El proceso de integración de Centroamérica ha venido avanzando lenta pero consistentemente. Son ya 50 años desde que se firmó el Tratado General de Integración, y si uno voltea a ver hacia atrás tendrá sentimientos encontrados en cuanto a los avances o trabas del mismo.
Una de las últimas novedades en este sentido es la facultad, de la Asamblea Plenaria del Parlamento Centroamericano, de solicitar informes de las diferentes instancias del Sistema de la Integración de Centroamérica, SICA, lo cual todavía no permite legislar ni dar instrucciones precisas, pero es un avance que ya nos permite, a todos los partidos políticos representados en el mismo, que son muchos, enterarnos de lo que se viene haciendo o de lo que se viene omitiendo hacer, sino hasta nos faculta para reencausar el proceso en donde se cree que debe hacerse.
Para muestra, la intervención que tuve en la primera sesión histórica de esta naturaleza, en la cual fue recibido, el 24 de febrero de 2011, el informe del señor Secretario General del SICA, Juan Daniel Alemán, la cual, con pequeñas correcciones, especialmente de puntuación, he tomado del Diario de Debates de esa fecha.
"Bienvenido a esta Asamblea Plenaria, Juan Daniel. Me complace, en primer lugar, expresar que la Secretaría General del SICA esté en manos de un profesional con una visión ética de los procesos, eso en primer lugar. Creo que es importante que nuestras instituciones, especialmente la más alta, que se refiere a la administración del Sistema de Integración de Centroamérica, esté en manos de personas con cierto grado de moralidad y clarividencia en todo lo que está sucediendo.
Dicho esto, quisiera referirme a dos aspectos importantes de este proceso, para terminar con una pregunta. Uno de ellos se refiere al papel que el Protocolo de Tegucigalpa (que este año cumple veinte años) le otorga a la Secretaría General del SICA. Ese es el marco jurídico que le dio vida y que contempla sus atribuciones, y una de ellas es esa independencia o libertad de criterio que, por lo menos, está en teoría. Me refiero a ella, porque uno de los grandes problemas que tiene el proceso de integración es la falta de legalidad, y es mi criterio que, quienes primero vienen violando los Acuerdos de la Integración son, los mismos Presidentes en las decisiones que toman. Yo quisiera saber qué papel está jugando la Secretaría General, que está en manos de un abogado que conoce del entramado legal en este aspecto, porque también la Secretaría General (conforme al Protocolo de Tegucigalpa) tiene las facultades, tiene la obligación de servir de Secretaría Técnica de la Reunión de Presidentes, pero en esas reuniones están saliendo ilegalidades dentro del Sistema.
Por ejemplo: No puede ser posible que después de que Panamá, a través de su Presidente Constitucional decide retirarse de uno de los organismos de la Integración, vienen los Presidentes y le ponen en bandeja de plata incorporarse a otra parte del Sistema, porque eso sí le conviene a Panamá, cuando el Protocolo de Tegucigalpa establece que el Sistema de la Integración es unitario e irreversible; entonces, ahí hay una clara violación de las decisiones de los Presidentes de las Repúblicas, reunidos en la Reunión de Presidentes, valga la redundancia, con el apoyo de la Secretaría Técnica, de la Secretaría General del SICA. Esto no es conveniente para nadie y es uno de los grandes temas que nuestras contrapartes europeas no entienden de nuestra manera de hacer las cosas en la región. Eso por un lado.
Por otro lado, el tema de Costa Rica, que reniega de la jurisdicción de la Corte Centroamericana de Justicia, porque los fallos de la Corte no le convienen, pero sí entra a ser parte de otro aspecto de la integración, con la anuencia de los Presidentes. Entonces, yo entiendo que Costa Rica no quiera ser parte del Parlamento, porque no ha completado ese proceso, pero hay partes del entramado legal, que yo siento que la Secretaría General del Sistema, como Secretaría Técnica de la Reunión de Presidentes, está en obligación de hacerles ver –con esa independencia de criterio- a los señores Presidentes, porque se cometen las ilegalidades al más alto nivel y eso no es conveniente.
El ejemplo que planteaba el diputado Dougherty, la controvertida sustitución de la Secretaria de Integración Económica, por otro Secretario; no es sano para el Sistema que estemos con ilegalidad tras ilegalidad, dándole visos de que todo está bien hecho y que todo es legal. Y creo que en esa parte, el Secretario General del SICA, que ahora se puede apoyar en la Asamblea Plenaria del Parlamento, tiene un papel importante qué jugar, y en lugar de ver solamente lo que se ha hecho, yo traigo este tema a colación, porque de aquí en adelante yo quisiera que el proceso de integración estuviese perfectamente enmarcado dentro de la legalidad y que cuando un Presidente, por caprichoso que sea, llega con uno de estos nuevos cuentos a la Reunión de Presidentes, que hay alguien adentro, con la valentía y la independencia de criterio para decir: 'Esto no se vale, esto no se puede hacer, esto va a ser cuestionado en la Asamblea Plenaria del PARLACEN; existe toda una opinión pública que va a respaldar el hecho que sea ilegal', para tratar de encausarlo por ese sendero.
Por otro lado, yo veo que hay cincuenta años atrás de venir construyendo la integración y cuando vi el listado de los proyectos en los que ha trabajado la Secretaría General del SICA, y que son exitosos, como el de la langosta, las compras regionales de medicina y todo eso, yo me pongo a pensar un poco, como lo que dice el diputado Bushey: que ese proceso de integración no llega realmente a la población de a pie.
Precisamente ayer o anteayer, estaba platicando con uno de los diputados hondureños que vino por tierra, sobre las ilegalidades que le tocó ver en el punto de aduana conocido como 'El Florido', del lado de Guatemala, con las exacciones ilegales que le hacen a la gente que pasa a pie, y en cincuenta años no hemos logrado ni siquiera el libre tránsito de personas; a lo más que llegamos es al proyecto aquel de la SIECA -de la yuxtaposición de fronteras- que lo único que hizo fue meter a todos los funcionarios de los dos países del punto fronterizo en el mismo edificio, pero seguimos con los mismos trámites y no se repiensan los procesos que ayuden a la población de a pie a sentir que en algo le beneficia todo este proceso de integración y todos estos elefantes blancos que, como usted mencionó desde el principio, se imaginan cualquier cosa de la Secretaría General del SICA, como pegamento y todo, e igual del Parlamento, dicen cualquier cosa y no se imaginan los esfuerzos que desde aquí se hacen por llegar a esa población de a pie, pero todas esas manos peludas que hay en el camino, de alguna manera u otra impiden que todo ese esfuerzo que se hace por llegar a la integración se realice, pero algo hay que hacer.
Creo, señor Secretario, que ustedes en la Secretaría General del Sistema están como que en mejores condiciones de implementar algo que realmente llegue a la población que está esperando resultados.
Y finalmente, para preguntarle ahora que la República de Honduras hizo el depósito del quinto instrumento de ratificación del Protocolo de Reformas al Tratado Constitutivo que nos otorga las facultades que les hemos denominado vinculantes (que realmente no lo son todavía) usted como Secretario General, nos remitió una nota indicando que ya estaba en vigencia para tales y tales países, pero excluyó a Panamá. Yo quisiera saber con qué criterio la Secretaría General del Sistema excluyó de la aplicación general del Protocolo de Reformas al Tratado Constitutivo del PARLACEN, a la república de Panamá. Muchas gracias."
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jueves, 17 de marzo de 2011
jueves, 18 de noviembre de 2010
EL TRISTE DEBATE DE LA OEA LA DEJA PEOR PARADA. EL CASO DE NICARAGUA
A través de una transmisión televisiva directa e ininterrumpida el mundo hispanoparlante pudo, a través de la cadena de noticias CNN en español, no sólo enterarse sino sentir, palpar no sólo el nivel de debate que tiene la Organización de Estados Americanos, OEA, sino evaluar su utilidad y calcular su futuro, todo dentro del marco que constituye el problema fronterizo entre Nicaragua y Costa Rica, en el Río San Juan, caso elaborado ad hoc para la campaña de reelección, como Presidente anticonstitucional, de Daniel Ortega.
Lo que pudimos observar fue una Asamblea General o un Consejo Permanente (eso nunca se entendió bien) que no entendía bien cuáles eran, siquiera, las reglas del debate y de las votaciones, o un Secretario General que ha de haber reprobado toda su vida la aritmética (según él, las dos terceras partes de 33 son 18). Es decir, todo el mundo perdido y, con la CNN en español, especialmente los televidentes de habla hispana.
No se entiende, por ejemplo, y eso ha sido repetido hasta por la prensa escrita, que se cuenten los votos a favor, los votos en contra, las abstenciones y, por aparte, el que Uruguay no haya querido participar de la votación. ¿Acaso no es eso otra abstención? ¿O es así que la reglamentación de la OEA contempla la cuenta de votos? Lo más seguro es que, si así fue consignado en el acta, eso mismo puede dar lugar a otra impugnación de parte de Nicaragua para darle largas al asunto y, como hemos venido denunciando, seguir animando los ánimos de los tontos útiles (así los denominó el mismo Vladimir Ilich Ulianov, Lenin) en el ámbito de la política interna nicaragüense, a expensas de supuestos enemigos foráneos: primero Costa Rica, cuyas autoridades ingenuamente cayeron en la trampa, y ahora la misma OEA, que es vituperada en aras de los objetivos de alcanzar la perpetuidad en el poder en Nicaragua.
Notas de prensa dan cuenta, hoy, de las manifestaciones que ha habido en Managua, la capital nicaragüense, en donde se mezclan el fervor patriótico de defender el territorio, con las proclamas a quien debe ser considerado, ya, un dictador: Ortega.
Da vergüenza el papel que un foro hemisférico como la OEA, integrado por Embajadores, juega dentro del contexto democrático de la región.
Por un lado, bajo el manto del entonces presidente Manuel Zelaya, se calienta el ambiente para que regrese Cuba al seno de la organización, cuando todavía no cumple con las características de un Estado democrático ni ha solicitado que se considere, siquiera, su retorno, dejando mal parada a la Institución, por causa de la izquierda servilista continental, al no voltearlos a ver, siquiera, el gobierno de Cuba.
Por el otro, antes de hacer una investigación seria, proceden a expulsar a Honduras del foro y, lo que es peor, habiendo retornado todo a la normalidad hace casi un año, las cosas continúan de la misma manera por presiones de Hugo Chávez, de Venezuela, y de Daniel Ortega, de Nicaragua, especialmente, entre otros gobiernos seguidores del primero.
Pero resulta que ahora las ambiciones de poder de Daniel Ortega le hacen "fabricar" un caso en el cual pueda desviar la atención de todos, a nivel interno e internacional, acepta llevarlo a la OEA en donde cree que, con la mayoría que les sirvió para reelegir al Secretario General, Insulza, podrá manipular las cosas hasta que, a finales de 2011, resulte reelecto pasándole encima a su propia Constitución, pero todo le salió al revés, ya que sólo Hugo Chávez voto a su favor, en un claro apoyo a la cancillería costarricense, a la legalidad y al sentido común.
Se siente poco menos que desprecio el ver un foro, que debiera ser importante y serio para los países del hemisferio, confundido e instrumentalizado por un par de gobernantes en sus ansias de copar el poder.
Es Hugo Chávez quien le calentó la cabeza a Manuel Zelaya para que reformara una Constitución que no es reformable para que siguiera sus pasos, y es el mismo Hugo Chávez, el mayor financista de Daniel Ortega con el dinero de los venezolanos, quien le ha dado alas a este último para que haga lo mismo, pasándole encima no sólo a la Constitución nicaragüense sino a sus más importantes Instituciones políticas y jurídicas, la Asamblea Legislativa, la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Supremo Electoral, así como a varios alcaldes electos popularmente por partidos de oposición.
No ha de estar muy feliz, ahora, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, pues ahora que el fallo le fue adverso a Nicaragua en el seno de la misma, ahora este país no sólo no le hace caso al fallo pronunciado de retirar sus tropas de territorio costarricense, poniendo en evidencia la inoperancia de la misma y lo fatuo de sus discusiones y toma de acuerdos, sino que ahora, siempre en la misma línea de prolongar el caso para desviar la atención de las violaciones a la democracia, se habla de llevar el mismo a otras instancias, superiores quizás, como la Organización de Naciones Unidas, ONU, en donde no vaticinamos que vaya a haber un cambio en el sentido del fallo de las naciones, pero le dará el tiempo que necesita para desviar la atención del debate político interno nicaragüense y oxigenar, vilmente, la campaña de reelección de quien no le ha bastado estar en el poder, de alguna manera, desde julio de 1979.
Vistas así las cosas, la OEA sale maltrecha, disminuida, tan utilizada para los maquiavélicos fines de Ortega como la misma Costa Rica; las naciones democráticas del hemisferio quedan también como tontos útiles al aceptar que el debate es limítrofe y no de violaciones al sistema democrático nicaragüense; el orteguismo sigue, como un cáncer, carcomiendo, sólo que ahora frente al mundo entero gracias a la CNN, los principios básicos de convivencia democrática, como el de la alternabilidad en el ejercicio del poder, como el respeto a la legalidad, como la división de poderes, y la compra de voluntades con dinero venezolando está ahogando a la población de Nicaragua y condenando al resto de Centroamérica a convivir con un proxeneta de las libertades políticas que han sido una conquista que ha costado mucha sangre a generaciones anteriores y que hoy se ven cohartadas, envilecidas, manchadas con la hez que salpican los sociópatas del mundo.
Por eso nos atrevemos a dudar del futuro de la OEA.
Desde este humilde espacio hacemos responsables a las democracias del hemisferio, por no ver lo que nosotros, en nuestra ignorancia, somos capaces de descifrar en todo esto, por lo que finalmente suceda, tanto en Nicaragua, como en Centroamérica.
No se comprende cómo es que se dedican a ver la paja en el ojo ajeno en un montón de temas de la agenda de los países, pero no son capaces de ver la viga atravesada en el ojo de la convivencia pacífica y de las libertades básicas de la población nicaragüense, de los vecinos de Nicaragua y del hemisferio.
Lo que pudimos observar fue una Asamblea General o un Consejo Permanente (eso nunca se entendió bien) que no entendía bien cuáles eran, siquiera, las reglas del debate y de las votaciones, o un Secretario General que ha de haber reprobado toda su vida la aritmética (según él, las dos terceras partes de 33 son 18). Es decir, todo el mundo perdido y, con la CNN en español, especialmente los televidentes de habla hispana.
No se entiende, por ejemplo, y eso ha sido repetido hasta por la prensa escrita, que se cuenten los votos a favor, los votos en contra, las abstenciones y, por aparte, el que Uruguay no haya querido participar de la votación. ¿Acaso no es eso otra abstención? ¿O es así que la reglamentación de la OEA contempla la cuenta de votos? Lo más seguro es que, si así fue consignado en el acta, eso mismo puede dar lugar a otra impugnación de parte de Nicaragua para darle largas al asunto y, como hemos venido denunciando, seguir animando los ánimos de los tontos útiles (así los denominó el mismo Vladimir Ilich Ulianov, Lenin) en el ámbito de la política interna nicaragüense, a expensas de supuestos enemigos foráneos: primero Costa Rica, cuyas autoridades ingenuamente cayeron en la trampa, y ahora la misma OEA, que es vituperada en aras de los objetivos de alcanzar la perpetuidad en el poder en Nicaragua.
Notas de prensa dan cuenta, hoy, de las manifestaciones que ha habido en Managua, la capital nicaragüense, en donde se mezclan el fervor patriótico de defender el territorio, con las proclamas a quien debe ser considerado, ya, un dictador: Ortega.
Da vergüenza el papel que un foro hemisférico como la OEA, integrado por Embajadores, juega dentro del contexto democrático de la región.
Por un lado, bajo el manto del entonces presidente Manuel Zelaya, se calienta el ambiente para que regrese Cuba al seno de la organización, cuando todavía no cumple con las características de un Estado democrático ni ha solicitado que se considere, siquiera, su retorno, dejando mal parada a la Institución, por causa de la izquierda servilista continental, al no voltearlos a ver, siquiera, el gobierno de Cuba.
Por el otro, antes de hacer una investigación seria, proceden a expulsar a Honduras del foro y, lo que es peor, habiendo retornado todo a la normalidad hace casi un año, las cosas continúan de la misma manera por presiones de Hugo Chávez, de Venezuela, y de Daniel Ortega, de Nicaragua, especialmente, entre otros gobiernos seguidores del primero.
Pero resulta que ahora las ambiciones de poder de Daniel Ortega le hacen "fabricar" un caso en el cual pueda desviar la atención de todos, a nivel interno e internacional, acepta llevarlo a la OEA en donde cree que, con la mayoría que les sirvió para reelegir al Secretario General, Insulza, podrá manipular las cosas hasta que, a finales de 2011, resulte reelecto pasándole encima a su propia Constitución, pero todo le salió al revés, ya que sólo Hugo Chávez voto a su favor, en un claro apoyo a la cancillería costarricense, a la legalidad y al sentido común.
Se siente poco menos que desprecio el ver un foro, que debiera ser importante y serio para los países del hemisferio, confundido e instrumentalizado por un par de gobernantes en sus ansias de copar el poder.
Es Hugo Chávez quien le calentó la cabeza a Manuel Zelaya para que reformara una Constitución que no es reformable para que siguiera sus pasos, y es el mismo Hugo Chávez, el mayor financista de Daniel Ortega con el dinero de los venezolanos, quien le ha dado alas a este último para que haga lo mismo, pasándole encima no sólo a la Constitución nicaragüense sino a sus más importantes Instituciones políticas y jurídicas, la Asamblea Legislativa, la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Supremo Electoral, así como a varios alcaldes electos popularmente por partidos de oposición.
No ha de estar muy feliz, ahora, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, pues ahora que el fallo le fue adverso a Nicaragua en el seno de la misma, ahora este país no sólo no le hace caso al fallo pronunciado de retirar sus tropas de territorio costarricense, poniendo en evidencia la inoperancia de la misma y lo fatuo de sus discusiones y toma de acuerdos, sino que ahora, siempre en la misma línea de prolongar el caso para desviar la atención de las violaciones a la democracia, se habla de llevar el mismo a otras instancias, superiores quizás, como la Organización de Naciones Unidas, ONU, en donde no vaticinamos que vaya a haber un cambio en el sentido del fallo de las naciones, pero le dará el tiempo que necesita para desviar la atención del debate político interno nicaragüense y oxigenar, vilmente, la campaña de reelección de quien no le ha bastado estar en el poder, de alguna manera, desde julio de 1979.
Vistas así las cosas, la OEA sale maltrecha, disminuida, tan utilizada para los maquiavélicos fines de Ortega como la misma Costa Rica; las naciones democráticas del hemisferio quedan también como tontos útiles al aceptar que el debate es limítrofe y no de violaciones al sistema democrático nicaragüense; el orteguismo sigue, como un cáncer, carcomiendo, sólo que ahora frente al mundo entero gracias a la CNN, los principios básicos de convivencia democrática, como el de la alternabilidad en el ejercicio del poder, como el respeto a la legalidad, como la división de poderes, y la compra de voluntades con dinero venezolando está ahogando a la población de Nicaragua y condenando al resto de Centroamérica a convivir con un proxeneta de las libertades políticas que han sido una conquista que ha costado mucha sangre a generaciones anteriores y que hoy se ven cohartadas, envilecidas, manchadas con la hez que salpican los sociópatas del mundo.
Por eso nos atrevemos a dudar del futuro de la OEA.
Desde este humilde espacio hacemos responsables a las democracias del hemisferio, por no ver lo que nosotros, en nuestra ignorancia, somos capaces de descifrar en todo esto, por lo que finalmente suceda, tanto en Nicaragua, como en Centroamérica.
No se comprende cómo es que se dedican a ver la paja en el ojo ajeno en un montón de temas de la agenda de los países, pero no son capaces de ver la viga atravesada en el ojo de la convivencia pacífica y de las libertades básicas de la población nicaragüense, de los vecinos de Nicaragua y del hemisferio.
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viernes, 5 de noviembre de 2010
CANCILLERÍA TICA, INSTRUMENTO DE LA CANCILLERÍA NICARAGÜENSE PARA INSTRUMENTALIZAR A LA OEA
Vemos, desde lejos, una cancillería costarricense algo ingenua. Desde nuestra perspectiva ha caído de cabeza en la trama planificada por las huestes sandinistas para desviar el debate de la Organización de Estados Americanos, OEA, que debiera girar en torno al Golpe de Estado que desde hace dos años vienen ejecutando, paso a paso, los correligionarios que encabeza Daniel Ortega Saavedra, el Presidente de Nicaragua, y lo ha llevado al plano que ellos deseaban, una disputa limítrofe que nada tiene que ver con sus reiteradas violaciones a la Constitución y a las leyes nicaragüenses y a los principios democráticos que ellas contienen.
Es más, para efectos del debate interno nicaragüense, también les cae como anillo al dedo que el debate gire alrededor de un enemigo foráneo, común para todos los nicas: los costarricenses. Ya, en años anteriores, esta misma táctica ha sido utilizada, por ejemplo, por Allan García, el Presidente de Perú, cuando en su primer mandato presidencial "se peleó" con el Fondo Monetario Internacional, FMI, creando un enemigo imaginario que, propagandísticamente, agredía a todos los peruanos, unificando a la opinión pública en contra de ese enemigo que nadie veía pero que todos odiaban, generando apoyos políticos que, de otra manera, quizás no habría conseguido.
Si es realidad o si es ficción lo que sucede en las márgenes del río San Juan, no lo sabemos, pero el despliegue de "policías" (sí, entre comillas), pertrechados con armas de guerra, por parte de las autoridades de Costa Rica, y toda la parafernalia periodística alrededor del tema y los ecos que ahora generará el Secretario General de la OEA en sendas visitas a las capitales de los países involucrados, sólo desvían la atención de las nefastas raíces de todo el problema: la perpetuación de Daniel Ortega en el poder, lo cual es ilegal y para cuyos objetivos tiene, a fuerza, que violar la ley. ¡Éste debiera ser el debate!
Mientras Costa Rica siga cayendo en estúpidas provocaciones dejará de poner el dedo en la llaga y continuará siendo simple instrumento del maquiavelismo de la Alianza Bolivariana en Centroamérica.
Es más, para efectos del debate interno nicaragüense, también les cae como anillo al dedo que el debate gire alrededor de un enemigo foráneo, común para todos los nicas: los costarricenses. Ya, en años anteriores, esta misma táctica ha sido utilizada, por ejemplo, por Allan García, el Presidente de Perú, cuando en su primer mandato presidencial "se peleó" con el Fondo Monetario Internacional, FMI, creando un enemigo imaginario que, propagandísticamente, agredía a todos los peruanos, unificando a la opinión pública en contra de ese enemigo que nadie veía pero que todos odiaban, generando apoyos políticos que, de otra manera, quizás no habría conseguido.
Si es realidad o si es ficción lo que sucede en las márgenes del río San Juan, no lo sabemos, pero el despliegue de "policías" (sí, entre comillas), pertrechados con armas de guerra, por parte de las autoridades de Costa Rica, y toda la parafernalia periodística alrededor del tema y los ecos que ahora generará el Secretario General de la OEA en sendas visitas a las capitales de los países involucrados, sólo desvían la atención de las nefastas raíces de todo el problema: la perpetuación de Daniel Ortega en el poder, lo cual es ilegal y para cuyos objetivos tiene, a fuerza, que violar la ley. ¡Éste debiera ser el debate!
Mientras Costa Rica siga cayendo en estúpidas provocaciones dejará de poner el dedo en la llaga y continuará siendo simple instrumento del maquiavelismo de la Alianza Bolivariana en Centroamérica.
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lunes, 8 de febrero de 2010
EL PROCESO POLÍTICO COSTARRICENSE
Ayer domingo, 7 de febrero de 2,010, se celebraron elecciones generales en Costa Rica con total normalidad, pero lo que no es normal es el proceso político de ese país.
Costa Rica fue, durante bastante tiempo, un país eminentemente bipartidista. El poder se turnaba entre el Partido Liberación Nacional, PLN, y el Partido Unidad Social Cristiana, PUSC, ambos de centro izquierda.
El desgaste de ambos partidos, frente a la población, comenzó dando signos externos con el florecimiento de otros líderes externos, especialmente el fenómeno Ottón Solís, quien planteaba una tercería más apegada al centro derecha, lo cual ya, en las dos elecciones pasadas, cambió la composición de la Asamblea Legislativa.
Fue el descubrimiento de actos de corrupción, que llevaron eventualmente a la condena del ex-presidente Rafael Angel Calderón Forunier, por peculado, el hecho que terminó de romper el prolongado equilibrio bipartidista costarricense, ya que su partido, el PUSC, aunque compitió, quedó en cuarto lugar y sacó tan solo poco menos del 4% de los votos para Presidente de la República, y 6 de los 57 diputados de la Asamblea, es decir, poco menos del 11%, bastante por debajo del Movimiento Libertario de Otto Guevara.
La ganadora indiscutible de la elección, la Presidenta Electa Laura Chinchilla de Rico, una consultora del BID, del PNUD y de la AID, entre otros, especializada en temas de reforma judicial y policial y seguridad pública, que hasta finales de 2008 fue la Vicepresidenta de la República haciendo mancuerna con el Presidente Oscar Arias.
La señora Chinchilla de Rico se convirtió en candidata del PLN, el partido oficial, al ganarle la elección interna a Johnny Araya, quien ha sido Regidor, Ejecutivo Municipal y Alcalde de San José, la capital de Costa Rica.
Lo cierto es que, de dos partidos preponderantes, la elección de ayer fue de 6 partido políticos, de modo que el proceso democrático costarricense está cambiando para diversificar la oferta.
Una cosa queda en claro. En Costa Rica existe sensibilidad frente a la corrupción, y el partido político del Presidente Calderón recién pagó en las urnas las consecuencias de actos reñidos con la honradez. ¡Un poco de eso quisiéramos en Guatemala!
Falta ver que la nueva Presidenta, que llega a ejercer su mandato con un fuerte sesgo en el tema que más preocupa a los costarricenses, la seguridad, tenga una mejor comprensión del proceso de integración de la región y sus beneficios, y que si no está de acuerdo con alguna o algunas de sus instituciones, que tenga la claridad de ideas para luchar por su reforma, proceso en el cual, estoy seguro, encontraría muchos aliados para hacerlas funcionar más eficiente y transparentemnte.
¡Felicidades, Presidenta Chinchilla!
Costa Rica fue, durante bastante tiempo, un país eminentemente bipartidista. El poder se turnaba entre el Partido Liberación Nacional, PLN, y el Partido Unidad Social Cristiana, PUSC, ambos de centro izquierda.
El desgaste de ambos partidos, frente a la población, comenzó dando signos externos con el florecimiento de otros líderes externos, especialmente el fenómeno Ottón Solís, quien planteaba una tercería más apegada al centro derecha, lo cual ya, en las dos elecciones pasadas, cambió la composición de la Asamblea Legislativa.
Fue el descubrimiento de actos de corrupción, que llevaron eventualmente a la condena del ex-presidente Rafael Angel Calderón Forunier, por peculado, el hecho que terminó de romper el prolongado equilibrio bipartidista costarricense, ya que su partido, el PUSC, aunque compitió, quedó en cuarto lugar y sacó tan solo poco menos del 4% de los votos para Presidente de la República, y 6 de los 57 diputados de la Asamblea, es decir, poco menos del 11%, bastante por debajo del Movimiento Libertario de Otto Guevara.
La ganadora indiscutible de la elección, la Presidenta Electa Laura Chinchilla de Rico, una consultora del BID, del PNUD y de la AID, entre otros, especializada en temas de reforma judicial y policial y seguridad pública, que hasta finales de 2008 fue la Vicepresidenta de la República haciendo mancuerna con el Presidente Oscar Arias.
La señora Chinchilla de Rico se convirtió en candidata del PLN, el partido oficial, al ganarle la elección interna a Johnny Araya, quien ha sido Regidor, Ejecutivo Municipal y Alcalde de San José, la capital de Costa Rica.
Lo cierto es que, de dos partidos preponderantes, la elección de ayer fue de 6 partido políticos, de modo que el proceso democrático costarricense está cambiando para diversificar la oferta.
Una cosa queda en claro. En Costa Rica existe sensibilidad frente a la corrupción, y el partido político del Presidente Calderón recién pagó en las urnas las consecuencias de actos reñidos con la honradez. ¡Un poco de eso quisiéramos en Guatemala!
Falta ver que la nueva Presidenta, que llega a ejercer su mandato con un fuerte sesgo en el tema que más preocupa a los costarricenses, la seguridad, tenga una mejor comprensión del proceso de integración de la región y sus beneficios, y que si no está de acuerdo con alguna o algunas de sus instituciones, que tenga la claridad de ideas para luchar por su reforma, proceso en el cual, estoy seguro, encontraría muchos aliados para hacerlas funcionar más eficiente y transparentemnte.
¡Felicidades, Presidenta Chinchilla!
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lunes, 16 de noviembre de 2009
FALLO DE LA CORTE CENTROAMERICANA DE JUSTICIA BENEFICIA A CIUDADANOS COSTARRICESES
Muchas de las personas que, como quien escribe, participan de una manera o de otra del proceso de integración, suelen ver con desprecio la actitud costarricense frente al mismo: o no quieren estar en esta parte del mismo, o llegan tarde a las instituciones que se han creado para el efecto, o proceden a minar parte de ese proceso.
Yo no lo veo así. Están en todo su derecho de querer estar o de querer no estar en tales o cuales instituciones. Por eso, tal vez, es que en el seno de la Asamblea Plenaria, hace unos meses, cuando se discutían furibundamente las declaraciones del Presidente Oscar Arias, descalificando la calidad del trabajo de las Reuniones de Presidentes, a manera de explicación de por qué no tenía interés de asistir a la próxima, fui la única voz que hizo un llamado a la cordura e insistió en que, en lugar de descalificar, a nuestra vez, al Presidente Arias, que le pusiéramos atención a sus declaraciones y profundizáramos en el sentido de sus palabras, porque no es ningún secreto, por lo menos en mi caso, que tengo poco más de 19 años de tratar de impulsar el proceso de integración de nuestros pueblos, y todo parece casi igual que cuando comenzara, en 1990.
Es, simplemente, de sentido común, de tolerancia y de madurez política, que no todos pensemos igual; que haya una sana visión diferente de lo que es o debiera ser; que se hable franca y abiertamente sobre los desacuerdos, sin que nos espantemos por ello ni estigmatizemos a los demás. Si todos pensáramos igual no se justificarían los Congresos o Parlamentos. Si todo estuviera bien hecho, pongamos entonces una máquina a ejecutar el programa preestablecido.
Sin embargo, dentro del proceso de integración de Centroamérica, hay que entender que el mismo es en conjunto, no por celdas (como también pretende, ahora, el Presidente Ricardo Martinelli, de Panamá). Existe un marco jurídico constitutivo, el Protocolo de Tegucigalpa a la Carta de Organización de Estados Centroamericanos, ODECA, Convenios y Tratados Constitutivos de varias instituciones (la SIECA, el BCIE, por decir algunos), y sus tres poderes, el Ejecutivo a cargo de la Secretaría General del Sistema de la Integración de Centroamérica (SG-SICA), el Parlamento Centroamericano y la Corte Centroamericana de Justicia.
Un país miembro del SICA no puede escoger a cuáles instituciones pertenecer y de cuáles salirse, porque eso no es integración; media vez se es parte del mismo, el Derecho Comunitario es de aplicación general (en el caso de Costa Rica, además, preeminente, según fallo de la Sala Cuarta , de lo Constitucional), eso quiere decir que los fallos de la CCJ, aunque Costa Rica no haya ratificado el Estatuto de dicha Corte, son de aplicación en territorio costarricense; o que las resoluciones del PARLACEN, cuando este tenga facultades vinculantes, también lo serán. Lo anterior porque el Protocolo de Tegucigalpa, que es como la Constitución de Centroamérica, reconoce esas instancias como parte del Sistema y le da validez a sus resoluciones en todo el ámbito en donde dicho Protocolo tiene aplicación (la jurisdicción obligatoria de la Corte está contemplada en el artículo 35).
El caso concreto es que, dentro de los avances relativos de ese Derecho Comunitario Centroamericano, existe un Código Aduanero Centroamericano (CAUCA), que rige para toda la región y tiene sus procedimientos propios para hacerle modificaciones, es decir, no se acepta que un país, unilateralmente, cambie la aplicación de esas normas en el ramo aduanero. Sin embargo, la Dirección General de Aduanas de Costa Rica emitió una circular cambiando, según entendemos, los porcentaje o aforos de aparatos de la línea blanca, (lavadoras de ropa, me parece), gravando de diferente manera a como, entre todos los países, acordaron realizarlo, dañando directamente el bolsillo de los consumidores costarricenses.
Como los funcionarios de turno decidieron no dar marcha atrás, la Asociación de Agentes de Aduanas de Costa Rica demandó al Estado de Costa Rica ante la CCJ y, luego de un proceso que desconocemos, finalmente emitió la sentencia condenando al Estado de Costa Rica y ordenándole dar marcha atrás en su decisión unilateral y respetar, en ese sentido, la normativa del CAUCA.
Ha habido comunicados de la Cancillería de Costa Rica protestando por el fallo, señalando que es una violación a su soberanía, que el Estado nunca ha suscrito el Estatuto de la CCJ y, por ende, no acepta su jurisdicción y su competencia, etc., lo cual es bastante discutible, no sólo en el fondo, por las razones ya indicadas arriba, sino porque en la forma, Costa Rica sí ha aceptado, suscribiendo, en primer lugar, el Protocolo de Tegucigalpa y sus reformas, que así lo contemplan, sino a través de varios fallos de la Sala Constitucional de su Corte Suprema (la Sala Cuarta), no sólo la existencia de la CCJ sino la premacía del Derecho Comunitario, al cual considera complementario del Derecho Interno, de aplicabilidad inmediata y efecto directo.
En este caso es el Derecho Comunitario (CAUCA, Protocolo de Tegucigalpa), y las instituciones de la integración de Centroamérica (la Corte Centroamericana de Justicia) los que, de una manera u otra, han beneficiado a los ciudadanos costarricenses. Si el sistema no operara así, los bolsillos de los ciudadanos de Costa Rica se podrían ver cada vez más cargados, de acuerdo a las ocurrencias del funcionario de turno.
Sólo este caso aislado podría hacer que algunos o muchos costarricenses se den la oportunidad de ver las cosas de una manera diferente. Si Costa Rica no hubiese llegado, aunque fuese varios años tarde, al Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE, probablemente hoy sería diferente la vida de sus ciudadanos, con menos energía eléctrica, menos teléfonos, menos carreteras, menor calidad de aeropuertos, menos hoteles, computadoras, hospitales, etc.
La integración puede verse como una carga, pero puede verse también desde otra perspectiva.
Yo no lo veo así. Están en todo su derecho de querer estar o de querer no estar en tales o cuales instituciones. Por eso, tal vez, es que en el seno de la Asamblea Plenaria, hace unos meses, cuando se discutían furibundamente las declaraciones del Presidente Oscar Arias, descalificando la calidad del trabajo de las Reuniones de Presidentes, a manera de explicación de por qué no tenía interés de asistir a la próxima, fui la única voz que hizo un llamado a la cordura e insistió en que, en lugar de descalificar, a nuestra vez, al Presidente Arias, que le pusiéramos atención a sus declaraciones y profundizáramos en el sentido de sus palabras, porque no es ningún secreto, por lo menos en mi caso, que tengo poco más de 19 años de tratar de impulsar el proceso de integración de nuestros pueblos, y todo parece casi igual que cuando comenzara, en 1990.
Es, simplemente, de sentido común, de tolerancia y de madurez política, que no todos pensemos igual; que haya una sana visión diferente de lo que es o debiera ser; que se hable franca y abiertamente sobre los desacuerdos, sin que nos espantemos por ello ni estigmatizemos a los demás. Si todos pensáramos igual no se justificarían los Congresos o Parlamentos. Si todo estuviera bien hecho, pongamos entonces una máquina a ejecutar el programa preestablecido.
Sin embargo, dentro del proceso de integración de Centroamérica, hay que entender que el mismo es en conjunto, no por celdas (como también pretende, ahora, el Presidente Ricardo Martinelli, de Panamá). Existe un marco jurídico constitutivo, el Protocolo de Tegucigalpa a la Carta de Organización de Estados Centroamericanos, ODECA, Convenios y Tratados Constitutivos de varias instituciones (la SIECA, el BCIE, por decir algunos), y sus tres poderes, el Ejecutivo a cargo de la Secretaría General del Sistema de la Integración de Centroamérica (SG-SICA), el Parlamento Centroamericano y la Corte Centroamericana de Justicia.
Un país miembro del SICA no puede escoger a cuáles instituciones pertenecer y de cuáles salirse, porque eso no es integración; media vez se es parte del mismo, el Derecho Comunitario es de aplicación general (en el caso de Costa Rica, además, preeminente, según fallo de la Sala Cuarta , de lo Constitucional), eso quiere decir que los fallos de la CCJ, aunque Costa Rica no haya ratificado el Estatuto de dicha Corte, son de aplicación en territorio costarricense; o que las resoluciones del PARLACEN, cuando este tenga facultades vinculantes, también lo serán. Lo anterior porque el Protocolo de Tegucigalpa, que es como la Constitución de Centroamérica, reconoce esas instancias como parte del Sistema y le da validez a sus resoluciones en todo el ámbito en donde dicho Protocolo tiene aplicación (la jurisdicción obligatoria de la Corte está contemplada en el artículo 35).
El caso concreto es que, dentro de los avances relativos de ese Derecho Comunitario Centroamericano, existe un Código Aduanero Centroamericano (CAUCA), que rige para toda la región y tiene sus procedimientos propios para hacerle modificaciones, es decir, no se acepta que un país, unilateralmente, cambie la aplicación de esas normas en el ramo aduanero. Sin embargo, la Dirección General de Aduanas de Costa Rica emitió una circular cambiando, según entendemos, los porcentaje o aforos de aparatos de la línea blanca, (lavadoras de ropa, me parece), gravando de diferente manera a como, entre todos los países, acordaron realizarlo, dañando directamente el bolsillo de los consumidores costarricenses.
Como los funcionarios de turno decidieron no dar marcha atrás, la Asociación de Agentes de Aduanas de Costa Rica demandó al Estado de Costa Rica ante la CCJ y, luego de un proceso que desconocemos, finalmente emitió la sentencia condenando al Estado de Costa Rica y ordenándole dar marcha atrás en su decisión unilateral y respetar, en ese sentido, la normativa del CAUCA.
Ha habido comunicados de la Cancillería de Costa Rica protestando por el fallo, señalando que es una violación a su soberanía, que el Estado nunca ha suscrito el Estatuto de la CCJ y, por ende, no acepta su jurisdicción y su competencia, etc., lo cual es bastante discutible, no sólo en el fondo, por las razones ya indicadas arriba, sino porque en la forma, Costa Rica sí ha aceptado, suscribiendo, en primer lugar, el Protocolo de Tegucigalpa y sus reformas, que así lo contemplan, sino a través de varios fallos de la Sala Constitucional de su Corte Suprema (la Sala Cuarta), no sólo la existencia de la CCJ sino la premacía del Derecho Comunitario, al cual considera complementario del Derecho Interno, de aplicabilidad inmediata y efecto directo.
En este caso es el Derecho Comunitario (CAUCA, Protocolo de Tegucigalpa), y las instituciones de la integración de Centroamérica (la Corte Centroamericana de Justicia) los que, de una manera u otra, han beneficiado a los ciudadanos costarricenses. Si el sistema no operara así, los bolsillos de los ciudadanos de Costa Rica se podrían ver cada vez más cargados, de acuerdo a las ocurrencias del funcionario de turno.
Sólo este caso aislado podría hacer que algunos o muchos costarricenses se den la oportunidad de ver las cosas de una manera diferente. Si Costa Rica no hubiese llegado, aunque fuese varios años tarde, al Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE, probablemente hoy sería diferente la vida de sus ciudadanos, con menos energía eléctrica, menos teléfonos, menos carreteras, menor calidad de aeropuertos, menos hoteles, computadoras, hospitales, etc.
La integración puede verse como una carga, pero puede verse también desde otra perspectiva.
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lunes, 13 de julio de 2009
EL ACUERDO DE ASOCIACIÓN DE CENTROAMERICA CON EUROPA, ¿SIN HONDURAS?
Ya se está especulando acerca de la posibilidad de que Honduras no esté presente en la próxima ronda de negociación, la última, según entendemos, con Europa, en torno al Acuerdo de Asociación, el cual es así denominado porque no contempla sólo aspectos de negociación comercial sino cuestiones políticas que van, desde la defensa de los derechos humanos, hasta temas de desarrollo, ambientales, de representación democrática, etc.
Estimo que es un error continuar unas negociaciones que tendrán que desembocar en un acuerdo permanente sin una importante contraparte. Por lo menos, conociendo a nuestros amigos europeos, en lo que queda del mes de julio y durante agosto estará casi todo el mundo de vacaciones, lo cual deja a la parte centroamericana, hasta principios de septiembre, para ver si la situación política hondureña se estabiliza o se arregla.
Honduras es importante desde todo punto de vista, no sólo porque es parte importante de los mercados guatemaltecos, salvadoreños (en estos países es el 3er socio comercial) y nicaragüenses, sino porque por su territorio transitan casi todas las mercancías que Guatemala y El Salvador le venden a Nicaragua, Costa Rica y Panamá, y viceversa.
Ojalá toda la institucionalidad centroamericana funcione con normalidad para cuando se reanuden estas negociaciones.
Por lo pronto, les comparto que, navegando en la red, me encontré con una noticia relacionada con el caso del asesinato de mi buen amigo Rodrigo Rossemberg, traducida al chino, de la cual tomo mi nombre en ese idioma para que lo vean: 佛羅雷斯(Ricardo Flores Asturias)說. Lo que no sé es cómo se pronuncia. Un saludo para mis amigos chinos. RF.
Estimo que es un error continuar unas negociaciones que tendrán que desembocar en un acuerdo permanente sin una importante contraparte. Por lo menos, conociendo a nuestros amigos europeos, en lo que queda del mes de julio y durante agosto estará casi todo el mundo de vacaciones, lo cual deja a la parte centroamericana, hasta principios de septiembre, para ver si la situación política hondureña se estabiliza o se arregla.
Honduras es importante desde todo punto de vista, no sólo porque es parte importante de los mercados guatemaltecos, salvadoreños (en estos países es el 3er socio comercial) y nicaragüenses, sino porque por su territorio transitan casi todas las mercancías que Guatemala y El Salvador le venden a Nicaragua, Costa Rica y Panamá, y viceversa.
Ojalá toda la institucionalidad centroamericana funcione con normalidad para cuando se reanuden estas negociaciones.
Por lo pronto, les comparto que, navegando en la red, me encontré con una noticia relacionada con el caso del asesinato de mi buen amigo Rodrigo Rossemberg, traducida al chino, de la cual tomo mi nombre en ese idioma para que lo vean: 佛羅雷斯(Ricardo Flores Asturias)說. Lo que no sé es cómo se pronuncia. Un saludo para mis amigos chinos. RF.
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