El 23 de abril de 2010 escribí unas reflexiones sobre la revalorización que debemos hacer de la palabra “honor”.
Traigo estas ideas a cuenta, nuevamente, porque si algo es detestable, en política, por lo menos por nuestra parte, es la falta de palabra, la palabra sin honor, el honor sin valor y un valor depreciado, en general, de nuestra escala de valores, valgan todas las redundancias.
Hay quienes han visto, en nuestra trayectoria política, esa característica de mantener la consistencia de valores y líneas de pensamiento, al grado de morir, muchas veces, con las botas puestas, por unas mayorías a veces trogloditas que han sido capaces de pasarnos encima, pero intactos en nuestros principios.
Quienes han observado estas características y se han atrevido a hablarnos abiertamente las ven, a veces, como una debilidad de nuestra parte porque somos perfectamente predecibles, pero nosotros que sabemos cómo manejarnos de esta manera y que hemos sufrido en primera persona los embates de esas mayorías, a veces ignorantes, a veces alevosas y la mayoría de veces ideologizadas, pretendemos ver, en nuestro actuar rectilíneo, una fortaleza.
Todo esto ronda nuestros pensamientos en momentos en que la cúpula empresarial organizada tiene la paciencia de sentarse, nuevamente, a negociar, con el Gobierno de la República, alrededor de una mesa que le han denominado “de gobernabilidad”.
Por un lado, si se hace necesaria una mesa de gobernabilidad es porque el gobierno no ha sido capaz de gobernar, y desde este punto de vista, se discuta lo que se discuta en una reunión a puerta cerrada, no le enseñará a quien lleva las riendas, que en este momento no se sabe a ciencia cierta quién es, cómo hacerlo.
Un gobierno que gobierne no necesita mesas de gobernabilidad, sino que inicia, desde el primer momento de su gestión, provocando un ambiente donde se generen negocios, donde todo el mundo pueda crecer y desarrollarse y donde menos se fastidie a los demás. Si estamos viendo que reviven una mesa de gobernabilidad es porque el Gobierno de la República ha hecho exactamente lo contrario con su constante confrontación, con los saqueos, con la doble moral, con la amenaza permanente de subir impuestos; y la misma línea ha llevado el partido oficial, que desde el primer año de mandato que le dio el pueblo de Guatemala se viene desgranando y desangrando.
Ahora bien, desde nuestra perspectiva no entendemos qué hace el sector privado organizado discutiendo qué con un gobierno cuyos integrantes y representantes no tienen ni credibilidad, ni palabra ni sentido del compromiso y del honor.
Desde nuestro ángulo, el sector organizado empresarial del país se baja un peldaño y, en lugar de negociar la innecesaria gobernabilidad (desde el punto de vista que si cada quién hiciera lo que le corresponde, no estaríamos hablando de élla), se convierte en instrumento gubernamental para que “La Cueva de Alí Babá” siga funcionando; es decir, en productores de tiempo.
No tenemos idea quién o quiénes dirigen o le dan un norte al sector empresarial organizado, pero sí sabemos que, últimamente, pareciera no tener claro su importante papel dentro de la sociedad.
Por ejemplo, y esto nadie nos lo contó, pudimos ver cómo el comunicado que hicieron público frente a unos 50,000 ardorosos ciudadanos, en mayo de 2009, en la Plaza Italia, desarticuló o, por lo menos, desinfló un movimiento cívico sin precedentes, el cual hubiera logrado, con su apoyo, algunas cosas que hoy no son el tema central.
Por supuesto, cambios personales renuevan las instituciones.
Pero el tema, hoy, es cuestionarnos qué hacen sentados a la mesa con un gobierno que busca, reiteradamente, confrontar, que en los acuerdos más simples del pasado ha demostrado terminar haciendo lo que le da en gana y, encima, con interlocutores que públicamente dejaron de ser parte de dicho gobierno desde hace unas semanas.
¡Que no le canten, mañana, a los empresarios e industriales de buena fe que hoy negocian, que no se les advirtió que son simples instrumentos para prolongar, en el tiempo, la confrontación, el saqueo y el desgobierno!
lunes, 12 de julio de 2010
sábado, 10 de julio de 2010
EL TPS, PRORROGADO PARA SALVADOREÑOS, PENDIENTE PARA GUATEMALA
Nos alegró enterarnos, hoy, que ayer fue prorrogado, por 18 meses más, el Estatuto de Protección Temporal, TPS (por sus siglas en inglés), a la comunidad de salvadoreños que viven sin cumplir todos los requisitos legales de migración en Estados Unidos de América.
Lo anterior nos alienta a pensar que el mismo trato habrá de recibir la comunidad migrante guatemalteca que jamás se ha visto beneficiada con un trato preferencial y que, en estos momentos, podría significar la supervivencia de muchas familias que fueron damnificadas por diversos fenómenos naturales, que subsisten en condiciones de pobreza y de pobreza extrema y que el único elemento capaz de brindarle alguna ayuda para no sucumbir de inanición es el esfuerzo personal de algún familiar que les remita algo de lo que logre ganar en ese país del norte.
Nuestra petición pública de apoyo al otorgamiento del TPS ha sido mucho más exitosa de lo esperado. Tenemos el gusto de comunicar a nuestros lectores que hemos solicitado una cita con el embajador de Estados Unidos de América en nuestro país para poder hacerle entrega personal del apoyo, por el momento, de unos 145,000 guatemaltecos que entienden la situación y han manifestado su acuerdo de apoyar esta solicitud de carácter cívico y humanitario. Sólo esperemos que la cita la otorguen pronto para poder trasladar y hacer evidente este inusitado apoyo, proveniente de lo más profundo de nuestra sociedad, las comunidades más alejadas del país y, por ende, donde mayor dificultad existe para concretar un esfuerzo de esta naturaleza.
Nos alegramos por los salvadoreños que, con esta declaración, obtienen un período adicional de tranquilidad para su comunidad trabajadora en el norte. Nos alegramos también por las autoridades estadounidenses que prorrogaron el estatuto.
Si los empresarios canadienses están pidiendo que lleguen más trabajadores guatemaltecos en forma legal para emprender labores temporales allá, es porque los chapines, como lo he afirmado, no llegan a causar problemas sino a esforzarse. Sólo falta que así lo vean y comprendan quienes tienen en sus manos el otorgamiento del mismo trato que le dan a otras comunidades a nuestros connacionales.
Lo anterior nos alienta a pensar que el mismo trato habrá de recibir la comunidad migrante guatemalteca que jamás se ha visto beneficiada con un trato preferencial y que, en estos momentos, podría significar la supervivencia de muchas familias que fueron damnificadas por diversos fenómenos naturales, que subsisten en condiciones de pobreza y de pobreza extrema y que el único elemento capaz de brindarle alguna ayuda para no sucumbir de inanición es el esfuerzo personal de algún familiar que les remita algo de lo que logre ganar en ese país del norte.
Nuestra petición pública de apoyo al otorgamiento del TPS ha sido mucho más exitosa de lo esperado. Tenemos el gusto de comunicar a nuestros lectores que hemos solicitado una cita con el embajador de Estados Unidos de América en nuestro país para poder hacerle entrega personal del apoyo, por el momento, de unos 145,000 guatemaltecos que entienden la situación y han manifestado su acuerdo de apoyar esta solicitud de carácter cívico y humanitario. Sólo esperemos que la cita la otorguen pronto para poder trasladar y hacer evidente este inusitado apoyo, proveniente de lo más profundo de nuestra sociedad, las comunidades más alejadas del país y, por ende, donde mayor dificultad existe para concretar un esfuerzo de esta naturaleza.
Nos alegramos por los salvadoreños que, con esta declaración, obtienen un período adicional de tranquilidad para su comunidad trabajadora en el norte. Nos alegramos también por las autoridades estadounidenses que prorrogaron el estatuto.
Si los empresarios canadienses están pidiendo que lleguen más trabajadores guatemaltecos en forma legal para emprender labores temporales allá, es porque los chapines, como lo he afirmado, no llegan a causar problemas sino a esforzarse. Sólo falta que así lo vean y comprendan quienes tienen en sus manos el otorgamiento del mismo trato que le dan a otras comunidades a nuestros connacionales.
EL RETROCESO EN EL PROCESO DE COLMAR LAS NECESIDADES BÁSICAS
Abraham Maslow formuló, en 1943, una teoría acerca de cómo el ser humano jerarquiza sus necesidades y de cómo, en la medida que va satisfaciendo las más básicas, sus deseos se van sofisticando, creándole nuevas y más complejas necesidades.
Es famosa, entonces, la Pirámide de Maslow, que está conformada, en su base, por las necesidades de tipo fisiológico como respirar, comer, dormir, descansar, reproducirse; continúa por otro estadio que ya viene siendo característico de la vida humana y que denomina de seguridad, en donde entra la seguridad física, la del empleo, la de salud, la familiar, la de recursos económicos, la propiedad privada; luego, el autor contempla otra fase, característica de la vida social, que contempla la intimidad de la pareja, la amistad, el afecto, la fraternidad; en la medida que el ser humano se siente realizado en este tipo de necesidades sociales, el autor contempla el arribo a otro nivel de pretensiones por llenar, la etapa del reconocimiento en donde ya no basta la simple amistad o intimidad sino se habla del autorreconocimiento, el respeto, la sensación de éxito, la autoconfianza; así, hasta llegar al pico de la pirámide en que lo que se ha establecido es la etapa superior de la autorrealización, en donde la satisfacción de todas las necesidades anteriormente enumeradas se dan por sentado y la necesidad que ahora tiene el ser humano es de ser creativo, espontáneo, de ser capaz de resolver el mayor problema, de vivir sin prejuicios y de acuerdo con su moralidad, es decir, nada que ver con lo material o lo fisiológico.
La pirámide funciona bajo el entendido que los seres humanos no volteamos a ver las necesidades del nivel superior en la medida que no hemos satisfecho las del nivel inmediatamente inferior. Si la mente la tenemos ocupada en resolver cómo poner comida en el plato todos los días, según el autor difícilmente veremos un hombre o una mujer preocupados por preservar la seguridad familiar; si no tiene asegurados sus ingresos posiblemente no lo veremos pensando en temas altruistas o fraternales, y menos pensando en sensaciones de éxito o de confianza en sí mismo, y mucho menos entrará en una etapa creativa.
Coincidentemente, pensamos nosotros, la parte ancha de la pirámide es donde cabe más gente, donde está la mayoría de la población del planeta; la punta de la pirámide es donde están las élites, las minorías que tienen satisfechas todas sus necesidades materiales y que han entrado en la etapa en que sus necesidades son de otro tipo.
En nuestros países, que los países ricos, industrializados ya no quieren llamar del tercer mundo sino, eufemísticamente, les han dado en llamar en vías de desarrollo, las grandes mayorías se encuentran en el primer estadio, en la base de la pirámide, en donde la gente está inmersa, en sus actividades diarias, en la manera de resolver sus necesidades de techo, de comida, de agua, de energía para cocinar.
Por eso vemos tantos tugurios y cinturones de pobreza en los centros urbanos y alrededor de las antiguas líneas del ferrocarril; son miles de personas que no han resuelto su problema de techo y que todos los días tienen que ver, la mayoría, junto con otros millones que no viven en centros urbanos sino dispersos en el interior de nuestros países, viendo qué comen, buscando algún trabajito para conseguir unos centavos para ese día, poniendo a los niños a acarrear agua en botes y empleando las mujeres más de la mitad del día en viajar grandes distancias para conseguir leña para cocinar y acarrearla, muchas veces después de apropiársela indebidamente.
Es por eso que nuestros países producen tantos migrantes en busca de otro tipo de oportunidades, y por esas mismas razones es que quienes migran y consiguen esa anhelada oportunidad de trabajo, comienzan a enviar sus remesas, porque no se olvidan las circunstancias que vivieron y que produjeron su éxodo, que son las mismas que saben que siguen viviendo sus seres queridos que quedaron atrás.
Ahora bien, no recuerdo haber leído o discutido que la pirámide funcionara al revés, que personas que ya estaban en un estadio de algún tipo de necesidades cubiertas y en búsqueda de satisfacer otro tipo de inquietudes, se viese forzada a bajar un peldaño en esa pirámide imaginaria, y regresar a tener que cubrir necesidades que ya daba por sentadas que las tenía resueltas.
Eso es lo que hemos visto suceder con los fenómenos naturales en los últimos tiempos.
Pongo por ejemplo a muchas personas que vivían en las cercanías del Volcán de Pacaya, que ya tenían el título de propiedad del lugar donde vivía, su casa formal con techo de lámina o, inclusive, de terraza fundida, sus plantíos y potreros, sus negocios de venta de almácigos, sus pick ups para salir a comerciar, etcétera, y que de la noche a la mañana se han quedado sin nada y, encima, con ríos de lava petrificados sobre lo que antes eran pastos para sus animales.
Están, también, miles de damnificados por los deslaves, las inundaciones, muchos de ellos que se han escapado de morir y han quedado lastimados, quebrados y, encima, en un proceso de duelo porque han perdido varios familiares junto con sus viviendas que fueron destruidas.
Muchas de estas personas, hay que entenderlo, estaban en un estadio de clase pobre media, de clase pobre alta o de clase media baja, pero hoy se enfrentan a los sufrimientos que produce desenvolverse en el marco de la pobreza extrema, con el agravante que no provienen de ese estadio sino de uno donde ya tenían algunas necesidades básicas satisfechas y hoy no las pueden cubrir.
Encima, es inmoral que la ayuda, que el socorro que hoy les es urgente, tenga que esperar porque tiene que estar encabezado por la Primera Dama, o que se vean compelidos a entregar sus datos personales al partido político oficial para poder acceder a algún tipo de apoyo.
Es probable, por las penas que están pasando, que muchos de estos connacionales que han sido golpeados por la naturaleza y que hoy tratan de ver de qué manera sobreviven sin mayor apoyo que el de las personas e instituciones de buena voluntad, que ninguno de ellos tenga la oportunidad de leer estas líneas, pero nos queda la satisfacción de poder plasmar estas ideas para que cada vez más gente comprenda el inmenso dolor que ha de significar no sólo perder todo sino hacerlo cayendo a estadios de necesidades que se tienen que cubrir que antes estaban cubiertos.
Ponernos en la posición de ellos (que no en los zapatos, que muchos de ellos carecen hasta de ellos) no nos hace ningún mal, nos sensibiliza y nos conmueve a ponernos de su lado, especialmente en estos momentos en que la sensación de que la erupción o la tormenta ya pasaron, lo cual, en las vidas de los damnificados, no es cierto.
Es famosa, entonces, la Pirámide de Maslow, que está conformada, en su base, por las necesidades de tipo fisiológico como respirar, comer, dormir, descansar, reproducirse; continúa por otro estadio que ya viene siendo característico de la vida humana y que denomina de seguridad, en donde entra la seguridad física, la del empleo, la de salud, la familiar, la de recursos económicos, la propiedad privada; luego, el autor contempla otra fase, característica de la vida social, que contempla la intimidad de la pareja, la amistad, el afecto, la fraternidad; en la medida que el ser humano se siente realizado en este tipo de necesidades sociales, el autor contempla el arribo a otro nivel de pretensiones por llenar, la etapa del reconocimiento en donde ya no basta la simple amistad o intimidad sino se habla del autorreconocimiento, el respeto, la sensación de éxito, la autoconfianza; así, hasta llegar al pico de la pirámide en que lo que se ha establecido es la etapa superior de la autorrealización, en donde la satisfacción de todas las necesidades anteriormente enumeradas se dan por sentado y la necesidad que ahora tiene el ser humano es de ser creativo, espontáneo, de ser capaz de resolver el mayor problema, de vivir sin prejuicios y de acuerdo con su moralidad, es decir, nada que ver con lo material o lo fisiológico.
La pirámide funciona bajo el entendido que los seres humanos no volteamos a ver las necesidades del nivel superior en la medida que no hemos satisfecho las del nivel inmediatamente inferior. Si la mente la tenemos ocupada en resolver cómo poner comida en el plato todos los días, según el autor difícilmente veremos un hombre o una mujer preocupados por preservar la seguridad familiar; si no tiene asegurados sus ingresos posiblemente no lo veremos pensando en temas altruistas o fraternales, y menos pensando en sensaciones de éxito o de confianza en sí mismo, y mucho menos entrará en una etapa creativa.
Coincidentemente, pensamos nosotros, la parte ancha de la pirámide es donde cabe más gente, donde está la mayoría de la población del planeta; la punta de la pirámide es donde están las élites, las minorías que tienen satisfechas todas sus necesidades materiales y que han entrado en la etapa en que sus necesidades son de otro tipo.
En nuestros países, que los países ricos, industrializados ya no quieren llamar del tercer mundo sino, eufemísticamente, les han dado en llamar en vías de desarrollo, las grandes mayorías se encuentran en el primer estadio, en la base de la pirámide, en donde la gente está inmersa, en sus actividades diarias, en la manera de resolver sus necesidades de techo, de comida, de agua, de energía para cocinar.
Por eso vemos tantos tugurios y cinturones de pobreza en los centros urbanos y alrededor de las antiguas líneas del ferrocarril; son miles de personas que no han resuelto su problema de techo y que todos los días tienen que ver, la mayoría, junto con otros millones que no viven en centros urbanos sino dispersos en el interior de nuestros países, viendo qué comen, buscando algún trabajito para conseguir unos centavos para ese día, poniendo a los niños a acarrear agua en botes y empleando las mujeres más de la mitad del día en viajar grandes distancias para conseguir leña para cocinar y acarrearla, muchas veces después de apropiársela indebidamente.
Es por eso que nuestros países producen tantos migrantes en busca de otro tipo de oportunidades, y por esas mismas razones es que quienes migran y consiguen esa anhelada oportunidad de trabajo, comienzan a enviar sus remesas, porque no se olvidan las circunstancias que vivieron y que produjeron su éxodo, que son las mismas que saben que siguen viviendo sus seres queridos que quedaron atrás.
Ahora bien, no recuerdo haber leído o discutido que la pirámide funcionara al revés, que personas que ya estaban en un estadio de algún tipo de necesidades cubiertas y en búsqueda de satisfacer otro tipo de inquietudes, se viese forzada a bajar un peldaño en esa pirámide imaginaria, y regresar a tener que cubrir necesidades que ya daba por sentadas que las tenía resueltas.
Eso es lo que hemos visto suceder con los fenómenos naturales en los últimos tiempos.
Pongo por ejemplo a muchas personas que vivían en las cercanías del Volcán de Pacaya, que ya tenían el título de propiedad del lugar donde vivía, su casa formal con techo de lámina o, inclusive, de terraza fundida, sus plantíos y potreros, sus negocios de venta de almácigos, sus pick ups para salir a comerciar, etcétera, y que de la noche a la mañana se han quedado sin nada y, encima, con ríos de lava petrificados sobre lo que antes eran pastos para sus animales.
Están, también, miles de damnificados por los deslaves, las inundaciones, muchos de ellos que se han escapado de morir y han quedado lastimados, quebrados y, encima, en un proceso de duelo porque han perdido varios familiares junto con sus viviendas que fueron destruidas.
Muchas de estas personas, hay que entenderlo, estaban en un estadio de clase pobre media, de clase pobre alta o de clase media baja, pero hoy se enfrentan a los sufrimientos que produce desenvolverse en el marco de la pobreza extrema, con el agravante que no provienen de ese estadio sino de uno donde ya tenían algunas necesidades básicas satisfechas y hoy no las pueden cubrir.
Encima, es inmoral que la ayuda, que el socorro que hoy les es urgente, tenga que esperar porque tiene que estar encabezado por la Primera Dama, o que se vean compelidos a entregar sus datos personales al partido político oficial para poder acceder a algún tipo de apoyo.
Es probable, por las penas que están pasando, que muchos de estos connacionales que han sido golpeados por la naturaleza y que hoy tratan de ver de qué manera sobreviven sin mayor apoyo que el de las personas e instituciones de buena voluntad, que ninguno de ellos tenga la oportunidad de leer estas líneas, pero nos queda la satisfacción de poder plasmar estas ideas para que cada vez más gente comprenda el inmenso dolor que ha de significar no sólo perder todo sino hacerlo cayendo a estadios de necesidades que se tienen que cubrir que antes estaban cubiertos.
Ponernos en la posición de ellos (que no en los zapatos, que muchos de ellos carecen hasta de ellos) no nos hace ningún mal, nos sensibiliza y nos conmueve a ponernos de su lado, especialmente en estos momentos en que la sensación de que la erupción o la tormenta ya pasaron, lo cual, en las vidas de los damnificados, no es cierto.
viernes, 9 de julio de 2010
¿LUCHAS INTERNAS EN EL OFICIALISMO?
La muerte violenta, anoche, del ex diputado Obdulio Solórzano Montepeque (junto a su piloto, quien recibió 35 balazos), me recuerda las muertes violentas de los diputados Carlos Hipólito Miralda Roca (junto a su asistente, en Cuilapa, Santa Rosa) y Mario Pivaral (frente a las puertas de la sede partidaria), todos miembros del actual partido oficial, la Unidad Nacional de la Esperanza, UNE, y me hace analizar todas las señales que vienen de este polémico partido político y vincularlas a escenarios mentales que podrían estar sucediendo.
Los asesinatos anteriores de diputados se dieron, aunque se haya dicho que por causas relacionadas al narcotráfico (declaraciones cómodas efectuadas por el entonces Secretario General, Álvaro Colom), en medio de tensiones de diferentes facciones dentro del mismo partido; las del segundo nombrado, según se dijo, encabezando un movimiento disidente; las del último mencionado, en medio de luchas por encabezar la dirigencia en Alta Verapaz.
El asesinato de anoche se da, curiosamente, a los pocos días que Roberto Alejos, Presidente del Congreso de la República, renunciara del Comité Ejecutivo del partido oficial bajo el pretexto que este tiene una agenda distinta y que necesita toda la libertad para dedicarse a su tarea de dirigir el Organismo Legislativo, pero el Presidente de la República sale al paso diciendo que lo que sucede es que Alejos tiene un proyecto político distinto, lo cual es clara señal, si no de un rompimiento total, sí de tensiones internas que podrían estar vinculadas a los hechos de sangre de hace unas horas.
No es secreto que la denominada Primera Dama, Sandra Torres, se muere por ser la candidata presidencial de ese partido político, pero tampoco lo es el enorme desgaste que ella misma, con su estilo personal, le ha causado a su partido, lo cual, a estas alturas, tiene que comenzar a percibirse por las bases y, como es natural, estas empiezan a inquietarse, a desesperarse y voltean a ver qué otros liderazgos están disponibles. Es ley natural.
Pensar, entonces, que el Presidente del Congreso, que pertenece al mismo partido, que ha hecho un buen papel al frente de dicho Organismo y que maneja buena prensa, es visto por algunas bases como alternativa menos polémica y sin limitaciones legales discutibles, no es cosa del otro mundo.
Es lógico imaginar, consecuentemente, que puede existir, en lo interno del partido oficial, una guerra sorda y no declarada, hasta hace poco, por los liderazgos que encabezan las corrientes que siempre se dan dentro de los partidos políticos.
Ojalá no estemos en el umbral de un mayor derramamiento de sangre.
Lo que dará una pauta de lo que sucede alrededor de estos temas es la posible salida del cargo de Secretario Privado de la Presidencia de la República del hermano del Presidente del Congreso, Gustavo Alejos, y la lucha interna por la Secretaría General del partido.
Si nada sucede es porque, quizás, me estoy volviendo viejo; pero son señales muy claras las que mis antenas perciben como para pasar desapercibidas y que no sirvan para descifrar lo que, en el futuro cercano, podría suceder en el seno del oficialismo.
Ahora bien, si lo que me atrevo a predecir comienza a hacerse evidente, con mayor razón deberá la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, dejar de no involucrarse con este tipo de actos delictivos, e investigar a fondo qué está pasando y de dónde viene tanto asesinato dentro de las filas uneístas.
Ya lo dije hace poco más de un año en una entrevista radial a raíz del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg y hoy lo repito: yo no creo que el Presidente Colom sea alguien que mande a matar gente, pero hay que estar atento a la gente que lo rodea.
Los asesinatos anteriores de diputados se dieron, aunque se haya dicho que por causas relacionadas al narcotráfico (declaraciones cómodas efectuadas por el entonces Secretario General, Álvaro Colom), en medio de tensiones de diferentes facciones dentro del mismo partido; las del segundo nombrado, según se dijo, encabezando un movimiento disidente; las del último mencionado, en medio de luchas por encabezar la dirigencia en Alta Verapaz.
El asesinato de anoche se da, curiosamente, a los pocos días que Roberto Alejos, Presidente del Congreso de la República, renunciara del Comité Ejecutivo del partido oficial bajo el pretexto que este tiene una agenda distinta y que necesita toda la libertad para dedicarse a su tarea de dirigir el Organismo Legislativo, pero el Presidente de la República sale al paso diciendo que lo que sucede es que Alejos tiene un proyecto político distinto, lo cual es clara señal, si no de un rompimiento total, sí de tensiones internas que podrían estar vinculadas a los hechos de sangre de hace unas horas.
No es secreto que la denominada Primera Dama, Sandra Torres, se muere por ser la candidata presidencial de ese partido político, pero tampoco lo es el enorme desgaste que ella misma, con su estilo personal, le ha causado a su partido, lo cual, a estas alturas, tiene que comenzar a percibirse por las bases y, como es natural, estas empiezan a inquietarse, a desesperarse y voltean a ver qué otros liderazgos están disponibles. Es ley natural.
Pensar, entonces, que el Presidente del Congreso, que pertenece al mismo partido, que ha hecho un buen papel al frente de dicho Organismo y que maneja buena prensa, es visto por algunas bases como alternativa menos polémica y sin limitaciones legales discutibles, no es cosa del otro mundo.
Es lógico imaginar, consecuentemente, que puede existir, en lo interno del partido oficial, una guerra sorda y no declarada, hasta hace poco, por los liderazgos que encabezan las corrientes que siempre se dan dentro de los partidos políticos.
Ojalá no estemos en el umbral de un mayor derramamiento de sangre.
Lo que dará una pauta de lo que sucede alrededor de estos temas es la posible salida del cargo de Secretario Privado de la Presidencia de la República del hermano del Presidente del Congreso, Gustavo Alejos, y la lucha interna por la Secretaría General del partido.
Si nada sucede es porque, quizás, me estoy volviendo viejo; pero son señales muy claras las que mis antenas perciben como para pasar desapercibidas y que no sirvan para descifrar lo que, en el futuro cercano, podría suceder en el seno del oficialismo.
Ahora bien, si lo que me atrevo a predecir comienza a hacerse evidente, con mayor razón deberá la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, dejar de no involucrarse con este tipo de actos delictivos, e investigar a fondo qué está pasando y de dónde viene tanto asesinato dentro de las filas uneístas.
Ya lo dije hace poco más de un año en una entrevista radial a raíz del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg y hoy lo repito: yo no creo que el Presidente Colom sea alguien que mande a matar gente, pero hay que estar atento a la gente que lo rodea.
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asesinatos,
Crisis Política
REVISANDO EL FONDO DEL ENDEUDAMIENTO
Nuestro país siempre había sido cauteloso para contratar deuda hasta que los niveles de corrupción fueron tan altos que, mientras más hipotecado dejaban al país las autoridades de turno, más dinero había para hacer "chinche", todo con sus honrosas excepciones.
Un ejemplo de lo anterior fue el proyecto "Desarrollo de Autopistas de Guatemala", DAG, de la época del gobierno ejercido por el general Fernando Romeo Lucas García, derrocado por un Golpe de Estado el 23 de marzo de 1982, en donde se hacía la obra pero ésta salía al doble o triple de lo que, en realidad, debió haber costado.
Si bien es cierto los niveles de endeudamiento no son, por el momento, motivo de problemas estructurales, sí son preocupantes, pero preocupa, más que el nivel de deuda, el proceso de endeudamiento en el que estamos metidos con nuestras actuales autoridades, unas, desde el Organismo Ejecutivo, gastando y despilfarrando a manos llenas, otras, desde la Banca Central, alcahueteando, y las últimas, desde el Organismo Legislativo, lambisconeando para ver de qué manera participan en esta danza de millones.
La reforma constitucional promovida hace algunos años para, según los patrocinadores de la idea, terminar con la impresión de moneda inorgánica, la famosa "maquinita de hacer billetes", no ha detenido el endeudamiento del Estado. Antes se le metían billetes sin respaldo a la economía; hoy es la banca privada la que le viene prestando, con garantía soberana y perfecto ánimo de lucro, miles de millones de quetzales que salen del sector productivo, donde se corre otro tipo de riesgo, para continuar nutriendo de fondos los negocios turbios y aplacando las ineptitudes de las autoridades que no pueden ajustar un presupuesto a la realidad de lo que se tiene.
El país debiera entrar en una etapa de moratoria en esta carrera por endeudar a las generaciones de guatemaltecos que ni siquera han nacido.
No estamos seguros si bastaría, pero con establecer que no se contratarán préstamos de entidades multilaterales como no sea bajo cierto tipo de condiciones, como tantos puntos básicos por encima de la tasa de interés concesional y no más, o contratar únicamente aquellos préstamos que contemplan sus propios medios de pago, sería un paso en la dirección correcta.
Endeudarse por endeudarse no es válido ni siquiera para países ricos, no digamos para países como el nuestro en donde un fenómeno natural mata a las personas que vivían en pobreza extrema, convierte en supervivientes en pobreza extrema a quienes sólo eran pobres, y en pobres a quienes algo tenían.
Démonos cuenta que, cada año que pasa, son más recursos los que se destinan al pago de intereses y capital de préstamos que vienen del exterior y de préstamos a los bancos locales, y la poca obra que viene quedando que pueda ligarse a los mismos, que quisiera ver cuantificada alguna vez, tiende a destruirse con el primer aguacero o temblor.
Esta espiral de endeudamiento tenemos que detenerla. Hay maneras más inteligentes de utilizar los recursos. Y más honradas también.
Un ejemplo de lo anterior fue el proyecto "Desarrollo de Autopistas de Guatemala", DAG, de la época del gobierno ejercido por el general Fernando Romeo Lucas García, derrocado por un Golpe de Estado el 23 de marzo de 1982, en donde se hacía la obra pero ésta salía al doble o triple de lo que, en realidad, debió haber costado.
Si bien es cierto los niveles de endeudamiento no son, por el momento, motivo de problemas estructurales, sí son preocupantes, pero preocupa, más que el nivel de deuda, el proceso de endeudamiento en el que estamos metidos con nuestras actuales autoridades, unas, desde el Organismo Ejecutivo, gastando y despilfarrando a manos llenas, otras, desde la Banca Central, alcahueteando, y las últimas, desde el Organismo Legislativo, lambisconeando para ver de qué manera participan en esta danza de millones.
La reforma constitucional promovida hace algunos años para, según los patrocinadores de la idea, terminar con la impresión de moneda inorgánica, la famosa "maquinita de hacer billetes", no ha detenido el endeudamiento del Estado. Antes se le metían billetes sin respaldo a la economía; hoy es la banca privada la que le viene prestando, con garantía soberana y perfecto ánimo de lucro, miles de millones de quetzales que salen del sector productivo, donde se corre otro tipo de riesgo, para continuar nutriendo de fondos los negocios turbios y aplacando las ineptitudes de las autoridades que no pueden ajustar un presupuesto a la realidad de lo que se tiene.
El país debiera entrar en una etapa de moratoria en esta carrera por endeudar a las generaciones de guatemaltecos que ni siquera han nacido.
No estamos seguros si bastaría, pero con establecer que no se contratarán préstamos de entidades multilaterales como no sea bajo cierto tipo de condiciones, como tantos puntos básicos por encima de la tasa de interés concesional y no más, o contratar únicamente aquellos préstamos que contemplan sus propios medios de pago, sería un paso en la dirección correcta.
Endeudarse por endeudarse no es válido ni siquiera para países ricos, no digamos para países como el nuestro en donde un fenómeno natural mata a las personas que vivían en pobreza extrema, convierte en supervivientes en pobreza extrema a quienes sólo eran pobres, y en pobres a quienes algo tenían.
Démonos cuenta que, cada año que pasa, son más recursos los que se destinan al pago de intereses y capital de préstamos que vienen del exterior y de préstamos a los bancos locales, y la poca obra que viene quedando que pueda ligarse a los mismos, que quisiera ver cuantificada alguna vez, tiende a destruirse con el primer aguacero o temblor.
Esta espiral de endeudamiento tenemos que detenerla. Hay maneras más inteligentes de utilizar los recursos. Y más honradas también.
ETAPA DE TRANSICIÓN POLÍTICA
Es normal que las personas tiendan a percibir la época que se vive en términos presentes como lo último o lo máximo. Es así que muchos creen que estamos en el cenit de la era de la información, cuando nosotros pensamos que, aunque hemos avanzado bastante, estamos en pañales, comparado con lo que la sociedad de la información será, por ejemplo, en 2,070.
Se ha avanzado muchísimo en aspectos tecnológicos, especialmente de telecomunicaciones, en la última década, y eso es, precisamente, lo que provoca el espejismo, pero todavía es una realidad que la mayoría de las personas que habitamos este mundo no ha experimentado cómo se hace una llamada telefónica.
Muchos de los beneficios de la era de la información pertenecen, en estos momentos, a unas élites, dentro de las cuales, comparados con los miles de millones de personas que nunca han visto una computadora ni siquiera en una revista, incluyo a los niños del área rural de nuestros países que comienzan a verse beneficiados con programas especiales que les permiten acceder a este tipo de tecnología.
Es decir, hay dos razones para afirmar que, en términos tecnológicos, estamos comenzando: una, el evidente desarrollo que los constantes descubrimientos continúan agregando a lo que ya se tiene funcionando; la otra, que mientras esos descubrimientos no se democraticen y no lleguen a las grandes mayorías y continúen siendo accesibles sólo a la menor parte de la población, como parte de esta sociedad global no tenemos más que sostener que el proceso está en marcha pero no hemos llegado a meta alguna.
En términos políticos, también con una visión global y no de país, podemos asegurar que vivimos una etapa de transición.
El modelo político socialista de corte marxista, como tal, fracasó, y de ello son muestras la caída del Muro de Berlín, en 1989 (y con él, Alemania Oriental, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y su esfera de países dominados con garra de hierro, como Polonia, Checoeslovaquia, Rumanía, etc.), que marca un hito en la historia a partir del cual cambia la geografía del planeta y comienzan a liberalizarse las economías en pro del libre mercado y a ganarse, que no concederse, mayores libertades políticas y a participarse, en muchos países, de un sistema democrático y representativo, quedando todavía resabios de esas teorías, como Corea del Norte, Mianmar (la antigua Birmania) y Cuba, con enormes dificultades económicas y hasta para proveer de una alimentación básica a su población, con unas restricciones al ámbito de libertad de las personas impropias para los inicios del siglo XXI.
Caso aparte el de China, que continúa gobernada por el Partido Comunista pero en donde domina el pragmatismo, y ahora que han probado lo que es ser empresario, industrial y comerciante global, generando la mayor cantidad de millonarios y multimillonarios que país alguno ha sido capaz de crear en la historia del planeta, su comunismo, que nunca fue realmente marxista sino más bien maoísta, les irá quedando de nombre únicamente.
Por su lado, el capitalismo globalizante se encuentra en crisis luego de los desmanes de los especuladores y apostadores de las bolsas de valores y de los poderosos e internacionales bancos que, en contubernio con las agencias calificadoras de riesgo y otros agentes, han metido al mundo entero en un embrollo financiero y económico de enormes dimensiones, poniendo en duda el principio aquél de “dejar hacer, dejar pasar”, en donde los pesos y contrapesos los producen en forma natural las fuerzas del mercado en un ambiente de total libertad.
Para hacerla más sencilla, hablemos finalmente de la social democracia imperante, especialmente, en los países europeos, la cual ha llevado a las sociedades por esta teoría política gobernadas a gozar de un espejismo denominado Estado Bienestar, con beneficios dignos del paraíso predicho por Karl Marx al jubilarse a edad temprana y poder dedicarse a lo que cada quien más quisiera todavía en una etapa productiva de la vida, prestaciones que, durante décadas, han costado verdaderas montañas de dinero que no se tenía sino se tuvo que ir prestando cada año, de manera que hoy comienza el sistema a hacer crisis y obliga a los políticos a comenzar a dictar las medidas necesarias para dos cosas: revertirlo poco a poco y sostenerlo económicamente.
Si los tres sistemas, que durante tantos años fueron gobernando el rumbo del mundo, sucesiva y paralelamente, se encuentran hoy en crisis, podemos afirmar que estamos en una etapa de transición en la que podemos atrevernos a predecir que será la puerta al advenimiento de un sistema diferenciado de los anteriores que, como ellos, se convierta en la moda del momento y sea, como fueron los tres mencionados, defendido a capa y espada y aborrecido y atacado por unos y otros.
Conclusión: los sistemas políticos que previeron la salvación de la humanidad no son perfectos; han sido, todos, una ficción que se pone de moda y nada más.
Por el momento, mientras se viene la siguiente ficción que atrape a las futuras generaciones de políticos del mundo, nosotros preferimos que nuestros gobernantes sigan los consejos sabios que instauraron los romanos hace más de dos mil años.
Nosotros nos conformamos con que los políticos, los gobernantes, se comporten como lo haría un buen padre de familia.
Se ha avanzado muchísimo en aspectos tecnológicos, especialmente de telecomunicaciones, en la última década, y eso es, precisamente, lo que provoca el espejismo, pero todavía es una realidad que la mayoría de las personas que habitamos este mundo no ha experimentado cómo se hace una llamada telefónica.
Muchos de los beneficios de la era de la información pertenecen, en estos momentos, a unas élites, dentro de las cuales, comparados con los miles de millones de personas que nunca han visto una computadora ni siquiera en una revista, incluyo a los niños del área rural de nuestros países que comienzan a verse beneficiados con programas especiales que les permiten acceder a este tipo de tecnología.
Es decir, hay dos razones para afirmar que, en términos tecnológicos, estamos comenzando: una, el evidente desarrollo que los constantes descubrimientos continúan agregando a lo que ya se tiene funcionando; la otra, que mientras esos descubrimientos no se democraticen y no lleguen a las grandes mayorías y continúen siendo accesibles sólo a la menor parte de la población, como parte de esta sociedad global no tenemos más que sostener que el proceso está en marcha pero no hemos llegado a meta alguna.
En términos políticos, también con una visión global y no de país, podemos asegurar que vivimos una etapa de transición.
El modelo político socialista de corte marxista, como tal, fracasó, y de ello son muestras la caída del Muro de Berlín, en 1989 (y con él, Alemania Oriental, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y su esfera de países dominados con garra de hierro, como Polonia, Checoeslovaquia, Rumanía, etc.), que marca un hito en la historia a partir del cual cambia la geografía del planeta y comienzan a liberalizarse las economías en pro del libre mercado y a ganarse, que no concederse, mayores libertades políticas y a participarse, en muchos países, de un sistema democrático y representativo, quedando todavía resabios de esas teorías, como Corea del Norte, Mianmar (la antigua Birmania) y Cuba, con enormes dificultades económicas y hasta para proveer de una alimentación básica a su población, con unas restricciones al ámbito de libertad de las personas impropias para los inicios del siglo XXI.
Caso aparte el de China, que continúa gobernada por el Partido Comunista pero en donde domina el pragmatismo, y ahora que han probado lo que es ser empresario, industrial y comerciante global, generando la mayor cantidad de millonarios y multimillonarios que país alguno ha sido capaz de crear en la historia del planeta, su comunismo, que nunca fue realmente marxista sino más bien maoísta, les irá quedando de nombre únicamente.
Por su lado, el capitalismo globalizante se encuentra en crisis luego de los desmanes de los especuladores y apostadores de las bolsas de valores y de los poderosos e internacionales bancos que, en contubernio con las agencias calificadoras de riesgo y otros agentes, han metido al mundo entero en un embrollo financiero y económico de enormes dimensiones, poniendo en duda el principio aquél de “dejar hacer, dejar pasar”, en donde los pesos y contrapesos los producen en forma natural las fuerzas del mercado en un ambiente de total libertad.
Para hacerla más sencilla, hablemos finalmente de la social democracia imperante, especialmente, en los países europeos, la cual ha llevado a las sociedades por esta teoría política gobernadas a gozar de un espejismo denominado Estado Bienestar, con beneficios dignos del paraíso predicho por Karl Marx al jubilarse a edad temprana y poder dedicarse a lo que cada quien más quisiera todavía en una etapa productiva de la vida, prestaciones que, durante décadas, han costado verdaderas montañas de dinero que no se tenía sino se tuvo que ir prestando cada año, de manera que hoy comienza el sistema a hacer crisis y obliga a los políticos a comenzar a dictar las medidas necesarias para dos cosas: revertirlo poco a poco y sostenerlo económicamente.
Si los tres sistemas, que durante tantos años fueron gobernando el rumbo del mundo, sucesiva y paralelamente, se encuentran hoy en crisis, podemos afirmar que estamos en una etapa de transición en la que podemos atrevernos a predecir que será la puerta al advenimiento de un sistema diferenciado de los anteriores que, como ellos, se convierta en la moda del momento y sea, como fueron los tres mencionados, defendido a capa y espada y aborrecido y atacado por unos y otros.
Conclusión: los sistemas políticos que previeron la salvación de la humanidad no son perfectos; han sido, todos, una ficción que se pone de moda y nada más.
Por el momento, mientras se viene la siguiente ficción que atrape a las futuras generaciones de políticos del mundo, nosotros preferimos que nuestros gobernantes sigan los consejos sabios que instauraron los romanos hace más de dos mil años.
Nosotros nos conformamos con que los políticos, los gobernantes, se comporten como lo haría un buen padre de familia.
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Política,
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jueves, 8 de julio de 2010
LOS ESCENARIOS POLÍTICOS Y SOCIALES Y SUS CONSECUENCIAS, DE NO ATENDERLOS
Trataremos de hacer un análisis de los más importantes escenarios que vienen gobernando el actuar político y social de nuestra comunidad, la guatemalteca, y de establecer unas líneas generales de hacia dónde vamos.
Para comenzar, parece que hubiera más gobernabilidad desde adentro de los presidios hacia sus clicas operativas en la calle que en el interior del Gobierno, con la consecuente manifestación de la delincuencia en actos de extorsión, asesinatos de pilotos, comerciantes, pasajeros y demás particulares, represalias macabras contra el personal penitenciario, secuestros, robo de vehículos, etcétera, mismos que las autoridades no han podido combatir y reducir.
Por otro lado, los constantes casos de corrupción que conoce la ciudadanía, provenientes de los tres Organismos del Estado, desde viajes con la secretaria hasta inversiones millonarias que se esfuman en el aire, pasando por todo tipo de triquiñuelas para desfalcar los fondos públicos, que llevaron al Vicepresidente de la República (Espada) a creer que todos quienes integramos esta sociedad somos iguales, sí producen desaliento a quienes, no siendo corruptos, desde afuera, vemos cómo desaparecen millones de quetzales de recursos que sí nos obligan a pagar en impuestos, lo cual genera animadversión generalizada hacia la gestión pública.
La perpetua cantaleta del Presidente de la República (Colom) y su anterior Ministro de Finanzas, unas veces hablando de Reforma Fiscal y otras de subir los impuestos, ha generado un clima adverso de negocios cuyos impactos negativos en la actividad generadora de empleo son difíciles de medir y ha hecho que vaya perdiendo, paulatinamente, el apoyo de aliados importantes.
Sólo el hecho de tener procesado a un ex Presidente de la República (Portillo), el cual se viene a sumar al anterior o actual procesamiento de muchos de sus Ministros y Funcionarios de Estado, incluido su ex Vicepresidente (Reyes), plantea un escenario que da a entender que la corrupción, o es un péndulo que va y viene con los gobiernos, o es algo que se ha venido transmitiendo de gobierno en gobierno hasta llegar a los límites que hoy se están viviendo y que agobian a la población trabajadora que lee y escucha cómo, todos los días, viene apareciendo un caso distinto de este tipo.
Si bien es cierto ha habido innumerables asesinatos sin mayor investigación o resultados positivos de la misma, en los últimos tiempos, el parteaguas de este manto de impunidad lo constituye el caso del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg, en donde la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala lideró la investigación y está aportando al tribunal las pruebas científicas de esta conspiración. La CICIG es, por sí misma, un escenario independiente, pero prefiero mencionarla ligada a este caso que viene ventilándose, el cual también está relacionado con el asesinato previo del señor Khalil Mussa y su hija Marjorie Mussa, de cuyos resultados investigativos también estamos pendientes y estamos seguros que pronto los tendremos y serán interesantes de seguir.
El papel de la sociedad civil, potenciada, especialmente en el espectro más joven de la población, a raíz del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg y la consecuente aprobación de la Ley de Comisiones de Postulación, ha venido a complicar el escenario de nombramiento de funcionarios porque, estimamos, el procedimiento hay que mejorarlo. Lo complicado de este escenario es lo nefasto que puede ser, a futuro, si no se le imprime moderación a los procedimientos, pues lo que vemos es una enorme dificultad de conseguir gente de bien y, encima, preparada, que quiera sufrir el tipo de desgaste, a veces injusto, que hemos visto, para ocupar un puesto público. Guatemala necesita nutrirse de sus mejores hombres y mujeres y el proceso de escogencia es importante, pero nuestro punto de vista es que hoy tenemos un proceso perverso que ya comenzó a dar problemas hasta para las personas probas que han integrado las Comisiones, de modo que este es un tema que habrá de modificarse para mejorar.
Hoy vivimos inmersos en un escenario articulado hace muchos años: para despolitizar algunos nombramientos se procedió a dejar recaer en la Academia y los Colegios de Profesionales estas tareas, y el efecto que se produjo es que hoy se han politizado tanto la primera como los segundos. ¿Hacia dónde nos lleva todo esto?
La terquedad de la Primera Dama, Sandra Torres, de acaparar nombramientos, de dictar las órdenes, de encabezar los programas, todo con el afán de convertirse, supuestamente, en Presidenta de la República, es el escenario que más caos e ingobernabilidad aportan al país. Personalmente creemos que, finalmente, se dará cuenta de cómo se le han revertido las cosas, medirá los lugares donde está más fuerte y optará, mejor, por buscar una diputación, aunque también se lo vede el artículo 164 de la Constitución Política de la República de Guatemala.
La ingobernabilidad, que parece ser la compañera del actual Presidente Colom, y que lo ha hecho desesperarse y cometer el error de arremeter en contra de opositores políticos, analistas independientes, prensa y sociedad civil, parece que lo acompañará hasta el cada vez más cercano final de su mandato. Después de todas las criticas sensatas, tanto al comunicado del Gobierno como al de su partido político, en lugar de entender que representa, constitucionalmente, la Unidad de la Nación, persiste en su error al denominar a sus críticos como “sapos que se tiene que tragar un presidente”, lo cual es una clara señal de que, si antes no había entendido, hoy tampoco.
Desde esta posición privilegiada que nos permite observar, creemos que el sapo que se tendrá que tragar es a su Vicepresidente (Espada), que ya da signos, por fin, de tener cierto carácter independiente, de mayor sensatez que su Presidente, y de que, por lo menos, no tiene horchata en la sangre después de los desmanes que ha recibido de la pareja presidencial. Este será un escenario interesante de ver cómo evoluciona.
El que conforman Gobierno y Sector Privado Organizado, aunque hoy publiciten que han limado asperezas, no lo vemos así. Más bien creemos, por la actitud presidencial y los consejos que le da su poderosa Primera Dama, que lo que estamos viendo es una especie de tregua o "calma chicha" en un pulso de largo aliento que finalizará cuando asuma el siguiente Gobierno, así que creemos que la Guerra Fría, más que la limada de asperezas, se ha instalado entre estos dos sectores.
El escenario donde viene jugando el Tribunal Supremo Electoral es complicado. Por un lado suprimió dos comités pro formación de partido político por hacer campaña anticipada, pero no sanciona al partido oficial que se ha mantenido en campaña, lo cual le resta la credibilidad que aquellos patriarcas que lo fundaron le imprimieron. Este escenario lo complica, además, la incertidumbre acerca de los efectos que tendrá, en el proceso electoral, la pésima gestión que ha habido, no sabemos si intencionalmente y de mala fe o simplemente por negligencia, en el Registro Nacional de las Personas, RENAP, encargado de sustituir la cédula de vecindad, que ya no pueden reponer las alcaldías municipales, por el Documento Personal de Identidad, DPI, que no están en capacidad de entregar a toda la población antes de que se llegue el día de las elecciones.
Esto nos trae a otro escenario que la mayoría de la población, por joven, ya no conoce: se trata del fantasma del fraude electoral. Es el fraude en una elección el que motivó el Golpe de Estado del 23 de marzo de 1982, y es por eso que la Constitución Política, promulgada en mayo de 1985 e influida por lo que había sucedido, previó una institucionalidad separada e independiente a cargo de los procesos electorales, lo cual no sólo ha garantizado sino, efectivamente, ha producido procesos limpios, transparentes, en donde nadie puede decir que alguien se robó una elección.
Sin embargo, el elemento externo que genera la manera de identificar a los ciudadanos que emitirán el sufragio nos pone, desde ya, a pensar que no todo es ignorancia y falta de capacidad, sino que podría ser un macabro plan de algunas personas que todos conocemos, que no tienen principios ni escrúpulos, para tener el sartén por el mango en caso la preferencia ciudadana y el reparto de fondos públicos no sea suficiente para ganar simpatías en las urnas. Abona a este análisis la poco transparente licitación y que la haya ganado una empresa de poca monta, ligada a uno de los mayores financistas de la campaña política del actual mandatario, Gregorio Valdez, para manejar un presupuesto de más de mil millones de quetzales. En este campo la duda es razonable y por eso damos la señal de alarma.
Siempre en el campo político, girando alrededor del TSE, los dimes y diretes entre el partido oficial y el partido patriota, ambos metiendo muchísimos millones en campaña política, el primero prácticamente en forma abierta sin que el TSE le diga nada (como no sea haberle impuesto una multa ridícula de 100 dólares, que nos parece que no ha pagado), el segundo disfrazándola a través de foros, pero utilizando los colores, las figuras y todos los medios de publicidad conocidos. De esto no se escapan otros políticos ansiosos.
Ya hemos dicho en este espacio que la política debe ser una fiesta más cívica que política, pero en Guatemala todo tiende a ser prohibido, así que vemos a quienes nos gobiernan y a quienes nos quieren gobernar, violando la ley, lo cual no es el mejor ejemplo para la juventud ni el mejor aliciente para la población activa para que participe. Necesitamos, mientras no se cambien las leyes, políticos moderados, que sepan poner toda la carne en el asador pero cuando sea el momento oportuno; no antes.
Especial mención merece el escenario, ligado con el anterior, que representa todas las transferencias de las entidades gubernamentales a los programas que maneja la Primera Dama, que abonan a la ingobernabilidad y que tiene a dichas entidades al borde del colapso financiero, mientras se permite, sin que nadie más que la diputada Nineth Montenegro, desde el Congreso de la República, haga absolutamente nada por impedirlo. En este escenario debiéramos estar viendo a un Contralor de Cuentas de la Nación procesado, junto con todos los funcionarios del Gobierno que, haciendo de factótum, se prestan a darle a la Primera Dama las firmas que necesita para emitir los cheques, hacer las transferencias y hacer campaña política, con foto de la primera incluida, por todo el territorio nacional.
El escenario de los desastres naturales es complicado también, primero porque no hemos podido, como país, sanar las heridas producidas, anteriormente, por otros fenómenos ocurridos hace años; luego, es poco probable que este gobierno, que ya ha demostrado su falta de capacidad, haga mayor cosa al respecto. Tiempo vital para atender a la población se la han pasado discutiendo cuánto dinero van a meter en esto o en lo otro, pero no se ve, realmente, que se haga algo por quienes lo perdieron todo, como no sea esperar que llegue la Primera Dama con su batallón de pick ups y gente armada a entregar bolsas de “ayuda” con su foto, en franca campaña política, cuyo colmo fue ordenar que no levantaran las avionetas que gentilmente ofreció el Aeroclub si no iban cargadas con estos elementos y dirigidas hacia donde ella decidía.
Un escenario derivado de los desastres naturales es nuestra debilidad en infraestructura, que pone en entredicho a funcionarios, a constructores, a supervisores y hasta a las entidades multilaterales de desarrollo que financian nuestros proyectos, cobran la supervisión y, cuando la obra se hace pedazos, nos siguen cobrando el préstamo con sus intereses y comisiones. Puentes, carreteras, drenajes, cortes y rellenos en cerros y barrancos, tendrán que ser diseñados y construidos de otra manera.
Eso nos trae a otro escenario, el de la contratación de Organizaciones No Gubernamentales, ONG’s, para la construcción de obra, circunstancia que debe cambiar para bien de todos.
Existe otro escenario complicado, el de la minería abierta y los contratos de exploración y explotación petrolera frente a los ambientalistas. Nosotros somos de la opinión que la minería debe apoyarse en el país, pero no la de cielos abiertos, y mucho menos con concesiones que les permiten hacer pedazos el entorno y llevarse la parte valiosa de las entrañas de la Madre Tierra por una contraprestación de un uno por ciento de su valor, lo cual es ridículo; no basta con que nos restrieguen en la radio el número de empleos que dan o que ha surgido alguna empresita de transporte a sus alrededores. Con el tema petrolero somos de la misma opinión: si nosotros no sacamos el oro negro, lo sacarán desde el lado mexicano y su valor pasará a engrosar las reservas internacionales de otro país en lugar de apoyar el desarrollo del nuestro, pero sí somos de la opinión de apretar bien las tuercas con los contratos, no sólo a nivel de regalías sino a nivel de medidas de prevención y de mitigación de riesgos, así como obtener las fianzas internacionales necesarias para poder garantizarse cualquier cosa con relación a eventualidades.
El escenario de que la extracción de petróleo que llama, hoy, nuestra atención, está en un área protegida, nos lleva a este escenario, el cual es más complejo. Somos de la opinión que más desgaste sufren nuestras áreas protegidas por las invasiones, la quema de sus bosques para siembras efímeras y la instalación de poblados sin control alguno dentro de sus núcleos, que la suma de derrames que haya habido en el pasado. Ni siquiera ha tenido el Estado la capacidad de tener todas estas áreas registradas con su número de finca, folio, libro y polígono, de modo que la extensión de títulos de propiedad, muchos de ellos falsos, nos ha hecho mucho más daño que el petróleo, sin contar las invasiones provocadas por conocidos narcotraficantes, con comunidades importadas y trasladadas desde otros lugares, para asegurar con gente de ellos los entornos de donde instalan sus pistas de aterrizaje.
Otro escenario al que no se le suele poner atención es el del terrorismo que, de alguna manera, ejerce la Superintendencia de Administración Tributaria, SAT, sobre quienes ya estamos inscritos como contribuyentes, tratándonos como esclavos sin derechos, no como lo que somos, ahuyentando de esta manera a quienes debieran estar inscribiéndose en sus registros. No se combate la informalidad económica haciendo los trámites más engorrosos, más complicados y más ininteligibles para todos, sino dándole facilidades a la gente para inscribirse y para declarar lo que ganan y lo que gastan, así de sencillo. Sin embargo, hay muchas actuaciones que hoy emprenden, en contra de los contribuyentes, hasta sin fundamento legal, como bloquear el NIT e impedir que uno pueda pagar sus impuestos a tiempo y declarar, como no aceptar documentos legalizados por notario, olvidándoseles que es el Estado el que le otorga la fe pública a los mismos. Ha de haber muchísima gente justificando un sueldo en esta institución, ya que me ha tocado ver, varias veces, impugnaciones que hace por el monto de un centavo de quetzal. Es éste un escenario que habrá de ponérsele atención si queremos despegar como país en búsqueda del desarrollo y del crecimiento económico, y hacerle las modificaciones necesarias para que sea una institución amigable con quienes ayudan a mantener todo el aparato estatal.
El escenario de la estabilidad de nuestro más de un millón de migrantes en el extranjero es vital para la estabilidad de muchos escenarios locales y para la supervivencia, en muchísimos casos, de personas en condición de pobreza y de pobreza extrema que, encima, han venido siendo afectados por los fenómenos de la naturaleza y son quienes corren mayor riesgo de serlo, en el futuro. De ahí que consideremos de vital importancia la aprobación, por parte del Gobierno de Estados Unidos de América, del Estatuto de Protección Temporal, TPS (por sus siglas en inglés), del cual gozan, ya, El Salvador, Honduras y Haití, razones que nos motivaron a solicitar, públicamente, el apoyo a esta aprobación.
Otro escenario al que no se le suele poner atención pero que es importante es el de la integración de Centroamérica, el cual está en crisis desde hace tiempo, o por los sucesos políticos acaecidos en Honduras, o por las posiciones de Costa Rica y Panamá, por ejemplo, frente al Acuerdo de Asociación con Europa o la integración a una sola parte del Sistema de la Integración de Centroamérica, SICA, respectivamente, aunque el riesgo de mayores problemas en Nicaragua que puedan cortar el corredor centroamericano son inminentes. Recordemos que muchos de nuestros productos, especialmente agrícolas o de la industria alimentaria, se venden en la región, y muchos de los artículos que consumimos, que ayudan a mejorar la oferta y la calidad de los nuestros, provienen de élla.
Mientras la mayoría de quienes lean estas líneas tiene su casa, su hogar, muchos guatemaltecos se enfrentan todos los días antes un escenario complicado por la falta de vivienda, así que este es un tema para tenerlo en mente también.
La reinserción de la niñez y la juventud, especialmente la huérfana y la desamparada, en programas que los instruyan, los preparen hacia el futuro y los mantengan alejados de las maras, es de vital importancia para desarticular el escenario de muerte, extorsión, promiscuidad y drogas que han traído estas últimas. En este apartado es bueno hablar del tema del deporte, en donde los contribuyentes invertimos grandes sumas de dinero pero no existen los programas masivos para encausar la energía de estos dos sectores y parece como si toda esa plata se fuera en otro tipo de gastos que poco o nada tienen que ver con la promoción deportiva que tanto necesitan nuestros segmentos poblacionales más jóvenes.
La violencia doméstica y el asesinato de jóvenes y de mujeres es otro que debe ser atendido y combatido con los programas de prevención y con la modificación de leyes que sean necesarias.
Un escenario que podría cambiar con relativa facilidad es el de la participación de los indígenas en la toma de decisiones. Sé de algunas comunidades indígenas en donde prácticamente todos sus jóvenes son estudiantes universitarios, de modo que la falta de capacidad no es el pretexto. En Quetzaltenango, de fuerte población indígena, se han instalado ya, según entendemos, nueve universidades. Es cuestión de voluntad política y estimamos que es un cambio que ya debiera comenzar a hacerse. Sentimos que dichas comunidades tienen razón de sentirse burladas cuando se les dan puestos decorativos, cuando hemos tenido la oportunidad de verlos trabajar a nivel comunitario y nos han maravillado por su entrega y dedicación.
¿Por qué traemos a colación, en estos momentos, todos estos escenarios? Es una manera de comprobar que el Presidente de la República tiene una agenda pendiente con el país y que su tiempo, en lugar de emplearlo en promover campañas políticas en las que lo han involucrado, debiera invertirlo en la agenda del país.
Si en lugar de escenarios tan complicados como estos hubiese un mejor ambiente para hacer negocios, la economía crecería, habría mayores y mejores fuentes de trabajo, se atraería la inversión extranjera para crear mayores oportunidades, vendría el doble o el triple de turistas y, en general, habría más ingresos por tributos con los cuales invertir en mejor infraestructura, en mejorar los servicios, en prevenir enfermedades y desastres naturales.
Con todos estos escenarios de un país sumergido en la pobreza es una total torpeza dedicarse los cuatro años de gobierno a hacer campaña política; la población más culta como la menos afortunada lo saben y lo entienden, y de todos modos habrán de pagar las consecuencias de los desmanes que han llegado a hacer al Gobierno, en donde todo político que se divorcia de la realidad y de su pueblo lo hace: en las urnas. ¡He ahí el temor del fraude electoral!
Para comenzar, parece que hubiera más gobernabilidad desde adentro de los presidios hacia sus clicas operativas en la calle que en el interior del Gobierno, con la consecuente manifestación de la delincuencia en actos de extorsión, asesinatos de pilotos, comerciantes, pasajeros y demás particulares, represalias macabras contra el personal penitenciario, secuestros, robo de vehículos, etcétera, mismos que las autoridades no han podido combatir y reducir.
Por otro lado, los constantes casos de corrupción que conoce la ciudadanía, provenientes de los tres Organismos del Estado, desde viajes con la secretaria hasta inversiones millonarias que se esfuman en el aire, pasando por todo tipo de triquiñuelas para desfalcar los fondos públicos, que llevaron al Vicepresidente de la República (Espada) a creer que todos quienes integramos esta sociedad somos iguales, sí producen desaliento a quienes, no siendo corruptos, desde afuera, vemos cómo desaparecen millones de quetzales de recursos que sí nos obligan a pagar en impuestos, lo cual genera animadversión generalizada hacia la gestión pública.
La perpetua cantaleta del Presidente de la República (Colom) y su anterior Ministro de Finanzas, unas veces hablando de Reforma Fiscal y otras de subir los impuestos, ha generado un clima adverso de negocios cuyos impactos negativos en la actividad generadora de empleo son difíciles de medir y ha hecho que vaya perdiendo, paulatinamente, el apoyo de aliados importantes.
Sólo el hecho de tener procesado a un ex Presidente de la República (Portillo), el cual se viene a sumar al anterior o actual procesamiento de muchos de sus Ministros y Funcionarios de Estado, incluido su ex Vicepresidente (Reyes), plantea un escenario que da a entender que la corrupción, o es un péndulo que va y viene con los gobiernos, o es algo que se ha venido transmitiendo de gobierno en gobierno hasta llegar a los límites que hoy se están viviendo y que agobian a la población trabajadora que lee y escucha cómo, todos los días, viene apareciendo un caso distinto de este tipo.
Si bien es cierto ha habido innumerables asesinatos sin mayor investigación o resultados positivos de la misma, en los últimos tiempos, el parteaguas de este manto de impunidad lo constituye el caso del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg, en donde la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala lideró la investigación y está aportando al tribunal las pruebas científicas de esta conspiración. La CICIG es, por sí misma, un escenario independiente, pero prefiero mencionarla ligada a este caso que viene ventilándose, el cual también está relacionado con el asesinato previo del señor Khalil Mussa y su hija Marjorie Mussa, de cuyos resultados investigativos también estamos pendientes y estamos seguros que pronto los tendremos y serán interesantes de seguir.
El papel de la sociedad civil, potenciada, especialmente en el espectro más joven de la población, a raíz del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg y la consecuente aprobación de la Ley de Comisiones de Postulación, ha venido a complicar el escenario de nombramiento de funcionarios porque, estimamos, el procedimiento hay que mejorarlo. Lo complicado de este escenario es lo nefasto que puede ser, a futuro, si no se le imprime moderación a los procedimientos, pues lo que vemos es una enorme dificultad de conseguir gente de bien y, encima, preparada, que quiera sufrir el tipo de desgaste, a veces injusto, que hemos visto, para ocupar un puesto público. Guatemala necesita nutrirse de sus mejores hombres y mujeres y el proceso de escogencia es importante, pero nuestro punto de vista es que hoy tenemos un proceso perverso que ya comenzó a dar problemas hasta para las personas probas que han integrado las Comisiones, de modo que este es un tema que habrá de modificarse para mejorar.
Hoy vivimos inmersos en un escenario articulado hace muchos años: para despolitizar algunos nombramientos se procedió a dejar recaer en la Academia y los Colegios de Profesionales estas tareas, y el efecto que se produjo es que hoy se han politizado tanto la primera como los segundos. ¿Hacia dónde nos lleva todo esto?
La terquedad de la Primera Dama, Sandra Torres, de acaparar nombramientos, de dictar las órdenes, de encabezar los programas, todo con el afán de convertirse, supuestamente, en Presidenta de la República, es el escenario que más caos e ingobernabilidad aportan al país. Personalmente creemos que, finalmente, se dará cuenta de cómo se le han revertido las cosas, medirá los lugares donde está más fuerte y optará, mejor, por buscar una diputación, aunque también se lo vede el artículo 164 de la Constitución Política de la República de Guatemala.
La ingobernabilidad, que parece ser la compañera del actual Presidente Colom, y que lo ha hecho desesperarse y cometer el error de arremeter en contra de opositores políticos, analistas independientes, prensa y sociedad civil, parece que lo acompañará hasta el cada vez más cercano final de su mandato. Después de todas las criticas sensatas, tanto al comunicado del Gobierno como al de su partido político, en lugar de entender que representa, constitucionalmente, la Unidad de la Nación, persiste en su error al denominar a sus críticos como “sapos que se tiene que tragar un presidente”, lo cual es una clara señal de que, si antes no había entendido, hoy tampoco.
Desde esta posición privilegiada que nos permite observar, creemos que el sapo que se tendrá que tragar es a su Vicepresidente (Espada), que ya da signos, por fin, de tener cierto carácter independiente, de mayor sensatez que su Presidente, y de que, por lo menos, no tiene horchata en la sangre después de los desmanes que ha recibido de la pareja presidencial. Este será un escenario interesante de ver cómo evoluciona.
El que conforman Gobierno y Sector Privado Organizado, aunque hoy publiciten que han limado asperezas, no lo vemos así. Más bien creemos, por la actitud presidencial y los consejos que le da su poderosa Primera Dama, que lo que estamos viendo es una especie de tregua o "calma chicha" en un pulso de largo aliento que finalizará cuando asuma el siguiente Gobierno, así que creemos que la Guerra Fría, más que la limada de asperezas, se ha instalado entre estos dos sectores.
El escenario donde viene jugando el Tribunal Supremo Electoral es complicado. Por un lado suprimió dos comités pro formación de partido político por hacer campaña anticipada, pero no sanciona al partido oficial que se ha mantenido en campaña, lo cual le resta la credibilidad que aquellos patriarcas que lo fundaron le imprimieron. Este escenario lo complica, además, la incertidumbre acerca de los efectos que tendrá, en el proceso electoral, la pésima gestión que ha habido, no sabemos si intencionalmente y de mala fe o simplemente por negligencia, en el Registro Nacional de las Personas, RENAP, encargado de sustituir la cédula de vecindad, que ya no pueden reponer las alcaldías municipales, por el Documento Personal de Identidad, DPI, que no están en capacidad de entregar a toda la población antes de que se llegue el día de las elecciones.
Esto nos trae a otro escenario que la mayoría de la población, por joven, ya no conoce: se trata del fantasma del fraude electoral. Es el fraude en una elección el que motivó el Golpe de Estado del 23 de marzo de 1982, y es por eso que la Constitución Política, promulgada en mayo de 1985 e influida por lo que había sucedido, previó una institucionalidad separada e independiente a cargo de los procesos electorales, lo cual no sólo ha garantizado sino, efectivamente, ha producido procesos limpios, transparentes, en donde nadie puede decir que alguien se robó una elección.
Sin embargo, el elemento externo que genera la manera de identificar a los ciudadanos que emitirán el sufragio nos pone, desde ya, a pensar que no todo es ignorancia y falta de capacidad, sino que podría ser un macabro plan de algunas personas que todos conocemos, que no tienen principios ni escrúpulos, para tener el sartén por el mango en caso la preferencia ciudadana y el reparto de fondos públicos no sea suficiente para ganar simpatías en las urnas. Abona a este análisis la poco transparente licitación y que la haya ganado una empresa de poca monta, ligada a uno de los mayores financistas de la campaña política del actual mandatario, Gregorio Valdez, para manejar un presupuesto de más de mil millones de quetzales. En este campo la duda es razonable y por eso damos la señal de alarma.
Siempre en el campo político, girando alrededor del TSE, los dimes y diretes entre el partido oficial y el partido patriota, ambos metiendo muchísimos millones en campaña política, el primero prácticamente en forma abierta sin que el TSE le diga nada (como no sea haberle impuesto una multa ridícula de 100 dólares, que nos parece que no ha pagado), el segundo disfrazándola a través de foros, pero utilizando los colores, las figuras y todos los medios de publicidad conocidos. De esto no se escapan otros políticos ansiosos.
Ya hemos dicho en este espacio que la política debe ser una fiesta más cívica que política, pero en Guatemala todo tiende a ser prohibido, así que vemos a quienes nos gobiernan y a quienes nos quieren gobernar, violando la ley, lo cual no es el mejor ejemplo para la juventud ni el mejor aliciente para la población activa para que participe. Necesitamos, mientras no se cambien las leyes, políticos moderados, que sepan poner toda la carne en el asador pero cuando sea el momento oportuno; no antes.
Especial mención merece el escenario, ligado con el anterior, que representa todas las transferencias de las entidades gubernamentales a los programas que maneja la Primera Dama, que abonan a la ingobernabilidad y que tiene a dichas entidades al borde del colapso financiero, mientras se permite, sin que nadie más que la diputada Nineth Montenegro, desde el Congreso de la República, haga absolutamente nada por impedirlo. En este escenario debiéramos estar viendo a un Contralor de Cuentas de la Nación procesado, junto con todos los funcionarios del Gobierno que, haciendo de factótum, se prestan a darle a la Primera Dama las firmas que necesita para emitir los cheques, hacer las transferencias y hacer campaña política, con foto de la primera incluida, por todo el territorio nacional.
El escenario de los desastres naturales es complicado también, primero porque no hemos podido, como país, sanar las heridas producidas, anteriormente, por otros fenómenos ocurridos hace años; luego, es poco probable que este gobierno, que ya ha demostrado su falta de capacidad, haga mayor cosa al respecto. Tiempo vital para atender a la población se la han pasado discutiendo cuánto dinero van a meter en esto o en lo otro, pero no se ve, realmente, que se haga algo por quienes lo perdieron todo, como no sea esperar que llegue la Primera Dama con su batallón de pick ups y gente armada a entregar bolsas de “ayuda” con su foto, en franca campaña política, cuyo colmo fue ordenar que no levantaran las avionetas que gentilmente ofreció el Aeroclub si no iban cargadas con estos elementos y dirigidas hacia donde ella decidía.
Un escenario derivado de los desastres naturales es nuestra debilidad en infraestructura, que pone en entredicho a funcionarios, a constructores, a supervisores y hasta a las entidades multilaterales de desarrollo que financian nuestros proyectos, cobran la supervisión y, cuando la obra se hace pedazos, nos siguen cobrando el préstamo con sus intereses y comisiones. Puentes, carreteras, drenajes, cortes y rellenos en cerros y barrancos, tendrán que ser diseñados y construidos de otra manera.
Eso nos trae a otro escenario, el de la contratación de Organizaciones No Gubernamentales, ONG’s, para la construcción de obra, circunstancia que debe cambiar para bien de todos.
Existe otro escenario complicado, el de la minería abierta y los contratos de exploración y explotación petrolera frente a los ambientalistas. Nosotros somos de la opinión que la minería debe apoyarse en el país, pero no la de cielos abiertos, y mucho menos con concesiones que les permiten hacer pedazos el entorno y llevarse la parte valiosa de las entrañas de la Madre Tierra por una contraprestación de un uno por ciento de su valor, lo cual es ridículo; no basta con que nos restrieguen en la radio el número de empleos que dan o que ha surgido alguna empresita de transporte a sus alrededores. Con el tema petrolero somos de la misma opinión: si nosotros no sacamos el oro negro, lo sacarán desde el lado mexicano y su valor pasará a engrosar las reservas internacionales de otro país en lugar de apoyar el desarrollo del nuestro, pero sí somos de la opinión de apretar bien las tuercas con los contratos, no sólo a nivel de regalías sino a nivel de medidas de prevención y de mitigación de riesgos, así como obtener las fianzas internacionales necesarias para poder garantizarse cualquier cosa con relación a eventualidades.
El escenario de que la extracción de petróleo que llama, hoy, nuestra atención, está en un área protegida, nos lleva a este escenario, el cual es más complejo. Somos de la opinión que más desgaste sufren nuestras áreas protegidas por las invasiones, la quema de sus bosques para siembras efímeras y la instalación de poblados sin control alguno dentro de sus núcleos, que la suma de derrames que haya habido en el pasado. Ni siquiera ha tenido el Estado la capacidad de tener todas estas áreas registradas con su número de finca, folio, libro y polígono, de modo que la extensión de títulos de propiedad, muchos de ellos falsos, nos ha hecho mucho más daño que el petróleo, sin contar las invasiones provocadas por conocidos narcotraficantes, con comunidades importadas y trasladadas desde otros lugares, para asegurar con gente de ellos los entornos de donde instalan sus pistas de aterrizaje.
Otro escenario al que no se le suele poner atención es el del terrorismo que, de alguna manera, ejerce la Superintendencia de Administración Tributaria, SAT, sobre quienes ya estamos inscritos como contribuyentes, tratándonos como esclavos sin derechos, no como lo que somos, ahuyentando de esta manera a quienes debieran estar inscribiéndose en sus registros. No se combate la informalidad económica haciendo los trámites más engorrosos, más complicados y más ininteligibles para todos, sino dándole facilidades a la gente para inscribirse y para declarar lo que ganan y lo que gastan, así de sencillo. Sin embargo, hay muchas actuaciones que hoy emprenden, en contra de los contribuyentes, hasta sin fundamento legal, como bloquear el NIT e impedir que uno pueda pagar sus impuestos a tiempo y declarar, como no aceptar documentos legalizados por notario, olvidándoseles que es el Estado el que le otorga la fe pública a los mismos. Ha de haber muchísima gente justificando un sueldo en esta institución, ya que me ha tocado ver, varias veces, impugnaciones que hace por el monto de un centavo de quetzal. Es éste un escenario que habrá de ponérsele atención si queremos despegar como país en búsqueda del desarrollo y del crecimiento económico, y hacerle las modificaciones necesarias para que sea una institución amigable con quienes ayudan a mantener todo el aparato estatal.
El escenario de la estabilidad de nuestro más de un millón de migrantes en el extranjero es vital para la estabilidad de muchos escenarios locales y para la supervivencia, en muchísimos casos, de personas en condición de pobreza y de pobreza extrema que, encima, han venido siendo afectados por los fenómenos de la naturaleza y son quienes corren mayor riesgo de serlo, en el futuro. De ahí que consideremos de vital importancia la aprobación, por parte del Gobierno de Estados Unidos de América, del Estatuto de Protección Temporal, TPS (por sus siglas en inglés), del cual gozan, ya, El Salvador, Honduras y Haití, razones que nos motivaron a solicitar, públicamente, el apoyo a esta aprobación.
Otro escenario al que no se le suele poner atención pero que es importante es el de la integración de Centroamérica, el cual está en crisis desde hace tiempo, o por los sucesos políticos acaecidos en Honduras, o por las posiciones de Costa Rica y Panamá, por ejemplo, frente al Acuerdo de Asociación con Europa o la integración a una sola parte del Sistema de la Integración de Centroamérica, SICA, respectivamente, aunque el riesgo de mayores problemas en Nicaragua que puedan cortar el corredor centroamericano son inminentes. Recordemos que muchos de nuestros productos, especialmente agrícolas o de la industria alimentaria, se venden en la región, y muchos de los artículos que consumimos, que ayudan a mejorar la oferta y la calidad de los nuestros, provienen de élla.
Mientras la mayoría de quienes lean estas líneas tiene su casa, su hogar, muchos guatemaltecos se enfrentan todos los días antes un escenario complicado por la falta de vivienda, así que este es un tema para tenerlo en mente también.
La reinserción de la niñez y la juventud, especialmente la huérfana y la desamparada, en programas que los instruyan, los preparen hacia el futuro y los mantengan alejados de las maras, es de vital importancia para desarticular el escenario de muerte, extorsión, promiscuidad y drogas que han traído estas últimas. En este apartado es bueno hablar del tema del deporte, en donde los contribuyentes invertimos grandes sumas de dinero pero no existen los programas masivos para encausar la energía de estos dos sectores y parece como si toda esa plata se fuera en otro tipo de gastos que poco o nada tienen que ver con la promoción deportiva que tanto necesitan nuestros segmentos poblacionales más jóvenes.
La violencia doméstica y el asesinato de jóvenes y de mujeres es otro que debe ser atendido y combatido con los programas de prevención y con la modificación de leyes que sean necesarias.
Un escenario que podría cambiar con relativa facilidad es el de la participación de los indígenas en la toma de decisiones. Sé de algunas comunidades indígenas en donde prácticamente todos sus jóvenes son estudiantes universitarios, de modo que la falta de capacidad no es el pretexto. En Quetzaltenango, de fuerte población indígena, se han instalado ya, según entendemos, nueve universidades. Es cuestión de voluntad política y estimamos que es un cambio que ya debiera comenzar a hacerse. Sentimos que dichas comunidades tienen razón de sentirse burladas cuando se les dan puestos decorativos, cuando hemos tenido la oportunidad de verlos trabajar a nivel comunitario y nos han maravillado por su entrega y dedicación.
¿Por qué traemos a colación, en estos momentos, todos estos escenarios? Es una manera de comprobar que el Presidente de la República tiene una agenda pendiente con el país y que su tiempo, en lugar de emplearlo en promover campañas políticas en las que lo han involucrado, debiera invertirlo en la agenda del país.
Si en lugar de escenarios tan complicados como estos hubiese un mejor ambiente para hacer negocios, la economía crecería, habría mayores y mejores fuentes de trabajo, se atraería la inversión extranjera para crear mayores oportunidades, vendría el doble o el triple de turistas y, en general, habría más ingresos por tributos con los cuales invertir en mejor infraestructura, en mejorar los servicios, en prevenir enfermedades y desastres naturales.
Con todos estos escenarios de un país sumergido en la pobreza es una total torpeza dedicarse los cuatro años de gobierno a hacer campaña política; la población más culta como la menos afortunada lo saben y lo entienden, y de todos modos habrán de pagar las consecuencias de los desmanes que han llegado a hacer al Gobierno, en donde todo político que se divorcia de la realidad y de su pueblo lo hace: en las urnas. ¡He ahí el temor del fraude electoral!
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