martes, 25 de febrero de 2020

PALABRAS EN "CASA DE AMÉRICA", SEPTIEMBRE DE 1999. JORNADAS CENTROAMERICANAS

PALABRAS DEL LICENCIADO RICARDO FLORES ASTURIAS, EN REPRESENTACIÓN DEL BANCO CENTROAMERICANO DE INTEGRACIÓN ECONÓMICA, BCIE, CON OCASIÓN DE LAS JORNADAS CENTROAMERICANAS ORGANIZADAS POR "CASA DE AMÉRICA" Y EL GRUPO DE EMBAJADORES CENTROAMERICANOS EN MADRID, EL 28 DE SEPTIEMBRE DE 1999.

PERMÍTASEME INICIAR MANIFESTANDO LA HONRA QUE SIENTO DE TENER LA OPORTUNIDAD DE COMPARTIR CON USTEDES PARTE DE NUESTRA MÁS QUE CENTENARIA HISTORIA INTEGRACIONISTA, EL AGRADECIMIENTO A LOS ORGANIZADORES POR CEDER POR VEZ PRIMERA ESTE ESPACIO EN LA PRESTIGIADA CASA DE AMÉRICA A LA REGIÓN CENTROAMERICANA, Y EL SENTIMIENTO DE FRATERNIDAD DENTRO DEL CUAL SE DESARROLLA LA ACTIVIDAD, NO SÓLO DENTRO DE LAS INSTITUCIONES REGIONALES REPRESENTADAS EN ESTE FORO SINO ENTRE LAS DOS REGIONES, CENTROAMÉRICA Y EUROPA, QUE DESDE NOVIEMBRE DE 1985, CON LA FIRMA EN LUXEMBURGO DEL CONVENIO QUE DIO MARCO A LAS REUNIONES DE NUESTROS CANCILLERES EN EL FORO DE SAN JOSÉ EN UNA ÉPOCA TODAVÍA CONFUSA Y DE FUTURO INCIERTO, HAN MARCADO NUESTRAS RELACIONES Y SEÑALADO AL MUNDO QUE EL VERDADERO ACOMPAÑAMIENTO DE LOS PAÍSES AMIGOS HA DADO EL FRUTO MÁS QUERIDO POR LOS SERES HUMANOS, EL CUAL ES ANHELADO AHORA EN OTRAS PARTES DEL MUNDO: LA PAZ.

PARA HABLAR DE LA PARTE ECONÓMICA DEL PROCESO DE INTEGRACIÓN ES PRECISO DEJAR DE LADO TODOS LOS INTENTOS INTEGRACIONISTAS DEL SIGLO PASADO (siglo XIX) Y DEL QUE FINALIZARÁ EN DICIEMBRE DEL AÑO ENTRANTE, QUE FUERON MÁS QUE TODO POLÍTICOS, MILITARES Y, LA MAYORÍA, EMINENTEMENTE DECLARATIVOS, PARA ENTRAR A LO QUE SE CONOCIÓ COMO EL MERCOMÚN O MERCADO COMÚN CENTROAMERICANO, QUE SURGE, COMO SEÑALARA AYER EL PRESIDENTE DE LA CORTE CENTROAMERICANA DE JUSTICIA, A RAÍZ DE ESTUDIOS DE PRINCIPIOS DE LOS AÑOS '50, Y TERMINA POR CONCRETARSE EN DICIEMBRE DE 1960 CON EL TRATADO GENERAL DE INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA.

DENTRO DE AQUELLAS PRECARIAS ECONOMÍAS CENTROAMERICANAS, ENFOCADAS MÁS HACIA LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA, DE LA CUAL DEPENDÍAN SUS EXPORTACIONES EN UN 75%, ESTE ESFUERZO SE VE ESTIMULADO EN EL AFÁN DE AMPLIAR LOS MERCADOS NACIONALES HACIA UNO MÁS GRANDE, EL REGIONAL, FOMENTANDO EL LIBRE COMERCIO ENTRE ELLOS, TRATANDO DE ENFOCAR LA PRODUCCIÓN, MÁS QUE EN LA EXPORTACIÓN HACIA OTRAS REGIONES, EN LA SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES.

POR PRIMERA VEZ SE HABLA, ENTONCES, DE UN PROGRAMA REGIONAL DE INFRAESTRUCTURA QUE CONTEMPLABA LA RED DE CARRETERAS Y LAS TELECOMUNICACIONES EN UNOS PAÍSES TAN CERCANOS POR SU HISTORIA COMÚN Y POR SU GEOGRAFÍA, PERO TAN SEPARADOS POR ESA FALTA DE INFRAESTRUCTURA.

ES EN ESTE MOMENTO DONDE DEBO RECONOCER QUE EL SEÑOR PRESIDENTE DEL PARLAMENTO CENTROAMERICANO, CUANDO AYER MENCIONABA LA MANERA EN QUE LAS GRANDES COMPAÑÍAS BANANERAS TRATARON A NUESTROS PAÍSES, TIENE TODA LA RAZÓN, Y SEÑALO A MANERA DE EJEMPLO QUE LOS FERROCARRILES QUE ESTAS COMPAÑIAS DESARROLLARON PARA FACILITAR LA MOVILIZACIÓN DE LAS COSECHAS HACIA LOS PUERTOS, FUERON DISEÑADAS CON TROCHAS DIFERENTES, DE TAL MANERA QUE, AUNQUE EXISTIESE INFRAESTRUCTURA FÉRREA, ESPECIALMENTE EN DIRECCIÓN NORTE-SUR, NUESTROS PAÍSES ESTARÍAN CONDENADOS A NO PODER INTERCONECTARSE POR UNO DE LOS MEDIOS DE TRANSPORTE QUE MÁS DESARROLLO LLEVÓ A LOS AHORA LLAMADOS PAÍSES INDUSTRIALIZADOS.

EL MERCADO COMÚN COMENZÓ EN 1960 CON UN INTERCAMBIO DE US$.32 MILLONES, Y LLEGÓ A US$.1130 MILLONES EN 1980; EL COMERCIO INTRARREGIONAL CRECIÓ DE UN 7% A UN 32%; EL COEFICIENTE DE  INDUSTRIALIZACIÓN SUBIÓ DE UN 12% A UN 22% EN 1978, AUNQUE EN 1980 HABÍA EMPEZADO A DESCENDER AL 18%.

LUEGO DE UN INTERCAMBIO CASI INEXISTENTE Y LA POCA COMUNICACIÓN DE ESA ÉPOCA, DEBEMOS RECONOCER QUE OTRO DE LOS GRANDES LOGROS FUE LA COOPERACIÓN TÉCNICA ENTRE PAÍSES, APROVECHADA Y COORDINADA POR UNA SERIE DE ORGANISMOS REGIONALES QUE SURGEN Y, ESPECIALMENTE, LA CREACIÓN DE LA CÁMARA CENTROAMERICANA DE COMPENSACIÓN, EL SISTEMA REGIONAL DE PAGOS QUE AÑOS ADELANTE COLAPSARÍA POR LA FALTA DE CUMPLIMIENTO DEBIDO A LAS CRISIS INTERNAS DE ALGUNOS PAÍSES.

EN LOS AÑOS 1980'S PARECÍA QUE TODOS LOS ESFUERZOS INTEGRACIONISTAS DESDE EL PUNTO DE VISTA ECONÓMICO, QUE HASTA ENTONCES HABÍAN SIDO DE MUTUO BENEFICIO TANTO PARA LOS PAÍSES COMO PARA LOS SECTORES PRODUCTIVOS Y LA POBLACIÓN, EN GENERAL, HABÍAN COLAPSADO O, POR LO MENOS, NO SE LES VEÍA FUTURO.  ESTA CRISIS FUE PROVOCADA O SE VIO ACENTUADA POR FACTORES EXTERNOS A LA REGIÓN O PROPIOS DE ÉLLA.

ENTRE LOS FORÁNEOS PODEMOS SEÑALAR, SIN PROFUNDIZAR MUCHO: EL PULSO MUDO QUE LAS SUPERPOTENCIAS MANTUVIERON DENTRO DE SU ABSURDA GUERRA FRÍA, SIN QUE CENTROAMÉRICA PUDIESE OPINAR AL RESPECTO; LA SUPEDITACIÓN DE LA REGIÓN A LA EVOLUCIÓN ECONÓMICA INTERNACIONAL, QUE INICIÓ DESDE 1972 CON LA ESCALADA DE LOS PRECIOS DEL PETRÓLEO Y SE VOLVIÓ INSOPORTBLE CON LA SUBIDA DE LA TASA DE INTERÉS, EN 1982, A NIVELES SIN PRECEDENTES, A LA PAR QUE NUESTROS PRINCIPALES PRODUCTOS DE EXPORTACIÓN CAÍAN EN PRECIO Y EN VOLÚMENES EXPORTADOS, PROVOCANDO, POR UN LADO, UN DÉFICIT COMERCIAL DE US$.12.5 MILLARDOS ENTRE 1979 Y 1989. POR OTRO LA CRISIS DE LA DEUDA PÚBLICA EXTERNA, QUE PASÓ DE US$.4.818 MILLONES EN 1979 A US$.19,981 MILLONES EN 1989, CON DIFERENCIAS SUSTANCIALES ENTRE CADA PAÍS, PERO EN TODO CASO CON GRAVES PROBLEMAS PARA PODER ATENDERLA, LLEGANDO EL SERVICIO DE LA DEUDA DE 10.2% DE LOS INGRESOS POR EXPORTACIONES EN 1979, A 45% EN 1989.  POR ÚLTIMO, VALE SEÑALAR QUE LA INVERSIÓN FORÁNEA VOLÓ FUERA DEL ÁREA, Y POR MUCHOS AÑOS FUERON INÚTILES LOS ESFUERZOS POR ATRAER CAPITAL FRESCO HACIA UNA REGIÓN DE CINCO PAÍSES, DE LOS CUALES LA PARTE CENTRAL ESTABA REGIDA POR UNA DICTADURA DE CORTE MARXISTA, MIENTRAS QUE EN OTROS DOS PAÍSES LOS COMBATES DE LOS CONFLICTOS ARMADOS INTERNOS SALÍAN TODOS LOS DÍAS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, Y DE LOS DOS PAÍSES QUE NO TENÍAN CONFLICTOS ARMADOS EN SENTIDO ESTRICTO, SERVÍAN DE BASE, YA PARA COMBATIR O APOYAR COMBATIENTES EN LOS ESCENARIOS DE GUERRA, O SUFRÍAN POR EL ENORME DESPLAZAMIENTO DE REFUGIADOS DE LOS PAÍSES EN CONFLICTO.

ALGUNAS DE LAS RAZONES INTERNAS QUE TUVIERON QUE VER CON LA CRISIS DEL PROCESO EN ESA ÉPOCA FUERON, EN PRIMER LUGAR, EL CONFLICTO ARMADO EN NICARAGUA, GUATEMALA Y EL SALVADOR, ESPECIALMENTE; EL PERÍODO RECESIVO EN QUE ENTRÓ EL COMERCIO INTRARREGIONAL, LLEGANDO EN 1989 AL 36.7% DE LOS NIVELES DE 1980, QUE OCASIONÓ UNA BAJA ABRUPTA DEL NIVEL DE VIDA DE LOS CIUDADANOS, ABRIENDO MÁS LA BRECHA ENTRE LAS NECESIDADES BÁSICAS DE LA POBLACIÓN Y LA CAPACIDAD DE LOS GOBIERNOS DE SATISFACERLAS, ACENTUANDO MÁS AÚN LAS TENSIONES SOCIALES QUE GENERABAN EN MÁS CONFLICTO EN UN IMPARABLE CÍRCULO VICIOSO; LAS CONTROVERSIAS EN CUANTO AL COSTO-BENEFICIO DEL PROCESO DE ACUERDO AL GRADO DE DESARROLLO DE CADA PAÍS (RECORDEMOS QUE YA A FINES DE 1970 HONDURAS SE RETIRÓ DEL ESQUEMA AL NO PODER NEGOCIAR FAVORABLEMENTE UN TRATAMIENTO ESPECIAL); POR OTRO LADO TENEMOS, ADEMÁS, LA SOBREPROTECCIÓN DE MERCADOS INTERNOS Y LAS DISTORSIONES QUE ESTO OCASIONÓ, LA PRETENSIÓN DE DISTRIBUIR LAS INDUSTRIAS GEOGRÁFICAMENTE, LA FALTA DE COORDINACIÓN DE POLÍTICAS ECONÓMICAS NACIONALES Y REGIONALES, LA ENORME CONCENTRACIÓN DE LOS ESFUERZOS NACIONALES HACIA LA RESOLUCIÓN DE LOS CONFLICTOS INTERNOS QUE AGOBIABAN A LOS GOBIERNOS, LA COMPETENCIA ENTRE LOS PAÍSES POR ATRAER INVERSIÓN, DESUNIFORMANDO LOS INCENTIVOS FISCALES PARA EL DESARROLLO INDUSTRIAL; POR ÚLTIMO Y SIN QUE SE PRETENDA HACER DE ESTA MODESTA INTERVENCIÓN UN ANÁLISIS EXHAUSTIVO, LO QUE PUDO HABER OCASIONADO EL MAYOR DAÑO AL PROCESO DE INTEGRACIÓN FUE, ESPECIALMENTE, LA FALTA DE PAGO DE UN PAÍS A OTRO, LO QUE PROVOCÓ EL COLAPSO DE LA CÁMARA DE COMPENSACIÓN Y QUE HA DADO LUGAR A DEUDAS BILATERALES INTRARREGIONALES QUE TODAVÍA NO SE HAN HECHO EFECTIVAS.

SIN EMBARGO, ANTE TODOS LOS PROBLEMAS SEÑALADOS AÚN PODEMOS AFIRMAR QUE LA FALTA DE UN PROGRAMA DE INTEGRACIÓN COMO EL QUE HABÍA EMPRENDIDO LA REGIÓN, HUBIESE ACENTUADO ENORMEMENTE LA CRISIS QUE VIVIÓ CENTROAMÉRICA EN ESOS AÑOS.

DENTRO DE ESA ETAPA DE CRISIS SURGE UNA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL CON LA CUMBRE PRESIDENCIAL DE ESQUIPULAS I, EN MARZO DE 1986, OCASIÓN EN QUE SE REÚNEN DE FACTO LOS PRESIDENTES DE CENTROAMÉRICA QUE, ES BUENO RECORDARLO PARA CONSTANCIA HISTÓRICA, EN UNA ÉPOCA EN QUE NI POR TELÉFONO SE HABLABAN, QUISO EL DESTINO QUE LLOVIZNARA EN ESE DÍA MEMORABLE EN QUE LAS DIFICULTADES PROTOCOLARIAS DE CÓMO SENTAR A LOS PRESIDENTES ERAN TREMENDAS, POR LAS ENEMISTADES VELADAS.  CUENTAN LAS CRÓNICAS QUE EL TOLDO BAJO EL CUAL ESTABAN SE LLENÓ DE AGUA, SE ZAFÓ POR EL PESO DE LA MISMA Y LOS BAÑÓ, ROMPIÉNDOSE DE ESA MANERA EL HIELO QUE IMPERABA EN LA REUNIÓN Y HACIÉNDOLES ROMPER EN UNA CARCAJADA QUE PRESAGIABA NUEVOS AIRES.

A LA CUMBRE DE ESQUIPULAS NO QUIERO DARLE EL ENFOQUE QUE SE LE DIERA AYER. MÁS BIEN DESEO HACER VER QUE SURGE COMO UNA AGENDA POLÍTICA DE UNA REGIÓN EN CONFLICTO QUE BUSCABA LA PAZ.  FUE POSTERIORMENTE COMPLEMENTADA POR LA II REUNIÓN DE ESQUIPULAS, EN AGOSTO DE 1987, SE FIRMÓ EL TRATADO CONSTITUTIVO DEL PARLAMENTO CENTROAMERICANO Y OTRAS INSTANCIAS POLÍTICAS, QUE NO ERAN OTRAS SINO LA REUNIÓN MIMSMA DE PRESIDENTES, QUE ADQUIERE ASÍ UN MARCO JURÍDICO INSTITUCIONAL, Y LA REUNIÓN DE VICEPRESIDENTES.  DESDE ENTONCES EL PROCESO INTEGRADOR Y CENTROAMÉRICA TOMAN UN NUEVO IMPULSO, QUE SI BIEN REINICIA DESDE EL PUNTO DE VISTA POLÍTICO Y JURÍDICO, LUEGO SE COMPLEMENTA EN 1990 CON EL PLAN DE ACCIÓN ECONÓMICA PARA CENTROAMÉRICA, EL PAECA, QUE CONTEMPLA UNA AGENDA DE DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL.

ES DECIR, MIENTRAS LOS CENTROAMERICANOS CASI NO NOS HABLAMOS ENTRE SÍ Y LOS ESFUERZOS DE PACIFICACIÓN PROVINIERON DEL FORO DE SAN JOSÉ QUE YA HE MENCIONADO, DEL GRUPO DE CONTADORA, DEL GRUPO DE PAÍSES AMIGOS, MIENTRAS EL PNUD Y LA CEPAL HABÍAN CREADO UN PLAN QUE FUE APROBADO POR LA ONU EN MAYO DE 1988 PARA TRAER A LA REGIÓN RECURSOS CONCESIONALES EN UN AFÁN DE PALIAR LA CRISIS, SIN QUE ESOS RECURSOS ALIVIASEN ABSOLUTAMENTE NADA, ERA CENTROAMÉRICA LA QUE EMPEZABA, POR SÍ MISMA, A BUSCAR LA ANHELADA PAZ Y LA CONSIGUIENTE PROSPERIDAD ECONÓMICA.

EL RESTABLECIMIENTO DE LA DEMOCRACIA EN NICARAGUA A TRAVÉS DE ELECCIONES SUPERVISADAS POR LA COMUNIDAD INTERNACIONAL, Y LA FIRMA DE LOS ACUERDOS DE CHAPULTEPEC QUE DIERON FIN AL CONFLICTO ARMADO INTERNO DE EL SALVADOR, DIERON LUGAR A NUEVAS CAVILACIONES, AQUÉLLAS QUE HACÍAN PREVER UNA FINALIZACIÓN DEL CONFLICTO ARMADO EN GUATEMALA, COMO EFECTIVAMENTE SE DIO EN DICIEMBRE DE 1996.

FUE EN EL SENO DEL PARLAMENTO CENTROAMERICANO EN QUE SURGE LA PROPUESTA, A MANERA DE RECOMENDACIÓN, DE LA QUE DEBERÍA SER LA NUEVA AGENDA POLÍTICA DE LA REGIÓN; YA NO AQUELLA DE ESQUIPULAS COMO MECANISMO DE BÚSQUEDA DE LA PAZ, SINO LA DE LA CONVIVENCIA EN PAZ, LA DE LA CONSOLIDACIÓN DE LA PAZ CON DESARROLLO HUMANO, INICIATIVA DE LA CUAL FUI PARTE Y QUE QUEDÓ DOCUMENTADA EN EL ACTA NÚMERO AP/28-93, DE LA ASAMBLEA PLENARIA DEL PARLACÉN DE FECHAS 26 Y 27 DE OCTUBRE DE 1993, QUE FUERA PLANTEADA, POSTERIORMENTE, A LOS PRESIDENTES DEL TRIÁNGULO NORTE DE CENTROAMÉRICA (GUATEMALA, EL SALVADOR Y HONDURAS), EN ABRIL DE 1993, Y QUE LUEGO SE CONVIRTIERA, EL 12 DE OCTUBRE DE 1994, EN LA ALIANZA PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE, ALIDES.

HOY, EN QUE LA INTEGRACIÓN YA NO LA HACEMOS SÓLO LOS CENTROAMERICANOS, COMO BIEN HA SIDO SEÑALADO AYER POR EL PRESIDENTE DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS DE ESPAÑA, SINO EN GRAN MEDIDA NOS LA IMPONE LA GLOBALIZACIÓN, EL ESCENARIO EN QUE SE DESENVUELVE CENTROAMÉRICA ES DIFERENTE.

TODOS LOS PAÍSES CENTROAMERICANOS PERTENECEN A LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE COMERCIO, OMC, LO CUAL IMPLICA QUE NUESTRAS NORMATIVAS INTERNAS Y REGIONALES DEBEN ADECUARSE AL CONTEXTO MUNDIAL, Y OTRAS DISPOSICIONES HAN SIDO O DEBEN CREARSE PARA ESE FIN, HACIENDO DEL PROCESO DE INTEGRACIÓN UN MEDIO COMPLEMENTARIO, FLEXIBLE Y ADAPTABLE, ESPECIALMENTE, A LOS ACONTECIMIENTOS DEL COMERCIO MUNDIAL.

HOY, LA AGENDA POLÍTICA DE LA REGIÓN QUE HE MENCIONADO, HA SIDO EL MARCO JURÍDICO QUE HA DADO PASO, DESDE AGOSTO DE 1996, A LO QUE SE CONOCE COMO LA AGENDA DE COMPETITIVIDAD DE CENTROAMÉRICA, QUE HA VENIDO SIENDO FINANCIADA POR EL BANCO CENTROAMERICANO DE INTEGRACIÓN ECONÓMICA, BCIE, EL INSTITUTO CENTROAMERICANO DE ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS, INCAE, DOS DE LAS IMPORTANTES INSTITUCIONES DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA, Y LA UNIVERSIDAD DE HARVARD.

CENTROAMÉRICA YA NO ESTÁ VIENDO SU PROCESO DE INTEGRACIÓN TAN SÓLO DESDE EL PUNTO DE VISTA POLÍTICO, JURÍDICO O ECONÓMICO, SINO COMO UN INSTRUMENTO PARA POSICIONARSE DE MEJOR MANERA DENTRO DE ESE MUNDO GLOBALIZADO QUE, A PRINCIPIOS DE LOS AÑOS 1960'S, PARECÍA NO VERSE.

LA AGENDA DE COMPETITIVIDAD CONTEMPLA TRES EJES FUNDAMENTALES: UNO DE ELLOS ES EL DE LA INFRAESTRUCTURA DE LA REGIÓN, EN EL CUAL SE HA CONTEMPLADO LA INTEGRACIÓN DE LOS PAÍSES A TRAVES DEL CORREDOR PACÍFICO, ELIMINANDO PASOS EN LAS FRONTERAS Y TRATANDO DE ELEVAR EL ACTUAL PROMEDIO DE VELOCIDAD DE TRASLACIÓN DE CARGA, QUE ES APROXIMADAMENTE DE 20 KILÓMETROS POR HORA; CON EL SISTEMA DE INTERCONEXIÓN ELÉCTRICA DE AMÉRICA CENTRAL, SIEPAC,  EN MARCHA CON EL CAPITAL SEMILLA DE US$3 MILLONES QUE APORTARA EL BCIE EN UNA DE LAS PRIMERAS SESIONES DE LAS QUE HE SIDO PARTÍCIPE; CON EL ESTABLECIMIENTO DE LA RED CENTROAMERICANA DE FIBRA ÓPTICA, ETC.

OTRO EJE ES EL AMBIENTAL, QUE NO SÓLO PREVÉ LA PROTECCIÓN DEL AMBIENTE SINO PREPARA EL ENTORNO PARA LO QUE CENTROAMÉRICA ESTÁ MEJOR PREPARADA PARA COMPETIR EN EL MUNDO: EL TURISMO ECOLÓGICO, EL MANEJO DE BOSQUES Y OTROS RECURSOS NATURALES, LA CAPTACIÓN DE CARBONO DE LA ATMÓSFERA DENTRO DEL MARCO DE LA CONVENCIÓN DE KIOTO SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO, DE DICIEMBRE DE 1997, SON ALGUNOS EJEMPLOS DE CÓMO SE ESTÁ TRABAJANDO EN LA REGIÓN EN TEMAS EN LOS QUE PODEMOS POSICIONARNOS MEJOR QUE OTROS PAÍSES DEL MUNDO. EN ESE ASPECTO, DE UN TIEMPO A ACÁ HE VENIDO PLANTEANDO, DESDE MI POSICIÓN DE DIRECTOR POR GUATEMALA DEL BCIE, LA INVERSIÓN DE ESTE EN BONOS DE CARBONO Y CONVERTIR ASÍ AL BANCO CENTROAMERICANO DE INTEGRACIÓN ECONÓMICA EN EL PRIMER BANCO VERDE DEL MUNDO, COMO UN EJEMPLO A LOS DEMÁS ORGANISMOS MULTILATERALES DEL MUNDO QUE TIENEN MUCHÍSIMO MÁS RECURSOS QUE NOSOTROS PARA INVERTIR EN EL FUTURO DEL PLANETA.

POR ÚLTIMO, EL EJE DE LOS CONGLOMERADOS, QUE INVOLUCRA A FUNCIONARIOS, LEGISLADORES Y EMPRESARIOS, NO SÓLO ESTÁ AYUDANDO A QUE EN CADA PAÍS SE IDENTIFIQUEN LOS PRODUCTOS O SERVICIOS EN LOS QUE SE PUEDE SER MÁS COMPETITIVO, SINO SE ESTÁ ENTRANDO A FONDO EN LOS PROCESOS PARA HACERLOS CADA VEZ MÁS EFICIENTES.  SE ESTÁ TRABAJANDO, ENTRE OTROS, EN LOS CONGLOMERADOS O "CLUSTERS" DE TURISMO, DESARROLLO FORESTAL, VEGETALES Y FRUTAS FRESCAS, ETCÉTERA. UN EJEMPLO EXITOSO DE ESTO QUE LES VENGO A COMPARTIR ES EL CASO DEL CULTIVO, INDUSTRIALIZACIÓN Y COMERCIALIZACIÓN DE LA PAPA, EN GUATEMALA.

CENTROAMÉRICA ESTÁ, HOY, INMERSA EN NEGOCIACIONES DE TRATADOS DE LIBRE COMERCIO CON MÉXICO, CON PANAMÁ, CON CHILE, A LA ESPECTATIVA DE LO QUE SERÁ EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO DE AMÉRICA LATINA, EL ALCA, QUE DEBIERA ESTAR VIGENTE PARA EL AÑO 2005.  TIENE CELEBRADOS ESTOS TRATADOS CON REPÚBLICA DOMINICANA Y, EN FORMA BILATERAL, ALGUNOS PAÍSES HAN FIRMADO CON MÉXICO.

TODO ESTO HACE PREVER LA NECESIDAD DE PREPARAR Y CAPACITAR RECURSOS HUMANOS NO SÓLO EN TEMAS DE NEGOCIACIÓN SINO DE ADMINISTRACIÓN DE TODOS ESTOS TRATADOS.  NOS PREVIENE, ADEMÁS, SOBRE LA CONVENIENCIA DE COORDINRNOS MEJOR, DE QUE NUESTRAS POLÍTICAS ECONÓMICAS Y ARANCELARIAS CONVERJAN, QUE SE AUMENTEN NUESTROS NIVELES DE COMPETITIVIDAD MEDIANTE LA TRANSFORMACIÓN Y LA MODERNIZACIÓN DE LAS ESTRUCTURAS PRODUCTIVAS, INCLUYENDO LA GENERACIÓN Y TRANSMISIÓN DE ENERGÍA.

HOY DEBE DÁRSELE AL SISTEMA DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA, SICA, EL ROL DE LIDERAZGO QUE EL PROTOCOLO DE TEGUCIGALPA PREVEÍA AL MODIFICAR EL MODELO DE LA ANTIGUA ORGANIZACIÓN DE ESTADOS CENTROAMERICANOS, ODECA.

LAS VOCES DE CENTROAMÉRICA FRENTE A UN MUNDO CADA DÍA MÁS COMPLEJO Y GLOBALIZANTE ESTÁN, HOY MÁS QUE NUNCA, DISPERSAS ENTRE LA REUNIÓN DE PRESIDENTES, EL PARLAMENTO CENTROAMERICANO, EL SISTEMA DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA, LA REUNIÓN DE CANCILLERES Y LA REUNIÓN DE MINISTROS DE ECONOMÍA ENCARGADOS DE LA INTEGRACIÓN Y DE TODOS LOS TEMAS DE COMERCIO MUNDIAL, A LA CUAL SIRVE LA SECRETARÍA DE INTEGRACIÓN ECONÓMICA CENTROAMERICANA, SIECA, CADA VEZ MÁS DE EJECUTORA, PERDIENDO CADA DÍA MÁS UNA INDEPENDENCIA Y UN IMPULSO ESPECIALIZADO EN EL TEMA.  TODOS TIENEN VOZ SOBRE CASI TODOS LOS MISMOS ASUNTOS, POR LO QUE ES URGENTE UNA REVISIÓN DE ROLES.

A LA PAR, HAY QUE TOMAR EN CUENTA AL CIUDADANO COMÚN Y CORRIENTE QUE NO PERCIBE EN FORMA ALGUNA LOS BENEFICIOS DE LA INTEGRACIÓN Y QUE SE PREGUNTA CUÁL ES EL COSTO DE ÉLLA.

POR ELLO, LOS ESFUERZOS DEBEN ORDENARSE; LAS AGENDAS INTERNAS Y EXTERNAS DEBEN, AL MENOS, ARMONIZARSE EN LA REGIÓN.

SI CENTROAMÉRICA HA DEMOSTRADO LA AGILIDAD NECESARIA PARA PREVER CON TIEMPO LA AGENDA REGIONAL, Y ESTÁ RÁPIDAMENTE CAMBIANDO LOS MARCOS JURÍDICOS NACIONALES, DANDO AL TRASTE CON LA INTERVENCIÓN TODOPODEROSA DEL ESTADO EN TODAS LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS, SUSTITUYENDO EL MODELO POR EL DE ÁRBITRO DE LA ACTIVIDAD LIBREMENTE COMPETIDA, HOY DEBE DEMOSTRAR ESA AGILIDAD Y CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN PARA INSERTARSE EN EL COMERCIO MUNDIAL.

LA DEUDA AGOBIANTE DE, AL MENOS, DOS PAÍSES DE LA REGIÓN, NICARAGUA Y HONDURAS, QUE SON OBJETO, HOY, DE DISCUSIÓN ACERCA DE SU ALIVIO DENTRO DE LA INICIATIVA DEL BANCO MUNDIAL, BM, Y DEL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL, FMI, (HIGHLY IMPOVERED POOR COUNTRIES INITIATIVE, HIPC), NO DEBEN SER VISTAS SOLAMENTE COMO IMPEDIMENTO PARA VER EL FUTURO CON OPTIMISMO.  NI ESE ALIVIO DEBE VERSE COMO LA CURA DE TODOS LOS MALES DE ESOS PAÍSES.  ESTOS DEBEN LUCHAR TAMBIÉN POR SÍ MISMOS POR SU PORVENIR, POR SU DESARROLLO Y POR SU INSERCIÓN EN EL NUEVO MUNDO DE INTERCAMBIO LIBRE QUE SE AVISORA.

TAL VEZ NUNCA TENGAMOS, EN CENTROAMÉRICA, LA NUEVA BIZANCIO, LA NUEVA CAPITAL DEL MUNDO QUE EN 1815 VIERA SIMÓN BOLÍVAR ENTRE LA NEBLINA DEL TIEMPO FUTURO, PERO SÍ QUE ESTAMOS GEOGRÁFICAMENTE SITUADO EN FORMA PRIVILEGIADA, CON CLIMAS Y RECURSOS QUE OTROS PAÍSES NO TIENEN.

PARA ENCONTRAR LA PROSPERIDAD ECONÓMICA DE NUESTROS PUEBLOS HABRÁ DE TRABAJARSE ARDUAMENTE POR UNA O DOS GENERACIONES EN EDUCACIÓN, EN LA SATISFACCIÓN DE LAS NECESIDADES BÁSICAS PARA QUE, SIGUIENDO A MASLOW, PODAMOS ELEVAR EL SENTIMIENTO PERSONAL DE NECESIDAD A NIVELES SUPERIORES Y PODAMOS, ALGÚN DÍA, HABLAR EN CENTROAMÉRICA, TAMBIÉN, DEL ESTADO DE BIENESTAR.

ESE DÍA LLEGARÁ.  MIENTRAS TANTO, CENTROAMERICANOS, AMIGOS EUROPEOS QUE SIEMPRE NOS HAN ACOMPAÑADO EN NUESTRAS PENAS, ¡MANOS A LA OBRA! ¡NO HAY UN SOLO MINUTO QUE PERDER!





viernes, 1 de noviembre de 2019

LAS ALIANZAS PÚBLICO PRIVADAS Y EL DESARROLLO


     Si algo hay de importancia vital para un país en vías de desarrollo es, precisa y redundantemente, su desarrollo.  El fin primordial de este es generar el ambiente propicio, educación incluida, para que haya más inversiones en infraestructura, atracción de capitales privados para montar nuevas empresas y que, por ende, haya cada vez más plazas de trabajo, mayor productividad y mejores salarios y prestaciones, lo que lleva al Estado, también, a generar mayores ingresos por impuestos.

     El desarrollo de un país, sea este subdesarrollado o del primer mundo, como suelen llamarse, es un círculo virtuoso que genera cada vez más y mejores oportunidades para todos.

     Sin embargo, algunas personas, incluyendo académicos y algunos líderes empresariales que, se supone, deben tener gran claridad de ideas, no tienen claro que el desarrollo no es un medio para enriquecer a unos pocos. De ahí la necesidad de salir a expresar estas ideas.

     Dentro del contexto de la búsqueda del anhelado desarrollo, las Alianzas Público-Privadas fueron pensadas y diseñadas para generar la necesaria infraestructura física, donde no lo hay. 

     Tomar la infraestructura de un país, por mala que esta esté, y utilizarla de pretexto para montarse en un supuesto proyecto de desarrollo, no va con nuestra manera de ver las cosas, especialmente cuando, en el país en el que vivimos, hay tantas cosas más que pueden emprenderse desde el principio.

   En el caso de Guatemala, cuando se habló de hacer, mediante esta modalidad, un gran centro administrativo en parte del predio que, anteriormente, ocupaba la estación central del ferrocarril, tema que se habló en una presentación a la cual asistimos personalmente hace algunos años, no nos opusimos.  Era un proyecto que iniciaría desde el principio, en el cual el Estado pondría los terrenos y la iniciativa privada el capital para construir el complejo, todo lo cual serviría para que se pagase una especie de renta consolidada, por cierto número de años, que sustituiría a las múltiples rentas que actualmente se pagan en muchos lugares (incluso de edificios completos) y, al final del contrato, que recordamos era por un cuarto de siglo, la infraestructura pasaba a ser propiedad del Estado y se eliminaba, para siempre, el pago de la renta.

     Pero cuando se habla de montar un esquema en donde van a cobrar el peaje de ida y de vuelta en una autopista existente, con el pretexto de que van a reparar una de las vías (porque la otra está en buen estado) y a mejorarla con carriles auxiliares y otras cosas, no estamos viendo que al Estado le vaya a quedar una nueva infraestructura; vemos a un grupo que ha visto una mina de oro y que, con “espejitos”, pretende vendernos un negocio que funcionará, en el mayor porcentaje, para “los empresarios” y, en menor medida, muchísimo menor medida, para la ciudadanía.

     Aprovechamos para señalar que la normativa jurídica está diseñada para que sea una trampa en contra de los intereses nacionales, y debe ser declarada inconstitucional. ¿Cómo es eso que, antes de que el Congreso de la República apruebe los proyectos ya existe un compromiso para erogar recursos públicos? ¿No es el Congreso, en todo caso, el que aprueba no solo el Presupuesto General sino las partidas específicas para cada gasto?

     Nos parece que la manera como están planteados dichos proyectos, por su naturaleza, debe ser revisada y modificada desde su génesis, es decir, desde la normativa ordinaria que fuera aprobada por el Congreso en 2010 y su reglamento, que data de 2011, es decir, durante uno de los períodos más corruptos de la historia política de Guatemala, tanto a nivel del Congreso de la República pero, especialmente, a nivel gubernamental.  Si de veras hubiese habido buena voluntad, jamás debió dejarse abierta la puerta para que se monten proyectos sobre infraestructura existente, mucho menos para poner en duda y en situación de vulnerabilidad, al Estado, cuando el Congreso no aprueba determinado proyecto.

     Luego no desean que uno exprese que el que acaba de ser descartado por falta de votos suficientes “apesta a chucho muerto”.

   Bienvenidas sean, eso sí, todas las inversiones que vengan a generar infraestructura nueva en donde no la hay.  El campo es inmenso en un país de tantas necesidades.

   Para finalizar, aprovecho para hacer los siguientes comentarios con relación a la Autopista Escuintla-Puerto Quetzal:

   1.  La primera pista (la que va de sur a norte) se comenzó en el gobierno de Vinicio Cerezo, con el novedoso concreto, y fueron haciendo tramo por tramo sin finalizarla en los largos cinco años de gobierno; fue hasta el gobierno de Jorge Serrano, siendo Ministro de Comunicaciones Álvaro Heredia, en que se terminó la carretera con asfalto y, por primera vez, se abrió al público.

       2. La segunda pista (la que va de norte a sur y que está en buen estado) se construyó al final del gobierno de Álvaro Arzú.  Nosotros intervenimos en la consecución de los US$.20.0 millones que el Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE, prestó para tal fin. Se elevó el nivel del terreno varios metros para que ambas pistas estuvieran al mismo nivel, se les puso una estricta supervisión a los constructores y el tiempo de construcción, entre la aprobación del préstamo y la inauguración, incluyendo más de 40 puentes, fue de trece meses.
    3. La intención del gobierno, cuando se completó la segunda pista, era ponerle peaje y que el mismo sirviera de garantía para conseguir un préstamo adicional para construir otro tramo de autopista en otro lugar y, así, que los ingresos de una autopista generaran el capital para otra, en un círculo virtuoso que, hoy, veinte años después, ya debiese haber producido, al menos, cinco autopistas o más. 
     4. Desafortunadamente, con el cambio de gobierno hacia Alfonso Portillo, el proyecto perdió continuidad y ya nunca se hizo nada al respecto.
     5. Debido a la mala compactación y al sobrepeso del transporte, durante el gobierno de Oscar Berger, siendo Ministro de Comunicaciones Eduardo Castillo, la pista que corre de sur a norte, casi destruida, fue cambiada por una nueva capa de concreto que, nuevamente, está dando problemas porque el pecado original de la compactación, imagino, no ha sido resuelto, y el transporte pesado sigue metiéndolo cualquier cantidad de peso a los camiones.
     Esto último hace falaz el argumento que ha circulado de que el Estado no le puede dar mantenimiento. Por supuesto que sí se le puede dar, pero tienen que ocuparse de resolver todo el problema y no solamente de maquillarlo.

Conclusión: las Alianzas Público Privadas son buenas si se tiene una ley reflejo de legisladores de buena fe, un reglamento elaborado por gente honrada y proyectos que se lleven a cabo con la honradez y transparencia debidas, no con base a propaganda y espejitos.



miércoles, 19 de septiembre de 2018

LAS RELACIONES INTERNACIONALES EN CENTROAMÉRICA Y SU EVOLUCIÓN


Pensábamos estructurar en subcapítulos todo lo que aquí deseamos dejar para su estudio o conocimiento, pero eso nos obligaría a sujetarnos a un orden por país o por época que podría volver su contenido demasiado académico, y nuestro interés no es ése. Preferimos mantener el estilo libre del ensayo, donde prive la libertad del espíritu en la narrativa, privilegiando su amenidad y el aprendizaje entretenido de cosas que otros nos dictaron y que, de una u otra manera, marcaron nuestro rumbo. Dicho lo anterior, comencemos…

Las fronteras imperiales, bien lo dejó establecido Juan Bosch (De Cristóbal Colón a Fidel Castro, 1969), colisionaron durante siglos en el Mar Caribe, donde la hegemonía de uno y otro imperio determinó el destino de poblaciones enteras, forjando las idiosincrasias de las sociedades en las que, hoy, nos desenvolvemos.

En el presente ensayo pretenderemos revisar la injerencia de las potencias extranjeras en Centroamérica durante el último siglo y medio, aproximadamente, y su evolución hacia el multilateralismo, para finalizar esbozando los complejos hilos de poder que se mueven, tras bambalinas, en nuestra pequeña pero, por lo visto, importante región del mundo.

Comencemos por visualizar aquella todavía Centro América (hoy se escribe Centroamérica), luego de la ruptura de la Federación, con pequeñas repúblicas tratando de ser independientes de un todavía, aunque en decadencia, Imperio Español, el cual recibe su estocada en 1898, al perder la Guerra Hispano-Estadounidense, en Cuba (Filipinas, Puerto Rico y Guam), una guerra infame provocada como señal del incipiente nacimiento de una nueva potencia, ahora en América, añejo imperio que termina de dar sus últimos estertores con el advenimiento de la República, a principios de los años 1930.

El vacío que, paulatinamente, fue dejando España en las nuevas repúblicas, no lo ocupó, en principio, Estados Unidos de América, con todo y la admiración que casi la totalidad de nuestros próceres tuvieran por todos los acontecimientos que recién habían dado con el nacimiento de esa nueva república, al grado que, inicialmente, las Provincias Unidas del Centro de América quisieron imitar el modelo federal de las antiguas colonias inglesas del norte, fracasando en el intento.

Para impedir la injerencia de las potencias europeas, especialmente la inglesa, en América (el continente), nació la Doctrina Monroe (1823), América para los americanos, una declaración netamente imperialista mal atribuida al presidente Monroe, cuando su creador fue, en realidad, John Quincy Adams, en una época en que EEUU todavía andaba tras la conquista de gran parte de su territorio actual, en aquellos tiempos todavía en manos de México y de Rusia.

El proceso por el cual las antiguas potencias caen en cuenta que sus fuerzas han mermado o que ya no son, siquiera, equivalentes a las de una potencia emergente, es más lento, a nuestro parecer, que el provocado por el entusiasmo de sentirse fuerte y de verse más poderoso que los antiguos amos del mundo. En todo caso, ese proceso no de da de un momento a otro; toma décadas, pues la lucha por no permitir el deterioro alarga una agonía, mientras que el poder emergente necesita de la construcción de barcos, de ejércitos, de la acumulación de verdaderas montañas de capital, del asentamiento de una fuerte base industrial que nutra las vías comerciales y, en cierto modo, las controle, de la estructuración de una diplomacia profesional. En uno u otro sentido, todo esto es complejo, y toma muchos años determinar el grado de inclinación de una balanza.

El destete centroamericano de España fue acompañado, en realidad, por el también poderoso Imperio Británico, que mientras aquélla ejerció la soberanía en estas tierras no tuvo acceso a nuestra región, como no fuera de manera ilegal, ya sea contrabandeando, ya a través de la piratería (eso sí, bajo patente de corso otorgada por sus soberanos) o simplemente invadiendo y robando los recursos naturales, como sucedió en las costas de Guatemala, o tratando de instalar poblaciones con el objeto de reclamar territorio, como fue el caso de la Mosquitia, en Nicaragua (proceso que finalmente fracasó).

El Imperio Británico, cuya base principal frente a Centroamérica se encontraba en Jamaica, estaba por vivir sus mejores años con la llegada al trono de la reina Victoria, un reinado largo que le dio la estabilidad necesaria para crecer y afianzar sus instituciones, tanto en la metrópoli como en los territorios y países ocupados durante siglos.

Una vez salida España del territorio centroamericano, Inglaterra pudo acercarse nombrando embajadores y, tras ellos, su influencia se dio, mayoritariamente y a través de todo el final del siglo XIX y principios del siglo XX, a través de empréstitos, algunos de los cuales nuestros países tardaron más de cien años en pagar. Era la famosa deuda inglesa.

En esas largas décadas otros imperios, como el belga, el francés, el italiano y el alemán, se disputaban África, el sureste asiático y hasta el medio oriente (¿de dónde creen que vienen los problemas en esa zona?), pero no tuvieron mayor relevancia en nuestras tierras.

Mientras tanto, ese primer intento de marcar territorio, de los Estados Unidos de América, no tuvo mayor impulso en los primeros años del siglo XX. Es más, cuando EEUU se ve forzado a entrar a combatir en la que después se llamó Primera Guerra Mundial (al principio era La Gran Guerra), lo hizo en una posición de franca debilidad. Su ejército, su marina, adolecían de grandes deficiencias, y fue la necesidad de la guerra la que hizo que el país se enfocara en esos temas, de manera que, al terminar la misma, en 1918, la gran nación del norte se había convertido, por su poderío naval y militar, por el impulso que tomó su industria y por la aceptación que comenzó a tener el dólar frente al declive de la libra esterlina para las transacciones internacionales, en la potencia emergente en el mundo.

Mientras la mayoría de los países trataban de recuperarse de los daños ocasionados por la Gran Guerra o, inclusive, luchaban frente a la epidemia de gripe (llamada española) que provocó más muertes que la misma guerra, otros sucesos, del otro lado del mundo, le daban forma al germen de lo que sería otro gran imperio tratando de meterse, de una u otra manera, en Centroamérica.

La caída de los zares de Rusia y el triunfo de la Revolución Bolchevique en 1917, habrían sido hechos locales y, quizás, intrascendentes para muchos, si no hubiese habido, en 1919, una III Internacional Socialista, es decir, una reunión de todos los líderes europeos de izquierda, la cual, por el giro radical que tomó, es denominada Komintern, por su nombre en alemán: Internacional Comunista. La trascendencia de esta reunión estriba en la decisión, provocada por el reciente triunfo sobre los poderosos zares, de exportar la revolución hacia otros países, idea impulsada originalmente por Lenin –Vladimir Ilich Ulianov--, desarrollada en los años siguientes por un comunista italiano, Antonio Gramsci, implementada por el castrismo-guevarismo desde Cuba y vuelta a pulir y a actualizar, en los últimos tiempos, por el Foro de Sao Paulo.

La exportación del modelo revolucionario no fue en sus primeros tiempos, precisamente, miel sobre hojuelas. El Ejército Rojo, nutrido por centenas de miles de hombres provenientes de los soviets, fue derrotado sangrientamente en su intento por invadir Polonia (que se encontraba en guerra, disputando territorios con Ucrania). En Italia, los intentos soviéticos por tomar los sindicatos y controlarla, también salieron mal; y en Alemania los miembros del partido comunista fueron exterminados o encarcelados (puede revisarse el episodio de la quema –le llaman con el término impersonal de incendio-- del Reichstag, en Berlín, en 1933).

Todos esos eventos generaron una situación convulsa que disparó las alarmas en el resto de países, los nuestros gobernados en esa época por militares electos que cambiaron las constituciones para perpetuarse, constituyéndose en dictadores de pensamientos conservadores (Jorge Ubico Castañeda, en Guatemala; Tiburcio Carías Andino, en Honduras; Maximiliano Hernández Martínez, en El Salvador; y Anastasio Somoza García, en Nicaragua), siendo la excepción Costa Rica.

La crisis en que entró de nuevo el mundo con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial solamente pospuso el avance de la ofensiva comunista soviética en América, en donde ya León Trotsky, en su último exilio iniciado en 1936, se había radicado en México, dándole renovadas energías a la formación de juventudes e intelectuales marxistas en ese enorme país.

El choque de ideas y el respaldo que las potencias de la primera mitad del siglo XX le daban a unas y otras generó lo que dio en llamarse la Guerra Fría, esas hostilidades permanentes, sin declaración formal, que abrieron paso al fortalecimiento del mundo del espionaje, al armamentismo, a la creación de bloques en la recién estrenada Organización de Naciones Unidas, ONU, paradójicamente creada para generar canales de distensión, pero utilizada como campo de batallas de nueva generación, cediendo terreno a las guerras de conquistas territoriales por las nuevas pugnas de carácter ideológico.

El multilateralismo había llegado para quedarse, pero los ideales que lo inspiraron luego de la cruda realidad de la guerra recién terminada, quedaron relegados, para convertirse en un nuevo instrumento para medir fuerzas o, lo que es peor, para imponer agendas a los países soberanos que, de buena fe, la formaron originalmente.

Mientras se formaba este tejido complejo de las relaciones hegemónicas de las nuevas y las declinantes potencias, se da el derrocamiento del gobierno chino de Chiang Kai Shek y el empoderamiento de Mao Zedong, instaurando una nueva dictadura comunista en otro de los países más grandes, y el más poblado de la tierra, con la diferencia que a Mao no le interesa exportar su revolución al resto del mundo y, con el tiempo, solo podemos mencionar el apoyo que le dio a las fuerzas del Frente Nacional de Liberación, de Vietnam, conocidas como Viet Cong, en su lucha, primero, contra Francia (quizás el último estertor del imperialismo francés, que declinó junto con la utilización del francés como medio internacional de comunicación) y, luego, en la derrota de EEUU a principios de los años 1970. China tomaría un camino de décadas para convertirse en la potencia que es hoy, llegando al escenario mundial de la manera que veremos más adelante.

En los países centroamericanos, en la medida que se fue avanzando en el pago de la famosa “Deuda Inglesa” que tenía subyugadas a las pequeñas naciones, declinando en gran medida el poder de una Inglaterra exhausta después de dos guerras mundiales, se fue acrecentando la influencia estadounidense con su música, sus festividades, sus productos, su política no siempre sana y muchas veces cuestionable y, con ella, su dinero, con episodios de su diplomacia actuando, ya pro-consularmente, ya quitando y poniendo gobiernos con el mayor descaro. Nos habíamos convertido en el patio trasero de la nueva potencia global.

Pero volvamos unos años atrás: la carnicería que significó la Primera Guerra Mundial, con sus casi dos decenas de millones de muertos, creó la necesidad de enfrentar el mundo de diferente manera, y en el Tratado de Versailles que dio fin a dicha conflagración, firmado en 1919, se establece la creación de la Sociedad de las Naciones que, aunque es obvio que no dio los resultados esperados porque en el tratado mismo venía el germen de la siguiente guerra mundial, tratando a la vencida Alemania de una manera humillante por las décadas por venir, lo relevante es la importancia que todas las potencias mundiales le dan a una nueva manera de ver y de actuar en el mundo: el multilateralismo; aquel que se dio en 1890 con la Primera Conferencia Internacional Panamericana (que sería el germen de la Organización de Estados Americanos, OEA, creada en 1948), y que daría paso para crear, en 1945, apenas finalizada la guerra, la Organización de Naciones Unidas, ONU, de la cual ya algo adelantamos.

Mientras tanto, sucesos de otra naturaleza iban a escocer la dinámica de las relaciones de poder entre EEUU y América Latina. La Revolución Mexicana que había iniciado en 1911 dio paso a la Constitución de 1917 en la que se acababa con privilegios que algunas compañías extranjeras tenían en México, incluyendo algunas estadounidenses, lo que dio lugar a que EEUU, la potencia emergente y vecina, no reconociera al gobierno de Venustiano Carranza, a menos de que se derogasen los artículos que afectaban a dichas empresas.

Como es ley de vida que toda acción produce una reacción, algunos años después, a principios de los años 1930, luego de casi 15 años de estiras y aflojas entre estos dos grandes vecinos, México le dio un gran aporte a las relaciones de Derecho Internacional al promulgar la Doctrina Estrada, la cual sería el pilar angular de sus relaciones internacionales durante décadas, que se inclina por la no intervención de un Estado en los asuntos internos de otros Estados, doctrina que vino acompañada por la defensa del derecho de autodeterminación de los pueblos.

Es decir, la dinámica mundial no trataba solamente de actores sino de posiciones, especialmente de actores menos poderosos que, escudados en un incipiente multilateralismo, se apoyaban en los votos de las mayorías conforme reglas de un nuevo juego de relaciones, para vencer la otrora voluntad de alguno de los poderosos imperios. En ese orden de ideas surge en la ONU el Grupo de los 77 (que ahora agrupa a unos 134 países), que presidieron: Guatemala en 1987 y Costa Rica en 1996.

Conformada ya, la ONU, e iniciado el largo juego del gato y el ratón de la Guerra Fría, esa que vio nuestros países como un tablero de ajedrez y a nuestros gobiernos, instituciones y población como piezas estratégicas y hasta sacrificables, haciendo de la misma, en nuestras latitudes, algo menos frío y más caliente, se da el triunfo de otra revolución, ahora en el Caribe. Fidel Castro había logrado botar al gobierno de Fulgencio Batista y, con un discurso inicialmente democrático, fue poco a poco consolidando una dictadura de régimen comunista que, 60 años después, prevalece en la isla.

El cambio de un gobierno por otro en una isla pudo haber sido un suceso histórico aislado e insignificante, como ha habido muchos, pero lo que fue distinto es que esa isla, ahora al mando de marxistas disfrazados de demócratas que luchaban por la libertad, le abrían las puertas del hemisferio a otra potencia, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, la misma que durante décadas había tratado de exportar su propia revolución y era uno de esos polos opuestos de esa guerra no declarada.

No es el propósito de este ensayo revisar el incidente de los misiles soviéticos en Cuba y del origen del bloqueo estadounidense a la isla. Baste decir, para nuestros efectos, que aquella confrontación Este-Oeste, ideológica a morir, por razones poco estudiadas hasta ahora involucró a Centroamérica, al prestarse territorio guatemalteco para entrenar cubanos ya exiliados en el estado de la Florida, que pretendían recuperar su país, y territorio nicaragüense para, de ahí, partir la expedición que pretendía instaurar una cabeza de playa en territorio cubano, con el apoyo estadounidense que, finalmente, y debido, quizás, al cambio de gobierno de Eisenhower (en el que se planificó y montó la operación) al de Kennedy (en que se inicia la ejecución), fracasó, episodio conocido como la Invasión de la Bahía de Cochinos.

Castro, triunfante, apoyado por una de las grandes potencias militares de la época, nunca habría de olvidar el papel de Guatemala y de Nicaragua en este suceso, de modo que se constituyó, aunque es difícil documentar hechos que se dieron en la clandestinidad, en un canal de apoyo del bloque comunista (URSS y los países detrás de la “Cortina de Hierro”) en favor de los movimientos insurgentes en estos países y, casi de colada, en El Salvador, que se sumó a la insurrección, provocando un conflicto armado de 36 años en Guatemala, otra cruenta guerra civil en El Salvador y el derrocamiento del gobierno de Nicaragua, en julio de 1979, por las guerrillas del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN.

Muchos de los combatientes de esa época estudiaron, becados, en Universidades de los países comunistas a donde los ciudadanos normales no teníamos acceso, pues nuestros pasaportes traían una leyenda que así lo prohibía expresamente, y otros tantos recibieron entrenamientos militares especializados en esos países, para luego regresar a enganchar más gente y a comandar los grupos fuera de la ley para subvertir el orden y tomar el poder por la fuerza, envolviendo el campo y los centros universitarios, especialmente, en esa vorágine de ideología radical y de violencia.

Ya en años anteriores, en Guatemala, cuando partió al exilio el ex-presidente Jorge Ubico, sus últimas palabras antes de abordar el avión fueron que nos cuidásemos de los “cachurecos” (los recalcitrantes de la iglesia católica) y de los comunistas. Después de 14 años de gobernar con mano de hierro, ¿qué sabría?

Poco tiempo después era electo presidente Juan José Arévalo, de quien parece existir una carta dirigida a Basili Pyakubovsky, Encargado de Negocios de la URSS en México, agradeciéndole “vuestra ayuda espiritual y económica”, tan solo tres días después de asumir el cargo (fechada el 18 de marzo de 1945), misiva que también menciona “el atinado consejo de vuestros enviados”, cuyo original no hemos visto pero cuya información no debemos descartar (Guatemala Bajo Asedio. Avemilgua, septiembre 2012).

El sucesor de Arévalo iba a ser el coronel Francisco Javier Arana, pero al ser asesinado en el puente La Gloria (18 de julio de 1949), quien llegó a la presidencia fue Jacobo Árbenz Guzmán, en las elecciones de 1950, asumiendo en 1951 y derrocado el 27 de junio de 1954. Estos sucesos vienen al caso porque se dan en la cúspide de injerencia abierta de EEUU, a través de la United Fruit Company, del Departamento de Estado y de la Agencia Central de Inteligencia, e injerencia a sotto voce de las ideas socialistas y comunistas provenientes de ultra mar. Nosotros estimamos que Árbenz quiso hacer un gobierno nacionalista y, entre otras cosas, impulsó una reforma agraria que, si hubiese sido bien llevada, habría sido de enorme beneficio para el país, pero desafortunadamente las cosas se salieron de cauce, hubo arbitrariedades, ilegalidades, persecuciones y asesinatos innecesarios, y la cuerda se reventó, constituyendo esta década, desde el principio (con el candidato de las mayorías asesinado frente a los ojos de quien fue su sucesor), hasta el asesinato de quien derrocó a Árbenz y ocupó su lugar, Carlos Castillo Armas, uno de los períodos más negros de nuestra historia.

Mientras el comunismo avanzaba en el mundo y era evidente ante los ojos de todos con lo que sucedía en Cuba, el gobierno de Kennedy, en EEUU, instauró en 1961 el programa de cooperación denominado Alianza para el Progreso, el cual buscaba, con un apoyo de 20,000 millones de dólares de esa época, apoyar el desarrollo, restarle adeptos a los movimientos revolucionarios e impulsar políticas en el sentido que a EEUU le convenía o parecía en ese mundo todavía bipolar en donde el adversario jugaba, por primera vez, en la vecindad. ¡Su vecindad! ¿Se colocaron todos esos miles de millones? Lo dudamos, especialmente porque dicho programa finalizó en 1970. Mucho de esa cifra se otorgó en empréstitos multilaterales y constituye el inicio de otro de los grandes problemas de América Latina: el peso de la deuda externa sobre nuestras economías y la esclavitud que eso representa para nuestra soberanía e independencia de criterios.

Aprovechemos que estamos ubicados en los años 1960/1970 para hablar de otros actores poco conocidos, pero causantes de gran parte de nuestros males actuales.

Es la etapa en la que algunos partidos políticos y sindicatos europeos, especialmente de Alemania, a través de sus fundaciones, verdaderos brazos políticos para influenciar donde les conviene sin desgastar al partido o al sindicato, son inyectadas con el suficiente dinero como para venir a América Latina a abrir brecha, en donde fueron bien recibidas por políticos y partidos políticos carentes de fondos, quienes vieron en ellos, más que una inspiración a sus ideas, una fuente de financiamiento para sus campañas.

Pero no solamente Alemania estuvo presente, especialmente por el liderazgo de Willy Brandt; también España, de la mano de Felipe González. El primero con el pretexto del estrechamiento de la brecha entre los países ricos y los países pobres, la que él denominaba “la cuestión social del siglo XX”, dado que EEUU no entendía lo que estaba pasando en el denominado Tercer Mundo, donde muchos de los conflictos eran simplemente locales, resultado de la indigencia social y económica y, además, preocupado por el giro de la articulación del conflicto Este-Oeste hacia una dinámica Norte-Sur que, con el liderazgo vacilante y la dudosa hegemonía de EEUU, podía hacer fracasar las importantes negociaciones de desarme y control de armamento que, en ese entonces, eran parte de la importante agenda de distensión.

El segundo, Felipe González, con su experiencia durante el franquismo y la transición española, se sentía con la altura moral suficiente como para venir, de alguna manera, a darnos cátedra frente al desastre de países centroamericanos que se mostraban al mundo, pues de lo que se trataba era de encausar a pueblos y gobiernos por la senda democrática en lugar de los regímenes autoritarios que, desde Europa, veían en todos nuestros países. Una especie de neocolonialismo nostálgico político-cultural, o algo así. Era, quizás, una reacción al aislacionismo de 40 años que, de manera natural, se volteaba hacia Hispanoamérica, pero sin perder el paternalismo tan castizo.

Entre las fundaciones alemanas más conocidas que vinieron a Centroamérica están la Ebert Stiftung (del Partido Social Demócrata, miembro de la Internacional Socialista); la Konrad Adenauer (del Partido Demócrata Cristiano); la Hanns Seidel (de la Unión Social Cristiana de Baviera); la Friedrich Naumann (Partido Democrático Libre). Su llegada a la región se da en momentos en que la Alianza para el Progreso, de los EEUU, parecía haber declinado hasta su desaparición, y lo único extranjero que convivía en nuestras sociedades eran las instituciones culturales, tipo Instituto Dante Alighieri o la Alianza Francesa.

Fueron un par de décadas complicadas para Centroamérica, en donde los movimientos guerrilleros, impulsados desde afuera, encontraron el caldo de cultivo para comenzar su guerra de guerrillas, primordialmente en Guatemala y El Salvador, donde no pudieron triunfar, y en Nicaragua, donde en julio de 1979 derrocaron al gobierno de Anastasio Somoza Debayle.

Los conflictos internos de cada uno de estos países hacían que las relaciones entre todos los países de Centroamérica fuesen casi imposibles. Honduras prestó su territorio para que EEUU montase una base militar desde donde se organizaban operaciones en Nicaragua, y esta, a su vez, servía de base naval y aérea para recibir armamento y pertrechos de Rusia y de Cuba que, luego, eran enviados a El Salvador y Guatemala para abastecer y armar los movimientos insurgentes. Costa Rica se había convertido en un enorme campo de refugiados, especialmente nicaragüenses, que constituían una pesada carga para un país pobre. Algunos de los presidentes no se hablaban entre sí. De ahí, la dinámica de las relaciones internacionales intracentroamericanas toma un nuevo giro con la Primera Reunión de Presidentes de Centroamérica, donde nace la Agenda de Esquipulas, la que, a su vez, es la cimiente para la creación, unos años después, del Parlamento Centroamericano, el cual no solo revitaliza los vasos comunicantes en nuestra subregión, anteriormente rotos, sino se constituye en un interlocutor válido de un aliado poderoso: El Parlamento Europeo.

La declinación de la presencia estadounidense de esas dos décadas también se vio influenciada por el protagonismo que tomó el multilateralismo, pues muchos de los recursos de EEUU eran el músculo, precisamente, de las no tan nuevas instituciones pero sí nuevos actores en la región, el Banco Mundial, BM, el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y especialmente, el más intrusivo Fondo Monetario Internacional, FMI. Nuestras democracias comenzaban a ser dirigidas desde Washington después de dos o tres décadas de haber picado el anzuelo del endeudamiento externo. Ser acreedor, ahora, les daba el derecho de dictarnos muchas maneras de ver las cosas, por lo cual se puede decir que el multilateralismo se convirtió en el brazo neoimperialista de quien ponía suficiente capital como para controlar la dirección de la Institución.

Una muestra del sentimiento centroamericano, de esa época, es el discurso del presidente Rodrigo Carazo, en 1982, en el cual se lamenta de lo barato que nos compran y de lo caro que nos cobran, entre intereses y exigencias de qué hacer y qué no hacer, entre otras cosas. Este es el mismo presidente que promovió la fundación de la Universidad de la Paz, de la ONU, financiada con capital semilla mexicano, sudcoreano y chino. Otra institución que, de fuera de la región, venía a poner su grano de arena cuando más paz se clamaba en Centroamérica.

Fue, debemos comprenderlo, una etapa de transición de EEUU que, desgastado de servir de policía del mundo y de fuerza de contención primordial frente al comunismo, prefirió jugar sus cartas desde otras posiciones menos desgastantes. Hubo una variación, también, en su manera de actuar localmente, y comenzó a dejar de visualizar países para trabajar con regiones, involucrando a América Latina (Centroamérica es muy pequeña para esa visión y no le pusieron el ojo sino hasta que les mandó decenas de miles de inmigrantes ilegales) en iniciativas de alcance global, como el GATT (que con el tiempo se convirtió en la Organización Mundial de Comercio, OMC) y el mismo FMI, observándose una declinación de los programas bilaterales de asistencia, incluyendo la militar, variando, a su vez, la acostumbrada dependencia de ayuda de muchos de nuestros países, que de pronto voltearon a ver hacia otras fuentes.

La excepción, quizás por el fuerte conflicto bélico que vivía Centroamérica en esos años, lo constituye la Iniciativa de la Cuenca del Caribe del presidente Ronald Reagan, lanzada en su discurso del 24 de febrero de 1982, quien, por primera vez, pone el poder político como facilitador del poder económico para que se facilite el desarrollo de los países del Caribe y de Centroamérica. La buena voluntad y la comprensión, de parte de EEUU, de nuestros más ingentes problemas, tampoco pudo aprovecharse. Los incentivos de reducción de impuestos para que el gran capital se movilizase a nuestros países no tuvo mucho eco, debido a que los conflictos armados persistían, y luego, con una nueva crisis económica global y los intereses por la nubes, las inversiones nunca llegaron: estábamos en lo que todavía se llama “la década perdida” de los años 1980.

Vayamos, ubicados dentro del mismo período, a otros escenarios que se daban, preparando el camino de otro formidable peso pesado de las relaciones internacionales: Europa, que en esos años no era la figura política que representa esa unión que hoy tienen, sino un grupo de países que volvían a salir de otra terrible y devastadora guerra, que estaban enfocados en su reconstrucción pero tenían conciencia que muchos de los problemas del pasado derivaban de los afanes por controlar la producción de carbón y de acero, sin los cuales no hay industria y, sobre todo, artillería, fundamental para hacer la guerra.

Francia y Alemania, los eternos rivales, logran superar sus diferencias y sientan las bases de lo que será, en primera instancia, la Comunidad Económica Europea, CEE, y que, algún tiempo después, luego de dejar atrás los acuerdos económicos y acordar los políticos, nace la Unión Europea, UE, a la que sus doce miembros originales se le van sumando países, agrandándola y fortaleciéndola hasta lo que hoy conocemos como uno de los mercados más grandes del mundo con cierto grado, avanzado, diríamos, de unidad política, muy complicada, que podría ser precisamente el germen de su autodestrucción en un futuro, como efectivamente algunos analistas empezamos a señalar.

El estilo de influir de la UE y de muchos de sus países miembros, en lo individual, se distingue de la influencia que puedan hacer las demás potencias por el grado de condicionamiento que apareja, a tal grado de querer convertir nuestros países en réplicas de lo que muchos funcionarios europeos desearían para nosotros.
Mientras se daba el proceso de formación de esta figura política europea, Japón, otra de las grandes potencias económicas que había hecho su propio esfuerzo por reconstruir su economía y su infraestructura después de haber perdido la guerra, se constituye en un gigante industrializado que, sin recursos naturales, es capaz de fabricar de todo y, además, con una calidad envidiable. Poco a poco Japón logra estar en el sitio más alto de las naciones respetables del planeta, pero con una política exterior de buen vecino. Monta su agencia de cooperación y apoya a nuestros países pero sin condición política o ideológica alguna.

Paralelamente, el gigante asiático más poblado de la Tierra había pasado, en los años 1970, una costosa Revolución Cultural, pero a mediados de los años 1980 cambian sus autoridades y, con el mismo sistema unipartidario pero con otra visión, comienza a efectuar cambios profundos en sus matrices educativas y productivas, generando por muchos años crecimientos de dos dígitos porcentuales en su economía, lo que poco a poco van moldeando la entrada de China al siglo XXI bajo unos paradigmas renovados que la tienen en la senda de convertirse, con el paso del tiempo, en la mayor economía del mundo.

Como es obvio en todas las épocas y todas las regiones del mundo, en la medida que un Estado se hace rico y poderoso, su voz se escucha en más rincones y con mayor atención, lo que no ha sido la excepción en este caso.

De una China que podía pasar inadvertida al mundo occidental, con noticias suficientes para llenar sus páginas con sus propios problemas, la que hoy conocemos es una que está en las noticias todos los días, admirándonos cada vez más con sus nuevas ciudades, sus aeropuertos, sus trenes fabulosos, su capacidad industrial y los niveles a que ha elevado su comercio con otras naciones. Su moneda comienza a despuntar en los mercados internacionales, sabemos de su programa espacial con todo y sus actuales fracasos y, por mucho que la prensa presente sus números de crecimiento económico como decrecientes, todavía mantiene una dinámica tan alta que admira a quienes sabemos leer lo que la prensa tradicional nos trata de vender.

Como actor internacional, China ha irrumpido en América Latina de una manera diferente a las demás potencias, cooperando verdaderamente en proyectos de desarrollo, sin mayores condiciones, sirviendo de punto de referencia para evaluar la manera como los demás países o potencias nos tratan.

Como parte activa de los Grupos Consultivos de Guatemala tras la firma de los Acuerdos de Paz de 1996, hemos visto cómo los países “cooperantes” presentan los programas en los que han contribuido, y algunas veces la mayoría de los gastos de dichos programas están en renglones de sueldos de personal de ese mismo país, de pasajes aéreos y viáticos, pero la cooperación verdadera, la que llega al pobre ciudadano, es raquítica, mientras que la presencia de China como recién llegado a la región los pone en evidencia, al tomar por su cuenta proyectos completos de infraestructura, por decir algún ejemplo, y ejecutarlos sin mayores condiciones.

La variopinta oferta de países, unos más poderosos que otros, y de organismos internacionales con agendas que muchas veces no nos son gratas, es ahora hasta confusa.

El quererle dictar a los países de Centroamérica la senda de su futuro, ha sido abarcada, fuertemente, también, por personas particulares. No es casualidad que el infame George Soros haya trasladado US$.18 millardos de su cuenta personal a su fundación, la Open Society Foundation, para seguir interfiriendo con la tranquilidad de muchos países y de grandes instituciones, como el mismísimo Parlamento Europeo.

Para países pequeños como los nuestros y, además, sumidos en la pobreza, pequeñas cantidades de dinero en moneda dura se vuelven gran músculo para soliviantar los ánimos en las manos equivocadas. ¡Y eso es parte de lo que viene sucediendo de un tiempo a acá! Ya no son suficientes las injerencias en nuestros países de las grandes potencias, como antes. De un tiempo, a acá, la ideologización y la compra de voluntades han ido de la mano de transferencias de dinero para generar conflicto en situaciones que son difíciles de detectar y de entender.

Países mineros y petroleros, pero millonarios, financiando Organizaciones No Gubernamentales, ONG’s, para frenar la minería, para lastrar la exploración y explotación de petróleo en nuestros pequeños países.

Unos aportan el dinero, otras entidades, como el Foro de Sao Paulo, aportan elementos como la utilización de los Derechos Humanos o los tribunales para fines de agenda política o de objetivo de la toma del poder; y mientras haya dinero corriendo de por medio, siempre habrá ciudadanos dispuestos a venderse por unas monedas, y el pandemónium parece no tener fin.

De la hipoteca de nuestros países con Inglaterra o de tener que soportar embajadores pro-consulares de diferentes potencias hemos pasado al caos; como si no fuera suficiente servir de corredor de paso de los países mayores productores de droga hacia el mercado más grande de consumidores, donde nunca vemos que caiga un solo “capo” del narcotráfico o banquero asociado al crimen, pero nosotros ponemos los corredores de sangre, de sometimiento a los carteles de turno y de drogadicción, sin tomar en cuenta el daño que se le hace a la gente normal el enorme negocio de lavado de dinero que todo lo encarece para quien no está metido, que somos las grandes mayorías.

Es difícil pensar que este sea el ambiente propicio, para nuestros países, para establecer las bases de un desarrollo en nuestros niveles medibles en que vivimos como sociedad. Los grandes actores siguen su rol en este “desorden estructurado” ; los del norte elevan de vez en cuando su voz cuando la migración hacia el norte de niños y jóvenes es alarmante, para luego continuar con la misma dinámica en la que nunca podremos salir del status quo: regaños, amenazas de algún Comité del Congreso o del Senado, cancelación de visas, condicionamientos por niveles de captura de drogas para algún programa con nombre rimbombante y poca plata comprometida, algún letargo en el camino para luego comenzar con todo esto de nueva vez. Las últimas modas son la Ley Magnitsky, inicialmente aprobada para combatir “el vandalismo” ruso y que ahora se ha ampliado a otros países, y la Ley de Autorización de Defensa Nacional, que busca exponer, en un listado, a funcionarios corruptos, especialmente financiados por dinero del narcotráfico, en los países del Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras).

La Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en inglés), es una ley que, desde principios de la década de 1960, viene aprobando, año con año, el presupuesto militar de los EEUU. Como es una ley que debe ser aprobada cada año, y nunca ha dejado de aprobarse, durante décadas ha sido utilizada por congresistas y senadores, de los dos partidos principales, para introducir temas que poco o nada tienen que ver con el presupuesto o la seguridad de EEUU, como en la última que se aprobara el 13 de agosto de 2018 y que valida el presupuesto militar de 2019, con corruptos de Centroamérica incluidos.

Nos puede gustar, o no, los procedimientos estadounidenses, especialmente en estos tiempos en que casi toda la población clama por ponerle un alto a la corrupción, pero de que es un acto imperialista e injerencista, lo es, especialmente tomando en cuenta que el argumento es el dinero del narcotráfico, pero en su territorio no pasan de agarrar al distribuidor del barrio o al vendedor de la esquina, sin que caigan las verdaderas estructuras, tanto de traficantes de droga como de lavadores de dinero. Quizás estamos hablando del colapso del sistema financiero, pero eso no quita que se les pueda señalar, por esas razones, además de lo dicho, de doble moral, pues estamos seguros que el día que, verdaderamente, caigan las grandes estructuras del crimen alrededor de la droga, en EEUU, veremos muchos de estos flamantes políticos envueltos en la vorágine de un tema que, hoy, desean que la prensa y la opinión pública enfoque solamente en nuestros países.

Por otro lado, los europeos gustan de darnos lecciones de lo que debiera ser la democracia, impulsando agendas que creen políticamente correctas y de acuerdo con los tiempos, pero que atentan en contra de la familia, en contra de nuestras Constituciones que protegen la vida y a la persona desde el momento de la concepción; que todo lo ven desde la perspectiva de los derechos, sean de los niños, de la mujer, los derechos humanos, pero el ciudadano de a pie no sobrevive ni mejorará su calidad de vida sin proyectos concretos, sin la apertura de mercados que alguna vez, en otra variedad de injerencia negativa, nos restringieron (nos referimos a la Convención de Lomé, que beneficiaba primordialmente a las antigua colonias europeas del Caribe –países Asia, Caribe, Pacífico, ACP--, en detrimento del resto de países que ya competíamos en un ámbito de libertad a través de la calidad y precio de nuestros productos).

Luego, como países pequeños sin inversiones, sin tecnología, ¿qué nos queda? Por lo menos debiéramos estar en condiciones de que nuestro sistema político partidario produjera candidatos a ocupar los puestos importantes de dirección con el conocimiento de esta compleja historia y más compleja dinámica, pues otro de los graves problemas que tenemos, como países pequeños y dependientes de tantas cosas, es la ignorancia de nuestras más altas autoridades. Tenemos líderes que no entienden nada o que entienden poco.

Sirva este pequeño esfuerzo para que los funcionarios encargados de las relaciones internacionales de nuestros países y de las grandes potencias se tomen un respiro para tratar de figurarse en la posición del otro; para comprender mejor que las nuevas relaciones internacionales entre las naciones ya no deben depender del poderío militar, del peso del dinero o de una supuesta o inexistente superioridad moral, sino de las relaciones fraternas y de amistad, algo que sucede de manera natural, por ejemplo, entre los estados de Guatemala e Israel, por el pasado de ambos, y que es tan criticada por personas que no saben, que no se preocupan por enterarse o que tienen mala fe.

La evolución del mundo ha llevado a que nuestros líderes tiendan a ser más empáticos, sin perder de vista, los más poderosos sobre todo, acerca de los grandes intereses que representan, pues pueden perfectamente seguir siendo fieles a su mandato sin la necesidad de pasarle encima al otro, especialmente si se toma en cuenta que, así sea el país más pequeño del mundo, todos tenemos nuestra dignidad y nuestra propia manera de ver las cosas ejerciendo lo que bien, o mal, entendemos por soberanía.

La potencia que mejor ha comprendido esto es China, pues su acercamiento a países tan pequeños ha sido respetuoso y cortés, algo que las potencias tradicionales optan por ver atónitos, la mayoría, sin pronunciarse, y EEUU, con su doble discurso, cuestionando las relaciones de terceros países con quien ellos mismos mantienen una relación completa e importante, y hasta amenazando a la parte más débil. ¿No sería más elegante quedarse callados ante situaciones que no pueden cambiar?

Si las relaciones de las naciones, a través de los mandatarios de cada época, han cambiado con el tiempo, por su peso cae que esas relaciones se mantienen en constante evolución y seguirán transformándose, y lo único que hacemos en este día es señalar el camino que deseamos que tomen, para beneficio de esta esfera azul que habitamos todos.

Como vemos, las Relaciones Internacionales de Centroamérica han evolucionado de muchas maneras: desde sus contrapartes, primeramente imperios, luego repúblicas, algunas comportándose todavía como imperios; desde nuestra propia perspectiva, pues los países centroamericanos, como parte activa de esas relaciones, tampoco han sido estáticos, y la dinámica interna de nuestros propios problemas también ha influido en algunos cambios en esas relaciones; el surgimiento del multilateralismo, los mecanismos de incentivo económico hacia el capital, la mala fe introduciendo armamento indebidamente… Aquí ha habido de todo y ha habido hasta lo que no ha existido en otros países.

Es cierto, el experimento de la instauración de una Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, Cicig, a petición del gobierno de Guatemala a la ONU, con el apoyo financiero de algunos países amigos, no existe en ningún otro país del mundo.
El trabajo de la Cicig, originalmente instaurada para venir, desde afuera, a desarticular al crimen organizado, comenzó con el apoyo de pocas personas, el rechazo de pocas personas y el escepticismo de las mayorías.

Con diez años de trabajo, la desarticulación de algunas bandas ligadas a la corrupción y al desfalco de las arcas públicas, y sin condenas, contando con una gran popularidad y el apoyo de las mayorías, toma la bandera de cambiar la Constitución Política, tratando de instaurar lo que dio en denominarse una “dictadura judicial”, y comienza a alzarse las voces en su contra. Otras tantas voces de este país conservador se sumaron cuando, fuera del marco del Convenio con el Estado de Guatemala, publicita que va a impulsar sus temas desde una "perspectiva de género"; y el último "error táctico" que cometieron fue suscribir un acuerdo con el Tribunal Supremo Electoral, TSE, que, con los antecedentes de sesgo en el manejo de la justicia que se ha venido alegando, fue el acto que terminó de abrirle los ojos a gran sector de la población que, no estando conformes con que elementos extranjeros se metan a manipular nuestras elecciones, se han sumado al rechazo.

Sobre el caso ha corrido mucha tinta a favor y en contra, pero para los efectos de este ensayo baste decir que, aunque muchos le vean que trajo algún beneficio, es un elemento que ha venido a distorsionar grandemente, no solo las relaciones internacionales de Guatemala, sino a la sociedad completa, a la cual ha venido a disociar y dividir.

Un buen transcurrido tiempo después de que el mismo finalice, y se enfríen las cosas, será el mejor juez para dictaminar si el mismo valió, o no, la pena. Podemos asegurar, eso sí, que la testarudez de algunos funcionarios internacionales fue tal, que difícilmente habrá país alguno que acepte replicar el modelo en su territorio.

Las relaciones internacionales son complejas, interesantes y necesarias. Las mejores que podemos vislumbrar son las del comercio, esas que, a través de los siglos, han creado vasos comunicantes entre los pueblos más lejanos, han transportado la cultura, los inventos, las buenas prácticas y elevado el progreso, por imitación, de las personas.
Finalizamos haciendo una invitación para que este ensayo pueda ser enriquecido. No pretendemos, con las limitaciones de nuestra capacidad y del tiempo y formato empleados, haber sido exhaustivos o exactos en los hechos que narramos y sobre los juicios de opinión vertidos.

Que nos sirva a todos los interesados para profundizar en su estudio.