alharacas que se urden en la Organización de Estados Americanos, OEA, que parecen estar pasando el aguacero y acomodándose para seguir haciendo negocios con Ortega por seis años más?

El blindaje que brinda el dinero y el poder que hoy tiene Ortega, son enormes. En nada se ha afectado su candidatura, por ejemplo, con que aparezca en todas las noticias internacionales como uno de los líderes políticos ligados a delitos sexuales, después de haber sido denunciado por su hijastra de haber sido violada reiteradamente, por él, durante más de diez años, y acosada durante varios años más después de que ella, la tristemente famosa por este caso, Zoilamérica Narváez, se casara con uno de los funcionarios sandinistas de la cancillería.

Arnold Scharzenegger tuvo que esperar a que terminara su mandato como Gobernador de California para destapar el escándalo que todavía, hoy, lo mantiene alejado de todo y de todos. Por mucho menos cayó el Director del Fondo Monetario Internacional, FMI, Dominique Strauss-Kahn, tirando por la borda no sólo uno de los mejores puestos del planeta sino la principal candidatura de oposición por la Presidencia de Francia, y vive actualmente en una residencia vigilada por la policía después de habérsele concedido una fianza millonaria, en Nueva York. Contrastante, ¿verdad?

Luego, reiteramos nuestra preocupación: mientras en Europa la salida de los malos gobernantes está en el respeto a las urnas, en la periodicidad de los procesos electorales serios y en la posibilidad de los ciudadanos de acudir a un tribunal a exigir justicia, nos ponemos en la posición de un nicaragüense desesperado de tanto escándalo y abuso de un acaparaado poder, de modo que lo menos que podemos hacer es advertir de un escenario de violencia en ciernes.

Sacar a los socialistas que lo han hecho mal en España no les ayudará a pagar los adeudos a los españoles, pero es una válvula de escape para un colectivo agobiado por las deudas y acosado por las frustraciones, a la vez que una nueva oportunidad para un equipo de gobierno diferente que, si bien no garantiza que hará mejor las cosas, mucho menos que las hará bien, por lo menos entra con nuevos ímpetus, con novedosas ideas, con renovados respaldos y con el beneficio de la credibilidad de los electores, que tienen un respiro en sus ánimos deprimidos al renovarse su esperanza a nivel del pensamiento, del espíritu.

Mientras tanto, los venezolanos que apoyan a Chávez o los nicaragüenses que apoyan a Ortega, no se nos ocurre que lo hagan como no sea que en alguna nómina aparecen y se benefician de algo, ya sea de la piñata gubernamental o de la benevolencia que puede demostrarse gastando a manos llenas el dinero que, a sus respectivos gobernantes, no les pertenece.

En fin, las cartas no están echadas. Falta mucha agua qué recorrer bajo los puentes de la democracia. ¡Ojalá despierte la Comunidad Internacional! No confiamos mucho en que Ortega rectifique, pero el agua que corra deseamos que sea de verdadera libertad, de desarrollo, de progreso, de respeto por las leyes, por las instituciones, por la ciudadanía y por los principios democráticos, pero lo que vemos en el futuro cercano son nubarrones de opresión, de martirio y de violación a las más elementales libertades ganadas con el esfuerzo de nuestros antepasados, y de esos, el ejercicio del voto libremente emitido es la principal.

Por eso, desde este espacio, al volver a denunciar lo que pasa y a hacer responsables a los líderes democrácticos del mundo que corrieron a defender al violador constitucional de Honduras pero no hacen nada por salvar a Nicaragua, pedimos a Dios que ilumine el camino de todos, especialmente el de esta bella Centroamérica que, ya se vio, tiene a los peores enemigos de su desarrollo en algunos de sus propios líderes.

No estamos en contra del socialismo cuando se respetan los principios que hemos indicado, los líderes son ejemplo de valores y de amor por su patria, y todo se da dentro de los límites de la democracia, pero escribimos, indignados, por tanto engaño y actuaciones de lobo con piel de oveja ante el silencio de quienes debieran ser bastiones de las libertades esenciales de la raza humana.

jueves, 19 de mayo de 2011

¿TERREMOTO DE 5.1 GRADOS? COMPARACIONES CON LA VIDA POLÍTICA

El español, para el tema de los movimientos bruscos de la Tierra, es más específico que el inglés, pues hace diferencia lo que es un simple temblor, que generalmente no llega más que a asustar pero no produce daños de consideración, con lo que es un terremoto, que no sólo embate la infraestructura física sino es capaz de causar muertes.

Hace unos días hubo un movimiento telúrico de 5.1 grados en Lorca, una población española en donde no suele temblar la tierra, y ocasionó la destrucción de más del 80% de las viviendas y edificios de la localidad, además de acabar con la vida de varias personas y provocar cientos de familias evacuadas que, con total estupefacción, veían cómo sus viviendas eran marcadas como inhabitables por la autoridad, en la medida que las brigadas iban inspeccionando los barrios, casa por casa.

5.1 grados, en Guatemala, acostumbrados como estamos a este tipo de fenómenos naturales, generalmente no ocasionan más que alarma, pues las construcciones están preparadas para ese tipo de movimientos, especialmente después del terremoto de 1976, que en 33 segundos acabó con la vida de poco más de 29,000 personas.

Entiendo, por amigos constructores que me lo han comentado desde hace años, que los amarres que se diseñaron o se aprendieron a hacer en Guatemala, del hierro que va adentro de la fundición de vigas y columnas, es tan especial, que hasta los japoneses, con problemas similares (o peores, como hemos visto este año), los han venido a aprender a hacer acá.

Luego, es indudable que la falta de preparación de las construcciones en España o en cualquier otro país del mundo donde no suele temblar, es o sería la causa principal de tanta destrucción, desolación e infortunadas muertes.

Esta lección puede aplicarse a todos los ámbitos de la vida.

Por ejemplo, a un excelente levantador de pesas no se le puede exigir que entre dentro de los corredores de élite en una maratón, por muy bueno que sea en su disciplina y sea el atleta más dedicado y disciplinado en su rama.

Al mejor abogado de la localidad no se le puede confiar el diagnóstico de una rara enfermedad, ni somos tan torpes de confiarle la revisión de los frenos de nuestro automóvil a un repartidor de diarios, pues todo tiene su arte, todo tiene su ciencia, toda actividad humana tiene aristas que sólo por la experiencia se aprenden y se llegan a dominar.

Por esas mismas razones es que hemos tenido gobiernos encabezados por Presidentes desastrosos, que no saben administrar, que se enredan ellos solos, y enmarañados en sus propios desmadres pierden totalmente el rumbo, ahogándose en una agenda nacional que no pueden ni siquiera vislumbrar, mucho menos encausar.

¡Ése es el caso actual en Guatemala! Campea la ignorancia, la improvisación, la falta de capacidad, de rumbo y hasta de ideas. Caso claro es el del Vicepresidente de la República, doctor Rafael Espada, un hombre bienintencionado, eminencia en los mejores quirófanos del mundo en operaciones de corazón abierto, pero que inició con mal pie su gestión por falta de experiencia, por mucho que, como es un hombre inteligente, el tiempo de ejercicio del cargo le haya dado la oportunidad de mejorar en todos los aspectos.

Pero Guatemala ya no está para darse el lujo de entrenar gente cuando lleguen a hacer gobierno, y vemos con preocupación que varios candidatos, tanto a la Presidencia como a la Vicepresidencia de la República, así como a algunas alcaldías importantes, carecen de la experiencia necesaria en las diferentes facetas del acontecer político-administrativo, y el público elector todavía no ha aprendido a exigir cartas de recomendación en este sentido, y se conforma con la cancioncita o el vaivén de la corriente.

¡Guatemala necesita candidatos de peso específico, de experiencia probada, de buena experiencia!

Hay que tener cuidado con aquellos candidatos que hemos visto atreverse a asumir un reto y lo han abandonado en el camino. Lo mismo digo de aquellos que insisten en candidaturas en fraude de ley, sea mediante divorcios a la carta o renegando de ministerios de algún culto o de cualquier forma que sea: ¡A la Constitución de la República no se le juega la vuelta!

La experiencia para un político es lo mismo que la manera de construir una vivienda. Si no queremos que la misma se nos venga encima al menor movimiento, los cimientos de los candidatos deben ser no sólo bien pensados sino bien armados, utilizando los mejores materiales y las mejores técnicas para que resistan los embates de la naturaleza.

Si algo promete ser difícil es gobernar en el siglo XXI. Por eso las grandes mayorías, los electores, deben comenzar a exigir mejor. Sólo eso evitará los terremotos a nivel de la gobernabilidad y nos traerá una etapa de mayor estabilidad para nuestras vidas, mejor ambiente para las inversiones, mayores y de más calidad las oportunidades de trabajo y de superación, y un entorno más seguro para que, por lo menos nuestros hijos y nietos puedan hacer lo que nosotros ya no podemos por tanta violencia: ¡salir a pasear a la calle!

miércoles, 18 de mayo de 2011

ORIENTANDO EL QUEHACER DE LA SIECA EN NOMBRE DE LA CIUDADANÍA

El 14 de abril de 2011, dentro de las nuevas atribuciones del Parlamento Centroamericano, se recibió el informe del señor Ernesto Torres Chico, Secretario General de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana, SIECA, ocasión en la cual nos permitimos orientar el trabajo de tan importante institución regional en el sentido siguiente, el cual extraigo del acta AP-229-2011 de Asamblea Plenaria del Parlamento Regional:

Yo quisiera aprovechar el tiempo, más que para ver los temas que usted nos trajo acá, que están más enfocados hacia el pasado de la SIECA y a lo que están haciendo ahora, un poco a reflexionar alrededor de por qué está usted aquí el día de hoy, y es que el nuevo elemento que existe entre la normativa comunitaria centroamericana, ahora exige una interrelación entre las instituciones que velan por la diferentes fases de la integración y este Parlamento.

Sé que usted representa una Institución que, hasta el día de hoy, en sus cincuenta años de gestión que se cumplen en este año, por lo que usted explicó, ha estado como obligada hacia los gobiernos que la sufragan y nombran a su Secretario General, pero hoy el elemento nuevo de esta relación es que nosotros representamos a la ciudadanía centroamericana y la ciudadanía centroamericana, hasta el día de hoy, no ha tenido una voz en todo ese proceso que ustedes en la SIECA manejan, en donde si mucho algunos gremios (como el de transportistas o como el de los aduaneros) se acercan a ustedes para empujar el tema que les interese.

Hoy, nuestra voz va en nombre de esta ciudadanía centroamericana que, por nuestro medio, le puede decir con claridad, señor Secretario General, que tal vez ya no queremos que se queden revolviendo reglamentos, cambiando y estructurando manuales para establecer más procedimientos.

Lo que queremos es una Centroamérica libre de fronteras, una Centroamérica donde se transite libremente, donde haya un arancel común hacia fuera pero rompamos esquemas fitosanitarios, barreras arancelarias y todo ese tema a lo interno; deseamos una Centroamérica en donde se le dé tanta validez a nuestros pasaportes, como la validez que le dan los Estados que los expiden y no la validez que le quiere otorgar otro gobierno.

Yo quiero que usted se lleve el día de hoy el mensaje, muy claro, que la ciudadanía de Centroamérica, por nuestro medio, exige que la SIECA se mire hacia adentro con otros ojos, con los ojos de la gente común, de a pie, que transita por esas carreteras, que anda por esos cielos y que siempre tiene problemas. De tal manera que esa es mi reflexión, la cual quería compartirla con usted, para que usted se la lleve y, a su vez, la medite y la comparta.

Así finalizó mi interlocución. Ojalá la misma sirva de algo para que, algún día, podamos todos percibir algo palpable en medio de tantas palabras, declaraciones y reglamentos.

lunes, 16 de mayo de 2011

ESA DECISIÓN DEL 11 DE MAYO DE 2011

Es difícil tener una visión completa del panorama político guatemalteco que involucre no sólo quién es quién, hoy, sino una proyección dinámica de quién podría ser, y qué, en tal o cual tiempo.

Los escenarios políticos son de todos los colores, olores y sabores; algunos pertenecen al pasado, y estos son los que nos sirven para calcular, mal que bien, lo que podría ser el futuro cercano, el mediano y el largo plazo.

Las cuestiones de todos los días sólo son elementos que llegan a matizar, cada vez mejor, el pasado, del cual debemos sacar provecho para interpretar lo que se viene.

Entusiasmado, cuando por primera vez me involucré, por llegar a aportar positivamente y a cambiar las cosas para bien, me metí en el tema político. Hoy, casi 24 años después, me doy cuenta que he venido navegando contra la corriente.  Sigo tratando de ser el mismo, sigo aportando mis ideas y mi accionar, en lo que se puede, en forma positiva, pero la calidad de la vida ciudadana, el desorden institucional, los niveles de corrupción, ese terrorismo gubernamental, la falta de transparencia en las compras y contratación de servicios, la falta de respeto mínimo a la ley y hasta a la Ley Fundamental, campean más impúdicamente que en aquellos días de agosto de 1987 en que decidí involucrarme y dejar de criticar sin tener realmente el conocimiento.

Ese entusiasmo que menciono fue bien abonado por mi primera experiencia pública, la del gobierno municipal.  Luego, con el proceso enmarcado dentro de la Agenda de Esquipulas, en esa búsqueda de la paz de Centroamérica por los centroamericanos, participé del entusiasmo por fundar el Parlamento Centroamericano, institución en la cual pude labrarme una carrera parlamentaria, aprovechar el tiempo para aprender y para pulir mis habilidades oratorias y mi capacidad de expresar las ideas de una manera más ordenada y comprensible para todos.

En ese ir y venir en las diferentes legislaturas del Parlamento Centroamericano también tuve ocasión de asumir otros retos, tan disímiles unos de los otros pero siempre con el afán de aprender, de hacer las cosas lo mejor que pudiera y con la convicción de que los cargos no son eternos y que, al salir, debía dejar una mejor institución que la que recibí.

Así, me integré a la Banca de Desarrollo con el Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE, el cual logré, con el apoyo de mi pequeño equipo de colaboradores (conmigo éramos 4 personas), movilizar de tal manera que, en esos cuatro años (de 1996 a 2000), el BCIE hizo por Guatemala más que los 36 años anteriores, juntos. 

Otro reto importante en mi vida pública fue integrarme al equipo que llegó a rescatar, del desastre en que estaba, el Registro General de la Propiedad, una institución noble y centenaria que no funcionaba porque su sistema informático "lo habían colapsado" y, encima, no había dinero para sacarlo adelante, cargo que ocupé 4 años y 3 meses (2004 a 2008) y que sirvió para que dejáramos una institución que ahora es reconocida por el Banco Mundial como el mejor Registro de América Latina y el Caribe.

Paralelamente, en esos años me tocó, también, ser fundador del Registro de Información Catastral, RIC, institución que quedó encaminada pero, entiendo, ha sido totalmente politizada durante este gobierno (me refiero al de Álvaro Colom), sirviendo las plazas disponibles, que estaban contempladas para hacer trabajo técnico y jurídico, de botín político, hasta donde sabemos.

Luego, del presente proceso electoral, con las vergüenzas que implican en el ámbito internacional los asesinatos políticos, los divorcios a la carta y las candidaturas ilegales, me toca contemplar cómo se nos ha venido encima, asqueándonos, desde el entorno más regional del Parlamento Centroamericano, lo cual me permite tener una visión un poco más general del panorama, y objetivamente desapasionada, que el que pudiera tener, por ejemplo, un diputado del Congreso de la República.

Mi independencia de criterio con relación a quién es quién, tanto de partidos políticos como de candidatos, con sus componendas y sus aspiraciones legítimas, las analizo desde una panorámica estéril, pues no tengo pertenencia, en este momento, ni siquiera a un partido político, ya que, desde que renuncié al Partido de Avanzada Nacional, PAN, (aunque siga inscrito en el TSE como afiliado), el único partido político al cual he pertenecido en este casi cuarto de siglo, (donde fui Presidente del Grupo de Juventudes, Secretario de Relaciones Exteriores y de Actas, y delegado del Comité Ejecutivo Nacional en varios departamentos), no he deseado incorporarme a ningún otro, aunque he recibido algunas cordiales invitaciones que he agradecido en su oportunidad y dejado pasar.

La razón de ser de un político, a mi entender, es prepararse y someterse al criterio de la ciudadanía para ocupar cargos de importancia para llevar a cambiar el estado en que están las cosas.

Hoy, con la experiencia acumulada y con esa característica de llamar al pan, pan, y al vino, vino, estoy seguro que podría no sólo elegirme para el Congreso de la República o reelegirme para el Parlamento Centroamericano, sino que podría encabezar alguno de esos listados de candidatos a diputados, pero no hay partido político que merezca ese esfuerzo de mi parte y mis cavilaciones llevan las decisiones que harán de mi actuar político, en estos días, por otro lado.

Convencido que esa Mano Invisible me ha guiado todos estos años por toda esa serie de experiencias para enriquecerme intelectualmente, para enseñarme, para diferenciarme de los demás porque he vivido la manera de administrar, de rendir cuentas, de tratar con personal, con comunidades del interior, con sindicatos y con lo más importante: con el público usuario; de resolver problemas complejos que requieren no sólo ideas novedosas sino la conformación de los mejores equipos de profesionales y el valor necesario para tomar decisiones e implementarlas, llego a la conclusión que mi carrera, como político, en este momento, debe tener un giro distinto y, también, diferenciado.

Mientras todos, o casi todos, andan viendo cómo se colocan en los listados que este año se someterán a consideración de la ciudadanía, yo he venido viendo, meditando, y finalmente he tomado la determinación de abstenerme, en estos momentos, de participar en la política partidista activa. Me ha llegado a asquear.

Un poco vengo influenciado por la falta de dinámica del Parlamento Centroamericano, institución que me atrevo a criticar porque también lo hago de frente y desde adentro, la cual tiene que reformarse y cambiar si, finalmente, se desea que sobreviva. He sido, quizás, el único diputado que ha pedido su clausura desde su propia Asamblea Plenaria.

Cansa y hastía la falta de seriedad con que muchos de los diputados centroamericanos ven al Parlamento. Es, a veces, desesperante, navegar contra la corriente, una que a veces es más proclive a las ilegalidades, como toda la batalla legal que tuve en tiempos de "La Coordinación" (cuando asumió ilegalmente la presidencia Gloria Oquelí de Macoto), que en este espacio quedó documentada; o a veces más proclive a la estulticia, como defender a Muhamar Gadafi, a capa y espada, aunque aquél no sepa ni qué es el Parlamento Centroamericano y salga a provocar bombardeos a civiles, asesinatos a población indefensa y violaciones de mujeres que no piensan como él.

He llegado al momento de decir, como he indicado arriba, en reuniones de la Bancada de Guatemala o de Asamblea Plenaria, que mejor cerremos la Institución, por esa falta de amor y de compromiso que veo, porque muchos prefieren aprovecharse para viajar, para cobrar sin trabajar (como últimamente lo está haciendo el más sonado de los ex Presidentes de un país vecino, de apellido Zelaya para mayores señas) o para cualquier cosa, menos para la agenda política de la integración.

Ha llegado el momento en que voluntariamente ceda mi espacio en el Parlamento para que alguien, con sangre nueva, con ideas frescas y representando, quizás, a otro sector de la ciudadanía, lleve sus propias batallas, pues nunca he estado aferrado a puesto alguno y no será la primera vez que voluntariamente no me postulo, pues ya lo hice en 1999, en que la ley interna del Banco Centroamericano de Integración Económica (el artículo 19 del Convenio Constitutivo, según trato de recordar), me lo impedía, pero el argumento de quienes me instaban a hacerlo es que nadie se iba a enterar, como efectivamente algunos ex Directores de dicho banco así lo han hecho en algunos cargos y nadie les ha reclamado nada.

Es que el respeto a la legalidad no se hace por si alguien se fija o no. ¡Eso es listura! El legado que le quiero dejar a mis hijos, que jamás me han visto colarme en una fila, siquiera, o pasarme un semáforo en rojo porque no vienen carros, es que la ley está para respetarse, y ese respeto es intrínseco de cada quien, eminentemente personal, no depende de si los demás se dan cuenta o no de nuestras violaciones legales. Basta con saberlo uno mismo para determinar no sólo que está mal, sino que, así, las cosas no se hacen.

Proyecto los escenarios al futuro cercano y más me doy cuenta de lo importante que es contar con casi un cuarto de siglo de experiencia en todas las ramas: en el gobierno municipal, en el gobierno central, en la banca de desarrollo, en el aspecto parlamentario.

Yo conozco del trato con la gente, de trabajar con las comunidades, de cómo armar un proyecto y qué requisitos piden los entes financieros multilaterales y, sobre todo, tanto año de diputado me ha enseñado a escuchar a los demás y a esperar el momento apropiado para dar a conocer mi línea de pensamiento, para forrar esas ideas primarias con los mejores elementos de que dispongo y, así, lograr expresarme mejor y convencer a los demás por el peso de mis argumentos.

Todo ese caudal de experiencias no puede desperdiciarse. Como intelectual, creo que debo prepararme para retos mucho mayores, pues siento que estoy templado como el acero y estoy en la mejor etapa de mi vida para dar y para aportar en otros escenarios.

Hoy puedo escribir, involucrarme y proponer, pero he analizado todo y ése no es mi destino.

Al finalizar mi mandato como diputado, el 28 de octubre de 2011, habré culminado lo más sagrado que un político puede ser: representar, con dignidad, con honor, con honradez, con valor, los intereses de una ciudadanía que, a través del voto, ha confiado en uno.

Al finalizar ese mandato estaré en la llanura, que es desde donde estoy convencido que deben surgir los verdaderos líderes que estén dispuestos a encabezar un movimiento de cambio que tenga que ver con la gente y no con canciones, con publicidad o con técnicas mercadológicas.

No tener partido político me ha dado una independencia increíble para decir y opinar en la Asamblea Plenaria del Parlamento Centroamericano. No tener partido político me dará la independencia de salir a hablar con las personas para armar algo nuevo, algo distinto que pueda ser interesante para todos, que conlleve la fuerza innata de la población, especialmente de los que durante mi experiencia como portavoz electo he denominado "Los sin Voz", esos hombres y mujeres, jóvenes, ancianos o en su mejor momento que por su pobreza, por su buena fe, por su ignorancia y sus carencias son la mayoría de las veces manipulados y engañados, y que en mí siempre han tenido esa voz que los defiende, que prevé sus circunstancias y sus necesidades.

No tendré el dinero ni la gente, hoy, para armar un proyecto nacional que haga historia, pero sí tengo la claridad de ideas, la experiencia y la convicción para continuar un proyecto que inició hace ya tantos años y que todos los políticos de altos vuelos debieran comenzar por donde yo he iniciado: aprendiendo, haciendo, asumiendo el reto y completando las tareas, una a una.

Ya el tiempo y la gente dirán... Yo he aguzado mis sentidos, pero al fin y al cabo, ¡es esa Mano Invisible la que manda!

viernes, 13 de mayo de 2011

UNA CONGRESISTA DIFERENTE: EL CASO DE NORMA TORRES

Hoy tuve la grata ocasión de reunirme, en el salón de Junta Directiva del Parlamento Centroamericano, con la congresista del Estado de California, en Estados Unidos, Norma Torres, una guatemalteca nacida en Escuintla, joven, curiosa, enfocada, que viene, por su condición de originaria de este bello país, quizás, a romper el paradigma que anteriores congresistas y hasta senadores de Estados Unidos, han venido construyendo con sus visitas proconsulares a través de los años, de las décadas.

Norma Torres no vino a dar cátedra. Vino a enterarse y, con esa sencillez pero con los ojos despiertos y los oídos atentos, ha efectuado ella sola una mejor gira que todos los congresistas y senadores que han venido a Guatemala en los últimos 25 años, juntos.

En la reunión tuve la oportunidad de conocer, también, al señor Marcos Yax, Presidente de la Coalición Nacional de Migrantes Guatemaltecos en Estados Unidos, CONGUATE, quien manifestó que su lucha está enfocada, actualmente, en la posibilidad de conseguir que los guatemaltecos que viven en el exterior voten y tengan peso político en las decisiones en Guatemala, con representantes en el Congreso de la República.

No hubo mucha oportunidad de conversar con este último, pero es una lucha que, como he dejado consignado en este espacio, he venido llevando a cabo, ya, durante casi 20 años, especialmente en coordinación con la Casa de la Cultura de Guatemala en Los Ángeles, a cargo de mi buen amigo Byron Vásquez, quien ahora vino coordinando las visitas de la congresista Torres.

No es este el espacio para abundar en detalles de la reunión, pero se va la congresista visitante dejando una buena impresión y llevándose el conocimiento cercano de instituciones y personas en nuestro país, de cómo funciona el parlamento con el espectro político más amplio del mundo, de cómo el Parlamento Centroamericano es un esfuerzo concreto de Centroamérica por estar en paz y mantenerla, sobre todo desde el momento en que ex comandantes guerrilleros y ex comandantes de ultra derecha han tenido un foro para discutir cuestiones políticas, descubrir puntos de encuentro y, sobre todo, de hacerlo democráticamente, y que ahora es el momento de que Estados Unidos nos ayude a comprender la situación de la gente, especialemente golpeada por la guerra, por los fenómenos naturales y por la pobreza, para encontrar la manera de equiparar a nuestros migrantes con el Estatuto de Protección Temporal, TPS, por sus siglas en inglés.

Así las cosas, si todas las organizaciones de migrantes guatemaltecos que hay en Estados Unidos se ponen en contacto con la congresista Torres, y acuerdan por primera vez, trabajar juntos, estamos seguros, y así lo mencioné en la reunión, que tendremos una buena interlocutora que podrá ser escuchada ahora que el Presidente Barack Obama a recuperado su popularidad y está en condiciones de tratar de promover la reforma migratoria integral que ofreció desde su campaña electoral.

El vínculo entre la congresista Torres y el Parlamento Centroamericano, está establecido para trabajar muchas cosas en el futuro.

Ha sido un gusto poder ser un granito de arena en la construcción de esta reunión.

LA CREDIBILIDAD DE JUAN DE A PIE, MAYOR QUE LA DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

Los sucesos trágicos de hoy, entre Sumpango y San Lucas, con 5 muertos y 9 heridos dentro de un autobús asaltado, aparte del heroísmo del piloto, quien en lugar de salir corriendo condujo la unidad hasta la estación de bomberos, deja muy pocas cuestiones positivas a considerar.

Motivan estas líneas el cinismo del ciudadano Presidente, quien atribuye este asalto a los avances que su gobierno ha tenido en materia de seguridad. ¡Tremenda imbecilidad! Lo peor es que él se lo cree y, a la vez, cree que sus súbditos, porque así nos mira, somos idiotas y le vamos a decir amén a todo lo que diga, por muy embarrado de estupidez que esté cada declaración que da.

Contrastan, por aparte, las declaraciones de un ciudadano anónimo, de esos de a pie que tienen, forzosamente, que movilizarse en nuestro vulnerable transporte público, quien en la misma radio donde escuché al (cedo a la tentación de adjetivar) Presidente, narró cómo, en el mismo trayecto de El Tejar hacia la ciudad capital, ha sido asaltado, a mano armada, dentro del autobús en que se transporta, siete veces.

Sentir en la voz de ese ciudadano común y corriente la vibración de su voz al conmoverse ante una verdad que es innegable, y ante el sufrimiento que se siente todos los días al esperar qué pasará en el trayecto, y compararlo con la fría y calculada mentira del funcionario que es el centro de la comitiva por donde va, custodiado como si siguiéramos en medio del conflicto armado interno, me hizo pensar que no podía finalizar el día sin dejar establecidas las diferencias, las cuales incluyen el respeto y la consideración hacia todos los que nos movilizamos en las calles todos los días y estamos expuestos a los efectos de la ineptitud de los otros a quienes les pagamos con nuestros impuestos, para quienes va todo mi desprecio mientras no salgan a admitir la verdad, que no sirven para gobernar, que nunca lo debieron haber hecho, y nos pidan perdón.

lunes, 9 de mayo de 2011

EL DESPRECIO POR LA POBREZA Y POR QUIENES VIVEN EN ÉLLA

El proceso electoral para definir quiénes habrán de ser nuestras próximas autoridades ha dado comienzo. En la contienda por alcanzar la Presidencia de la República, contrario a lo que habíamos vaticinado hace varios meses (que estaban y siguen estando dadas las condiciones para una tercería que, finalmente, no surgió o no ha surgido), se perfilan sólo dos candidaturas con opción de gobernar, la de Otto Pérez Molina, del Partido Patriota, y la de Sandra Torres Casanova, del partido Unidad Nacional de la Esperanza.

Las demás, por más respetables que sean las personas que las encabezan y sus respectivos binomios, según nuestra particular visión de las cosas, hoy por hoy, están perdidas.

Sin embargo, en medio de toda la parafernalia que produce un proceso electoral como el guatemalteco, recargado de partidos políticos, con exceso de candidatos y, especialmente, lleno de ilegalidades o, por lo menos, faltas de respeto por la ley, lo que vemos es, ante todo, una falta de respeto y consideración por los menos afortunados de nuestros conciudadanos que, por el hecho de vivir en el estado de situación que produce su falta de recursos económicos y, por ende, con grandes deficiencias en salud, en vivienda, en educación (la seguridad ahora afecta a todos por igual, ricos y pobres), pero por el hecho de ser las grandes mayorías, se han convertido en el objeto del diseño maquiavélico de estrategias de campaña.

Utilizar la pobreza de los demás para hacerse nombre es impúdico, es inmoral, es antiético, y eso es precisamente lo que la campaña de la ex Primera Dama, aparte de ilegal y violatoria de la Constitución, ha hecho por nuestros hermanos y hermanas menos afortunados del interior del país.

Convocar miles de personas a una reunión con el "gancho" de que entregarán láminas, molinos de nixtamal, máquinas de coser, machetes o cualquier objeto tipo "espejito" para atraer la atención de la gente, y encima hacer que se vayan defraudados de regreso a sus casas, no tiene nombre.

Utilizar los recursos del Estado, que deben ser sagrados, para montar un programa clientelar, tampoco lo tiene. Y para leernos bien hay que escribir las cosas como son: no estamos definitivamente en contra de un programa de la naturaleza del que han dado en llamar de "cohesión social", pero cualquier entrega de fondos públicos debe ser transparente, bien fiscalizada y, especialmente, alejada totalmente de cualquier tentación por hacer política. ¡Es que con la pobreza no se debe jugar, y es con la pobreza de la gente la que han venido explotando!

En el otro lado del espectro, el bien posicionado general retirado Pérez Molina, con una campaña todavía tibia, esperanzada, quizás, en los anticuerpos que la ex Primera Dama genera y seguirá generando en iglesias y en la generalmente más enterada población de los centros urbanos.

Es un error, creemos, que ambos candidatos que encabezan hoy las preferencias, le apuesten al antivoto o a la falta de entusiasmo que otros colegas candidatos sean capaces de generar o no en esta lid.

Desde nuestra peculiar posición de espectadores seguimos viendo la oportunidad para un tercero que, con un poco de ingenio, sepa diferenciarse de los demás y cambie las cosas, inyectándole un poco de entusiasmo a la escéptica población, que con razón ya no quiere saber mucho o nada de los políticos.

Salir a hacer campaña antes que la ley, así sea administrativa como se ha objetado, lo permita, es en sí mismo un desprecio al orden y una apuesta a la ignorancia de las mayorías menos afortunadas.

Se necesitan hombres y mujeres, haciendo política, con un fundamental respeto por la ley, por las instituciones y por los ciudadanos, pero especialmente alguien que voltee a ver a los más pobres como lo que son, ciudadanos de a pie que necesitan que la autoridad esté de su lado, no que los utilicen de trampolín, pensando en ellos tan solo cuando de generar votos se trata.

Ojalá alguno de los allegados a los candidatos, a todos en general, les hiciera llegar estas líneas. La opción por los más pobres no es sólo retórica de la Conferencia Episcopal o de alguna iglesia influenciada por la Teología de la Liberación, es una realidad que quien desee gobernar este país debe entender.

Los ciudadanos que viven en los centros urbanos merecen todo nuestro respeto y, ahora que estamos bajo fuego cruzado debido a estos años de debilidades gubernamentales, también nuestro apoyo, pero quien ha recorrido aldeas, caseríos y caminos de montaña, sabe y entiende que el campesino tiene muchas más carencias que en las ciudades, es gente buena, sencilla y linda que se merece más respeto y menos manipulación.

Desde la óptica que hemos explicado, nosotros que tantos años le hemos dedicado a la política y, especialmente, a los temas de desarrollo, declaramos desde esta tribuna virtual nuestra opción por los más necesitados.