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martes, 2 de diciembre de 2014

LOS IMPUESTOS, EL ENDEUDAMIENTO Y EL PRESUPUESTO ENTRE EL DESARROLLO Y EL DESPILFARRO

     Para quienes hacemos política sanamente y aspiramos al desarrollo de nuestros pueblos, los temas de impuestos, endeudamiento y presupuesto son simples medios dentro de actuaciones éticas, bien encaminadas hacia la búsqueda de mejores medios productivos, de mayores índices de salud, seguridad y educación y, en general, para que el nivel de vida de los más necesitados mejore en todo sentido y, al tener mayores y mejores oportunidades, nos volvamos un país de personas más productivas y orgullosas del esfuerzo de nuestro trabajo individual, del trabajo en equipo, como sociedad, y de la visión y hombría de bien de nuestros líderes.

     Por el contrario, para quienes la política es únicamente el medio para enriquecerse a cualquier costa, sin importar muertes por desnutrición, crecimiento de la ignorancia y de los conglomerados de pobres y pobres en extremo de nuestra patria, poner nuevos y mayores impuestos, endeudar sin fin específico al país y aprobar presupuestos que solamente sirven para gastar en proyectos faraónicos que enriquecen a viles corruptos, sus familias y sus compinches de la iniciativa privada, esto es un fin, no un medio.

     Durante mucho tiempo hemos insistido, cuando algo decimos en relación al tema impositivo, que antes que nada hay que arreglar nuestro sistema de compras y contrataciones (http://politicaysentidocomun.blogspot.com/2010/02/reflexiones-alrededor-de-cualquier.html), elevar los niveles de transparencia para que, a su vez, crezca el nivel de confianza ciudadana en sus gobernantes, quienes son, por ende, los ejecutores de los recursos del Estado.

     ¡Que se oiga fuerte! ¡Que se oiga claro! No a la corrupción de unos funcionarios que no entienden la pobreza de nuestras mayorías.  No a los políticos de turno que no aquilatan lo que vale el aporte de los contribuyentes al esfuerzo nacional y, sin vergüenza, prevarican una y otra vez.  No al contubernio escandaloso y falto de moral de una oposición política prepotente, que cree que unas encuestar autofabricadas los hace ganadores del favor de las mayorías en el proceso electoral.  ¡No y no a todos estos energúmenos viciados en un festín de miles de millones de quetzales o de dólares! ¡No al despilfarro de nuestros recursos!

lunes, 10 de noviembre de 2014

NO ES DEBILIDAD TRIBUTARIA. ES DESMADRE ADMINISTRATIVO

     La publicación de hoy del suplemento Mundo Económico de Prensa Libre http://www.prensalibre.com/economia/recaudacion-gasto_publico_0_1244875634.html nos invita a hacer las presentes reflexiones:

     1. La recaudación de impuestos en Guatemala, salvo el año 2009 en que pegó más duro la crisis financiera internacional y se consolidaba el desmadre administrativo del gobierno de Álvaro Colom, ha sido consistentemente creciente.  Si en 2006 los ingresos fueron del orden de Q.27.2381 millardos y este año se esperan recaudar Q.49 millardos, no hay argumento sólido en contra, aunque la prensa caiga en la trampa de repetir lo que los malos gobernantes de turno, ávidos de más dinero, dicen constantemente faltando a la verdad.

     2. No es el gasto público el que se pone en riesgo, sino los programas sobredimensionados que algunos políticos, en el ejercicio de sus respectivos cargos (en el Organismo Ejecutivo, en el Organismo Legislativo, desde la mayoría de municipalidades y desde la Universidad de San Carlos y sindicatos, y hasta desde el contubernio de la iniciativa privada), se han dado en aprobar, obviando el hecho de que los ingresos del Estado son limitados, y nuestra capacidad de endeudamiento, también.

     3. Es muy fácil echarle la culpa a las impugnaciones a la última reforma tributaria, pero si los cambios a la legislación que norma lo relativo a los impuestos hubiese sido bien hecha, y no el galimatías y las "fumadas" que, a la carrera, aprobó un Congreso de la República servil e irreflexivo a principios de 2012, otra cosa sería. Debemos comenzar por reconocer que todo Estado necesita de los impuestos, pero nunca hay que perder el balance entre lo que puede ser enmarcado dentro de lo legal (constitucionalmente), el sentido común pero, especialmente, el respeto a la ciudadanía.

     4.  Antes de hablarse de reforma tributaria, los contribuyentes necesitan que nuestras autoridades fomenten un cambio radical en lo que respecta a compras y contrataciones.  De nada sirve que tributemos más y que endeuden hasta la décima generación de no natos, si no hay inversión, si no queda obra, si no mejora la infraestructura del país y las condiciones de vida de la gente.  Este es un problema de fondo de los más grandes, y hay que dar señales claras de atajarlo antes de exigir más impuestos del ciudadano.

     5. Insistimos en que el divorcio entre Ministerio de Finanzas y Superintendencia de Administración Tributaria hay que zanjarlo y poner a trabajar a cada quién en lo suyo, sin interferencias, o repensar el modelo "experimental" que viene funcionando desde finales del siglo pasado, y cambiarlo por uno que funcione.

     6. La carga impuesta a quienes ya tributamos, de auditar los estados que se presentan, solamente fue una clara prebenda para el gremio de los Auditores Públicos, de donde provino la iniciativa que se convirtió en ley, y no vino a mejorar en nada la recaudación. Las autoridades deben ser más creativas y aprovechar los adelantos tecnológicos para auditar en tiempo real, y no obligar a quien ya paga impuestos a contratar más personal para, finalmente, entregar al ente recaudador la opinión personal de alguien sobre la opinión de otra persona.  Hay que darle valor al trabajo que hacen decenas de miles de contadores y revisar más por el área de los inventarios, que obligar a la gente a gastar más para mantener sus declaraciones al día.

     7. El clima de negocios tan turbio que produce un gobierno dedicado a ver cómo se gasta hasta el dinero que no ha logrado recaudar, y la criminalización que hace el ente recaudador del ciudadano que contribuye, en nada ayudan a que la economía del país capte más inversiones, genere mayores niveles de empleo y, por ende, impulse los niveles de consumo y, al crecer el Producto Interno Bruto, PIB, lo haga también el nivel de captación de recursos para el Estado.  Pongamos un gobierno que entienda esta premisa y que deje a todo el mundo ponerse a producir sin sentirse perseguido, y la captación de ingresos tributarios subirá por encima de los niveles porcentuales históricos.

     8.  El liderazgo poniendo orden en los aumentos de sueldo de los funcionarios, en las compras y contrataciones superfluas y amañadas, en los despilfarros en viajes y viáticos, en las negociaciones de pactos colectivos y un largo etcétera de cuestiones que son mal vistas y bien interpretadas por los ciudadanos que contribuyen a la cosa pública, cada días más exasperados de declarar ingresos y pagar impuestos a sabiendas que están contribuyendo al "desmadre", tiene que darse antes de tener la altura moral de hablar de que el ciudadano no paga, que se necesita más dinero del contribuyente o endeudar al país entero.  Urge que surja un liderazgo que entienda esta premisa y se ponga del lado del gran empleador: el ciudadano votante.

     9.  Las declaraciones de los organismos multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional, FMI, el Banco Mundial, BM, o el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, todas vienen cargadas y lo que hacen es tratar de impulsar la carga impositiva, para arriba, porque actúan, antes que de buenos consejeros, en su calidad de acreedores soberanos del Estado, y su interés está no sólo en asegurarse un repago de lo ya prestado, sino en seguir colocando su dinero en nuestros países, razón por la cual, a pesar de que parecen provenir con absoluta buena fe y técnicamente sustentadas, hay que tener cuidado con ellas y tener siempre en mente, en primer lugar, los intereses del país a la hora de tomar decisiones de fondo.

      10. Por último para efectos de este ensayo, para no cansar a los lectores, nos sumamos a quienes sabemos y entendemos que Guatemala es un país sui generis para efectos de medir la tasa impositiva, pues no es la totalidad de la población económicamente activa la que contribuye, sino una parte de ella, y tampoco es cuestión de meter a todo el mundo, como algunos quisieran, a pagar impuestos, pues la pobreza es agobiante y se hace necesario un proceso de educación, desde la niñez, para cambiar las estructuras de producción en el campo y, así, dentro de una, dos o más generaciones, poder comenzar a hablar que, aquí, todos pagamos impuestos.  Pretender subir la tasa impositiva sin entender estas diferencias es castigar, innecesariamente, a un sector productivo que es ejemplar y que, a pesar de los gobiernos y las legislaturas que ha tenido, sigue produciendo y haciendo crecer al país.

     Ojalá se dé la oportunidad de exponer bien estas ideas, algún día, y que quien nos gobierne, a partir de 2016, no sea un personaje de escritorio sino conozca las comunidades del interior tanto como la dinámica de las clases urbanas, las haga suyas y actúe en consecuencia.

jueves, 10 de abril de 2014

LE TOMAMOS LA PALABRA A BALDIZÓN

     La desfachatez parece no tener límites.  Ni la del pobre aspirante a presidir Guatemala, Manuel Baldizón, con sus afanes de engañar al pueblo que desea gobernar, más enterado de lo que él supone y querría y, ahora, con el aval que, tanto la Facultad de Derecho como el Consejo Superior Universitario de la Universidad de San Carlos de Guatemala le dan a su tésis doctoral, la cual, según investigaciones del mismo público en general, contiene más del 50% de material copiado literalmente de la internet (llegará el día en que la Real Academia acepte que ese término no debe ir en mayúscula).

     En Guatemala, a los personajes que exudan desfachatez se les llama "cuerudos", que significa que tienen el cuero bien grueso, que nada les cala, y la sensibilidad de Baldizón ante la ciudadanía que pretende gobernar es totalmente nula, lo cual da lugar a aplicarle este calificativo.  Sus declaraciones a la prensa, al respecto de lo que señalamos en el primer párrafo, que es noticia desde ayer, de que le satisface, "que era lo esperado por un trabajo original e inédito", lo confirman.

     En donde le tomamos la palabra a este pobre personaje (pobreza de principios, de ética personal, de valores morales, pero no de cuestionados recursos económicos) es en la solicitud que ha venido haciendo para tender una cortina de humo frente a lo que algunos denominan errores garrafales, que no lo son: ¡son mañas!, acerca de discutir los problemas que afectan a los guatemaltecos, y comenzaremos por discutir el que, a nuestro parecer, es el más importante de todos, afecta al conjunto de la sociedad y, de entrada, lo descalifica para gobernar una nación de gente que, en su mayoría, es trabajadora y honrada, no vividora, delincuente y patética como algunos de sus malos hijos.

     El primer problema al que nos referimos es el de la honradez de los gobernantes.  Apenas el martes 8 de abril de 2014, el titular de Prensa Libre reportaba 3,329 quejas por ilícitos en el Estado, y aunque haya una Fiscalía contra la Corrupción en el Ministerio Público y se mande construir una cárcel especial para los funcionarios corruptos, en Guatemala nunca habrá desarrollo ni llegarán las oportunidades para los más necesitados si la cabeza del Organismo Ejecutivo está podrida.

     ¿De qué nos sirve que constantemente se suban los impuestos, desincentivando las inversiones en nuevas fuentes de trabajo que mantienen a la juventud sin posibilidades de emplearse (Prensa Libre de hoy, página 37), si todo el dinero que ingresa se va en negocios sucios de altos funcionarios?

     ¿De qué le sirve al ciudadano de a pie que la deuda del país cada día sea mayor y los recursos que ingresan a través de impuestos se vean cada vez más comprometidos para darle servicio a dicha deuda, si es secreto a voces que alrededor del 40% de todo el dinero que se mueve en supuesta inversión va a parar a los bolsillos de mandatarios, ministros, directores, diputados y hasta funcionarios menores?

     Guatemala necesita no sólo cambios estructurales, sino en muchos otros sentidos, y uno de ellos, que por lo que se ve se está dando, es la toma de conciencia de la ciudadanía acerca de la calidad moral de quienes aspiran a gobernar la nación.  Guatemala tendrá, cada día que pasa, más votantes conscientes.

     En ese orden de ideas, señor Baldizón (disculpe que no le acredite título alguno), Ud. no solamente está descalificado para gobernar el país sino para discutir, con la seriedad que amerita, cualquier tema que tenga que ver con la agenda política del país.

     Si otros presidentes nos han avergonzado en el pasado, sólo es de imaginarnos, con su historial de mentiras y falsedades, lo que podría esperarle a Guatemala con un gobernante de tal calaña.

martes, 12 de octubre de 2010

SOBRE EL PRETENDIDO IMPUESTO DE RECONSTRUCCIÓN

Para comenzar, las notas de prensa que dan cuenta que hoy, en el marco de la reunión de cooperantes para la reconstrucción de la devastación que dejaron en el país los fenómenos naturales este año 2010, el Ministro de Finanzas, Edgar Balsells, anunció que será creado un Impuesto de Reconstrucción que será de un diez por ciento del salario de las personas que ganan de Q.3,000.00 para arriba, o algo parecido, no están ajustadas a la realidad, porque nuestra Constitución Política, al hacer la separación de poderes, le da potestad al Organismo Ejecutivo de proponer impuestos, pero es únicamente el Congreso de la República el que puede decidir su aprobación o improbación, de manera que no se sabe si el Ministro o los medios de comunicación están espantando más con el petate del muerto.

Desde nuestro punto de vista, el planteamiento viene haciéndose al revés, de manera que esta propuesta jamás encontrará el eco suficiente para verse aprobada y, así como está la administración pública de corrupta en estos momentos, no habrá disposición del pueblo, aunque el dinero sea para una causa noble, de apoyar el incremento de impuestos para que un gobierno encabezado por una "pareja presidencial", que así lo cataloga el mismo Presidente de la República porque, quizás, no ha leído la Constitución, tenga más disponibilidad para seguir haciendo campaña en lugar de estar haciendo lo que la ley y el sentido común le mandan y le indican que debe hacer.

Ya lo hemos dicho en otros ensayos: mmientras no se arreglen las tuberías y continúen las fugas por todos lados, nadie estará dispuesto a meterle más caudal a las mismas, lo que quiere decir que, antes de proponer subir impuestos, para comenzar deben modificarse completa y sustancialmente el sistema de compras, contrataciones, ejecución y supervisión de obras, y para complementar, deberá haber una gestión administrativa que busque hacer eficiente el gasto y no aprovecharse del erario público para cargarle la mano en contratación de proselitistas, familiares, amigos ineptos y gente que no llega a aportar sino a "cologarse de la hamaca".

Por otro lado, un impuesto de esta magnitud a personas trabajadoras que ganan tan poco y que ya contribuyen en la proporción que la vida y la actual legislación les permite y les impone, es darle el tiro de gracia a la clase media y, con élla, asegurar la muerte de innumerables o múltiples pequeñas y medianas industrias y empresas cuyo segmento de mercado es, precisamente, la clase media.

Aquí no tenemos duda alguna de si el huevo va antes que la gallina. Mientras la autoridad sea ejercida por gente corrupta y los sistemas permitan que, con cada cambio de gobierno llegue más gente pobre a corruptirse y salir millonaria, no existirá ambiente propicio para discutir y aprobar reformas que tiendan a elevar la carga tributaria, con la cual estamos de acuerdo que se vaya subiendo gradualmente, pero asegurando primero la eficacia y la eficiencia en la utilización de todo lo recaudado.

Innumerables veces hemos escuchado decir que los gobierno no crean riqueza sino se nutren de la que las personas crean. Eso es una verdad de Perogrullo. Pero es darse un tiro en la sien, bajo las actuales circunstancias de pobreza y enajenación de la población de escasos recursos, esquilmarlos de esta manera sin tener la certeza de transparencia y honradez en su utilización.

Esta visto que con el combate a la delincuencia, aquella inteligencia que se ofreció nunca ha aparecido, y parece que lo contrario a la inteligencia está copando el resto de oficinas de gobierno.

Lo siento por tantos guatemaltecos desvalidos que realmente dependen de alguien más para sacarlos adelante después de las erupciones, lluvias de cenizas ácidas, tormentas tropicales, aguaceros y correntadas de este año. Con un gobierno que prácticamente los más necesitados ayudaron a instalar, hoy tendrán que esperar a que termine su gestión para recibir algún tipo de ayuda, a menos que el gobierno estadounidense verdaderamente entienda la situación de urgencia y, en algunos casos, de vida o muerte, en que muchos pobres y extremadamente pobres hoy se encuentran, y que la única ayuda que les podría venir es de algún pariente que necesita del Estatuto de Protección Temporal, TPS, por sus siglas en inglés, para encontrar allá alguna estabilidad para poder conseguir el más humilde de los trabajos que, dicho sea de paso, los estadounidenses ya no quieren efectuar.

Es un poco de humanidad, de entender cómo funcionan las instituciones y de sentido común.