Acaba de entrar en vigencia la resolución 338-2014 del Consejo de Ministros de Economía de Centroamérica, COMIECO, en cuyo anexo de 37 páginas se desarrolla la directriz sanitaria y fitosanitaria "para la facilitación del comercio de envíos de mercancías centroamericanas" (sic.), en donde la burocracia regional se ha tomado la molestia de categorizar la peligrosidad de la oferta generalizada de mercancías, de modo que los burros, las mandarinas y la sábila, si es para plantarla, están definidas como peligrosas, de manera que ahora, para "facilitar" su comercio, las mismas están sujetas a pre avisos de 15 días, revisiones in situ y quién sabe qué más trámites, llenado de formularios y obtención de certificados y marchamos, volviendo todavía más engorroso su tránsito por la región y, por ende, encareciéndole la vida a la ciudadanía consumidora.
Los granos como frijol y maíz están incluidos en dicho tratamiento de "Alto Riesgo".
Es preocupante que las instituciones que fueron creadas para integrarnos son, precisamente, las que crean las barreras para no hacerlo. Mientras otros países firman tratados de libre comercio (sí, liberalizando el comercio), en Centroamérica estamos generando barreras no arancelarias para entorpecer ese flujo libre que debiera haber.
Entendemos que los Ministerios de Agricultura estén preocupados por las cuestiones sanitarias y fitosanitarias, pero que sean los ministerios encargados de facilitar el comercio y de fortalecer nuestras economías los que aprueben medidas que van en contra de su sentido de ser, no lo podemos entender.
El Proceso de Integración de Centroamérica tomó un nuevo impulso al final de la década de 1950. Que quede para la historia este período, con este tipo de "fumadas" de los Ministerios de Economía, como uno en donde sus funcionarios no supieron entender ni para qué estaban en esos puestos, ni a la ciudadanía a la que se deben ni el correr de los tiempos.
Los señores ministros que conforman el COMIECO debieran estar debatiendo cómo quitan las fronteras y aprueban el libre tránsito de personas, de mercaderías y de capitales.
Las medidas sanitarias y fitosanitarias son importantes y son necesarias, pero debe haber mejores maneras de fortalecerlas sin acabar con el comercio de la región o, por lo menos, sin agobiarlo más de lo que está con ese pésimo sistema de carreteras, de los pequeños feudos que representan cada aduana y de la inseguridad de las rutas.
Recordemos que todo camión o trabajador que tenga que esperar un trámite es costo que va sobre la mercadería. El consumidor, aunque no lo vea, está pagando en el precio el combustible, el desgaste de las llantas, el vigilante con escopeta que cuida el cargamento y cualquier incidencia del camino.
Un cursillo de competitividad para nuestros Ministros de Economía no caería mal. Si nos dieran la oportunidad, nosotros seríamos los primeros en querer darles una charla.
Ojalá tengan las suficientes luces para darse cuenta de su garrafal error y enmienden el curso de la norma vigente.
Para facilidad del lector, abajo los hipervínculos para acceder a la resolución y a su respectivo anexo:
http://www.sieca.int/Documentos/DocumentosMostrar.aspx?SegmentoId=2&DocumentoId=4946
http://www.sieca.int/Documentos/DocumentosMostrar.aspx?SegmentoId=3&DocumentoId=4947
miércoles, 23 de julio de 2014
miércoles, 16 de julio de 2014
CASO MIGRANTES: LA COMPLEJIDAD DEL PROBLEMA EN IMÁGENES.
La anterior edición dominical de Prensa Libre (13 de julio de 2,014) trae sendos artículos que tienen que ver con lo que han dado en denominar "crisis humanitaria", la de los niños y jóvenes migrantes de Centroamérica (especialmente del también llamado "Triángulo Norte" compuesto por Guatemala, El Salvador y Honduras).
El primero, titulado "Revisan estrategia migratoria", en página 4, documenta la noticia de la visita a Guatemala de siete congresistas estadounidenses de los dos partidos mayoritarios, de la reunión que tuvieron con el presidente Otto Pérez Molina, el canciller Fernando Carrera y el embajador de Guatemala en Estados Unidos de América, EUA, Julio Ligorría, y el viaje relámpago que hicieron a la frontera México-Guatemala, la cual es ilustrada por las siguientes fotografías:
En la página 5 el artículo se titula "Vuelven al país, pero sueñan con EE. UU", y es ilustrado por una fotografía del sepelio de Gilberto Ramos Juárez, el adolescente de 15 años cuyo cadáver apareció en el desierto del sur de Texas, EUA, vino recientemente al país y fue inhumado en su tierra natal, San José las Flores, Chiantla, Huehuetenango, en las montañas de Guatemala. La fotografía es la siguiente:
Las ideas que hoy deseamos expresar son evidentes. El problema de vivir dentro de la pobreza, carente de oportunidades, sin servicios básicos, ni siquiera los esenciales, entre el lodo o el polvo dependiendo de la estación, rogándole a Dios que caiga algún trabajito o que no nos enfermemos porque no hay para las medicinas, o que llueva para que haya cosecha que nos permita no pasar hambre, es muy complejo de comprender cuando se vive una vida de aires acondicionados, trajes caros y lujos como constituye viajar en helicóptero, saltándose hasta los molestos túmulos o topes de la carretera.
Los enviados del país del norte podrán ser de alto nivel, como resalta la nota periodística, lo cual no dudamos; de lo que dudamos es que esa visita haya sido, del todo, productiva. ¿Qué nivel de sensibilidad puede tener un funcionario para poder captar, desde una oficina de Casa Presidencial o desde el aire, la desnutrición crónica de la población, el desánimo que campea en las comunidades, los anhelos de una población que sufrió lo caliente de la guerra fría y que, desde que se firmó la paz sólo ha recibido promesas?
En lugar de una visita de traje de pocas horas de duración, preferiríamos haber visto a alguien que se fuese a meter a las montañas a hablar con la gente, a conocerla, a vivir unos días sus miserias para hacerlas suyas, llevárselas en la mente y en el corazón, de regreso, y poder llegar a contar una historia realmente verdadera y no a redactar un simple informe que, asumimos, se referirá a las peticiones que ellos mismos hicieron a nuestras autoridades.
En los países en donde EUA ha entrado en guerra ha habido un proceso posterior de reconstrucción; hasta en Vietnam, en donde perdieron y prácticamente salieron huyendo pero luego volvieron y lo convirtieron en uno de los mayores productores de café barato del mundo, perjudicando, sin querer, como siempre, a muchos pequeños productores de las montañas centroamericanas.
Nuestros países fueron escenario de batallas de las dos superpotencias, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, y EUA, quienes no se declararon formalmente la guerra pero se la hicieron acá, entre nuestras selvas tropicales. El dinero, la asesoría, los entrenamientos, el armamento y el material de apoyo como helicópteros, etcétera, ellos lo pusieron. Nosotros pusimos los muertos. En ambos bandos.
Luego de que cayera el Muro de Berlín y finalizara la URSS en medio de nuevos vientos que trajeron la Perestroika (la reestructuración) y el Glasnost (la transparencia), los centroamericanos quedamos en solitario y nadie se acordó que había que reconstruir estos países, especialmente por el tejido social de comunidades enteras que fueron desplazadas por esa guerra y que, al repatriarse, no encontraron ni respuesta a sus expectativas, ni oportunidades ni, en la mayoría de los casos, sus propias viviendas que fueron quemadas, arrasadas o simplemente ocupadas por otras personas.
El rezago en educación que esos años de bombas, de balazos, de humo y de fuego nos trajeron, todavía persiste.
Entonces, ¿de qué se extrañan que esos seres humanos olvidados por todos busquen oportunidades para, por sí mismos, mejorar su porvenir?
Ojalá esta simple combinación de fotografías les abra los ojos a los responsables de la política en Washington y en los estados fronterizos con México de EUA, pues no se trata de una invasión de niños o de migrantes inescrupulosos o delincuentes, sino de una consecuencia de épocas pasadas, de la falta de atención de nuestros políticos criollos pero también de los demás.
Pueden aprobar los US$.3,700 millones y utilizarlos todos para blindar su frontera, para poner más satélites en el espacio y drones en el aire para controlar lo que quieran; pueden contratar más armamento y soldados para patrullar su línea fronteriza y más jueces para ordenar las deportaciones, crear más cárceles para encerrar temporalmente a los migrantes, que mientras los políticos que toman esas decisiones no se bajen al suelo a comprender las causas de la pobreza y a invertir en su reversión, las cosas no sólo no se compondrán sino que esa marea, nos atrevemos a predecirlo, se incrementará.
Que sirvan estas pocas líneas para ayudar a esos políticos estadounidenses con brillantes carreras universitarias y trayectorias políticas a comprender la complejidad del problema y que, así, sus ideas se enriquezcan y estén en condiciones de acordar soluciones integradas a la realidad que, a la larga, les salgan más baratas también.
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lunes, 14 de julio de 2014
LA ENSOÑACIÓN MARINERA DE HEGEL Y EL DESARROLLO EN LA ERA DE INTERNET
El político que no ha leído a los clásicos puede ser genial para hablar, pero hablará sin sustancia, sin verdadero fundamento, y su capacidad de aprehender las causas de las cosas y de prever sus efectos y consecuencias, lo que implica hacerlo sin emitir ulteriores juicios, será muy limitada.
Se puede ser duro de entendederas, pero cuando se tiene disciplina, la lectura de ideas de los grandes pensadores del pasado, sin distinción de barreras ideológicas o de cualquier naturaleza, lo único que nos proporcionará en el quehacer político serán ideas más profundas, algún grado de clarividencia, mayores posibilidades de entrever consideraciones que, quien no lee o lee simplemente para entretenerse, "entrelineas", y no para aprender, no puede visualizar.
Jamás hemos sido marxistas, por ejemplo, aunque tenemos amigos que lo son, pero hemos leído a Marx para comprender mejor sus ideas, para comunicarnos mejor con esos amigos y para tener las herramientas para comprender mejor los asideros conceptuales expresados por otro tipo de pensadores.
Si fuésemos pintores la diferencia entre leer y cultivar nuestra mente y no darle ese alimento intelectual sería pintar, o con una paleta de grises con muchas opciones limitadas a eso, o con una rebosante de colores y de oportunidades distintas para mezclar y mejor transmitir una imagen concebida en el éter del pensamiento.
Es en este orden de ideas que, hace poco, releíamos a Hegel (Jorge Guillermo Federico), quien, al morir, dejó muchos escritos, uno de los cuales fue publicado años después de su fallecimiento: Lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal, en donde, al explicar la visión racional de la historia universal, porque la razón rige al mundo y, por ende, la historia de este ha transcurrido racionalmente, le da, además, un fundamento geográfico, lo cual le sirve para explicar las tres fases por las que, hasta la época en que él vivió, ha pasado la humanidad, dependiendo del tipo de asentamiento humano en que se desenvolvió.
La primera, la de las naciones nómadas, que corresponde a la del altiplano, la de las grandes estepas y llanuras que recorrió la humanidad trashumante, acarreando y guiando a sus ganados hacia los mejores pastos y bebederos y alimentándose de él; la segunda, que le proporcionó mayor arraigo y que corresponde a la del desarrollo de los agricultores, que corre a la par de los asentamientos fluviales que le permiten tener contacto con el líquido vital sin desvincularse de la tierra, movilizando los cereales y vegetales hacia él en lugar de movilizarse todos a la vez; y la tercera, la del asentamiento costero en que se vislumbran nuevas maneras de generar riqueza y novedosas condiciones de progreso, lanzando al ser humano al comercio, a la navegación, a la exploración de otros mundos, si se quiere, pues el hombre se sitúa en medio de un elemento que le da la idea de lo ilimitado y de lo infinito (aunque no sea ni uno ni otro), y lo anima a superarlo, dándose, por vez primera, el rompimiento del cordón umbilical de sus ancestrales vínculos con tierra firme.
Entender cómo Hegel vislumbra la libertad del ser humano atada a su entorno geográfico y cómo aquélla evoluciona en la medida que este modifica el entorno en que el conglomerado social se desenvuelve, situando al autor en la Europa pre revolución industrial, la de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, es una herramienta invaluable para tratar de hacer lo mismo en la América Latina o África de principios del siglo XXI, en que fijar la visión sobre el horizonte marino ya no es suficiente para imaginarnos nuestra ruta, pues quienes tenemos ordenador vivimos una experiencia parecida todos los días, con una Internet que nos brinda respuestas a nuestras cotidianas inquietudes pero, en la medida que más respuestas tenemos, más dudas generamos, en un círculo virtuoso por la sed de saber y conocer más.
La ensoñación marinera de Hegel que, según él, generó capacidades humanas que no pudieron perfeccionarse tierra adentro, es equiparable a las nuevas capacidades que hombres y mujeres (sin descartar, por supuesto, a los niños de ambos géneros) están, hoy, frente a sus computadoras, creando, generando nuevas maneras de hacer y de establecer las cosas, con nuevas velocidades e impensables economías de escala.
Si hace dos siglos la imaginación, generadora de las nuevas ideas que fueron el germen del desarrollo de tiempos pasados, estaba limitada a los amaneceres o atardeceres en las playas y la visión de cómo aparecían o desaparecían las embarcaciones, con sus velas desplegadas, la capacidad de imaginar, hoy, es a la velocidad de la luz, con fotografías accesibles de las más lejanas galaxias que podamos conceptualizar, con la sumatoria de millares o millones de elevados pensamientos probando nuevas formas o profundizando conceptos que, en nuestros días, se añejan en cuestión de meses o semanas, descartándose o evolucionando hacia algo superior o, por lo menos, distinto o más especializado y mejor enfocado.
La velocidad del desarrollo, hoy, comparada con la que analizó Hegel a través de la historia, es vertiginosa, y es alentador imaginar que lo que moldeó la geografía hace unos siglos, hoy lo impulsa y modifica algo intangible como la suma de tantos pensamientos del ayer y hoy e hipótesis aventuradas como archivos le caben a la red de computadoras que, hace apenas medio siglo, era algo impensable en nuestras vidas cotidianas. ¿Y qué es medio siglo para el devenir completo de la humanidad?
Esto nos hace pensar que la brecha evolutiva del desarrollo de las naciones, en la medida que los ciudadanos de unos países están conectados a la red y otros no, se ensancha a velocidades insospechadas.
Es urgente la conexión del mundo de los pobres, hoy relegados a pocas o nulas oportunidades, al mundo de los privilegiados que gozan, ya, de dicha conexión. Internet ha dejado de ser un privilegio; es una necesidad para la evolución del género humano.
Visualizar el desarrollo de poblaciones con dádivas, ayuda exterior o banca multilateral, sin conectar a la gente donde hoy se están generando las nuevas ideas de desarrollo de la humanidad, e inventándose las nuevas maneras de generar riqueza, es tirar el dinero a la basura y engañarse, por mucho que tal o cual programa se denomina "de desarrollo".
El mundo comenzará a desarrollarse, integralmente, cuando no quede un ser humano que no tenga acceso al caudal de conocimiento que representamos todos los seres humanos. No entender esto no es ser duro de entendederas sino carecer de éllas.
Se puede ser duro de entendederas, pero cuando se tiene disciplina, la lectura de ideas de los grandes pensadores del pasado, sin distinción de barreras ideológicas o de cualquier naturaleza, lo único que nos proporcionará en el quehacer político serán ideas más profundas, algún grado de clarividencia, mayores posibilidades de entrever consideraciones que, quien no lee o lee simplemente para entretenerse, "entrelineas", y no para aprender, no puede visualizar.
Jamás hemos sido marxistas, por ejemplo, aunque tenemos amigos que lo son, pero hemos leído a Marx para comprender mejor sus ideas, para comunicarnos mejor con esos amigos y para tener las herramientas para comprender mejor los asideros conceptuales expresados por otro tipo de pensadores.
Si fuésemos pintores la diferencia entre leer y cultivar nuestra mente y no darle ese alimento intelectual sería pintar, o con una paleta de grises con muchas opciones limitadas a eso, o con una rebosante de colores y de oportunidades distintas para mezclar y mejor transmitir una imagen concebida en el éter del pensamiento.
Es en este orden de ideas que, hace poco, releíamos a Hegel (Jorge Guillermo Federico), quien, al morir, dejó muchos escritos, uno de los cuales fue publicado años después de su fallecimiento: Lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal, en donde, al explicar la visión racional de la historia universal, porque la razón rige al mundo y, por ende, la historia de este ha transcurrido racionalmente, le da, además, un fundamento geográfico, lo cual le sirve para explicar las tres fases por las que, hasta la época en que él vivió, ha pasado la humanidad, dependiendo del tipo de asentamiento humano en que se desenvolvió.
La primera, la de las naciones nómadas, que corresponde a la del altiplano, la de las grandes estepas y llanuras que recorrió la humanidad trashumante, acarreando y guiando a sus ganados hacia los mejores pastos y bebederos y alimentándose de él; la segunda, que le proporcionó mayor arraigo y que corresponde a la del desarrollo de los agricultores, que corre a la par de los asentamientos fluviales que le permiten tener contacto con el líquido vital sin desvincularse de la tierra, movilizando los cereales y vegetales hacia él en lugar de movilizarse todos a la vez; y la tercera, la del asentamiento costero en que se vislumbran nuevas maneras de generar riqueza y novedosas condiciones de progreso, lanzando al ser humano al comercio, a la navegación, a la exploración de otros mundos, si se quiere, pues el hombre se sitúa en medio de un elemento que le da la idea de lo ilimitado y de lo infinito (aunque no sea ni uno ni otro), y lo anima a superarlo, dándose, por vez primera, el rompimiento del cordón umbilical de sus ancestrales vínculos con tierra firme.
Entender cómo Hegel vislumbra la libertad del ser humano atada a su entorno geográfico y cómo aquélla evoluciona en la medida que este modifica el entorno en que el conglomerado social se desenvuelve, situando al autor en la Europa pre revolución industrial, la de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, es una herramienta invaluable para tratar de hacer lo mismo en la América Latina o África de principios del siglo XXI, en que fijar la visión sobre el horizonte marino ya no es suficiente para imaginarnos nuestra ruta, pues quienes tenemos ordenador vivimos una experiencia parecida todos los días, con una Internet que nos brinda respuestas a nuestras cotidianas inquietudes pero, en la medida que más respuestas tenemos, más dudas generamos, en un círculo virtuoso por la sed de saber y conocer más.
La ensoñación marinera de Hegel que, según él, generó capacidades humanas que no pudieron perfeccionarse tierra adentro, es equiparable a las nuevas capacidades que hombres y mujeres (sin descartar, por supuesto, a los niños de ambos géneros) están, hoy, frente a sus computadoras, creando, generando nuevas maneras de hacer y de establecer las cosas, con nuevas velocidades e impensables economías de escala.
Si hace dos siglos la imaginación, generadora de las nuevas ideas que fueron el germen del desarrollo de tiempos pasados, estaba limitada a los amaneceres o atardeceres en las playas y la visión de cómo aparecían o desaparecían las embarcaciones, con sus velas desplegadas, la capacidad de imaginar, hoy, es a la velocidad de la luz, con fotografías accesibles de las más lejanas galaxias que podamos conceptualizar, con la sumatoria de millares o millones de elevados pensamientos probando nuevas formas o profundizando conceptos que, en nuestros días, se añejan en cuestión de meses o semanas, descartándose o evolucionando hacia algo superior o, por lo menos, distinto o más especializado y mejor enfocado.
La velocidad del desarrollo, hoy, comparada con la que analizó Hegel a través de la historia, es vertiginosa, y es alentador imaginar que lo que moldeó la geografía hace unos siglos, hoy lo impulsa y modifica algo intangible como la suma de tantos pensamientos del ayer y hoy e hipótesis aventuradas como archivos le caben a la red de computadoras que, hace apenas medio siglo, era algo impensable en nuestras vidas cotidianas. ¿Y qué es medio siglo para el devenir completo de la humanidad?
Esto nos hace pensar que la brecha evolutiva del desarrollo de las naciones, en la medida que los ciudadanos de unos países están conectados a la red y otros no, se ensancha a velocidades insospechadas.
Es urgente la conexión del mundo de los pobres, hoy relegados a pocas o nulas oportunidades, al mundo de los privilegiados que gozan, ya, de dicha conexión. Internet ha dejado de ser un privilegio; es una necesidad para la evolución del género humano.
Visualizar el desarrollo de poblaciones con dádivas, ayuda exterior o banca multilateral, sin conectar a la gente donde hoy se están generando las nuevas ideas de desarrollo de la humanidad, e inventándose las nuevas maneras de generar riqueza, es tirar el dinero a la basura y engañarse, por mucho que tal o cual programa se denomina "de desarrollo".
El mundo comenzará a desarrollarse, integralmente, cuando no quede un ser humano que no tenga acceso al caudal de conocimiento que representamos todos los seres humanos. No entender esto no es ser duro de entendederas sino carecer de éllas.
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lunes, 7 de julio de 2014
UN POCO MÁS SOBRE LOS NIÑOS Y JÓVENES MIGRANTES
Mucho se ha dicho, en Guatemala, sobre este nuevo y preocupante fenómeno social. Es entendible la fuga y partida de unos cuantos niños hacia Estados Unidos de América, EUA, pero cuando los atrapados por las autoridades de ese país ya pasan de 50 mil, nos imaginamos que la cantidad de menores migrantes es verdaderamente impresionante, y tiene muchas causas.
La mayoría habla de la violencia como la razón primordial de este éxodo, pero nosotros no lo creemos, pues la gran parte de migrantes es originaria de Huehuetenango, un lugar en donde hay poca violencia que afecte a tantos miles de niños y jóvenes y, por otro lado, no hemos visto datos que reflejen el abandono de áreas violentas, con maras influyendo la vida de todos, como la zona 18 de la capital, que nos haga pensar en respaldar este argumento.
También se habla de violencia intrafamiliar, de mala información acerca de que, media vez entren a territorio de EUA, si son menores no van a ser deportados. Hay gran cantidad de información dispersa que no deja de ser otra conjetura, pues no hay estudios serios al respecto.
Dentro de todo esto, nosotros seguimos creyendo, porque hemos visto el proceso de deterioro durante años, que la gente se va porque donde vive no hay oportunidades de ocuparse en algo que le dé dinero. Así de simple.
En EUA, los analistas políticos, expertos en muchos temas, quizás, fallan al señalar que solamente los países centroamericanos tenemos la culpa de todo esto. Que son nuestros países los que deben contener esta ola de migrantes ilegales. Todo este debate en medio de mayores acuerdos, entre los dos partidos políticos grandes, el Demócrata y el Republicano, por mejorar la defensa de su frontera territorial.
Nuestro análisis es el siguiente, visto evolucionar en el tiempo pasado, analizando nuestras actuales carencias y falta de visión estadounidense y, especialmente, tratando de visualizar el escenario futuro.
Quienes dicen que son los Estados centroamericanos quienes deben atender a la población, tienen razón.
En el caso de Guatemala, el latrocinio de varios gobiernos, especialmente desde el año 2000 hasta la fecha, hace que gran parte de los recursos públicos se pierda en los bolsillos de funcionarios inescrupulosos, de los electos y de los nombrados. Cuando la cabeza está podrida, todo el cuerpo tiene a corromperse, y es lamentable que nuestros últimos gobernantes, con la débil excepción de Oscar Berger, han saqueado y esquilmado los recursos para atender a la gente de una manera desenfrenada.
Esto, de alguna manera, hay que componerlo. La cañería del gasto está picada y podrida, y los recursos que fluyen a través suyo no llegan, ni por asomo, a donde deben llegar.
Si esto no se hace y la población más vulnerable no es atendida, el flujo de migrantes ilegales no terminará; al contrario, se incrementará a niveles hoy no pensables, y lo que nos sacaremos, con la falta de entendimiento que los políticos de EUA tienen, sería algo serio, como un cierre indefinido de sus fronteras a nuestros productos o algo parecido, lo cual incidiría en un agravamiento de las condiciones, especialmente de las personas que viven en el campo, donde crecen los productos agrícolas que constituyen nuestra mayor oferta de intercambio.
EUA tiene razón en proteger la integralidad de su territorio como cualquier otro país. ¿Quién se lo puede negar? Guatemala tuvo, durante muchos años, prohibiciones específicas para el ingreso de algunas ciudadanías y etnias y, hasta donde sabemos, aún las tiene.
Pero en EUA también tienen que entender que convivimos juntos en este continente donde el ser humano ha llegado a poner fronteras en los últimos siglos.
Por ejemplo, si allá necesitan droga y esta es producida en Sud-América, el corredor natural para que esta pase es Centroamérica. Fue por eso que, cuando Virgilio Barco, el presidente colombiano que inició la persecución de los carteles al final de la década de 1980, nosotros organizamos un acto público donde llegó la mayoría del cuerpo diplomático acreditado en Guatemala, pues no sólo reconocíamos la valentía del mencionado presidente sino aprovechábamos el acto para alertar a todo el mundo que el siguiente escenario de ese conflicto sería, precisamente, Centroamérica.
Eran los años de finalización del conflicto armado interno en nuestros países pero la de iniciación de otro tipo de conflicto más escondido, más secreto, menos ideologizado pero es evidente que hasta más sanguinario que el anterior.
Hasta la fecha, EUA no pasa de atrapar distribuidores de barrio de las drogas, pero durante años nunca hemos escuchado que caigan los capos de la misma, allá. No somos tan ingenuos como para pensar que, por estar en territorio estadounidense, no hay grandes jefes y todos se trata de menudeo en las grandes ciudades.
El gran negocio de la droga producen inmensas fortunas en los países productores Y EN LOS PAÍSES CONSUMIDORES, pero en nuestros países los pagos se hacen con droga, y el gran tráfico y el menudeo local deja algo de dinero a algunos, pero a costa de grandes problemas de adicción que antes no teníamos pero, especialmente, con un corredor de violencia, de temor y de zozobra.
Por supuesto que este tema hay que entenderlo y atenderlo, pero para efectos del tema de este ensayo es importante entender las aristas del desarrollo, que es tan disparejo para nuestros pueblos y para el pueblo estadounidense.
Cuando uno se despierta con el sol y se acuesta con el atardecer, y emplea gran parte del tiempo diario en acarrear agua para cocinar y lavarse y leña para cocer los alimentos, se comienza a tratar de entender la vida, sin fines de semana ni feriados, de centenas de miles de mujeres, de niños y niñas, que emplean sus exiguas fuerzas tan sólo para estos dos fines.
Cuando el hombre sale a trabajar varias horas antes de que salga el sol, regresa ya anochecido, emplea sus domingos y feriados para trabajar sus siembras o para hacer labores comunitarias y, aún así, nunca tiene el dinero suficiente para cubrir ni sus necesidades básicas, aunque no se entienda completamente, ya nos vamos metiendo en la mentalidad de quienes aspiran y solamente aspiran a tener algo mejor, si no para ellos, que ya no ven salida, sí para sus hijos, para sus nietos.
Nuestros países podrían comenzar a reprimir a los padres que instan a sus menores hijos a hacer estas jornadas tan peligrosas, especialmente cuando el resultado es la muerte de uno de estos viajeros infantiles o juveniles. Si ejercen la patria potestad, bajo nuestra óptica y bajo el amparo de la ley, no es responsable arriesgarlos a tremendos peligros que todos, sin excepción, conocemos.
Pero, ¿detendrá esta represión este éxodo? Ya se ha visto que nuestros niños, nuestras niñas y nuestros jóvenes son más valientes de lo que hubiésemos pensado. Nosotros no lo creemos.
Mientras esos niños que están naciendo y creciendo en las montañas, mientras los padres y abuelos de esos niños y jóvenes no vean que, alrededor de su comunidad, hay oportunidades para que esos retoños salgan de la pobreza, de esa que nosotros, más acomodados, hemos dado en categorizarla sin darnos cuenta que todo pobre es pobre en extremo, esto no va a detenerse.
Esta lección es la que debe aprender EUA.
La Unión Europea, UE, lo entendió a tiempo y, en lugar de prepararse a recibir una marejada de pobres sin oportunidades, en Europa del Este, se preparó para hacerlos socios, con lo cual hubo inversión y acompañamiento en los países recién liberados del comunismo, la UE creció y las empresas de Europa Occidental tuvieron, poco a poco, otro inmenso mercado de compradores para sus productos, y oportunidades de inversión en mano de obra más barata en los nuevos países, sin que hayan tenido problemas de desempleo en sus propios países, los cuales se dieron años después debido a sus malas políticas económicas.
EUA tendrá que aprender esta lección, ante lo cual le quedan dos caminos:
La mayoría habla de la violencia como la razón primordial de este éxodo, pero nosotros no lo creemos, pues la gran parte de migrantes es originaria de Huehuetenango, un lugar en donde hay poca violencia que afecte a tantos miles de niños y jóvenes y, por otro lado, no hemos visto datos que reflejen el abandono de áreas violentas, con maras influyendo la vida de todos, como la zona 18 de la capital, que nos haga pensar en respaldar este argumento.
También se habla de violencia intrafamiliar, de mala información acerca de que, media vez entren a territorio de EUA, si son menores no van a ser deportados. Hay gran cantidad de información dispersa que no deja de ser otra conjetura, pues no hay estudios serios al respecto.
Dentro de todo esto, nosotros seguimos creyendo, porque hemos visto el proceso de deterioro durante años, que la gente se va porque donde vive no hay oportunidades de ocuparse en algo que le dé dinero. Así de simple.
En EUA, los analistas políticos, expertos en muchos temas, quizás, fallan al señalar que solamente los países centroamericanos tenemos la culpa de todo esto. Que son nuestros países los que deben contener esta ola de migrantes ilegales. Todo este debate en medio de mayores acuerdos, entre los dos partidos políticos grandes, el Demócrata y el Republicano, por mejorar la defensa de su frontera territorial.
Nuestro análisis es el siguiente, visto evolucionar en el tiempo pasado, analizando nuestras actuales carencias y falta de visión estadounidense y, especialmente, tratando de visualizar el escenario futuro.
Quienes dicen que son los Estados centroamericanos quienes deben atender a la población, tienen razón.
En el caso de Guatemala, el latrocinio de varios gobiernos, especialmente desde el año 2000 hasta la fecha, hace que gran parte de los recursos públicos se pierda en los bolsillos de funcionarios inescrupulosos, de los electos y de los nombrados. Cuando la cabeza está podrida, todo el cuerpo tiene a corromperse, y es lamentable que nuestros últimos gobernantes, con la débil excepción de Oscar Berger, han saqueado y esquilmado los recursos para atender a la gente de una manera desenfrenada.
Esto, de alguna manera, hay que componerlo. La cañería del gasto está picada y podrida, y los recursos que fluyen a través suyo no llegan, ni por asomo, a donde deben llegar.
Si esto no se hace y la población más vulnerable no es atendida, el flujo de migrantes ilegales no terminará; al contrario, se incrementará a niveles hoy no pensables, y lo que nos sacaremos, con la falta de entendimiento que los políticos de EUA tienen, sería algo serio, como un cierre indefinido de sus fronteras a nuestros productos o algo parecido, lo cual incidiría en un agravamiento de las condiciones, especialmente de las personas que viven en el campo, donde crecen los productos agrícolas que constituyen nuestra mayor oferta de intercambio.
EUA tiene razón en proteger la integralidad de su territorio como cualquier otro país. ¿Quién se lo puede negar? Guatemala tuvo, durante muchos años, prohibiciones específicas para el ingreso de algunas ciudadanías y etnias y, hasta donde sabemos, aún las tiene.
Pero en EUA también tienen que entender que convivimos juntos en este continente donde el ser humano ha llegado a poner fronteras en los últimos siglos.
Por ejemplo, si allá necesitan droga y esta es producida en Sud-América, el corredor natural para que esta pase es Centroamérica. Fue por eso que, cuando Virgilio Barco, el presidente colombiano que inició la persecución de los carteles al final de la década de 1980, nosotros organizamos un acto público donde llegó la mayoría del cuerpo diplomático acreditado en Guatemala, pues no sólo reconocíamos la valentía del mencionado presidente sino aprovechábamos el acto para alertar a todo el mundo que el siguiente escenario de ese conflicto sería, precisamente, Centroamérica.
Eran los años de finalización del conflicto armado interno en nuestros países pero la de iniciación de otro tipo de conflicto más escondido, más secreto, menos ideologizado pero es evidente que hasta más sanguinario que el anterior.
Hasta la fecha, EUA no pasa de atrapar distribuidores de barrio de las drogas, pero durante años nunca hemos escuchado que caigan los capos de la misma, allá. No somos tan ingenuos como para pensar que, por estar en territorio estadounidense, no hay grandes jefes y todos se trata de menudeo en las grandes ciudades.
El gran negocio de la droga producen inmensas fortunas en los países productores Y EN LOS PAÍSES CONSUMIDORES, pero en nuestros países los pagos se hacen con droga, y el gran tráfico y el menudeo local deja algo de dinero a algunos, pero a costa de grandes problemas de adicción que antes no teníamos pero, especialmente, con un corredor de violencia, de temor y de zozobra.
Por supuesto que este tema hay que entenderlo y atenderlo, pero para efectos del tema de este ensayo es importante entender las aristas del desarrollo, que es tan disparejo para nuestros pueblos y para el pueblo estadounidense.
Cuando uno se despierta con el sol y se acuesta con el atardecer, y emplea gran parte del tiempo diario en acarrear agua para cocinar y lavarse y leña para cocer los alimentos, se comienza a tratar de entender la vida, sin fines de semana ni feriados, de centenas de miles de mujeres, de niños y niñas, que emplean sus exiguas fuerzas tan sólo para estos dos fines.
Cuando el hombre sale a trabajar varias horas antes de que salga el sol, regresa ya anochecido, emplea sus domingos y feriados para trabajar sus siembras o para hacer labores comunitarias y, aún así, nunca tiene el dinero suficiente para cubrir ni sus necesidades básicas, aunque no se entienda completamente, ya nos vamos metiendo en la mentalidad de quienes aspiran y solamente aspiran a tener algo mejor, si no para ellos, que ya no ven salida, sí para sus hijos, para sus nietos.
Nuestros países podrían comenzar a reprimir a los padres que instan a sus menores hijos a hacer estas jornadas tan peligrosas, especialmente cuando el resultado es la muerte de uno de estos viajeros infantiles o juveniles. Si ejercen la patria potestad, bajo nuestra óptica y bajo el amparo de la ley, no es responsable arriesgarlos a tremendos peligros que todos, sin excepción, conocemos.
Pero, ¿detendrá esta represión este éxodo? Ya se ha visto que nuestros niños, nuestras niñas y nuestros jóvenes son más valientes de lo que hubiésemos pensado. Nosotros no lo creemos.
Mientras esos niños que están naciendo y creciendo en las montañas, mientras los padres y abuelos de esos niños y jóvenes no vean que, alrededor de su comunidad, hay oportunidades para que esos retoños salgan de la pobreza, de esa que nosotros, más acomodados, hemos dado en categorizarla sin darnos cuenta que todo pobre es pobre en extremo, esto no va a detenerse.
Esta lección es la que debe aprender EUA.
La Unión Europea, UE, lo entendió a tiempo y, en lugar de prepararse a recibir una marejada de pobres sin oportunidades, en Europa del Este, se preparó para hacerlos socios, con lo cual hubo inversión y acompañamiento en los países recién liberados del comunismo, la UE creció y las empresas de Europa Occidental tuvieron, poco a poco, otro inmenso mercado de compradores para sus productos, y oportunidades de inversión en mano de obra más barata en los nuevos países, sin que hayan tenido problemas de desempleo en sus propios países, los cuales se dieron años después debido a sus malas políticas económicas.
EUA tendrá que aprender esta lección, ante lo cual le quedan dos caminos:
- aprender a la mala, blindando su frontera y gastando miles de millones de dólares para tratar de contener una ola de niños, jóvenes y adultos que cada vez será mayor, teniendo que negociar a cada tanto una nueva reforma migratoria que incluya a las nuevas decenas de millones de migrantes ilegales dentro de su territorio, sea quien sea el partido que gobierne; o,
- asumir, desde ya, su responsabilidad histórica, actuar con inteligencia y valentía y comenzar a invertir, en nuestros países, en su industrialización, en tecnología, en educación, no de manera aislada sino a la par de los gobiernos que, a su vez, asuman el compromiso de detener el drenaje y despilfarro de nuestros pocos recursos.
Nosotros estamos seguros, conociendo la idiosincrasia guatemalteca, que mucha gente preferiría tener menos de lo que puede conseguir en EUA si, en su perspectiva, visualiza que, aquí, puede tener algo.
El mejor negocio para EUA, en estos momentos y bajo las actuales circunstancias, es comprender la problemática social y, utilizando sus grandes recursos económicos y la clarividencia que pueda quedar de algunos de sus políticos, no sabemos si los más jóvenes o los más sabios, hacernos sus socios en lugar de sus enemigos.
El "Tren de la Muerte" debe convertirse en una de las rutas de intercambio de mercancías que muestre cómo, en lugar de detenerse en la frontera sur de México, se interna en nuestra sub-región. Ésa será la muestra de que el Tratado de Libre Comercio de Norte América, el TLC, se amplía hacia el Darién.
No tenemos idea si Dios nos dará vida para ver estos cambios, este importante giro en la política exterior de EUA, pero sí estamos seguros que el tiempo nos dará la razón.
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LA ENVIDIA. MOTOR DEL DESARROLLO
A mediados de 2008 comenzamos a escribir lo que sería nuestro segundo libro, el cual llevaría el título que lleva este ensayo, pero a medio camino se dio el Golpe de Estado que el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, le dio a la Constitución de ese país y, luego de escribir sobre el tema durante varios meses, perdimos el rumbo sobre el propósito original, hasta la presente fecha.
Sin embargo, el principio que postulábamos, esa envidia sana que produce ver al vecino prosperar y querer hacer lo mismo para ponernos a la par, sigue siendo válido.
No sabemos si, finalmente, ese libro será terminado y verá la luz algún día, pero en aquella oportunidad tuvimos a bien entrevistar a varias personas involucradas con el movimiento cooperativista del país y, la semana pasada, recibimos el mismo día del evento una invitación electrónica para participar de una rueda de prensa que daban las mujeres cooperativistas agrupadas, a la cual asistimos aunque fuese a la carrera.
Intercambiar opiniones con estas esforzadas mujeres, aunque fuese por unos pocos minutos, y escuchar el planteamiento de sus inquietudes, las cuales dicho de paso apoyamos abiertamente, ha renovado nuestro entusiasmo por darle forma final a esas ideas nacidas del amor que le profeso a los proyectos de desarrollo de este bello país que nos viera nacer.
Ojalá Dios nos dé la oportunidad de finalizar ese proyecto tantos años postergado y que nos provea la inteligencia, los contactos oportunos y los medios para ayudar a toda esta gente que está día a día produciendo en condiciones que se pueden mejorar, para que se puedan apoyar y fortalecer tantos y tan variados proyectos.
La pobreza no se erradica, en la infinitud de los tiempos, regalándole a la gente para que mal subsista, sino ayudando a formar nuevas generaciones de personas productivas que puedan salir, por sí mismas, de las precarias condiciones de supervivencia que hoy mantienen, y sean generadores y generadoras de su propia riqueza, de una riqueza que, en manos de mujeres, estamos seguros que llegará de más eficiente manera a sus niños, esas personitas vulnerables que hay que nutrir y alimentar física e intelectualmente para que mejor dirijan, algún día, los destinos de la patria.
Sin embargo, el principio que postulábamos, esa envidia sana que produce ver al vecino prosperar y querer hacer lo mismo para ponernos a la par, sigue siendo válido.
No sabemos si, finalmente, ese libro será terminado y verá la luz algún día, pero en aquella oportunidad tuvimos a bien entrevistar a varias personas involucradas con el movimiento cooperativista del país y, la semana pasada, recibimos el mismo día del evento una invitación electrónica para participar de una rueda de prensa que daban las mujeres cooperativistas agrupadas, a la cual asistimos aunque fuese a la carrera.
Intercambiar opiniones con estas esforzadas mujeres, aunque fuese por unos pocos minutos, y escuchar el planteamiento de sus inquietudes, las cuales dicho de paso apoyamos abiertamente, ha renovado nuestro entusiasmo por darle forma final a esas ideas nacidas del amor que le profeso a los proyectos de desarrollo de este bello país que nos viera nacer.
Ojalá Dios nos dé la oportunidad de finalizar ese proyecto tantos años postergado y que nos provea la inteligencia, los contactos oportunos y los medios para ayudar a toda esta gente que está día a día produciendo en condiciones que se pueden mejorar, para que se puedan apoyar y fortalecer tantos y tan variados proyectos.
La pobreza no se erradica, en la infinitud de los tiempos, regalándole a la gente para que mal subsista, sino ayudando a formar nuevas generaciones de personas productivas que puedan salir, por sí mismas, de las precarias condiciones de supervivencia que hoy mantienen, y sean generadores y generadoras de su propia riqueza, de una riqueza que, en manos de mujeres, estamos seguros que llegará de más eficiente manera a sus niños, esas personitas vulnerables que hay que nutrir y alimentar física e intelectualmente para que mejor dirijan, algún día, los destinos de la patria.
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lunes, 23 de junio de 2014
DOS CONCEPCIONES DISTINTAS: LA BRÚJULA DE ESTADOS UNIDOS, EL GPS DE EUROPA.
Las sociedades ricas del planeta, por el momento, o viven en Estados Unidos de América, EUA, o viven en Europa. El resto de sociedades vivimos en países que buscan la riqueza, el bienestar de sus habitantes, su industrialización, pero se debaten en esa búsqueda por su desarrollo entre la pobreza, las enfermedades y la desigualdad, especialmente, cuando no es entre la vida y la muerte.
En su falta de comprensión del problema, los líderes políticos estadounidenses operan en contra de sí mismos. La aprobación del Acuerdo de Libre Comercio Transpacífico (el TPP, por sus siglas en inglés), sin la inclusión de los países centroamericanos, por ejemplo, solamente agravará la situación de los habitantes porque le restará oportunidades de desarrollar empleos a la región en favor de otros países, y esto solamente incrementará el flujo migrante de adultos, de jóvenes y niños hacia el norte.
Luego, que no extrañe que todos esos seres que vivimos, no en el primer mundo ni en el segundo sino en el tercero, que gracias a la penetración de la televisión y el cable podemos ver cómo se vive en otros lados, aspiremos a tener una oportunidad de "hacerla" en esta vida y que, como primer paso para lograrlo, hagamos hasta lo imposible por situarnos en donde están, precisamente, esas oportunidades.
La avalancha de migrantes que buscan mejorar sus ingresos es inmensa, y está siendo agravada, a nivel mundial, por los conflictos armados en algunos países, por el crimen organizado que presiona, extorsiona y mata por todos lados, en otros, y por la enorme pobreza, rayando en miseria, de la mayoría.
La nueva versión de esa ola migrante, con el peso que le da la ruta que emprenden miles de jóvenes y niños hacia el norte (el de América, el de África como medio para llegar a Europa), hace que recapitulemos sobre algunos conceptos y notas que hemos conocido y compartido con anterioridad (http://politicaysentidocomun.blogspot.com/2010/08/de-la-cooperacion-intergubernamental-la.html) y, a la luz de estos nuevos hechos, los pongamos en contexto con la visión equivocada, según nuestro criterio, que tiene EUA sobre lo que está sucediendo y la manera de contrarrestarlo.
Las causas de que tanto niño y tanto joven emigre a EUA son múltiples, tan diversas y se han manifestado abundantemente, de manera que, como no es sobre lo que deseamos hacer énfasis, no las abordaremos. Sólo dejaremos asentada nuestra admiración por la valentía que muchos muchachitos, a tan corta edad, sin distinción de género, han manifestado para realizar una proeza de tal naturaleza.
Esas causas nos parece que las autoridades de EUA las conocen y las entienden, pero el enfoque mediante el cual quieren frenar este fenómeno social está condenado a un rotundo fracaso y, lo que es peor, a agravarlo hasta convertirlo en un problema de inmensas proporciones que, en el futuro, será más difícil manejar para ellos mismos.
¿Cómo se les ocurre mandar al vicepresidente como portavoz de todo un imperio con un mensaje tan pobre como el "no vengan porque no se les admitirá"? Ni siquiera el ofrecimiento de pingües US$40.0 millones, para cinco años, parece provenir con seriedad.
Europa tuvo enormes desafíos, muy parecidos a lo que sucede ahora entre las dos Américas, la de la riqueza y la de la pobreza; y entre Europa y el norte de África, cuando la "Cortina de Hierro" que separaba la Europa industrializada de la Europa del este, hasta entonces comunista, densamente poblada con las grandes masas viviendo en la pobreza; pero lejos de blindar sus fronteras ante una avalancha humana que no iba a poder contener, invirtió enormes sumas de dinero y llevó tecnología a unas comunidades que, hoy, no necesitan movilizarse a otros países, por lo menos con tanta presión, porque tienen oportunidades de desarrollarse y buenas plazas de trabajo en los lugares donde nacieron.
Es decir, mientras Europa ha navegado por problemas similares con el GPS del desarrollo que no solamente le marca el rumbo sino le señala los escollos que hay que ir salvando, EUA cree que con su milenaria brújula y el amurallamiento de sus fronteras le será suficiente para contener la férrea voluntad de comunidades enteras que buscan un bienestar que, si no lo encuentran en su entorno natural, lo encontrarán de alguna otra manera.
¿No les es suficiente motivo para entender la determinación de nuestros pueblos el hecho de que tengan ya, bajo custodia, varias decenas de miles de niños? ¿Es que no se dan cuenta que es muy probable que sus instituciones sólo sean capaces de capturar un pequeñísimo porcentaje de esos millares de niños y jóvenes que ya están en su territorio? ¿Y los que están por emprender esa dura jornada?
El mundo ha cambiado tanto estas dos últimas generaciones, que el país con el ejército más grande y más fuertemente financiado del mundo difícilmente puede salir triunfal de un país en donde interviene militarmente. Los hechos hablan por sí solos.
De igual manera, los fenómenos sociales del siglo XXI no es posible contenerlos con una orden dictada desde Washington o desde cualquier otro centro de poder del mundo. Los líderes políticos del mundo occidental (o cualquier otro) no son autoridad para las comunidades pobres que anhelan un mejor porvenir.
Desde que la información acerca de cómo vivimos los más afortunados se ha democratizado, los seres humanos más pobres y más vulnerables del planeta sueñan, aspiran a tener y, al final, muchos de ellos se atreven a poner en práctica algún plan para convertir esos sueños en realidad.
Es el hombre, el ser humano, quien se ha encargado de institucionalizar las fronteras. Las migraciones siempre se han dado y la gran mayoría de ellas, cuando no han sido invasiones violentas, se han dado por la aspiración de ese ser humano por mejorar sus condiciones de vida.
Los pobres del mundo tienen derecho a soñar y a hacer lo que sea por sobrevivir. Los políticos de otras latitudes poco entenderán que, a veces, esa partida es cuestión de vivir o morir cuando ya no se tiene recurso alguno al cuál echar mano.
Son los políticos del mundo industrializado quienes tienen que apagar sus calefacciones o sus aires acondicionados, usar la misma ropa por más de un mes, rebajar su ingesta calórica al mínimo y olvidarse sus vehículos, de su chequera y tarjeta de crédito por un tiempo para ponerse en los zapatos de quienes están arriesgando su vida y su integridad física y hasta sexual por tener la oportunidad de un empleo digno. Pueden hacer una prueba de dos días haciéndose los sordos cuando sus propios hijos les piden de comer.
Son los políticos del mundo industrializado quienes tienen la oportunidad de disponer de mayores partidas para el desarrollo en lugar de armamento, de movilizaciones militares o de fronteras fortificadas y vigiladas por hombres armados.
Ni siquiera han sido capaces de comprender que en nuestras culturas, como en sociedades de otras latitudes, los niños y jóvenes están acostumbrados a trabajar; ésa es su manera de aprender un oficio y de integrarse al mundo productivo del adulto, pero hasta esas oportunidades le han vedado a nuestras juventudes, y en su paranoia de que todo puede ser explotación infantil, que también la hay, los niños y jóvenes de los centros urbanos no tienen ocupación, no tienen ingresos, no tienen nada como no sea el afán de búsqueda y de mejora, que eso nadie se los puede quitar.
Ni siquiera han sido capaces de comprender que en nuestras culturas, como en sociedades de otras latitudes, los niños y jóvenes están acostumbrados a trabajar; ésa es su manera de aprender un oficio y de integrarse al mundo productivo del adulto, pero hasta esas oportunidades le han vedado a nuestras juventudes, y en su paranoia de que todo puede ser explotación infantil, que también la hay, los niños y jóvenes de los centros urbanos no tienen ocupación, no tienen ingresos, no tienen nada como no sea el afán de búsqueda y de mejora, que eso nadie se los puede quitar.
Europa, con su GPS en desarrollo, les ha puesto la muestra a los EUA. Si este último país dispensara tan sólo un 10% de lo que en un mes se gasta en hacer la guerra, en toda Centroamérica podrían apoyarse innumerables proyectos sostenibles que elevaran el desarrollo. Lo que han hecho con México a través del Tratado de Libre Comercio, TLC, es lo que deben hacer con Centroamérica.
En su falta de comprensión del problema, los líderes políticos estadounidenses operan en contra de sí mismos. La aprobación del Acuerdo de Libre Comercio Transpacífico (el TPP, por sus siglas en inglés), sin la inclusión de los países centroamericanos, por ejemplo, solamente agravará la situación de los habitantes porque le restará oportunidades de desarrollar empleos a la región en favor de otros países, y esto solamente incrementará el flujo migrante de adultos, de jóvenes y niños hacia el norte.
Mientras privilegien gastos en portaaviones, envíos de tropas o cualquier otra cosa que se les ocurra, y no entiendan las consideraciones humanas que hay detrás de esa marea humana, podrán invertir en fortificarse que no detendrán el ingenio de los seres humanos para estar donde están las oportunidades dignas.
Los grandes problemas migratorios de EUA, con todo y los grandes problemas de violencia en México, no son de origen mexicano, pues su industrialización está, poco a poco, generando las oportunidades de trabajo honrado que antes debían salir a buscar al norte. Es como si el TLC hubiese empujado la frontera Norte-Sur del Río Grande al Río Suchiate.
¡Eso es lo que EUA tiene que hacer con Centroamérica! Nos tienen que dejar de ver como una amenaza y dejar de criminalizar a los migrantes, niños y jóvenes incluidos, y ver a nuestros países como otra oportunidad de crecer y de hacernos más fuertes, todos; es decir, ellos y nosotros.
Esos US$.40.0 millones de "ayuda" los agradecemos, aunque sepamos de antemano que no servirán de nada, especialmente si la mayoría de ese dinero se va, de año en año, en consultorías o sueldos pagados a personal estadounidense, como suele suceder. Sin embargo, a nuestros ojos no es más que una dádiva, algo así como una limosna que el poderoso da para tener tranquila su conciencia, aunque en el fondo sabe que no está cambiando nada y que no ha dado suficiente.
EUA debe cambiar su brújula que solamente señala hacia dónde debe ir, por magnetismo, por un GPS que le señale que el camino al desarrollo no es lineal, que a veces hay que virar a la izquierda, otras a la derecha; a veces acelerar y a veces ir con mucha precaución, pero avanzando en el camino real de levantar el nivel de vida de la gente por donde se pasa.
Ante nuestros ojos y según nuestra experiencia, es la única salida viable para desarticular este problema.
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lunes, 16 de junio de 2014
LOS EXPERIMENTOS POLÍTICOS EN GUATEMALA Y LA CLAUDICACIÓN DE LA SAT
Los políticos guatemaltecos, con lo malos administradores que hemos demostrado ser, tendemos a experimentar nuevas opciones en un afán por mejorar la eficiencia institucional frente a los electores.
Uno de esos experimentos se dio al final de la última década del siglo XX al crearse la Superintendencia de Administración Tributaria, SAT, con las ideas bien intencionadas de despolitizar al ente recaudador de impuestos y, bajo una presión internacional que no ha cejado, la de subir la tasa impositiva.
Ninguna de las dos cosas ha sucedido. El Directorio de la SAT, lejos de ser un ente técnico, se ha politizado y convertido en comparsa de los ministros o gobernantes de turno, y la tasa impositiva, especialmente con la última reforma a la ley, lejos de mejorar, empeoró, lo cual no ha sido impedimento para que la Junta Monetaria y el Congreso de la República sigan apoyando que se endeude más al país, lo cual sí es una consecuencia del fracaso de la primera.
No bastan las polémicas entre la SAT y el Ministerio de Finanzas, que antes de que se diese esta dicotomía no existían. Ahora, con la pretensión de contratar una empresa extranjera para que cobre nuestros impuestos, pagándole un dineral por hacer un trabajo en donde la SAT ha claudicado, las razones para pensar que ese experimento no funcionó, son muy grandes y poderosas.
Con las declaraciones vertidas hace poco con la otra polémica surgida del alquiler, por varios millones de dólares, de unos pisos de un edificio para esta entidad, nos enteramos que tiene poco más de cuatro mil empleados. ¿No son suficientes para cobrar unos impuestos a una ciudadanía cansada de ver el despilfarro que se da en medio de esta danza de millones?
Para ponerlo más claro: ahora hay que repensar lo que en este espacio hemos comentado como la fragmentación del poder. ¿Se justifica que haya Ministerio de Finanzas y SAT de manera simultánea? Si el directorio de especialistas de la SAT ya claudicó, ¿no será mejor pensar en clausurar la SAT y fortalecer y modernizar al Ministerio de Finanzas?
Uno de esos experimentos se dio al final de la última década del siglo XX al crearse la Superintendencia de Administración Tributaria, SAT, con las ideas bien intencionadas de despolitizar al ente recaudador de impuestos y, bajo una presión internacional que no ha cejado, la de subir la tasa impositiva.
Ninguna de las dos cosas ha sucedido. El Directorio de la SAT, lejos de ser un ente técnico, se ha politizado y convertido en comparsa de los ministros o gobernantes de turno, y la tasa impositiva, especialmente con la última reforma a la ley, lejos de mejorar, empeoró, lo cual no ha sido impedimento para que la Junta Monetaria y el Congreso de la República sigan apoyando que se endeude más al país, lo cual sí es una consecuencia del fracaso de la primera.
No bastan las polémicas entre la SAT y el Ministerio de Finanzas, que antes de que se diese esta dicotomía no existían. Ahora, con la pretensión de contratar una empresa extranjera para que cobre nuestros impuestos, pagándole un dineral por hacer un trabajo en donde la SAT ha claudicado, las razones para pensar que ese experimento no funcionó, son muy grandes y poderosas.
Con las declaraciones vertidas hace poco con la otra polémica surgida del alquiler, por varios millones de dólares, de unos pisos de un edificio para esta entidad, nos enteramos que tiene poco más de cuatro mil empleados. ¿No son suficientes para cobrar unos impuestos a una ciudadanía cansada de ver el despilfarro que se da en medio de esta danza de millones?
Para ponerlo más claro: ahora hay que repensar lo que en este espacio hemos comentado como la fragmentación del poder. ¿Se justifica que haya Ministerio de Finanzas y SAT de manera simultánea? Si el directorio de especialistas de la SAT ya claudicó, ¿no será mejor pensar en clausurar la SAT y fortalecer y modernizar al Ministerio de Finanzas?
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