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sábado, 11 de diciembre de 2021

UN BUEN POLÍTICO DEBE SER DISIDENTE.

Comencemos por afirmar que un político conforme no sirve para nada.  Un político mentiroso que utiliza el desengaño ciudadano para su discurso y aprovecharse personalmente, es peor.

Como lo vemos, la situación de precariedad en que viven las grandes mayorías y esa contumaz falta de respuesta del sistema político, le debe doler hasta el tuétano a un buen político.

Hay que ser contestatario pero con inteligencia y educación; por eso hablamos de disidencia. Las herramientas que proveen el Derecho y la Política están para generar los cambios que el sentido común dicte para frenar tanta injusticia, comenzando por la corrupción, y construir un andamiaje que favorezca el desarrollo, las inversiones foráneas y locales, la educación verdadera, la transparencia en la utilización de los recursos como en la Administración de Justicia.

En política serán muy pocos los camarones que se duerman y se los lleve la corriente. La mayoría estarán al acecho para coludirse y asaltar los recursos públicos sin que les importen los índices de desnutrición o desempleo, por mencionar solo dos, o estarán dispuestos a dar la pelea y señalar los temas puntuales de la agenda nacional que hay que mejorar para todos. Estos últimos casi se pueden contar con los dedos de una mano.

A muchos políticos de la mayoría les preocupa el próximo proceso electoral.  A nosotros nos aflige pensar en la Guatemala del año 2,300 o 2,400, después de pasarnos casi una vida observando nuestro raquítico crecimiento económico y nuestra galopante caída, como sociedad, hacia abismos oscuros.

La ciudadanía guatemalteca ha comenzado a despertar, pero todavía son demasiados los cantos de sirena, el dinero mal habido que compra voluntades y ese conformismo con la cancioncita de turno.

Nosotros nos inclinamos por la disidencia. Estar conforme con lo que tenemos es indefendible, y ya no hay tiempo que perder. 

viernes, 1 de noviembre de 2019

LAS ALIANZAS PÚBLICO PRIVADAS Y EL DESARROLLO


     Si algo hay de importancia vital para un país en vías de desarrollo es, precisa y redundantemente, su desarrollo.  El fin primordial de este es generar el ambiente propicio, educación incluida, para que haya más inversiones en infraestructura, atracción de capitales privados para montar nuevas empresas y que, por ende, haya cada vez más plazas de trabajo, mayor productividad y mejores salarios y prestaciones, lo que lleva al Estado, también, a generar mayores ingresos por impuestos.

     El desarrollo de un país, sea este subdesarrollado o del primer mundo, como suelen llamarse, es un círculo virtuoso que genera cada vez más y mejores oportunidades para todos.

     Sin embargo, algunas personas, incluyendo académicos y algunos líderes empresariales que, se supone, deben tener gran claridad de ideas, no tienen claro que el desarrollo no es un medio para enriquecer a unos pocos. De ahí la necesidad de salir a expresar estas ideas.

     Dentro del contexto de la búsqueda del anhelado desarrollo, las Alianzas Público-Privadas fueron pensadas y diseñadas para generar la necesaria infraestructura física, donde no lo hay. 

     Tomar la infraestructura de un país, por mala que esta esté, y utilizarla de pretexto para montarse en un supuesto proyecto de desarrollo, no va con nuestra manera de ver las cosas, especialmente cuando, en el país en el que vivimos, hay tantas cosas más que pueden emprenderse desde el principio.

   En el caso de Guatemala, cuando se habló de hacer, mediante esta modalidad, un gran centro administrativo en parte del predio que, anteriormente, ocupaba la estación central del ferrocarril, tema que se habló en una presentación a la cual asistimos personalmente hace algunos años, no nos opusimos.  Era un proyecto que iniciaría desde el principio, en el cual el Estado pondría los terrenos y la iniciativa privada el capital para construir el complejo, todo lo cual serviría para que se pagase una especie de renta consolidada, por cierto número de años, que sustituiría a las múltiples rentas que actualmente se pagan en muchos lugares (incluso de edificios completos) y, al final del contrato, que recordamos era por un cuarto de siglo, la infraestructura pasaba a ser propiedad del Estado y se eliminaba, para siempre, el pago de la renta.

     Pero cuando se habla de montar un esquema en donde van a cobrar el peaje de ida y de vuelta en una autopista existente, con el pretexto de que van a reparar una de las vías (porque la otra está en buen estado) y a mejorarla con carriles auxiliares y otras cosas, no estamos viendo que al Estado le vaya a quedar una nueva infraestructura; vemos a un grupo que ha visto una mina de oro y que, con “espejitos”, pretende vendernos un negocio que funcionará, en el mayor porcentaje, para “los empresarios” y, en menor medida, muchísimo menor medida, para la ciudadanía.

     Aprovechamos para señalar que la normativa jurídica está diseñada para que sea una trampa en contra de los intereses nacionales, y debe ser declarada inconstitucional. ¿Cómo es eso que, antes de que el Congreso de la República apruebe los proyectos ya existe un compromiso para erogar recursos públicos? ¿No es el Congreso, en todo caso, el que aprueba no solo el Presupuesto General sino las partidas específicas para cada gasto?

     Nos parece que la manera como están planteados dichos proyectos, por su naturaleza, debe ser revisada y modificada desde su génesis, es decir, desde la normativa ordinaria que fuera aprobada por el Congreso en 2010 y su reglamento, que data de 2011, es decir, durante uno de los períodos más corruptos de la historia política de Guatemala, tanto a nivel del Congreso de la República pero, especialmente, a nivel gubernamental.  Si de veras hubiese habido buena voluntad, jamás debió dejarse abierta la puerta para que se monten proyectos sobre infraestructura existente, mucho menos para poner en duda y en situación de vulnerabilidad, al Estado, cuando el Congreso no aprueba determinado proyecto.

     Luego no desean que uno exprese que el que acaba de ser descartado por falta de votos suficientes “apesta a chucho muerto”.

   Bienvenidas sean, eso sí, todas las inversiones que vengan a generar infraestructura nueva en donde no la hay.  El campo es inmenso en un país de tantas necesidades.

   Para finalizar, aprovecho para hacer los siguientes comentarios con relación a la Autopista Escuintla-Puerto Quetzal:

   1.  La primera pista (la que va de sur a norte) se comenzó en el gobierno de Vinicio Cerezo, con el novedoso concreto, y fueron haciendo tramo por tramo sin finalizarla en los largos cinco años de gobierno; fue hasta el gobierno de Jorge Serrano, siendo Ministro de Comunicaciones Álvaro Heredia, en que se terminó la carretera con asfalto y, por primera vez, se abrió al público.

       2. La segunda pista (la que va de norte a sur y que está en buen estado) se construyó al final del gobierno de Álvaro Arzú.  Nosotros intervenimos en la consecución de los US$.20.0 millones que el Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE, prestó para tal fin. Se elevó el nivel del terreno varios metros para que ambas pistas estuvieran al mismo nivel, se les puso una estricta supervisión a los constructores y el tiempo de construcción, entre la aprobación del préstamo y la inauguración, incluyendo más de 40 puentes, fue de trece meses.
    3. La intención del gobierno, cuando se completó la segunda pista, era ponerle peaje y que el mismo sirviera de garantía para conseguir un préstamo adicional para construir otro tramo de autopista en otro lugar y, así, que los ingresos de una autopista generaran el capital para otra, en un círculo virtuoso que, hoy, veinte años después, ya debiese haber producido, al menos, cinco autopistas o más. 
     4. Desafortunadamente, con el cambio de gobierno hacia Alfonso Portillo, el proyecto perdió continuidad y ya nunca se hizo nada al respecto.
     5. Debido a la mala compactación y al sobrepeso del transporte, durante el gobierno de Oscar Berger, siendo Ministro de Comunicaciones Eduardo Castillo, la pista que corre de sur a norte, casi destruida, fue cambiada por una nueva capa de concreto que, nuevamente, está dando problemas porque el pecado original de la compactación, imagino, no ha sido resuelto, y el transporte pesado sigue metiéndolo cualquier cantidad de peso a los camiones.
     Esto último hace falaz el argumento que ha circulado de que el Estado no le puede dar mantenimiento. Por supuesto que sí se le puede dar, pero tienen que ocuparse de resolver todo el problema y no solamente de maquillarlo.

Conclusión: las Alianzas Público Privadas son buenas si se tiene una ley reflejo de legisladores de buena fe, un reglamento elaborado por gente honrada y proyectos que se lleven a cabo con la honradez y transparencia debidas, no con base a propaganda y espejitos.



viernes, 12 de septiembre de 2014

LAS CONVENIENCIAS DEL COMPORTAMIENTO COOPERATIVO

     Confesamos que, cuando hablamos o hemos leído de cooperativismo, siempre tuvimos la idea de la beneficiosa organización de grupos de personas para producir o buscar un bien común, movimiento que en nuestro país, Guatemala, ha crecido brindando excelentes resultados y ha sido una importante vía para encausar las aptitudes empresariales y productivas de varios cientos de miles de mujeres campesinas que, sin el marco jurídico que lo permite, tendrían bastante limitadas las oportunidades de desarrollarse en las comunidades remotas en donde viven.

     Sin embargo, leyendo hoy el libro Creadores de Riqueza, del autor Alejandro Gómez (Instituto Democracia y Mercado, 2007), en la página 256, encontramos otra connotación del término que, en la década de 1950, fue importante para la reconstrucción de Europa después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial, especialmente en la entonces destrozada Alemania, lo que generó índices de crecimiento, de desarrollo y confianza para invertir sin precedentes, coadyuvando a sentar las bases del enorme desarrollo industrial que, en las décadas venideras, quedara debidamente documentado, produciendo otro nivel de riqueza en el viejo continente y, por ende, de bienestar en sus habitantes (no nos referimos, específicamente, al Estado Bienestar).

     Este comportamiento cooperativo se dio entre empleados y empleadores, tanto del sector público como del privado, lo cual generó dos cosas importantes: un deliberado nivel bajo o accesible de los salarios de los empleados y una apuesta, por parte de los empresarios, a las futuras utilidades, reinvirtiendo, año con año, gran parte de las utilidades, con la finalidad de acumular el suficiente capital para continuar expandiendo las industrias en las que, cada quien, estaba involucrado, lo que significó una mayor tecnificación y, al elevarse la productividad, se pudo acordar, también, el ansiado aumento salarial.

     Hace años, cuando encabezábamos la delegación patronal que negoció el Pacto Colectivo de Condiciones de Trabajo con el Sindicato de Operadores del Registro General de la Propiedad, en 2006 y 2007 (pues fue una larga y dura negociación que podría ser objeto de otro ensayo), recordamos muy bien que, en la prensa, salió una noticia que pusimos de ejemplo a nuestra contraparte: la del sindicato de trabajadores de la Volks Wagen, en Alemania, que decidió unilateralmente rebajarse los sueldos porque entendió que, si no lo hacían, sus puestos de trabajo, eventualmente, podrían parar en alguno de los emergentes países de la Europa del Este.

     Esta es una evidencia de que el comportamiento cooperativo que significó el despegue económico, una generación y media antes, todavía es válido.  Y si la Alemania de hoy es un ejemplo de fortaleza industrial, de estabilidad para producir y de bienestar para su población porque sus niveles de productividad le permiten pagar buenos salarios, los postulados que la llevaron al éxito deberían ser válidos para cualquier parte del mundo en donde se busque no sólo elevar la productividad por empleado contratado sino mejorar las condiciones de vida de los habitantes.

     Este tema será oportuno de discutir para cuando las condiciones del país sean las propicias para establecer una ciudad o una zona disruptiva (conocidas como "Start-up Cities"), pues para que se afinquen los grandes capitales que andan buscando oportunidades para montar nuevas industrias, no sólo debe haber seguridad, capacidad de montar institutos técnicos o universidades para montar una política de "educación continuada", infraestructura adecuada que incluya carreteras, puertos y energía suficiente y a precios competitivos, sino una especie de pacto como del que escribimos, que privilegie una asociación ética entre el capital y el trabajo, con una visión de muy (o de muuuuuuy) largo plazo que sea mutuamente compartida, que rompa los paradigmas que tienen al país con unos índices de desempleo y de falta de oportunidades que nos hacen llorar sangre.  

     Hoy, sin reglas claras y con un gobierno que privilegia la corrupción y la campaña política para pretender perpetuarse, no existen las condiciones para tener una discusión seria al respecto.

     Ojalá tengamos la oportunidad, en algún tiempo, de poder comentar en este espacio la experiencia exitosa de poner a rodar un círculo virtuoso de buenas y convenientes relaciones y que podamos demostrar, con los índices en la mano, que se obtiene más beneficio entendiendo que el capital y el trabajo pueden ser las dos caras de la misma medalla que llamamos progreso y que no tienen, forzosamente, que estar divorciados el uno del otro.  

     Esta puede ser, quizás, la manera de llevar las ansiadas oportunidades de trabajar a tanta gente del campo que hoy no tiene más remedio que mendigar, emigrar o morirse de hambre.  Lo que algunos observadores poco acuciosos llaman estoicismo y que no es más que desesperanza y hambre, para nuestra vergüenza.

lunes, 14 de julio de 2014

LA ENSOÑACIÓN MARINERA DE HEGEL Y EL DESARROLLO EN LA ERA DE INTERNET

     El político que no ha leído a los clásicos puede ser genial para hablar, pero hablará sin sustancia, sin verdadero fundamento, y su capacidad de aprehender las causas de las cosas y de prever sus efectos y consecuencias, lo que implica hacerlo sin emitir ulteriores juicios, será muy limitada.

     Se puede ser duro de entendederas, pero cuando se tiene disciplina, la lectura de ideas de los grandes pensadores del pasado, sin distinción de barreras ideológicas o de cualquier naturaleza, lo único que nos proporcionará en el quehacer político serán ideas más profundas, algún grado de clarividencia, mayores posibilidades de entrever consideraciones que, quien no lee o lee simplemente para entretenerse, "entrelineas", y no para aprender, no puede visualizar.

     Jamás hemos sido marxistas, por ejemplo, aunque tenemos amigos que lo son, pero hemos leído a Marx para comprender mejor sus ideas, para comunicarnos mejor con esos amigos y para tener las herramientas para comprender mejor los asideros conceptuales expresados por otro tipo de pensadores.  

     Si fuésemos pintores la diferencia entre leer y cultivar nuestra mente y no darle ese alimento intelectual sería pintar, o con una paleta de grises con muchas opciones limitadas a eso, o con una rebosante de colores y de oportunidades distintas para mezclar y mejor transmitir una imagen concebida en el éter del pensamiento.

     Es en este orden de ideas que, hace poco, releíamos a Hegel (Jorge Guillermo Federico), quien, al morir, dejó muchos escritos, uno de los cuales fue publicado años después de su fallecimiento: Lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal, en donde, al explicar la visión racional de la historia universal, porque la razón rige al mundo y, por ende, la historia de este ha transcurrido racionalmente, le da, además, un fundamento geográfico, lo cual le sirve para explicar las tres fases por las que, hasta la época en que él vivió, ha pasado la humanidad, dependiendo del tipo de asentamiento humano en que se desenvolvió.

     La primera, la de las naciones nómadas, que corresponde a la del altiplano, la de las grandes estepas y llanuras que recorrió la humanidad trashumante, acarreando y guiando a sus ganados hacia los mejores pastos y bebederos y alimentándose de él; la segunda, que le proporcionó mayor arraigo y que corresponde a la del desarrollo de los agricultores, que corre a la par de los asentamientos fluviales que le permiten tener contacto con el líquido vital sin desvincularse de la tierra, movilizando los cereales y vegetales hacia él en lugar de movilizarse todos a la vez; y la tercera, la del asentamiento costero en que se vislumbran nuevas maneras de generar riqueza y novedosas condiciones de progreso, lanzando al ser humano al comercio, a la navegación, a la exploración de otros mundos, si se quiere, pues el hombre se sitúa en medio de un elemento que le da la idea de lo ilimitado y de lo infinito (aunque no sea ni uno ni otro), y lo anima a superarlo, dándose, por vez primera, el rompimiento del cordón umbilical de sus ancestrales vínculos con tierra firme.

     Entender cómo Hegel vislumbra la libertad del ser humano atada a su entorno geográfico y cómo aquélla evoluciona en la medida que este modifica el entorno en que el conglomerado social se desenvuelve, situando al autor en la Europa pre revolución industrial, la de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, es una herramienta invaluable para tratar de hacer lo mismo en la América Latina o África de principios del siglo XXI, en que fijar la visión sobre el horizonte marino ya no es suficiente para imaginarnos nuestra ruta, pues quienes tenemos ordenador vivimos una experiencia parecida todos los días, con una Internet que nos brinda respuestas a nuestras cotidianas inquietudes pero, en la medida que más respuestas tenemos, más dudas generamos, en un círculo virtuoso por la sed de saber y conocer más.

     La ensoñación marinera de Hegel que, según él, generó capacidades humanas que no pudieron perfeccionarse tierra adentro, es equiparable a las nuevas capacidades que hombres y mujeres (sin descartar, por supuesto, a los niños de ambos géneros) están, hoy, frente a sus computadoras, creando, generando nuevas maneras de hacer y de establecer las cosas, con nuevas velocidades e impensables economías de escala.

     Si hace dos siglos la imaginación, generadora de las nuevas ideas que fueron el germen del desarrollo de tiempos pasados, estaba limitada a los amaneceres o atardeceres en las playas y la visión de cómo aparecían o desaparecían las embarcaciones, con sus velas desplegadas, la capacidad de imaginar, hoy, es a la velocidad de la luz, con fotografías accesibles de las más lejanas galaxias que podamos conceptualizar, con la sumatoria de millares o millones de elevados pensamientos probando nuevas formas o profundizando conceptos que, en nuestros días, se añejan en cuestión de meses o semanas, descartándose o evolucionando hacia algo superior o, por lo menos, distinto o más especializado y mejor enfocado.

     La velocidad del desarrollo, hoy, comparada con la que analizó Hegel a través de la historia, es vertiginosa, y es alentador imaginar que lo que moldeó la geografía hace unos siglos, hoy lo impulsa y modifica algo intangible como la suma de tantos pensamientos del ayer y hoy e hipótesis aventuradas como archivos le caben a la red de computadoras que, hace apenas medio siglo, era algo impensable en nuestras vidas cotidianas.  ¿Y qué es medio siglo para el devenir completo de la humanidad?

     Esto nos hace pensar que la brecha evolutiva del desarrollo de las naciones, en la medida que los ciudadanos de unos países están conectados a la red y otros no, se ensancha a velocidades insospechadas.

     Es urgente la conexión del mundo de los pobres, hoy relegados a pocas o nulas oportunidades, al mundo de los privilegiados que gozan, ya, de dicha conexión.  Internet ha dejado de ser un privilegio; es una necesidad para la evolución del género humano.

     Visualizar el desarrollo de poblaciones con dádivas, ayuda exterior o banca multilateral, sin conectar a la gente donde hoy se están generando las nuevas ideas de desarrollo de la humanidad, e inventándose las nuevas maneras de generar riqueza, es tirar el dinero a la basura y engañarse, por mucho que tal o cual programa se denomina "de desarrollo".

     El mundo comenzará a desarrollarse, integralmente, cuando no quede un ser humano que no tenga acceso al caudal de conocimiento que representamos todos los seres humanos.  No entender esto no es ser duro de entendederas sino carecer de éllas.

lunes, 7 de julio de 2014

UN POCO MÁS SOBRE LOS NIÑOS Y JÓVENES MIGRANTES

     Mucho se ha dicho, en Guatemala, sobre este nuevo y preocupante fenómeno social.  Es entendible la fuga y partida de unos cuantos niños hacia Estados Unidos de América, EUA, pero cuando los atrapados por las autoridades de ese país ya pasan de 50 mil, nos imaginamos que la cantidad de menores migrantes es verdaderamente impresionante, y tiene muchas causas.

     La mayoría habla de la violencia como la razón primordial de este éxodo, pero nosotros no lo creemos, pues la gran parte de migrantes es originaria de Huehuetenango, un lugar en donde hay poca violencia que afecte a tantos miles de niños y jóvenes y, por otro lado, no hemos visto datos que reflejen el abandono de áreas violentas, con maras influyendo la vida de todos, como la zona 18 de la capital, que nos haga pensar en respaldar este argumento.

     También se habla de violencia intrafamiliar, de mala información acerca de que, media vez entren a territorio de EUA, si son menores no van a ser deportados.  Hay gran cantidad de información dispersa que no deja de ser otra conjetura, pues no hay estudios serios al respecto.

     Dentro de todo esto, nosotros seguimos creyendo, porque hemos visto el proceso de deterioro durante años, que la gente se va porque donde vive no hay oportunidades de ocuparse en algo que le dé dinero.  Así de simple.

     En EUA, los analistas políticos, expertos en muchos temas, quizás, fallan al señalar que solamente los países centroamericanos tenemos la culpa de todo esto.  Que son nuestros países los que deben contener esta ola de migrantes ilegales.  Todo este debate en medio de mayores acuerdos, entre los dos partidos políticos grandes, el Demócrata y el Republicano, por mejorar la defensa de su frontera territorial.

     Nuestro análisis es el siguiente, visto evolucionar en el tiempo pasado, analizando nuestras actuales carencias y falta de visión estadounidense y, especialmente, tratando de visualizar el escenario futuro.

     Quienes dicen que son los Estados centroamericanos quienes deben atender a la población, tienen razón.

     En el caso de Guatemala, el latrocinio de varios gobiernos, especialmente desde el año 2000 hasta la fecha, hace que gran parte de los recursos públicos se pierda en los bolsillos de funcionarios inescrupulosos, de los electos y de los nombrados.  Cuando la cabeza está podrida, todo el cuerpo tiene a corromperse, y es lamentable que nuestros últimos gobernantes, con la débil excepción de Oscar Berger, han saqueado y esquilmado los recursos para atender a la gente de una manera desenfrenada.

     Esto, de alguna manera, hay que componerlo.  La cañería del gasto está picada y podrida, y los recursos que fluyen a través suyo no llegan, ni por asomo, a donde deben llegar.

     Si esto no se hace y la población más vulnerable no es atendida, el flujo de migrantes ilegales no terminará; al contrario, se incrementará a niveles hoy no pensables, y lo que nos sacaremos, con la falta de entendimiento que los políticos de EUA tienen, sería algo serio, como un cierre indefinido de sus fronteras a nuestros productos o algo parecido, lo cual incidiría en un agravamiento de las condiciones, especialmente de las personas que viven en el campo, donde crecen los productos agrícolas que constituyen nuestra mayor oferta de intercambio.

     EUA tiene razón en proteger la integralidad de su territorio como cualquier otro país.  ¿Quién se lo puede negar? Guatemala tuvo, durante muchos años, prohibiciones específicas para el ingreso de algunas ciudadanías y etnias y, hasta donde sabemos, aún las tiene.

     Pero en EUA también tienen que entender que convivimos juntos en este continente donde el ser humano ha llegado a poner fronteras en los últimos siglos.

     Por ejemplo, si allá necesitan droga y esta es producida en Sud-América, el corredor natural para que esta pase es Centroamérica.  Fue por eso que, cuando Virgilio Barco, el presidente colombiano que inició la persecución de los carteles al final de la década de 1980, nosotros organizamos un acto público donde llegó la mayoría del cuerpo diplomático acreditado en Guatemala, pues no sólo reconocíamos la valentía del mencionado presidente sino aprovechábamos el acto para alertar a todo el mundo que el siguiente escenario de ese conflicto sería, precisamente, Centroamérica.

     Eran  los años de finalización del conflicto armado interno en nuestros países pero la de iniciación de otro tipo de conflicto más escondido, más secreto, menos ideologizado pero es evidente que hasta más sanguinario que el anterior.

     Hasta la fecha, EUA no pasa de atrapar distribuidores de barrio de las drogas, pero durante años nunca hemos escuchado que caigan los capos de la misma, allá.  No somos tan ingenuos como para pensar que, por estar en territorio estadounidense, no hay grandes jefes y todos se trata de menudeo en las grandes ciudades.

     El gran negocio de la droga producen inmensas fortunas en los países productores Y EN LOS PAÍSES CONSUMIDORES, pero en nuestros países los pagos se hacen con droga, y el gran tráfico y el menudeo local deja algo de dinero a algunos, pero a costa de grandes problemas de adicción que antes no teníamos pero, especialmente, con un corredor de violencia, de temor y de zozobra.

     Por supuesto que este tema hay que entenderlo y atenderlo, pero para efectos del tema de este ensayo es importante entender las aristas del desarrollo, que es tan disparejo para nuestros pueblos y para el pueblo estadounidense.

     Cuando uno se despierta con el sol y se acuesta con el atardecer, y emplea gran parte del tiempo diario en acarrear agua para cocinar y lavarse y leña para cocer los alimentos, se comienza a tratar de entender la vida, sin fines de semana ni feriados, de centenas de miles de mujeres, de niños y niñas, que emplean sus exiguas fuerzas tan sólo para estos dos fines.

     Cuando el hombre sale a trabajar varias horas antes de que salga el sol, regresa ya anochecido, emplea sus domingos y feriados para trabajar sus siembras o para hacer labores comunitarias y, aún así, nunca tiene el dinero suficiente para cubrir ni sus necesidades básicas, aunque no se entienda completamente, ya nos vamos metiendo en la mentalidad de quienes aspiran y solamente aspiran a tener algo mejor, si no para ellos, que ya no ven salida, sí para sus hijos, para sus nietos.

     Nuestros países podrían comenzar a reprimir a los padres que instan a sus menores hijos a hacer estas jornadas tan peligrosas, especialmente cuando el resultado es la muerte de uno de estos viajeros infantiles o juveniles.  Si ejercen la patria potestad, bajo nuestra óptica y bajo el amparo de la ley, no es responsable arriesgarlos a tremendos peligros que todos, sin excepción, conocemos.

     Pero, ¿detendrá esta represión este éxodo?  Ya se ha visto que nuestros niños, nuestras niñas y nuestros jóvenes son más valientes de lo que hubiésemos pensado.  Nosotros no lo creemos.

     Mientras esos niños que están naciendo y creciendo en las montañas, mientras los padres y abuelos de esos niños y jóvenes no vean que, alrededor de su comunidad, hay oportunidades para que esos retoños salgan de la pobreza, de esa que nosotros, más acomodados, hemos dado en categorizarla sin darnos cuenta que todo pobre es pobre en extremo, esto no va a detenerse.

     Esta lección es la que debe aprender EUA.

     La Unión Europea, UE, lo entendió a tiempo y, en lugar de prepararse a recibir una marejada de pobres sin oportunidades, en Europa del Este, se preparó para hacerlos socios, con lo cual hubo inversión y acompañamiento en los países recién liberados del comunismo, la UE creció y las empresas de Europa Occidental tuvieron, poco a poco, otro inmenso mercado de compradores para sus productos, y oportunidades de inversión en mano de obra más barata en los nuevos países, sin que hayan tenido problemas de desempleo en sus propios países, los cuales se dieron años después debido a sus malas políticas económicas.

     EUA tendrá que aprender esta lección, ante lo cual le quedan dos caminos: 

  1. aprender a la mala, blindando su frontera y gastando miles de millones de dólares para tratar de contener una ola de niños, jóvenes y adultos que cada vez será mayor, teniendo que negociar a cada tanto una nueva reforma migratoria que incluya a las nuevas decenas de millones de migrantes ilegales dentro de su territorio, sea quien sea el partido que gobierne; o,
  2. asumir, desde ya, su responsabilidad histórica, actuar con inteligencia y valentía y comenzar a invertir, en nuestros países, en su industrialización, en tecnología, en educación, no de manera aislada sino a la par de los gobiernos que, a su vez, asuman el compromiso de detener el drenaje y despilfarro de nuestros pocos recursos.
     Nosotros estamos seguros, conociendo la idiosincrasia guatemalteca, que mucha gente preferiría tener menos de lo que puede conseguir en EUA si, en su perspectiva, visualiza que, aquí, puede tener algo.

     El mejor negocio para EUA, en estos momentos y bajo las actuales circunstancias, es comprender la problemática social y, utilizando sus grandes recursos económicos y la clarividencia que pueda quedar de algunos de sus políticos, no sabemos si los más jóvenes o los más sabios, hacernos sus socios en lugar de sus enemigos.

     El "Tren de la Muerte" debe convertirse en una de las rutas de intercambio de mercancías que muestre cómo, en lugar de detenerse en la frontera sur de México, se interna en nuestra sub-región.  Ésa será la muestra de que el Tratado de Libre Comercio de Norte América, el TLC, se amplía hacia el Darién.

     No tenemos idea si Dios nos dará vida para ver estos cambios, este importante giro en la política exterior de EUA, pero sí estamos seguros que el tiempo nos dará la razón.  

LA ENVIDIA. MOTOR DEL DESARROLLO

     A mediados de 2008 comenzamos a escribir lo que sería nuestro segundo libro, el cual llevaría el título que lleva este ensayo, pero a medio camino se dio el Golpe de Estado que el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, le dio a la Constitución de ese país y, luego de escribir sobre el tema durante varios meses, perdimos el rumbo sobre el propósito original, hasta la presente fecha.

     Sin embargo, el principio que postulábamos, esa envidia sana que produce ver al vecino prosperar y querer hacer lo mismo para ponernos a la par, sigue siendo válido.

     No sabemos si, finalmente, ese libro será terminado y verá la luz algún día, pero en aquella oportunidad tuvimos a bien entrevistar a varias personas involucradas con el movimiento cooperativista del país y, la semana pasada, recibimos el mismo día del evento una invitación electrónica para participar de una rueda de prensa que daban las mujeres cooperativistas agrupadas, a la cual asistimos aunque fuese a la carrera.

     Intercambiar opiniones con estas esforzadas mujeres, aunque fuese por unos pocos minutos, y escuchar el planteamiento de sus inquietudes, las cuales dicho de paso apoyamos abiertamente, ha renovado nuestro entusiasmo por darle forma final a esas ideas nacidas del amor que le profeso a los proyectos de desarrollo de este bello país que nos viera nacer.

     Ojalá Dios nos dé la oportunidad de finalizar ese proyecto tantos años postergado y que nos provea la inteligencia, los contactos oportunos y los medios para ayudar a toda esta gente que está día a día produciendo en condiciones que se pueden mejorar, para que se puedan apoyar y fortalecer tantos y tan variados proyectos.

     La pobreza no se erradica, en la infinitud de los tiempos, regalándole a la gente para que mal subsista, sino ayudando a formar nuevas generaciones de personas productivas que puedan salir, por sí mismas, de las precarias condiciones de supervivencia que hoy mantienen, y sean generadores y generadoras de su propia riqueza, de una riqueza que, en manos de mujeres, estamos seguros que llegará de más eficiente manera a sus niños, esas personitas vulnerables que hay que nutrir y alimentar física e intelectualmente para que mejor dirijan, algún día, los destinos de la patria.

lunes, 23 de junio de 2014

DOS CONCEPCIONES DISTINTAS: LA BRÚJULA DE ESTADOS UNIDOS, EL GPS DE EUROPA.

     Las sociedades ricas del planeta, por el momento, o viven en Estados Unidos de América, EUA, o viven en Europa.  El resto de sociedades vivimos en países que buscan la riqueza, el bienestar de sus habitantes, su industrialización, pero se debaten en esa búsqueda por su desarrollo entre la pobreza, las enfermedades y la desigualdad, especialmente, cuando no es entre la vida y la muerte.

     Luego, que no extrañe que todos esos seres que vivimos, no en el primer mundo ni en el segundo sino en el tercero, que gracias a la penetración de la televisión y el cable podemos ver cómo se vive en otros lados, aspiremos a tener una oportunidad de "hacerla" en esta vida y que, como primer paso para lograrlo, hagamos hasta lo imposible por situarnos en donde están, precisamente, esas oportunidades.

     La avalancha de migrantes que buscan mejorar sus ingresos es inmensa, y está siendo agravada, a nivel mundial, por los conflictos armados en algunos países, por el crimen organizado que presiona, extorsiona y mata por todos lados, en otros, y por la enorme pobreza, rayando en miseria, de la mayoría.

     La nueva versión de esa ola migrante, con el peso que le da la ruta que emprenden miles de jóvenes y niños hacia el norte (el de América, el de África como medio para llegar a Europa), hace que recapitulemos sobre algunos conceptos y notas que hemos conocido y compartido con anterioridad (http://politicaysentidocomun.blogspot.com/2010/08/de-la-cooperacion-intergubernamental-la.html) y, a la luz de estos nuevos hechos, los pongamos en contexto con la visión equivocada, según nuestro criterio, que tiene EUA sobre lo que está sucediendo y la manera de contrarrestarlo.

     Las causas de que tanto niño y tanto joven emigre a EUA son múltiples, tan diversas y se han manifestado abundantemente, de manera que, como no es sobre lo que deseamos hacer énfasis, no las abordaremos.  Sólo dejaremos asentada nuestra admiración por la valentía que muchos muchachitos, a tan corta edad, sin distinción de género, han manifestado para realizar una proeza de tal naturaleza.

     Esas causas nos parece que las autoridades de EUA las conocen y las entienden, pero el enfoque mediante el cual quieren frenar este fenómeno social está condenado a un rotundo fracaso y, lo que es peor, a agravarlo hasta convertirlo en un problema de inmensas proporciones que, en el futuro, será más difícil manejar para ellos mismos.

     ¿Cómo se les ocurre mandar al vicepresidente como portavoz de todo un imperio con un mensaje tan pobre como el "no vengan porque no se les admitirá"? Ni siquiera el ofrecimiento de pingües US$40.0 millones, para cinco años, parece provenir con seriedad. 

     Europa tuvo enormes desafíos, muy parecidos a lo que sucede ahora entre las dos Américas, la de la riqueza y la de la pobreza; y entre Europa y el norte de África, cuando la "Cortina de Hierro" que separaba la Europa industrializada de la Europa del este, hasta entonces comunista, densamente poblada con las grandes masas viviendo en la pobreza; pero lejos de blindar sus fronteras ante una avalancha humana que no iba a poder contener, invirtió enormes sumas de dinero y llevó tecnología a unas comunidades que, hoy, no necesitan movilizarse a otros países, por lo menos con tanta presión, porque tienen oportunidades de desarrollarse y buenas plazas de trabajo en los lugares donde nacieron.

     Es decir, mientras Europa ha navegado por problemas similares con el GPS del desarrollo que no solamente le marca el rumbo sino le señala los escollos que hay que ir salvando, EUA cree que con su milenaria brújula y el amurallamiento de sus fronteras le será suficiente para contener la férrea voluntad de comunidades enteras que buscan un bienestar que, si no lo encuentran en su entorno natural, lo encontrarán de alguna otra manera.

     ¿No les es suficiente motivo para entender la determinación de nuestros pueblos el hecho de que tengan ya, bajo custodia, varias decenas de miles de niños? ¿Es que no se dan cuenta que es muy probable que sus instituciones sólo sean capaces de capturar un pequeñísimo porcentaje de esos millares de niños y jóvenes que ya están en su territorio? ¿Y los que están por emprender esa dura jornada? 

     El mundo ha cambiado tanto estas dos últimas generaciones, que el país con el ejército más grande y más fuertemente financiado del mundo difícilmente puede salir triunfal de un país en donde interviene militarmente.  Los hechos hablan por sí solos.

     De igual manera, los fenómenos sociales del siglo XXI no es posible contenerlos con una orden dictada desde Washington o desde cualquier otro centro de poder del mundo.  Los líderes políticos del mundo occidental (o cualquier otro) no son autoridad para las comunidades pobres que anhelan un mejor porvenir.

     Desde que la información acerca de cómo vivimos los más afortunados se ha democratizado, los seres humanos más pobres y más vulnerables del planeta sueñan, aspiran a tener y, al final, muchos de ellos se atreven a poner en práctica algún plan para convertir esos sueños en realidad.

     Es el hombre, el ser humano, quien se ha encargado de institucionalizar las fronteras.  Las migraciones siempre se han dado y la gran mayoría de ellas, cuando no han sido invasiones violentas, se han dado por la aspiración de ese ser humano por mejorar sus condiciones de vida.

     Los pobres del mundo tienen derecho a soñar y a hacer lo que sea por sobrevivir.  Los políticos de otras latitudes poco entenderán que, a veces, esa partida es cuestión de vivir o morir cuando ya no se tiene recurso alguno al cuál echar mano.  

     Son los políticos del mundo industrializado quienes tienen que apagar sus calefacciones o sus aires acondicionados, usar la misma ropa por más de un mes, rebajar su ingesta calórica al mínimo y olvidarse sus vehículos, de su chequera y tarjeta de crédito por un tiempo para ponerse en los zapatos de quienes están arriesgando su vida y su integridad física y hasta sexual por tener la oportunidad de un empleo digno.  Pueden hacer una prueba de dos días haciéndose los sordos cuando sus propios hijos les piden de comer.

     Son los políticos del mundo industrializado quienes tienen la oportunidad de disponer de mayores partidas para el desarrollo en lugar de armamento, de movilizaciones militares o de fronteras fortificadas y vigiladas por hombres armados.  

     Ni siquiera han sido capaces de comprender que en nuestras culturas, como en sociedades de otras latitudes, los niños y jóvenes están acostumbrados a trabajar; ésa es su manera de aprender un oficio y de integrarse al mundo productivo del adulto, pero hasta esas oportunidades le han vedado a nuestras juventudes, y en su paranoia de que todo puede ser explotación infantil, que también la hay, los niños y jóvenes de los centros urbanos no tienen ocupación, no tienen ingresos, no tienen nada como no sea el afán de búsqueda y de mejora, que eso nadie se los puede quitar.

     Europa, con su GPS en desarrollo, les ha puesto la muestra a los EUA.  Si este último país dispensara tan sólo un 10% de lo que en un mes se gasta en hacer la guerra, en toda Centroamérica podrían apoyarse innumerables proyectos sostenibles que elevaran el desarrollo.  Lo que han hecho con México a través del Tratado de Libre Comercio, TLC, es lo que deben hacer con Centroamérica.  

     En su falta de comprensión del problema, los líderes políticos estadounidenses operan en contra de sí mismos.  La aprobación del Acuerdo de Libre Comercio Transpacífico (el TPP, por sus siglas en inglés), sin la inclusión de los países centroamericanos, por ejemplo, solamente agravará la situación de los habitantes porque le restará oportunidades de desarrollar empleos a la región en favor de otros países, y esto solamente incrementará el flujo migrante de adultos, de jóvenes y niños hacia el norte.

     Mientras privilegien gastos en portaaviones, envíos de tropas o cualquier otra cosa que se les ocurra, y no entiendan las consideraciones humanas que hay detrás de esa marea humana, podrán invertir en fortificarse que no detendrán el ingenio de los seres humanos para estar donde están las oportunidades dignas.

     Los grandes problemas migratorios de EUA, con todo y los grandes problemas de violencia en México, no son de origen mexicano, pues su industrialización está, poco a poco, generando las oportunidades de trabajo honrado que antes debían salir a buscar al norte.  Es como si el TLC hubiese empujado la frontera Norte-Sur del Río Grande al Río Suchiate.

     ¡Eso es lo que EUA tiene que hacer con Centroamérica! Nos tienen que dejar de ver como una amenaza y dejar de criminalizar a los migrantes, niños y jóvenes incluidos, y ver a nuestros países como otra oportunidad de crecer y de hacernos más fuertes, todos; es decir, ellos y nosotros.

     Esos US$.40.0 millones de "ayuda" los agradecemos, aunque sepamos de antemano que no servirán de nada, especialmente si la mayoría de ese dinero se va, de año en año, en consultorías o sueldos pagados a personal estadounidense, como suele suceder.  Sin embargo, a nuestros ojos no es más que una dádiva, algo así como una limosna que el poderoso da para tener tranquila su conciencia, aunque en el fondo sabe que no está cambiando nada y que no ha dado suficiente.

     EUA debe cambiar su brújula que solamente señala hacia dónde debe ir, por magnetismo, por un GPS que le señale que el camino al desarrollo no es lineal, que a veces hay que virar a la izquierda, otras a la derecha; a veces acelerar y a veces ir con mucha precaución, pero avanzando en el camino real de levantar el nivel de vida de la gente por donde se pasa.

     Ante nuestros ojos y según nuestra experiencia, es la única salida viable para desarticular este problema.

miércoles, 19 de marzo de 2014

REFLEXIONES SOBRE LA EDUCACIÓN, EL CLIMA Y EL DESARROLLO DE LOS PUEBLOS

Hoy ha sido un día especialmente bello en nuestro país tropical que mantiene una temperatura media ideal para producir casi cualquier cosa en beneficio de la humanidad.

Nuestro clima es una bendición para vivir, pero nos hace reflexionar que es uno de los elementos que, de alguna manera, han influido en la falta de desarrollo de nuestros pueblos.

No creemos que haya una raza superior a la otra, de modo que el mayor desarrollo industrial que, por ende, genera un mejor nivel de vida en los países del hemisferio norte, que hacen identificar una enorme diferencia frente a los del sur, provocando en los últimos tiempos enormes presiones sobre la migración de poblaciones pobres o empobrecidas hacia el norte, donde existen esas fuentes de trabajo que tanto se anhelan en nuestras latitudes, no se da porque quienes viven en esos países provengan de una raza superior.

Nos parece que nuestros suelos fértiles, la cantidad de horas de sol, la provisión adecuada de agua pero, especialmente, la falta de crudos inviernos, nos ha hecho, a través de los siglos, constituirnos en comunidades que se conforman, en gran medida, con que los frutos de la tierra nos provean de comer sin mayores contratiempos.

Por el contrario, la crudeza de los inviernos en el hemisferio norte ha volcado a las poblaciones a ingeniárselas de mil maneras, produciendo toda una cultura alrededor del aprendizaje y de la eficiencia.

Si los países del hoy industrializado norte hubiesen sido poblados por nuestros pueblos originarios, estamos convencidos que hubiesen sido, bajo la amenaza mortal de esos meses de frío, los protagonistas de los primeros intentos por conseguir el desarrollo, que apenas comenzó y cobró forma durante los últimos dos siglos.

Quién sabe qué hubiese sido de los germanos, escandinavos, etcétera, de haber sido los pueblos originarios de nuestros países tropicales.  Todo esto es una idea; una hipótesis; pero dudamos que, sin el acicate de esa posibilidad llegando a certeza, de perecer por falta de previsión, sin tomar medidas al respecto del cíclico y crudo invierno, hubiesen sido los pueblos organizados, tecnificados y altamente educados que son hoy en día.

Nuestro país es tan fértil que no es sino hasta hace poco más de una década que comenzamos a ver mortandad por falta de alimento.  Siempre hubo desnutrición crónica y algunas muertes, pero la nube gris que hoy se cierne sobre algunas comunidades del denominado "corredor seco" cada vez es más negra y cada vez más permanente.

Quiera Dios que las comunidades que hoy viven bajo esta amenaza tengan la claridad de ideas y la fortaleza para entender, en primer lugar, el riesgo que corren si no se ayudan a sí mismos, pues está visto que el Estado puede ayudar alguna vez, pero no está en capacidad de solucionar el tema sin el involucramiento de los afectados; y en segundo lugar que, entendiendo la situación, puedan darse cuenta que la única manera de romper ese círculo vicioso no es recibiendo dádivas sino educándose, preparándose intelectualmente, para lo cual el Estado, en un abrazo fraterno con la sociedad civil, sí debieran ayudar a proveer de cuanta oportunidad esté al alcance para tales propósitos.

Así como una madre es capaz de desarrollar una fuerza increíble y levantar un vehículo si ve a su hijo en peligro mortal bajo el mismo, también debieran, padres y madres de familia, hermanos mayores, tíos y vecinos, tomar el hambre como un peligro mortal y enfrentarlo con todas sus posibilidades.  Total, el frío mata igual que la inanición.  Los dos existen.  Si unas comunidades se preparan para enfrentar al primero y esa previsión las ha convertido en usufructuarias de mejores niveles de riqueza, las otras comunidades debieran hacer lo suyo para contrarrestar ese segundo flagelo y verlo tan cíclico y mortífero como el primero.

El clima incide en el hambre por educarse; elevar la educación genera bienestar y desarrollo de los pueblos, quienes al estar desarrollados no tienen por qué pasar hambre del físico, del que lleva a los niños y adultos a morir y convertirse en una estadística más de las nefastas.

domingo, 3 de octubre de 2010

LA FUERTE DEMOCRACIA BRASILEÑA

De casi 194 millones de habitantes, hoy están habilitados para votar alrededor de 136 millones de brasileños.

Recuerdo los avatares de la política brasileña, por lo menos lo que se publicaba y leía, con hiperinflaciones galopantes y vaivenes de una fórmula a otra, hasta que el Plan Real, implementado en tiempos del Presidente Itamar Franco, con Fernando Henrique Cardoso como Ministro de Hacienda y responsable del mismo, logró la tan ansiada estabilización de la moneda que, con sus vaivenes durante décadas, ocasionó la ruina de muchísimas familias y sumió en la pobreza a millones de personas.

Con el tiempo, el ministro Cardoso, con el prestigio que le trajo esta estabilización, logró convertirse en Presidente de la República y, con la popularidad que tenía, logró cambiar la Constitución para que se permitiera la reelección inmediata, a la cual también accedió, aunque su segundo mandato ya no fue tan popular como el primero, pues las repetidas crisis mundiales afectaron también a Brasil, aunque no fueron lo suficientemente fuertes como para derrumbar el trabajo efectuado, situación a la cual muchos opositores políticos le apostaban.

Fue así como llegó el Presidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien tuvo la suficiente inteligencia como para hacer un gobierno propio pero sin desestimar lo mejor que Cardoso había logrado, mejorándolo inclusive, lo que ha dado por resultado un crecimiento económico que hace que a Brasil, ahora, se le escuche en todos los foros multilaterales en que participa.

Es halagüeño ver que un país toma el rumbo correcto, independientemente de quién sea la persona que lo gobierna, como ya sucede en Chile y, de algún modo, opacado por tantos problemas, en México.

Desde el centro de América, nosotros celebramos la fiesta de la democracia que hoy se lleva a cabo en Brasil. ¡Que gane el mejor y que el desarrollo siga!

miércoles, 8 de septiembre de 2010

ENTRE INGENIEROS SIN INGENIO Y LICENCIADOS LICENCIOSOS

     La infraestructura del país es un desastre, no debido a los fenómenos naturales y al invierno como desean hacernos ver, sino a la falta de previsión a la hora de hacer las mediciones de máximos y mínimos históricos de precipitaciones pluviales o de cualquier otra medición, a una pésima planificación que no permite ampliar carreteras (y, las que son amplias, están siendo pobladas en sus alrededores sin una visión de futuro), a la colusión entre autoridades y empresas a la hora no sólo de planificar sino de ejecutar, pichicatamente, avaramente, con tal de hacer como que se hace obra, pero utilizándolas más para lucrar que para el fin que debieran servir, a una pésima o totalmente ausente supervisión que permite que los contratistas, encima de coludidos, le saquen más raja al pastel a costa de una pobre calidad de las obras, y a un pingüe mantenimiento que, otra vez, sirve sólo para sangrar las arcas nacionales.  ¡Todo un enredo de mentiras!

     Como en todo, existen sus excepciones, como cuando hace años pasé en la carretera que, de Palencia, conduce a San José Pinula, bajo los aguaceros, y al frente de una cuadrilla de trabajadores, mojándose, empapándose, estaba trabajando un ingeniero que conozco, con sus alrededor de 70 años a cuestas.

     Quisiera pensar que mucho se debe a ingenieros sin ingenio, pero me temo que la generalidad no sea así. Más parece, empíricamente y conforme lo que uno escucha y conversa con contratistas que conoce, que entre lo que antes era el "diezmo", que ahora se ha triplicado y, a veces, cuadruplicado, y la suma de costos financieros que implican los retrasos en los pagos a quienes tienen la tarea de construir, porque después resulta que nunca que les pagan, es la calidad de la obra la que sufre.  ¡Y no es que avalemos ese "diezmo"!

     El caso de la zanja que dejaron detrás del paredón en la carretera nueva a Quetzaltenango, que se derrumbó al llenarse por detrás de agua porque esta pesa muchísimo, matando varias personas, más pareciera tontera que colusión para quedarse con algo. En este caso es casi seguro que fue un profesional quien ordenó ese trabajo o, en su caso, quien ordenó suspender alguna finalización del mismo, dejando en el lugar una trampa mortal que hoy pesará en su conciencia, si es que la tiene.

     Es decir, entre la corrupción, la mala planificación, los nombramientos de autoridades por compadrazgo en lugar de capacidad,  y la nula o pésima supervisión en la cual están involucrados, además, los organismos multilaterales, porque cobran una comisión por dicho concepto y, en lugar de gastársela en contratar los mejores profesionales para que sean sus ojos en el proyecto, simplemente se la embolsan y son pocos los casos en que no existe la misma, el país sale por todos lados perjudicado.

     Lo decimos con toda autoridad, pues cuando fungimos como Director por Guatemala del Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE, de 1996 a 2000, tuvimos enormes problemas con la burocracia de dicho Banco para conseguir que se contratara supervisión; un caso emblemático es el de la consecución del mejor ingeniero supervisor para la construcción de la segunda pista de dos carriles de la autopista de Escuintla a Puerto Quetzal (la que corre de norte a sur), la cual no sólo se hizo en tiempo record de 13 meses, contados desde que se aprobó el préstamo hasta que se inauguró la obra finalizada, sino que la misma se tuvo que hacer al mismo nivel de la primera que ya existía y que se tardaron cuatro gobiernos en finalizar, de manera que hubo de hacerse, de primero, un relleno de varios metros de altura, de arena según recordamos, y sobre ese inmenso montículo de más de 40 kilómetros de largo se construyó, de concreto, una autopista y cuarenta y pico de puentes que, con todo lo que ha pasado, sigue funcionando debidamente.

     Casi podríamos asegurar que ni el gobierno en que se comenzó a ampliar la ruta a Occidente, que nos parece fue el de Álvaro Arzú, ni los posteriores, incluyendo al actual (nos referimos al de Álvaro Colom), pueden presentar un solo ingeniero que haya tenido a su cargo la supervisión de dicha carretera.

     ¡Quisiéramos ver uno solo!

     Luego, los dos argumentos que ha sacado el Gobierno, uno que este invierno ha sobrepasado los niveles históricos de 10 años que se toman en cuenta para calcular los caudales de agua que pasarán bajo los puentes, y el otro, más absurdo, que estos tienen una vida útil, según algún funcionario, de 15 años, según otro de 30, no convencen ni siquiera a quienes declaran en ese sentido.  ¡Les debiera dar vergüenza decir tremendas tonterías!

     En un país con tantos movimientos tectónicos el argumento podría ser, entonces, que los edificios no hay que diseñarlos ni construirlos a prueba de terremotos, sino esperar que su vida útil finalice con el siguiente movimiento sísmico.

     Sólo imaginemos lo que sería del país si así fuesen construidos los hospitales. Al haber un temblor de regular magnitud e intensidad, el riesgo que no haya dónde llevar los heridos porque el hospital se cayó, sería enorme si esas ideas fuesen lógicas y valederas.

     Responsabilidad, también, para las Universidades que están graduando este tipo de profesionales desamorados con su país, y para las madres que criaron tanto mentiroso y no les lavaron a tiempo la boca con jabón para que aprendieran a hablar con la verdad.

     La economía y el desarrollo de un país dependen, en gran medida, de la infraestructura del mismo. La inversión que se hace en tal renglón debe ser, prácticamente, para siempre, aunque en un principio haya que hacer mayores inversiones para hacer las cosas bien y que, en época de crisis, aunque haya dificultades, los servicios básicos no dejen de funcionar.

domingo, 20 de junio de 2010

LA DEUDA EXTERNA Y LA DOMINACIÓN EXTRANJERA

En los últimos días he estado leyendo, entre otras cosas, un interesante libro sobre Economía Internacional (el autor es Dominick Salvatore, editorial Mc Graw Hill, cuarta edición, 1998), en donde tratan varios puntos de importancia, dentro de ellos, el de la balanza de pagos de un país.

Dentro de las explicaciones que dan hay un cuadro que demuestra cómo Estados Unidos de América se convirtió de ser un acreedor internacional neto del orden de los US$.106.0 mil millones (o millardos, diríamos ahora), en 1980, a ser el más grande deudor del mundo, en 1993, por un orden de más de US$.550.0 mil millones (o 550 millardos de dólares).

Lo que sucedió en ese período de tiempo es que los activos del resto de países del mundo, en Estados Unidos, se quintuplicaron, mientras que sus activos en el exterior únicamente se duplicaron.

De 1993 para ahora, asunto que no documenta el libro al cual me he referido, la cosa no ha cambiado. Cada día es Estados Unidos un deudor de más peligro para la economía mundial. Es una bomba de tiempo que alguien tendrá que desarmar si no queremos una catástrofe del orden global, pero ése es tema aparte.

Lo que llama la atención es el análisis que hace el autor de los problemas graves que, en el futuro, le puede traer esta situación a Estados Unidos, entre los cuales menciona los pagos netos enormes (entre intereses, dividendos y beneficios) a los extranjeros, la sensación de estar "hipotecando" el futuro, es decir, imponiendo una enorme carga a las generaciones futuras para el servicio y, ojo, el reembolso de la deuda (es decir, están conscientes que esa deuda algún día alguien la tiene que pagar).

Pero lo que más me llama la atención, que nada tiene que ver con economía, pero que el autor, un PH. D. en Economía, menciona, es "el peligro de la dominación extranjera".

Es decir, si Estados Unidos de América y sus mejores economistas, con el inmenso poderío económico y militar que ha tenido durante el último siglo y todavía mantiene, siente que al deberle a las demás naciones y organismos internacionales existe un peligro de dominación por parte de extranjeros, ¿qué se puede pensar de un pequeño país como el nuestro, cuya economía es más pequeña que los recortes que han hecho en los presupuestos de algunos gobiernos europeos últimamente?

O veámoslo a la inversa. Si a partir de que se han convertido en deudores netos se ven amenzados de dominación extranjera por este medio, ¿no es porque ése ha sido un instrumento de dominación que ellos mismos han utilizado en contra nuestra?

Las directrices que vienen a dictar a nuestros países organismos financieros multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, FMI, el Banco Mundial, BM, o el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, creados con el apoyo o por la iniciativa de Estados Unidos, ¿no han sido instrumentos de dominación en la medida que nos endeudan y no les podemos pagar?

Por eso necesitamos líderes políticos con ideas claras de la interrelación de fuerzas que se dan en el escenario internacional, para resguardar, en la medida de lo posible, nuestra maltrecha soberanía que se ve amenazada desde tantos lados, sea porque somos deudores de alguien, sea porque algún político del pasado nos comprometió con un Tratado o Convenio que les permite más ingerencia que nunca, pero es una verdad incontrovertible que nuestro ámbito soberano no es el mismo del que gozábamos, por ejemplo, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en que teníamos un país con unas finanzas sanas y no habíamos comprometido tantas cosas en los foros internacionales en donde, poco a poco, nos fueron amarrando, por decirlo de alguna manera.

Cuando estuve en 1997 en Taipei, Taiwan, y nuestro anfitrión, el Presidente del Banco Central de China, Dr. Yuan-dong Sheu (a quien me referí en un artículo del 10 de enero de 2010 en este mismo espacio), nos hizo ver que las inversiones de su país los habían convertido en el segundo ahorrante más grande de Estados Unidos, después de Japón, nadie pensó en que su interés fuese dominar a ese gran país sino que su dinero estuviera seguro y que rindiese el mejor dividendo.

Hoy me parece que las cosas han cambiado con las grandes inversiones en bonos que China, la continental, ha venido haciendo en ese país, pero es lo mismo. Nadie piensa que inversionistas diversos, por muy grandes que sean sus inversiones, puedan dominar a un país grande, pero sí es creíble que una pequeña deuda de un país pequeño sea motivo de dominación por un acreedor grande, de modo que no es Estados Unidos el que debe preocuparse por la dominación sino los países que siempre hemos sido dominados de una u otra manera.

Ya no son las armas o las flotas navales las que mandan señales de dominación por parte de extranjeros en nuestros pequeños países. Son las deudas impagables, el desarrollo de la información de punta, la inversión en tecnología y el registro de patentes hasta de nuestra variedad biológica, además del entramado de convenios y tratados internacionales, los que tienden a dominarnos y a mantenernos sojuzgados, impidiéndonos nadar en el mar del desarrollo que todos anhelamos conquistar.

lunes, 17 de mayo de 2010

EL DÉFICIT FISCAL Y LA CRISIS QUE FALTA A GUATEMALA: LA COMERCIAL

Algunos gobiernos, como el de Guatemala, se ufanan de que, gracias a las medidas que han tomado, sus respectivos países se han venido recuperando, económicamente, de la crisis que se desató en el mundo a raíz de que explotó, en Estados Unidos de América, la denominada burbuja inmobiliaria, contaminando las globalizadas economías de casi todo el planeta.



Sin embargo, hacemos desde esta trinchera un llamado a la comparación de lo que, guardando las enormes distancias, viene sucediendo entre las economías europeas, especialmente de la zona euro, y la guatemalteca.



Para salirle al paso a la crisis económica que comenzó a disparar los niveles de desempleo en muchos países, los gobiernos abusaron (unos iniciando la práctica, otros continuándola y acentuándola) del endeudamiento externo e interno, y algunos continúan con unos déficit fiscales que los están llevando, indefectiblemente, o a la ruina económica o al somatón político cuando les toque pasar por las urnas.

Hemos visto las enormes cifras de deuda de Grecia, que rondan poco más de €.330.o millardos, pero las combinadaas del sector privado y público de España sobrepasan €.1.5 billones; es decir, como dicen en España: el jaleo apenas comienza.

En parecidas condiciones están Irlanda, Portugal e Italia. Además, el sistema bancario de los países que no tienen un problema de deuda inminente, es el mayor acreedor de toda esta deuda prácticamente impagable pero que, por no ser políticamente correcto, todavía no se atreven a decir que no lo es, y todo el mundo está a la espera de que los esfuerzos alemanes, ingleses y franceses (que también tienen sus propios problemas) salgan al rescate y todo el mundo pueda decir, como también dicen en España: "no pasa nada..."

Desde mi punto de vista no es el mundo el que está loco, sino que estamos a punto de ver un mundo que tendrá que comenzar a pagar las facturas producto de las locuras de muchos de sus dirigentes, algunos actuales, otros del pasado reciente.

La crisis económica surgida en Estados Unidos hace unos dos años ayudó a acentuar lo que hoy está haciendo crisis. Apoyados en las teorías keynesianas, han pensado que la manera de rescatar las economías en problemas ha sido gastar más para estimular el consumo y que sea éste el que levante o recupere el nivel de actividad económica hasta niveles anteriores a la crisis, todo sin pensar que esas facturas se tienen que pagar.

El Gobierno de Guatemala viene haciendo lo mismo: gastándose lo que nunca ha tenido, haciendo crecer el presupuesto en tiempos de contracción económica, tratando de subir impuestos cuando todo el resto del mundo trata de facilitarle las cosas a los productores. Me parece que, con los niveles de corrupción que se tienen con los truquitos de los vales de gasolina, los viajes, los chalecos y botas para la policía que nunca se reciben, las carreteras y puentes que se deshacen en la primera lluvia, todo eso apunta a que quieren más plata para gastar en ese proceso de saqueo permanente que mantienen.

Estados Unidos, como he explicado en otros ensayos, con una deuda nunca conocida en la historia del planeta. ¿Que su economía es tan grande que en cualquier momento la pueden pagar? Perfecto. ¡Ojalá! Pero el riesgo en que están y en el que estamos todos sus socios comerciales es inmenso.

Si varios países europeos entran simultáneamente en dificultad de pagos; si los países europeos con las economías más fuertes tienen que hacer un esfuerzo mayor a sus fuerzas para rescatar del contagio a toda la zona euro; si todo lo que pase en Europa precipita una crisis de naturaleza similar en Estados Unidos, todo el mundo se contaminará.

Para comenzar, es sabido que cuando el riesgo país aumenta, el sector privado endeudado de ese país tiene que pagar más por el servicio de su deuda, indistintamente si está de acuerdo o no con las políticas de su gobierno. Como pinta la cosa, ninguna calificadora seria de riesgo puede continuar preciándose de serlo si no tiene en mente todos estos argumentos, de modo que es previsible una baja en la calificación de riesgo de todos los países que han abusado del recurso del déficit fiscal, con lo cual se les encarecerá el costo de mantener esa deuda y le encarecerán sus operaciones a sus respectivos sectores privados.

Para seguir elucubrando, China Popular, Japón, Taiwan, y muchos países son grandes tenedores de Bonos del Tesoro de los Estados Unidos, y si este gigante del norte tiene problemas de pago de su deuda, la contaminación será global.

Todo esto tiene que ver con el volumen de negocios que países pequeños, como el nuestro, están en capacidad de hacer con los países que nos compran.

Si los pueblos que forman las economías de los países que compran nuestros productos están bien, el volumen de negocio que hacemos con ellos puede ir creciendo, aunque sea poco, pero sostenidamente. Por le contrario, si quienes suelen consumir nuestros productos, mayoritariamente agrícolas, no tienen la liquidez acostumbrada, el volumen de nuestras exportaciones bajarán rápidamente, de manera que a la par de la caída del volumen de negocio también caerá el monto de divisas que ingrese al país, generando problemas serios o más graves en el equilibrio de nuestra balanza de pagos.

No hay mucho que podamos hacer como no sea diversificar, por el momento, los mercados de nuestros productos, y así no depender en gran medida de un mercado aparentemente fuerte que se pueda caer repentinamente.

Pero también debemos diversificarnos en nuestra producción, con planes a mediano y largo plazo que involucren programas de desarrollo y de entrenamiento de nuestra juventud en la prestación de nuevos servicios o en la preparación para llevar a cabo tareas que involucren mayores niveles de industrialización.

Cuesta muchos años bajarle un punto a los niveles de pobreza o de pobreza extrema, pero entre los embates de la naturaleza y los destrozos que puede ocasionarnos la caída súbita de nuestros mercados, es mejor tener la visión de prepararse mejor como país.

De todos modos, si no pasa nada de lo que mi sentido común me dice que estamos a punto de presenciar, pero comenzamos a prepararnos, como país, para recibir inversiones para desarrollar actividades de más complejidad pero de mayor valor agregado, estaremos recorriendo la ruta correcta de nuestro desarrollo.

martes, 19 de enero de 2010

JUSTO BALANCE ENTRE LO RURAL Y LO URBANO

Históricamente, Guatemala ha sido un país rural. Habiendo albergado la capital del Reyno de Goathemala, al final de la colonia el mayor centro urbano, Santiago (fundada el 10 de marzo de 1543), quedo destruida por un terremoto cuyas huellas todavía podemos apreciar en esa ciudad que hoy se llama Antigua Guatemala, y se dio un fenómeno pocas veces visto: el abandono de una capital y la fundación de una nueva (la Real Cédula tiene fecha 21 de julio de 1775), lo cual se concretó finalmente el 2 de enero de 1776.

La ciudad de Guatemala actual apenas tiene poco más de 230 años; poco si lo comparamos con otras ciudades.

Mientras esto sucedía, otros centros urbanos crecían, como Quetzaltenango, cuya pujanza industrial (especialmente en el ramo textil) y comercial, en momentos es que había declinado Santiago y Guatemala estaba en franca construcción, dieron pie a la declaración de independencia, formando el sexto Estado dentro de la Federación de Centroamérica, el Estado de los Altos.

Desde entonces, todos los centros urbanos han cobrado mayor importancia, donde destacan Escuintla, Coatepeque, Santa Lucía Cotzumalguapa, Cobán.

Quien toma la ruta a occidente, por ejemplo, no puede dejar de notar el crecimiento que ha habido en El Tejar y Chimaltenango, por ejemplo. Todos los centros urbanos han crecido en cifras considerables, especialmente después del terremoto de 1976, corriente que se acentuó todavía más a raíz del conflicto armado interno, ocasionando ese fenómeno de migración del campo hacia las ciudades, en búsqueda no sólo de seguridad y amparo sino de oportunidades que el área rural no brinda.

Sin embargo, desde el punto de vista de las políticas públicas, las características de nuestra nación hacen imprescindible que la visión que se tenga de país tienda a crear una especie de balance entre lo urbano y lo rural.

Es innegable que las personas que viven en el campo enfrentan mayores dificultades para acceder a servicios esenciales, como el agua potable, los drenajes, la energía eléctrica, los servicios de salud, la educación de los niños y niñas, la seguridad social, el abastecimiento de productos diversos, de medicinas, de ropa, etcétera.

La bancarización, los programas de electrificación rural y la telefonía móvil son proyectos concretos que han ayudado a acercarse algunos servicios a los pobladores remotos, pero eso no es suficiente.

Si el Estado no cumple con un propósito firme de sacar del olvido a las comunidades del ambiente rural de Guatemala, nuestro lindo país seguirá condenado al subdesarrollo.

La visión de una ciudad capital cosmopolita no elevará los índices de desarrollo humano del país.

Sin embargo, no puede olvidarse que los centros urbanos, en general (es decir, no sólo la capital), albergan, hoy, a las grandes mayorías. Es en los centros urbanos en donde existen grandes cinturones de pobreza que contrastan con las comodidades que la vida moderna pueden brindar a una clase media, por ejemplo, y esa gran cantidad de gente, jóvenes y niños especialmente, son el semillero de las pandillas organizadas para delinquir, de manera que no pueden dejar de atenderse si en el futuro queremos vivir en una sociedad sana.

Por eso debe haber un balance entre la atención que las políticas públicas le deben dar al desarrollo en el ambiente rural y en el ambiente urbano.

La justicia de las políticas públicas podemos decir que puede medirse en la medida que no olvidan a persona alguna, viva donde viva.

Pero las políticas públicas no proceden de internet. No hay un lugar dónde ir a escogerlas. Éstas se dan como un producto de la discusión y la toma de acuerdos de alguna diversidad de voluntades.

Quienes encarnan esas voluntades deben ser personas que hayan recorrido su país; que conozcan los problemas del área urbana; que hayan trabajado de la mano con las comunidades apartadas, que por el abandono del Estado son las mejores organizadas para atender sus propias necesidades y las más solidarias.

Sólo estando del lado de la gente puede uno darse cuenta de sus carencias, de sus necesidades ingentes, del anhelo de oportunidades, del engaño que generaciones de líderes políticos, tanto locales como nacionales, les han producido; de la frustración por ver pasar el tiempo y no lograr sus metas, que las tienen claras.

Es en parte por esa falta de atención que hoy tenemos el problema de las pandillas, las famosas maras. Otra cosa sería la historia si todos esos pandilleros, cuando eran niños, hubieran tenido la oportunidad de encausar sus sueños dentro de un sistema que les permitiera el mínimo desarrollo.