Un político, en el siglo XXI, no puede ser improvisado; tiene que cultivarse, salir de su entorno y nutrirse con lo que pasa en el mundo para poder, en su propio patio (y hasta en el traspatio de los países vecinos que viven experiencias similares), iluminar el camino con sus ideas, con la construcción de pensamientos que impulsen hacia un más elevado porvenir, bien fundamentados con la ayuda de los mejores autores que se puedan leer y consultar.
Para comprender la problemática de un país hay que conocer su historia, no porque se la ha leído simplemente sino porque se ha profundizado en ella, porque se ha comprendido y comprehendido, y nuestras categorías mentales se nutren de su análisis. Para comprender el mundo y estar en posibilidad de interactuar, hay que conocer muchas historias y, además, articularlas coherentemente.
Así es como vemos, con preocupación, lo que sucede en nuestro país, Guatemala; en nuestro entorno próximo: Centroamérica, México, Estados Unidos de América, EUA; y Sudamérica; y en otros escenarios más lejanos pero no menos importantes: la Unión Europea, UE; Rusia, el Oriente Medio y China, especialmente; con los conflictos puntuales de Ucrania, de Siria y el Palestino-Israelí.
El análisis político es minucioso, eminentemente intelectual y apoyado por una constante lectura de temas aparentemente no conectados pero que, de alguna manera, podemos vincular con otros acontecimientos, en una visión que sólo la experiencia y los dones de la naturaleza, dotándonos de una especie de olfato que no es precisamente de olores, hacen permisible.
Como centroamericanos podemos enunciar, al menos, que la actuación de EUA y la UE frente al independentismo pro-ruso de la península de Crimea, fue mal manejado (y lo sigue siendo), pues los líderes occidentales desconocen la historia y, por ende, la vinculación rusa al territorio. Las primeras reacciones (y por viscerales hay que ponerles más atención) del presidente ruso, Vladimir Putin, un líder con fama de estratega y de mantener la cabeza fría, son importantes de tomar en cuenta: la primera fue firmar un gigantesco convenio de compraventa de gas con China, por el orden de los US$.500.0 millardos; la segunda fue hacer un viaje a Latinoamérica, donde visitó lugares claves para los planes que ha de tener en mente: lo que publicitaron, Cuba, Argentina y Brasil; lo menos conocido: Nicaragua, donde sabemos, por informes de prensa (https://www.facebook.com/AsociacionEPM/photos/a.170711096332585.40894.155752224495139/687170891353267/?type=1) que dejó un importante apoyo militar de, por lo menos, US$.15.0 millones, los que incluyen fortalecer sus baterías antiaéreas. ¿Para qué? ¿Alguien se imagina a la Federación Rusa financiando la manera de interceptar narcoaviones en Nicaragua, en su camino hacia el gran mercado consumidor, el de EUA?
Es decir, para quienes ya vivimos en el pasado la guerra caliente en los países centroamericanos, la que produjo los muertos dentro del contexto de la Guerra Fría que las grandes potencias mantuvieron en los foros internacionales, el mensaje que recibimos es que el conflicto de Crimea (o de Ucrania), ha revivido la era de confrontación Este-Oeste en Centroamérica; y eso, para quienes vivimos acá o para quienes viven en la ruta entre Centroamérica y EUA, es preocupante.
Por otro lado, hay señales claras de que EUA, antiguo defensor de las débiles democracias, hoy juega un papel ambiguo con dos tipos de mensajes: los mensajes claros de que su gobierno es más afín a las políticas y los ideales socialistas, y los mensajes entre líneas de que, en nuestros países, ya no contamos con ellos; estamos solos pues, su agenda, en otros lugares, ha de ser más importante. Su visión geopolítica ha de priorizar otras cosas, olvidándose que nosotros, por simple posición geográfica, tenemos un valor intrínseco, como lo tiene Turquía para la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN.
Podríamos abundar sobre los elementos que sustentan estas ideas pero, por el momento, no conviene externarlas por razones que, quizás, algún día demos a conocer. El silencio, en política, también es válido y estratégico.
El eje del poder mundial, entonces, ha sufrido un remezón. Esto es indudable. Estamos, como insinúa el título de este ensayo, en un proceso de ajuste de los grandes poderes del mundo y de la manera como vivimos en medio de las grandes tensiones que ocasionan algunas potencias económicas (olvidémonos, por un momento, del otro tipo de poderío: el militar).
Por otro lado, la degeneración de la guerra civil en Siria, que ha dado lugar al surgimiento de grupos radicales islámicos y a la supuesta fundación de un ente supranacional que sirva de base para la penetración mundial (que es lo que tocaría después), la cual ha venido provocando escenarios complejos, de inmensa crueldad y de gran insensibilidad por la vida humana, nos hace pensar en las predicciones de Michael de Nostradamus, las cuales no todos toman en serio, quien anticipó hace poco más de cuatro siglos que en nuestro tiempo se daría la 3ra. Guerra Mundial, una guerra que iba a durar alrededor de 27 años en donde las grandes ciudades son destruidas, Europa invadida por los musulmanes y el Papa obligado a cambiar su sede del Vaticano (la partición de Francia en dos, nos parece que es posterior, pero en este tema vemos su raíz).
Quién sabe si todo esto se dará en nuestra generación. El tiempo lo dirá. Lo importante de analizar es lo que está sucediendo, con centenares o quizás miles de jóvenes radicales dejando sus hogares en los países europeos para ir a participar de la "Guerra Santa", lo que está convirtiéndose en la formación de grandes brigadas de ciudadanos europeos, que parecen no comulgar con los valores democráticos del viejo continente, expertos en el manejo de las armas, en el combate callejero, en el exterminio de seres humanos que no creen o piensan como ellos y hasta de niños inocentes, en la violación y hasta compraventa de mujeres.
¿Alguien se ha puesto a pensar lo que significa que simples diez individuos con el corazón endurecido, dispuestos a degollar a cualquiera sin remordimiento, pueden hacer en una sola ciudad? ¿Y en la cantidad de idiotas que, por fanatismo, se convertirán en sus seguidores con el apoyo ingenuo de la prensa libre y el de la tecnología? La guerra por el poder, en Siria (e Irak), es el campo de entrenamiento de los combatientes del futuro en Occidente y, quizás, en otras partes del mundo oriental.
¡Pues sí! Esos veteranos de la guerra civil en Siria e Irak algún día van a regresar a sus respectivas comunidades llegando a contaminar ciudades y hasta países enteros en el nombre de un profeta que, a nuestro entender, no predicó la muerte ni la maldad. ¿Por qué no pensar que un desangramiento de Europa es posible en el mediano plazo? ¿Qué papel jugarán en todo esto las bombas sucias en territorio estadounidense?
Esto es lo que hace un tiempo predijo, también, Arnold Toynbee, al introducir el concepto de Choque de Civilizaciones que, años después, en 1993, desarrollara Samuel Huntington (mencionamos el año para contrastar que, en esa época, los escenarios que hoy vivimos, así como los que ya se vienen perfilando, eran hasta hace antes de esas publicaciones, y aún después poco probables), en donde el elemento religioso es preponderante dentro de la confrontación, la cual es inevitable, afirma este último autor, desplazando a los característicos conflictos ideológicos del siglo XX y, añadiríamos nosotros, hasta haciéndolos ver pequeños, como hoy miraríamos las Guerras Púnicas comparadas con las primeras dos Guerras Mundiales.
Como profesional del Derecho, como político y como aficionado a las ciencias sociales, algo que vemos, además, es que los paradigmas bajo los cuales hoy vivimos en democracia tendrán que cambiar, endureciéndose las leyes y hasta retomándose, en países abolicionistas, la pena de muerte ante tanto radicalismo de gente dispuesta a acabar con los demás (con nosotros), lo que solamente sucederá cuando la mayoría de actores políticos, especialmente los legisladores en cada país, entiendan que la redención de penas o esa segunda oportunidad para salir a convivir socialmente, de un delincuente condenado, no funciona para cierto tipo de personas (que lo son), y que la lucha callejera ha llegado a tal punto que exista una convicción de que, "o son ellos o somos nosotros".
Lo anterior, tarde o temprano, sucederá. Organismos multilaterales como la Organización de Naciones Unidas, ONU, con todo y su flamante Consejo Permanente de Seguridad, parecerá inútil, como lo será, también, todo el arsenal tecnológico que hoy vemos de última generación, pues los campos de batalla que aparecen en el horizonte son urbanos, en medio de barrios y suburbios de población civil indefensa, lo cual requerirá un enfoque distinto que prevemos complicado, prolongado y desgastante.
El mundo que vivimos, pues, transita entre unos años dorados en los que hubo guerras, sí, y millones de muertos y desplazados, pero que en nada se comparan con lo que cualquier análisis puede predecir para el futuro cercano, por su crueldad e impredecibilidad. De los bombardeos, en la Segunda Guerra Mundial, que destruyeron ciudades enteras, las personas podían escapar en los refugios subterráneos. Del terrorista que aceche casa por casa, cuchillo en mano, será más difícil. De ahí que el problema de las grandes migraciones y de los refugiados se intensificará, y la confusión por saber a dónde ir será tremenda y agobiante.
Así las cosas, no es aventurado predecir que China, Rusia y EUA se unirán, de alguna manera, para hacer frente común con la UE ante lo que podría convertirse en un verdadero baño de sangre, donde Francia podría ir, probablemente, a la cabeza, pues tiene la mayor población musulmana de Europa, seguida de Bélgica y Gran Bretaña, que han aportado la mayor parte de combatientes internacionales en Siria y ahora Irak, algo de lo que los mismos EUA no se han librado, por lo que nos atrevemos a visualizar que todo esto se generalizará en el viejo continente y habrá grandes problemas, también, en las ciudades estadounidenses, canadienses, australianas (por la firmeza con que han tratado de limitar o detener la migración musulmana) y hasta suecas, alemanas y holandesas, países que han admitido la migración de grandes contingentes de mano de obra y que ahora vienen a caer en cuenta que muchos de ellos no se integraron al país, no se sienten ligados al mismo y su sentimiento de pertenencia está regido por una religión sobre la cual ni su dinero ni sus instituciones tienen control.
El continente africano, nos atrevemos a prever, será también uno de los escenarios más violentos de la confrontación religiosa en donde, además, se podrían intensificar los viejos conflictos étnicos.
Lo que suceda con el conflicto Palestino-Israelí creemos que puede complicarse con la sumatoria de más países al mismo, especialmente Irán y su programa nuclear, aunque no descartamos la injerencia de otros Estados vecinos en la medida que puedan caer en manos de gobernantes radicales.
Gran peso tiene, también, Arabia Saudita, que en esta última bajada del precio internacional del petróleo ha tenido un papel activo, hasta preponderante, rompiendo la unanimidad de la Organización de Países Exportadores de Crudo, OPEC, manteniendo su producción en momentos en que baja la demanda, haciendo tambalear las economías de los grandes productores, como Rusia, Venezuela, Siria y los mismos pozos en manos de los radicales islámicos, lo cual pone a la mismísima familia real saudí en la mira de poderosos enemigos, lo cual podría tener consecuencias incalculables hoy día.
La contención del radicalismo islámico en Egipto, quién sabe si finalmente triunfará.
¿Qué papel jugarán Indonesia, el país musulmán más poblado de la Tierra pero con minorías cristianas? ¿O Pakistán, con casi 190 millones de musulmanes y con una historia de grandes tensiones con India, cuando se sabe que tiene más de 100 cabezas atómicas y un programa nuclear que data de 1971?
Así las cosas, solamente podemos encomendarnos a Dios y decir que la política local, en Guatemala, es más simple de lo que parece, con todo y la corrupción (que algún día ayudaremos a erradicar), los conflictos por los proyectos mineros y la injerencia interna de algunos países con su agenda propia en nuestros asuntos internos; y que los contendientes o aspirantes a la Presidencia, esos que se han venido robando la salida como si así fuesen a ganar, se ven pequeños, muy pequeños.
Una cosa es cierta; en un mundo en transición, como este, los líderes de nuestros países tienen que tener una relativa claridad de hacia dónde van los acontecimientos y, especialmente, los mercados en donde vendemos nuestros productos, pues de ellos depende la salud de nuestras pobres economías, la viabilidad de nuestras inversiones, la de los Estados mismos y el bienestar de la ciudadanía.
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martes, 25 de noviembre de 2014
lunes, 23 de junio de 2014
DOS CONCEPCIONES DISTINTAS: LA BRÚJULA DE ESTADOS UNIDOS, EL GPS DE EUROPA.
Las sociedades ricas del planeta, por el momento, o viven en Estados Unidos de América, EUA, o viven en Europa. El resto de sociedades vivimos en países que buscan la riqueza, el bienestar de sus habitantes, su industrialización, pero se debaten en esa búsqueda por su desarrollo entre la pobreza, las enfermedades y la desigualdad, especialmente, cuando no es entre la vida y la muerte.
En su falta de comprensión del problema, los líderes políticos estadounidenses operan en contra de sí mismos. La aprobación del Acuerdo de Libre Comercio Transpacífico (el TPP, por sus siglas en inglés), sin la inclusión de los países centroamericanos, por ejemplo, solamente agravará la situación de los habitantes porque le restará oportunidades de desarrollar empleos a la región en favor de otros países, y esto solamente incrementará el flujo migrante de adultos, de jóvenes y niños hacia el norte.
Luego, que no extrañe que todos esos seres que vivimos, no en el primer mundo ni en el segundo sino en el tercero, que gracias a la penetración de la televisión y el cable podemos ver cómo se vive en otros lados, aspiremos a tener una oportunidad de "hacerla" en esta vida y que, como primer paso para lograrlo, hagamos hasta lo imposible por situarnos en donde están, precisamente, esas oportunidades.
La avalancha de migrantes que buscan mejorar sus ingresos es inmensa, y está siendo agravada, a nivel mundial, por los conflictos armados en algunos países, por el crimen organizado que presiona, extorsiona y mata por todos lados, en otros, y por la enorme pobreza, rayando en miseria, de la mayoría.
La nueva versión de esa ola migrante, con el peso que le da la ruta que emprenden miles de jóvenes y niños hacia el norte (el de América, el de África como medio para llegar a Europa), hace que recapitulemos sobre algunos conceptos y notas que hemos conocido y compartido con anterioridad (http://politicaysentidocomun.blogspot.com/2010/08/de-la-cooperacion-intergubernamental-la.html) y, a la luz de estos nuevos hechos, los pongamos en contexto con la visión equivocada, según nuestro criterio, que tiene EUA sobre lo que está sucediendo y la manera de contrarrestarlo.
Las causas de que tanto niño y tanto joven emigre a EUA son múltiples, tan diversas y se han manifestado abundantemente, de manera que, como no es sobre lo que deseamos hacer énfasis, no las abordaremos. Sólo dejaremos asentada nuestra admiración por la valentía que muchos muchachitos, a tan corta edad, sin distinción de género, han manifestado para realizar una proeza de tal naturaleza.
Esas causas nos parece que las autoridades de EUA las conocen y las entienden, pero el enfoque mediante el cual quieren frenar este fenómeno social está condenado a un rotundo fracaso y, lo que es peor, a agravarlo hasta convertirlo en un problema de inmensas proporciones que, en el futuro, será más difícil manejar para ellos mismos.
¿Cómo se les ocurre mandar al vicepresidente como portavoz de todo un imperio con un mensaje tan pobre como el "no vengan porque no se les admitirá"? Ni siquiera el ofrecimiento de pingües US$40.0 millones, para cinco años, parece provenir con seriedad.
Europa tuvo enormes desafíos, muy parecidos a lo que sucede ahora entre las dos Américas, la de la riqueza y la de la pobreza; y entre Europa y el norte de África, cuando la "Cortina de Hierro" que separaba la Europa industrializada de la Europa del este, hasta entonces comunista, densamente poblada con las grandes masas viviendo en la pobreza; pero lejos de blindar sus fronteras ante una avalancha humana que no iba a poder contener, invirtió enormes sumas de dinero y llevó tecnología a unas comunidades que, hoy, no necesitan movilizarse a otros países, por lo menos con tanta presión, porque tienen oportunidades de desarrollarse y buenas plazas de trabajo en los lugares donde nacieron.
Es decir, mientras Europa ha navegado por problemas similares con el GPS del desarrollo que no solamente le marca el rumbo sino le señala los escollos que hay que ir salvando, EUA cree que con su milenaria brújula y el amurallamiento de sus fronteras le será suficiente para contener la férrea voluntad de comunidades enteras que buscan un bienestar que, si no lo encuentran en su entorno natural, lo encontrarán de alguna otra manera.
¿No les es suficiente motivo para entender la determinación de nuestros pueblos el hecho de que tengan ya, bajo custodia, varias decenas de miles de niños? ¿Es que no se dan cuenta que es muy probable que sus instituciones sólo sean capaces de capturar un pequeñísimo porcentaje de esos millares de niños y jóvenes que ya están en su territorio? ¿Y los que están por emprender esa dura jornada?
El mundo ha cambiado tanto estas dos últimas generaciones, que el país con el ejército más grande y más fuertemente financiado del mundo difícilmente puede salir triunfal de un país en donde interviene militarmente. Los hechos hablan por sí solos.
De igual manera, los fenómenos sociales del siglo XXI no es posible contenerlos con una orden dictada desde Washington o desde cualquier otro centro de poder del mundo. Los líderes políticos del mundo occidental (o cualquier otro) no son autoridad para las comunidades pobres que anhelan un mejor porvenir.
Desde que la información acerca de cómo vivimos los más afortunados se ha democratizado, los seres humanos más pobres y más vulnerables del planeta sueñan, aspiran a tener y, al final, muchos de ellos se atreven a poner en práctica algún plan para convertir esos sueños en realidad.
Es el hombre, el ser humano, quien se ha encargado de institucionalizar las fronteras. Las migraciones siempre se han dado y la gran mayoría de ellas, cuando no han sido invasiones violentas, se han dado por la aspiración de ese ser humano por mejorar sus condiciones de vida.
Los pobres del mundo tienen derecho a soñar y a hacer lo que sea por sobrevivir. Los políticos de otras latitudes poco entenderán que, a veces, esa partida es cuestión de vivir o morir cuando ya no se tiene recurso alguno al cuál echar mano.
Son los políticos del mundo industrializado quienes tienen que apagar sus calefacciones o sus aires acondicionados, usar la misma ropa por más de un mes, rebajar su ingesta calórica al mínimo y olvidarse sus vehículos, de su chequera y tarjeta de crédito por un tiempo para ponerse en los zapatos de quienes están arriesgando su vida y su integridad física y hasta sexual por tener la oportunidad de un empleo digno. Pueden hacer una prueba de dos días haciéndose los sordos cuando sus propios hijos les piden de comer.
Son los políticos del mundo industrializado quienes tienen la oportunidad de disponer de mayores partidas para el desarrollo en lugar de armamento, de movilizaciones militares o de fronteras fortificadas y vigiladas por hombres armados.
Ni siquiera han sido capaces de comprender que en nuestras culturas, como en sociedades de otras latitudes, los niños y jóvenes están acostumbrados a trabajar; ésa es su manera de aprender un oficio y de integrarse al mundo productivo del adulto, pero hasta esas oportunidades le han vedado a nuestras juventudes, y en su paranoia de que todo puede ser explotación infantil, que también la hay, los niños y jóvenes de los centros urbanos no tienen ocupación, no tienen ingresos, no tienen nada como no sea el afán de búsqueda y de mejora, que eso nadie se los puede quitar.
Ni siquiera han sido capaces de comprender que en nuestras culturas, como en sociedades de otras latitudes, los niños y jóvenes están acostumbrados a trabajar; ésa es su manera de aprender un oficio y de integrarse al mundo productivo del adulto, pero hasta esas oportunidades le han vedado a nuestras juventudes, y en su paranoia de que todo puede ser explotación infantil, que también la hay, los niños y jóvenes de los centros urbanos no tienen ocupación, no tienen ingresos, no tienen nada como no sea el afán de búsqueda y de mejora, que eso nadie se los puede quitar.
Europa, con su GPS en desarrollo, les ha puesto la muestra a los EUA. Si este último país dispensara tan sólo un 10% de lo que en un mes se gasta en hacer la guerra, en toda Centroamérica podrían apoyarse innumerables proyectos sostenibles que elevaran el desarrollo. Lo que han hecho con México a través del Tratado de Libre Comercio, TLC, es lo que deben hacer con Centroamérica.
En su falta de comprensión del problema, los líderes políticos estadounidenses operan en contra de sí mismos. La aprobación del Acuerdo de Libre Comercio Transpacífico (el TPP, por sus siglas en inglés), sin la inclusión de los países centroamericanos, por ejemplo, solamente agravará la situación de los habitantes porque le restará oportunidades de desarrollar empleos a la región en favor de otros países, y esto solamente incrementará el flujo migrante de adultos, de jóvenes y niños hacia el norte.
Mientras privilegien gastos en portaaviones, envíos de tropas o cualquier otra cosa que se les ocurra, y no entiendan las consideraciones humanas que hay detrás de esa marea humana, podrán invertir en fortificarse que no detendrán el ingenio de los seres humanos para estar donde están las oportunidades dignas.
Los grandes problemas migratorios de EUA, con todo y los grandes problemas de violencia en México, no son de origen mexicano, pues su industrialización está, poco a poco, generando las oportunidades de trabajo honrado que antes debían salir a buscar al norte. Es como si el TLC hubiese empujado la frontera Norte-Sur del Río Grande al Río Suchiate.
¡Eso es lo que EUA tiene que hacer con Centroamérica! Nos tienen que dejar de ver como una amenaza y dejar de criminalizar a los migrantes, niños y jóvenes incluidos, y ver a nuestros países como otra oportunidad de crecer y de hacernos más fuertes, todos; es decir, ellos y nosotros.
Esos US$.40.0 millones de "ayuda" los agradecemos, aunque sepamos de antemano que no servirán de nada, especialmente si la mayoría de ese dinero se va, de año en año, en consultorías o sueldos pagados a personal estadounidense, como suele suceder. Sin embargo, a nuestros ojos no es más que una dádiva, algo así como una limosna que el poderoso da para tener tranquila su conciencia, aunque en el fondo sabe que no está cambiando nada y que no ha dado suficiente.
EUA debe cambiar su brújula que solamente señala hacia dónde debe ir, por magnetismo, por un GPS que le señale que el camino al desarrollo no es lineal, que a veces hay que virar a la izquierda, otras a la derecha; a veces acelerar y a veces ir con mucha precaución, pero avanzando en el camino real de levantar el nivel de vida de la gente por donde se pasa.
Ante nuestros ojos y según nuestra experiencia, es la única salida viable para desarticular este problema.
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viernes, 19 de agosto de 2011
DÁNDOLE SEGUIMIENTO A LA POSIBLE MAYOR CRISIS ECONÓMICA DE LA HISTORIA
Hace casi dos años y medio, en este mismo espacio, sin ser un experto en temas económicos pero sí una persona enterada, me atreví a vaticinar lo que hoy comienza a perfilarse como el inicio de una vorágine que se tragará gobiernos, países y estados de bienestar, con consecuencias entonces y hoy poco previsibles.
Si a los razonamientos de ese ensayo agregamos, ahora, lo que alrededor de la temática puede observarse en Grecia, Portugal, España e Italia, especialmente, sin dejar por un lado que la poderosa Alemania tiene un crecimiento económico cercano a cero, mientras las maquinarias asiáticas se consolidan como las nuevas locomotoras del planeta; si a lo anterior agregamos el desasosiego que las calificadoras de riesgo han provocado en las bolsas de valores del mundo al bajar la calificación de la deuda estadounidense, pero únicamente reaccionando al debate que hubo en ese país con relación al techo de la misma (y no necesariamente por convicción o porque, como nosotros lo anticipamos hace tiempo, lo han visto venir), podremos tener un panorama más completo de lo que, hace casi treinta meses (el 12 de abril de 2009), me atreví a poner en blanco y negro.
Juzguen los lectores si se ha tenido algo de razón, o no, en la expresión de tales ideas y temores. Para mayor facilidad en ubicar el referido ensayo, sólo tiene que pulsarse sobre el siguiente hipervínculo: http://politicaysentidocomun.blogspot.com/2009/04/una-larga-crisis-o-dos-crisis.html
Si a los razonamientos de ese ensayo agregamos, ahora, lo que alrededor de la temática puede observarse en Grecia, Portugal, España e Italia, especialmente, sin dejar por un lado que la poderosa Alemania tiene un crecimiento económico cercano a cero, mientras las maquinarias asiáticas se consolidan como las nuevas locomotoras del planeta; si a lo anterior agregamos el desasosiego que las calificadoras de riesgo han provocado en las bolsas de valores del mundo al bajar la calificación de la deuda estadounidense, pero únicamente reaccionando al debate que hubo en ese país con relación al techo de la misma (y no necesariamente por convicción o porque, como nosotros lo anticipamos hace tiempo, lo han visto venir), podremos tener un panorama más completo de lo que, hace casi treinta meses (el 12 de abril de 2009), me atreví a poner en blanco y negro.
Juzguen los lectores si se ha tenido algo de razón, o no, en la expresión de tales ideas y temores. Para mayor facilidad en ubicar el referido ensayo, sólo tiene que pulsarse sobre el siguiente hipervínculo: http://politicaysentidocomun.blogspot.com/2009/04/una-larga-crisis-o-dos-crisis.html
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jueves, 4 de agosto de 2011
PROCÓNSULES EN LUGAR DE EMBAJADORES, O EL MENOSPRECIO DEL IMPERIO POR LOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA
Estados Unidos de América acaba de finalizar, con la aprobación del Senado, el nombramiento de nuevos embajadores, tanto para México como para Guatemala.
Todo pasaría desapercibido dentro de la rutina ordinaria, como no fuera por las desafortunadas declaraciones que, el recientemente nombrado embajador para Guatemaa, Arnold Chacón, según la Agencia de Noticias AP, profiriera.
Según dicha agencia noticiosa, Chacón dice que "trabajará con funcionarios gubernamentaes guatemaltecos, sociedad civil y la comunidad internacional para promover una reforma al Estado de Derecho y a las instituciones judiciales de la nación centroamericana" (elPeriódico, miércoles 3 de agosto de 2011, página 7). ¡Bien dice el refrán popular que en boca cerrada no entra mosca!
¿Acaso corresponde a un embajador de un país extranjero (en este caso, una potencia extranjera), tan sólo promover una reforma al Estado de Derecho? ¿Acaso le corresponde venir a tratar de modificar las instituciones judiciales? Aparte de que esas no son las atribuciones ni las facultades de un embajador, ¿tan bajo perfil tiene la persona nombrada, que no sabe que esas modificaciones, en todo caso y sin excepción, le toca hacerlas al Congreso de la Repúbica y no a funcionarios gubernamentales, menos a la sociedad civil y muchísimo menos a la comunidad internacional?
Declaraciones proconsulares de tal naturaleza solamente reflejan el desdén con que Estados Unidos de América, que se ve a sí mismo todavía como un Imperio, nos ve a los pequeños, medianos y más grandes países de latinoamérica, y en nada abonan a las buenas relaciones que, eso sí está dentro de sus atribuciones, debe venir a fomentar el señor embajador en nombre del pueblo y del gobierno estadounidense.
Podremos ser un país con grandes problemas, tanto de pobreza como de otras y variadas índoles, pero eso no le da derecho al más encopetado embajador a venir a nuestro terruño con aires de conquistador, mandamás o capataz.
Sería de mayor beneficio del nuevo embajador irse enterando que, con todos los problemas que en Guatemala tenemos, le corresponde a los guatemaltecos salvaguardar, defender o preservar el Estado de Derecho en nuestro país.
Sus mejores ideas, su buena fe y su hombría de bien podrán ser bien recibidas y apreciadas por quienes conformamos esta sociedad cosmopolita, pero con el respeto debido a nuestra soberanía y a la independencia de nuestros poderes públicos.
Ojalá las primeras expresiones de las ideas que trae el nuevo embajador estadounidense sean producto de falta de experiencia de su persona y no de una agenda dictada por sus superiores en el Departamento de Estado.
El daño que las filtraciones de sus comunicaciones internas, a través de wikileaks, ha sido tremendo en el nivel de confianza de prácticamente todo el resto del planeta, incluyendo sus aliados, y esta desafortunada manera de vernos, expresada en público, no abona a restablecer la misma.
Todo pasaría desapercibido dentro de la rutina ordinaria, como no fuera por las desafortunadas declaraciones que, el recientemente nombrado embajador para Guatemaa, Arnold Chacón, según la Agencia de Noticias AP, profiriera.
Según dicha agencia noticiosa, Chacón dice que "trabajará con funcionarios gubernamentaes guatemaltecos, sociedad civil y la comunidad internacional para promover una reforma al Estado de Derecho y a las instituciones judiciales de la nación centroamericana" (elPeriódico, miércoles 3 de agosto de 2011, página 7). ¡Bien dice el refrán popular que en boca cerrada no entra mosca!
¿Acaso corresponde a un embajador de un país extranjero (en este caso, una potencia extranjera), tan sólo promover una reforma al Estado de Derecho? ¿Acaso le corresponde venir a tratar de modificar las instituciones judiciales? Aparte de que esas no son las atribuciones ni las facultades de un embajador, ¿tan bajo perfil tiene la persona nombrada, que no sabe que esas modificaciones, en todo caso y sin excepción, le toca hacerlas al Congreso de la Repúbica y no a funcionarios gubernamentales, menos a la sociedad civil y muchísimo menos a la comunidad internacional?
Declaraciones proconsulares de tal naturaleza solamente reflejan el desdén con que Estados Unidos de América, que se ve a sí mismo todavía como un Imperio, nos ve a los pequeños, medianos y más grandes países de latinoamérica, y en nada abonan a las buenas relaciones que, eso sí está dentro de sus atribuciones, debe venir a fomentar el señor embajador en nombre del pueblo y del gobierno estadounidense.
Podremos ser un país con grandes problemas, tanto de pobreza como de otras y variadas índoles, pero eso no le da derecho al más encopetado embajador a venir a nuestro terruño con aires de conquistador, mandamás o capataz.
Sería de mayor beneficio del nuevo embajador irse enterando que, con todos los problemas que en Guatemala tenemos, le corresponde a los guatemaltecos salvaguardar, defender o preservar el Estado de Derecho en nuestro país.
Sus mejores ideas, su buena fe y su hombría de bien podrán ser bien recibidas y apreciadas por quienes conformamos esta sociedad cosmopolita, pero con el respeto debido a nuestra soberanía y a la independencia de nuestros poderes públicos.
Ojalá las primeras expresiones de las ideas que trae el nuevo embajador estadounidense sean producto de falta de experiencia de su persona y no de una agenda dictada por sus superiores en el Departamento de Estado.
El daño que las filtraciones de sus comunicaciones internas, a través de wikileaks, ha sido tremendo en el nivel de confianza de prácticamente todo el resto del planeta, incluyendo sus aliados, y esta desafortunada manera de vernos, expresada en público, no abona a restablecer la misma.
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sábado, 19 de marzo de 2011
LA VISITA DE BARACK OBAMA A AMÉRICA LATINA
Los presidentes de Estados Unidos de América, EEUU, tienen diversas maneras de ver a América Latina, desde una perspectiva de que no valemos nada, que ha dado lugar a la denominación de "imperialismo", como la de Teodoro Roossevelt, hasta una condescendiente, como la de Bill Clinton, pasando por la de total indiferencia, como la de George W. Bush (es decir, el hijo).
Sin embargo, el discurso que anoche diera la Secretaria de EEUU, Hillary Clinton, en el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, CSIS, por sus siglas en inglés, en Washington, destacando las fenomenales oportunidades que, para ellos, hay en América Latina, en un discurso diseñado para enmarcar o para darle contenido a la visita de Estado que el presidente Obama ha emprendido por Brasil, Chile y El Salvador, nos hace pensar que estamos frente a un parteaguas, si no dentro de nuestras relaciones con el coloso económico, industrial, comercial y militar del norte, sí lo estamos, por lo menos, en la visión que el partido de gobierno, de ese país, tiene de lo que ha sido esa relación, de la manera como viene estancándose la misma, profundizándose tan sólo en lo que se refiere a problemas, lo que no nos lleva, ni en el futuro cercano ni en el largo plazo, a nada mejor de lo que tenemos.
Es desde ese punto de vista que aplaudimos y respaldamos ese cambio de visión de lo que somos y de lo que representamos los latinoamericanos para Estados Unidos, tanto desde nuestros países como adentro, a través de nuestros migrantes trabajando allá.
Sabemos, porque hemos estado involucrados de alguna manera en el desarrollo de las actividades que alrededor de esta anunciada visita se hará en El Salvador, que el presidente Obama no ha querido aceptar, para nada, el tema migrante en la agenda que tratará, lo cual consideramos un tremendo error de su parte pues, siendo una realidad, no se puede tapar el sol con un dedo ni pretender que el problema desaparecerá con la técnica del avestruz, de enterrar la cabeza para sentirse invisible ante el peligro. ¡Por lo menos debiera anunciar que se concede, en términos de igualdad, el Estatuto de Protección Temporal, TPS (por sus siglas en inglés), a los guatemaltecos que trabajan allá!
Sin embargo, es innegable que el modelo actual en que quien tiene el dinero lo suelta con gotero en una supuesta cooperación internacional que, en décadas, ha servido en muchos sentidos para apoyar y mantener a sus funcionarios en el exterior, incluyendo a los del servicio de inteligencia, y cuyos resultados salen en los periódicos pero no terminan con el sufrimiento y la pobreza en la que se encuentran nuestros países, obligando a que, cada vez, más gente busque el rumbo hacia donde la economía sí permite mayores y mejores oportunidades.
Además, mucha de esa cooperación, los ciudadanos de estos países sentimos que está condicionada a cuestiones que rayan en el chantaje, y que no se ha hecho mucho por preservarla de la corrupción de los funcionarios locales.
En alguna parte de este espacio hemos escrito sobre la diferencia del modelo europeo de desarrollo, que le apostó a elevar, del todo, el nivel económico de los países de europa del este que iba incorporando a la Unión Europea, UE, y cómo EEUU debiera seguir este modelo de desarrollo, pues le conviene que haya, en América Latina, un mercado de varios cientos de millones de habitantes y de posibles consumidores cuyas grandes mayorías están, hoy, en la pobreza, en lugar de seguir "cooperando" para el desarrollo de nuestros países.
Por otro lado, la lucha contra el narcotráfico no lleva a lugar seguro alguno mientras EEUU ponga unos cuantos milloncitos (comparado con lo que este tráfico significa), a cambio de que los latinoamericanos pongamos la sangre. Tiene que haber desarrollo real en nuestros países para que la gente tenga oportunidades de trabajo dignas y evitarse, así, buscar el camino fácil que proporciona la droga y su traslado o comercialización. Además, tampoco es lógico que, en años de cooperación contra el narcotráfico en nuestros países, nunca caiga un verdadero capo de la droga en su propio país, lo cual hace sospechar, realmente, sobre lo que sucede y qué futuro tiene esta situación.
El problema de la nueva visión de la administración Obama es que sus opositores políticos, incluyendo los de su propio partido, pueda que no compartan su visión, lo cual la haría susceptible no sólo de falta de apoyo sino de verdaderos ataques, incluyendo la de la prensa.
Nuestra experiencia nos hace saber y presentir que las lomas de Washington (the hill), desde donde gobiernan EEUU pero creen gobernar el mundo, teniendo tan poca altura, marea a los políticos de turno. Acostumbrados a verse como el centro del Universo, difícilmente, porque lo diga la Secretaria de Estado o lo venga a recalcar el mismo Presidente de su país, dejarán diputados, senadores y todo su equipo de asistentes que hacen, en gran parte, el trabajo de carpintería de los diferentes Comités, en donde se asumen posiciones políticas y se generan corrientes de opinión, dejarán, decíamos, de vernos todavía como su patio trasero, como el callejón obscuro donde se suele sacar a dejar la basura.
Es urgente, entonces, que Latinoamérica responda con rapidez, con madurez política y con altura. Si Washington nos abre la puerta en estos momentos para vernos como sus socios y no como los parientes pobres, hay que actuar en consecuencia y ayudarle a la actual administración estadounidense a vender esta política en lo interno, asunto que tiene muy claro la señora Clinton, según se desprende de su propio discurso.
Ojalá Dios nos preste la vida para ver, algún día, el comienzo de una relación seria en donde EEUU realmente invierta los capitales que América Latina necesita para ir llevando ese muro que hoy tiene en el Río Bravo, cada vez más hacia el sur, hasta que desaparezca totalmente al llegar a la Patagonia.
Desarrollar a México como Europa desarrolló a España significa, para EEUU, desarrollar un potencial mercado de unos 110 millones de personas (está probado que, para Europa, el negocio de invertir en España ha sido excelente). Una vez desarrollado México, el desarrollo de Centroamérica con la inversión de capital adecuado, casi no lo sentirá comparado con lo anterior, pero le representaría, estimamos, sumarle otros 40 millones de consumidores. Así, sumando países en América del Sur, hasta convertir a toda América en una zona del mundo desarrollado, del denominado primer mundo, es un buen negocio para EEUU, pero es indispensable que los políticos de hoy, de los dos bandos más representativos, lo entiendan, lo compartan y lo sepan transmitir, no sólo a su electorado sino a las nuevas generaciones de políticos que los sucedan, a las iglesias, a los tanques de pensamiento, a las universidades, a la prensa y a su opinión pública.
¿Quieren detener la migración ilegal de latinoamericanos? ¡He aquí la solución! Pero no es gratis: requiere inversión real, perseverancia y mantener la brújula a toda costa.
Sin embargo, el discurso que anoche diera la Secretaria de EEUU, Hillary Clinton, en el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, CSIS, por sus siglas en inglés, en Washington, destacando las fenomenales oportunidades que, para ellos, hay en América Latina, en un discurso diseñado para enmarcar o para darle contenido a la visita de Estado que el presidente Obama ha emprendido por Brasil, Chile y El Salvador, nos hace pensar que estamos frente a un parteaguas, si no dentro de nuestras relaciones con el coloso económico, industrial, comercial y militar del norte, sí lo estamos, por lo menos, en la visión que el partido de gobierno, de ese país, tiene de lo que ha sido esa relación, de la manera como viene estancándose la misma, profundizándose tan sólo en lo que se refiere a problemas, lo que no nos lleva, ni en el futuro cercano ni en el largo plazo, a nada mejor de lo que tenemos.
Es desde ese punto de vista que aplaudimos y respaldamos ese cambio de visión de lo que somos y de lo que representamos los latinoamericanos para Estados Unidos, tanto desde nuestros países como adentro, a través de nuestros migrantes trabajando allá.
Sabemos, porque hemos estado involucrados de alguna manera en el desarrollo de las actividades que alrededor de esta anunciada visita se hará en El Salvador, que el presidente Obama no ha querido aceptar, para nada, el tema migrante en la agenda que tratará, lo cual consideramos un tremendo error de su parte pues, siendo una realidad, no se puede tapar el sol con un dedo ni pretender que el problema desaparecerá con la técnica del avestruz, de enterrar la cabeza para sentirse invisible ante el peligro. ¡Por lo menos debiera anunciar que se concede, en términos de igualdad, el Estatuto de Protección Temporal, TPS (por sus siglas en inglés), a los guatemaltecos que trabajan allá!
Sin embargo, es innegable que el modelo actual en que quien tiene el dinero lo suelta con gotero en una supuesta cooperación internacional que, en décadas, ha servido en muchos sentidos para apoyar y mantener a sus funcionarios en el exterior, incluyendo a los del servicio de inteligencia, y cuyos resultados salen en los periódicos pero no terminan con el sufrimiento y la pobreza en la que se encuentran nuestros países, obligando a que, cada vez, más gente busque el rumbo hacia donde la economía sí permite mayores y mejores oportunidades.
Además, mucha de esa cooperación, los ciudadanos de estos países sentimos que está condicionada a cuestiones que rayan en el chantaje, y que no se ha hecho mucho por preservarla de la corrupción de los funcionarios locales.
En alguna parte de este espacio hemos escrito sobre la diferencia del modelo europeo de desarrollo, que le apostó a elevar, del todo, el nivel económico de los países de europa del este que iba incorporando a la Unión Europea, UE, y cómo EEUU debiera seguir este modelo de desarrollo, pues le conviene que haya, en América Latina, un mercado de varios cientos de millones de habitantes y de posibles consumidores cuyas grandes mayorías están, hoy, en la pobreza, en lugar de seguir "cooperando" para el desarrollo de nuestros países.
Por otro lado, la lucha contra el narcotráfico no lleva a lugar seguro alguno mientras EEUU ponga unos cuantos milloncitos (comparado con lo que este tráfico significa), a cambio de que los latinoamericanos pongamos la sangre. Tiene que haber desarrollo real en nuestros países para que la gente tenga oportunidades de trabajo dignas y evitarse, así, buscar el camino fácil que proporciona la droga y su traslado o comercialización. Además, tampoco es lógico que, en años de cooperación contra el narcotráfico en nuestros países, nunca caiga un verdadero capo de la droga en su propio país, lo cual hace sospechar, realmente, sobre lo que sucede y qué futuro tiene esta situación.
El problema de la nueva visión de la administración Obama es que sus opositores políticos, incluyendo los de su propio partido, pueda que no compartan su visión, lo cual la haría susceptible no sólo de falta de apoyo sino de verdaderos ataques, incluyendo la de la prensa.
Nuestra experiencia nos hace saber y presentir que las lomas de Washington (the hill), desde donde gobiernan EEUU pero creen gobernar el mundo, teniendo tan poca altura, marea a los políticos de turno. Acostumbrados a verse como el centro del Universo, difícilmente, porque lo diga la Secretaria de Estado o lo venga a recalcar el mismo Presidente de su país, dejarán diputados, senadores y todo su equipo de asistentes que hacen, en gran parte, el trabajo de carpintería de los diferentes Comités, en donde se asumen posiciones políticas y se generan corrientes de opinión, dejarán, decíamos, de vernos todavía como su patio trasero, como el callejón obscuro donde se suele sacar a dejar la basura.
Es urgente, entonces, que Latinoamérica responda con rapidez, con madurez política y con altura. Si Washington nos abre la puerta en estos momentos para vernos como sus socios y no como los parientes pobres, hay que actuar en consecuencia y ayudarle a la actual administración estadounidense a vender esta política en lo interno, asunto que tiene muy claro la señora Clinton, según se desprende de su propio discurso.
Ojalá Dios nos preste la vida para ver, algún día, el comienzo de una relación seria en donde EEUU realmente invierta los capitales que América Latina necesita para ir llevando ese muro que hoy tiene en el Río Bravo, cada vez más hacia el sur, hasta que desaparezca totalmente al llegar a la Patagonia.
Desarrollar a México como Europa desarrolló a España significa, para EEUU, desarrollar un potencial mercado de unos 110 millones de personas (está probado que, para Europa, el negocio de invertir en España ha sido excelente). Una vez desarrollado México, el desarrollo de Centroamérica con la inversión de capital adecuado, casi no lo sentirá comparado con lo anterior, pero le representaría, estimamos, sumarle otros 40 millones de consumidores. Así, sumando países en América del Sur, hasta convertir a toda América en una zona del mundo desarrollado, del denominado primer mundo, es un buen negocio para EEUU, pero es indispensable que los políticos de hoy, de los dos bandos más representativos, lo entiendan, lo compartan y lo sepan transmitir, no sólo a su electorado sino a las nuevas generaciones de políticos que los sucedan, a las iglesias, a los tanques de pensamiento, a las universidades, a la prensa y a su opinión pública.
¿Quieren detener la migración ilegal de latinoamericanos? ¡He aquí la solución! Pero no es gratis: requiere inversión real, perseverancia y mantener la brújula a toda costa.
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domingo, 12 de diciembre de 2010
RESOLUCIÓN PARLAMENTARIA EN FAVOR DE QUE SE EXTIENDA EL ESTATUTO DE PROTECCIÓN TEMPORAL, TPS, A LOS MIGRANTES GUATEMALTECOS EN EUA
La diputada Martha Pérez Campusano, de República Dominicana, presentó en el seno de la Asamblea Plenaria la iniciativa que señala el título de esta entrega, porque tiene sensibilidad social, entiende del daño ocasionado por los desastres naturales a Guatemala este año, y las condiciones de igualdad que, con respecto a otras comunidades de migrantes en Estados Unidos de América, debieran competir por el mercado laboral los guatemaltecos que se encuentran en ese país, como mecanismo para enviar dinero a sus familias.
La iniciativa fue aceptada y, luego, aprobada, en virtud de haberse aprobado la dispensa de trámite que permite que, en lugar de ir a alguna Comisión a esperar dictámen, se discuta de una vez y se someta a votación.
A continuación, por considerarla de interés, me permito dejar constancia de mi intervención en ese debate:
"DIPUTADO RICARDO ALFREDO FLORES ASTURIAS:
Cuando la diputada Martha nos presentó esta Iniciativa, inmediatamente la apoyamos desde un principio, y es que esta es una declaración política que el Parlamento va a efectuar sobre un tema que viene siendo como una espina en el corazón de los migrantes guatemaltecos desde hace unos doce años.
Hay una historia atrás de esto y la historia es triste para toda Centroamérica, y viene prácticamente desde el Huracán Mitch, que le pegó a Centroamérica. Se quedó cinco días parado sobre Honduras, en octubre de 1998; hizo pedazos El Salvador, hizo pedazos gran parte de Nicaragua, y también gran parte especialmente en el norte del altiplano de Guatemala.
El Estatuto de Protección Temporal no es una graciosa concesión que hace el Gobierno de los Estados Unidos de América, sino que es una concesión que hace en respuesta a una petición que ha hecho algún gobierno, con anterioridad, a favor de sus connacionales. Y en aquella época, 1998, los Presidentes de los gobiernos de los demás países afectados por el Huracán Mitch, coincidieron todos en pedir ese Estatuto de Protección Temporal para garantizar a los migrantes de sus respectivos países, que trabajaban a través de una migración ilegal en Estados Unidos, que se les garantizase por lo menos que no iban a ser molestados, para poder producir con tranquilidad y enviar sus remesas a sus países, como una manera de aliviar las dolencias que pasaba especialmente la población más pobre.
Sin embargo, en aquella oportunidad, el Presidente de Guatemala, en lugar de solicitar el Estatuto de Protección Temporal para los migrantes guatemaltecos, lo que solicitó fue un trato igualitario en la compra de los productos que nosotros exportamos, para que se pagase a Guatemala los precios justos por los productos que exportamos.
Lo que sucedió a la larga, es que el mercado siguió rigiendo los precios de los productos, que los demás países obtuvieron con el tiempo la protección de este estatuto para sus connacionales, con lo cual vienen trabajando aunque sea todavía de manera irregular y de ingreso ilegal a Estados Unidos, pero con un fuero de protección jurídica, que no le permite a la policía migratoria interferir con ellos en esa producción mínima, pero suficiente para sustentar a sus familias; pero esa parte no la goza Guatemala. Ya son doce años de diferencia en cuanto a los demás connacionales del resto de Centroamérica.
Ahora que tuvimos tantas desgracias naturales este año, que empezó con una erupción y luego vino una tormenta tropical que causó muchísimos más daños que el Huracán Mitch -en Guatemala- y encima, probablemente el invierno más copioso de los últimos sesenta o setenta años, la gente que vive en situaciones de más pobreza en este país es la que más ha sufrido las consecuencias, y lo que hemos visto (y no es culpa del gobierno, pero es una realidad) es que el gobierno de la República no es capaz de llegar a todas esas comunidades que han sido más golpeadas.
Esto provoca dos fenómenos: El primero, es que más gente quiere migrar para salir huyendo del lodo, de la falta de oportunidades, de la pobreza, del derrumbe; pero además, produce el efecto también de los familiares que ya están del otro lado, tratando de mandar aunque sea lo poco, pero es lo que llega a esas poblaciones que están en situación de gran vulnerabilidad.
Quien les habla, viendo todo lo que estaba sucediendo, y con conocimiento de causa de todas estas situaciones, empezó a promover hace unos meses una campaña de apoyo a la solicitud de ese Estatuto de Protección Temporal que, al fin, hizo el Gobierno de Guatemala este año y que ha sido impulsado por la cancillería guatemalteca.
Yo, siendo opositor del gobierno, en esto sí lo he venido apoyando y a través de esta campaña logré (y eso sí fue curioso y se los quiero comentar), empecé la campaña pidiendo firmas de apoyo y lo que logré no fueron en su gran mayoría firmas, sino adhesiones de voluntad, algunas veces con la huella dactilar y otras veces (hay que entender cómo funcionan las comunidades en Guatemala) a través de la firma o de la huella dactilar del líder de una comunidad analfabeta, que deposita la confianza en ese líder para que, en nombre de toda la comunidad, apoye.
Entonces, cuando yo entregué a la oficina de atención al migrante, adscrita a la cancillería guatemalteca, una caja conteniendo todas estas adhesiones, unas firmas y otras huellas, fui muy claro al decir todas estas circunstancias y que eran cincuenta y ocho mil y pico adhesiones de voluntad a esta situación que se había dado.
Debo aclarar también que en medio de todo ese invierno, en un accidente de tránsito, se fueron al fondo de un barranco (gracias a Dios no hubo muertos, pero sí como una decena de heridos) ahí venían varias decenas de miles de adhesiones adicionales que se perdieron.
O sea, la respuesta que yo vi, de la adhesión de la ciudadanía guatemalteca a esta solicitud de apoyo con el Estatuto Temporal de Protección a los migrantes, se dio más que todo exactamente en las comunidades más pobres del país, en donde ni siquiera saben leer ni escribir, no saben firmar, pero sí entienden perfectamente que esta es una medida que apoya a sus familiares en Estados Unidos, para que puedan trabajar, producir y mandarles ese dinero que tanto les sirve.
De tal manera que no sólo felicito a la diputada ponente, sino que aclaro que estas adhesiones, las mandó la cancillería a la embajada de Guatemala en Washington, y por nota que me envió el señor canciller, sé que la embajada las entregó directamente en el Departamento de Estado.
Esto es algo más que se viene a sumar al proceso, prácticamente sería la declaración política del órgano político de discusión de Centroamérica y creo que este Estatuto es vital para que de alguna manera se llegue, con plata, a esas miles de comunidades que fueron afectadas, arrasadas por las correntadas y que no hay gobierno, con toda la plata del mundo, que sea capaz de llegar como la propia familia. Así es que esto lo agradezco a la diputada ponente y a los diputados que así tengan a bien apoyarlo, en nombre de las personas que nosotros sentimos el deber de representar en este foro. Muchas gracias."
La iniciativa fue aceptada y, luego, aprobada, en virtud de haberse aprobado la dispensa de trámite que permite que, en lugar de ir a alguna Comisión a esperar dictámen, se discuta de una vez y se someta a votación.
A continuación, por considerarla de interés, me permito dejar constancia de mi intervención en ese debate:
"DIPUTADO RICARDO ALFREDO FLORES ASTURIAS:
Cuando la diputada Martha nos presentó esta Iniciativa, inmediatamente la apoyamos desde un principio, y es que esta es una declaración política que el Parlamento va a efectuar sobre un tema que viene siendo como una espina en el corazón de los migrantes guatemaltecos desde hace unos doce años.
Hay una historia atrás de esto y la historia es triste para toda Centroamérica, y viene prácticamente desde el Huracán Mitch, que le pegó a Centroamérica. Se quedó cinco días parado sobre Honduras, en octubre de 1998; hizo pedazos El Salvador, hizo pedazos gran parte de Nicaragua, y también gran parte especialmente en el norte del altiplano de Guatemala.
El Estatuto de Protección Temporal no es una graciosa concesión que hace el Gobierno de los Estados Unidos de América, sino que es una concesión que hace en respuesta a una petición que ha hecho algún gobierno, con anterioridad, a favor de sus connacionales. Y en aquella época, 1998, los Presidentes de los gobiernos de los demás países afectados por el Huracán Mitch, coincidieron todos en pedir ese Estatuto de Protección Temporal para garantizar a los migrantes de sus respectivos países, que trabajaban a través de una migración ilegal en Estados Unidos, que se les garantizase por lo menos que no iban a ser molestados, para poder producir con tranquilidad y enviar sus remesas a sus países, como una manera de aliviar las dolencias que pasaba especialmente la población más pobre.
Sin embargo, en aquella oportunidad, el Presidente de Guatemala, en lugar de solicitar el Estatuto de Protección Temporal para los migrantes guatemaltecos, lo que solicitó fue un trato igualitario en la compra de los productos que nosotros exportamos, para que se pagase a Guatemala los precios justos por los productos que exportamos.
Lo que sucedió a la larga, es que el mercado siguió rigiendo los precios de los productos, que los demás países obtuvieron con el tiempo la protección de este estatuto para sus connacionales, con lo cual vienen trabajando aunque sea todavía de manera irregular y de ingreso ilegal a Estados Unidos, pero con un fuero de protección jurídica, que no le permite a la policía migratoria interferir con ellos en esa producción mínima, pero suficiente para sustentar a sus familias; pero esa parte no la goza Guatemala. Ya son doce años de diferencia en cuanto a los demás connacionales del resto de Centroamérica.
Ahora que tuvimos tantas desgracias naturales este año, que empezó con una erupción y luego vino una tormenta tropical que causó muchísimos más daños que el Huracán Mitch -en Guatemala- y encima, probablemente el invierno más copioso de los últimos sesenta o setenta años, la gente que vive en situaciones de más pobreza en este país es la que más ha sufrido las consecuencias, y lo que hemos visto (y no es culpa del gobierno, pero es una realidad) es que el gobierno de la República no es capaz de llegar a todas esas comunidades que han sido más golpeadas.
Esto provoca dos fenómenos: El primero, es que más gente quiere migrar para salir huyendo del lodo, de la falta de oportunidades, de la pobreza, del derrumbe; pero además, produce el efecto también de los familiares que ya están del otro lado, tratando de mandar aunque sea lo poco, pero es lo que llega a esas poblaciones que están en situación de gran vulnerabilidad.
Quien les habla, viendo todo lo que estaba sucediendo, y con conocimiento de causa de todas estas situaciones, empezó a promover hace unos meses una campaña de apoyo a la solicitud de ese Estatuto de Protección Temporal que, al fin, hizo el Gobierno de Guatemala este año y que ha sido impulsado por la cancillería guatemalteca.
Yo, siendo opositor del gobierno, en esto sí lo he venido apoyando y a través de esta campaña logré (y eso sí fue curioso y se los quiero comentar), empecé la campaña pidiendo firmas de apoyo y lo que logré no fueron en su gran mayoría firmas, sino adhesiones de voluntad, algunas veces con la huella dactilar y otras veces (hay que entender cómo funcionan las comunidades en Guatemala) a través de la firma o de la huella dactilar del líder de una comunidad analfabeta, que deposita la confianza en ese líder para que, en nombre de toda la comunidad, apoye.
Entonces, cuando yo entregué a la oficina de atención al migrante, adscrita a la cancillería guatemalteca, una caja conteniendo todas estas adhesiones, unas firmas y otras huellas, fui muy claro al decir todas estas circunstancias y que eran cincuenta y ocho mil y pico adhesiones de voluntad a esta situación que se había dado.
Debo aclarar también que en medio de todo ese invierno, en un accidente de tránsito, se fueron al fondo de un barranco (gracias a Dios no hubo muertos, pero sí como una decena de heridos) ahí venían varias decenas de miles de adhesiones adicionales que se perdieron.
O sea, la respuesta que yo vi, de la adhesión de la ciudadanía guatemalteca a esta solicitud de apoyo con el Estatuto Temporal de Protección a los migrantes, se dio más que todo exactamente en las comunidades más pobres del país, en donde ni siquiera saben leer ni escribir, no saben firmar, pero sí entienden perfectamente que esta es una medida que apoya a sus familiares en Estados Unidos, para que puedan trabajar, producir y mandarles ese dinero que tanto les sirve.
De tal manera que no sólo felicito a la diputada ponente, sino que aclaro que estas adhesiones, las mandó la cancillería a la embajada de Guatemala en Washington, y por nota que me envió el señor canciller, sé que la embajada las entregó directamente en el Departamento de Estado.
Esto es algo más que se viene a sumar al proceso, prácticamente sería la declaración política del órgano político de discusión de Centroamérica y creo que este Estatuto es vital para que de alguna manera se llegue, con plata, a esas miles de comunidades que fueron afectadas, arrasadas por las correntadas y que no hay gobierno, con toda la plata del mundo, que sea capaz de llegar como la propia familia. Así es que esto lo agradezco a la diputada ponente y a los diputados que así tengan a bien apoyarlo, en nombre de las personas que nosotros sentimos el deber de representar en este foro. Muchas gracias."
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jueves, 2 de septiembre de 2010
LA AGENDA EXTERIOR DE ESTADOS UNIDOS. UNA DE CAL, OTRA DE ARENA
Algún tiempo le ha costado al Presidente Barack Obama comenzar a cumplir su promesa de campaña con relación a las guerras simultáneas de Afganistán y de Irak, hasta que, hace pocos días, el 19 de agosto de 2010, anunció que las operaciones militares, en Irak, habían terminado, de modo que se ha iniciado la salida ordenada de las tropas estadounidenses de ese país.
La guerra de Afganistán, inexplicablemente, continúa igual, después que se cambiara al Comandante en Jefe a raíz del escándalo del anterior ocasionado por sus declaraciones a una famosa revista.
Pero lo peor de todo, en nuestra opinión hasta bochornoso y contraproducente, es la prórroga, por un año más que vencerá el 14 de septiembre de 2011, del embargo comercial de Estados Unidos a Cuba.
Después de tantas décadas de este embargo, las autoridades estadounidenses y la poderosa opinión pública, porque allá los políticos sí son sensibles a lo que se dice y a lo que se piensa, ya debieran darse cuenta que ese no es método ni para derrocar un gobierno hostil ni para debilitarlo, pues a estas alturas, la nación bloqueada ya ha conseguido alternativas para proveerse de lo que haya necesidad de conseguir.
La visita que hiciéramos a Cuba en agosto de 2009 nos ha dado la experiencia necesaria como para opinar que este tipo de embargos a quien verdaderamente perjudica es al ya suficientemente sufrido pueblo cubano, cuyas grandes mayorías nacieron bajo el actual régimen y no tienen culpa alguna de lo que sus líderes hacen o hayan efectuado en el pasado.
Estamos convencidos que las libertades civiles, las garantías individuales y la protección de los Derechos Humanos que el pueblo estadounidense cree que a través del bloqueo comercial impulsan, jamás se lograrán por esta vía.
Pueda ser que los políticos estadounidenses, que también crecieron (y muchos nacieron) dentro de la época del embargo, no han tenido la oportunidad de viajar, de visitar, de vivir y convivir aunque sea algunos días en Cuba como para tener una mejor visión a la hora de tomar decisiones que hoy, por lo que se ve, son de escritorio o de curul, pero carentes de una parte importante de los argumentos, los cuales tienen que entrar por los sentidos.
La guerra de Afganistán, inexplicablemente, continúa igual, después que se cambiara al Comandante en Jefe a raíz del escándalo del anterior ocasionado por sus declaraciones a una famosa revista.
Pero lo peor de todo, en nuestra opinión hasta bochornoso y contraproducente, es la prórroga, por un año más que vencerá el 14 de septiembre de 2011, del embargo comercial de Estados Unidos a Cuba.
Después de tantas décadas de este embargo, las autoridades estadounidenses y la poderosa opinión pública, porque allá los políticos sí son sensibles a lo que se dice y a lo que se piensa, ya debieran darse cuenta que ese no es método ni para derrocar un gobierno hostil ni para debilitarlo, pues a estas alturas, la nación bloqueada ya ha conseguido alternativas para proveerse de lo que haya necesidad de conseguir.
La visita que hiciéramos a Cuba en agosto de 2009 nos ha dado la experiencia necesaria como para opinar que este tipo de embargos a quien verdaderamente perjudica es al ya suficientemente sufrido pueblo cubano, cuyas grandes mayorías nacieron bajo el actual régimen y no tienen culpa alguna de lo que sus líderes hacen o hayan efectuado en el pasado.
Estamos convencidos que las libertades civiles, las garantías individuales y la protección de los Derechos Humanos que el pueblo estadounidense cree que a través del bloqueo comercial impulsan, jamás se lograrán por esta vía.
Pueda ser que los políticos estadounidenses, que también crecieron (y muchos nacieron) dentro de la época del embargo, no han tenido la oportunidad de viajar, de visitar, de vivir y convivir aunque sea algunos días en Cuba como para tener una mejor visión a la hora de tomar decisiones que hoy, por lo que se ve, son de escritorio o de curul, pero carentes de una parte importante de los argumentos, los cuales tienen que entrar por los sentidos.
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martes, 15 de junio de 2010
UN ENSAYO CUÁNTICO QUE NO ES DE ECONOMÍA PERO SÍ LO ES
Hay algo que, más que ligado a la política, está vinculado a la economía y al sentido común, aunque no deja de tener relación con la primera.
Hace meses advertí que ésta no sería una crisis económica, sino la primera de dos o, probablemente, una sola muy larga con altibajos.
Hoy tengo razones para pensar que sigo teniendo razón.
Cuando escribí con relación a este tema estaba en su apogeo, prácticamente, la crisis económica estadounidense provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria, y todavía se dudaba cuán contaminadas resultarían las economías de otros países industrializados.
Hoy es preocupante ver que, indepentientemente de las causas originarias del primer problema al cual nos referimos, varios países europeos han entrado en sendas crisis fiscales, económicas y hasta políticas, derivadas de causas que poco o nada tienen que ver con la primera, la estadounidense, y que están más relacionadas con el costo que implica venir manteniendo ese Estado Bienestar del cual muchos europeos están tan orgullosos.
Beneficios sociales fuera de toda lógica están, ahora, pasando la factura. Pero este tema ha sido otro que ya traté anteriormente.
Lo que deseo resaltar hoy es un fenómeno que se comenzará a dar, si no es que ya comenzó en este mundo globalizado en donde los capitales, ahora, se mueven de un continente a otro con tan sólo pulsar un botón. Seguramente ya comenzó, pero es seguro que, conforme transcurra el tiempo, podría irse agudizando.
Se trata de la huída de capitales de los países industrializados europeos que hoy están emproblemados, con unos déficit fiscales que rondan o andan en porcentajes de dos cifras, y cuyas autoridades están tratando de reducir ferozmente para cumplir con las espectativas de la Unión Europea.
Dentro de las medidas que no afectan al capital están el recorte presupuestario, la reducción de salarios de los empleados y funcionarios públicos, la ampliación de la edad de jubilación, por decir algunos; pero la contraparte a estos "sacrificios" es el aumento de las tasas de impuestos.
Desde mi cómoda posición de observador me atrevo a vaticinar que muchos capitales huirán de los países en donde se harán menos rentables, buscando otros países en donde produzcan mejores dividendos.
Aquí entra el elemento del tiempo. Entre paréntesis: éste podría ser un ensayo cuántico en el cual, siguiendo a Max Planck y a Albert Einstein, visualizamos el espacio (Europa-América)-tiempo (lo pasado, lo que pasa y lo que no ha sucedido) como un todo.
Mucho de ese capital que sale de Grecia, de España, de Portugal, de Islandia, de la misma Italia que tiene muchos problemas pero no ha sonado tanto; Francia, sacando a la venta miles de bienes inmuebles del Estado, y de otros países, está llegando a Estados Unidos de América, el cual viene manejando un déficit presupuestario de poco más del 9%, lo cual, para el inmenso tamaño que tiene con relación al resto de países del mundo, es un endeudamiento tremendo.
Estados Unidos no está maduro ni tiene las presiones de sus socios, como las economías europeas, como para entrar en el proceso de recortes de gastos y beneficios y el aumento de impuestos.
Es más, el presidente Barack Obama se ha dado a conocer como fiel seguidor de Maynard Keynes, el economista que sostenía que el gobierno podía orientar su gasto con la finalidad de estimular la economía de un país.
Siento que el gobierno estadounidense le está apostando a que la rebaja de impuestos a quienes más producen, de la época del presidente George W. Bush, venza, o que termine una de sus guerras, sea en Afganistán o en Irak, y que la primera le ayude a recaudar más o alguna de las segundas a gastar menos.
Mientras tanto, los gastos del Seguro Social y de salud del programa Medicare, se han incrementado tremendamente con la reciente reforma aprobada por las dos cámaras en ese país, de modo que la llegada de ese capital está ayudando a prolongar un espejismo que en cualquier momento puede desaparecer.
No soy economista, soy abogado, pero mi olfato político y mi sentido común me hacen visualizar que esta es una razón poderosa para pensar que la actual crisis económica, de la cual el mundo no acaba de salir, podría languidecer para, después, agudizarse, o podría complicarse de una vez sin muchas trabas. Me inclino más por la primera.
Por mi parte, no veo cómo la economía del gran Estados Unidos, que encima tiene que lidiar con el emergente poderío comercial chino, pueda permanecer mucho tiempo sin comenzar a tomar las medidas que, hoy, tienen la situación de negocios y los gobiernos europeos tan complicados.
En la medida que el gigante del norte comience ya a hacer algo al respecto, más quedaré yo como alarmista y menos olas sentiremos; pero en la medida que más tiempo pase y siga gastando como lo viene haciendo, el momento de pasar la factura será tremendo.
Yo no quisiera estar en ese espacio ni ese tiempo.
Hace meses advertí que ésta no sería una crisis económica, sino la primera de dos o, probablemente, una sola muy larga con altibajos.
Hoy tengo razones para pensar que sigo teniendo razón.
Cuando escribí con relación a este tema estaba en su apogeo, prácticamente, la crisis económica estadounidense provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria, y todavía se dudaba cuán contaminadas resultarían las economías de otros países industrializados.
Hoy es preocupante ver que, indepentientemente de las causas originarias del primer problema al cual nos referimos, varios países europeos han entrado en sendas crisis fiscales, económicas y hasta políticas, derivadas de causas que poco o nada tienen que ver con la primera, la estadounidense, y que están más relacionadas con el costo que implica venir manteniendo ese Estado Bienestar del cual muchos europeos están tan orgullosos.
Beneficios sociales fuera de toda lógica están, ahora, pasando la factura. Pero este tema ha sido otro que ya traté anteriormente.
Lo que deseo resaltar hoy es un fenómeno que se comenzará a dar, si no es que ya comenzó en este mundo globalizado en donde los capitales, ahora, se mueven de un continente a otro con tan sólo pulsar un botón. Seguramente ya comenzó, pero es seguro que, conforme transcurra el tiempo, podría irse agudizando.
Se trata de la huída de capitales de los países industrializados europeos que hoy están emproblemados, con unos déficit fiscales que rondan o andan en porcentajes de dos cifras, y cuyas autoridades están tratando de reducir ferozmente para cumplir con las espectativas de la Unión Europea.
Dentro de las medidas que no afectan al capital están el recorte presupuestario, la reducción de salarios de los empleados y funcionarios públicos, la ampliación de la edad de jubilación, por decir algunos; pero la contraparte a estos "sacrificios" es el aumento de las tasas de impuestos.
Desde mi cómoda posición de observador me atrevo a vaticinar que muchos capitales huirán de los países en donde se harán menos rentables, buscando otros países en donde produzcan mejores dividendos.
Aquí entra el elemento del tiempo. Entre paréntesis: éste podría ser un ensayo cuántico en el cual, siguiendo a Max Planck y a Albert Einstein, visualizamos el espacio (Europa-América)-tiempo (lo pasado, lo que pasa y lo que no ha sucedido) como un todo.
Mucho de ese capital que sale de Grecia, de España, de Portugal, de Islandia, de la misma Italia que tiene muchos problemas pero no ha sonado tanto; Francia, sacando a la venta miles de bienes inmuebles del Estado, y de otros países, está llegando a Estados Unidos de América, el cual viene manejando un déficit presupuestario de poco más del 9%, lo cual, para el inmenso tamaño que tiene con relación al resto de países del mundo, es un endeudamiento tremendo.
Estados Unidos no está maduro ni tiene las presiones de sus socios, como las economías europeas, como para entrar en el proceso de recortes de gastos y beneficios y el aumento de impuestos.
Es más, el presidente Barack Obama se ha dado a conocer como fiel seguidor de Maynard Keynes, el economista que sostenía que el gobierno podía orientar su gasto con la finalidad de estimular la economía de un país.
Siento que el gobierno estadounidense le está apostando a que la rebaja de impuestos a quienes más producen, de la época del presidente George W. Bush, venza, o que termine una de sus guerras, sea en Afganistán o en Irak, y que la primera le ayude a recaudar más o alguna de las segundas a gastar menos.
Mientras tanto, los gastos del Seguro Social y de salud del programa Medicare, se han incrementado tremendamente con la reciente reforma aprobada por las dos cámaras en ese país, de modo que la llegada de ese capital está ayudando a prolongar un espejismo que en cualquier momento puede desaparecer.
No soy economista, soy abogado, pero mi olfato político y mi sentido común me hacen visualizar que esta es una razón poderosa para pensar que la actual crisis económica, de la cual el mundo no acaba de salir, podría languidecer para, después, agudizarse, o podría complicarse de una vez sin muchas trabas. Me inclino más por la primera.
Por mi parte, no veo cómo la economía del gran Estados Unidos, que encima tiene que lidiar con el emergente poderío comercial chino, pueda permanecer mucho tiempo sin comenzar a tomar las medidas que, hoy, tienen la situación de negocios y los gobiernos europeos tan complicados.
En la medida que el gigante del norte comience ya a hacer algo al respecto, más quedaré yo como alarmista y menos olas sentiremos; pero en la medida que más tiempo pase y siga gastando como lo viene haciendo, el momento de pasar la factura será tremendo.
Yo no quisiera estar en ese espacio ni ese tiempo.
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domingo, 25 de abril de 2010
LOS MIGRANTES, OBJETO DE POLÍTICAS DIVERSAS ALREDEDOR DEL MUNDO
Migrante es la raza humana. Es su naturaleza.
Es la evolución del ser humano con la generación de instituciones, de leyes, de ordenanzas, la que ha ido, poco a poco, hasta estas últimas décadas, emitiendo las regulaciones para impedir esa vocación que la naturaleza le ha dado a la humanidad, llegando al colmo de penalizarla en los últimos tiempos, equiparándola a cualquier actividad que sí es susceptible de dañar al prójimo.
Estados Unidos de América tiene, desde hace años, una política migratoria que siempre está pendiente de alguna reforma migratoria que, casi siempre, llaman integral. Canadá y, últimamente, México, han ido endureciendo sus leyes migratorias; este último, por supuesto, viendo sólo para el sur del continente a la hora de apretar, y suplicando al norte a la hora de exigir.
Europa está inmersa, además, en un proceso de endurecimiento de su política migratoria, especialmente como reacción a la ola inmensa de migrantes provenientes del África Subsahariana. Hasta en las reuniones de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, EUROLAT, existe una Propuesta de Recomendación, de fecha 22 de marzo del presente año, sobre migración en las relaciones Unión Europea-América Latina y el Caribe.
Es, como se ve a simple vista, una cuestión de los países ricos, a excepción de México, que con todo lo que tiene todavía no puede decirse que es un país que pueda catalogarse de rico. Es una cuestión de los países que tienen mayores índices de desarrollo, que atraen más capital para la formación de más y mejores plazas de trabajo.
Lo que quiero hacer resaltar, en este ensayo, es un tanto polémico, pero entendible si se lee bien y se ven las cosas alejadas de la coyuntura actual, de manera que traten de visualizarse en el futuro cercano.
Todo el mundo está alarmado por la nueva ley estatal de Arizona en contra de los migrantes ilegales (irregulares les llama la convención de la Organización de Naciones Unidas), pero si vemos bien, esa ley es tan sólo una respuesta a la falta de respuesta, valga la redundancia, del Congreso y el Senado de los Estados Unidos.
Lo importante de ver, en estos momentos, no es sólo la condena que se hace en Arizona de los migrantes que les ayudan a levantar sus cosechas, a mantener limpios sus colegios y hasta a atender a sus enfermos en sus hospitales. Todo eso es condenable y yo lo condeno a la par de esos aproximadamente 40,000 guatemaltecos que viven sin papeles en ese Estado. Pero, en el fondo, lo que estamos viendo es la piedra en el zapato que le faltaba a la administración de Barack Obama para tomar en serio el proyecto de una Ley Migratoria moderna, que ayude a regularizar la situación de millones de personas (a veces se les olvida que son personas) y, a la vez, endurezca las actuales políticas de ingreso, con lo cual quedarían satisfechos los estados fronterizos con México, que son los más sensibles a estos temas.
Esa nueva ley, que forzadamente tienen que cabildear ahora, antes de que la xenofobia y el racismo se esparzan por otros Estados de la Unión, probablemente, como digo, será más dura en algunos aspectos, pero indubitablemente traerá consigo el procedimiento de legalización de la situación de varios millones de personas que hoy viven al amparo de Dios pero no de las leyes, lo cual es de gran justicia.
Se les olvida a los estadounidenses (yo jamás los llamo americanos, que americanos somos todos) que su nación es una de imigrantes, pero por alguna razón que desconozco, también ha de traer la raza humana alguna dosis de olvido de sus raíces, porque no es casualidad que en los puestos de migración los guardias más duros para con los latinos sean, precisamente, de origen latino.
Pues se les olvida que sus venerados padres fundadores fueron hijos de imigrantes o nacidos en el viejo continente.
A Estados Unidos le urge arreglar este tema. No puede el Gran Imperio del Norte ir por el mundo hablando de principios y de democracia cuando en su propio seno tienen en vigencia leyes propias de un estado nacional-socialista, en donde se les inculca a sus nuevas generaciones que es legalmente válido detener a alguien en la calle e interrogarlo por su apariencia racial.
Como política de esta naturaleza no los pueden llevar más que al mismísimo infierno, y lo que es peor, tales políticas pueden comenzar a contaminar al resto de Estados de la Unión, en las semanas que vienen predigo que veremos una intensa actividad de las instituciones estadounidenses por lograr cabildear, antes de que finalice este año, la tan ansiada reforma migratoria.
Solamente esperemos que la llegada de esa reforma haga recapacitar a los legisladores y gobernadora de Arizona y den marcha atrás en una ley que podemos entender pero jamás podremos aceptar.
Es la evolución del ser humano con la generación de instituciones, de leyes, de ordenanzas, la que ha ido, poco a poco, hasta estas últimas décadas, emitiendo las regulaciones para impedir esa vocación que la naturaleza le ha dado a la humanidad, llegando al colmo de penalizarla en los últimos tiempos, equiparándola a cualquier actividad que sí es susceptible de dañar al prójimo.
Estados Unidos de América tiene, desde hace años, una política migratoria que siempre está pendiente de alguna reforma migratoria que, casi siempre, llaman integral. Canadá y, últimamente, México, han ido endureciendo sus leyes migratorias; este último, por supuesto, viendo sólo para el sur del continente a la hora de apretar, y suplicando al norte a la hora de exigir.
Europa está inmersa, además, en un proceso de endurecimiento de su política migratoria, especialmente como reacción a la ola inmensa de migrantes provenientes del África Subsahariana. Hasta en las reuniones de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, EUROLAT, existe una Propuesta de Recomendación, de fecha 22 de marzo del presente año, sobre migración en las relaciones Unión Europea-América Latina y el Caribe.
Es, como se ve a simple vista, una cuestión de los países ricos, a excepción de México, que con todo lo que tiene todavía no puede decirse que es un país que pueda catalogarse de rico. Es una cuestión de los países que tienen mayores índices de desarrollo, que atraen más capital para la formación de más y mejores plazas de trabajo.
Lo que quiero hacer resaltar, en este ensayo, es un tanto polémico, pero entendible si se lee bien y se ven las cosas alejadas de la coyuntura actual, de manera que traten de visualizarse en el futuro cercano.
Todo el mundo está alarmado por la nueva ley estatal de Arizona en contra de los migrantes ilegales (irregulares les llama la convención de la Organización de Naciones Unidas), pero si vemos bien, esa ley es tan sólo una respuesta a la falta de respuesta, valga la redundancia, del Congreso y el Senado de los Estados Unidos.
Lo importante de ver, en estos momentos, no es sólo la condena que se hace en Arizona de los migrantes que les ayudan a levantar sus cosechas, a mantener limpios sus colegios y hasta a atender a sus enfermos en sus hospitales. Todo eso es condenable y yo lo condeno a la par de esos aproximadamente 40,000 guatemaltecos que viven sin papeles en ese Estado. Pero, en el fondo, lo que estamos viendo es la piedra en el zapato que le faltaba a la administración de Barack Obama para tomar en serio el proyecto de una Ley Migratoria moderna, que ayude a regularizar la situación de millones de personas (a veces se les olvida que son personas) y, a la vez, endurezca las actuales políticas de ingreso, con lo cual quedarían satisfechos los estados fronterizos con México, que son los más sensibles a estos temas.
Esa nueva ley, que forzadamente tienen que cabildear ahora, antes de que la xenofobia y el racismo se esparzan por otros Estados de la Unión, probablemente, como digo, será más dura en algunos aspectos, pero indubitablemente traerá consigo el procedimiento de legalización de la situación de varios millones de personas que hoy viven al amparo de Dios pero no de las leyes, lo cual es de gran justicia.
Se les olvida a los estadounidenses (yo jamás los llamo americanos, que americanos somos todos) que su nación es una de imigrantes, pero por alguna razón que desconozco, también ha de traer la raza humana alguna dosis de olvido de sus raíces, porque no es casualidad que en los puestos de migración los guardias más duros para con los latinos sean, precisamente, de origen latino.
Pues se les olvida que sus venerados padres fundadores fueron hijos de imigrantes o nacidos en el viejo continente.
A Estados Unidos le urge arreglar este tema. No puede el Gran Imperio del Norte ir por el mundo hablando de principios y de democracia cuando en su propio seno tienen en vigencia leyes propias de un estado nacional-socialista, en donde se les inculca a sus nuevas generaciones que es legalmente válido detener a alguien en la calle e interrogarlo por su apariencia racial.
Como política de esta naturaleza no los pueden llevar más que al mismísimo infierno, y lo que es peor, tales políticas pueden comenzar a contaminar al resto de Estados de la Unión, en las semanas que vienen predigo que veremos una intensa actividad de las instituciones estadounidenses por lograr cabildear, antes de que finalice este año, la tan ansiada reforma migratoria.
Solamente esperemos que la llegada de esa reforma haga recapacitar a los legisladores y gobernadora de Arizona y den marcha atrás en una ley que podemos entender pero jamás podremos aceptar.
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martes, 12 de enero de 2010
NUEVO RESBALÓN EN LA POLÍTICA EXTERIOR ESTADOUNIDENSE
Creí que no iba a volver a escribir sobre la crisis política hondureña, pero las circunstancias obligan a hacer un pequeño análisis de situación.
Es extraño que un político de experiencia, como es el caso de la señora Hillary Clinton, dé muestras de inconsistencia al grado que la cancillería estadounidense, denominada por quién sabe qué razón Departamento de Estado, primero condenó el Golpe de Estado en Honduras, luego reconoció al presidente interino Roberto Micheletti, manifestó que reconocería al gobierno que el pueblo hondureño eligiera y ahora, en nuevo resbalón, se meten en los asuntos internos de este querido país para pedir, a cambio de varios millones de dólares de "ayuda", que Roberto Micheletti deje la Presidencia de la República el 15 de enero de 2010, con el afán de "taparle el ojo al macho" o de querer tapar el sol con un dedo y que sea otra persona, pero no Micheletti, quien haga el traspaso de poder al presidente electo, Porfirio Lobo.
Con esos fines ha enviado en calidad de pro cónsul, con esa actitud que los gobernantes estadounidenses no entienden que odiamos todos en latinoamérica, al subsecretario adjunto de dicho Departamento de Estado, para América Latina, Craig Kelly.
Reto a cualquiera de mis lectores a que me explique en qué cambia cualquiera de los hechos pasados, incluyendo las responsabilidades políticas, civiles y penales, el hecho de que no sea fulano sino mengano quien entregue la banda presidencial. ¿No se entiende esto más como un capricho, como una necedad, como una terquedad que no tiene un solo fin utilitario?
Contrasta esta noticia con la nota de prensa que señala el periplo del embajador brasileño Gonçalo Moura, jefe del Departamento de América Central y el Caribe, a reunirse con delegados de los gobiernos guatemalteco, dominicano y salvadoreño, para afinar sus posiciones con miras a la próxima reunión de la Organización de Estados Americanos, OEA, según se dice, con una evaluación preliminar brasileña de que la situación en Honduras, después de la toma de posesión del presidente electo, tenderá a normalizarse. Eso dicen los cables de prensa; otra cosa que lo creamos así.
El problema que tiene Brasil es que no desea quedarse, a perpetuidad, con un huésped inesperado, creemos, a quien hay que buscarle una salida, so pena de quedarse la embajada brasileña en calidad de hotel por los siguientes años.
¿Qué tanto tendrán que ver, tanto la danza de millones venezolanos, junto a los ahora millones estadounidenses, en el nuevo capítulo de esta crisis política desatado alrededor de la amnistía que pretende otorgar el Congreso de Honduras a Manuel Zelaya?
¿Tienen derecho los extranjeros, sean brasileños, venezolanos, estadounidenses o guatemaltecos, ya en lo individual, ya parapetados en organizaciones como la OEA, para interferir en asuntos exclusivos de los hondureños?
El sometimiento a juicio de los militares involucrados en los hechos acaecidos el 28 de junio de 2009 en Tegucigalpa lo veo yo como algo que deviene natural, pero que no debiera ser exclusivo de ellos ni de los hechos sucedidos a partir de esa fecha. La administración de justicia debe ser amplia y revisar los hechos desde el inicio del período presidencial de Manuel Zelaya y atraer a ese ámbito a todos los involucrados en cualquier hecho antijurídico que se enmarque debidamente dentro de las regulaciones constitucionales y penales de ese país.
Someter a los militares a juicio es posible que lo interprete la Comunidad Internacional, así llamada, como el preludio de lo que podría pasarle a su protegido, el violador constitucional Zelaya, y por eso andan alborotados en reuniones entre ellos y, lo pero, creyendo que estamos en la época del Imperio Romano, yendo a tratar de manipular las cosas fuera del ámbito de la legalidad, en primer lugar, y de la jurisdicción que les corresponde, por otra parte.
Estados Unidos, con esta actitud, le da la razón a Fidel Castro y a Hugo Chávez cuando se refieren a ellos como el Imperio. Estados Unidos necesita aliados en el mundo, y los seguidores más recalcitrantes del sociópata Manuel Zelaya nunca van a ser sus aliados, así logre la restitución de este antes de la toma de posesión de Porfirio Lobo. Por otro lado, insulta, con estas actitudes neoimperialistas, a sus aliados naturales, a quienes siempre han creído en la democracia, en la libertad, en la no ingerencia en los asuntos internos de otros países, en el respeto mutuo de las naciones con base en la igualdad.
En la sociedad estadounidense suele haber "bullies", esas personas que pretenden conseguir lo que desean a base de pasarle encima a los demás. Es un fenómeno que se da desde los niños, pasa por los adolescentes y llega a las altas esferas de la sociedad, pero con una característica común: siempre son mal vistos, criticados, rechazados por los demás. El término más apropiado en español podría ser el de un matón, aunque no se adapta del todo al término original en inglés. Sin embargo, eso mismo es lo que el gigante, con sus millones, pretende hacer con la pequeña Honduras sin recordarse o haciendo caso omiso que por muy pequeño que sea el país, para sus ojos, hay Constitución, hay leyes, hay dignidad, hay patriotismo y hubo una decisión enmarcada en su ley constitucional mediante la cual el Congreso Nacional nombró a Roberto Micheletti como Presidente de la República para terminar el mandato de Manuel Zelaya, a quien destituyó, según entiendo, por traidor a la patria.
En reciente entrega en este blog señalo que el Acuerdo Guaymuras, el que apoyó en su conjunto la denominada Comunidad Internacional, está vigente, pero ahora resulta que son los mismos Estados Unidos quienes vienen a desacreditar lo pactado entre las partes, que es un proceso en marcha, y a inmiscuirse abusivamente para hacer renunciar al funcionario que representa, frente al mundo, a todos los hondureños. ¿Cómo vería la opinión pública estadounidense que un funcionario menor de la cancillería hondureña llegara a la Casa Blanca, a hablar con el Presidente de los Estados Unidos, ese que se traslada de un lado al otro en el famoso Air Force One, para pedirle que renuncie a cambio de qué se yo?
Mejor le iría a cualquier nación del mundo, en estos momentos, dejando que los hondureños resuelvan sus propios problemas. Todos los países, a excepción de Brasil, saldrían bien librados, pero también hay que entender que, en este caso, Brasil se invitó solo a ser parte de la crisis política interna y tuvo que haber medido las consecuencias, con anterioridad, de aceptar este tipo de huéspedes en su embajada.
Es extraño que un político de experiencia, como es el caso de la señora Hillary Clinton, dé muestras de inconsistencia al grado que la cancillería estadounidense, denominada por quién sabe qué razón Departamento de Estado, primero condenó el Golpe de Estado en Honduras, luego reconoció al presidente interino Roberto Micheletti, manifestó que reconocería al gobierno que el pueblo hondureño eligiera y ahora, en nuevo resbalón, se meten en los asuntos internos de este querido país para pedir, a cambio de varios millones de dólares de "ayuda", que Roberto Micheletti deje la Presidencia de la República el 15 de enero de 2010, con el afán de "taparle el ojo al macho" o de querer tapar el sol con un dedo y que sea otra persona, pero no Micheletti, quien haga el traspaso de poder al presidente electo, Porfirio Lobo.
Con esos fines ha enviado en calidad de pro cónsul, con esa actitud que los gobernantes estadounidenses no entienden que odiamos todos en latinoamérica, al subsecretario adjunto de dicho Departamento de Estado, para América Latina, Craig Kelly.
Reto a cualquiera de mis lectores a que me explique en qué cambia cualquiera de los hechos pasados, incluyendo las responsabilidades políticas, civiles y penales, el hecho de que no sea fulano sino mengano quien entregue la banda presidencial. ¿No se entiende esto más como un capricho, como una necedad, como una terquedad que no tiene un solo fin utilitario?
Contrasta esta noticia con la nota de prensa que señala el periplo del embajador brasileño Gonçalo Moura, jefe del Departamento de América Central y el Caribe, a reunirse con delegados de los gobiernos guatemalteco, dominicano y salvadoreño, para afinar sus posiciones con miras a la próxima reunión de la Organización de Estados Americanos, OEA, según se dice, con una evaluación preliminar brasileña de que la situación en Honduras, después de la toma de posesión del presidente electo, tenderá a normalizarse. Eso dicen los cables de prensa; otra cosa que lo creamos así.
El problema que tiene Brasil es que no desea quedarse, a perpetuidad, con un huésped inesperado, creemos, a quien hay que buscarle una salida, so pena de quedarse la embajada brasileña en calidad de hotel por los siguientes años.
¿Qué tanto tendrán que ver, tanto la danza de millones venezolanos, junto a los ahora millones estadounidenses, en el nuevo capítulo de esta crisis política desatado alrededor de la amnistía que pretende otorgar el Congreso de Honduras a Manuel Zelaya?
¿Tienen derecho los extranjeros, sean brasileños, venezolanos, estadounidenses o guatemaltecos, ya en lo individual, ya parapetados en organizaciones como la OEA, para interferir en asuntos exclusivos de los hondureños?
El sometimiento a juicio de los militares involucrados en los hechos acaecidos el 28 de junio de 2009 en Tegucigalpa lo veo yo como algo que deviene natural, pero que no debiera ser exclusivo de ellos ni de los hechos sucedidos a partir de esa fecha. La administración de justicia debe ser amplia y revisar los hechos desde el inicio del período presidencial de Manuel Zelaya y atraer a ese ámbito a todos los involucrados en cualquier hecho antijurídico que se enmarque debidamente dentro de las regulaciones constitucionales y penales de ese país.
Someter a los militares a juicio es posible que lo interprete la Comunidad Internacional, así llamada, como el preludio de lo que podría pasarle a su protegido, el violador constitucional Zelaya, y por eso andan alborotados en reuniones entre ellos y, lo pero, creyendo que estamos en la época del Imperio Romano, yendo a tratar de manipular las cosas fuera del ámbito de la legalidad, en primer lugar, y de la jurisdicción que les corresponde, por otra parte.
Estados Unidos, con esta actitud, le da la razón a Fidel Castro y a Hugo Chávez cuando se refieren a ellos como el Imperio. Estados Unidos necesita aliados en el mundo, y los seguidores más recalcitrantes del sociópata Manuel Zelaya nunca van a ser sus aliados, así logre la restitución de este antes de la toma de posesión de Porfirio Lobo. Por otro lado, insulta, con estas actitudes neoimperialistas, a sus aliados naturales, a quienes siempre han creído en la democracia, en la libertad, en la no ingerencia en los asuntos internos de otros países, en el respeto mutuo de las naciones con base en la igualdad.
En la sociedad estadounidense suele haber "bullies", esas personas que pretenden conseguir lo que desean a base de pasarle encima a los demás. Es un fenómeno que se da desde los niños, pasa por los adolescentes y llega a las altas esferas de la sociedad, pero con una característica común: siempre son mal vistos, criticados, rechazados por los demás. El término más apropiado en español podría ser el de un matón, aunque no se adapta del todo al término original en inglés. Sin embargo, eso mismo es lo que el gigante, con sus millones, pretende hacer con la pequeña Honduras sin recordarse o haciendo caso omiso que por muy pequeño que sea el país, para sus ojos, hay Constitución, hay leyes, hay dignidad, hay patriotismo y hubo una decisión enmarcada en su ley constitucional mediante la cual el Congreso Nacional nombró a Roberto Micheletti como Presidente de la República para terminar el mandato de Manuel Zelaya, a quien destituyó, según entiendo, por traidor a la patria.
En reciente entrega en este blog señalo que el Acuerdo Guaymuras, el que apoyó en su conjunto la denominada Comunidad Internacional, está vigente, pero ahora resulta que son los mismos Estados Unidos quienes vienen a desacreditar lo pactado entre las partes, que es un proceso en marcha, y a inmiscuirse abusivamente para hacer renunciar al funcionario que representa, frente al mundo, a todos los hondureños. ¿Cómo vería la opinión pública estadounidense que un funcionario menor de la cancillería hondureña llegara a la Casa Blanca, a hablar con el Presidente de los Estados Unidos, ese que se traslada de un lado al otro en el famoso Air Force One, para pedirle que renuncie a cambio de qué se yo?
Mejor le iría a cualquier nación del mundo, en estos momentos, dejando que los hondureños resuelvan sus propios problemas. Todos los países, a excepción de Brasil, saldrían bien librados, pero también hay que entender que, en este caso, Brasil se invitó solo a ser parte de la crisis política interna y tuvo que haber medido las consecuencias, con anterioridad, de aceptar este tipo de huéspedes en su embajada.
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viernes, 13 de noviembre de 2009
¡¡¡¡¡ ME LLEVO MI PELOTA !!!!!
Cual niño rico y consentido por su mami, Manuel Zelaya, el que fuera Presidente de la República de Honduras hasta el 28 de junio de 2009, desautoriza lo actuado por sus propios delegados en la Comisión de Diálogo que suscribieran, junto con los delegados del gobierno de transición de Roberto Micheletti, el Acuerdo Guaymuras que contempla la instalación de una Comisión de Verificación, la constitución de un Gobierno de Unidad y Reconciliación, la solicitud para que el Congreso Nacional, en consulta con la Corte Suprema de Justicia y otras instancias, resuelva sobre una ficción jurídica que consiste en la posibilidad de retrotraer la situación de Manuel Zelaya al estado en que estaban las cosas antes del 28 de junio mencionado, el respaldo al Proceso de Elección de nuevas autoridades y la instalación, el año entrante, de la Comisión de la Verdad.
Es como ver a un niño regordete e inútil para jugar, pero dueño de la pelota, perseguirla hasta recuperarla y retirarse del campo de juegos, abrazándola, porque una decisión del árbitro le fue adversa. ¡Por favor!
Según entendemos, el proceso iniciado con el Acuerdo de Guaymuras está en marcha tal y como fue previsto. No se ha hecho absolutamente nada en contra del mismo, ni siquiera del calendario incompleto que contempla en su texto, como no sea haber dejado de instalar el Gobierno de Unidad y Reconciliación en la fecha prevista.
Ya se instaló la Comisión de Verificación; ya se tienen los candidatos para integrar el Gobierno de Unidad por todas las partes involucradas, a excepción de la de Manuel Zelaya, lo que ha ocasionado solicitudes (a nuestros ojos, ruegos), de parte del gobierno de transición, para que proponga a las personas que, a su juicio, podrían integrar dicho gobierno.
Ahora bien, el Acuerdo Guaymuras prevé que dicha instalación debió darse, a más tardar, el 5 de noviembre en curso (es decir, dicho acuerdo contempla la posibilidad de que se hubiera instalado antes de esa fecha). Si el 30 de octubre pasado se le entregó al Congreso hondureño la solicitud para entrar a conocer el tema, ¿cómo es posible que Manuel Zelaya haya remotamente pensado que, a más tardar el 5 de noviembre, con todo y el fin de semana de por medio, el mismo iba a solicitar la opinión de la Corte Suprema de Justicia y de"las instancias que considere pertinentes...", a recibir los informes de dichas instancias, a reunirse para inmediatamente resolver nombrarlo para que él y solamente él pudiese instalar al mencionado Gobierno de Unidad y Reconciliación? ¡Otra vez: por favor!
Ahora despotrica en contra de Estados Unidos y su cambiante política con relación a su caso, dice.
Ya es hora de que el mundo, en manos de algunos líderes ideologizados, abran los ojos con relación a esta otra manipulación, y le brinden a Honduras y a los hondureños el respeto que se merecen. Se los he venido cantando por este medio: Manuel Zelaya es un sociópata.
El Acuerdo de Guaymuras, como no sea la concesión de Roberto Micheletti de andar esperando que a Manuel Zelaya se le dé la gana nombrar sus delegados para constituir el Gobierno de Unidad y Reconciliación, ha venido siendo cumplido por quienes ejercen el gobierno, por las demás instituciones hondureñas involucradas y por la sociedad civil.
Ojalá las personas sensatas del mundo sí comprendan mejor que los líderes que los representan en el mundo la incómoda situación en que, innecesariamente, siguen poniendo a Honduras y a los hondureños.
Es como ver a un niño regordete e inútil para jugar, pero dueño de la pelota, perseguirla hasta recuperarla y retirarse del campo de juegos, abrazándola, porque una decisión del árbitro le fue adversa. ¡Por favor!
Según entendemos, el proceso iniciado con el Acuerdo de Guaymuras está en marcha tal y como fue previsto. No se ha hecho absolutamente nada en contra del mismo, ni siquiera del calendario incompleto que contempla en su texto, como no sea haber dejado de instalar el Gobierno de Unidad y Reconciliación en la fecha prevista.
Ya se instaló la Comisión de Verificación; ya se tienen los candidatos para integrar el Gobierno de Unidad por todas las partes involucradas, a excepción de la de Manuel Zelaya, lo que ha ocasionado solicitudes (a nuestros ojos, ruegos), de parte del gobierno de transición, para que proponga a las personas que, a su juicio, podrían integrar dicho gobierno.
Ahora bien, el Acuerdo Guaymuras prevé que dicha instalación debió darse, a más tardar, el 5 de noviembre en curso (es decir, dicho acuerdo contempla la posibilidad de que se hubiera instalado antes de esa fecha). Si el 30 de octubre pasado se le entregó al Congreso hondureño la solicitud para entrar a conocer el tema, ¿cómo es posible que Manuel Zelaya haya remotamente pensado que, a más tardar el 5 de noviembre, con todo y el fin de semana de por medio, el mismo iba a solicitar la opinión de la Corte Suprema de Justicia y de"las instancias que considere pertinentes...", a recibir los informes de dichas instancias, a reunirse para inmediatamente resolver nombrarlo para que él y solamente él pudiese instalar al mencionado Gobierno de Unidad y Reconciliación? ¡Otra vez: por favor!
Ahora despotrica en contra de Estados Unidos y su cambiante política con relación a su caso, dice.
Ya es hora de que el mundo, en manos de algunos líderes ideologizados, abran los ojos con relación a esta otra manipulación, y le brinden a Honduras y a los hondureños el respeto que se merecen. Se los he venido cantando por este medio: Manuel Zelaya es un sociópata.
El Acuerdo de Guaymuras, como no sea la concesión de Roberto Micheletti de andar esperando que a Manuel Zelaya se le dé la gana nombrar sus delegados para constituir el Gobierno de Unidad y Reconciliación, ha venido siendo cumplido por quienes ejercen el gobierno, por las demás instituciones hondureñas involucradas y por la sociedad civil.
Ojalá las personas sensatas del mundo sí comprendan mejor que los líderes que los representan en el mundo la incómoda situación en que, innecesariamente, siguen poniendo a Honduras y a los hondureños.
martes, 29 de septiembre de 2009
¿ES LA OPINIÓN PÚBLICA O LA TRAICIÓN DE LA DIPLOMACIA BRASILEÑA?
La evolución de la crisis política hondureña se torna interesante. Hoy, después del análisis jurídico-político a cargo de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América, de sendos editoriales de los principales medios escritos estadounidenses, y de las innumerables columnas de opinión, blogs, cartas de lectores, comentarios escritos y tráfico de correos electrónicos, la opinión unánime del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos, OEA, se rompe. Varios países, especialmente del hemisferio, disienten de la opinión anteriormente generalizada de condenar, a priori, el resultado del proceso electoral en marcha en Honduras, que culminará a finales de noviembre del presente año, aunque no digan abiertamente que ha comenzado a permear el hecho de que las instituciones hondureñas han actuado apegadas a su Constitución y a las leyes, y que la expulsión final del ex presidente pudo haber sido después de que, conforme a la normativa interna hondureña, ya no ejercía el cargo.
Sin embargo, a nuestros ojos, ya lo advertimos en un artículo anterior, ha influido la torpeza de Manuel Zelaya y de su incondicional seguidora, Gloria Oquelí de Macoto, la Presidenta espuria del Parlamento Centroamericano, de forzar el regreso a Honduras del primero, prófugo de la justicia por supuestos 18 diferentes delitos cometidos, especialmente, por violación de la Constitución y las leyes, todo con la posterior aquiescencia de la cancillería brasileña, tradicionalmente seria y confiable pero hoy percibida, por lo menos por el importante actor que se llama Estados Unidos de América, como irresponsable frente a los intentos de búsqueda de una solución.
Lo importante de analizar es que el proceso de resquebrajamiento de criterios al respecto, ha comenzado. De ahí a que se llegue a la culminación del proceso electoral en marcha en Honduras y que el pueblo hondureño elija a sus próximas autoridades, con toda la legitimidad del caso, hay un corto trecho. La legitimidad de estas nuevas autoridades, insistimos, no la otorga la denominada comunidad internacional. Es el pueblo hondureño convocado a las urnas el que habrá de darle una lección al mundo.
Ojalá que los amigos europeos recapaciten, a su vez, hacia dónde los ha llevado la ideologización de la señora Fernández de la Vega, vocera ex oficio en este asunto, y terminen por aceptar que sí ha habido convulsión en este bello país; que la misma ha sido iniciada e incitada por Manuel Zelaya, que los hondureños tienen una larga tradición democrática y las instituciones políticas más antiguas de hispanoamérica; y que lo menos que merecen en estos momentos en que toda la sociedad y sus instituciones están de acuerdo en los orígenes y solución de la crisis es, si no ya su respaldo, por lo menos el beneficio de la duda de que están diciendo la verdad y, por ende, su no intervención en los asuntos internos del país.
Sin embargo, a nuestros ojos, ya lo advertimos en un artículo anterior, ha influido la torpeza de Manuel Zelaya y de su incondicional seguidora, Gloria Oquelí de Macoto, la Presidenta espuria del Parlamento Centroamericano, de forzar el regreso a Honduras del primero, prófugo de la justicia por supuestos 18 diferentes delitos cometidos, especialmente, por violación de la Constitución y las leyes, todo con la posterior aquiescencia de la cancillería brasileña, tradicionalmente seria y confiable pero hoy percibida, por lo menos por el importante actor que se llama Estados Unidos de América, como irresponsable frente a los intentos de búsqueda de una solución.
Lo importante de analizar es que el proceso de resquebrajamiento de criterios al respecto, ha comenzado. De ahí a que se llegue a la culminación del proceso electoral en marcha en Honduras y que el pueblo hondureño elija a sus próximas autoridades, con toda la legitimidad del caso, hay un corto trecho. La legitimidad de estas nuevas autoridades, insistimos, no la otorga la denominada comunidad internacional. Es el pueblo hondureño convocado a las urnas el que habrá de darle una lección al mundo.
Ojalá que los amigos europeos recapaciten, a su vez, hacia dónde los ha llevado la ideologización de la señora Fernández de la Vega, vocera ex oficio en este asunto, y terminen por aceptar que sí ha habido convulsión en este bello país; que la misma ha sido iniciada e incitada por Manuel Zelaya, que los hondureños tienen una larga tradición democrática y las instituciones políticas más antiguas de hispanoamérica; y que lo menos que merecen en estos momentos en que toda la sociedad y sus instituciones están de acuerdo en los orígenes y solución de la crisis es, si no ya su respaldo, por lo menos el beneficio de la duda de que están diciendo la verdad y, por ende, su no intervención en los asuntos internos del país.
martes, 22 de septiembre de 2009
ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, EL PLAN ARIAS Y LA UNIÓN EUROPEA, BURLADOS
La Comunidad Internacional debiera ser la totalidad de hombres y mujeres del planeta; sin embargo, este término es utilizado para designar al conjunto de países que, a través de Presidentes, Primeros Ministros, Reyes, Jeques, Cancilleres o de la manera que se denominen los puestos políticos de primer nivel, le dan forma y vida a ciertas maneras de expresión en el concierto internacional.
Dentro de la Comunidad Internacional destacan, por su poderío económico y bagaje moral, más que por el número de población que representan, tanto Estados Unidos de América como la Unión Europea. Ambos han sido muy activos dentro de la crisis política hondureña, ejerciendo una innecesaria y a veces ininteligible presión, hasta con rasgos tan impopulares como el retiro de las visas.
Por aparte, el denominado Plan Arias que yo di por finalizado desde hace tiempo, casualmente cuando coincidió la oportuna gripe AH1N1 en la persona del Presidente Oscar Arias, y que se ha tratado de revivir con todo tipo de respiraciones artificiales, el cual tiende, con total desconocimiento de la idiosincrasia hondureña (según mi entender), a que regrese el depuesto presidente Manuel Zelaya a gobernar con poderes restringidos (como que eso no fuera, también, violar la Constitución) hasta las elecciones generales del mes de noviembre de 2009.
Ni EUA, ni la UE ni el Plan Arias contemplan el regreso furtivo de Manuel Zelaya, a quien yo vengo señalando de sociópata, lo cual ya demostró en su corta visita a México y ahora lo está confirmando al llamar a la insurrección desde los balcones de la Embajada de Brasil en Tegucigalpa.
Desde nuestro particular punto de vista, tanto EUA, la UE y el Presidente Oscar Arias han sido burlados, y en la burla pienso y estimo que Manuel Zelaya vuelve a ser el títere de un plan fraguado, si no desde Cuba, sí desde Venezuela, desde Nicaragua, la OEA y Brasil, quien no acepta su obvia participación porque, teniendo un servicio diplomático legendario, sí está en capacidad de entender que es a EUA y a la UE, socios comerciales importantísimos, a quienes está dejando burlados.
La culpa la tienen los mismos líderes de Estados Unidos de América, Barak Obama y Hilary Clinton, así como los diversos de la Unión Europea, especialmente María Teresa Fernández de la Vega, quien ha sido, si no parte específica del fraguado del plan, sí pilar fundamental en el apoyo europeo a la insensatez que hoy, por hacerlos sus compadres, tienen que pagar quedándose chiflando en la soledad de la loma.
¿Qué le queda a la denominada Comunidad Internacional? ¿Enviar cascos azules como los envió en su oportunidad a Haití? La diferencia es que en Haití los estaban esperando con ansia. En Honduras, no.
Manuel Zelaya, entiéndanlo bien, padece de megalomanía con sus característicos delirios de omnipotencia y de grandeza, y es un sociópata a quien no le interesan los límites que imponen las leyes ni para qué sirven las instituciones.
Mi particular punto de vista es que la mente de Manuel Zelaya ya tuvo tiempo de asimilar su fracaso, de darse cuenta de la unión que provocó en la sociedad de su país, pero en su contra; que no quiere pasar a la historia como el hombre que perdió el poder por sus delirios de grandeza, razones suficientes para una mente enferma para llegar a meterse en el ojo del huracán para buscar su inmolación. Personalmente siento y creo que el hombre no está bien de la cabeza y la Comunidad Internacional, así llamada, no ha tenido ojos para verlo. Un hombre, bajo tales circunstancias, es peligroso. Para él y, por su anterior investidura y las actuales circunstancias, para la sociedad. Por eso es que, insistiendo en que lo que se cometió sí fue un Golpe de Estado, para preservar la paz social de Honduras no veo factible el regreso de Zelaya al poder, ni siquiera con limitaciones inconstitucionales.
Hundureños: ¡que Dios les dé sabiduría a todos, paciencia sin límites y límites a la arrogancia!
Dentro de la Comunidad Internacional destacan, por su poderío económico y bagaje moral, más que por el número de población que representan, tanto Estados Unidos de América como la Unión Europea. Ambos han sido muy activos dentro de la crisis política hondureña, ejerciendo una innecesaria y a veces ininteligible presión, hasta con rasgos tan impopulares como el retiro de las visas.
Por aparte, el denominado Plan Arias que yo di por finalizado desde hace tiempo, casualmente cuando coincidió la oportuna gripe AH1N1 en la persona del Presidente Oscar Arias, y que se ha tratado de revivir con todo tipo de respiraciones artificiales, el cual tiende, con total desconocimiento de la idiosincrasia hondureña (según mi entender), a que regrese el depuesto presidente Manuel Zelaya a gobernar con poderes restringidos (como que eso no fuera, también, violar la Constitución) hasta las elecciones generales del mes de noviembre de 2009.
Ni EUA, ni la UE ni el Plan Arias contemplan el regreso furtivo de Manuel Zelaya, a quien yo vengo señalando de sociópata, lo cual ya demostró en su corta visita a México y ahora lo está confirmando al llamar a la insurrección desde los balcones de la Embajada de Brasil en Tegucigalpa.
Desde nuestro particular punto de vista, tanto EUA, la UE y el Presidente Oscar Arias han sido burlados, y en la burla pienso y estimo que Manuel Zelaya vuelve a ser el títere de un plan fraguado, si no desde Cuba, sí desde Venezuela, desde Nicaragua, la OEA y Brasil, quien no acepta su obvia participación porque, teniendo un servicio diplomático legendario, sí está en capacidad de entender que es a EUA y a la UE, socios comerciales importantísimos, a quienes está dejando burlados.
La culpa la tienen los mismos líderes de Estados Unidos de América, Barak Obama y Hilary Clinton, así como los diversos de la Unión Europea, especialmente María Teresa Fernández de la Vega, quien ha sido, si no parte específica del fraguado del plan, sí pilar fundamental en el apoyo europeo a la insensatez que hoy, por hacerlos sus compadres, tienen que pagar quedándose chiflando en la soledad de la loma.
¿Qué le queda a la denominada Comunidad Internacional? ¿Enviar cascos azules como los envió en su oportunidad a Haití? La diferencia es que en Haití los estaban esperando con ansia. En Honduras, no.
Manuel Zelaya, entiéndanlo bien, padece de megalomanía con sus característicos delirios de omnipotencia y de grandeza, y es un sociópata a quien no le interesan los límites que imponen las leyes ni para qué sirven las instituciones.
Mi particular punto de vista es que la mente de Manuel Zelaya ya tuvo tiempo de asimilar su fracaso, de darse cuenta de la unión que provocó en la sociedad de su país, pero en su contra; que no quiere pasar a la historia como el hombre que perdió el poder por sus delirios de grandeza, razones suficientes para una mente enferma para llegar a meterse en el ojo del huracán para buscar su inmolación. Personalmente siento y creo que el hombre no está bien de la cabeza y la Comunidad Internacional, así llamada, no ha tenido ojos para verlo. Un hombre, bajo tales circunstancias, es peligroso. Para él y, por su anterior investidura y las actuales circunstancias, para la sociedad. Por eso es que, insistiendo en que lo que se cometió sí fue un Golpe de Estado, para preservar la paz social de Honduras no veo factible el regreso de Zelaya al poder, ni siquiera con limitaciones inconstitucionales.
Hundureños: ¡que Dios les dé sabiduría a todos, paciencia sin límites y límites a la arrogancia!
miércoles, 9 de septiembre de 2009
LA LLAMADA COMUNIDAD INTERNACIONAL SE TENDRÁ QUE TRAGAR SUS PALABRAS
Los pueblos eligen los gobiernos y estos, una vez constituidos, se organizan de manera diversa en lo que ha dado en llamarse la "Comunidad Internacional".
Los gobiernos llegan a constituirse, muchas veces, por acuerdos políticos de segundo orden; otras, por elecciones de segundo grado en donde, quien llega a gobernar, muchas veces no lo hace con la deseable legitimidad.
Luego, con el ejercicio del poder, esa poca legitimación que tienen porque han llegado por los empujones o el oxígeno que les dan otros líderes o con una pobre elección originaria pero los suficientes votos de segunda vuelta, también tiende a perderse por el denominado "desgaste político"; es decir, muchos gobiernan sin apoyo popular, ya que el pueblo en general, y hasta sus mismos electores, suelen estar en contra de sus propios gobernantes y de las decisiones que estos van tomando en cada tema.
Es así como muchos gobernantes con muchísimo menos apoyo popular en su propio país que el que seguramente tiene Roberto Micheletti en Honduras, se han puesto de acuerdo para condenar a priori, es decir, sin estudiar detenidamente un caso tan complicado, seguir condenando y, encima, aumentar a la condena que casi todos hicieran, repito, a priori, con otra anticipada condena a todo un proceso electoral en marcha que no está a cargo de ningún funcionario público hondureño involucrado en la destitución (legal o ilegal) del ex-presidente (vayan entendiéndolo) Manuel Zelaya.
Desde mi particular punto de vista y después de conocer de cerca el proceso político hondureño desde abril de 1989 en que llegué a Tegucigalpa a participar en una Asamblea General de la Unión de Juventudes Democráticas Hispanoamericanas, UJDH, con partidos políticos de toda América Latina, Estados Unidos, España, Austria, Francia, Australia e Inglaterra, oportunidad en que yo representaba al Partido de Avanzada Nacional, PAN, de Guatemala, en mi calidad de Secretario Nacional de Relaciones Exteriores, al observar el funcionamiento de esos dos partidos políticos grandes y centenarios de Honduras, con sus elecciones primarias, sus corrientes internas, su enorme capacidad de unificarse después de los desgarradores procesos de escogencia de sus candidatos, la forma en que, en el área rural, durante décadas, he visto cada casa identificada con la bandera de su partido político, lo que me ha dado la pauta para decir y afirmar que Honduras tiene el sistema político más serio y más maduro que hay en el istmo centroamericano; y después de darle seguimiento cercano a la crisis política desatada desde hace alrededor de un año por un sociópata de apellido Zelaya que ostentaba la Presidencia de la República, lo que me hizo estar preparado para advertir prudencia cuando se agudizó la crisis el 28 de junio de 2009, me atrevo a expresar y a vaticinar:
Los hondureños, en su gran mayoría, están preparados para resistir cualquier intrusión externa en la resolución de un problema que es de ellos, así provenga de la denominada "Comunidad Internacional". No habrá poder, ni siquiera militar, que los haga cambiar en su convicción de que el proceso de elecciones generales convocadas por el Tribunal Supremo Electoral (y no a cargo de la Presidencia de la República ni de otra Institución) sigue su marcha. Todas las Instituciones, sean políticas, religiosas o simplemente cívicas, si no están siendo financiadas con "petro dólares chamos", están graníticamente, GRA NÍ TI CA MEN TE, unidas para elegir al candidato que la mayoría vote. El índice de ausentismo a las urnas electorales, a fines de noviembre de este año, me atrevo a decir que será de los más bajo o el más bajo de la historia.
De ahí a la instalación de las nuevas autoridades electas, habrá dos meses más. Después de eso, ¿cuál es el argumento que queda para que regrese Zelaya? La consecuencia, al final de todo este proceso, será que la denominada "Comunidad Internacional" tendrá que tragarse sus palabras, y si los países del Alba triunfan con la reelección del ingerente Secretario General de la OEA, Insulza, a quien los hondureños ya rebajaron a nivel de observador, pues la OEA tendrá un Secretario General desgastado por varios años más. Ojalá que los países del Caribe no se dejen influenciar en estos intentos de reelección y opten por presentar un candidato fresco, no comprometido, que pueda trabajar con todos los países y no esté cuestionado como lo está en Honduras, en Venezuela, en Bolivia, en Guatemala (los invito a que lean los artículos de este blog en mayo 2009 a la fecha), en el corazón de la mayoría de los argentinos.
La Unión Europea, que ha dejado su vocería en otra socialista radical española (que yo simpatizo con algunos socialistas, los que no son radicales y a su pensamiento le imprimen sentido común), bien haría en analizar todo el caso de nuevo, desde el año 2008, tener claridad de ideas con relación a lo que la constitución hondureña dice de la Presidencia, del Tribunal Supremo Electoral, del proceso general de elecciones, de las atribuciones de cada quien, de lo que significa traición a la patria, de lo que se dice con relación a reelección, a modificaciones a la constitución, y tengan el menor sentido común para saber la diferencia entre una encuesta y una consulta popular, para que puedan repensar su posición y, a tiempo, condenar el Golpe de Estado, como yo mismo lo sigo haciendo, pero NO destruir con sus posiciones uno de los sistemas políticos más tradicionales, serios y profesionales del hemisferio y, de repente, del mundo.
El mismo consejo a las autoridades estadounidenses (por favor, no son América, ni siquiera la totalidad de los norteamericanos). Mal hacen viendo la viga en el ojo ajeno cuando ellos tienen problemas tan grandes adentro de su propio país: el déficit presupuestario, la devaluación del dólar con relación a otras monedas duras (está por llegar a 1.5 dólares por euro), la posibilidad de que los países muden de moneda para cubrir sus reservas internacionales; la liberación, sólo en el estado de Texas, de casi 40 presos con más de 20 años de estar en prisión, cada uno, porque las pruebas de ADN demostraron que eran inocentes, lo que obliga a reflexionar acerca de su sistema de Administración de Justicia, las guerras de Afganistán (la más larga de la historia de ese país) y de Iraq (la segunda más larga de la historia, por encima de su participación en la I y II Guerras Mundiales, en la de Corea, en la de Vietnam...) y un largo etcétera que incluye inmigrantes, desempleo, racismo, drogadicción en todos sus componentes, incluyendo la producción, maras, negocios sucios alrededor del petróleo, las guerras y la salud (sólo esto es motivo de todo un artículo).
Conclusión: el pueblo hondureño, haya las condenas foráneas que haya, está unido como nunca en su historia republicana (la cual también he estudiado) y, según mi entender, se quitaron de encima un sociópata megalómano que quería perpetuarse al estilo de las mejores "joyas" del Alba, y no se dejarán arrebatar ese íntimo orgullo de que han peleado por su libertad, por la libertad de todos nosotros que vivimos en otros países en donde este cáncer de la sociopatía y el autoritarismo podrían expanderse; defenderán con uñas y dientes el proceso que está en marcha, elegirán sus nuevas autoridades y no habrá poder en la tierra, como no provenga de Las Alturas, que evite que el nuevo gobierno tome posesión en enero de 2010.
Yo apoyo a los hondureños, y la comunidad internacional, con el tiempo, lo tendrá qué hacer.
Los gobiernos llegan a constituirse, muchas veces, por acuerdos políticos de segundo orden; otras, por elecciones de segundo grado en donde, quien llega a gobernar, muchas veces no lo hace con la deseable legitimidad.
Luego, con el ejercicio del poder, esa poca legitimación que tienen porque han llegado por los empujones o el oxígeno que les dan otros líderes o con una pobre elección originaria pero los suficientes votos de segunda vuelta, también tiende a perderse por el denominado "desgaste político"; es decir, muchos gobiernan sin apoyo popular, ya que el pueblo en general, y hasta sus mismos electores, suelen estar en contra de sus propios gobernantes y de las decisiones que estos van tomando en cada tema.
Es así como muchos gobernantes con muchísimo menos apoyo popular en su propio país que el que seguramente tiene Roberto Micheletti en Honduras, se han puesto de acuerdo para condenar a priori, es decir, sin estudiar detenidamente un caso tan complicado, seguir condenando y, encima, aumentar a la condena que casi todos hicieran, repito, a priori, con otra anticipada condena a todo un proceso electoral en marcha que no está a cargo de ningún funcionario público hondureño involucrado en la destitución (legal o ilegal) del ex-presidente (vayan entendiéndolo) Manuel Zelaya.
Desde mi particular punto de vista y después de conocer de cerca el proceso político hondureño desde abril de 1989 en que llegué a Tegucigalpa a participar en una Asamblea General de la Unión de Juventudes Democráticas Hispanoamericanas, UJDH, con partidos políticos de toda América Latina, Estados Unidos, España, Austria, Francia, Australia e Inglaterra, oportunidad en que yo representaba al Partido de Avanzada Nacional, PAN, de Guatemala, en mi calidad de Secretario Nacional de Relaciones Exteriores, al observar el funcionamiento de esos dos partidos políticos grandes y centenarios de Honduras, con sus elecciones primarias, sus corrientes internas, su enorme capacidad de unificarse después de los desgarradores procesos de escogencia de sus candidatos, la forma en que, en el área rural, durante décadas, he visto cada casa identificada con la bandera de su partido político, lo que me ha dado la pauta para decir y afirmar que Honduras tiene el sistema político más serio y más maduro que hay en el istmo centroamericano; y después de darle seguimiento cercano a la crisis política desatada desde hace alrededor de un año por un sociópata de apellido Zelaya que ostentaba la Presidencia de la República, lo que me hizo estar preparado para advertir prudencia cuando se agudizó la crisis el 28 de junio de 2009, me atrevo a expresar y a vaticinar:
Los hondureños, en su gran mayoría, están preparados para resistir cualquier intrusión externa en la resolución de un problema que es de ellos, así provenga de la denominada "Comunidad Internacional". No habrá poder, ni siquiera militar, que los haga cambiar en su convicción de que el proceso de elecciones generales convocadas por el Tribunal Supremo Electoral (y no a cargo de la Presidencia de la República ni de otra Institución) sigue su marcha. Todas las Instituciones, sean políticas, religiosas o simplemente cívicas, si no están siendo financiadas con "petro dólares chamos", están graníticamente, GRA NÍ TI CA MEN TE, unidas para elegir al candidato que la mayoría vote. El índice de ausentismo a las urnas electorales, a fines de noviembre de este año, me atrevo a decir que será de los más bajo o el más bajo de la historia.
De ahí a la instalación de las nuevas autoridades electas, habrá dos meses más. Después de eso, ¿cuál es el argumento que queda para que regrese Zelaya? La consecuencia, al final de todo este proceso, será que la denominada "Comunidad Internacional" tendrá que tragarse sus palabras, y si los países del Alba triunfan con la reelección del ingerente Secretario General de la OEA, Insulza, a quien los hondureños ya rebajaron a nivel de observador, pues la OEA tendrá un Secretario General desgastado por varios años más. Ojalá que los países del Caribe no se dejen influenciar en estos intentos de reelección y opten por presentar un candidato fresco, no comprometido, que pueda trabajar con todos los países y no esté cuestionado como lo está en Honduras, en Venezuela, en Bolivia, en Guatemala (los invito a que lean los artículos de este blog en mayo 2009 a la fecha), en el corazón de la mayoría de los argentinos.
La Unión Europea, que ha dejado su vocería en otra socialista radical española (que yo simpatizo con algunos socialistas, los que no son radicales y a su pensamiento le imprimen sentido común), bien haría en analizar todo el caso de nuevo, desde el año 2008, tener claridad de ideas con relación a lo que la constitución hondureña dice de la Presidencia, del Tribunal Supremo Electoral, del proceso general de elecciones, de las atribuciones de cada quien, de lo que significa traición a la patria, de lo que se dice con relación a reelección, a modificaciones a la constitución, y tengan el menor sentido común para saber la diferencia entre una encuesta y una consulta popular, para que puedan repensar su posición y, a tiempo, condenar el Golpe de Estado, como yo mismo lo sigo haciendo, pero NO destruir con sus posiciones uno de los sistemas políticos más tradicionales, serios y profesionales del hemisferio y, de repente, del mundo.
El mismo consejo a las autoridades estadounidenses (por favor, no son América, ni siquiera la totalidad de los norteamericanos). Mal hacen viendo la viga en el ojo ajeno cuando ellos tienen problemas tan grandes adentro de su propio país: el déficit presupuestario, la devaluación del dólar con relación a otras monedas duras (está por llegar a 1.5 dólares por euro), la posibilidad de que los países muden de moneda para cubrir sus reservas internacionales; la liberación, sólo en el estado de Texas, de casi 40 presos con más de 20 años de estar en prisión, cada uno, porque las pruebas de ADN demostraron que eran inocentes, lo que obliga a reflexionar acerca de su sistema de Administración de Justicia, las guerras de Afganistán (la más larga de la historia de ese país) y de Iraq (la segunda más larga de la historia, por encima de su participación en la I y II Guerras Mundiales, en la de Corea, en la de Vietnam...) y un largo etcétera que incluye inmigrantes, desempleo, racismo, drogadicción en todos sus componentes, incluyendo la producción, maras, negocios sucios alrededor del petróleo, las guerras y la salud (sólo esto es motivo de todo un artículo).
Conclusión: el pueblo hondureño, haya las condenas foráneas que haya, está unido como nunca en su historia republicana (la cual también he estudiado) y, según mi entender, se quitaron de encima un sociópata megalómano que quería perpetuarse al estilo de las mejores "joyas" del Alba, y no se dejarán arrebatar ese íntimo orgullo de que han peleado por su libertad, por la libertad de todos nosotros que vivimos en otros países en donde este cáncer de la sociopatía y el autoritarismo podrían expanderse; defenderán con uñas y dientes el proceso que está en marcha, elegirán sus nuevas autoridades y no habrá poder en la tierra, como no provenga de Las Alturas, que evite que el nuevo gobierno tome posesión en enero de 2010.
Yo apoyo a los hondureños, y la comunidad internacional, con el tiempo, lo tendrá qué hacer.
viernes, 4 de septiembre de 2009
ESTADOS UNIDOS Y SU ERRÁTICA POLÍTICA EXTERIOR
Para quienes somos observadores del acontecer internacional, no se entienden los mensajes que, desde Washington, da el gobierno de Estados Unidos de América.
Por un lado, relajan todo tipo de medidas de presión sobre el gobierno cubano, la dictadura más larga en ejercicio y, posiblemente, de las más largas de la historia del planeta.
Pero por otro lado, insisten en castigar a Honduras, un país que estaba en manos de un sociópata y megalómano, cuyas violaciones constantes a la Constitución de su país, a las leyes ordinarias y al más elemental sentido común, llevaron a la totalidad de las instituciones hondureñas a condenar, una tras otra, diversas acciones tomadas desde el Ejecutivo, al grado de haberse ordenado la captura para el procesamiento del mismo Presidente de la República, según hemos sabido después de los sucesos del 28 de junio pasado, pero el grupo de militares que se suponía debía ejecutar la orden emanada de la Corte Suprema de Justicia, en lugar de capturarlo y encerrarlo, dejándolo sometido a proceso judicial, lo sacó violentamente del país en una acción que no se puede justificar, procediendo seguidamente el Congreso de la República, entendemos, a juramentar como nuevo Presidente, conforme a lo que establece la misma Constitución hondureña, a Roberto Micheletti.
Eso es, en pocas palabras, lo que da lugar a que se sostenga que Manuel Zelaya sufrió un Golpe de Estado, pero es lo que nos permite señalar que se trata de uno sui géneris, al cual no se comparan ni los sufridos en Honduras en el pasado, ni los sufridos en cualquier otro país. Es un Golpe de Estado tan especial como el que diera, en 1993 en Guatemala, el entonces Presidente Jorge Serrano Elías, el cual fue sacado a la fuerza por el Ejército hacia El Salvador y, de ahí, partió voluntariamente hacia Panamá, donde vive desde entonces, exiliado, procediendo el Congreso de la República, no a declarar como Presidente a quien correspondía, el Vicepresidente Gustavo Espina Salguero, quien también salió de la escena política por más que tratara y quisiera quedarse, sino al entonces Procurador de los Derechos Humanos, Ramiro de León Carpio, quien finalizó el mandato para el cual había sido electo Jorge Serrano, con el reconocimiento y el acompañamiento de toda la comunidad internacional.
Por supuesto, en esa época no había un Hugo Chávez y los petrodólares estaban en poder de los árabes y no se dejaban sentir en América Latina.
Es por eso que, nosotros que seguimos de cerca desde hace décadas el proceso de integración centroamericana, que conocemos de alguna manera el funcionamiento de las Instituciones de nuestros países, y que por nuestra formación académica podemos entender con mayor claridad acerca de los pesos y contrapesos que, con sus matices y diferencias, tienen nuestras Constituciones, las cuales devienen de un pasado más o menos común de dictaduras, de intentos de perpetuarse y de abusos de poder, no podemos dejar de manifestar que no entendemos la posición, en este caso, de la comunidad internacional.
¿Es más legítimo un Presidente que cada uno de los integrantes de un Congreso Nacional o que un Alcalde, si todos han sido electos directamente por sus votantes? ¿Por qué tiene que ser ilegítimo un proceso de elecciones convocado por el Tribunal Supremo Electoral en Honduras desde el mes de mayo del presente año, si conforme a sus leyes, no le corresponde a nadie más convocar, dirigir o interferir en ese proceso electoral?
¿Dónde está la ley anterior que faculta a cualquiera a desconocer a las autoridades electas democrática, libre y popularmente en un país, conforme a la normativa legal positiva del mismo?
El pueblo hondureño, no el gobierno, es el que elegirá a sus próximas autoridades. Eso no tiene vuelta de hoja, y mal hace la comunidad internacional en negarle a Honduras una salida "democrática" a la crisis política que ellos no propiciaron, sino ese señor de sombrero que, en una pasada de unas horas por México, fue capaz de unir a una nación de más de 100 millones de habitantes en su contra. ¿Qué es lo que el Presidente Barak Obama o la Secretaria de Estado Hilary Clinton no pueden ver?
Lo que sí quisieramos que vieran es la ingerencia venezolana en el proceso de elecciones de Uruguay, en donde se ha descubierto la venta de un lote de libros que no pasan de un cuarto de millón de dólares, a Venezuela, por más de 36 millones de dólares. Curiosamente, la editorial es propiedad de un pariente de uno de los candidatos a la Presidencia de la República. ¿Esas elecciones sí van a ser reconocidas por la comunidad internacional, con Estados Unidos a la cabeza? Y la OEA, ¿qué dice al respecto?
Por un lado, relajan todo tipo de medidas de presión sobre el gobierno cubano, la dictadura más larga en ejercicio y, posiblemente, de las más largas de la historia del planeta.
Pero por otro lado, insisten en castigar a Honduras, un país que estaba en manos de un sociópata y megalómano, cuyas violaciones constantes a la Constitución de su país, a las leyes ordinarias y al más elemental sentido común, llevaron a la totalidad de las instituciones hondureñas a condenar, una tras otra, diversas acciones tomadas desde el Ejecutivo, al grado de haberse ordenado la captura para el procesamiento del mismo Presidente de la República, según hemos sabido después de los sucesos del 28 de junio pasado, pero el grupo de militares que se suponía debía ejecutar la orden emanada de la Corte Suprema de Justicia, en lugar de capturarlo y encerrarlo, dejándolo sometido a proceso judicial, lo sacó violentamente del país en una acción que no se puede justificar, procediendo seguidamente el Congreso de la República, entendemos, a juramentar como nuevo Presidente, conforme a lo que establece la misma Constitución hondureña, a Roberto Micheletti.
Eso es, en pocas palabras, lo que da lugar a que se sostenga que Manuel Zelaya sufrió un Golpe de Estado, pero es lo que nos permite señalar que se trata de uno sui géneris, al cual no se comparan ni los sufridos en Honduras en el pasado, ni los sufridos en cualquier otro país. Es un Golpe de Estado tan especial como el que diera, en 1993 en Guatemala, el entonces Presidente Jorge Serrano Elías, el cual fue sacado a la fuerza por el Ejército hacia El Salvador y, de ahí, partió voluntariamente hacia Panamá, donde vive desde entonces, exiliado, procediendo el Congreso de la República, no a declarar como Presidente a quien correspondía, el Vicepresidente Gustavo Espina Salguero, quien también salió de la escena política por más que tratara y quisiera quedarse, sino al entonces Procurador de los Derechos Humanos, Ramiro de León Carpio, quien finalizó el mandato para el cual había sido electo Jorge Serrano, con el reconocimiento y el acompañamiento de toda la comunidad internacional.
Por supuesto, en esa época no había un Hugo Chávez y los petrodólares estaban en poder de los árabes y no se dejaban sentir en América Latina.
Es por eso que, nosotros que seguimos de cerca desde hace décadas el proceso de integración centroamericana, que conocemos de alguna manera el funcionamiento de las Instituciones de nuestros países, y que por nuestra formación académica podemos entender con mayor claridad acerca de los pesos y contrapesos que, con sus matices y diferencias, tienen nuestras Constituciones, las cuales devienen de un pasado más o menos común de dictaduras, de intentos de perpetuarse y de abusos de poder, no podemos dejar de manifestar que no entendemos la posición, en este caso, de la comunidad internacional.
¿Es más legítimo un Presidente que cada uno de los integrantes de un Congreso Nacional o que un Alcalde, si todos han sido electos directamente por sus votantes? ¿Por qué tiene que ser ilegítimo un proceso de elecciones convocado por el Tribunal Supremo Electoral en Honduras desde el mes de mayo del presente año, si conforme a sus leyes, no le corresponde a nadie más convocar, dirigir o interferir en ese proceso electoral?
¿Dónde está la ley anterior que faculta a cualquiera a desconocer a las autoridades electas democrática, libre y popularmente en un país, conforme a la normativa legal positiva del mismo?
El pueblo hondureño, no el gobierno, es el que elegirá a sus próximas autoridades. Eso no tiene vuelta de hoja, y mal hace la comunidad internacional en negarle a Honduras una salida "democrática" a la crisis política que ellos no propiciaron, sino ese señor de sombrero que, en una pasada de unas horas por México, fue capaz de unir a una nación de más de 100 millones de habitantes en su contra. ¿Qué es lo que el Presidente Barak Obama o la Secretaria de Estado Hilary Clinton no pueden ver?
Lo que sí quisieramos que vieran es la ingerencia venezolana en el proceso de elecciones de Uruguay, en donde se ha descubierto la venta de un lote de libros que no pasan de un cuarto de millón de dólares, a Venezuela, por más de 36 millones de dólares. Curiosamente, la editorial es propiedad de un pariente de uno de los candidatos a la Presidencia de la República. ¿Esas elecciones sí van a ser reconocidas por la comunidad internacional, con Estados Unidos a la cabeza? Y la OEA, ¿qué dice al respecto?
domingo, 12 de abril de 2009
¿UNA LARGA CRISIS, O DOS CRISIS DIFERENTES, UNA DESPUÉS DE LA OTRA?
La crisis económica mundial es consecuencia, principalmente, de la crisis financiera que, comenzando en Estados Unidos de América, por efectos de la globalización, tiene inmerso al mundo entero en problemas de todos conocidos.
El objeto de este artículo no es analizar lo que todo el mundo ha venido estudiando, ni repetir lo que todo el mundo está diciendo, mucho menos agobiar al lector con cifras, que las hay, sino exponer un par de ideas alrededor del tema y, principalmente, compartir con mis lectores la visión diferente que, sobre el futuro, tenemos.
Primero, no debemos desaprovechar la oportunidad para señalar no sólo la inconsistencia de los países industrializados sino su inmoralidad, por llamarle de alguna manera, al imponer a los países pequeños reglas del juego, como la normativa de Basilea para el ejercicio de la banca, con la finalidad de mantener un mejor control sobre la manera en que manejamos el dinero que nos prestan, pero abstenerse ellos mismos de ejercer ese control que con tanta insistencia nos exigen. Es, precisamente, ese mayor control, el que ha hecho que el efecto colateral de esos enormes agujeros financieros en el resto del mundo no haya sido tan dañino en nuestros pobres países.
Pero el tema principal que quiero hoy dejar establecido es el temor, mientras ya todos los economistas que he escuchado no se ponen de acuerdo si la recuperación de la actual crisis comenzará en el tercer trimestre de 2009 o en el penúltimo de 2010, y mientras se habla ya que la recuperación vendrá, en primer lugar, en Asia, luego en Estados Unidos y, finalmente, en los países de la zona euro, de que las cosas no serán, en modo alguno, como los expertos en el tema económico vienen vaticinando.
Mi visión sobre todo este tema no es tan halagüeño. Creo que estamos a las puertas de una segunda etapa de mayores problemas económicos, comparable, tal vez, sólo con la denominada Gran Depresión de 1929, y cuyas consecuencias, hoy, no me atrevo a calcular.
Mientras todos hablan de la crisis económica mundial yo solamente veo la preparación del terreno para complicaciones que cuesta, hoy, visualizar adecuadamente.
Lo que está sucediendo en el mundo es únicamente una tremenda crisis de la iniciativa privada, que ha envuelto al mundo en tales complicaciones, por su magnitud, que ha creado varias sensaciones: la primera, menos dañina, que los gobiernos deben salir al rescate de instituciones privadas, con la excusa de que hay que descontaminar el mercado y defender los puestos de trabajo; la segunda, que es la que causará la prolongación de la crisis o una segunda y más devastadora, es la creencia, por quienes gobiernan y por muchos teóricos de la economía, de que los gobiernos que están comprometiendo cifras de dinero nunca antes escuchadas en estos hoyos financieros, son invulnerables y todopoderosos.
Lo que estoy viendo venir es, después de la crisis del sector privado, no sólo la crisis de los gobiernos que han metido tanto dinero para rescatar a administradores millonarios y con títulos de las más prestigiadas y caras universidades del mundo, pero fracasados, y las correspondientes empresas que administran sino, especialmente, la tremenda crisis de dinero del gobierno de los Estados Unidos de América y, con él, la debacle del patrón de cambio internacional, el hasta ahora poderoso dólar.
No es ningún secreto que el déficit presupuestario de Estados Unidos comenzó a manejarse de manera diferente (algunos dirían que irresponsablemente), desde la era Reagan, por lo cual podemos ya hablar de prácticamente un cuarto de siglo de acumular déficit constantemente.
A lo anterior, agreguemos que este poderoso país sigue empeñado en la guerra más costosa y la segunda más larga (sólo después de la de Viet Nam) de su ya larga carrera guerrerista, la cual le sigue costando poco más de 500 millones de dólares diaros sólo para mantenerla (es decir, sin contar las multimillonarias prestaciones para sus veteranos) y, que sepamos las personas atentas que nos preocupamos un poco por estar enterados, no ha habido incremento de impuestos para cubir los gastos de la guerra ni ha habido un endeudamiento “fomal”, sino un uso consistente, un abuso, diríamos, de su derecho de señoriaje sobre el dólar estadounidense, es decir, la impresión de verdaderos embarques de nuevos billetes que, obviamente, cada día valen menos.
Si a lo anterior, ahora, agregamos esos aportes de “billones” y de “trillones” de dólares, cantidades que nunca antes en la historia se han visto juntas, que no existen en ningún lado pero que están siendo "entregadas" para rescatar bancos privados, aseguradoras, fábricas de automóviles y etcéteras, todo hace pensar que una crisis precipitará la otra o, por lo menos, la prolongará.
Estados Unidos viene perdiendo desde octubre de 2008, todavía hoy que comienza el segundo trimestre de 2009, un poco más de 600 mil empleos mensuales, lo que hace pensar que esas grandes cantidades trillonarias no están solucionando el problema, ya que han ido a parar a los más grandes compañías, pero la columna vertebral de la producción industrial de ese país, las empresas grandes pero no tanto, las medianas y centenas de miles de pequeñas empresas, no están recibiendo ayuda alguna y siguen recortando personal o cerrando definitivamente.
La gran preocupación que hoy quiero resaltar es el camino que hoy está encausando al mundo hacia un tremendo abismo, el abismo de la espantosa quiebra mundial que sería la quiebra del gobierno más poderoso de la tierra. Los países asiáticos, que son los mayores ahorrantes en Estados Unidos por los enormes volúmenes de reservas internacionales que mantienen en dólares en ese país, ya han demostrado su nerviosismo ante una eventual devaluación de la, hasta ahora, moneda dura.
El presidente Obama no está dando señales de variar el rumbo que traía la administración Bush en estos puntos vitales, lo que hace pensar que los siguientes cuatro años, si las finanzas de su gobierno aguantan, serán de profundización de las causas de la crisis del mañana, pero mucho me temo que no tengamos (me refiero al mundo entero) tanto tiempo. Mucho temo que más pronto que tarde, esa extraña mezcla de Estado Bienestar (de las crisis de Medicare y de Medicaid mejor ni hablemos), de Estado Policía (que tiene un costo tremendo en todo el orbe), aunado al nuevo rol de Estado Rescatador de la iniciativa privada, papel tan caro o más caro que los otros dos, nos está llevando a una vorágine sin precedentes.
Hace muchos años, siendo Edín Velásquez Presidente del Banco de Guatemala y quien escribe Director por Guatemala del Banco Centroamericano de Integración Económica, recomendé que sería sano que Guatemala dividiera sus reservas internacionales en dólares y en euros. El no escuchar ese consejo le ha costado al país varios miles de millones de dólares en pérdidas por la simple devaluación del dólar frente al euro. Hoy, la conversión inmediata de reservas internacionales a euros, debe ser estudiada más a fondo que nunca como medida de paliar riesgos.
La pregunta obligada, entonces, será la del título de esta entrega: ¿Se tratará de una larga crisis económica (derivada de una debacle financiera), o de dos tremendas crisis (mezcla ya de crisis financiera, económica y fiscal), una después de la otra, separadas tan sólo por un pequeño y aparente período de recuperación?
El objeto de este artículo no es analizar lo que todo el mundo ha venido estudiando, ni repetir lo que todo el mundo está diciendo, mucho menos agobiar al lector con cifras, que las hay, sino exponer un par de ideas alrededor del tema y, principalmente, compartir con mis lectores la visión diferente que, sobre el futuro, tenemos.
Primero, no debemos desaprovechar la oportunidad para señalar no sólo la inconsistencia de los países industrializados sino su inmoralidad, por llamarle de alguna manera, al imponer a los países pequeños reglas del juego, como la normativa de Basilea para el ejercicio de la banca, con la finalidad de mantener un mejor control sobre la manera en que manejamos el dinero que nos prestan, pero abstenerse ellos mismos de ejercer ese control que con tanta insistencia nos exigen. Es, precisamente, ese mayor control, el que ha hecho que el efecto colateral de esos enormes agujeros financieros en el resto del mundo no haya sido tan dañino en nuestros pobres países.
Pero el tema principal que quiero hoy dejar establecido es el temor, mientras ya todos los economistas que he escuchado no se ponen de acuerdo si la recuperación de la actual crisis comenzará en el tercer trimestre de 2009 o en el penúltimo de 2010, y mientras se habla ya que la recuperación vendrá, en primer lugar, en Asia, luego en Estados Unidos y, finalmente, en los países de la zona euro, de que las cosas no serán, en modo alguno, como los expertos en el tema económico vienen vaticinando.
Mi visión sobre todo este tema no es tan halagüeño. Creo que estamos a las puertas de una segunda etapa de mayores problemas económicos, comparable, tal vez, sólo con la denominada Gran Depresión de 1929, y cuyas consecuencias, hoy, no me atrevo a calcular.
Mientras todos hablan de la crisis económica mundial yo solamente veo la preparación del terreno para complicaciones que cuesta, hoy, visualizar adecuadamente.
Lo que está sucediendo en el mundo es únicamente una tremenda crisis de la iniciativa privada, que ha envuelto al mundo en tales complicaciones, por su magnitud, que ha creado varias sensaciones: la primera, menos dañina, que los gobiernos deben salir al rescate de instituciones privadas, con la excusa de que hay que descontaminar el mercado y defender los puestos de trabajo; la segunda, que es la que causará la prolongación de la crisis o una segunda y más devastadora, es la creencia, por quienes gobiernan y por muchos teóricos de la economía, de que los gobiernos que están comprometiendo cifras de dinero nunca antes escuchadas en estos hoyos financieros, son invulnerables y todopoderosos.
Lo que estoy viendo venir es, después de la crisis del sector privado, no sólo la crisis de los gobiernos que han metido tanto dinero para rescatar a administradores millonarios y con títulos de las más prestigiadas y caras universidades del mundo, pero fracasados, y las correspondientes empresas que administran sino, especialmente, la tremenda crisis de dinero del gobierno de los Estados Unidos de América y, con él, la debacle del patrón de cambio internacional, el hasta ahora poderoso dólar.
No es ningún secreto que el déficit presupuestario de Estados Unidos comenzó a manejarse de manera diferente (algunos dirían que irresponsablemente), desde la era Reagan, por lo cual podemos ya hablar de prácticamente un cuarto de siglo de acumular déficit constantemente.
A lo anterior, agreguemos que este poderoso país sigue empeñado en la guerra más costosa y la segunda más larga (sólo después de la de Viet Nam) de su ya larga carrera guerrerista, la cual le sigue costando poco más de 500 millones de dólares diaros sólo para mantenerla (es decir, sin contar las multimillonarias prestaciones para sus veteranos) y, que sepamos las personas atentas que nos preocupamos un poco por estar enterados, no ha habido incremento de impuestos para cubir los gastos de la guerra ni ha habido un endeudamiento “fomal”, sino un uso consistente, un abuso, diríamos, de su derecho de señoriaje sobre el dólar estadounidense, es decir, la impresión de verdaderos embarques de nuevos billetes que, obviamente, cada día valen menos.
Si a lo anterior, ahora, agregamos esos aportes de “billones” y de “trillones” de dólares, cantidades que nunca antes en la historia se han visto juntas, que no existen en ningún lado pero que están siendo "entregadas" para rescatar bancos privados, aseguradoras, fábricas de automóviles y etcéteras, todo hace pensar que una crisis precipitará la otra o, por lo menos, la prolongará.
Estados Unidos viene perdiendo desde octubre de 2008, todavía hoy que comienza el segundo trimestre de 2009, un poco más de 600 mil empleos mensuales, lo que hace pensar que esas grandes cantidades trillonarias no están solucionando el problema, ya que han ido a parar a los más grandes compañías, pero la columna vertebral de la producción industrial de ese país, las empresas grandes pero no tanto, las medianas y centenas de miles de pequeñas empresas, no están recibiendo ayuda alguna y siguen recortando personal o cerrando definitivamente.
La gran preocupación que hoy quiero resaltar es el camino que hoy está encausando al mundo hacia un tremendo abismo, el abismo de la espantosa quiebra mundial que sería la quiebra del gobierno más poderoso de la tierra. Los países asiáticos, que son los mayores ahorrantes en Estados Unidos por los enormes volúmenes de reservas internacionales que mantienen en dólares en ese país, ya han demostrado su nerviosismo ante una eventual devaluación de la, hasta ahora, moneda dura.
El presidente Obama no está dando señales de variar el rumbo que traía la administración Bush en estos puntos vitales, lo que hace pensar que los siguientes cuatro años, si las finanzas de su gobierno aguantan, serán de profundización de las causas de la crisis del mañana, pero mucho me temo que no tengamos (me refiero al mundo entero) tanto tiempo. Mucho temo que más pronto que tarde, esa extraña mezcla de Estado Bienestar (de las crisis de Medicare y de Medicaid mejor ni hablemos), de Estado Policía (que tiene un costo tremendo en todo el orbe), aunado al nuevo rol de Estado Rescatador de la iniciativa privada, papel tan caro o más caro que los otros dos, nos está llevando a una vorágine sin precedentes.
Hace muchos años, siendo Edín Velásquez Presidente del Banco de Guatemala y quien escribe Director por Guatemala del Banco Centroamericano de Integración Económica, recomendé que sería sano que Guatemala dividiera sus reservas internacionales en dólares y en euros. El no escuchar ese consejo le ha costado al país varios miles de millones de dólares en pérdidas por la simple devaluación del dólar frente al euro. Hoy, la conversión inmediata de reservas internacionales a euros, debe ser estudiada más a fondo que nunca como medida de paliar riesgos.
La pregunta obligada, entonces, será la del título de esta entrega: ¿Se tratará de una larga crisis económica (derivada de una debacle financiera), o de dos tremendas crisis (mezcla ya de crisis financiera, económica y fiscal), una después de la otra, separadas tan sólo por un pequeño y aparente período de recuperación?
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