La desfachatez parece no tener límites. Ni la del pobre aspirante a presidir Guatemala, Manuel Baldizón, con sus afanes de engañar al pueblo que desea gobernar, más enterado de lo que él supone y querría y, ahora, con el aval que, tanto la Facultad de Derecho como el Consejo Superior Universitario de la Universidad de San Carlos de Guatemala le dan a su tésis doctoral, la cual, según investigaciones del mismo público en general, contiene más del 50% de material copiado literalmente de la internet (llegará el día en que la Real Academia acepte que ese término no debe ir en mayúscula).
En Guatemala, a los personajes que exudan desfachatez se les llama "cuerudos", que significa que tienen el cuero bien grueso, que nada les cala, y la sensibilidad de Baldizón ante la ciudadanía que pretende gobernar es totalmente nula, lo cual da lugar a aplicarle este calificativo. Sus declaraciones a la prensa, al respecto de lo que señalamos en el primer párrafo, que es noticia desde ayer, de que le satisface, "que era lo esperado por un trabajo original e inédito", lo confirman.
En donde le tomamos la palabra a este pobre personaje (pobreza de principios, de ética personal, de valores morales, pero no de cuestionados recursos económicos) es en la solicitud que ha venido haciendo para tender una cortina de humo frente a lo que algunos denominan errores garrafales, que no lo son: ¡son mañas!, acerca de discutir los problemas que afectan a los guatemaltecos, y comenzaremos por discutir el que, a nuestro parecer, es el más importante de todos, afecta al conjunto de la sociedad y, de entrada, lo descalifica para gobernar una nación de gente que, en su mayoría, es trabajadora y honrada, no vividora, delincuente y patética como algunos de sus malos hijos.
El primer problema al que nos referimos es el de la honradez de los gobernantes. Apenas el martes 8 de abril de 2014, el titular de Prensa Libre reportaba 3,329 quejas por ilícitos en el Estado, y aunque haya una Fiscalía contra la Corrupción en el Ministerio Público y se mande construir una cárcel especial para los funcionarios corruptos, en Guatemala nunca habrá desarrollo ni llegarán las oportunidades para los más necesitados si la cabeza del Organismo Ejecutivo está podrida.
¿De qué nos sirve que constantemente se suban los impuestos, desincentivando las inversiones en nuevas fuentes de trabajo que mantienen a la juventud sin posibilidades de emplearse (Prensa Libre de hoy, página 37), si todo el dinero que ingresa se va en negocios sucios de altos funcionarios?
¿De qué le sirve al ciudadano de a pie que la deuda del país cada día sea mayor y los recursos que ingresan a través de impuestos se vean cada vez más comprometidos para darle servicio a dicha deuda, si es secreto a voces que alrededor del 40% de todo el dinero que se mueve en supuesta inversión va a parar a los bolsillos de mandatarios, ministros, directores, diputados y hasta funcionarios menores?
Guatemala necesita no sólo cambios estructurales, sino en muchos otros sentidos, y uno de ellos, que por lo que se ve se está dando, es la toma de conciencia de la ciudadanía acerca de la calidad moral de quienes aspiran a gobernar la nación. Guatemala tendrá, cada día que pasa, más votantes conscientes.
En ese orden de ideas, señor Baldizón (disculpe que no le acredite título alguno), Ud. no solamente está descalificado para gobernar el país sino para discutir, con la seriedad que amerita, cualquier tema que tenga que ver con la agenda política del país.
Si otros presidentes nos han avergonzado en el pasado, sólo es de imaginarnos, con su historial de mentiras y falsedades, lo que podría esperarle a Guatemala con un gobernante de tal calaña.
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jueves, 10 de abril de 2014
martes, 18 de mayo de 2010
LA HONORABILIDAD, EL TIEMPO Y LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA
Si algo cambió después de la muerte del abogado Rodrigo Rosenberg Marzano, es la discusión acerca de la honorabilidad de las personas que han de ocupar puestos importantes dentro de la administración pública.
Resulta que el proyecto de Ley de Comisiones de Postulación estaba destinado a quedarse en la gaveta del olvido en el Congreso de la República cuando, a raíz del asesinato del mencionado profesional, la sociedad civil, especialmente la juventud, comenzó a exigir cambios.
La histórica manifestación pacífica del domingo 17 de mayo de 2009, en la Plaza Italia, fue el marco en el cual, públicamente, pedí que se apoyase a la diputada Nineth Montenegro en su intento por aprobar dicho proyecto de ley, el cual hoy es una de las leyes ordinarias del país, pero también recordé que Guatemala era el único país del mundo que tenía un Presidente de la República que se encontraba libre bajo fianza.
Es que ya a todos se nos olvidó que Álvaro Colom estuvo inmiscuído en el saqueo de recursos públicos a través de Marco Tulio Abadío, el anterior Contralor General de Cuentas de la Nación, hoy recluído en prisión, y que para el tiempo que hablé, hace un año, todavía estaba vigente la libertad bajo fianza, decretada el 9 de agosto de 2005, dentro de la causa 2376-2004, expediente a cargo del Juzgado Décimo de Primera Instancia Penal. Hoy desconozco qué ha sido del mismo y si dicha fianza ya se revocó.
La consecuencia de la entrada en vigencia de la mencionada Ley de Comisiones de Postulación, especialmente, ha sido el debate que ha habido alrededor de la honorabilidad de los candidatos a ocupar puestos públicos, lo cual es un gran avance dentro del proceso de escogencia de nuestros más importantes servidores.
Sin embargo, nada se dijo en la Ley acerca de la honorabilidad de quienes serían parte del proceso de selección y, especialmente, de las autoridades que, al final, debían nombrar funcionarios al amparo de dicho cuerpo de normas legales.
Aunque las normas vigentes no digan nada al respecto, no deja de llamar la atención, y eso sí se puede discutir porque, aunque fuera de la esfera del Derecho, sí queda en el ámbito de las esferas de la Moral y de la Ética, que el cuestionado Presidente de la República, que se apropió de medio millón de quetzales provenientes de una institución del Estado para su uso personal, y que no hay constancia que los mismos hayan sido siquiera devueltos, sea, al final del proceso, quien deba nombrar a alguien que ha sido escogido a la vista de la sociedad, en general, discutiéndose, hasta por orden precisa de la Corte de Constitucionalidad, acerca de su honorabilidad.
En la próxima elección presidencial que, por cierto, se avecina, es de vital importancia que este tema sea objeto de un intenso debate, además de la acreditación de experiencia, aunque no estén contemplados estos requisitos en la ley. Así le evitaríamos a Guatemala el bochorno de tener un Presidente que anda saludando por el mundo, a sabiendas que tiene cuentas pendientes con la justicia de su país.
Si este debate sobre moralidad y experiencia se hubiese llevado a cabo con anterioridad, probablemente no habríamos tenido de presidentes, ni al que está sujeto a procesos penales, ni al actual, que tanto se parece al otro y que va por sus mismos pasos en muchos aspectos.
Resulta que el proyecto de Ley de Comisiones de Postulación estaba destinado a quedarse en la gaveta del olvido en el Congreso de la República cuando, a raíz del asesinato del mencionado profesional, la sociedad civil, especialmente la juventud, comenzó a exigir cambios.
La histórica manifestación pacífica del domingo 17 de mayo de 2009, en la Plaza Italia, fue el marco en el cual, públicamente, pedí que se apoyase a la diputada Nineth Montenegro en su intento por aprobar dicho proyecto de ley, el cual hoy es una de las leyes ordinarias del país, pero también recordé que Guatemala era el único país del mundo que tenía un Presidente de la República que se encontraba libre bajo fianza.
Es que ya a todos se nos olvidó que Álvaro Colom estuvo inmiscuído en el saqueo de recursos públicos a través de Marco Tulio Abadío, el anterior Contralor General de Cuentas de la Nación, hoy recluído en prisión, y que para el tiempo que hablé, hace un año, todavía estaba vigente la libertad bajo fianza, decretada el 9 de agosto de 2005, dentro de la causa 2376-2004, expediente a cargo del Juzgado Décimo de Primera Instancia Penal. Hoy desconozco qué ha sido del mismo y si dicha fianza ya se revocó.
La consecuencia de la entrada en vigencia de la mencionada Ley de Comisiones de Postulación, especialmente, ha sido el debate que ha habido alrededor de la honorabilidad de los candidatos a ocupar puestos públicos, lo cual es un gran avance dentro del proceso de escogencia de nuestros más importantes servidores.
Sin embargo, nada se dijo en la Ley acerca de la honorabilidad de quienes serían parte del proceso de selección y, especialmente, de las autoridades que, al final, debían nombrar funcionarios al amparo de dicho cuerpo de normas legales.
Aunque las normas vigentes no digan nada al respecto, no deja de llamar la atención, y eso sí se puede discutir porque, aunque fuera de la esfera del Derecho, sí queda en el ámbito de las esferas de la Moral y de la Ética, que el cuestionado Presidente de la República, que se apropió de medio millón de quetzales provenientes de una institución del Estado para su uso personal, y que no hay constancia que los mismos hayan sido siquiera devueltos, sea, al final del proceso, quien deba nombrar a alguien que ha sido escogido a la vista de la sociedad, en general, discutiéndose, hasta por orden precisa de la Corte de Constitucionalidad, acerca de su honorabilidad.
En la próxima elección presidencial que, por cierto, se avecina, es de vital importancia que este tema sea objeto de un intenso debate, además de la acreditación de experiencia, aunque no estén contemplados estos requisitos en la ley. Así le evitaríamos a Guatemala el bochorno de tener un Presidente que anda saludando por el mundo, a sabiendas que tiene cuentas pendientes con la justicia de su país.
Si este debate sobre moralidad y experiencia se hubiese llevado a cabo con anterioridad, probablemente no habríamos tenido de presidentes, ni al que está sujeto a procesos penales, ni al actual, que tanto se parece al otro y que va por sus mismos pasos en muchos aspectos.
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corrupción,
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Ley de Comisiones de Postulación
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