Nos ha parecido curioso que nadie que hayamos leído o escuchado en los canales internacionales de noticias, acerca de la sentencia dictada en Nueva York que obliga al gobierno argentino a pagar parte de la deuda contraída, lo haga, ya no digamos con la verdad, sino con sentido común.
Todas las notas hacen ver al juez que la dictó como el malo de la película, a los tenedores de los bonos que demandaron judicialmente el pago y que ganaron el juicio, como los "buitres", y al gobierno argentino como la víctima porque hubo gente que no se quiso plegar a la "negociación" tan buena para ellos que se hizo años atrás.
Comencemos por decir la verdad más grande: aquí, la única víctima que existe, es el pueblo argentino que, hemos visto durante décadas, no sólo paga impuestos sino que ha sido esquilmado por procesos inflacionarios absurdamente perversos que han minado su poder de compra, por una megalomanía de su clase dirigente (que incluye presidentes, ministros, directores generales, alcaldes, diputados y una pléyade de funcionarios inútiles donde sabemos que alguien habrá de salvarse pero no lo conocemos todavía) que, con una corrupción enquistada en la médula de su sistema político, no ha sido capaz de sacársela de encima y los sigue acarreando y cargando gobierno tras gobierno. ¡Desde aquí mi solidaridad para con la gente de a pie que tiene que sufrir a estas lacras!
Comencemos también por decir otra verdad de perogrullo: las deudas se contraen para pagarse.
¿Cómo sería un mundo donde toda persona individual o jurídica que contrajese una deuda lo hiciese con el ánimo de manipular las cosas, extorsionar a sus acreedores y, finalmente, no pagarles o pagarles sólo la parte que le venga en gana?
¿Habría un banco interesado en prestarle dinero? ¿Habría un almacén dispuesto a darle crédito para comprar el más sencillo electrodoméstico?
¿Se puede imaginar un mundo donde el "fiado", las entregas "en consignación" y las tarjetas y cartas de crédito no existan y toda compra deba hacerse estrictamente al contado?
Imagínese un mundo sin cheques, por temor a que no se lo paguen al llegar al banco porque el librador giró orden en contrario o porque el banco pagador se pone a negociar con Ud. cuánto él desea pagarle a Ud. del monto original.
Pues esto es lo que sucede con la deuda argentina, que en años pasados fue creciendo y creciendo, por irresponsabilidad de ese puñado de políticos de turno que hemos mencionado, al contratarla, hasta que llegó alguien que quiso pasarse de listo y pagar solamente un porcentaje de la deuda total, olvidándose que los primeros políticos, aquéllos que contrataron la deuda, en un afán por lavarle la cara al negocio y por darle tranquilidad a los inversores de aquel momento, le dieron vida a las emisiones de bonos, esos que hoy no quieren pagar, bajo el amparo de leyes de otro país, en este caso de Estados Unidos de América, específicamente las leyes de Nueva York, que es un centro financiero mundial que inspira confianza.
Anoche, en un noticiero internacional, vimos y escuchamos las declaraciones de la presidenta argentina Cristina Fernández en las que dice: "no queremos que nadie nos regale nada"; lo cual es una gran falacia porque, si no está en disposición de pagar la deuda que el gobierno que hoy representa contrató con garantía soberana (pensemos por un momento sobre la profundidad que esto conlleva, pues hablamos del honor de nuestra patria), y que seguramente recibió en su totalidad, ejerciendo presión para no cumplir lo que cada título representativo de esa deuda señala en letras y en números, lo que efectivamente desea es, precisamente, un regalo.
Sacarle las cuentas a los tenedores actuales de esos títulos, del valor en que compraron y lo que ganarían ahora, tratando de forzar otra "negociación", pero no sacarse las propias cuentas de lo que han dejado de pagar a todos los acreedores que confiaron en la solvencia del país y se espantaron cuando los amenazaron que o aceptaban o no les pagaban nada, es, sumado a lo anterior, doblemente inmoral. ¿Quién es el verdadero buitre de este entuerto? Es la ciudadanía argentina la que debería sacarle las cuentas a sus gobernantes de en qué se gastaron el dinero, a qué cuentas fue a parar y, especialmente, cuál es el daño que le han hecho al entorno de negocios del país entero.
De lo que estamos seguros es que no fueron los acreedores quienes se pusieron de acuerdo y fueron a Argentina a endeudarla. Fueron los políticos del gobierno los geniales creadores de las emisiones de bonos y de gastar y despilfarrar la plata, y fueron los técnicos y diputados los que aprobaron la deuda: otros políticos. Se trata de influenciar la opinión pública en el sentido que quienes quieren recuperar su dinero son buitres, pero la verdadera carroña proviene de otro origen, qué años que se dio y todavía apesta.
¿Por qué elevamos nuestras ideas con indignación al respecto?
A mediados de la década de 1990 surgió una iniciativa del Banco Mundial, BM, encaminada a aliviar la deuda de los Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC, por sus siglas en inglés). Honduras y Nicaragua, en Centroamérica, calificaban para aplicar a este programa que les reduciría la enorme carga que tenían por servicio de la deuda, y se suponía que esto no sería gratis, pues también había unas condiciones que los países beneficiarios deberían cumplir.
Nosotros conocimos de cerca esta iniciativa cuando, en febrero de 1996 nos incorporamos al directorio del Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE, el Banco de Desarrollo Regional de Centroamérica.
En algún momento, antes de finalizar el milenio pasado, Honduras y Nicaragua finalmente fueron parte de este alivio de deuda que nunca pareció una extorsión, pues no provenía directamente de los países deudores sino de la banca multilateral, y han pasado suficiente años como para que no mantengamos frescos los detalles.
Sin embargo, hay varios elementos que vale la pena recordar. Uno de ellos es que los beneficiarios no podían volver a contratar deuda como no fuese en términos preferenciales, lo que se entendía con largos períodos de gracia e intereses que no pasaran del 2% anual.
Otro, la parte más dolorosa de la HIPC, es que los grandes bancos multilaterales, el BM, el Fondo Monetario Internacional, FMI, y el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, especialmente, involucraron en ese alivio de deuda forzoso al mismo BCIE, lo que significó que los demás socios del banco, especialmente los países fundadores como Guatemala, El Salvador y Costa Rica, que han mantenido su disciplina para endeudarse y que también son países pobres y con grandes necesidades, tuvieron que pagar las piñatas que se habían roto en los patios de sus vecinos y correr con los costos del alivio de deuda de Honduras y de Nicaragua.
Fue tan injusto el trato que se le impuso al BCIE en contra de los otros países pobres de la región, que la propuesta de que se aliviara la deuda de estos dos países a cuenta de su capital accionario, que a la larga tampoco los habría afectado, no se aceptó, por lo que hoy continúan en calidad de socios con los mismos porcentajes que los demás. Es más, por lo que observamos hoy día, ni siquiera la limitación para volverse a endeudar parece estarse cumpliendo.
De modo que estamos familiarizados con lo injusto de estas condonaciones a cargo de otros y a entender cómo una acción de un país, por no pagar su deuda, le puede afectar a otro, especialmente si es el tuyo.
¿O somos tan ingenuos de no darnos cuenta que la irresponsabilidad de los políticos argentinos le afecta a todos los demás países latinoamericanos por el riesgo que implica meterse a financiar proyectos en una región en donde los compromisos no se honran?
Estamos seguros que la iniciativa privada argentina, con ese trato peculiar de sus autoridades para con quienes han confiado e invertido en su país, financiándolo, o llegado a operar proyectos que luego le son arrebatados, como le sucedió a una empresa española, han sentido en carne propia cómo se les han cerrado las puertas para el financiamiento privado, pues el "capital" es ingrato (realmente quienes lo manejan) y suele no hacer distinciones entre el empresario que produce en un país y las autoridades de ese país. Ni siquiera, insistimos, entre países de la misma parte del mundo.
Por eso hemos sostenido en este espacio, desde hace años, que el desempeño personal de las autoridades y no sólo el marco legal de un país, hace que las cosas funcionen debidamente o se conviertan, paulatinamente, en un caos generalizado.
Sabemos y entendemos de esa cláusula que se dio, en medio de las negociaciones anteriores para no pagar la totalidad de la deuda, que le permiten a los tenedores con quienes se negoció, optar por un mejor trato si a alguien más se le paga mejor que a ellos: la cláusula RUFO. Como lo vemos es que fue un riesgo que se corrieron las autoridades argentinas, en esa oportunidad, con tal que los tenedores aceptaran una más que forzada negociación, y perdieron. Así como los inversionistas compraron unos bonos que el gobierno que los emitió se encargó que valieran igual que la basura, corriéndose a su vez su propio riesgo, y ganaron.
La mejor elección que pueda haber de todo esto es que Argentina pague lo que debe. Sus reservas internacionales en dólares de los Estados Unidos de América se lo permiten, por un lado, pero por otro está el respeto a lo que dice un bono, respaldado por las leyes de Nueva York. ¿Por qué? Porque detrás de esa elección está la lección: ¿Quién querría invertir, en adelante, sobre la emisión de cualquiera otro de nuestros países, si ni siquiera en Nueva York se respeta lo que en esa ciudad y bajo el amparo de su legislación se suscribió?
No creemos que los neoyorquinos permitan que su plaza, una de las más importantes y serias del mundo para hacer negocios, sirva a politiqueros del tercer mundo, que así nos ven, para montar nuestros propios esquemas de enriquecimiento ilícito.
Además, si quienes han gobernado Argentina y lo siguen haciendo no tienen palabra de honor, es su problema. Nosotros abogamos por que los contratos, las emisiones de deuda, el marco legal y hasta la palabra dada, se respeten.
El gobierno argentino le haría un inmenso favor a su ciudadanía productiva no dándole más vueltas al asunto, pasando página y dedicándose a construir una nueva etapa de la mano de los empresarios que arriesgan, de los trabajadores que la sudan duro para llevar sustento a su familia, y especialmente por ese clima de negocios que hoy no es propicio para invertir y para generar más empleos. En el fondo todos sabemos que ese dinero lo deben.
Además, las sentencias no se negocian. Se cumplen.
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miércoles, 30 de julio de 2014
viernes, 11 de noviembre de 2011
LA POLÍTICA CENTROAMERICANA, ENTRE EL ASCO Y LA TRANSPARENCIA
Acaba de haber sendos procesos políticos en Centroamérica: uno en Guatemala y otro en Nicaragua; procesos que culminan con la elección de nuevas autoridades y que, dependiendo del curso del mismo, les otorga, o no, legitimidad.
En el caso de Guatemala, el proceso estuvo viciado, en un principio, por la pretensión ilegal de la ex Primera Dama de optar a la Presidencia de la República, a pesar de una prohibición de carácter constitucional. También permaneció viciado porque la candidatura de un Ministro Culto, que también tiene vedada la participación conforme a la normativa constitucional, fue finalmente avalada por un fallo dividido y más cuestionado de la Corte de Constitucionalidad.
Sin embargo, a final de cuentas, nosotros apreciamos que una fortaleza del proceso es que las Instituciones demostraron independencia, no se dejaron manipular del todo (con lo que esta sutileza implica) y los vicios de la principal ilegalidad no se permitieron; pero la gran debilidad continúa siendo la pobreza del electorado, que engendra dependencia, y la ignorancia (que requiere un análisis más profundo que hoy no haremos), pues a quienes vimos el desenvolvimiento de los escenarios imparcialmente, nos causó tremendo asco que uno de los candidatos le apostara, precisamente, a esa ignorancia y a esa dependencia de la gente, que en muchos casos puede protestar porque la conquista se hizo con espejitos, pero muchos fueron atraídos como palomillas al rededor de un foco encendido en la noche detrás de ofrecimientos sin fin. ¡Pobre Guatemala mientras no se eduque debidamente a las nuevas generaciones de jóvenes que vienen creciendo, pues tarde o temprano el país caerá en manos de estos oportunistas!
Ahora, lo verdaderamente despreciable y que produce asco hasta la náusea, es el totalmente viciado proceso político electoral de Nicaragua, en donde hemos venido denunciando lo que sucedió desde las elecciones anteriores, los atropellos a la oposición, las ilegalidades, los ríos de petrodólares de Hugo Chávez en manos de Daniel Ortega y no como apoyo al país y a los nicaragüenses.
No es mucho lo que se escucha o se lee, ahora, de la Organización de Estados Americanos, OEA, y su comparsa mayor, José Miguel Insulza, que se reeligió en el puesto de Secretario Genera de dicha Organización gracias a los votos que, con el dinero de los venezolanos, lidera el mismo Hugo Chávez (pues Fidel Castro ya no tiene el dinero que le proveía la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, ni la energía).
El mismo Centro Carter está obnubilado, y todo parece encaminarse a una aceptación tibia de la farsa electoral que el sandinismo nicaragüense y el orteguismo han montado para todos.
La pasividad de las organizaciones multilaterales, la aquiescencia de los países "democráticos" que están prestos a defender a un violador de la Constitución, como Manuel Zelaya Rosales, pero se hacen de la vista gorda ante las reiteradas violaciones éticas, morales y legales de Daniel Ortega y su grupo de secuaces, mientras son acallados por los ruidosos y vociferantes comparsas de la izquierda de nuevo cuño que ha encontrado cómo mimetizarse de comandantes de la montaña a líderes "democráticos", apesta, da pena.
Mientras en Guatemala asumirá un Presidente Constitucional porque hubo un esfuerzo de muchísimas personas de bien por mantener la institucionalidad del país, y el proceso político culminó de manera transparente, en Nicaragua se apresta a asumir, con las manos manchadas de todo tipo de fluidos apestosos, el segundo dictador con más larga trayectoria en la historia contemporánea de América Latina, y todo con el acompañamiento del silencio o de las voces débiles de quienes se llenan la boca y dan el pecho frente a otro tipo de circunstancias, pero le hacen la reverencia a quien maneja, por lo menos, 550 millones de dólares anuales, en forma personal, que Hugo Chávez, al frente de los intereses venezolanos, le pasa directamente a Daniel Ortega Saavedra.
Por lo pronto, estas pocas pero firmes líneas para dejar establecido que no todos caemos en el engaño o en la compra de voluntades. Habemos gente que se fija, que se da cuenta y entiende el sufrir de muchos nicaragüenses, cuyo esfuerzo personal por salvar la democracia en su país no fue suficiente en esta oportunidad. Desde ya elevamos nuestros pensamientos hacia ellos y les manifestamos que no están solos en esa lucha que debe continuar por que Nicaragua se encauce, finalmente, en el sendero de la democracia bien entendida.
En ese orden de ideas podemos augurar un cambio positivo en Guatemala, en donde saldremos del peor gobierno de la historia republicana para pasar a uno que todavía no sabemos cómo será, pero que podemos y debemos apoyar por el bien del país, con la clara intención de que sea lo mejor que se pueda. Ojalá se logre.
Para Nicaragua sólo podemos pensar que las cosas no sólo seguirán igual de malas, sino la alerta que hemos dado desde este espacio, relativa a la posibilidad de que se dé una nueva guerra civil, la renovamos.
En la década de 1970 vimo cómo el pueblo nicaragüense se levantó en armas para quitarse de encima a Anastasio Somoza, el dictador del momento, y nada diferente vemos ahora que el supuesto libertador se ha convertido, a su vez, en el tirano de turno. El pueblo nicaragüense podría estar a punto de volverse a levantar en armas, pues la luz del tunel que provee un proceso electoral sano, y una derrota transparente en las urnas, no se han dado.
En uno u otro caso, sólo esperemos que Dios nos acompañe.
En el caso de Guatemala, el proceso estuvo viciado, en un principio, por la pretensión ilegal de la ex Primera Dama de optar a la Presidencia de la República, a pesar de una prohibición de carácter constitucional. También permaneció viciado porque la candidatura de un Ministro Culto, que también tiene vedada la participación conforme a la normativa constitucional, fue finalmente avalada por un fallo dividido y más cuestionado de la Corte de Constitucionalidad.
Sin embargo, a final de cuentas, nosotros apreciamos que una fortaleza del proceso es que las Instituciones demostraron independencia, no se dejaron manipular del todo (con lo que esta sutileza implica) y los vicios de la principal ilegalidad no se permitieron; pero la gran debilidad continúa siendo la pobreza del electorado, que engendra dependencia, y la ignorancia (que requiere un análisis más profundo que hoy no haremos), pues a quienes vimos el desenvolvimiento de los escenarios imparcialmente, nos causó tremendo asco que uno de los candidatos le apostara, precisamente, a esa ignorancia y a esa dependencia de la gente, que en muchos casos puede protestar porque la conquista se hizo con espejitos, pero muchos fueron atraídos como palomillas al rededor de un foco encendido en la noche detrás de ofrecimientos sin fin. ¡Pobre Guatemala mientras no se eduque debidamente a las nuevas generaciones de jóvenes que vienen creciendo, pues tarde o temprano el país caerá en manos de estos oportunistas!
Ahora, lo verdaderamente despreciable y que produce asco hasta la náusea, es el totalmente viciado proceso político electoral de Nicaragua, en donde hemos venido denunciando lo que sucedió desde las elecciones anteriores, los atropellos a la oposición, las ilegalidades, los ríos de petrodólares de Hugo Chávez en manos de Daniel Ortega y no como apoyo al país y a los nicaragüenses.
No es mucho lo que se escucha o se lee, ahora, de la Organización de Estados Americanos, OEA, y su comparsa mayor, José Miguel Insulza, que se reeligió en el puesto de Secretario Genera de dicha Organización gracias a los votos que, con el dinero de los venezolanos, lidera el mismo Hugo Chávez (pues Fidel Castro ya no tiene el dinero que le proveía la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, ni la energía).
El mismo Centro Carter está obnubilado, y todo parece encaminarse a una aceptación tibia de la farsa electoral que el sandinismo nicaragüense y el orteguismo han montado para todos.
La pasividad de las organizaciones multilaterales, la aquiescencia de los países "democráticos" que están prestos a defender a un violador de la Constitución, como Manuel Zelaya Rosales, pero se hacen de la vista gorda ante las reiteradas violaciones éticas, morales y legales de Daniel Ortega y su grupo de secuaces, mientras son acallados por los ruidosos y vociferantes comparsas de la izquierda de nuevo cuño que ha encontrado cómo mimetizarse de comandantes de la montaña a líderes "democráticos", apesta, da pena.
Mientras en Guatemala asumirá un Presidente Constitucional porque hubo un esfuerzo de muchísimas personas de bien por mantener la institucionalidad del país, y el proceso político culminó de manera transparente, en Nicaragua se apresta a asumir, con las manos manchadas de todo tipo de fluidos apestosos, el segundo dictador con más larga trayectoria en la historia contemporánea de América Latina, y todo con el acompañamiento del silencio o de las voces débiles de quienes se llenan la boca y dan el pecho frente a otro tipo de circunstancias, pero le hacen la reverencia a quien maneja, por lo menos, 550 millones de dólares anuales, en forma personal, que Hugo Chávez, al frente de los intereses venezolanos, le pasa directamente a Daniel Ortega Saavedra.
Por lo pronto, estas pocas pero firmes líneas para dejar establecido que no todos caemos en el engaño o en la compra de voluntades. Habemos gente que se fija, que se da cuenta y entiende el sufrir de muchos nicaragüenses, cuyo esfuerzo personal por salvar la democracia en su país no fue suficiente en esta oportunidad. Desde ya elevamos nuestros pensamientos hacia ellos y les manifestamos que no están solos en esa lucha que debe continuar por que Nicaragua se encauce, finalmente, en el sendero de la democracia bien entendida.
En ese orden de ideas podemos augurar un cambio positivo en Guatemala, en donde saldremos del peor gobierno de la historia republicana para pasar a uno que todavía no sabemos cómo será, pero que podemos y debemos apoyar por el bien del país, con la clara intención de que sea lo mejor que se pueda. Ojalá se logre.
Para Nicaragua sólo podemos pensar que las cosas no sólo seguirán igual de malas, sino la alerta que hemos dado desde este espacio, relativa a la posibilidad de que se dé una nueva guerra civil, la renovamos.
En la década de 1970 vimo cómo el pueblo nicaragüense se levantó en armas para quitarse de encima a Anastasio Somoza, el dictador del momento, y nada diferente vemos ahora que el supuesto libertador se ha convertido, a su vez, en el tirano de turno. El pueblo nicaragüense podría estar a punto de volverse a levantar en armas, pues la luz del tunel que provee un proceso electoral sano, y una derrota transparente en las urnas, no se han dado.
En uno u otro caso, sólo esperemos que Dios nos acompañe.
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Otto Pérez Molina
martes, 24 de mayo de 2011
ESPAÑA Y NICARAGUA: NOTAS SOBRE EL SOCIALISMO.
Europa se sacude el socialismo mientras en algunos países de América Latina trata de aferrarse al poder, a como dé lugar.
Curiosamente, los tres países europeos altamente entrampados entre las deudas impagables y ese espejismo que llaman Estado Bienestar, que las actuales generaciones comienzan a pagar, Grecia, Portugal y España, han comenzado esa caída en el abismo de las cuentas que no pueden honrar, de la mano de gobiernos no sólo socialistas sino orgullosamente socialistas.
El pueblo español, consciente o inconsciente de la equivocación en que cayó al votar al actual equipo de gobierno, todo en medio del enredo y del pésimo manejo que el gobierno anterior hizo de los atentados terroristas de aquel fatídico 11 de marzo de 2004, ahora, con las elecciones municipales y autonómicas del anterior fin de semana, preludio de las elecciones generales, le ha vuelto la espalda a las autoridades socialistas.
En 2004, después de varios años de disciplina fiscal, nueve según recordamos, de manejo prudente del presupuesto y de una economía pujante, con la tranquilidad que daba la personalidad de Rodrigo Rato, Vicepresidente del Gobierno al frente de los números, era impensable un giro político tan radical, pero el empujón se lo vino a dar, a los socialistas de Rodríguez Zapatero, nada menos que Osama bin Laden y su tenebroso grupo, Al Qaeda, pues hicieron estallar, simultáneamente, varias bombas en trenes y estaciones, y la confusión hizo que el gobierno lo atribuyera al eterno enemigo del Estado, la banda terrorista ETA, ocasión que aprovecharon, electoralmente, para darle vuelta al curso de la historia y hacerse del poder.
Sin embargo, los españoles, especialmente la juventud, han pagado cara su falta de reflexión a la hora de votar en 2004, pues el giro de los acontecimientos y la pésima gestión frente a la crisis económica mundial, especialmente a partir de 2009, vinieron a desnudar las carencias y a profundizar, tremendamente, el problema de desempleo que, poco a poco, había ido revirtiendo el gobierno anterior (curiosamente, los españoles le llaman paro al desempleo, y le llaman tiempo al clima).
Las votaciones del domingo 22 de mayo de 2011 son solamente un preludio de la salida, por la puerta trasera, del actual gobierno español. La presión por adelantar unas elecciones dentro de un ambiente de poca credibilidad por su gestión y, ahora, de un ausente respaldo del resto de partidos políticos y, especialmente, de la ciudadanía, es predecible que se irá incrementando, lo cual sólo puede augurar cambio de timonel en el futuro cercano.
Por el contrario, el socialismo del siglo veintiuno, eufemismo con el que ahora se llama a los marxistas declarados que tratan de mimetizarse en las junglas pseudodemocráticas latinoamericanas, cada día se arraiga más, cual matapalo, al árbol de las conquistas por la libertad que, unas más y otras menos, habían logrado nuestras repúblicas de habla hispana en América.
El gran modelo a seguir sigue siendo, para ellos, Fidel Castro, quien tiene unas dos décadas de haberse reciclado con el agua bendita de las elecciones, unas elecciones a la cubana, por supuesto, en donde la comunidad internacional, encabezada por los líderes de las mayores democracias, caen en la estulticia de una figurada legitimación. ¡Ésa fue una de las grandes diferencias, por ejemplo, entre Aznar y Rodríguez! (a quien la prensa española llama Zapatero); mientras al primero no se le escabapa el carácter antidemocrático de Castro, de las primeras cosas que cambió Rodríguez fue las relaciones españolas con Cuba. El resultado: que ahora el gobierno cubano ya no es sólo una dictadura, sino una dictadura hereditaria en donde la nueva aristocracia está encabezada por los hermanos Castro Ruz.
Cual primates del más bajo rango, los imitadores no se han dejado esperar, beneficiados, algunos, con las montañas de dinero que produce el petróleo, y beneficiados, otros, por la amistad incondicional y lambiscona con los líderes de las dictaduras petroleras que tienen a bien regalarles el dinero que no les pertenece.
Tenemos, por ejemplo, aunque la experiencia de Grecia, de Portugal y de España no fueran suficientes, un nuevo empobrecedor de su pueblo, Hugo Chávez de Venezuela, quien cree que el dinero del petróleo que pertenece a los venezolanos (porque no es de él, que lo regala), es eterno.
En la otra categoría entra Daniel Ortega Saavedra, de Nicaragua; Evo Morales, de Bolivia, y un cada vez más numeroso etcétera, como no sea la experiencia hondureña en que el pupilo, Manuel Zelaya, siguiendo la receta de manipular la Constitución y las leyes, característica de todos ellos porque es su denominador común para perpetuarse en el poder, se topó con un pueblo dispuesto a ponerle un alto y con líderes políticos y juzgadores valientes, dando al traste con el experimento y haciendo poner a todos sus "kamaradas", las barbas en remojo.
El descaro de Daniel Ortega, quien constitucionalmente NO puede optar a otro mandato, pero va a correr para el mismo, es enorme y, cada vez, mayor. La confianza que le da haberse robado las elecciones municipales de noviembre de 2008 sin mayores consecuencias, y tener en sus manos, a través de la manipulación y la compra, a la Asamblea Legislativa, a los tribunales de justicia (sí, así, con minúscula), a la Corte Suprema de justicia y a cuanta institución le sirva para sus designios, lo ha vuelto un tipo confiado de sí mismo en la recta final de un proceso de elecciones viciado desde sus mismos orígenes.
Llega al colmo ahora, según nuestras informaciones, que han colocado barreras para que no puedan presentarse memoriales de impugnación frente al Consejo Superior de Elecciones y, así, precluya el derecho de oponerse a cualquier cosa en materia electoral. ¿Y quién protesta? ¿Quién dice algo? ¿De qué sirven los embajadores de los países democráticos acreditados en ese país, si no son capaces de darse cuenta de nada y, si lo hacen, se quedan callados, consintiendo cuanto atropello quieren hacer las huestes sandinistas con la pobre y cada vez más indefensa población nicaragüense?
En junio de 2010, estando en Managua, me tocó ver por la televisión nicaragüense de qué manera sacaron, a empellones, las fuerzas de seguridad, a un alcalde en funciones de un grupo político opositor, y con todo el descaro del mundo entraron, después de haber sacado en peso al señor alcalde, un grupo de "auditores" para levantarle expediente. ¿Quién, aparte de quien firma en este espacio, denunció el hecho?
No recordamos si fue antes que eso o poco después, a algunos líderes opositores les enviaron turbas con palos y piedras a garrotearlos, bajo la mirada indiferente de la policía sandinista, la cual no movió un dedo para evitar el incidente.
Por eso y por otras razones parecidas o que tienen que ver con todo esto, es que desde hace tiempo venimos advirtiendo que Nicaragua está a punto de explotar y de volver a haber derramamiento de sangre.
Es natural pensar que una población pacífica no se atreverá a levantarse si no tiene las agallas, en primer lugar, o si ve que el conflicto que molesta tiene una salida pacífica, pero en Nicaragua sí hay agallas y su pueblo es de una valentía que probó ser suficiente para enfrentar a los mismos Estados Unidos de América, ocasión en la que surgió el inmortal Augusto C. Sandino, de modo que es el mismo Ortega Saavedra, con su insistencia de volver a gobernar Nicaragua, violando el principio de alternabilidad en el poder, el que está orillando a algún sector radical de la oposición, que siempre lo hay, a defender su institucionalidad de otra manera, pues no se ve por dónde pueda resolverse este abuso continuado de otra manera. O eso, o aguantarse otros seis años de dictadura.
Si a lo anterior agregamos el dinero producto del petróleo de la iniciativa Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, más conocida como ALBA, que no destina Hugo Chávez para Nicaragua sino para Daniel Ortega en lo personal, por un monto de alrededor de 500 millones de dólares anuales que le sirven para corromper diputados, jueces, líderes políticos de la oposición o lo que sea, y, además (porque con esa cantidad de dinero, alcanza para todo), se ha comprado emisoras de radio, canales de televisión, medios escritos e invertido en proyectos productivos, en la banca y en las finanzas, lo cual lo coloca en una posición "de tú a tú" con los líderes de la empresa privada a quienes no sólo adula, sino hipnotiza, nos iremos haciendo una idea de la magnitud de dictador que, actualmente, tiene ese país, con lo cual hace ver pequeño, bien pequeño, al demonizado Anastasio Somoza que él ayudó a derrocar y después, ya Ortega en el poder, fue asesinado con un tiro de bazuca en Paraguay, América del Sur.
Y ese tipo de medidas para perpetuarse en el poder vienen, muchas veces, revestidas, como la legitimación de las burdas elecciones cubanas para los gobernantes, de una supuesta legalidad, como el subsidio a la electricidad que en estos días está implementando el gobierno nicaragüense, elevando la franja de beneficiados de menos de 100 kw/mes hasta 500kw/m, medida que pasa desapercibida para alguien que no entienda que esa energía se paga, que el gobierno de Nicaragua no tiene ese dinero para subsidiar, que es una medida implementada unilateralmente por el gobierno, no necesariamente solicitada, y que de algún lado tendrán que pagar todos: desde nuestra óptica, con seis años más de restricción de libertades, lo que es igual a dictadura.
Se siente tan poderoso el hombre fuerte de Nicaragua que ya es noticia que está mandando a diseñar el reglamento que contendrá las normas que deberán acatar los observadores internacionales a las elecciones, obviamente en el sentido de acallarlos, de no permitir su libre movilización o de impedir su llegada al establecerles condicionamientos que, por principio, no aceptarán. ¿Y los otras veces vociferantes embajadores europeos? ¿por qué están tan calladitos? ¿cuál es el papel que juega, dentro de todo esto, nuestro buen amigo, el embajador Mendel Goldstein, quien entendemos representa a la Unión Europea, tan democrática, en toda Centroamérica, pero tiene su sede en Nicaragua? ¿Tan apabullados y temerosos están los embajadores estadounidenses ante el qué dirán y las alharacas que se urden en la Organización de Estados Americanos, OEA, que parecen estar pasando el aguacero y acomodándose para seguir haciendo negocios con Ortega por seis años más?
El blindaje que brinda el dinero y el poder que hoy tiene Ortega, son enormes. En nada se ha afectado su candidatura, por ejemplo, con que aparezca en todas las noticias internacionales como uno de los líderes políticos ligados a delitos sexuales, después de haber sido denunciado por su hijastra de haber sido violada reiteradamente, por él, durante más de diez años, y acosada durante varios años más después de que ella, la tristemente famosa por este caso, Zoilamérica Narváez, se casara con uno de los funcionarios sandinistas de la cancillería.
Arnold Scharzenegger tuvo que esperar a que terminara su mandato como Gobernador de California para destapar el escándalo que todavía, hoy, lo mantiene alejado de todo y de todos. Por mucho menos cayó el Director del Fondo Monetario Internacional, FMI, Dominique Strauss-Kahn, tirando por la borda no sólo uno de los mejores puestos del planeta sino la principal candidatura de oposición por la Presidencia de Francia, y vive actualmente en una residencia vigilada por la policía después de habérsele concedido una fianza millonaria, en Nueva York. Contrastante, ¿verdad?
Luego, reiteramos nuestra preocupación: mientras en Europa la salida de los malos gobernantes está en el respeto a las urnas, en la periodicidad de los procesos electorales serios y en la posibilidad de los ciudadanos de acudir a un tribunal a exigir justicia, nos ponemos en la posición de un nicaragüense desesperado de tanto escándalo y abuso de un acaparaado poder, de modo que lo menos que podemos hacer es advertir de un escenario de violencia en ciernes.
Sacar a los socialistas que lo han hecho mal en España no les ayudará a pagar los adeudos a los españoles, pero es una válvula de escape para un colectivo agobiado por las deudas y acosado por las frustraciones, a la vez que una nueva oportunidad para un equipo de gobierno diferente que, si bien no garantiza que hará mejor las cosas, mucho menos que las hará bien, por lo menos entra con nuevos ímpetus, con novedosas ideas, con renovados respaldos y con el beneficio de la credibilidad de los electores, que tienen un respiro en sus ánimos deprimidos al renovarse su esperanza a nivel del pensamiento, del espíritu.
Mientras tanto, los venezolanos que apoyan a Chávez o los nicaragüenses que apoyan a Ortega, no se nos ocurre que lo hagan como no sea que en alguna nómina aparecen y se benefician de algo, ya sea de la piñata gubernamental o de la benevolencia que puede demostrarse gastando a manos llenas el dinero que, a sus respectivos gobernantes, no les pertenece.
En fin, las cartas no están echadas. Falta mucha agua qué recorrer bajo los puentes de la democracia. ¡Ojalá despierte la Comunidad Internacional! No confiamos mucho en que Ortega rectifique, pero el agua que corra deseamos que sea de verdadera libertad, de desarrollo, de progreso, de respeto por las leyes, por las instituciones, por la ciudadanía y por los principios democráticos, pero lo que vemos en el futuro cercano son nubarrones de opresión, de martirio y de violación a las más elementales libertades ganadas con el esfuerzo de nuestros antepasados, y de esos, el ejercicio del voto libremente emitido es la principal.
Por eso, desde este espacio, al volver a denunciar lo que pasa y a hacer responsables a los líderes democrácticos del mundo que corrieron a defender al violador constitucional de Honduras pero no hacen nada por salvar a Nicaragua, pedimos a Dios que ilumine el camino de todos, especialmente el de esta bella Centroamérica que, ya se vio, tiene a los peores enemigos de su desarrollo en algunos de sus propios líderes.
No estamos en contra del socialismo cuando se respetan los principios que hemos indicado, los líderes son ejemplo de valores y de amor por su patria, y todo se da dentro de los límites de la democracia, pero escribimos, indignados, por tanto engaño y actuaciones de lobo con piel de oveja ante el silencio de quienes debieran ser bastiones de las libertades esenciales de la raza humana.
Curiosamente, los tres países europeos altamente entrampados entre las deudas impagables y ese espejismo que llaman Estado Bienestar, que las actuales generaciones comienzan a pagar, Grecia, Portugal y España, han comenzado esa caída en el abismo de las cuentas que no pueden honrar, de la mano de gobiernos no sólo socialistas sino orgullosamente socialistas.
El pueblo español, consciente o inconsciente de la equivocación en que cayó al votar al actual equipo de gobierno, todo en medio del enredo y del pésimo manejo que el gobierno anterior hizo de los atentados terroristas de aquel fatídico 11 de marzo de 2004, ahora, con las elecciones municipales y autonómicas del anterior fin de semana, preludio de las elecciones generales, le ha vuelto la espalda a las autoridades socialistas.
En 2004, después de varios años de disciplina fiscal, nueve según recordamos, de manejo prudente del presupuesto y de una economía pujante, con la tranquilidad que daba la personalidad de Rodrigo Rato, Vicepresidente del Gobierno al frente de los números, era impensable un giro político tan radical, pero el empujón se lo vino a dar, a los socialistas de Rodríguez Zapatero, nada menos que Osama bin Laden y su tenebroso grupo, Al Qaeda, pues hicieron estallar, simultáneamente, varias bombas en trenes y estaciones, y la confusión hizo que el gobierno lo atribuyera al eterno enemigo del Estado, la banda terrorista ETA, ocasión que aprovecharon, electoralmente, para darle vuelta al curso de la historia y hacerse del poder.
Sin embargo, los españoles, especialmente la juventud, han pagado cara su falta de reflexión a la hora de votar en 2004, pues el giro de los acontecimientos y la pésima gestión frente a la crisis económica mundial, especialmente a partir de 2009, vinieron a desnudar las carencias y a profundizar, tremendamente, el problema de desempleo que, poco a poco, había ido revirtiendo el gobierno anterior (curiosamente, los españoles le llaman paro al desempleo, y le llaman tiempo al clima).
Las votaciones del domingo 22 de mayo de 2011 son solamente un preludio de la salida, por la puerta trasera, del actual gobierno español. La presión por adelantar unas elecciones dentro de un ambiente de poca credibilidad por su gestión y, ahora, de un ausente respaldo del resto de partidos políticos y, especialmente, de la ciudadanía, es predecible que se irá incrementando, lo cual sólo puede augurar cambio de timonel en el futuro cercano.
Por el contrario, el socialismo del siglo veintiuno, eufemismo con el que ahora se llama a los marxistas declarados que tratan de mimetizarse en las junglas pseudodemocráticas latinoamericanas, cada día se arraiga más, cual matapalo, al árbol de las conquistas por la libertad que, unas más y otras menos, habían logrado nuestras repúblicas de habla hispana en América.
El gran modelo a seguir sigue siendo, para ellos, Fidel Castro, quien tiene unas dos décadas de haberse reciclado con el agua bendita de las elecciones, unas elecciones a la cubana, por supuesto, en donde la comunidad internacional, encabezada por los líderes de las mayores democracias, caen en la estulticia de una figurada legitimación. ¡Ésa fue una de las grandes diferencias, por ejemplo, entre Aznar y Rodríguez! (a quien la prensa española llama Zapatero); mientras al primero no se le escabapa el carácter antidemocrático de Castro, de las primeras cosas que cambió Rodríguez fue las relaciones españolas con Cuba. El resultado: que ahora el gobierno cubano ya no es sólo una dictadura, sino una dictadura hereditaria en donde la nueva aristocracia está encabezada por los hermanos Castro Ruz.
Cual primates del más bajo rango, los imitadores no se han dejado esperar, beneficiados, algunos, con las montañas de dinero que produce el petróleo, y beneficiados, otros, por la amistad incondicional y lambiscona con los líderes de las dictaduras petroleras que tienen a bien regalarles el dinero que no les pertenece.
Tenemos, por ejemplo, aunque la experiencia de Grecia, de Portugal y de España no fueran suficientes, un nuevo empobrecedor de su pueblo, Hugo Chávez de Venezuela, quien cree que el dinero del petróleo que pertenece a los venezolanos (porque no es de él, que lo regala), es eterno.
En la otra categoría entra Daniel Ortega Saavedra, de Nicaragua; Evo Morales, de Bolivia, y un cada vez más numeroso etcétera, como no sea la experiencia hondureña en que el pupilo, Manuel Zelaya, siguiendo la receta de manipular la Constitución y las leyes, característica de todos ellos porque es su denominador común para perpetuarse en el poder, se topó con un pueblo dispuesto a ponerle un alto y con líderes políticos y juzgadores valientes, dando al traste con el experimento y haciendo poner a todos sus "kamaradas", las barbas en remojo.
El descaro de Daniel Ortega, quien constitucionalmente NO puede optar a otro mandato, pero va a correr para el mismo, es enorme y, cada vez, mayor. La confianza que le da haberse robado las elecciones municipales de noviembre de 2008 sin mayores consecuencias, y tener en sus manos, a través de la manipulación y la compra, a la Asamblea Legislativa, a los tribunales de justicia (sí, así, con minúscula), a la Corte Suprema de justicia y a cuanta institución le sirva para sus designios, lo ha vuelto un tipo confiado de sí mismo en la recta final de un proceso de elecciones viciado desde sus mismos orígenes.
Llega al colmo ahora, según nuestras informaciones, que han colocado barreras para que no puedan presentarse memoriales de impugnación frente al Consejo Superior de Elecciones y, así, precluya el derecho de oponerse a cualquier cosa en materia electoral. ¿Y quién protesta? ¿Quién dice algo? ¿De qué sirven los embajadores de los países democráticos acreditados en ese país, si no son capaces de darse cuenta de nada y, si lo hacen, se quedan callados, consintiendo cuanto atropello quieren hacer las huestes sandinistas con la pobre y cada vez más indefensa población nicaragüense?
En junio de 2010, estando en Managua, me tocó ver por la televisión nicaragüense de qué manera sacaron, a empellones, las fuerzas de seguridad, a un alcalde en funciones de un grupo político opositor, y con todo el descaro del mundo entraron, después de haber sacado en peso al señor alcalde, un grupo de "auditores" para levantarle expediente. ¿Quién, aparte de quien firma en este espacio, denunció el hecho?
No recordamos si fue antes que eso o poco después, a algunos líderes opositores les enviaron turbas con palos y piedras a garrotearlos, bajo la mirada indiferente de la policía sandinista, la cual no movió un dedo para evitar el incidente.
Por eso y por otras razones parecidas o que tienen que ver con todo esto, es que desde hace tiempo venimos advirtiendo que Nicaragua está a punto de explotar y de volver a haber derramamiento de sangre.
Es natural pensar que una población pacífica no se atreverá a levantarse si no tiene las agallas, en primer lugar, o si ve que el conflicto que molesta tiene una salida pacífica, pero en Nicaragua sí hay agallas y su pueblo es de una valentía que probó ser suficiente para enfrentar a los mismos Estados Unidos de América, ocasión en la que surgió el inmortal Augusto C. Sandino, de modo que es el mismo Ortega Saavedra, con su insistencia de volver a gobernar Nicaragua, violando el principio de alternabilidad en el poder, el que está orillando a algún sector radical de la oposición, que siempre lo hay, a defender su institucionalidad de otra manera, pues no se ve por dónde pueda resolverse este abuso continuado de otra manera. O eso, o aguantarse otros seis años de dictadura.
Si a lo anterior agregamos el dinero producto del petróleo de la iniciativa Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, más conocida como ALBA, que no destina Hugo Chávez para Nicaragua sino para Daniel Ortega en lo personal, por un monto de alrededor de 500 millones de dólares anuales que le sirven para corromper diputados, jueces, líderes políticos de la oposición o lo que sea, y, además (porque con esa cantidad de dinero, alcanza para todo), se ha comprado emisoras de radio, canales de televisión, medios escritos e invertido en proyectos productivos, en la banca y en las finanzas, lo cual lo coloca en una posición "de tú a tú" con los líderes de la empresa privada a quienes no sólo adula, sino hipnotiza, nos iremos haciendo una idea de la magnitud de dictador que, actualmente, tiene ese país, con lo cual hace ver pequeño, bien pequeño, al demonizado Anastasio Somoza que él ayudó a derrocar y después, ya Ortega en el poder, fue asesinado con un tiro de bazuca en Paraguay, América del Sur.
Y ese tipo de medidas para perpetuarse en el poder vienen, muchas veces, revestidas, como la legitimación de las burdas elecciones cubanas para los gobernantes, de una supuesta legalidad, como el subsidio a la electricidad que en estos días está implementando el gobierno nicaragüense, elevando la franja de beneficiados de menos de 100 kw/mes hasta 500kw/m, medida que pasa desapercibida para alguien que no entienda que esa energía se paga, que el gobierno de Nicaragua no tiene ese dinero para subsidiar, que es una medida implementada unilateralmente por el gobierno, no necesariamente solicitada, y que de algún lado tendrán que pagar todos: desde nuestra óptica, con seis años más de restricción de libertades, lo que es igual a dictadura.
Se siente tan poderoso el hombre fuerte de Nicaragua que ya es noticia que está mandando a diseñar el reglamento que contendrá las normas que deberán acatar los observadores internacionales a las elecciones, obviamente en el sentido de acallarlos, de no permitir su libre movilización o de impedir su llegada al establecerles condicionamientos que, por principio, no aceptarán. ¿Y los otras veces vociferantes embajadores europeos? ¿por qué están tan calladitos? ¿cuál es el papel que juega, dentro de todo esto, nuestro buen amigo, el embajador Mendel Goldstein, quien entendemos representa a la Unión Europea, tan democrática, en toda Centroamérica, pero tiene su sede en Nicaragua? ¿Tan apabullados y temerosos están los embajadores estadounidenses ante el qué dirán y las alharacas que se urden en la Organización de Estados Americanos, OEA, que parecen estar pasando el aguacero y acomodándose para seguir haciendo negocios con Ortega por seis años más?
El blindaje que brinda el dinero y el poder que hoy tiene Ortega, son enormes. En nada se ha afectado su candidatura, por ejemplo, con que aparezca en todas las noticias internacionales como uno de los líderes políticos ligados a delitos sexuales, después de haber sido denunciado por su hijastra de haber sido violada reiteradamente, por él, durante más de diez años, y acosada durante varios años más después de que ella, la tristemente famosa por este caso, Zoilamérica Narváez, se casara con uno de los funcionarios sandinistas de la cancillería.
Arnold Scharzenegger tuvo que esperar a que terminara su mandato como Gobernador de California para destapar el escándalo que todavía, hoy, lo mantiene alejado de todo y de todos. Por mucho menos cayó el Director del Fondo Monetario Internacional, FMI, Dominique Strauss-Kahn, tirando por la borda no sólo uno de los mejores puestos del planeta sino la principal candidatura de oposición por la Presidencia de Francia, y vive actualmente en una residencia vigilada por la policía después de habérsele concedido una fianza millonaria, en Nueva York. Contrastante, ¿verdad?
Luego, reiteramos nuestra preocupación: mientras en Europa la salida de los malos gobernantes está en el respeto a las urnas, en la periodicidad de los procesos electorales serios y en la posibilidad de los ciudadanos de acudir a un tribunal a exigir justicia, nos ponemos en la posición de un nicaragüense desesperado de tanto escándalo y abuso de un acaparaado poder, de modo que lo menos que podemos hacer es advertir de un escenario de violencia en ciernes.
Sacar a los socialistas que lo han hecho mal en España no les ayudará a pagar los adeudos a los españoles, pero es una válvula de escape para un colectivo agobiado por las deudas y acosado por las frustraciones, a la vez que una nueva oportunidad para un equipo de gobierno diferente que, si bien no garantiza que hará mejor las cosas, mucho menos que las hará bien, por lo menos entra con nuevos ímpetus, con novedosas ideas, con renovados respaldos y con el beneficio de la credibilidad de los electores, que tienen un respiro en sus ánimos deprimidos al renovarse su esperanza a nivel del pensamiento, del espíritu.
Mientras tanto, los venezolanos que apoyan a Chávez o los nicaragüenses que apoyan a Ortega, no se nos ocurre que lo hagan como no sea que en alguna nómina aparecen y se benefician de algo, ya sea de la piñata gubernamental o de la benevolencia que puede demostrarse gastando a manos llenas el dinero que, a sus respectivos gobernantes, no les pertenece.
En fin, las cartas no están echadas. Falta mucha agua qué recorrer bajo los puentes de la democracia. ¡Ojalá despierte la Comunidad Internacional! No confiamos mucho en que Ortega rectifique, pero el agua que corra deseamos que sea de verdadera libertad, de desarrollo, de progreso, de respeto por las leyes, por las instituciones, por la ciudadanía y por los principios democráticos, pero lo que vemos en el futuro cercano son nubarrones de opresión, de martirio y de violación a las más elementales libertades ganadas con el esfuerzo de nuestros antepasados, y de esos, el ejercicio del voto libremente emitido es la principal.
Por eso, desde este espacio, al volver a denunciar lo que pasa y a hacer responsables a los líderes democrácticos del mundo que corrieron a defender al violador constitucional de Honduras pero no hacen nada por salvar a Nicaragua, pedimos a Dios que ilumine el camino de todos, especialmente el de esta bella Centroamérica que, ya se vio, tiene a los peores enemigos de su desarrollo en algunos de sus propios líderes.
No estamos en contra del socialismo cuando se respetan los principios que hemos indicado, los líderes son ejemplo de valores y de amor por su patria, y todo se da dentro de los límites de la democracia, pero escribimos, indignados, por tanto engaño y actuaciones de lobo con piel de oveja ante el silencio de quienes debieran ser bastiones de las libertades esenciales de la raza humana.
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miércoles, 27 de abril de 2011
EL CONFLICTO LIBIO Y EL PARLAMENTO CENTROAMERICANO
La izquierda centroamericana nos volvió a sorprender, en la Asamblea Plenaria pasada del Parlamento Centroamericano, al llevar, consensuada entre ellos, una iniciativa para defender carniceros de su misma ideología, en la cual se pintan solos, en la que solicitan se busque una salida negociada a la crisis libia, en una clara intención de hacerle ganar tiempo al dictador de Trípoli.
Por supuesto que nosotros apoyamos, pero proponiendo dos cambios, uno de ellos, que el ya avejentado coronel Muhamar Gadafi abandone el poder después de prácticamente 42 años de ejercerlo con mano de hierro. La propuesta, por supuesto, no pasó, pero fueron grandes los aplausos y tremenda la algarabía (para utilizar un término árabe, en su tercera acepción) cuando la iniciativa sí fue aprobada, como si el contexto de la opinión pública internacional vaya a mover un dedo por buscar una salida negociada a tan complejo conflicto armado interno, sólo porque el PARLACÉN lo declaró.
Toda esta defensa oficiosa (ex nihilo nihil fit, "nada surge de la nada"), era poco entendible como no fuera originada por el aspecto puramente ideológico que es muy fuerte entre marxistas, según hemos podido comprobar, pero cada vez es más comprensible en la medida que hay más información y ésta, a su vez, permite que el proceso de razonamiento vaya concatenando causas y efectos de las actuaciones de los voceros de la izquierda radical de Centroamérica y sus ad latere.
Por ejemplo, la reciente vinculación que se hace de Mohamed Mahamed Lasthar (que en algunos cables de prensa aparece como Lashtar), pues ahora resulta que, a través de uno de los miles de cables filtrados a través de wikileaks, por parte de embajadores de Estados Unidos de América, se sabe que este personaje, suplente del diputado por Nicaragua ante el Parlamento Centroamericano, Jacinto Suárez Espinoza (página 33), es, además de Secretario Privado de Daniel Ortega, el Presidente de la República, sobrino del coronel Muhamar Gadafi, quien viene gobernando Libia, con mano de hierro, desde hace más de 4 décadas.
Según el cable, toda esta información también era compartida por el gobierno del Reino de España.
Las notas de prensa de este caso son interesantes de leer, pues este obscuro personaje, de quien casi nadie sabe nada, no sólo dirige las inversiones libias de Gadafi en Nicaragua (el cable habla de las de la región de Tisma y las de San Francisco Libre, una agropecuaria, etc), de las cuales la más reciente es la concesión del canal 49 de la televisión nicaragüense, sino tiene otras actividades que comentaremos más adelante.
Todo comenzó cuando llegó a Nicaragua, alrededor del año 1980, pero durante los años de oposición de Ortega, de 1990 a 2006, según dice el cable, sirvió para canalizar el dinero libio, de Gadafi, para las campañas de Ortega, hasta que logró su reelección.
Pero investigando un poco más nos encontramos con cables noticiosos de otros tiempos, como el de 2007, en donde se le vincula con la indoctrinación islámica de Venezuela y Chiapas, especialmente, pero también en Nicaragua, y de otros datos interesantes, como que ha formado su propia red de inteligencia y que ha sido el vínculo entre los intentos de Irán, Venezuela, Argentina, Cuba, México y Nicaragua, especialmente, de formar la "Federación Latinoamericana de Trabajadores Nucleares", en donde se sabe, por correos electrónicos que han salido a luz, que están vinculados polacos, suecos y franceses, además de Al Qaeda, a través de familiares de Osama bin Laden.
Llama la atención, también, que este libio nacionalizado nicaragüense, quien opera desde su oficina en las instalaciones de la Cancillería de este país, ha permitido el ingreso a Nicaragua, sin visa, de 3 libios y 21 iraníes provenientes de Caracas. ¿ligados al plan de armar artefactos atómicos que la prensa viene denunciando desde principios de 2005? ¡quién sabe! pero todo esto es muy sospechoso. ¿Cuál es la fuente de poder de un extranjero en este país, por mucho que se haya nacionalizado?
Por último, al final de esta otra nota de prensa, hay tres apartados que merecen leerse con detenimiento: "El misterioso Lashtar", "Se nacionalizó hace mucho", y "El préstamo de Gaddafi" (sic), en donde, resumidamente, por información recuperada de Luis Edgar Devia, alias "Raúl Reyes" (amigo personal de Jacinto Suárez, según se indica), comandante de las FARC muerto en un bombardeo de las fuerzas armadas colombianas en territorio ecuatoriano, se sabe que Reyes le escribió a Daniel Ortega para que interpusiera sus buenos oficios para que Gaddafi (sic) le prestara 100 millones de dólares para comprar armamento antiaéreo, ante la presión de la fuerza aérea gubernamental.
¿Qué hace de Daniel Ortega un intermediario válido a la vista de conocidos comandantes guerrilleros para interceder ante la inmensa fortuna amasada por Muhamar Gadafi en Libia? ¿Qué está sucediendo, realmente, en Nicaragua, con el dinero a manos llenas que le ha llegado a Daniel Ortega de parte de Gadafi y de Hugo Chávez?
¿Estamos ante una interferencia directa y monetaria en los asuntos internos de los Estados de la región, y por eso la izquierda centroamericana se une graníticamente a defender lo que a las luces de la inteligencia, de la razón y del sentido común es indefendible?
No cabe duda que Gadafi y Chávez, teniendo la plata que le roban a sus respectivos pueblos y que trasladan a nuestras latitudes, tienen ya no influencia sino gran poder de decisión en nuestros pequeños países, al grado que es obvio que están ejerciendo su ius primae noctis, y los corifeos de la izquierda que anidan en el Parlamento Centroamericano no tienen más remedio que gozarla con la ilusión que algo de esa riqueza malhabida les ha de tocar, seguramente.
Vana ilusión, si los que siempre están dispuestos a "sacrificarse" para reelegirse, aunque la Constitución no se los permita, son los Gadafis, los Ortegas y los Chávez, no los niños y niñas del coro parlamentario centroamericano. ¡No cabe duda que el que es buey hasta la coyunda lame!
Así y todo, podrá haber amistad e intereses, pero esa sangre inocente derramada por mantener en el poder a un tirano les habrá de salpicar para siempre.
Yo hice mi parte: ¡que caiga Gadafi y cualquier otro tiranuelo con aires de redentor que tanto pululan ahora en el trópico de América!
Y lo vuelvo a hacer ahora: repito, como dije hace más de un año en este espacio, que Daniel Ortega está llevando a Nicaragua a una guerra civil, y ahora, a la luz de estos datos, agrego: el delicado equilibrio en Centroamérica podría perderse si Daniel Ortega, ya reelecto, hace con el resto de Centroamérica lo que Gadafi y Chávez vienen haciendo con él, financiarlo.
Si Daniel Ortega se convierte en fuente de distribución del dinero mal habido en Libia y en Venezuela, (porque es poco creíble que lo haga con dinero nicaragüense) con poco puede alterar completamente el espectro político de uno de nuestros países que, aunque con imperfecciones, todavía son muchísimo más democráticos que el que él dirige.
A ver cuándo el mundo voltea a ver lo que este Presidente, electo democráticamente pero a punto de convertirse en dictador, viene haciendo desde que su partido político, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, rompió con todas las normas legales y fracturó el sistema democrático al hacerse, por la mala, con las elecciones municipales de noviembre de 2008.
Recordemos todos que los vasos comunicantes en Centroamérica son fuertes, y que lo que pase allá afectará a todos, unos más que a otros, pero al conjunto.
Por supuesto que nosotros apoyamos, pero proponiendo dos cambios, uno de ellos, que el ya avejentado coronel Muhamar Gadafi abandone el poder después de prácticamente 42 años de ejercerlo con mano de hierro. La propuesta, por supuesto, no pasó, pero fueron grandes los aplausos y tremenda la algarabía (para utilizar un término árabe, en su tercera acepción) cuando la iniciativa sí fue aprobada, como si el contexto de la opinión pública internacional vaya a mover un dedo por buscar una salida negociada a tan complejo conflicto armado interno, sólo porque el PARLACÉN lo declaró.
Toda esta defensa oficiosa (ex nihilo nihil fit, "nada surge de la nada"), era poco entendible como no fuera originada por el aspecto puramente ideológico que es muy fuerte entre marxistas, según hemos podido comprobar, pero cada vez es más comprensible en la medida que hay más información y ésta, a su vez, permite que el proceso de razonamiento vaya concatenando causas y efectos de las actuaciones de los voceros de la izquierda radical de Centroamérica y sus ad latere.
Por ejemplo, la reciente vinculación que se hace de Mohamed Mahamed Lasthar (que en algunos cables de prensa aparece como Lashtar), pues ahora resulta que, a través de uno de los miles de cables filtrados a través de wikileaks, por parte de embajadores de Estados Unidos de América, se sabe que este personaje, suplente del diputado por Nicaragua ante el Parlamento Centroamericano, Jacinto Suárez Espinoza (página 33), es, además de Secretario Privado de Daniel Ortega, el Presidente de la República, sobrino del coronel Muhamar Gadafi, quien viene gobernando Libia, con mano de hierro, desde hace más de 4 décadas.
Según el cable, toda esta información también era compartida por el gobierno del Reino de España.
Las notas de prensa de este caso son interesantes de leer, pues este obscuro personaje, de quien casi nadie sabe nada, no sólo dirige las inversiones libias de Gadafi en Nicaragua (el cable habla de las de la región de Tisma y las de San Francisco Libre, una agropecuaria, etc), de las cuales la más reciente es la concesión del canal 49 de la televisión nicaragüense, sino tiene otras actividades que comentaremos más adelante.
Todo comenzó cuando llegó a Nicaragua, alrededor del año 1980, pero durante los años de oposición de Ortega, de 1990 a 2006, según dice el cable, sirvió para canalizar el dinero libio, de Gadafi, para las campañas de Ortega, hasta que logró su reelección.
Pero investigando un poco más nos encontramos con cables noticiosos de otros tiempos, como el de 2007, en donde se le vincula con la indoctrinación islámica de Venezuela y Chiapas, especialmente, pero también en Nicaragua, y de otros datos interesantes, como que ha formado su propia red de inteligencia y que ha sido el vínculo entre los intentos de Irán, Venezuela, Argentina, Cuba, México y Nicaragua, especialmente, de formar la "Federación Latinoamericana de Trabajadores Nucleares", en donde se sabe, por correos electrónicos que han salido a luz, que están vinculados polacos, suecos y franceses, además de Al Qaeda, a través de familiares de Osama bin Laden.
Llama la atención, también, que este libio nacionalizado nicaragüense, quien opera desde su oficina en las instalaciones de la Cancillería de este país, ha permitido el ingreso a Nicaragua, sin visa, de 3 libios y 21 iraníes provenientes de Caracas. ¿ligados al plan de armar artefactos atómicos que la prensa viene denunciando desde principios de 2005? ¡quién sabe! pero todo esto es muy sospechoso. ¿Cuál es la fuente de poder de un extranjero en este país, por mucho que se haya nacionalizado?
Por último, al final de esta otra nota de prensa, hay tres apartados que merecen leerse con detenimiento: "El misterioso Lashtar", "Se nacionalizó hace mucho", y "El préstamo de Gaddafi" (sic), en donde, resumidamente, por información recuperada de Luis Edgar Devia, alias "Raúl Reyes" (amigo personal de Jacinto Suárez, según se indica), comandante de las FARC muerto en un bombardeo de las fuerzas armadas colombianas en territorio ecuatoriano, se sabe que Reyes le escribió a Daniel Ortega para que interpusiera sus buenos oficios para que Gaddafi (sic) le prestara 100 millones de dólares para comprar armamento antiaéreo, ante la presión de la fuerza aérea gubernamental.
¿Qué hace de Daniel Ortega un intermediario válido a la vista de conocidos comandantes guerrilleros para interceder ante la inmensa fortuna amasada por Muhamar Gadafi en Libia? ¿Qué está sucediendo, realmente, en Nicaragua, con el dinero a manos llenas que le ha llegado a Daniel Ortega de parte de Gadafi y de Hugo Chávez?
¿Estamos ante una interferencia directa y monetaria en los asuntos internos de los Estados de la región, y por eso la izquierda centroamericana se une graníticamente a defender lo que a las luces de la inteligencia, de la razón y del sentido común es indefendible?
No cabe duda que Gadafi y Chávez, teniendo la plata que le roban a sus respectivos pueblos y que trasladan a nuestras latitudes, tienen ya no influencia sino gran poder de decisión en nuestros pequeños países, al grado que es obvio que están ejerciendo su ius primae noctis, y los corifeos de la izquierda que anidan en el Parlamento Centroamericano no tienen más remedio que gozarla con la ilusión que algo de esa riqueza malhabida les ha de tocar, seguramente.
Vana ilusión, si los que siempre están dispuestos a "sacrificarse" para reelegirse, aunque la Constitución no se los permita, son los Gadafis, los Ortegas y los Chávez, no los niños y niñas del coro parlamentario centroamericano. ¡No cabe duda que el que es buey hasta la coyunda lame!
Así y todo, podrá haber amistad e intereses, pero esa sangre inocente derramada por mantener en el poder a un tirano les habrá de salpicar para siempre.
Yo hice mi parte: ¡que caiga Gadafi y cualquier otro tiranuelo con aires de redentor que tanto pululan ahora en el trópico de América!
Y lo vuelvo a hacer ahora: repito, como dije hace más de un año en este espacio, que Daniel Ortega está llevando a Nicaragua a una guerra civil, y ahora, a la luz de estos datos, agrego: el delicado equilibrio en Centroamérica podría perderse si Daniel Ortega, ya reelecto, hace con el resto de Centroamérica lo que Gadafi y Chávez vienen haciendo con él, financiarlo.
Si Daniel Ortega se convierte en fuente de distribución del dinero mal habido en Libia y en Venezuela, (porque es poco creíble que lo haga con dinero nicaragüense) con poco puede alterar completamente el espectro político de uno de nuestros países que, aunque con imperfecciones, todavía son muchísimo más democráticos que el que él dirige.
A ver cuándo el mundo voltea a ver lo que este Presidente, electo democráticamente pero a punto de convertirse en dictador, viene haciendo desde que su partido político, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, rompió con todas las normas legales y fracturó el sistema democrático al hacerse, por la mala, con las elecciones municipales de noviembre de 2008.
Recordemos todos que los vasos comunicantes en Centroamérica son fuertes, y que lo que pase allá afectará a todos, unos más que a otros, pero al conjunto.
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jueves, 18 de noviembre de 2010
EL TRISTE DEBATE DE LA OEA LA DEJA PEOR PARADA. EL CASO DE NICARAGUA
A través de una transmisión televisiva directa e ininterrumpida el mundo hispanoparlante pudo, a través de la cadena de noticias CNN en español, no sólo enterarse sino sentir, palpar no sólo el nivel de debate que tiene la Organización de Estados Americanos, OEA, sino evaluar su utilidad y calcular su futuro, todo dentro del marco que constituye el problema fronterizo entre Nicaragua y Costa Rica, en el Río San Juan, caso elaborado ad hoc para la campaña de reelección, como Presidente anticonstitucional, de Daniel Ortega.
Lo que pudimos observar fue una Asamblea General o un Consejo Permanente (eso nunca se entendió bien) que no entendía bien cuáles eran, siquiera, las reglas del debate y de las votaciones, o un Secretario General que ha de haber reprobado toda su vida la aritmética (según él, las dos terceras partes de 33 son 18). Es decir, todo el mundo perdido y, con la CNN en español, especialmente los televidentes de habla hispana.
No se entiende, por ejemplo, y eso ha sido repetido hasta por la prensa escrita, que se cuenten los votos a favor, los votos en contra, las abstenciones y, por aparte, el que Uruguay no haya querido participar de la votación. ¿Acaso no es eso otra abstención? ¿O es así que la reglamentación de la OEA contempla la cuenta de votos? Lo más seguro es que, si así fue consignado en el acta, eso mismo puede dar lugar a otra impugnación de parte de Nicaragua para darle largas al asunto y, como hemos venido denunciando, seguir animando los ánimos de los tontos útiles (así los denominó el mismo Vladimir Ilich Ulianov, Lenin) en el ámbito de la política interna nicaragüense, a expensas de supuestos enemigos foráneos: primero Costa Rica, cuyas autoridades ingenuamente cayeron en la trampa, y ahora la misma OEA, que es vituperada en aras de los objetivos de alcanzar la perpetuidad en el poder en Nicaragua.
Notas de prensa dan cuenta, hoy, de las manifestaciones que ha habido en Managua, la capital nicaragüense, en donde se mezclan el fervor patriótico de defender el territorio, con las proclamas a quien debe ser considerado, ya, un dictador: Ortega.
Da vergüenza el papel que un foro hemisférico como la OEA, integrado por Embajadores, juega dentro del contexto democrático de la región.
Por un lado, bajo el manto del entonces presidente Manuel Zelaya, se calienta el ambiente para que regrese Cuba al seno de la organización, cuando todavía no cumple con las características de un Estado democrático ni ha solicitado que se considere, siquiera, su retorno, dejando mal parada a la Institución, por causa de la izquierda servilista continental, al no voltearlos a ver, siquiera, el gobierno de Cuba.
Por el otro, antes de hacer una investigación seria, proceden a expulsar a Honduras del foro y, lo que es peor, habiendo retornado todo a la normalidad hace casi un año, las cosas continúan de la misma manera por presiones de Hugo Chávez, de Venezuela, y de Daniel Ortega, de Nicaragua, especialmente, entre otros gobiernos seguidores del primero.
Pero resulta que ahora las ambiciones de poder de Daniel Ortega le hacen "fabricar" un caso en el cual pueda desviar la atención de todos, a nivel interno e internacional, acepta llevarlo a la OEA en donde cree que, con la mayoría que les sirvió para reelegir al Secretario General, Insulza, podrá manipular las cosas hasta que, a finales de 2011, resulte reelecto pasándole encima a su propia Constitución, pero todo le salió al revés, ya que sólo Hugo Chávez voto a su favor, en un claro apoyo a la cancillería costarricense, a la legalidad y al sentido común.
Se siente poco menos que desprecio el ver un foro, que debiera ser importante y serio para los países del hemisferio, confundido e instrumentalizado por un par de gobernantes en sus ansias de copar el poder.
Es Hugo Chávez quien le calentó la cabeza a Manuel Zelaya para que reformara una Constitución que no es reformable para que siguiera sus pasos, y es el mismo Hugo Chávez, el mayor financista de Daniel Ortega con el dinero de los venezolanos, quien le ha dado alas a este último para que haga lo mismo, pasándole encima no sólo a la Constitución nicaragüense sino a sus más importantes Instituciones políticas y jurídicas, la Asamblea Legislativa, la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Supremo Electoral, así como a varios alcaldes electos popularmente por partidos de oposición.
No ha de estar muy feliz, ahora, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, pues ahora que el fallo le fue adverso a Nicaragua en el seno de la misma, ahora este país no sólo no le hace caso al fallo pronunciado de retirar sus tropas de territorio costarricense, poniendo en evidencia la inoperancia de la misma y lo fatuo de sus discusiones y toma de acuerdos, sino que ahora, siempre en la misma línea de prolongar el caso para desviar la atención de las violaciones a la democracia, se habla de llevar el mismo a otras instancias, superiores quizás, como la Organización de Naciones Unidas, ONU, en donde no vaticinamos que vaya a haber un cambio en el sentido del fallo de las naciones, pero le dará el tiempo que necesita para desviar la atención del debate político interno nicaragüense y oxigenar, vilmente, la campaña de reelección de quien no le ha bastado estar en el poder, de alguna manera, desde julio de 1979.
Vistas así las cosas, la OEA sale maltrecha, disminuida, tan utilizada para los maquiavélicos fines de Ortega como la misma Costa Rica; las naciones democráticas del hemisferio quedan también como tontos útiles al aceptar que el debate es limítrofe y no de violaciones al sistema democrático nicaragüense; el orteguismo sigue, como un cáncer, carcomiendo, sólo que ahora frente al mundo entero gracias a la CNN, los principios básicos de convivencia democrática, como el de la alternabilidad en el ejercicio del poder, como el respeto a la legalidad, como la división de poderes, y la compra de voluntades con dinero venezolando está ahogando a la población de Nicaragua y condenando al resto de Centroamérica a convivir con un proxeneta de las libertades políticas que han sido una conquista que ha costado mucha sangre a generaciones anteriores y que hoy se ven cohartadas, envilecidas, manchadas con la hez que salpican los sociópatas del mundo.
Por eso nos atrevemos a dudar del futuro de la OEA.
Desde este humilde espacio hacemos responsables a las democracias del hemisferio, por no ver lo que nosotros, en nuestra ignorancia, somos capaces de descifrar en todo esto, por lo que finalmente suceda, tanto en Nicaragua, como en Centroamérica.
No se comprende cómo es que se dedican a ver la paja en el ojo ajeno en un montón de temas de la agenda de los países, pero no son capaces de ver la viga atravesada en el ojo de la convivencia pacífica y de las libertades básicas de la población nicaragüense, de los vecinos de Nicaragua y del hemisferio.
Lo que pudimos observar fue una Asamblea General o un Consejo Permanente (eso nunca se entendió bien) que no entendía bien cuáles eran, siquiera, las reglas del debate y de las votaciones, o un Secretario General que ha de haber reprobado toda su vida la aritmética (según él, las dos terceras partes de 33 son 18). Es decir, todo el mundo perdido y, con la CNN en español, especialmente los televidentes de habla hispana.
No se entiende, por ejemplo, y eso ha sido repetido hasta por la prensa escrita, que se cuenten los votos a favor, los votos en contra, las abstenciones y, por aparte, el que Uruguay no haya querido participar de la votación. ¿Acaso no es eso otra abstención? ¿O es así que la reglamentación de la OEA contempla la cuenta de votos? Lo más seguro es que, si así fue consignado en el acta, eso mismo puede dar lugar a otra impugnación de parte de Nicaragua para darle largas al asunto y, como hemos venido denunciando, seguir animando los ánimos de los tontos útiles (así los denominó el mismo Vladimir Ilich Ulianov, Lenin) en el ámbito de la política interna nicaragüense, a expensas de supuestos enemigos foráneos: primero Costa Rica, cuyas autoridades ingenuamente cayeron en la trampa, y ahora la misma OEA, que es vituperada en aras de los objetivos de alcanzar la perpetuidad en el poder en Nicaragua.
Notas de prensa dan cuenta, hoy, de las manifestaciones que ha habido en Managua, la capital nicaragüense, en donde se mezclan el fervor patriótico de defender el territorio, con las proclamas a quien debe ser considerado, ya, un dictador: Ortega.
Da vergüenza el papel que un foro hemisférico como la OEA, integrado por Embajadores, juega dentro del contexto democrático de la región.
Por un lado, bajo el manto del entonces presidente Manuel Zelaya, se calienta el ambiente para que regrese Cuba al seno de la organización, cuando todavía no cumple con las características de un Estado democrático ni ha solicitado que se considere, siquiera, su retorno, dejando mal parada a la Institución, por causa de la izquierda servilista continental, al no voltearlos a ver, siquiera, el gobierno de Cuba.
Por el otro, antes de hacer una investigación seria, proceden a expulsar a Honduras del foro y, lo que es peor, habiendo retornado todo a la normalidad hace casi un año, las cosas continúan de la misma manera por presiones de Hugo Chávez, de Venezuela, y de Daniel Ortega, de Nicaragua, especialmente, entre otros gobiernos seguidores del primero.
Pero resulta que ahora las ambiciones de poder de Daniel Ortega le hacen "fabricar" un caso en el cual pueda desviar la atención de todos, a nivel interno e internacional, acepta llevarlo a la OEA en donde cree que, con la mayoría que les sirvió para reelegir al Secretario General, Insulza, podrá manipular las cosas hasta que, a finales de 2011, resulte reelecto pasándole encima a su propia Constitución, pero todo le salió al revés, ya que sólo Hugo Chávez voto a su favor, en un claro apoyo a la cancillería costarricense, a la legalidad y al sentido común.
Se siente poco menos que desprecio el ver un foro, que debiera ser importante y serio para los países del hemisferio, confundido e instrumentalizado por un par de gobernantes en sus ansias de copar el poder.
Es Hugo Chávez quien le calentó la cabeza a Manuel Zelaya para que reformara una Constitución que no es reformable para que siguiera sus pasos, y es el mismo Hugo Chávez, el mayor financista de Daniel Ortega con el dinero de los venezolanos, quien le ha dado alas a este último para que haga lo mismo, pasándole encima no sólo a la Constitución nicaragüense sino a sus más importantes Instituciones políticas y jurídicas, la Asamblea Legislativa, la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Supremo Electoral, así como a varios alcaldes electos popularmente por partidos de oposición.
No ha de estar muy feliz, ahora, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, pues ahora que el fallo le fue adverso a Nicaragua en el seno de la misma, ahora este país no sólo no le hace caso al fallo pronunciado de retirar sus tropas de territorio costarricense, poniendo en evidencia la inoperancia de la misma y lo fatuo de sus discusiones y toma de acuerdos, sino que ahora, siempre en la misma línea de prolongar el caso para desviar la atención de las violaciones a la democracia, se habla de llevar el mismo a otras instancias, superiores quizás, como la Organización de Naciones Unidas, ONU, en donde no vaticinamos que vaya a haber un cambio en el sentido del fallo de las naciones, pero le dará el tiempo que necesita para desviar la atención del debate político interno nicaragüense y oxigenar, vilmente, la campaña de reelección de quien no le ha bastado estar en el poder, de alguna manera, desde julio de 1979.
Vistas así las cosas, la OEA sale maltrecha, disminuida, tan utilizada para los maquiavélicos fines de Ortega como la misma Costa Rica; las naciones democráticas del hemisferio quedan también como tontos útiles al aceptar que el debate es limítrofe y no de violaciones al sistema democrático nicaragüense; el orteguismo sigue, como un cáncer, carcomiendo, sólo que ahora frente al mundo entero gracias a la CNN, los principios básicos de convivencia democrática, como el de la alternabilidad en el ejercicio del poder, como el respeto a la legalidad, como la división de poderes, y la compra de voluntades con dinero venezolando está ahogando a la población de Nicaragua y condenando al resto de Centroamérica a convivir con un proxeneta de las libertades políticas que han sido una conquista que ha costado mucha sangre a generaciones anteriores y que hoy se ven cohartadas, envilecidas, manchadas con la hez que salpican los sociópatas del mundo.
Por eso nos atrevemos a dudar del futuro de la OEA.
Desde este humilde espacio hacemos responsables a las democracias del hemisferio, por no ver lo que nosotros, en nuestra ignorancia, somos capaces de descifrar en todo esto, por lo que finalmente suceda, tanto en Nicaragua, como en Centroamérica.
No se comprende cómo es que se dedican a ver la paja en el ojo ajeno en un montón de temas de la agenda de los países, pero no son capaces de ver la viga atravesada en el ojo de la convivencia pacífica y de las libertades básicas de la población nicaragüense, de los vecinos de Nicaragua y del hemisferio.
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viernes, 5 de noviembre de 2010
CANCILLERÍA TICA, INSTRUMENTO DE LA CANCILLERÍA NICARAGÜENSE PARA INSTRUMENTALIZAR A LA OEA
Vemos, desde lejos, una cancillería costarricense algo ingenua. Desde nuestra perspectiva ha caído de cabeza en la trama planificada por las huestes sandinistas para desviar el debate de la Organización de Estados Americanos, OEA, que debiera girar en torno al Golpe de Estado que desde hace dos años vienen ejecutando, paso a paso, los correligionarios que encabeza Daniel Ortega Saavedra, el Presidente de Nicaragua, y lo ha llevado al plano que ellos deseaban, una disputa limítrofe que nada tiene que ver con sus reiteradas violaciones a la Constitución y a las leyes nicaragüenses y a los principios democráticos que ellas contienen.
Es más, para efectos del debate interno nicaragüense, también les cae como anillo al dedo que el debate gire alrededor de un enemigo foráneo, común para todos los nicas: los costarricenses. Ya, en años anteriores, esta misma táctica ha sido utilizada, por ejemplo, por Allan García, el Presidente de Perú, cuando en su primer mandato presidencial "se peleó" con el Fondo Monetario Internacional, FMI, creando un enemigo imaginario que, propagandísticamente, agredía a todos los peruanos, unificando a la opinión pública en contra de ese enemigo que nadie veía pero que todos odiaban, generando apoyos políticos que, de otra manera, quizás no habría conseguido.
Si es realidad o si es ficción lo que sucede en las márgenes del río San Juan, no lo sabemos, pero el despliegue de "policías" (sí, entre comillas), pertrechados con armas de guerra, por parte de las autoridades de Costa Rica, y toda la parafernalia periodística alrededor del tema y los ecos que ahora generará el Secretario General de la OEA en sendas visitas a las capitales de los países involucrados, sólo desvían la atención de las nefastas raíces de todo el problema: la perpetuación de Daniel Ortega en el poder, lo cual es ilegal y para cuyos objetivos tiene, a fuerza, que violar la ley. ¡Éste debiera ser el debate!
Mientras Costa Rica siga cayendo en estúpidas provocaciones dejará de poner el dedo en la llaga y continuará siendo simple instrumento del maquiavelismo de la Alianza Bolivariana en Centroamérica.
Es más, para efectos del debate interno nicaragüense, también les cae como anillo al dedo que el debate gire alrededor de un enemigo foráneo, común para todos los nicas: los costarricenses. Ya, en años anteriores, esta misma táctica ha sido utilizada, por ejemplo, por Allan García, el Presidente de Perú, cuando en su primer mandato presidencial "se peleó" con el Fondo Monetario Internacional, FMI, creando un enemigo imaginario que, propagandísticamente, agredía a todos los peruanos, unificando a la opinión pública en contra de ese enemigo que nadie veía pero que todos odiaban, generando apoyos políticos que, de otra manera, quizás no habría conseguido.
Si es realidad o si es ficción lo que sucede en las márgenes del río San Juan, no lo sabemos, pero el despliegue de "policías" (sí, entre comillas), pertrechados con armas de guerra, por parte de las autoridades de Costa Rica, y toda la parafernalia periodística alrededor del tema y los ecos que ahora generará el Secretario General de la OEA en sendas visitas a las capitales de los países involucrados, sólo desvían la atención de las nefastas raíces de todo el problema: la perpetuación de Daniel Ortega en el poder, lo cual es ilegal y para cuyos objetivos tiene, a fuerza, que violar la ley. ¡Éste debiera ser el debate!
Mientras Costa Rica siga cayendo en estúpidas provocaciones dejará de poner el dedo en la llaga y continuará siendo simple instrumento del maquiavelismo de la Alianza Bolivariana en Centroamérica.
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viernes, 15 de octubre de 2010
ORGANISMOS MULTILATERALES TRAICIONAN LA DEMOCRACIA
Nicaragua podrá ser un país pequeño y con relativamente poca población, pero en el concierto de las naciones es un Estado con todos los elementos que lo conforman, cuya totalidad de población merece respeto.
Sin embargo, la falta de respeto a la legalidad y al sistema republicano, con una Constitución, división de poderes y un marco que permita el ejercicio democrático, provocada por la megalomanía de un Presidente de la República a quien no le bastan décadas de ejercicio del poder porque quiere más, no sólo pone en riesgo la paz de Nicaragua y, con ella, de Centroamérica, sino pone a prueba al sistema interamericano de defensa de la democracia y a los organismos financieros internacionales.
Mientras la gente sensata de Nicaragua trata de organizar alguna marcha en contra de los atropellos disfrazados de legalidad de Daniel Ortega Saavedra y sus comparsas y se desmantela poco a poco a la oposición política, como ha quedado documentado en ensayos anteriores, ¿qué hace la Organización de Estados Americanos, OEA, para impedir estos atropellos? ¿en dónde están los publicitados viajes de José Miguel Insulza, el insulso Secretario General de la OEA? ¿No es contrastante el trato que la misma OEA le dio y le continúa dando a Honduras, país al cual expulsaron de su seno y sigue condicionando su retorno a que se cometan actos ilegales por las autoridades legítimas del país? ¿Por qué no ha calificado de Golpe de Estado el nombramiento a dedo de Magistrados vergonzosamente afines a su partido político en la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua? Podrán "hacerse los locos", pero para todo el mundo es claro que el sandinismo viene copando, con violencia física y violando las leyes, desde la Constitución, prácticamente todas las instituciones nicaragüenses, desde la mencionada Corte Suprema de Justicia hasta las alcaldías opositoras, el Tribunal Supremo Electoral y la Asamblea Nacional, en donde el dinero proveniente del petróleo de Venezuela le ha servido para comprar voluntades descaradamente.
A este panorama desolador para la democracia, ahora se suman el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, que en su afán por colocar plata y cumplir sus metas, que han de ser más importantes que el sistema democrático de nuestros países, le han otorgado a Nicaragua, gobernada como su finca personal por Daniel Ortega, otro préstamo por US$.10.0 millones para "mejorar la eficiencia y transparencia de la gestión del gasto público, modernizará los procesos y sistemas de administración de las finanzas del Estado".
Pero el colmo es que esos diez millones se vienen a sumar a otros US$.10.0 millones que ya ha puesto el Banco Mundial, BM, y US$.2.4 millones que ha puesto la Unión Europea, UE, es decir, o todos están locos, o todos se están haciendo los locos o están ciegos ante la evidencia.
Con sus aportes, el BID, el BM y la UE están ayudando a terminar de destruir la democracia en Nicaragua; están alimentando al monstruo que se está tragando las libertades básicas de los nicaragüenses, pasándose las leyes por las verijas y consolidándose como otro dictadorzuelo eterno, de aquellos que antes sólo leíamos que había en países africanos recién independizados de los imperios deleznables que los oprimieron.
Surgidos de una revolución en la década de los años 1970's, algunos comandantes sandinistas, como Ortega, se hicieron de un nombre combatiendo lo que ahora son y representan: una oligarquía opresora. Sólo que ahora, en pleno siglo XXI, es inaudito que esté siendo sostenida esta situación con ayuda de instituciones que debieran ser más cuidadosas con la utilización de los recursos, especialmente porque también provienen de contribuyentes que podrían ser más celosos que ellos en la defensa del sistema democrático y de los valores que representa el vivir en paz y en armonía, aunque sea al otro lado del mundo.
Sin embargo, la falta de respeto a la legalidad y al sistema republicano, con una Constitución, división de poderes y un marco que permita el ejercicio democrático, provocada por la megalomanía de un Presidente de la República a quien no le bastan décadas de ejercicio del poder porque quiere más, no sólo pone en riesgo la paz de Nicaragua y, con ella, de Centroamérica, sino pone a prueba al sistema interamericano de defensa de la democracia y a los organismos financieros internacionales.
Mientras la gente sensata de Nicaragua trata de organizar alguna marcha en contra de los atropellos disfrazados de legalidad de Daniel Ortega Saavedra y sus comparsas y se desmantela poco a poco a la oposición política, como ha quedado documentado en ensayos anteriores, ¿qué hace la Organización de Estados Americanos, OEA, para impedir estos atropellos? ¿en dónde están los publicitados viajes de José Miguel Insulza, el insulso Secretario General de la OEA? ¿No es contrastante el trato que la misma OEA le dio y le continúa dando a Honduras, país al cual expulsaron de su seno y sigue condicionando su retorno a que se cometan actos ilegales por las autoridades legítimas del país? ¿Por qué no ha calificado de Golpe de Estado el nombramiento a dedo de Magistrados vergonzosamente afines a su partido político en la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua? Podrán "hacerse los locos", pero para todo el mundo es claro que el sandinismo viene copando, con violencia física y violando las leyes, desde la Constitución, prácticamente todas las instituciones nicaragüenses, desde la mencionada Corte Suprema de Justicia hasta las alcaldías opositoras, el Tribunal Supremo Electoral y la Asamblea Nacional, en donde el dinero proveniente del petróleo de Venezuela le ha servido para comprar voluntades descaradamente.
A este panorama desolador para la democracia, ahora se suman el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, que en su afán por colocar plata y cumplir sus metas, que han de ser más importantes que el sistema democrático de nuestros países, le han otorgado a Nicaragua, gobernada como su finca personal por Daniel Ortega, otro préstamo por US$.10.0 millones para "mejorar la eficiencia y transparencia de la gestión del gasto público, modernizará los procesos y sistemas de administración de las finanzas del Estado".
Pero el colmo es que esos diez millones se vienen a sumar a otros US$.10.0 millones que ya ha puesto el Banco Mundial, BM, y US$.2.4 millones que ha puesto la Unión Europea, UE, es decir, o todos están locos, o todos se están haciendo los locos o están ciegos ante la evidencia.
Con sus aportes, el BID, el BM y la UE están ayudando a terminar de destruir la democracia en Nicaragua; están alimentando al monstruo que se está tragando las libertades básicas de los nicaragüenses, pasándose las leyes por las verijas y consolidándose como otro dictadorzuelo eterno, de aquellos que antes sólo leíamos que había en países africanos recién independizados de los imperios deleznables que los oprimieron.
Surgidos de una revolución en la década de los años 1970's, algunos comandantes sandinistas, como Ortega, se hicieron de un nombre combatiendo lo que ahora son y representan: una oligarquía opresora. Sólo que ahora, en pleno siglo XXI, es inaudito que esté siendo sostenida esta situación con ayuda de instituciones que debieran ser más cuidadosas con la utilización de los recursos, especialmente porque también provienen de contribuyentes que podrían ser más celosos que ellos en la defensa del sistema democrático y de los valores que representa el vivir en paz y en armonía, aunque sea al otro lado del mundo.
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lunes, 30 de agosto de 2010
EL PROCESO REVOLUCIONARIO Y EL BUEN EJERCICIO DEMOCRÁTICO
La historia de las revoluciones marxistas del mundo ha sido, prácticamente, la misma. Los levantamientos populares en contra de una oligarquía, generalmente aristocrática o de derechas, esgrimiendo la bandera en contra de la burguesía y de aquélla; algunas veces en contra de alguna dictadura y, con el paso de los años, aquellos comandantes revolucionarios que irradiaban juventud y algo parecido al idealismo (o por lo menos una rebeldía entendible), se convierten en una réplica de lo que, años atrás, fue precisamente lo que los motivó a levantarse en armas.
Eso lo hemos visto en Cuba, que en los 50 años de proceso revolucionario el poder del proletariado que le vendieron a sus seguidores paró, al mejor estilo aristocrático, en manos de dos hermanos.
Lo vemos, también, en Nicaragua, en donde el comandante que triunfó en aquella gesta de julio de 1979, 31 años después es una réplica de Anastasio Somoza Debayle, el dictador que derrocaran; con el manoseo constante de la Constitución, el fraude electoral, los atentados en contra de los líderes de la oposición, sacando a los alcaldes en funciones que no son de su partido de sus propios despachos ediles, y utilizando el dinero que le dan sus aliados, de otros países (nos referimos a los dólares venezolanos que le regala a sus aliados, Hugo Chávez), para comprar voluntades con total descaro.
¿Y qué decir de Venezuela? Prácticamente lo mismo, con la diferencia que esta última no tuvo dictadores que derrocar. No fue una gesta revolucionaria la que llevó al actual dictador de este país al poder, sino una especie de cuartelazo mezclado con una campaña diseñada para engañar ingenuos, pero el resultado es el mismo. La ruta está marcada como, de alguna manera un poco distinta, con acosos a la prensa y otro tipo de manipulaciones, se da en Argentina, Bolivia y Ecuador.
Un caso distinto es el de El Salvador, país en donde acabamos de estar toda una semana, tanto en la XIX Conferencia Centroamericana y del Caribe de Partidos Políticos como en el XI Foro de Integración y Desarrollo Turístico de Centroamérica y República Dominicana y la Asamblea Plenaria del Parlamento Centroamericano, ocasión propicia para intercambiar opiniones directamente con los actores, enterarse por los medios locales de la situación política del país y percibir, conociendo de dónde viene, la ruta que sus dirigentes llevan.
El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, es un partido político nacido de la lucha armada salvadoreña, que durante varios períodos, después de la firma de los Acuerdos de Paz de ese país, en el Castillo de Chapultepec, en México, a principios de 1992, trataron de acceder al poder por la vía democrática, lográndolo únicamente hasta 2009.
Cuando comenzamos a relacionarnos con los amigos del FMLN, a raíz de la fundación del Parlamento Centroamericano, en octubre de 1991, eran ex-comandantes guerrilleros, pero este ya largo proceso los ha convertido, al día de hoy, en verdaderos líderes dentro de la democracia, aunque cueste creerlo.
Podemos asegurar lo anterior porque, lo que observamos en El Salvador, la semana anterior, fue un proceso eminentemente democrático en marcha, que no es fácil, pues trasciende la lucha por el poder entre la Asamblea Legislativa y la Presidencia de la República, aún dentro del mismo partido político que hace gobierno, pero todo se da dentro de la normativa legal y, lo más importante, sin que haya abusos qué reportar por este medio.
El devenir de El Salvador no es un lecho de rosas. Nuestros vecinos tienen los mismos problemas sociales que nosotros, con maras violentas, pobreza extrema, fenómenos naturales implacables, migrantes asesinados, falta de liquidez y todo lo que vemos en Guatemala, menos un gobierno que dé tumbos y se equivoque a cada rato. Por lo menos comparando lo que ambos países tenemos en estos momentos.
Como representantes que somos del pueblo centroamericano en el parlamento regional, sentimos orgullo de los hermanos salvadoreños que, después de cuatro gobiernos sucesivos a cargo de otro partido, que representan 20 años de trayectoria, han efectuado un cambio de rumbo que hará historia y será digno, si no de ejemplo para las futuras generaciones, por lo menos sí de estudio, pues todo se da dentro de los cánones democráticos.
Por supuesto que hay otros enfoques en el quehacer gubernamental que puedan no ser del agrado de todos, pero ningún gobierno en país alguno es capaz de complacer a todos. El tiempo dirá hacia dónde van yendo nuestros países.
Existe, entonces, una gran diferencia entre el buen ejercicio democrático y convertirse en lo que los pueblos más aborrecen en el mundo, un dictadorzuelo que necesita recurrir a cualquier argucia disfrazada de legalidad para continuar ejerciendo un poder que, por ley natural y por la ley de los hombres, le debe corresponder a otra persona que venga, con ideas renovadas, a ejercer un mejor gobierno.
Botar una tiranía para ingeniárselas y montarse en otra es lo más desleal que se le puede hacer a un pueblo, y es de esperarse que ese pueblo se rebele y empuñe las armas en contra de quienes, por las mismas razones, las empuñaron años atrás.
Por eso es que hemos venido utilizando este medio para cantar, con la debida anticipación, la enorme posibilidad de baño de sangre que pueda haber en Nicaragua, que cuenta con circunstancias diferentes a las de Cuba y de Venezuela como para hacernos pensar que podría suceder lo que no quisiéramos, jamás, que sucediera.
Eso lo hemos visto en Cuba, que en los 50 años de proceso revolucionario el poder del proletariado que le vendieron a sus seguidores paró, al mejor estilo aristocrático, en manos de dos hermanos.
Lo vemos, también, en Nicaragua, en donde el comandante que triunfó en aquella gesta de julio de 1979, 31 años después es una réplica de Anastasio Somoza Debayle, el dictador que derrocaran; con el manoseo constante de la Constitución, el fraude electoral, los atentados en contra de los líderes de la oposición, sacando a los alcaldes en funciones que no son de su partido de sus propios despachos ediles, y utilizando el dinero que le dan sus aliados, de otros países (nos referimos a los dólares venezolanos que le regala a sus aliados, Hugo Chávez), para comprar voluntades con total descaro.
¿Y qué decir de Venezuela? Prácticamente lo mismo, con la diferencia que esta última no tuvo dictadores que derrocar. No fue una gesta revolucionaria la que llevó al actual dictador de este país al poder, sino una especie de cuartelazo mezclado con una campaña diseñada para engañar ingenuos, pero el resultado es el mismo. La ruta está marcada como, de alguna manera un poco distinta, con acosos a la prensa y otro tipo de manipulaciones, se da en Argentina, Bolivia y Ecuador.
Un caso distinto es el de El Salvador, país en donde acabamos de estar toda una semana, tanto en la XIX Conferencia Centroamericana y del Caribe de Partidos Políticos como en el XI Foro de Integración y Desarrollo Turístico de Centroamérica y República Dominicana y la Asamblea Plenaria del Parlamento Centroamericano, ocasión propicia para intercambiar opiniones directamente con los actores, enterarse por los medios locales de la situación política del país y percibir, conociendo de dónde viene, la ruta que sus dirigentes llevan.
El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, es un partido político nacido de la lucha armada salvadoreña, que durante varios períodos, después de la firma de los Acuerdos de Paz de ese país, en el Castillo de Chapultepec, en México, a principios de 1992, trataron de acceder al poder por la vía democrática, lográndolo únicamente hasta 2009.
Cuando comenzamos a relacionarnos con los amigos del FMLN, a raíz de la fundación del Parlamento Centroamericano, en octubre de 1991, eran ex-comandantes guerrilleros, pero este ya largo proceso los ha convertido, al día de hoy, en verdaderos líderes dentro de la democracia, aunque cueste creerlo.
Podemos asegurar lo anterior porque, lo que observamos en El Salvador, la semana anterior, fue un proceso eminentemente democrático en marcha, que no es fácil, pues trasciende la lucha por el poder entre la Asamblea Legislativa y la Presidencia de la República, aún dentro del mismo partido político que hace gobierno, pero todo se da dentro de la normativa legal y, lo más importante, sin que haya abusos qué reportar por este medio.
El devenir de El Salvador no es un lecho de rosas. Nuestros vecinos tienen los mismos problemas sociales que nosotros, con maras violentas, pobreza extrema, fenómenos naturales implacables, migrantes asesinados, falta de liquidez y todo lo que vemos en Guatemala, menos un gobierno que dé tumbos y se equivoque a cada rato. Por lo menos comparando lo que ambos países tenemos en estos momentos.
Como representantes que somos del pueblo centroamericano en el parlamento regional, sentimos orgullo de los hermanos salvadoreños que, después de cuatro gobiernos sucesivos a cargo de otro partido, que representan 20 años de trayectoria, han efectuado un cambio de rumbo que hará historia y será digno, si no de ejemplo para las futuras generaciones, por lo menos sí de estudio, pues todo se da dentro de los cánones democráticos.
Por supuesto que hay otros enfoques en el quehacer gubernamental que puedan no ser del agrado de todos, pero ningún gobierno en país alguno es capaz de complacer a todos. El tiempo dirá hacia dónde van yendo nuestros países.
Existe, entonces, una gran diferencia entre el buen ejercicio democrático y convertirse en lo que los pueblos más aborrecen en el mundo, un dictadorzuelo que necesita recurrir a cualquier argucia disfrazada de legalidad para continuar ejerciendo un poder que, por ley natural y por la ley de los hombres, le debe corresponder a otra persona que venga, con ideas renovadas, a ejercer un mejor gobierno.
Botar una tiranía para ingeniárselas y montarse en otra es lo más desleal que se le puede hacer a un pueblo, y es de esperarse que ese pueblo se rebele y empuñe las armas en contra de quienes, por las mismas razones, las empuñaron años atrás.
Por eso es que hemos venido utilizando este medio para cantar, con la debida anticipación, la enorme posibilidad de baño de sangre que pueda haber en Nicaragua, que cuenta con circunstancias diferentes a las de Cuba y de Venezuela como para hacernos pensar que podría suceder lo que no quisiéramos, jamás, que sucediera.
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domingo, 22 de agosto de 2010
LA OEA Y EL CENTRO CARTER FRENTE AL GOLPE DE ESTADO TÉCNICO DE DANIEL ORTEGA
Como aquellas niñeras con el muchachito malcriado: "nene, tómese su lechita", así parecen este par de instituciones, la OEA y el Centro Carter, ante sus tibias solicitudes a Daniel Ortega, el Presidente violador de la Constitución de Nicaragua, por que respete la institucionalidad de su país.
Señores y señoras de la OEA, comenzando por el señor Insulza: ¡dan vergüenza!
Comparen sus actuaciones frente a Honduras y frente a Nicaragua, y atrévanse, después, a verse ante el espejo.
Señores y señoras de la OEA, comenzando por el señor Insulza: ¡dan vergüenza!
Comparen sus actuaciones frente a Honduras y frente a Nicaragua, y atrévanse, después, a verse ante el espejo.
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sábado, 14 de agosto de 2010
CUANDO EL GATO NO ESTÁ, LOS RATONES BAILAN. LA INOPERANCIA DE LA OEA Y LA PIÑATA JUDICIAL NICARAGÜENSE.
Tengo muchos meses de venir denunciando el Golpe de Estado Técnico, la nueva modalidad de pasarse la Constitución por el perineo, que viene dándose, sostenidamente, en Nicaragua.
Si un pobre observador, desde Guatemala, se puede dar cuenta de lo que ahí sucede, de cómo se han robado descaradamente las elecciones para copar la mayor parte de alcaldías que puedan, de cómo, con Acuerdos Gubernativos expedidos por el Presidente, modifican a su sabor y antojo los períodos constitucionales en que deben fungir los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia; de cómo las fuerzas policiales se meten a las alcaldías de la oposición a sacar a los alcaldes, esposados de las manos, golpeados, para después darle paso a burócratas sandinistas de la Contraloría de Cuentas para ver si les arman un expediente.
Todo es burdo, y en la medida que la amañada Organización de Estados Americanos, OEA, se haga de la vista gorda, y la mal denominada Comunidad Internacional siga comportándose tibiamente, marcando una gran diferencia del caso de cuando Manuel Zelaya, el sociópata ex presidente de Honduras, en sus violaciones a la Constitución colmó la paciencia de sus connacionales y puso a todas las instituciones en su contra, expulsándolo del poder, en el cual gritaron, patalearon y hasta trataron, abusivamente, de introducirse ilegalmente en ese país. Decíamos, en la medida que todos permitan que Daniel Ortega avance, seguirá aplastando a la legítima oposición, seguirá restregándose la Constitución de todos los nicaragüenses por donde más le plazca, seguirá nombrando jueces y magistrados obedientemente alineados y se fortalecerá en una posición dictatorial que ya viene ejerciendo desde hace décadas.
Recuerdo, todavía, cuando venía alguna noticia de la OEA a Guatemala, que la leíamos quedándonos una impresión de que era una institución respetable. Hoy, como las mulas con sus aparejos para halar carretas, está incapacitada para ver la totalidad del mundo, o por lo menos del hemisferio, y con los ojos tapados, da la impresión de que mira sólo la porción del panorama que los países, que le han puesto el vendaje de los petrodólares, quieren que vea.
Este espacio ha permitido venir denunciando el enorme daño que la ideología le sigue haciendo a nuestros países. Éste es un claro ejemplo de ello. Daña a Nicaragua, daña a la OEA, daña por donde pasa.
Si un pobre observador, desde Guatemala, se puede dar cuenta de lo que ahí sucede, de cómo se han robado descaradamente las elecciones para copar la mayor parte de alcaldías que puedan, de cómo, con Acuerdos Gubernativos expedidos por el Presidente, modifican a su sabor y antojo los períodos constitucionales en que deben fungir los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia; de cómo las fuerzas policiales se meten a las alcaldías de la oposición a sacar a los alcaldes, esposados de las manos, golpeados, para después darle paso a burócratas sandinistas de la Contraloría de Cuentas para ver si les arman un expediente.
Todo es burdo, y en la medida que la amañada Organización de Estados Americanos, OEA, se haga de la vista gorda, y la mal denominada Comunidad Internacional siga comportándose tibiamente, marcando una gran diferencia del caso de cuando Manuel Zelaya, el sociópata ex presidente de Honduras, en sus violaciones a la Constitución colmó la paciencia de sus connacionales y puso a todas las instituciones en su contra, expulsándolo del poder, en el cual gritaron, patalearon y hasta trataron, abusivamente, de introducirse ilegalmente en ese país. Decíamos, en la medida que todos permitan que Daniel Ortega avance, seguirá aplastando a la legítima oposición, seguirá restregándose la Constitución de todos los nicaragüenses por donde más le plazca, seguirá nombrando jueces y magistrados obedientemente alineados y se fortalecerá en una posición dictatorial que ya viene ejerciendo desde hace décadas.
Recuerdo, todavía, cuando venía alguna noticia de la OEA a Guatemala, que la leíamos quedándonos una impresión de que era una institución respetable. Hoy, como las mulas con sus aparejos para halar carretas, está incapacitada para ver la totalidad del mundo, o por lo menos del hemisferio, y con los ojos tapados, da la impresión de que mira sólo la porción del panorama que los países, que le han puesto el vendaje de los petrodólares, quieren que vea.
Este espacio ha permitido venir denunciando el enorme daño que la ideología le sigue haciendo a nuestros países. Éste es un claro ejemplo de ello. Daña a Nicaragua, daña a la OEA, daña por donde pasa.
miércoles, 21 de julio de 2010
UN EJEMPLO MÁS DE CÓMO LA BUENA INTENCIÓN POLÍTICA PUEDE DAÑAR A LAS MAYORÍAS QUE DESEAN SALIR ADELANTE
La edición de mayo 2010 de la revista EL ECONOMISTA trae, en las páginas 26 y 27, un artículo ilustrativo de la manera en que algunos políticos que no entienden que sus actuaciones, tratando de componer algo, producen efectos posiblemente más devastadores de lo que están tratando de arreglar.
Se trata de una ley de apenas doce artículos que la Asamblea Nacional nicaragüense aprobó recientemente, denominada “Ley Especial para el Establecimiento de Condiciones Básicas y de Garantía para la Renegociación de Adeudos entre las Instituciones Microfinancieras y Deudores en Mora”, nombre quizás más largo que la ley misma, la cual establece parámetros como limitar la tasa de interés, otorgar períodos de gracia, alargar los plazos de quienes, siendo deudores de microcréditos, se encuentran morosos, así como obligar a las empresas que confiaron en ellos y les dieron financiamiento que, a su vez, tienen que pagar a quienes proveen esos recursos, a asumir no sólo los intereses por mora sino los gastos de cobranza.
Nicaragua ha tenido, según mi experiencia, una larga historia cultural de endeudarse y, finalmente, no pagar. Hasta había un Ministro de Finanzas que, según cuentan, tenía una pluma para firmar los documentos en que comprometía al país con más deuda con garantía soberana, que llevaba grabada la leyenda “firmar me harás, pagar jamás”. Seguramente este es uno de los grandes impedimentos para el desarrollo.
Ahora que se vino la crisis financiera que ha golpeado las economías de todo el mundo, la nicaragüense no fue la excepción; y así como en Estados Unidos, en España o en Guatemala, empresarios y trabajadores estamos pasando penas, igual sucedió en el resto del mundo sin que Nicaragua fuese la excepción.
Lo malo es que una actividad de financiamiento a los pequeños productores urbanos, a los campesinos, a las mujeres, que generalmente no encuentran quién confíe en ellos y les preste el dinero necesario para levantar un negocio o hacerlo prosperar, que generalmente son buena paga y que se les suele otorgar esos préstamos sin garantía porque no tienen bien alguno que ofrecer para cumplir este requisito, se han visto damnificados por la intromisión de una decisión política en una actividad eminentemente privada.
Es loable que se quiera defender al débil, pero no es lógico que porque subió la tasa de préstamos en mora del 4% al 15%, se penalice al 100% de la cartera de clientes, es decir, al 85% restante que sí está al día y que lo menos que merece es que se crea en ellos y se les siga apoyando.
¿Cómo ha sucedido lo anterior?
Resulta que las entidades que se dedican a hacer préstamos a los pequeños productores a los cuales nos hemos referido, no trabajan con capital propio sino suelen fondearse con recursos de países e instituciones, generalmente de Europa y de Estados Unidos, en ese orden, que confían en la labor que vienen desempeñando.
Algunas instituciones que prestan para ese fin lo hacen con tasas de interés concesionales, pero no son la mayoría. La parte más grande de los fondos suele provenir de entidades que se dedican a prestar; ése es su negocio. Luego, las entidades prestamistas de primer piso efectúan una mezcla de recursos para poder ofrecer, a su cartera de clientes, sumas de dinero con la tasa más competitiva que puedan, cubriendo a través de la misma sus propios costos de intermediación y obteniendo una ganancia legítima.
Entendamos que no cualquiera se mete a prestarle a personas que no tienen bienes que hipotecar o que pignorar a cambio. Esta actividad, veámoslo bien, fluctúa entre las fronteras del lucro y de la labor social y, bien importante decirlo, suele atender, generalmente, a un substrato de personas a quienes el Estado no está en capacidad de hacerlo.
Luego, con la quizás bienintencionada intromisión política en la actividad, ahora resulta que las mocrofinanciadoras tienen dificultad para encontrar, en el mundo, capitales que puedan ser arriesgados en una actividad en donde existe el riesgo de no recuperarlos.
El artículo habla de alrededor de US$.70.0 millones los que, en 2010, dejarán de conseguir las financiadoras de primer piso, lo que significa que serán muchísimos buenos y hasta excelentes deudores, que han venido pagando al día sus créditos a pesar de la crisis económica global, los que no podrán renovar este año y el siguiente sus respectivos créditos, vedándoseles indirectamente el derecho a acceder a algo tan vital, el crédito, después de haberse abierto brecha no sólo con un gran esfuerzo personal sino con honradez.
La Ley comentada no surgió por generación espontánea. Es producto de un movimiento de unos pocos que ha venido dándose para no pagar, de modo que eso nos permite preguntarnos: ¿cuántos deudores, de ese 15% de quienes están morosos, está realmente en condiciones dificultosas para pagar?, ¿dentro de ese porcentaje hay muchos deudores que simplemente, ante la expectativa de ese perdón de deudas que ya anteriormente se ha visto en el país, simplemente se montaron sobre la ola para navegar a costillas de los demás?
La pérdida de credibilidad para invertir en el país, pero especialmente la pérdida de empleos que una ley de simples doce artículos producirá, sse calcula que será de más de 100,000, sin contar la zozobra que más de 100,000 clientes honrados, también, tendrán ante la certeza de quedarse sin crédito.
Bien dicen que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.
Se trata de una ley de apenas doce artículos que la Asamblea Nacional nicaragüense aprobó recientemente, denominada “Ley Especial para el Establecimiento de Condiciones Básicas y de Garantía para la Renegociación de Adeudos entre las Instituciones Microfinancieras y Deudores en Mora”, nombre quizás más largo que la ley misma, la cual establece parámetros como limitar la tasa de interés, otorgar períodos de gracia, alargar los plazos de quienes, siendo deudores de microcréditos, se encuentran morosos, así como obligar a las empresas que confiaron en ellos y les dieron financiamiento que, a su vez, tienen que pagar a quienes proveen esos recursos, a asumir no sólo los intereses por mora sino los gastos de cobranza.
Nicaragua ha tenido, según mi experiencia, una larga historia cultural de endeudarse y, finalmente, no pagar. Hasta había un Ministro de Finanzas que, según cuentan, tenía una pluma para firmar los documentos en que comprometía al país con más deuda con garantía soberana, que llevaba grabada la leyenda “firmar me harás, pagar jamás”. Seguramente este es uno de los grandes impedimentos para el desarrollo.
Ahora que se vino la crisis financiera que ha golpeado las economías de todo el mundo, la nicaragüense no fue la excepción; y así como en Estados Unidos, en España o en Guatemala, empresarios y trabajadores estamos pasando penas, igual sucedió en el resto del mundo sin que Nicaragua fuese la excepción.
Lo malo es que una actividad de financiamiento a los pequeños productores urbanos, a los campesinos, a las mujeres, que generalmente no encuentran quién confíe en ellos y les preste el dinero necesario para levantar un negocio o hacerlo prosperar, que generalmente son buena paga y que se les suele otorgar esos préstamos sin garantía porque no tienen bien alguno que ofrecer para cumplir este requisito, se han visto damnificados por la intromisión de una decisión política en una actividad eminentemente privada.
Es loable que se quiera defender al débil, pero no es lógico que porque subió la tasa de préstamos en mora del 4% al 15%, se penalice al 100% de la cartera de clientes, es decir, al 85% restante que sí está al día y que lo menos que merece es que se crea en ellos y se les siga apoyando.
¿Cómo ha sucedido lo anterior?
Resulta que las entidades que se dedican a hacer préstamos a los pequeños productores a los cuales nos hemos referido, no trabajan con capital propio sino suelen fondearse con recursos de países e instituciones, generalmente de Europa y de Estados Unidos, en ese orden, que confían en la labor que vienen desempeñando.
Algunas instituciones que prestan para ese fin lo hacen con tasas de interés concesionales, pero no son la mayoría. La parte más grande de los fondos suele provenir de entidades que se dedican a prestar; ése es su negocio. Luego, las entidades prestamistas de primer piso efectúan una mezcla de recursos para poder ofrecer, a su cartera de clientes, sumas de dinero con la tasa más competitiva que puedan, cubriendo a través de la misma sus propios costos de intermediación y obteniendo una ganancia legítima.
Entendamos que no cualquiera se mete a prestarle a personas que no tienen bienes que hipotecar o que pignorar a cambio. Esta actividad, veámoslo bien, fluctúa entre las fronteras del lucro y de la labor social y, bien importante decirlo, suele atender, generalmente, a un substrato de personas a quienes el Estado no está en capacidad de hacerlo.
Luego, con la quizás bienintencionada intromisión política en la actividad, ahora resulta que las mocrofinanciadoras tienen dificultad para encontrar, en el mundo, capitales que puedan ser arriesgados en una actividad en donde existe el riesgo de no recuperarlos.
El artículo habla de alrededor de US$.70.0 millones los que, en 2010, dejarán de conseguir las financiadoras de primer piso, lo que significa que serán muchísimos buenos y hasta excelentes deudores, que han venido pagando al día sus créditos a pesar de la crisis económica global, los que no podrán renovar este año y el siguiente sus respectivos créditos, vedándoseles indirectamente el derecho a acceder a algo tan vital, el crédito, después de haberse abierto brecha no sólo con un gran esfuerzo personal sino con honradez.
La Ley comentada no surgió por generación espontánea. Es producto de un movimiento de unos pocos que ha venido dándose para no pagar, de modo que eso nos permite preguntarnos: ¿cuántos deudores, de ese 15% de quienes están morosos, está realmente en condiciones dificultosas para pagar?, ¿dentro de ese porcentaje hay muchos deudores que simplemente, ante la expectativa de ese perdón de deudas que ya anteriormente se ha visto en el país, simplemente se montaron sobre la ola para navegar a costillas de los demás?
La pérdida de credibilidad para invertir en el país, pero especialmente la pérdida de empleos que una ley de simples doce artículos producirá, sse calcula que será de más de 100,000, sin contar la zozobra que más de 100,000 clientes honrados, también, tendrán ante la certeza de quedarse sin crédito.
Bien dicen que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.
lunes, 5 de julio de 2010
¿EN DÓNDE ESTÁ LA OEA? YO LA ACUSO DE MATAR LA DEMOCRACIA EN NICARAGUA
Hace unos días regresé de Managua, Nicaragua, ciudad donde se llevó a cabo la reciente Asamblea Plenaria del Parlamento Centroamericano, ocasión que aproveché para "percibir" el ambiente político que ahí se vive. El presente ensayo será una mezcla de la narración de lo que viene sucediendo o aconteció, efectivamente, durante mi estancia allá, y mis consideraciones personales e interpretaciones de lo que significan las señales que percibí y hacia dónde creo que la situación se enfila, para bien o para mal.
Durante mi estadía se dieron unos hechos sorprendentes, como por ejemplo, la llegada a sacar, a empellones, de un alcalde de un municipio como a 80 kilómetros de la capital. Este alcalde era, hace un tiempo, sandinista, o sea del partido del actual Presidente Daniel Ortega, pero abandonó el sandinismo para incorporarse a un partido político de oposición.
Lo que sucedió, según pude leer en los diarios y observé por los canales de televisión locales, es un proceso en el que, entiendo --porque no es el primero que se da--, está metido el gobierno, de corte dictatorial, en contra de los alcaldes que no son de su partido político, especialmente en contra de quienes eran sandinistas y ahora no lo son. El proceso consiste en "atraerse" a los vice alcaldes hacia el sandinismo y, con ellos al frente, derrocar por la fuerza a quienes ejercen el mandato legal del pueblo depositado en las urnas: el alcalde legítimo.
Fue grotesco ver cómo sacaron a golpes y empujones al alcalde de su despacho, e inmediatamente entraron a hacerle una auditoría, según recuerdo, seis funcionarios de la sandinista Contraloría de Cuentas, al mejor estilo de los dictadores de la primera mitad del siglo XX, en donde primero fusilaban a delincuentes y opositores y luego les armaban su expediente.
El pueblo no está tranquilo, y las manifestaciones posteriores han sido reprimidas por la Policía Nacional, que tanto se ufanan los sandinistas de denominar independiente, pero que en este caso protagonizó la sacada a golpes del alcalde y ha estado golpeando a la gente que sale a manifestar. No hay más que una obediencia no deliberante hacia los altos mandos de gobierno.
La democracia en Nicaragua está siendo asesinada todos los días con estos procedimientos poco ortodoxos planificados y ordenados desde las más altas esferas del sandinismo, con el apoyo financiero que le da la Venezuela de Hugo Chávez, a los bolsillos personales de Daniel Ortega, el equivalente, según pude entender, de unos 500 millones de dólares al año, los cuales le sirven para comprar voluntades y corromper todo el sistema.
Diputados de la Asamblea Legislativa y del Parlamento Centroamericano que llegaron a sus puestos de representación por otros partidos y que, incluso, fueron Vicepresidentes de la República o suplentes de algún Presidente de la misma, opositores al sandinismo son ahora los más fieros y destacados defensores y defensoras, para ser más claros, de esta patraña cometida en contra de sus electores.
Se ha sabido, aunque no lo he podido confirmar, porque es difícil, que diputados, alcaldes y funcionarios incondicionales, gozan de jugosos vales de combustible para ellos y sus familias todos los meses.
Fincas, haciendas, casas, empresas nacidas o desarrolladas al amparo de una protección gubernamental son algunas de las gratificaciones de las cuales he escuchado de diferentes grupos, que coinciden en apuntar esta metodología que viene carcomiendo los principios sagrados del pluralismo democrático.
Los revolucionarios que se organizaron y encabezaron el levantamiento de un pueblo en contra de una burguesía que venía dominando y gobernando durante décadas, son ahora los oligarcas, terratenientes y millonarios que, con el dinero de los venezolanos, especialmente, vienen corrompiendo voluntades y haciendo pedazos el sistema democrático.
Parece que la maldición de Nicaragua fuera que sus gobernantes aprendieran a hacerse eternos en las montañas, empuñando las armas en contra de sus antecesores.
Mientras tanto, ¿definió la OEA el sexo de los ángeles?
Yo aprovecho este espacio virtual que la tecnología pone al alcance de la humanidad y que no tiene fronteras, como lo acusa el globito contador de visitantes que coloqué el 5 de noviembre de 2009 en este blog, para acusar a la Organización de Estados Americanos, OEA, de matar, con su doble moral, el sistema democrático que tanta sangre le ha costado ya a Nicaragua y a sus mejores hijos.
Desde este espacio vengo anunciando una posible guerra civil en Nicaragua, y ahora responsabilizo a Daniel Ortega, a Hugo Chávez y a la mismísima OEA, del posible derramamiento de sangre que pueda derivar con este tipo de acciones que lesionan a las autoridades electas de las comunidades y, con ellas, al mismo pueblo que las eligió, de manera que una respuesta radical es más que esperable y predecible.
La misma Organización de Naciones Unidas, ONU, está callada y le sirve de comparsa a esta situación, especialmente tomando en cuenta que un ex cura, Miguel D'Escoto, un sandinista que estuvo presente en una de las actividades que llevamos a cabo la semana pasada, acaba de finalizar su mandato como Presidente de su Asamblea General.
Por otro lado, asistí, por invitación, a un desayuno con el ex Presidente Arnoldo Alemán, junto con otras 40 personas, especialmente diputados centroamericanos, en donde fue preguntado acerca de las posibilidades de unirse todos en un frente común para contrarrestar la probable candidatura ilegal para reelegirse de Daniel Ortega, la cual lo ha llevado a emitir acuerdos administrativos de prórroga de mandato de Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Tribunal Supremo Electoral, cuando no le corresponde, creando otra crisis constitucional.
Mi impresión, después de hablar con la gente que rodea a Alemán y a la que apoya a Eduardo Montealegre, el otro candidato liberal, es que tienen, forzosamente, que unirse, y que probablemente lo harán alrededor del candidato de más experiencia y más popular, aunque el ejercicio del poder y las negociaciones del pasado con Daniel Ortega lo hayan desgastado. Es decir, visualizo que todo el esfuerzo por romper esta dictadura girará alrededor de Arnoldo Alemán.
La institucionalidad nicaragüense ha sido copada por el partido de gobierno. El Tribunalo Supremo Electoral, la Corte Suprema de Justicia, la Asamblea Legislativa, todo ha sido contaminado con los millones que llegan de Venezuela, no como una cooperación internacional hacia el país que que ayude a salir a la gente pobre de su situacion de pobreza, que es exorbitante, sino como un apoyo directo a Ortega, alentando sus ansias de poder.
En el seno de la Asamblea Plenaria del PARLACEN, al discutirse la agenda, objeté que estuviese agendada una reunión con el Presidente de Nicaragua, el Comandante Daniel Ortega, en las instalaciones de la "Casa del Pueblo" (que en realidad se llama "Casa de los Pueblos"), para el miércoles 30 de junio de 2010, porque el Parlamento no debe tener la informalidad para reunirse con un Presidente como no sea en la casa de gobierno, no en la casa del partido, pero nadie más objetó y fue aprobada la misma. La reunión se llevó a cabo la noche del día señalado, a la cual no asistí por principios y por cuestiones de protocolo.
Además, ¿quién se cree la noticia que salió en la radio, en Guatemala, desde el viernes 25 de junio en horas de la mañana, acerca de que Daniel Ortega no iba a poder llegar a la Asamblea Plenaria del Parlamento Centroamericano porque tenía gripe, si la reunión era para 5 días más tarde? ¿Qué cancillería sale diciendo con tanta anticipación que el Presidente no irá, por gripe, a un evento programado para dentro de 5 días? Se necesita ser muy ingenuo para creérselos y, encima, para ir a dar a un escenario en el que, atrás de un Presidente Daniel Ortega que lucía hinchado, ondeaba la bandera rojo y negro del Frente Sandinista, a la par de la de Nicaragua, donde las sillas alternaban en rojo y negro y, además, estaba todo el aparato de publicidad del Estado para transmitir, en vivo, en la televisión abierta (canal 12, uno de varios canales sandinistas), la totalidad de la sesión, enfocando las caras de todos los presentes, uno a uno, mientras escuchaban un trasnochado discurso acerca de por qué le dieron golpe de estado al pobre de Manuel Zelaya, en Honduras, de lo bueno que es el angelito y de cómo llama Presidente a Porfirio Lobo y reconoce la legitimidad del proceso electoral, pero que no reconoce al Gobierno de Honduras (¿?). Me imagino que paró de hablar cuando le hicieron alguna seña de que ya habían enfocado a todos los presentes con suficiente dedicación.
Menciono la hinchazón del Presidente Ortega porque otro de los rumores que corren es que tiene una enfermedad terminal de la sangre que no le permite atender obligaciones de día, bajo el sol.
La manipulación que se hace de la población es impresionante. Desde las vallas publicitarias enormes, por todos lados, en solitario (los de otros partidos no pasan de tener pintados sus colores y siglas en algún poste de transmisión de energía eléctrica), haciendo ver los 31 años de antigüedad del triunfo de la revolución, haciéndola ver como cristiana, cosa que, por burda, no termino de entender, hasta el nivel de precios de los combustibles, que están super subsidiados y, con ellos, prácticamente todas las actividades económicas que directa o indirectamente tienen que ver con el transporte, creando un clima artificial de relativo bienestar.
Durante el evento sucedió un hecho curioso. En el mismo lugar donde sesionábamos, que tiene varios salones, tuvo lugar una reunión de sindicalistas, entre 300 y 400 dirigentes, que estaban discutiendo las reformas recientes a la legislación laboral, pero al notar que las gentes que conocí de esta reunión estaban en contra del Gobierno, pregunté si la base del sandinismo no se apoyaba, entre otras, en el sindicalismo, y ellos mismos se encargaron de decirme que el sandinismo tenía sus propios sindicatos blancos.
De la juventud, lo que puedo decir es que, del lado sandinista, bien organizada y constituyen unos de los grupos de choque, es decir, de los que usan para ir a darle palo a los adversarios; por el lado de la oposición, apática, desarticulada, indiferente y hasta asqueada, lo cual es peligroso para el futuro de su patria.
En fin, un país dividido que no termina de salir de las garras del gobernante de turno.
Daniel Ortega estaba en Costa Rica cuando la Revolución Sandinista triunfó un 19 de julio de 1979, y de ahí partió e ingresó en Nicaragua para conformar parte de la Junta de Gobierno en la que, poco tiempo después, al mejor estilo marxista leninista, quedó gobernando solo, gobierno que llegó hasta abril de 1989 en que tomó posesión doña Violeta Barrios de Chamorro, que le ganó limpiamente en las urnas.
Casi diez años antes y los que lleva en el poder ahora, debieran ser suficientes, pero el ansia de poder y el impulso que le dan los petro dólares venezolanos tienen soporizado, es decir, con una modorra morbosa persistente que lo ha llevado, desde noviembre de 2008, a manipular las elecciones municipales, ocasión en que fue acusado de fraude electoral, por no decir de robárselas, sin que la mal llamada comunidad internacional haya hecho más que dejar de desembolsarle algunos créditos o algunas donaciones en forma temporal.
El proceso de deterioro de la situación antidemocrática, en Nicaragua, va de mal en peor, nadie hace ni dice nada al respecto, y el tiempo es implacable. En la medida que se acerquen los comicios electorales la tensión será mayor y la tentación de arrebatar también.
Se está jugando con fuego en ese país, y como diputado centroamericano, representante de los ciudadanos que me dieron su confianza para representarlos, vuelvo a dar la voz de alarma. Si se desata el conflicto el mercado común centroamericano se habrá cortado nuevamente y, en la medida que estamos conectados por nuestra vinculación en varias instituciones y que Nicaragua es parte del corredor centroamericano, nos veremos afectados de una u otra manera.
El PARLACEN nació al amparo de los Acuerdos de Esquipulas, cuyo objetivo principal es lograr una paz firme y duradera, pero esa paz lograda con muchísimos esfuerzos de tantas partes, está a punto de malograrse por los afanes de una persona por perpetuarse indefinidamente en el poder, al mejor estilo de los dictadores de antaño.
Yo, desde hace algún tiempo, ya dije.
Durante mi estadía se dieron unos hechos sorprendentes, como por ejemplo, la llegada a sacar, a empellones, de un alcalde de un municipio como a 80 kilómetros de la capital. Este alcalde era, hace un tiempo, sandinista, o sea del partido del actual Presidente Daniel Ortega, pero abandonó el sandinismo para incorporarse a un partido político de oposición.
Lo que sucedió, según pude leer en los diarios y observé por los canales de televisión locales, es un proceso en el que, entiendo --porque no es el primero que se da--, está metido el gobierno, de corte dictatorial, en contra de los alcaldes que no son de su partido político, especialmente en contra de quienes eran sandinistas y ahora no lo son. El proceso consiste en "atraerse" a los vice alcaldes hacia el sandinismo y, con ellos al frente, derrocar por la fuerza a quienes ejercen el mandato legal del pueblo depositado en las urnas: el alcalde legítimo.
Fue grotesco ver cómo sacaron a golpes y empujones al alcalde de su despacho, e inmediatamente entraron a hacerle una auditoría, según recuerdo, seis funcionarios de la sandinista Contraloría de Cuentas, al mejor estilo de los dictadores de la primera mitad del siglo XX, en donde primero fusilaban a delincuentes y opositores y luego les armaban su expediente.
El pueblo no está tranquilo, y las manifestaciones posteriores han sido reprimidas por la Policía Nacional, que tanto se ufanan los sandinistas de denominar independiente, pero que en este caso protagonizó la sacada a golpes del alcalde y ha estado golpeando a la gente que sale a manifestar. No hay más que una obediencia no deliberante hacia los altos mandos de gobierno.
La democracia en Nicaragua está siendo asesinada todos los días con estos procedimientos poco ortodoxos planificados y ordenados desde las más altas esferas del sandinismo, con el apoyo financiero que le da la Venezuela de Hugo Chávez, a los bolsillos personales de Daniel Ortega, el equivalente, según pude entender, de unos 500 millones de dólares al año, los cuales le sirven para comprar voluntades y corromper todo el sistema.
Diputados de la Asamblea Legislativa y del Parlamento Centroamericano que llegaron a sus puestos de representación por otros partidos y que, incluso, fueron Vicepresidentes de la República o suplentes de algún Presidente de la misma, opositores al sandinismo son ahora los más fieros y destacados defensores y defensoras, para ser más claros, de esta patraña cometida en contra de sus electores.
Se ha sabido, aunque no lo he podido confirmar, porque es difícil, que diputados, alcaldes y funcionarios incondicionales, gozan de jugosos vales de combustible para ellos y sus familias todos los meses.
Fincas, haciendas, casas, empresas nacidas o desarrolladas al amparo de una protección gubernamental son algunas de las gratificaciones de las cuales he escuchado de diferentes grupos, que coinciden en apuntar esta metodología que viene carcomiendo los principios sagrados del pluralismo democrático.
Los revolucionarios que se organizaron y encabezaron el levantamiento de un pueblo en contra de una burguesía que venía dominando y gobernando durante décadas, son ahora los oligarcas, terratenientes y millonarios que, con el dinero de los venezolanos, especialmente, vienen corrompiendo voluntades y haciendo pedazos el sistema democrático.
Parece que la maldición de Nicaragua fuera que sus gobernantes aprendieran a hacerse eternos en las montañas, empuñando las armas en contra de sus antecesores.
Mientras tanto, ¿definió la OEA el sexo de los ángeles?
Yo aprovecho este espacio virtual que la tecnología pone al alcance de la humanidad y que no tiene fronteras, como lo acusa el globito contador de visitantes que coloqué el 5 de noviembre de 2009 en este blog, para acusar a la Organización de Estados Americanos, OEA, de matar, con su doble moral, el sistema democrático que tanta sangre le ha costado ya a Nicaragua y a sus mejores hijos.
Desde este espacio vengo anunciando una posible guerra civil en Nicaragua, y ahora responsabilizo a Daniel Ortega, a Hugo Chávez y a la mismísima OEA, del posible derramamiento de sangre que pueda derivar con este tipo de acciones que lesionan a las autoridades electas de las comunidades y, con ellas, al mismo pueblo que las eligió, de manera que una respuesta radical es más que esperable y predecible.
La misma Organización de Naciones Unidas, ONU, está callada y le sirve de comparsa a esta situación, especialmente tomando en cuenta que un ex cura, Miguel D'Escoto, un sandinista que estuvo presente en una de las actividades que llevamos a cabo la semana pasada, acaba de finalizar su mandato como Presidente de su Asamblea General.
Por otro lado, asistí, por invitación, a un desayuno con el ex Presidente Arnoldo Alemán, junto con otras 40 personas, especialmente diputados centroamericanos, en donde fue preguntado acerca de las posibilidades de unirse todos en un frente común para contrarrestar la probable candidatura ilegal para reelegirse de Daniel Ortega, la cual lo ha llevado a emitir acuerdos administrativos de prórroga de mandato de Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Tribunal Supremo Electoral, cuando no le corresponde, creando otra crisis constitucional.
Mi impresión, después de hablar con la gente que rodea a Alemán y a la que apoya a Eduardo Montealegre, el otro candidato liberal, es que tienen, forzosamente, que unirse, y que probablemente lo harán alrededor del candidato de más experiencia y más popular, aunque el ejercicio del poder y las negociaciones del pasado con Daniel Ortega lo hayan desgastado. Es decir, visualizo que todo el esfuerzo por romper esta dictadura girará alrededor de Arnoldo Alemán.
La institucionalidad nicaragüense ha sido copada por el partido de gobierno. El Tribunalo Supremo Electoral, la Corte Suprema de Justicia, la Asamblea Legislativa, todo ha sido contaminado con los millones que llegan de Venezuela, no como una cooperación internacional hacia el país que que ayude a salir a la gente pobre de su situacion de pobreza, que es exorbitante, sino como un apoyo directo a Ortega, alentando sus ansias de poder.
En el seno de la Asamblea Plenaria del PARLACEN, al discutirse la agenda, objeté que estuviese agendada una reunión con el Presidente de Nicaragua, el Comandante Daniel Ortega, en las instalaciones de la "Casa del Pueblo" (que en realidad se llama "Casa de los Pueblos"), para el miércoles 30 de junio de 2010, porque el Parlamento no debe tener la informalidad para reunirse con un Presidente como no sea en la casa de gobierno, no en la casa del partido, pero nadie más objetó y fue aprobada la misma. La reunión se llevó a cabo la noche del día señalado, a la cual no asistí por principios y por cuestiones de protocolo.
Además, ¿quién se cree la noticia que salió en la radio, en Guatemala, desde el viernes 25 de junio en horas de la mañana, acerca de que Daniel Ortega no iba a poder llegar a la Asamblea Plenaria del Parlamento Centroamericano porque tenía gripe, si la reunión era para 5 días más tarde? ¿Qué cancillería sale diciendo con tanta anticipación que el Presidente no irá, por gripe, a un evento programado para dentro de 5 días? Se necesita ser muy ingenuo para creérselos y, encima, para ir a dar a un escenario en el que, atrás de un Presidente Daniel Ortega que lucía hinchado, ondeaba la bandera rojo y negro del Frente Sandinista, a la par de la de Nicaragua, donde las sillas alternaban en rojo y negro y, además, estaba todo el aparato de publicidad del Estado para transmitir, en vivo, en la televisión abierta (canal 12, uno de varios canales sandinistas), la totalidad de la sesión, enfocando las caras de todos los presentes, uno a uno, mientras escuchaban un trasnochado discurso acerca de por qué le dieron golpe de estado al pobre de Manuel Zelaya, en Honduras, de lo bueno que es el angelito y de cómo llama Presidente a Porfirio Lobo y reconoce la legitimidad del proceso electoral, pero que no reconoce al Gobierno de Honduras (¿?). Me imagino que paró de hablar cuando le hicieron alguna seña de que ya habían enfocado a todos los presentes con suficiente dedicación.
Menciono la hinchazón del Presidente Ortega porque otro de los rumores que corren es que tiene una enfermedad terminal de la sangre que no le permite atender obligaciones de día, bajo el sol.
La manipulación que se hace de la población es impresionante. Desde las vallas publicitarias enormes, por todos lados, en solitario (los de otros partidos no pasan de tener pintados sus colores y siglas en algún poste de transmisión de energía eléctrica), haciendo ver los 31 años de antigüedad del triunfo de la revolución, haciéndola ver como cristiana, cosa que, por burda, no termino de entender, hasta el nivel de precios de los combustibles, que están super subsidiados y, con ellos, prácticamente todas las actividades económicas que directa o indirectamente tienen que ver con el transporte, creando un clima artificial de relativo bienestar.
Durante el evento sucedió un hecho curioso. En el mismo lugar donde sesionábamos, que tiene varios salones, tuvo lugar una reunión de sindicalistas, entre 300 y 400 dirigentes, que estaban discutiendo las reformas recientes a la legislación laboral, pero al notar que las gentes que conocí de esta reunión estaban en contra del Gobierno, pregunté si la base del sandinismo no se apoyaba, entre otras, en el sindicalismo, y ellos mismos se encargaron de decirme que el sandinismo tenía sus propios sindicatos blancos.
De la juventud, lo que puedo decir es que, del lado sandinista, bien organizada y constituyen unos de los grupos de choque, es decir, de los que usan para ir a darle palo a los adversarios; por el lado de la oposición, apática, desarticulada, indiferente y hasta asqueada, lo cual es peligroso para el futuro de su patria.
En fin, un país dividido que no termina de salir de las garras del gobernante de turno.
Daniel Ortega estaba en Costa Rica cuando la Revolución Sandinista triunfó un 19 de julio de 1979, y de ahí partió e ingresó en Nicaragua para conformar parte de la Junta de Gobierno en la que, poco tiempo después, al mejor estilo marxista leninista, quedó gobernando solo, gobierno que llegó hasta abril de 1989 en que tomó posesión doña Violeta Barrios de Chamorro, que le ganó limpiamente en las urnas.
Casi diez años antes y los que lleva en el poder ahora, debieran ser suficientes, pero el ansia de poder y el impulso que le dan los petro dólares venezolanos tienen soporizado, es decir, con una modorra morbosa persistente que lo ha llevado, desde noviembre de 2008, a manipular las elecciones municipales, ocasión en que fue acusado de fraude electoral, por no decir de robárselas, sin que la mal llamada comunidad internacional haya hecho más que dejar de desembolsarle algunos créditos o algunas donaciones en forma temporal.
El proceso de deterioro de la situación antidemocrática, en Nicaragua, va de mal en peor, nadie hace ni dice nada al respecto, y el tiempo es implacable. En la medida que se acerquen los comicios electorales la tensión será mayor y la tentación de arrebatar también.
Se está jugando con fuego en ese país, y como diputado centroamericano, representante de los ciudadanos que me dieron su confianza para representarlos, vuelvo a dar la voz de alarma. Si se desata el conflicto el mercado común centroamericano se habrá cortado nuevamente y, en la medida que estamos conectados por nuestra vinculación en varias instituciones y que Nicaragua es parte del corredor centroamericano, nos veremos afectados de una u otra manera.
El PARLACEN nació al amparo de los Acuerdos de Esquipulas, cuyo objetivo principal es lograr una paz firme y duradera, pero esa paz lograda con muchísimos esfuerzos de tantas partes, está a punto de malograrse por los afanes de una persona por perpetuarse indefinidamente en el poder, al mejor estilo de los dictadores de antaño.
Yo, desde hace algún tiempo, ya dije.
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martes, 24 de noviembre de 2009
LA OBSERVACIÓN DE COMICIOS ELECTORALES, COSTUMBRE MODERNA.
El envío de delegaciones de observación de procesos electorales es relativamente nueva. Me parece que la primera vez que me fijé en dicho fenómeno fue en 1989, cuando compitieron por la Presidencia de la República el comandante Daniel Ortega Saavedra, en el poder desde 1979 por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, y otros candidatos, ocasión en la cual ganó doña Violeta Barrios de Chamorro, impulsada por la Unión Nacional Opositora, UNO, en Nicaragua.
Se da, principalmente, en aquellos países en donde el sistema democrático es débil, incipiente o vulnerable, y los países que se sienten del Primer Mundo ayudan, con su a veces discutida posición moral, a santiguar y dar por bien o mal efectuadas las elecciones de un pequeño país.
¿Cuándo hemos visto salir delegaciones de América Latina para ir a "supervisar", que eso es lo que conlleva la denominada Observación Electoral, elecciones en Alemania, en Francia, en Inglaterra o en Estados Unidos?
De igual manera que los procesos internos de elección de autoridades de cualquiera de los países en donde no suele hacerse esa Observación es totalmente legítima, así igualmente lo son los procesos electorales en cualquiera de nuestros pobres países, sin observación o con élla.
La Observación de Elecciones por delegaciones de terceros países no constituye requisito legal alguno para absolutamente nada. Sin embargo, debemos reconocer que, en muchos casos, ayuda muchísimo a que los gobernantes inmorales no violen sus propias leyes electorales y, en un abuso de poder y de autoridad, cometiendo delitos punibles las más de las veces, le pasen encima a los candidatos de la oposición. Es una ayuda al sistema de pesos y contrapesos que no pasa de ser de índole moral.
En el caso de las elecciones municipales nicaragüenses de noviembre de 2008, hay registros documentados en video de los delitos electorales cometidos por los fieles seguidores de Daniel Ortega y del sandinismo, los cuales indefectiblemente tuvo que haber "observado" la denominada "Comunidad Internacional" a través de los delegados que situó en Nicaragua el día de la elección. ¿De qué sirvió toda esa observación, si los comicios se convirtieron en un fraude electoral y nadie dice hoy absolutamente nada al respecto? ¿De qué ha servido la denuncia de estos actos antijurídicos y antidemocráticos, si la figura del Observador no tiene peso ni el acaecimiento de tales hechos le hace mella?
Por el contrario, esa triste "Comunidad Internacional", ahora, con el caso de la crisis política hondureña y su próximo evento electoral, pretende hacernos creer que de ellos depende la legitimidad en la escogencia de las nuevas autoridades de ese país. ¡Qué alejados de la verdad y de la realidad están! Los únicos que en la práctica y en la ley le pueden dar legitimidad al proceso de elecciones en Honduras son los hondureños.
Mal hace esa "Comunidad Internacional" en insistir en la reinstalación de Manuel Zelaya, al estilo del gobierno guatemalteco, porque él mismo desistió ya, públicamente, de aceptar el cargo, sea cual sea la manera que encuentren de restituirlo.
La única razón que encontramos para que algunos gobiernos, como el de Guatemala y el de España, por ejemplo, sigan insistiendo en el tema, es porque están preparándose para seguir haciéndole la vida imposible a los hondureños el año entrante, y eso no es justo para nadie.
En Guatemala, por ejemplo, ya he señalado que el gobierno está totalmente divorciado de lo que la población comenta en las calles. En el caso de España no nos extrañaría que la generalidad de los españoles, muy dados a comentar de todo, podrán por sí mismos darse cuenta de que las conversaciones de la gente, normalmente plagadas de más sentido común que los gobernantes, van mayoritariamente por el lado de que el problema es hondureño y debe ser resuelto por hondureños.
Hay toda una doble moral en la disposición del Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien por un lado le condona a Bolivia toda la deuda bilateral española (US$77.0 millones), sin que Evo Morales haya hecho mayor mérito, como no sea amenazar con nacionalizar las inversiones españolas en Bolivia (medidas que revirtió después de la negociación del perdón de la deuda), y se ensañe con los hondureños por todo el lío que, desde antes del Golpe de Estado, armó Manuel Zelaya, el cual perdura hasta la fecha por la incomprensión de estos líderes de doble moral. Por cierto, ¿qué pensarán los españoles de la condonación de deuda a un país que quiere poner en órbita un satélite de poco más de US$300.0 millones? ¿Cuál es el costo per cápita de "defender" las inversiones privadas de Repsol YPF, Iberdrola, Santillana, Vueling, Telefónica, en beneficio único de sus accionistas? ¿No es todo esto una muestra de "interés, cuánto valés"?
Y es que en todo esto de la geopolítica, los grandes intereses españoles no están en Honduras, sino en Venezuela, por su petróleo, en Bolivia, por sus yacimientos de gas, en Brasil, por muchas cosas, en Argentina, con inversiones hasta en líneas aéreas, en todos los países en las telecomunicaciones, generación y transmision de energía, y en todo esto puede estar influyendo más la doble moral y las peticiones de los ideologizados presidentes amigos de Zelaya, que el sentido común que consiste en apoyar al pueblo hondureño para recobrar la normalidad, y Rodríguez Zapatero está haciendo, en nombre de todos los españoles, que los pobres hondureños paguen los platos rotos.
Y España, que en cuestiones de América Latina (Hispanoamérica, dicen allá) tiene cierto liderazgo frente a sus pares europeos, con las constantes declaraciones de la Vicepresidenta Primera del Gobierno de Rodríguez Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega, lejos de ayudar a encontrar una salida para la crisis hondureña, ha logrado que Europa se manifieste, por lo menos ante nuestros ojos, como incomprensible de la problemática total y compleja que ocasionó todo este lío, y que muchos de sus líderes, siendo tan inteligentes como lo han demostrado en el pasado, sólo demuestren que pueden leer lo que los militares hicieron en Honduras el 28 de junio, obviando todas las actuaciones previas de la Fiscalía, del Tribunal Supremo Electoral, de la Corte Suprema de Justicia, del Procurador de los Derechos Humanos, de las Cámaras, de las Iglesias, etc., así como de la actuación posterior del Congreso Nacional, que está integrado por diputados tan legítimamente electos como Manuel Zelaya.
¿Quién critica el cambio de rumbo de la política exterior estadounidense en el caso de estudio, como no sean Fidel Castro, Hugo Chávez, Daniel Ortega y Manuel Zelaya? Por lo menos en Guatemala, a nivel de gente de la calle que no participa en política activa pero se entera, fue totalmente comprensible y, además, plausible. Muchas personas venimos apoyando tal decisión.
Sin embargo, es buena y clara señal de que en Europa no se ha perdido del todo el sentido común, cuando nos enteramos que el Partido Popular Europeo, el grupo mayoritario en el Parlamento Europeo, enviará observadores, por su cuenta, en una clara señal de respaldo al pueblo hondureño, no a Zelaya ni a Micheletti. ¡Eso es sentido común!
Los invito a leer en este vínculo http://www.diariolasamericas.com/news.php?nid=89428 las declaraciones del líder de dicho grupo político, el eurodiputado Jaime Mayor Oreja, las cuales comparto casi en su totalidad, ya que, como señalé al principio, la legitimidad del proceso electoral no se la da una delegación de observadores, sino la manera como se lleva a cabo el proceso, la asistencia del pueblo a votar, la transparencia en el manejo del conteo de votos, el respeto mutuo de los delegados de los partidos políticos, etc, etc, etc, pero no los extranjeros, por bienvenidos que sean.
Como lo dije hace meses, hoy lo repito nuevamente: Esos representantes de la "Comunidad Internacional" que hoy le niegan el derecho al pueblo hondureño a elegir, bajo sus normas legales, a sus autoridades, negándoles el reconocimiento, a priori, a las mismas, se tendrán que tragar sus palabras. ¡Copa para Insulza!
Se da, principalmente, en aquellos países en donde el sistema democrático es débil, incipiente o vulnerable, y los países que se sienten del Primer Mundo ayudan, con su a veces discutida posición moral, a santiguar y dar por bien o mal efectuadas las elecciones de un pequeño país.
¿Cuándo hemos visto salir delegaciones de América Latina para ir a "supervisar", que eso es lo que conlleva la denominada Observación Electoral, elecciones en Alemania, en Francia, en Inglaterra o en Estados Unidos?
De igual manera que los procesos internos de elección de autoridades de cualquiera de los países en donde no suele hacerse esa Observación es totalmente legítima, así igualmente lo son los procesos electorales en cualquiera de nuestros pobres países, sin observación o con élla.
La Observación de Elecciones por delegaciones de terceros países no constituye requisito legal alguno para absolutamente nada. Sin embargo, debemos reconocer que, en muchos casos, ayuda muchísimo a que los gobernantes inmorales no violen sus propias leyes electorales y, en un abuso de poder y de autoridad, cometiendo delitos punibles las más de las veces, le pasen encima a los candidatos de la oposición. Es una ayuda al sistema de pesos y contrapesos que no pasa de ser de índole moral.
En el caso de las elecciones municipales nicaragüenses de noviembre de 2008, hay registros documentados en video de los delitos electorales cometidos por los fieles seguidores de Daniel Ortega y del sandinismo, los cuales indefectiblemente tuvo que haber "observado" la denominada "Comunidad Internacional" a través de los delegados que situó en Nicaragua el día de la elección. ¿De qué sirvió toda esa observación, si los comicios se convirtieron en un fraude electoral y nadie dice hoy absolutamente nada al respecto? ¿De qué ha servido la denuncia de estos actos antijurídicos y antidemocráticos, si la figura del Observador no tiene peso ni el acaecimiento de tales hechos le hace mella?
Por el contrario, esa triste "Comunidad Internacional", ahora, con el caso de la crisis política hondureña y su próximo evento electoral, pretende hacernos creer que de ellos depende la legitimidad en la escogencia de las nuevas autoridades de ese país. ¡Qué alejados de la verdad y de la realidad están! Los únicos que en la práctica y en la ley le pueden dar legitimidad al proceso de elecciones en Honduras son los hondureños.
Mal hace esa "Comunidad Internacional" en insistir en la reinstalación de Manuel Zelaya, al estilo del gobierno guatemalteco, porque él mismo desistió ya, públicamente, de aceptar el cargo, sea cual sea la manera que encuentren de restituirlo.
La única razón que encontramos para que algunos gobiernos, como el de Guatemala y el de España, por ejemplo, sigan insistiendo en el tema, es porque están preparándose para seguir haciéndole la vida imposible a los hondureños el año entrante, y eso no es justo para nadie.
En Guatemala, por ejemplo, ya he señalado que el gobierno está totalmente divorciado de lo que la población comenta en las calles. En el caso de España no nos extrañaría que la generalidad de los españoles, muy dados a comentar de todo, podrán por sí mismos darse cuenta de que las conversaciones de la gente, normalmente plagadas de más sentido común que los gobernantes, van mayoritariamente por el lado de que el problema es hondureño y debe ser resuelto por hondureños.
Hay toda una doble moral en la disposición del Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien por un lado le condona a Bolivia toda la deuda bilateral española (US$77.0 millones), sin que Evo Morales haya hecho mayor mérito, como no sea amenazar con nacionalizar las inversiones españolas en Bolivia (medidas que revirtió después de la negociación del perdón de la deuda), y se ensañe con los hondureños por todo el lío que, desde antes del Golpe de Estado, armó Manuel Zelaya, el cual perdura hasta la fecha por la incomprensión de estos líderes de doble moral. Por cierto, ¿qué pensarán los españoles de la condonación de deuda a un país que quiere poner en órbita un satélite de poco más de US$300.0 millones? ¿Cuál es el costo per cápita de "defender" las inversiones privadas de Repsol YPF, Iberdrola, Santillana, Vueling, Telefónica, en beneficio único de sus accionistas? ¿No es todo esto una muestra de "interés, cuánto valés"?
Y es que en todo esto de la geopolítica, los grandes intereses españoles no están en Honduras, sino en Venezuela, por su petróleo, en Bolivia, por sus yacimientos de gas, en Brasil, por muchas cosas, en Argentina, con inversiones hasta en líneas aéreas, en todos los países en las telecomunicaciones, generación y transmision de energía, y en todo esto puede estar influyendo más la doble moral y las peticiones de los ideologizados presidentes amigos de Zelaya, que el sentido común que consiste en apoyar al pueblo hondureño para recobrar la normalidad, y Rodríguez Zapatero está haciendo, en nombre de todos los españoles, que los pobres hondureños paguen los platos rotos.
Y España, que en cuestiones de América Latina (Hispanoamérica, dicen allá) tiene cierto liderazgo frente a sus pares europeos, con las constantes declaraciones de la Vicepresidenta Primera del Gobierno de Rodríguez Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega, lejos de ayudar a encontrar una salida para la crisis hondureña, ha logrado que Europa se manifieste, por lo menos ante nuestros ojos, como incomprensible de la problemática total y compleja que ocasionó todo este lío, y que muchos de sus líderes, siendo tan inteligentes como lo han demostrado en el pasado, sólo demuestren que pueden leer lo que los militares hicieron en Honduras el 28 de junio, obviando todas las actuaciones previas de la Fiscalía, del Tribunal Supremo Electoral, de la Corte Suprema de Justicia, del Procurador de los Derechos Humanos, de las Cámaras, de las Iglesias, etc., así como de la actuación posterior del Congreso Nacional, que está integrado por diputados tan legítimamente electos como Manuel Zelaya.
¿Quién critica el cambio de rumbo de la política exterior estadounidense en el caso de estudio, como no sean Fidel Castro, Hugo Chávez, Daniel Ortega y Manuel Zelaya? Por lo menos en Guatemala, a nivel de gente de la calle que no participa en política activa pero se entera, fue totalmente comprensible y, además, plausible. Muchas personas venimos apoyando tal decisión.
Sin embargo, es buena y clara señal de que en Europa no se ha perdido del todo el sentido común, cuando nos enteramos que el Partido Popular Europeo, el grupo mayoritario en el Parlamento Europeo, enviará observadores, por su cuenta, en una clara señal de respaldo al pueblo hondureño, no a Zelaya ni a Micheletti. ¡Eso es sentido común!
Los invito a leer en este vínculo http://www.diariolasamericas.com/news.php?nid=89428 las declaraciones del líder de dicho grupo político, el eurodiputado Jaime Mayor Oreja, las cuales comparto casi en su totalidad, ya que, como señalé al principio, la legitimidad del proceso electoral no se la da una delegación de observadores, sino la manera como se lleva a cabo el proceso, la asistencia del pueblo a votar, la transparencia en el manejo del conteo de votos, el respeto mutuo de los delegados de los partidos políticos, etc, etc, etc, pero no los extranjeros, por bienvenidos que sean.
Como lo dije hace meses, hoy lo repito nuevamente: Esos representantes de la "Comunidad Internacional" que hoy le niegan el derecho al pueblo hondureño a elegir, bajo sus normas legales, a sus autoridades, negándoles el reconocimiento, a priori, a las mismas, se tendrán que tragar sus palabras. ¡Copa para Insulza!
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viernes, 6 de noviembre de 2009
NICARAGUA: EN MENOS DE UN MES, TERREMOTO POLÍTICO Y HURACÁN
Las desgracias de la querida Nicaragua han sido tan diversas, que su nivel actual de desarrollo tiene, forzosamente, que ser consecuencia de aquéllas.
La "Comunidad Internacional", por decirlo de alguna manera, se la ha disputado. Primero España, cuyos conquistadores, especialmente Pedro Arias de Ávila (Pedrarias Dávila), Francisco Hernández de Córdoba, fundador de las ciudades de León y Granada, y Cristóbal de Olid, brindaron a lo que ahora es ese país las primeras escaramuzas modernas; luego Inglaterra con aquella farsa que montó en la Mosquitia a principios del siglo XIX con la finalidad de apropiársela; posteriormente, a mediados de ese mismo siglo, el filibusterismo estadounidense al frente de William Walker (representante de los intereses económicos del multimillonario Vanderbilt), quien hasta se hizo proclamar Presidente para tener control del paso de caravanas de la costa este de Estados Unidos hacia la costa oeste, recién arrebatada a México, a través del Río San Juan y del Lago de Nicaragua y, de acuerdo con algunos estados esclavistas del sur de Estados Unidos, tomar control del resto de la región para convertir a todos los pequeños países en esclavistas, allegarlos a la Federación estadounidense y, con ellos, obtener la ansiada mayoría en el Congreso de ese país.
Ya en el siglo XX, las que serían las dos grandes potencias hegemónicas también se la disputaron: Estados Unidos, con la invasión de Corinto de 1912; o la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, hoy desaparecida, que con el apoyo a los sandinistas desde antes del triunfo de la revolución que provocó el derrocamiento de la dictadura de Anastasio Somoza, en 1979, y con el pretexto del apoyo al "Gobierno de Reconstrucción", prácticamente mantenía control militar durante la década de 1980, lo cual ocasionó, como contrapartida, la instalción de la base estadounidense de Palmerola en territorio hondureño. ¡Toda una guerra imperial en esta pequeña porción de América! La "Guerra Fría" mantenida por las dos potencias mundiales desde el final de la II Guerra Mundial en 1945, fue totalmente caliente en Centroamérica, y Nicaragua no fue la excepción. Ellos pusieron las armas, las balas, la plata, la ideología; Centroamérica puso los muertos.
En el aspecto político, Nicaragua también ha tenido fuertes problemas desde los inicios de su vida republicana. El primer personaje en ocupar la Presidencia de la República, Manuel Antonio de la Cerda Aguilar, fue fusilado en ejercicio del cargo en medio de una guerra civil que ya existía desde antes de ser nombrado Jefe del Estado de Nicaragua unos años antes. La misma ciudad de Managua se convirtió en capital de la República en 1852, en sustitución de Granada y León, las ciudades fundadas en 1524, dado que ambas estaban ligadas, la primera al bando conservador, la segunda al bando liberal, de tal manera que se requería que el gobierno estuviese instalado, fuese del bando que fuese, en territorio neutral y equidistante.
Luego, la historia nicaragüense del siglo XX fue, prácticamente, la de las oprobiosas dictaduras que no dejaron desarrollarse plenamente a su sociedad y provocaron, en el último cuarto de ese siglo, una revolución de los sectores sociales, apoyada en gran parte por la oligarquía incipiente, que dieron al traste con la última de aquéllas, la de Anastasio Somoza Debayle.
Ahora, en los albores del siglo XXI, las cosas no parecen mejorar. El antiguo líder revolucionario, ahora de casi 65 años, parece convertirse en el nuevo y primer dictador de este siglo, al movilizar sus serviles y suplentes magistrados de la Sala de Amparos de la Corte Suprema de Justicia para, en una sentencia totalmente controvertida que se extralimita también totalmente en sus funciones, declarar la inaplicabilidad de una norma constitucional para un grupo selecto de personas: el presidente Daniel Ortega y la "camorra" de alcaldes sandinistas.
Recalco: el término "totalmente" lo he empleado doblemente para enfatizar que esa sentencia siempre será discutida, no sólo desde el punto de vista del fondo sino de las irregularidades de forma para dejar sin conocer del caso a los magistrados titulares, así como que las funciones de los magistrados involucrados siempre serán consideradas fuera del ámbito de atribuciones que cualquier Constitución puede otorgar a un funcionario de ese rango.
Ya no son las armas las que dan los Golpes de Estado para montar militares en el trono del poder; ahora son las togas, ensuciadas por viles tinterillos que no debieran llamarse abogados, las que los dan para, luego de ejecutados, pretender montar en el mismo trono al Comandante y a sus comparsas.
Cuando pienso en mis hermanos nicaragüenses no dejo de reflexionar acerca de las cosas que, por sus mentes, estarán pasando. No es lo mismo aguantar las tonterías más grandes del gobierno de turno, como nos pasa a los guatemaltecos muchas veces, pero a sabiendas que hay una luz al final del tunel con la terminación del período para el cual fue electo el mandatario y la elección limpia, democrática y transparente de las nuevas autoridades, lo cual nos brinda un hálito de esperanza.
Sólo de pensar que lo que se les viene encima no serán sólo tonterías sino verdaderas maldades, no digamos en contra de las personas pero sí en contra del sistema democrático y de valores fundamentales para la convivencia pacífica, mis pensamientos vuelan hacia esos amigos nicaragüenses que tienen bien cimentados sus principios básicos para convivir en paz, que han de tener muchísimo pesar por su país e incertidumbre acerca del futuro de su patria en estos momentos.
Para ellos y para todas esas víctimas de los embates de la naturaleza de ayer, mis mejores deseos por que Dios ilumine sus pensamientos y los de quienes hoy detentan el poder y, en su soberbia, no se dan cuenta de dos cosas: del daño que le hacen a su país y que, en este mundo, nadie es indispensable.
Para esos abogados que se prestan a encender la mecha de la discordia en el suelo que los vio nacer, dándole prioridad a su ideología sobre los principios que, acerca del Derecho, tuvieron que haber aprendido en la Universidad, mi total desprecio por las ilegalidades que están cometiendo.
La "Comunidad Internacional", por decirlo de alguna manera, se la ha disputado. Primero España, cuyos conquistadores, especialmente Pedro Arias de Ávila (Pedrarias Dávila), Francisco Hernández de Córdoba, fundador de las ciudades de León y Granada, y Cristóbal de Olid, brindaron a lo que ahora es ese país las primeras escaramuzas modernas; luego Inglaterra con aquella farsa que montó en la Mosquitia a principios del siglo XIX con la finalidad de apropiársela; posteriormente, a mediados de ese mismo siglo, el filibusterismo estadounidense al frente de William Walker (representante de los intereses económicos del multimillonario Vanderbilt), quien hasta se hizo proclamar Presidente para tener control del paso de caravanas de la costa este de Estados Unidos hacia la costa oeste, recién arrebatada a México, a través del Río San Juan y del Lago de Nicaragua y, de acuerdo con algunos estados esclavistas del sur de Estados Unidos, tomar control del resto de la región para convertir a todos los pequeños países en esclavistas, allegarlos a la Federación estadounidense y, con ellos, obtener la ansiada mayoría en el Congreso de ese país.
Ya en el siglo XX, las que serían las dos grandes potencias hegemónicas también se la disputaron: Estados Unidos, con la invasión de Corinto de 1912; o la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, hoy desaparecida, que con el apoyo a los sandinistas desde antes del triunfo de la revolución que provocó el derrocamiento de la dictadura de Anastasio Somoza, en 1979, y con el pretexto del apoyo al "Gobierno de Reconstrucción", prácticamente mantenía control militar durante la década de 1980, lo cual ocasionó, como contrapartida, la instalción de la base estadounidense de Palmerola en territorio hondureño. ¡Toda una guerra imperial en esta pequeña porción de América! La "Guerra Fría" mantenida por las dos potencias mundiales desde el final de la II Guerra Mundial en 1945, fue totalmente caliente en Centroamérica, y Nicaragua no fue la excepción. Ellos pusieron las armas, las balas, la plata, la ideología; Centroamérica puso los muertos.
En el aspecto político, Nicaragua también ha tenido fuertes problemas desde los inicios de su vida republicana. El primer personaje en ocupar la Presidencia de la República, Manuel Antonio de la Cerda Aguilar, fue fusilado en ejercicio del cargo en medio de una guerra civil que ya existía desde antes de ser nombrado Jefe del Estado de Nicaragua unos años antes. La misma ciudad de Managua se convirtió en capital de la República en 1852, en sustitución de Granada y León, las ciudades fundadas en 1524, dado que ambas estaban ligadas, la primera al bando conservador, la segunda al bando liberal, de tal manera que se requería que el gobierno estuviese instalado, fuese del bando que fuese, en territorio neutral y equidistante.
Luego, la historia nicaragüense del siglo XX fue, prácticamente, la de las oprobiosas dictaduras que no dejaron desarrollarse plenamente a su sociedad y provocaron, en el último cuarto de ese siglo, una revolución de los sectores sociales, apoyada en gran parte por la oligarquía incipiente, que dieron al traste con la última de aquéllas, la de Anastasio Somoza Debayle.
Ahora, en los albores del siglo XXI, las cosas no parecen mejorar. El antiguo líder revolucionario, ahora de casi 65 años, parece convertirse en el nuevo y primer dictador de este siglo, al movilizar sus serviles y suplentes magistrados de la Sala de Amparos de la Corte Suprema de Justicia para, en una sentencia totalmente controvertida que se extralimita también totalmente en sus funciones, declarar la inaplicabilidad de una norma constitucional para un grupo selecto de personas: el presidente Daniel Ortega y la "camorra" de alcaldes sandinistas.
Recalco: el término "totalmente" lo he empleado doblemente para enfatizar que esa sentencia siempre será discutida, no sólo desde el punto de vista del fondo sino de las irregularidades de forma para dejar sin conocer del caso a los magistrados titulares, así como que las funciones de los magistrados involucrados siempre serán consideradas fuera del ámbito de atribuciones que cualquier Constitución puede otorgar a un funcionario de ese rango.
Ya no son las armas las que dan los Golpes de Estado para montar militares en el trono del poder; ahora son las togas, ensuciadas por viles tinterillos que no debieran llamarse abogados, las que los dan para, luego de ejecutados, pretender montar en el mismo trono al Comandante y a sus comparsas.
Cuando pienso en mis hermanos nicaragüenses no dejo de reflexionar acerca de las cosas que, por sus mentes, estarán pasando. No es lo mismo aguantar las tonterías más grandes del gobierno de turno, como nos pasa a los guatemaltecos muchas veces, pero a sabiendas que hay una luz al final del tunel con la terminación del período para el cual fue electo el mandatario y la elección limpia, democrática y transparente de las nuevas autoridades, lo cual nos brinda un hálito de esperanza.
Sólo de pensar que lo que se les viene encima no serán sólo tonterías sino verdaderas maldades, no digamos en contra de las personas pero sí en contra del sistema democrático y de valores fundamentales para la convivencia pacífica, mis pensamientos vuelan hacia esos amigos nicaragüenses que tienen bien cimentados sus principios básicos para convivir en paz, que han de tener muchísimo pesar por su país e incertidumbre acerca del futuro de su patria en estos momentos.
Para ellos y para todas esas víctimas de los embates de la naturaleza de ayer, mis mejores deseos por que Dios ilumine sus pensamientos y los de quienes hoy detentan el poder y, en su soberbia, no se dan cuenta de dos cosas: del daño que le hacen a su país y que, en este mundo, nadie es indispensable.
Para esos abogados que se prestan a encender la mecha de la discordia en el suelo que los vio nacer, dándole prioridad a su ideología sobre los principios que, acerca del Derecho, tuvieron que haber aprendido en la Universidad, mi total desprecio por las ilegalidades que están cometiendo.
miércoles, 28 de octubre de 2009
TRES DIFERENTES CRISIS, UNA SOLA LA CAUSA
En este blog he venido hablando de tres diferentes crisis: comencé explicando la crisis institucional en el Parlamento Centroamericano, que me llevaron, en primer lugar, a demandarlo ante la Corte Centroamericana de Justicia en noviembre de 2008 y luego, a pedirle la renuncia a la Junta Directiva espuria encabezada por la diputada Gloria Guadalupe Oquelí de Macoto (a veces lo ponen con doble T), en febrero del presente año.
En segundo lugar, le he dedicado varios artículos al análisis de la crisis política hondureña, que comenzó alrededor del cuarto trimestre de 2008, se agudizó el 28 de junio del presente año con el torpe Golpe de Estado que provocó la salida ilegal del expresidente Manuel Zelaya a Costa Rica, y que se ha venido prolongando hasta la presente fecha.
Por último, la crisis política nicaragüense, que arrancó con el fraude electoral municipal de noviembre de 2008 y se agudizó con la segunda fase del Golpe de Estado Técnico con el vergonzoso fallo de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de ese país, el 19 de octubre del presente año, cuando fueron intempestivamente reemplazados los Magistrados Titulares por los suplentes, lacayos del sandinismo, y en una sentencia insólita no declaran la inconstitucionalidad de alguna norma específica sino declaran la inaplicabilidad de varios artículos constitucionales, favoreciendo la reelección presidencial de Daniel Ortega y de alrededor de las dos terceras partes de los alcaldes del país, todos sandinistas.
Tres actores diferentes en estos tres escenarios, pero igual de megalómanos, igual de sociópatas, igual de irrespetuosos de la normativa jurídica del más alto nivel, la constitutiva.
Es la falta de respeto a la normativa jurídica la que tiene de cabeza a Honduras, al PARLACEN y a Nicaragua. Nada habría sucedido en niguno de los escenarios de que hablamos con el mínimo respeto a las normas básicas de convivencia contenidas, respectivamente, en el Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano, en la Constitución hondureña y en la Constitución nicaragüense.
¿De qué sirve que estos tres personajes por demás pintorescos e históricos puedan acreditar varias décadas de experiencia política, si dicha vivencia no les ha servido más que para hacerse prepotentes, autoritarios e irrespetuosos de todos los demás al pasarle por encima a las leyes que son de todos?
¡Que Dios sane a estos pseudodirigentes de la cabeza y les dé el sentido común de que carecen!
En segundo lugar, le he dedicado varios artículos al análisis de la crisis política hondureña, que comenzó alrededor del cuarto trimestre de 2008, se agudizó el 28 de junio del presente año con el torpe Golpe de Estado que provocó la salida ilegal del expresidente Manuel Zelaya a Costa Rica, y que se ha venido prolongando hasta la presente fecha.
Por último, la crisis política nicaragüense, que arrancó con el fraude electoral municipal de noviembre de 2008 y se agudizó con la segunda fase del Golpe de Estado Técnico con el vergonzoso fallo de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de ese país, el 19 de octubre del presente año, cuando fueron intempestivamente reemplazados los Magistrados Titulares por los suplentes, lacayos del sandinismo, y en una sentencia insólita no declaran la inconstitucionalidad de alguna norma específica sino declaran la inaplicabilidad de varios artículos constitucionales, favoreciendo la reelección presidencial de Daniel Ortega y de alrededor de las dos terceras partes de los alcaldes del país, todos sandinistas.
Tres actores diferentes en estos tres escenarios, pero igual de megalómanos, igual de sociópatas, igual de irrespetuosos de la normativa jurídica del más alto nivel, la constitutiva.
Es la falta de respeto a la normativa jurídica la que tiene de cabeza a Honduras, al PARLACEN y a Nicaragua. Nada habría sucedido en niguno de los escenarios de que hablamos con el mínimo respeto a las normas básicas de convivencia contenidas, respectivamente, en el Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano, en la Constitución hondureña y en la Constitución nicaragüense.
¿De qué sirve que estos tres personajes por demás pintorescos e históricos puedan acreditar varias décadas de experiencia política, si dicha vivencia no les ha servido más que para hacerse prepotentes, autoritarios e irrespetuosos de todos los demás al pasarle por encima a las leyes que son de todos?
¡Que Dios sane a estos pseudodirigentes de la cabeza y les dé el sentido común de que carecen!
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lunes, 26 de octubre de 2009
A LAS PUERTAS DE LA GUERRA CIVIL EN NICARAGUA
La prepotencia es temeraria; cuando se le agregan dólares estadounidenses que debieran ser patrimonio exclusivo del pueblo venezolano y que ahora sirven para interferir en los asuntos internos de Bolivia, Ecuador, Argentina, Nicaragua, Honduras, Uruguay, Colombia, por nombrar algunos países, o la Organización de Estados Americanos, OEA, por nombrar alguna Institución, la prepotencia se vuelve estupidez.
Nicaragua ya tuvo su guerra constitucionalista en los albores del siglo XX; luego se dio la intervención funesta de Estados Unidos y la guerra heróica de Augusto C. Sandino, la cual finalizó hasta después de que Teodoro Roossevelt retirara las tropas estadounidenses de Nicaragua al amparo de su política del "New Deal" o un Nuevo Trato.
Fueron estas gestas del pasado las que inspiraron la conformación del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, en 1961, por figuras como Carlos Fonseca Amador y Tomás Borge.
Luego, fue una lucha de todo un pueblo en contra de la odiosa dictadura de Anastasio Somoza García, de primero (asesinado por Rigoberto López a fines de los años 1950's), y de su hijo Anastasio Somoza Debayle, de último, la que llevó al gobierno revolucionario que duró de 1979 a 1990.
Daniel Ortega se encontraba en Costa Rica cuando triunfó la Revolución en 1979 en Nicaragua, pero de alguna manera se las ingenió para quedar en la Junta Revolucionaria, inicialmente, y para gobernar depués, con el apoyo de su hermano Humberto al frente del Ejército Sandinista, hasta que Violeta Barrios de Chamorro, la viuda de Pedro Joaquín Chamorro, periodista liberal asesinado años antes por los esbirros de Somoza, ganó la Presidencia.
Luego de los gobiernos de Barrios de Chamorro, de Arnoldo Alemán y de Enrique Bolaños, vistiéndose de rosado, cambiando el himno sandinista por el Himno a la Alegría (4to, movimiento de la 9a. Sinfonía de Ludwig van Beethoven) y soltando palomas en medio de sus discursos, el comandante revolucionario Daniel Ortega, amparado en la Constitución de Nicaragua, que permite la reelección si no son períodos seguidos, ganó por primera vez la Presidencia de la República mediante elecciones libres y democráticas.
La burla que Daniel Ortega ha hecho de la Democracia, burlándose de las reglas del juego sin que nadie le diga nada, lo ha envalentonado, estimulándolo los consejos no siempre buenos de su ahora amigo Hugo Chávez, el Neo Emperador Chamo.
Nadie se ha atrevido a decirle nada de la cooptación que ha hecho de los tribunales de justicia, de las cortes de apelaciones y de la Corte Suprema de Justicia, en donde los patéticos casos de Arnoldo Alemán Lacayo, expresidente de la República, y de Carlos Guerra Gallardo, exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia, hoy magistrado de la Corte Centroamericana de Justicia, negociando ambos su impunidad a cambio de convertirse en lacayos del Presidente de la República, uno a través de sus huestes políticas, el otro a través de sus servicios en la CCJ, producen náuseas a las personas decentes y democráticas.
El Golpe de Estado en Nicaragua, del cual nadie de la mal denominada "Comunidad Internacional" ha dicho "esta boca es mía", ha sido una obra maestra de planeación, efectuada obviamente por personas dedicadas a tiempo completo a pensar cómo defraudar, de la manera que sea, a la Democracia, con tal de conseguir los fines del grupo; se está llevando a cabo desde hace algún tiempo, desde el demostrado fraude electoral municipal en noviembre de 2008 y, ante las legítimas protestas populares, Daniel Ortega se quejó ante la Asamblea General y el mismo José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, quien en lugar de utilizar toda la energía que le hemos visto desplegar contra el pueblo hondureño, no tenemos conocimiento de que haya movido un dedo en favor de la democracia nicaragüense.
El fraude electoral que sólo TeleSur, la televisión oficial de venezuela, defendió, fue la primera fase un plan bien orquestado y más ambicioso. Hoy, mediante este ardid, los alcaldes nicaragüenses del FSLN son más de las dos terceras partes del total de alcaldes del país. Si, además, agregamos que innumerables alcaldes participan del "churro legal" que pretenden hacernos tragar como válido, y ahora visualizan su reelección, entenderemos que es otra fase del Golpe de Estado Técnico que pretende asegurar el apoyo de los líderes del interior del país al hacerlos participar del mismo proyecto político antijurídico.
La última fase de este bien orquestado y diabólico Golpe de Estado, será, si se llega, el proceso eleccionario de 2012 en el cual Daniel Ortega y sus secuaces alcaldes tratarán de violentar el proceso democrático que establece la Constitución de Nicaragua y, si ya hicieron fraude electoral en 2008 y nada pasó, ¿qué les impide repetirlo nuevamente?
Sin embargo, el peligro que estamos viendo venir va en dos vías: la primera, el inevitable pleito interno dentro del FSLN, porque es obvio que, después de tantos años, habrá otros personajes dentro del partido con el interés de llegar a ser Presidente de la República, y esta jugada de Ortega pueda dar lugar a la ruputra definitiva. Lo mismo pasará en cada municipio con los Alcaldes que pretenden reelegirse.
Pero, por otro lado, es inevitable pensar que lo que ha prendido Ortega es la mecha de una nueva guerra civil en Nicaragua, porque quienes no son correligionarios del mismo pueden estar interpretando que este es un paso más hacia la odiosa dictadura que ya vivieron durante los años de los Somoza, la misma que Ortega Saavedra ayudó a eliminar, y es lógico suponer que habrá muchos nicaragüenses pensando que, si antes aguantaban los desmanes y ocurrencias porque había opción de derrotarlo en las urnas, ante tremendo descaro ya no están viendo una luz al final del tunel sino un período largo de nubarrones que hoy podrían quitarse de encima si reaccionan de alguna manera especial.
Con todo lo que he venido escribiendo sobre la crisis política hondureña, no he tenido realmente una preocupación seria de que la misma desemboque en guerra civil, porque los hondureños, en su gran mayoría, están unidos frente al expresidente Zelaya, quien fue el primero en violar la Constitución. Mis temores por el tema de Honduras los pondré en la próxima entrega.
Pero sobre el caso de Nicaragua sí tengo un tremendo temor de que esto termine mal, razón por la cual hago un llamado a todos, a la mal denominada "Comunidad Internacional", a la OEA, a la ONU, a los líderes políticos defensores de los derechos humanos y democráticos, para que, con la misma energía inusual utilizada en contra de Honduras, hoy se apersonen en Nicaragua para exigir el respeto a la Constitución, la separación de poderes y el irrestricto apego a la legalidad.
Es la "Comunidad Internacional" la que no ha dejado solo a un paria en Honduras, Manuel Zelaya. Hoy, pareciera que el pueblo nicaragüense está solo frente a la cooptación institucional y la sociopatía de Daniel Ortega, y desde esta humilde tribuna les pido que no los dejen solos, porque las batallas legales, de medios y posiblemente de otra naturaleza, están recién comenzando.
Nicaragua ya tuvo su guerra constitucionalista en los albores del siglo XX; luego se dio la intervención funesta de Estados Unidos y la guerra heróica de Augusto C. Sandino, la cual finalizó hasta después de que Teodoro Roossevelt retirara las tropas estadounidenses de Nicaragua al amparo de su política del "New Deal" o un Nuevo Trato.
Fueron estas gestas del pasado las que inspiraron la conformación del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, en 1961, por figuras como Carlos Fonseca Amador y Tomás Borge.
Luego, fue una lucha de todo un pueblo en contra de la odiosa dictadura de Anastasio Somoza García, de primero (asesinado por Rigoberto López a fines de los años 1950's), y de su hijo Anastasio Somoza Debayle, de último, la que llevó al gobierno revolucionario que duró de 1979 a 1990.
Daniel Ortega se encontraba en Costa Rica cuando triunfó la Revolución en 1979 en Nicaragua, pero de alguna manera se las ingenió para quedar en la Junta Revolucionaria, inicialmente, y para gobernar depués, con el apoyo de su hermano Humberto al frente del Ejército Sandinista, hasta que Violeta Barrios de Chamorro, la viuda de Pedro Joaquín Chamorro, periodista liberal asesinado años antes por los esbirros de Somoza, ganó la Presidencia.
Luego de los gobiernos de Barrios de Chamorro, de Arnoldo Alemán y de Enrique Bolaños, vistiéndose de rosado, cambiando el himno sandinista por el Himno a la Alegría (4to, movimiento de la 9a. Sinfonía de Ludwig van Beethoven) y soltando palomas en medio de sus discursos, el comandante revolucionario Daniel Ortega, amparado en la Constitución de Nicaragua, que permite la reelección si no son períodos seguidos, ganó por primera vez la Presidencia de la República mediante elecciones libres y democráticas.
La burla que Daniel Ortega ha hecho de la Democracia, burlándose de las reglas del juego sin que nadie le diga nada, lo ha envalentonado, estimulándolo los consejos no siempre buenos de su ahora amigo Hugo Chávez, el Neo Emperador Chamo.
Nadie se ha atrevido a decirle nada de la cooptación que ha hecho de los tribunales de justicia, de las cortes de apelaciones y de la Corte Suprema de Justicia, en donde los patéticos casos de Arnoldo Alemán Lacayo, expresidente de la República, y de Carlos Guerra Gallardo, exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia, hoy magistrado de la Corte Centroamericana de Justicia, negociando ambos su impunidad a cambio de convertirse en lacayos del Presidente de la República, uno a través de sus huestes políticas, el otro a través de sus servicios en la CCJ, producen náuseas a las personas decentes y democráticas.
El Golpe de Estado en Nicaragua, del cual nadie de la mal denominada "Comunidad Internacional" ha dicho "esta boca es mía", ha sido una obra maestra de planeación, efectuada obviamente por personas dedicadas a tiempo completo a pensar cómo defraudar, de la manera que sea, a la Democracia, con tal de conseguir los fines del grupo; se está llevando a cabo desde hace algún tiempo, desde el demostrado fraude electoral municipal en noviembre de 2008 y, ante las legítimas protestas populares, Daniel Ortega se quejó ante la Asamblea General y el mismo José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, quien en lugar de utilizar toda la energía que le hemos visto desplegar contra el pueblo hondureño, no tenemos conocimiento de que haya movido un dedo en favor de la democracia nicaragüense.
El fraude electoral que sólo TeleSur, la televisión oficial de venezuela, defendió, fue la primera fase un plan bien orquestado y más ambicioso. Hoy, mediante este ardid, los alcaldes nicaragüenses del FSLN son más de las dos terceras partes del total de alcaldes del país. Si, además, agregamos que innumerables alcaldes participan del "churro legal" que pretenden hacernos tragar como válido, y ahora visualizan su reelección, entenderemos que es otra fase del Golpe de Estado Técnico que pretende asegurar el apoyo de los líderes del interior del país al hacerlos participar del mismo proyecto político antijurídico.
La última fase de este bien orquestado y diabólico Golpe de Estado, será, si se llega, el proceso eleccionario de 2012 en el cual Daniel Ortega y sus secuaces alcaldes tratarán de violentar el proceso democrático que establece la Constitución de Nicaragua y, si ya hicieron fraude electoral en 2008 y nada pasó, ¿qué les impide repetirlo nuevamente?
Sin embargo, el peligro que estamos viendo venir va en dos vías: la primera, el inevitable pleito interno dentro del FSLN, porque es obvio que, después de tantos años, habrá otros personajes dentro del partido con el interés de llegar a ser Presidente de la República, y esta jugada de Ortega pueda dar lugar a la ruputra definitiva. Lo mismo pasará en cada municipio con los Alcaldes que pretenden reelegirse.
Pero, por otro lado, es inevitable pensar que lo que ha prendido Ortega es la mecha de una nueva guerra civil en Nicaragua, porque quienes no son correligionarios del mismo pueden estar interpretando que este es un paso más hacia la odiosa dictadura que ya vivieron durante los años de los Somoza, la misma que Ortega Saavedra ayudó a eliminar, y es lógico suponer que habrá muchos nicaragüenses pensando que, si antes aguantaban los desmanes y ocurrencias porque había opción de derrotarlo en las urnas, ante tremendo descaro ya no están viendo una luz al final del tunel sino un período largo de nubarrones que hoy podrían quitarse de encima si reaccionan de alguna manera especial.
Con todo lo que he venido escribiendo sobre la crisis política hondureña, no he tenido realmente una preocupación seria de que la misma desemboque en guerra civil, porque los hondureños, en su gran mayoría, están unidos frente al expresidente Zelaya, quien fue el primero en violar la Constitución. Mis temores por el tema de Honduras los pondré en la próxima entrega.
Pero sobre el caso de Nicaragua sí tengo un tremendo temor de que esto termine mal, razón por la cual hago un llamado a todos, a la mal denominada "Comunidad Internacional", a la OEA, a la ONU, a los líderes políticos defensores de los derechos humanos y democráticos, para que, con la misma energía inusual utilizada en contra de Honduras, hoy se apersonen en Nicaragua para exigir el respeto a la Constitución, la separación de poderes y el irrestricto apego a la legalidad.
Es la "Comunidad Internacional" la que no ha dejado solo a un paria en Honduras, Manuel Zelaya. Hoy, pareciera que el pueblo nicaragüense está solo frente a la cooptación institucional y la sociopatía de Daniel Ortega, y desde esta humilde tribuna les pido que no los dejen solos, porque las batallas legales, de medios y posiblemente de otra naturaleza, están recién comenzando.
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