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viernes, 1 de noviembre de 2019

LAS ALIANZAS PÚBLICO PRIVADAS Y EL DESARROLLO


     Si algo hay de importancia vital para un país en vías de desarrollo es, precisa y redundantemente, su desarrollo.  El fin primordial de este es generar el ambiente propicio, educación incluida, para que haya más inversiones en infraestructura, atracción de capitales privados para montar nuevas empresas y que, por ende, haya cada vez más plazas de trabajo, mayor productividad y mejores salarios y prestaciones, lo que lleva al Estado, también, a generar mayores ingresos por impuestos.

     El desarrollo de un país, sea este subdesarrollado o del primer mundo, como suelen llamarse, es un círculo virtuoso que genera cada vez más y mejores oportunidades para todos.

     Sin embargo, algunas personas, incluyendo académicos y algunos líderes empresariales que, se supone, deben tener gran claridad de ideas, no tienen claro que el desarrollo no es un medio para enriquecer a unos pocos. De ahí la necesidad de salir a expresar estas ideas.

     Dentro del contexto de la búsqueda del anhelado desarrollo, las Alianzas Público-Privadas fueron pensadas y diseñadas para generar la necesaria infraestructura física, donde no lo hay. 

     Tomar la infraestructura de un país, por mala que esta esté, y utilizarla de pretexto para montarse en un supuesto proyecto de desarrollo, no va con nuestra manera de ver las cosas, especialmente cuando, en el país en el que vivimos, hay tantas cosas más que pueden emprenderse desde el principio.

   En el caso de Guatemala, cuando se habló de hacer, mediante esta modalidad, un gran centro administrativo en parte del predio que, anteriormente, ocupaba la estación central del ferrocarril, tema que se habló en una presentación a la cual asistimos personalmente hace algunos años, no nos opusimos.  Era un proyecto que iniciaría desde el principio, en el cual el Estado pondría los terrenos y la iniciativa privada el capital para construir el complejo, todo lo cual serviría para que se pagase una especie de renta consolidada, por cierto número de años, que sustituiría a las múltiples rentas que actualmente se pagan en muchos lugares (incluso de edificios completos) y, al final del contrato, que recordamos era por un cuarto de siglo, la infraestructura pasaba a ser propiedad del Estado y se eliminaba, para siempre, el pago de la renta.

     Pero cuando se habla de montar un esquema en donde van a cobrar el peaje de ida y de vuelta en una autopista existente, con el pretexto de que van a reparar una de las vías (porque la otra está en buen estado) y a mejorarla con carriles auxiliares y otras cosas, no estamos viendo que al Estado le vaya a quedar una nueva infraestructura; vemos a un grupo que ha visto una mina de oro y que, con “espejitos”, pretende vendernos un negocio que funcionará, en el mayor porcentaje, para “los empresarios” y, en menor medida, muchísimo menor medida, para la ciudadanía.

     Aprovechamos para señalar que la normativa jurídica está diseñada para que sea una trampa en contra de los intereses nacionales, y debe ser declarada inconstitucional. ¿Cómo es eso que, antes de que el Congreso de la República apruebe los proyectos ya existe un compromiso para erogar recursos públicos? ¿No es el Congreso, en todo caso, el que aprueba no solo el Presupuesto General sino las partidas específicas para cada gasto?

     Nos parece que la manera como están planteados dichos proyectos, por su naturaleza, debe ser revisada y modificada desde su génesis, es decir, desde la normativa ordinaria que fuera aprobada por el Congreso en 2010 y su reglamento, que data de 2011, es decir, durante uno de los períodos más corruptos de la historia política de Guatemala, tanto a nivel del Congreso de la República pero, especialmente, a nivel gubernamental.  Si de veras hubiese habido buena voluntad, jamás debió dejarse abierta la puerta para que se monten proyectos sobre infraestructura existente, mucho menos para poner en duda y en situación de vulnerabilidad, al Estado, cuando el Congreso no aprueba determinado proyecto.

     Luego no desean que uno exprese que el que acaba de ser descartado por falta de votos suficientes “apesta a chucho muerto”.

   Bienvenidas sean, eso sí, todas las inversiones que vengan a generar infraestructura nueva en donde no la hay.  El campo es inmenso en un país de tantas necesidades.

   Para finalizar, aprovecho para hacer los siguientes comentarios con relación a la Autopista Escuintla-Puerto Quetzal:

   1.  La primera pista (la que va de sur a norte) se comenzó en el gobierno de Vinicio Cerezo, con el novedoso concreto, y fueron haciendo tramo por tramo sin finalizarla en los largos cinco años de gobierno; fue hasta el gobierno de Jorge Serrano, siendo Ministro de Comunicaciones Álvaro Heredia, en que se terminó la carretera con asfalto y, por primera vez, se abrió al público.

       2. La segunda pista (la que va de norte a sur y que está en buen estado) se construyó al final del gobierno de Álvaro Arzú.  Nosotros intervenimos en la consecución de los US$.20.0 millones que el Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE, prestó para tal fin. Se elevó el nivel del terreno varios metros para que ambas pistas estuvieran al mismo nivel, se les puso una estricta supervisión a los constructores y el tiempo de construcción, entre la aprobación del préstamo y la inauguración, incluyendo más de 40 puentes, fue de trece meses.
    3. La intención del gobierno, cuando se completó la segunda pista, era ponerle peaje y que el mismo sirviera de garantía para conseguir un préstamo adicional para construir otro tramo de autopista en otro lugar y, así, que los ingresos de una autopista generaran el capital para otra, en un círculo virtuoso que, hoy, veinte años después, ya debiese haber producido, al menos, cinco autopistas o más. 
     4. Desafortunadamente, con el cambio de gobierno hacia Alfonso Portillo, el proyecto perdió continuidad y ya nunca se hizo nada al respecto.
     5. Debido a la mala compactación y al sobrepeso del transporte, durante el gobierno de Oscar Berger, siendo Ministro de Comunicaciones Eduardo Castillo, la pista que corre de sur a norte, casi destruida, fue cambiada por una nueva capa de concreto que, nuevamente, está dando problemas porque el pecado original de la compactación, imagino, no ha sido resuelto, y el transporte pesado sigue metiéndolo cualquier cantidad de peso a los camiones.
     Esto último hace falaz el argumento que ha circulado de que el Estado no le puede dar mantenimiento. Por supuesto que sí se le puede dar, pero tienen que ocuparse de resolver todo el problema y no solamente de maquillarlo.

Conclusión: las Alianzas Público Privadas son buenas si se tiene una ley reflejo de legisladores de buena fe, un reglamento elaborado por gente honrada y proyectos que se lleven a cabo con la honradez y transparencia debidas, no con base a propaganda y espejitos.



viernes, 22 de enero de 2016

LA RECAUDACIÓN REAL Y LA VERBORREA A SU ALREDEDOR

     Cada año es lo mismo: "no se cumplieron las metas de recaudación". ¿Acaso esto es noticia? Con las metas que, entre la propuesta de funcionarios del Ministerio de Finanzas Públicas y la aprobación de diputados al Congreso de la República, ¿hay algo de sentido común?

     Tanto al gobierno como a los comerciantes que tenemos de diputados les interesa un Presupuesto General de Ingresos y Egresos de la Nación lo suficientemente inflado, al primero para poder gastar más, a los segundos para tener más renglones dónde meter a sus empresas o a las de sus parientes, negociar plazas y, en general, toda esa parafernalia asquerosa que ya todos los ciudadanos, desde afuera, conocemos.

     Lo que es poco entendible es que la prensa independiente (o debiera poner "independiente", con lo que el entrecomillado implica) les haga el juego y recalque que los ingresos no llegaron a cumplir las expectativas de lo programado. ¡Cómo nos subestiman! ¡Cuán tontos creen que somos!

     Esto también se viene a aunar a la cantaleta que se cree y repite la Comunidad Internacional (ese cuasi ente etéreo que nos critica como puede espantar un fantasma en una casa abandonada) de que en Guatemala no se pagan impuestos, o de que no se paga lo suficiente.  Cantaleta, decimos, porque ha sido imposible hacerles entender que los altos niveles de pobreza de las grandes mayorías hacen que la población sujeta al pago de impuestos sea la minoría, por lo cual es más apropiado decir que hay que elevar los niveles de ingresos para que todos seamos sujetos impositivos, y no repetir que, porque la tasa per cápita es baja todos pagamos poco.

     Si vemos la realidad de las cosas, año con año ha venido incrementándose los ingresos del país. Respecto a la recaudación tributaria de 2014, la de 2015 creció un 1.3%, con todo y que en ese año fueron a parar a la cárcel el presidente de la República, la vicepresidenta, el Superintendente de Administración Tributaria y varios miembros de la SAT, el presidente del Seguro Social, el ex presidente del Congreso de la República y varias decenas de funcionarios activos de los tres poderes del Estado.

     En una Guatemala convulsa que ha tenido elecciones generales y tres presidentes constitucionales (si, subrayado) en pocos meses, es todo un logro del sector privado (también subrayado) que la recaudación tributaria no se haya caído.

     Y la verdad es que esa recaudación tributaria ha venido creciendo consistentemente, año con año, muy a pesar de todos esos portavoces ex oficio de los interesados que se encargan de decir, repetir y tratar de hacer creer lo contrario.

     La #PrimaveraChapina que se inició en abril de 2015 merece que digamos las cosas como son, que estemos alerta y no nos dejemos engañar y que veamos las cosas en su contexto real.

     ¡Guatemala es más grande y más linda de lo que, a contrapelo de la realidad, nos quieren hacer creer!

jueves, 14 de mayo de 2015

EL ILEGAL NOMBRAMIENTO DEL VICEPRESIDENTE

     Cuando la vicepresidenta Roxana Baldetti planteó su renuncia, inmediatamente saltaron los objetores de siempre, alegando que no se habían cumplido los requisitos que la Constitución establece, los cuales rápidamente fueron subsanados por el Congreso de la República.  Nos referimos al tema de la autenticidad de la firma, la cual algunos medios señalaron de haberse autenticado notarialmente, lo que sería otra ilegalidad, pues lo que correspondía era legalizarla mediante un acta de reconocimiento de firma de la que nunca han dicho nada.  ¡En fin...!

     Aceptada la renuncia presentada, por el Congreso de la República, el presidente se precipita y, mal asesorado y poco meditadamente, presenta "LA" terna a la que el artículo 192 constitucional alude (en singular), con la finalidad de que, de la misma, dicho Congreso elija a quien debía suceder a la ahora ex-vicepresidenta.

     Al caer en cuenta que uno de los integrantes de la terna tenía impedimento constitucional, el Congreso de la República debió dejarlo fuera de consideración y elegir a quien sustituyera en el cargo a Roxana Baldetti de los dos que quedaban, pero lejos de eso, de común acuerdo con el presidente Otto Pérez Molina, manosearon la Constitución y este último presentó una segunda terna.

     Como la estulticia no anda en burro, resulta que el nuevo integrante de esta ya ilegal terna presentada sin fundamento legal (si lo tuviese, el artículo constitucional aludido diría que el presidente "presente LAS ternas que sean necesarias para complacer a los señores y señoras diputados..."), renuncia a la misma (lo apropiado habría sido indicar que declina su participación) y: ¡Oh, sorpresa! ¡El presidente Otto Pérez Molina les manda una tercera terna a los exigentes diputados!, de donde finalmente resulta electo, para más deshonra del gremio de abogados y para más inri de nuestro país, un ex-constituyente y, además, ex-presidente de la Corte de Constitucionalidad, el licenciado Alejandro Maldonado Aguirre.

     ¿Será que una persona de tan vasta experiencia no sabe siquiera diferenciar el singular del plural? Si él mismo ayudó a promulgar la Constitución y ha estado dentro de sus funciones durante años juzgar sobre la constitucionalidad de muchos asuntos, ¿por qué no entiende que fue parte de una terna y de un nombramiento ilegal conforme al sentido literal y al espíritu de la Constitución?

     Eso sí: la mayoría de diputados se llenaron la boca diciendo que estaban cumpliendo con un mandato constitucional, pretendiendo ver en toda la ciudadanía, como suelen hacerlo, al votante tonto que no sabe o no entiende. ¡Pero se equivocan!

     El Congreso de la República debió elegir, como vicepresidente(a), a cualquiera de los dos integrantes que quedaron de la terna original, la única que contempla la Constitución.

     El nombramiento del ciudadano Alejandro Maldonado Aguirre, como vicepresidente de la República, es a todas luces ilegal y, por ende, también lo serán todas las actuaciones que, pretendiendo ejercer dicho cargo, lleve a cabo.

     Algo imperdonable para una persona con su trayectoria, que debió encausar las cosas por el sendero legal.  Especialmente en las horas de incertidumbre que vivimos.

     Si el presidente llegase a faltar por cualquier causa (ya hasta apuestas públicas hay de que se va), tendríamos ejerciendo la primera magistratura de la nación a una persona con un nombramiento a todas luces ilegal.

     ¡Qué vergüenza que no entiendan ni la "o" por lo redondo!

     ¡Y les llaman letrados!