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jueves, 26 de noviembre de 2009

LA VERDAD SOBRE LA REUNIÓN DE PRESIDENTES DE CENTROAMÉRICA EN COSTA RICA

El Presidente Oscar Arias ostenta este semestre, según ha sido la costumbre porque no existe respaldo jurídico en Tratado o Convenio alguno, la Presidencia Pro Témpore de la Reunión de Presidentes de Centroamérica.

Corresponde a este Presidente Pro Témpore de facto, y aquí sí se aplica correctamente el término, la convocatoria a las Reuniones de Presidentes de Centroamérica.

Oscar Arias, el Presidente de Costa Rica, ha venido siendo la voz disidente dentro de esa Instancia Política, al haber manifestado, hace varios meses, su criterio acerca de la inutilidad de dichas reuniones en donde señaló que sólo se llega a perder el tiempo.

Hace unos meses hice público en este blog las ronchas que esas declaraciones hicieron, por lo menos en la Asamblea Plenaria del PARLACEN, en donde el grupo de izquierda presentó una propuesta calcada del manifiesto de la Cancillería nicaragüense, debate en el cual fui el único en otorgarle al Presidente Arias el beneficio de la duda de lo que había expresado públicamente, porque no se puede estar en desacuerdo que el proceso de integración de la región tiene más de 50 años, ha habido múltiples reuniones de Presidentes y la integración de nuestros países todavía no llega al nivel en que se beneficie a los ciudadanos.

El asunto, actualizando el tema, es que las noticias en Guatemala han sido que Oscar Arias había manifestado, ahora, que no iba a haber Reunión de Presidentes; así, sin mayor explicación, ya que la Secretaría General del Sistema de la Integración Económica, SG-SICA, sólo se concretó a mencionar las dificultades "por todos conocidas y demás dificultades para la realización de los trabajos preparatorios".

Las dificultades que nadie menciona pero que están en el ambiente, pueden ser la crisis política de Honduras que implica, intrínsecamente, un tema de representación de ese Estado en la Reunión, el Golpe de Estado Técnico en Nicaragua al favorecer un fallo la ilegal e inconstitucional reelección de Daniel Ortega y los alcaldes sandinistas, los roces anteriores entre las cancillerías nicaragüense y costarricense, especialmente, a raíz de las declaraciones de Oscar Arias a las cuales nos hemos referido (porque en esa época el Presidente Pro Témpore de facto era Daniel Ortega), la reciente sentencia de la Corte Centroamericana de Justicia en contra del Estado de Costa Rica por el tema aduanero (sobre el cual me refiero en la entrada del 16 de noviembre en curso), la posición política de Panamá con relación a su decisión de retirarse del PARLACEN pero solicitando integrarse a otras instituciones del SICA, que ha sido recibido con hielo en el resto de cancillerías del Sistema.

El fondo del asunto, según nos hemos enterado extraoficialmente, es que la cancillería costarricense sí hizo las convocatorias previas pero, bajo el liderazgo de Daniel Ortega, parece que recibió respuestas de hielo en toda la región, razón por la cual tuvo que dar marcha atrás y emitir una comunicación oficial a la SG-SICA en el sentido indicado.

Ahora bien, el semestre entrante, el Presidente Pro Témpore de hecho será el Presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, quien, como señalamos, está enfrentado con el resto de la región porque no entiende que la integración en ha sido concebida como un Sistema y que, por ende, no puede escoger a qué instituciones pertenece y a cuáles no, y mientras quiera disfrutar de unas y prescindir de otras, su posición no podrá ser entendida en el resto de países que sí ven el proceso de integración como un todo. Lo anterior es motivo suficiente para anticipar que, por lo menos hasta junio de 2010, no veremos una Reunión de Presidentes instalada formalmente.

Mientras tanto, seguirá siendo una aspiración de los ciudadanos centroamericanos ver avances concretos en la región en materia de integración, como por ejemplo la libre movilidad y tránsito de vehículos y personas, sin hacer una sola parada entre fronteras.

miércoles, 14 de octubre de 2009

¿HACIA DÓNDE LLEVA LA COMUNIDAD INTERNACIONAL A AMÉRICA LATINA?

Existe tremendo contrasentido, para el futuro democrático de América Latina, con el triste papel que está jugando la denominada "Comunidad Internacional", que en lugar de entenderse por el conjunto de ciudadanos que conformamos el mundo, el término se lo han atribuido los líderes del mundo, muchos de ellos totalmente desgastados en sus propios países. Esa "Comunidad Internacional", en su doble moral, por lo que percibimos, viene actuando precisamente en contra del sentir de la gran mayoría de los gobernados de sus respectivos países, y lo que es peor, esa mayoría de opositores a esa política, viene creciendo en la medida que cada día que pasa entendemos mejor que nuestros supuestos líderes van en el sentido equivocado de lo que la razón dicta, distanciándonos cada vez más de ellos. Aunque no todos ejerzamos la política o participemos en élla, todos tenemos ese olfato, ese sentido político de lo que es correcto, de lo que es moral, de lo que es ético, de lo que debiera hacerse. De ahí que comentemos, opinemos y terminemos estando en contra o a favor de algo. Eso sucede siempre. No necesitamos ser activistas políticos sino sólo encontrarnos a alguien en el supermercado, ir al banco; interactuar con las personas. Las poblaciones de nuestros países poco a poco vamos entendiendo las barbaridades que tratan de hacer con el pueblo hondureño, que son súbditos de una constitución legítima y soberana, la entienden mejor que ninguno que provenga de afuera, y están mayoritariamente entendidos y unidos en que el Golpe de Estado que derrocó al Presidente Manuel Zelaya fue la conclusión de un proceso de crisis constitucional y de valores que él mismo inició meses antes. Cuando uno observa en un país que la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional, el Tribunal Supremo Electoral, el Ministerio Público, el Defensor de los Derechos Humanos, la Conferencia Episcopal, la Congregación de Iglesias Evangélicas, las Universidades, el Sector Privado Organizado, los Partidos Políticos, los Colegios Profesionales y la mayoría de medios de comunicación social y de ciudadanos, están de acuerdo en algo, es porque tienen elementos suficientes para sustentar las razones que justifican esa unidad de criterio. ¡Ya quiero ver yo este grado de unidad frente a cualquier causa en cualquier país que se considere el más civilizado del mundo! De veras: reto a cualquiera que me haga el favor de ilustrarme por si existe algún caso semejante que no conozca. ¿Hubo ilegalidad con sacar al Presidente Zelaya del país? Sí. ¿Le conviene a Honduras restituir a un Presidente que ha sido declarado traidor a la patria conforme al artículo 239 de su Constitución? No. No le conviene, ni puede, ya que conforme esa norma constitucional no sólo perdió el cargo, es considerado un traidor a la patria y, además, tiene impedimento cons-ti-tu-cio-nal para ocupar cargos públicos durante dos lustros. No fue un Golpe de Estado efectuado por los militares para derogar la Constitución y gobernar. Los militares, hasta donde entiendo, fueron el instrumento final que debieron capturar al Presidente y consignarlo a los Tribunales de Justicia, después de un largo proceso en donde hubo resoluciones de varias instituciones declarando las ilegalidades del entonces Presidente Zelaya; luego de que hubiera órdenes expresas emanadas de las cortes hondureñas, las cuales desobedeció el Presidente de ese entonces, cometiendo el delito de desacato porque, aún siendo el Presidente de la República, nadie es superior a la ley. El problema se suscita porque las violaciones legales del sociópata Zelaya no sólo son de carácter constitucional, sino que fueron acciones deliberadas cometidas directamente en contra de los artículos que los legisladores constituyentes hondureños dejaron protegidos para que nadie los tocara, declarando a quien se atreviera, de una vez, traidor a la patria. Eso tiene también su razón de ser, y no por eso el mediador impuesto por esa "Comunidad Internacional", el Presidente Oscar Arias, con uno de los porcentajes de popularidad más bajos del mundo en su propio país, tiene derecho a decir que esa constitución es un adefesio o que es lo peor que ha visto, sólo porque no la estudio antes de hacer su propuesta, de tal manera que el Acuerdo de San José es inconstitucional. La razón de ser de esa norma es, precisamente, una larga serie de Golpes de Estado que se dieron en Honduras en décadas pasadas, que sí llevaron a dictaduras que hoy no hay. Es la manera que encontraron esos legisladores constitucionales de proteger a su país de nuevos dictadores. ¿Tanto le cuesta a la "Comunidad Internacional" entender cuáles eran las verdaderas intenciones del instrumento denominado Manuel Zelaya, dentro del contexto político del eje formado por La Habana-Caracas? ¿O sólo tienen ojos para ver a Honduras pero no ven cómo ese eje ha influido para hacer fraude electoral en Nicaragua e influir con dólares que son de los venezolanos en los procesos políticos de Bolivia, Ecuador, El Salvador y Argentina, y están influyendo ya en el actual proceso político uruguayo al "comprarle" varias decenas de millones de dólares en libros a una editorial de un pariente del candidato charrúa de Hugo Chávez? Lo mismo esperamos que pueda pasar en Guatemala, donde el actual gobierno ha demostrado querer hacer todo lo que dicten en La Habana y en Caracas, por más que Fidel Castro no le haya recibido la Orden del Quetzal al Presidente Álvaro Colom, poniendo en ridículo a todos los guatemaltecos. Condenar a Honduras por defender sus propias instituciones y su propio sistema jurídico y democrático, el cual está montado en el andamiaje de su propia historia, es inmoral. Pero doblemente inmoral es permanecer callado ante las evidencias que el mundo maneja, a través de la información que todos conocemos, acerca del acoso permanente que Hugo Chávez viene haciendo, con los dólares que los estadounidenses le pagan por el petróleo que extraen en suelo venezolano, a las democracias del resto de países de América Hispana. Lamento decirles por este medio a todos los amigos políticos europeos que durante años he conocido, que hoy todavía están activos, que lo están haciendo mal; que es inmoral lo que hacen con Honduras, que no tienen derecho de decidir si el ganador de las próximas elecciones será legítimo o no (función que le corresponde, con EXCLUSIVIDAD, a los hondureños), y mucho menos pueden andar por el mundo castigando, de cualquier manera que se les ocurra, a quienes han venido defendiendo su Constitución, sus instituciones, su libertad, su patria. ¿Por qué Estados Unidos de América le quitó las visas a los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia de Honduras? Si la actuación de jueces y magistrados debe ser independiente, si esa independencia está consagrada no sólo en la normativa legal interna sino en la doctrina general aceptada por todos en el mundo y, además, su fallo en contra del Presidente Zelaya fue unánime y enmarcado dentro de su propio régimen legal, ¿a cuenta de qué se constituyen, de esa manera, en juzgadores de los asuntos internos de otro país? Eso definitivamente NO ES MORAL, NI ÉTICO. Estados Unidos, hasta hoy, algún ejemplo ha dado al mundo del sentido de Justicia que hoy le falta a esas decisiones punitivas.

¿Dónde estaba esa denominada "Comunidad Internacional" cuando Manuel Zelaya violaba, reiteradamente, diferentes leyes de su país? ¿Qué dijeron cuando Zelaya organizó una turba y, contra la orden de un tribunal, rompió el cerco militar que resguardaba la papelería y las urnas que habían llegado de Venezuela y se las llevó? Recordemos que los eventos en Honduras no comenzaron el 28 de junio, sino culminaron en esa fecha. ¿Es que son tan ciegos que no vieron venir la estampida, aún oyéndose pisadas de animal grande durante meses?

Luego, la "Comunidad Internacional", a través de Estados Unidos, "designa" a Oscar Arias como su instrumento mediador, confiando en que fue laureado con el Premio Nóbel de la Paz hace 22 años, pero desconociendo que el Comité Noruego para el Premio Nóbel de la Paz, integrado en su totalidad por políticos que se confunden como todo ser humano, pudo haberse equivocado en aquella oportunidad, como queda demostrado que, al escogerlo, también se equivocaron, porque un mediador no puede descalificar, como lo ha hecho Oscar Arias, la Ley Suprema del país donde, supuestamente, tiene que mediar. ¿Cómo le iría al Presidente Arias con tal sólo visitar Honduras, hoy?

El hecho es que Oscar Arias es un antiguo conocido de los estadounidenses; hasta ahí encuentro el mérito de tan delicado encargo. Con Guatemala gobernada por una mujer sin mandato, a través de su pareja el Presidente, pero coqueteando con Castro y con Chávez; con El Salvador recién estrenándose con un gobierno del FMLN, la antigua guerrilla salvadoreña; con Daniel Ortega, de larga y discutida trayectoria en Nicaragua.... pues Arias... y pusieron a mediar a alguien que no sabe hacerlo y que, desde un principio, se inclinó por un solo bando, sin intentar comprender, siquiera, la historia, el problema social, el político, el jurídico, el conjunto.

La insistencia de entorpecer el proceso eleccionario de Honduras es contradictoria y es consecuencia de la falta de capacidad de mediación. ¿Cómo piensan, algún día, encausar el proceso democrático en Corea del Norte, o en Myanmar (la antigua Birmania)? ¿Cuál es la situación actual y la relación de Estados Unidos con Viet Nam? ¿Fue ilegítimo el gobierno de Oliver Cromwell al derrocar y después decapitar al Rey Carlos I? Porque, hasta donde sé, no sólo utilizó el título de Lord Protector sino es considerado por los británicos, en 10mo. lugar, uno de los 100 personajes más importantes de la historia (http://en.wikipedia.org/wiki/100_Greatest_Britons), y eso es lo que pasará a la historia con quienes hoy son sancionados por la "Comunidad Internacional" pero elevados a la categoría de héroes en Honduras, cuando no lo son; simplemente hicieron lo que su Constitución y sus leyes dictan.

La "Comunidad Internacional" no sólo está siendo liderada por Hugo Chavez sino que estamos asistiendo, por vez primera, a un escenario donde Estados Unidos, jugando un papel poco claro, por un lado quiere quedar bien con sus tradicionales enemigos, pero por otro lado incrementa el número de tropas que envía a Afganistán, pero sin darse cuenta que, al mejor estilo de la época de Jimmy Carter, en los años 1970's, las hegemonías ideológicas mundiales vuelven a utilizar suelo centroamericano para dirimir sus controversias. Geopolíticamente, Estados Unidos no se ubica; Venezuela y sus satélites ganan terreno.

Pensamos que la Guerra Fría era parte del pasado, pero no es así. Lo que he visto en el Parlamento Centroamericano, el foro parlamentario con el espectro político más amplio que existe en el mundo, es que los tradicionales grupos de derecha se disolvieron, ya no existen porque cayó el muro de Berlín, porque los países de atrás de la Cortina de Hierro ahora son democráticos, porque la misma Rusia aparenta tener un sistema democrático, porque China ha dado muestras evidentes de ser menos comunista que pragmática y tiene el mayor número de millonarios del mundo, porque se han vuelto haraganes, qué se yo. Mientras tanto, los grupos de izquierda se consolidan; todo se ha dado a raíz de la disponibilidad de dinero y otros medios como aviones, asesores de tiempo completo, petróleo que se traduce en más dinero sin control estatal, a veces hasta de armas, como en el caso de la guerrilla colombiana, que Hugo Chávez ha puesto a disposición de todas las organizaciones ideológicas que le son afines.

La Guerra Fría se ha modificado. Ya no es bipolar. Se ha transformado en un enorme juego de "Monopoly Socialista", en donde el Banco es de Venezuela y los Estados Unidos parecieran estar permanentemente en la cárcel, sin posibilidad de tirar los dados y avanzar, mientras los demás jugadores vamos poco a poco perdiendo nuestras instituciones, nuestros valores, nuestra identidad, por otras que son foráneas, que son diseñados para lavarle el cerebro a nuestros niños y juventudes; por otra que nos es agena y que nos están obligando, poco a poco, a tragar. El Banco se está quedando con todo.

¿No entiende la "Comunidad Internacional" que la entrada de Chávez a Honduras no se pospuso sino se arruinó para siempre? ¿Es que no ven que los hondureños, aunque tienen ahora en su seno unas cuantas personas afines a Chávez, en su inmensa mayoría quedaron vacunados? ¿Creen de veras que van a permitir que el instrumento de Chávez, traidor a su patria porque lo dice la Constitución, mande alguna vez porque ellos lo dicen? La apariencia que dan, hoy, las noticias, es que Honduras está polarizada. Yo no lo veo así. Los veo cada vez más unidos por algo que no quieren: Chavez y su sistema (que, por cierto, ayer se tragó en esa vorágine a un hotel y una marina de la cadena estadounidense Hilton sin que, hasta hoy, sepamos qué dirá o si no dirá nada Estados Unidos y, en su caso, qué dirá la "Comunidad Internacional").

Señores miembros de esa "Comunidad Internacional": Dense cuenta que sin ingerencia extranjera, Manuel Zelaya no habría enloquecido de poder; caigan en cuenta que Honduras se ha defendido de una agresión extranjera que, con muchos billetes, tenía de testaferro al mismo Presidente de la República; comprendan que Honduras no es un país de salvajes que no tienen leyes y tomen en cuenta que tienen las instituciones políticas más antiguas y profesionales de la región centroamericana; abran los ojos con lo que pasa en Venezuela, ya que es demasiada casualidad que este tipo ande armando conflictos por todos lados, como si fuera parte de su estrategia para hacerlos ver por donde él no anda, dejándole libre el paso por donde Uds. debieran tener los ojos puestos.

Si la "Comunidad Internacional" hubiese aceptado, desde un principio, que Manuel Zelaya violó la Constitución de su país, hubiesen estudiado el caso antes de precipitarse a condenar y se hubiesen tomado la molestia de darse cuenta que no es el ejército el que gobierna y que todas las Insitituciones vienen funcionando normalmente, en Honduras ya no habría conflicto. Estarían todos, como siempre, enfrascados en el proceso electoral.

La única salida de la crisis hondureña es que su pueblo elija a sus nuevas autoridades. Si las elecciones son legítimas internamente, la "Comunidad Intenacional" no tiene por qué objetarlas. Mucho menos a priori.

Si la "Comunidad Internacional" insiste en desacreditar un proceso que ha estado totalmente separado del Organismo Ejecutivo, lo que hará será condenar a Honduras a una crisis política permanente y, con ello, estará arriesgando la estabilidad de todo el istmo centroamericano.

La "Comunidad Internacional" no tiene necesidad de crear un conflicto donde verdaderamente no lo hay. Lo que hay es una salida a una crisis política que no han querido aceptar.

Yo hago personal, política y económicamente responsable a los líderes que hoy integran la denominada "Comunidad Internacional", así como a los países e instituciones que representan, de las consecuencias que directamente, por su obcecación en este caso, se causen a Honduras, a sus países vecinos y a Centroamérica, tanto en pérdidas humanas, de infraestructura, de niveles de desarrollo, de volúmenes comerciales, de daños morales, institucionales y de cualquier naturaleza que, con su estulticia, nos ocasionen.

lunes, 5 de octubre de 2009

SE CONFIRMAN MIS PALABRAS: EL NÓBEL DE LA PAZ DEBIÓ SER DE VINICIO CEREZO

Hace unas semanas, a raíz que Oscar Arias iniciara su mediación en el conflicto político hondureño, señalaba, de paso, que quienes otorgan el premio Nóbel de la Paz seguramente se habrían equivocado, ya que quien le dio impulso al proceso de paz de Centroamérica a fines de la década de 1980, no fue Oscar Arias sino Vinicio Cerezo.

A través de los años siempre, sin excepción, he sido un opositor de Cerezo, y alguna vez me atreveré a comentar anécdotas personales del trabajo y las vivencias que me ha tocado compartir con él en el Parlamento Centroamericano y en las Conferencias Centroamericanas y del Caribe de Partidos Políticos.

Por otro lado, el Presidente Arias nunca ha sido santo de mi devoción, pero sí llamaron mi atención sus declaraciones del presente año, la primera en la Cumbre de las Américas celebrada en abril, en Trinidad y Tobago ("Algo Hicimos Mal"), otra fue la relativa a la carrera armamentista, y la última la que se refiere a que no iba a las Reuniones de Presidentes porque las considera poco productivas y una pérdida de tiempo. Con esta última hasta hubo un debate en la Asamblea Plenaria del PARLACEN, y la única voz que señaló que, en lugar de descalfiarlo a priori, había que ponerle atención al sentido de sus palabras, ya que es innegable que el proceso de integración de la región tiene más de 50 años de existir; la Reunión de Presidentes como tal, unos 20 años, y el avance es bien pero que bien discutible. Esto último está documentado.

Lo anterior, para explicar mi total independencia de criterio con respecto a ambos, lo cual no obsta para que recuerde que el gran impulsor del proceso democratizador de Centroamérica, por el cual le dieron el Premio Nóbel a Oscar Arias, fue Vinicio Cerezo.

Hoy, Cerezo sigue siendo un zorro de la política. Totalmente vivo, creativo, propositivo, ahora que vemos de nuevo a Centroamérica en crisis, he tenido la oportunidad de escucharlo, en una charla magistral dentro del marco de la XVIII Conferencia Centroamericana y del Caribe de Partidos Políticos, a fines de agosto del presente año, y estoy convencido que habría hecho un mejor papel que Oscar Arias como "mediador" de un conflicto que no entiende.

Le doy a Oscar Arias el beneficio de la duda de que no entiende el conflicto, porque su propuesta, la que la denominada "Comunidad Internacional" ha dado en llamar Plan Arias, contiene varias inconstitucionalidades que lo hacen inviable en Honduras; luego, cualquier observador se dará cuenta que el estudio de la Constitución hondureña vino después de la propuesta del Plan y, finalmente, ante la falta de aceptación de dicho plan por la sociedad y las autoridades hondureñas, le echa la culpa a la Constitución hondureña y, lo que es peor, la descalifica, la denigra y la insulta, atropellando con ello a todos los hondureños, de uno y de otro bando, lo cual nos da una idea de su falta de preparación para servir de mediador.

Cuando le dio la conveniente fiebre AH1N1, en las páginas de este blog advertí que ésa era una clara señal de que Oscar Arias no quería tener que ver más con la mediación en Honduras. Nuevamente fue el ala bolivariana de la denominada Comunidad Internacional, a la cual inexplicablemente se le sumó Estados Unidos de América, quienes le dieron respiración artificial al mediador para que siguiera empujando el tema, a todas luces sin gusto por ello.

Hasta la fecha, no hay nota de prensa que mencione a Arias que no lo ate al ya añejo Premio que le otorgaran en 1987, lo cual no es suficiente para que haga un papel regular, siquiera, en la mediación en Honduras, ni para que a nivel interno levante su popularidad, que lo tiene hoy a la cola en la lista de Presidentes de América Latina.

Nos parece que Oscar Arias le debe al pueblo hondureño, por lo menos, una disculpa.

martes, 22 de septiembre de 2009

ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, EL PLAN ARIAS Y LA UNIÓN EUROPEA, BURLADOS

La Comunidad Internacional debiera ser la totalidad de hombres y mujeres del planeta; sin embargo, este término es utilizado para designar al conjunto de países que, a través de Presidentes, Primeros Ministros, Reyes, Jeques, Cancilleres o de la manera que se denominen los puestos políticos de primer nivel, le dan forma y vida a ciertas maneras de expresión en el concierto internacional.

Dentro de la Comunidad Internacional destacan, por su poderío económico y bagaje moral, más que por el número de población que representan, tanto Estados Unidos de América como la Unión Europea. Ambos han sido muy activos dentro de la crisis política hondureña, ejerciendo una innecesaria y a veces ininteligible presión, hasta con rasgos tan impopulares como el retiro de las visas.

Por aparte, el denominado Plan Arias que yo di por finalizado desde hace tiempo, casualmente cuando coincidió la oportuna gripe AH1N1 en la persona del Presidente Oscar Arias, y que se ha tratado de revivir con todo tipo de respiraciones artificiales, el cual tiende, con total desconocimiento de la idiosincrasia hondureña (según mi entender), a que regrese el depuesto presidente Manuel Zelaya a gobernar con poderes restringidos (como que eso no fuera, también, violar la Constitución) hasta las elecciones generales del mes de noviembre de 2009.

Ni EUA, ni la UE ni el Plan Arias contemplan el regreso furtivo de Manuel Zelaya, a quien yo vengo señalando de sociópata, lo cual ya demostró en su corta visita a México y ahora lo está confirmando al llamar a la insurrección desde los balcones de la Embajada de Brasil en Tegucigalpa.

Desde nuestro particular punto de vista, tanto EUA, la UE y el Presidente Oscar Arias han sido burlados, y en la burla pienso y estimo que Manuel Zelaya vuelve a ser el títere de un plan fraguado, si no desde Cuba, sí desde Venezuela, desde Nicaragua, la OEA y Brasil, quien no acepta su obvia participación porque, teniendo un servicio diplomático legendario, sí está en capacidad de entender que es a EUA y a la UE, socios comerciales importantísimos, a quienes está dejando burlados.

La culpa la tienen los mismos líderes de Estados Unidos de América, Barak Obama y Hilary Clinton, así como los diversos de la Unión Europea, especialmente María Teresa Fernández de la Vega, quien ha sido, si no parte específica del fraguado del plan, sí pilar fundamental en el apoyo europeo a la insensatez que hoy, por hacerlos sus compadres, tienen que pagar quedándose chiflando en la soledad de la loma.

¿Qué le queda a la denominada Comunidad Internacional? ¿Enviar cascos azules como los envió en su oportunidad a Haití? La diferencia es que en Haití los estaban esperando con ansia. En Honduras, no.

Manuel Zelaya, entiéndanlo bien, padece de megalomanía con sus característicos delirios de omnipotencia y de grandeza, y es un sociópata a quien no le interesan los límites que imponen las leyes ni para qué sirven las instituciones.

Mi particular punto de vista es que la mente de Manuel Zelaya ya tuvo tiempo de asimilar su fracaso, de darse cuenta de la unión que provocó en la sociedad de su país, pero en su contra; que no quiere pasar a la historia como el hombre que perdió el poder por sus delirios de grandeza, razones suficientes para una mente enferma para llegar a meterse en el ojo del huracán para buscar su inmolación. Personalmente siento y creo que el hombre no está bien de la cabeza y la Comunidad Internacional, así llamada, no ha tenido ojos para verlo. Un hombre, bajo tales circunstancias, es peligroso. Para él y, por su anterior investidura y las actuales circunstancias, para la sociedad. Por eso es que, insistiendo en que lo que se cometió sí fue un Golpe de Estado, para preservar la paz social de Honduras no veo factible el regreso de Zelaya al poder, ni siquiera con limitaciones inconstitucionales.

Hundureños: ¡que Dios les dé sabiduría a todos, paciencia sin límites y límites a la arrogancia!

lunes, 20 de julio de 2009

SOBRE LA LIBERTAD Y LOS GOBERNANTES AUTORITARIOS

La historia tiende a repetirse. Por eso hay que estudiarla y, en la medida de lo posible, comprender las causas de errores anteriores para no volver a cometerlos.
En la época de Jorge III de Inglaterra, que fue muy larga, ya que reinó unos 60 años, se sucedieron Primeros Ministros que, con la ayuda de la soberbia del rey, volvieron intolerante el vínculo entre las colonias que hoy forman los Estados Unidos de América y la corona británica. Es interesante estudiar las causas, los efectos, y todos los movimientos sociales y políticos de esa época, así como las alianzas de los diferentes actores, Francia incluida, para entender que en la crisis política hondureña se están cometiendo una serie de errores que, en el pasado, en lugar de lograr la paz y la armonía, dieron con el rompimiento definitivo de los vínculos que, hasta entonces, los unían.
La prepotencia de la Organización de Estados Americanos, OEA, de la Organización de Naciones Unidas, ONU, y de muchos Estados que las conforman, que primero juzgaron y condenaron y luego trataron de averiguar qué cosa pasaba en ese país, los orilló a la situación de tener que apoyar al presidente de Costa Rica, Oscar Arias, para conducir un diálogo, tal vez por las cartas de presentación de dicho presidente, una de las personas laureadas con el Premio Nobel de la Paz.
Sin embargo, mi opinión es que Oscar Arias, al ponerse en una posición que no es la de escuchar a las partes y tratar de encontrar, con ambas, una solución, sino la de exigir sólo a una de éllas, comete los mismos errores de autoritarismo que la historia demuestran que no conducen a nada.
Hace más de 235 años, el autoritarismo llevó a los ingleses a legislar, casuísticamente, leyes punitivas en contra de los habitantes de Massachussetts, a cerrar el Puerto de Boston en un afán por dejarlos incomunicados y de matar el comercio y, por ende, a la colonia, y la historia señala que lo único que eso provocó fue la radicalización de un conflicto que pudo haberse resuelto de otra manera. Prácticamente lo mismo que sucedió en la América Hispana con el absolutismo de los borbones.
Hoy la historia tiende a repetirse. La prensa mundial ha dado en repetir las palabras del insulso y comprometido José Miguel Insulza, del cura ex guerrillero Miguel D'Escoto, secretarios generales de la OEA y la ONU, respectivamente, y de Oscar Arias: "el gobierno de facto", para referirse al de Roberto Micheletti, dando a entender al mundo, a priori, algo que la mayoría de los hondureños se empeña por todos los medios de aclarar, de hacer ver que no es así. Que no es un gobierno de facto sino un gobierno constitucional. Yo no digo que lo sea o que no lo sea. Señalo el hecho, porque me parece apropiado, por respeto a los hondureños, que quienes vemos y criticamos de lejos, seamos imparciales, y bien haríamos en referirnos a ese gobierno como "en ejercicio" o como mejor nos guste, pero no de facto.
Nosotros, en Guatemala, que ya tenemos experiencias al respecto, no habríamos aceptado que al presidente Ramiro de León Carpio, QEPD, después de haberle ganado en el Congreso de la República la elección al Dr. Arturo Herbruger Asturias para ese cargo, se hubiese insistido desde el exterior en denominarlo Presidente de facto. Y es de recordar que el Presidente Constitucional de Guatemala, Jorge Serrano Elías, otro gobernante autoritario y violador de la Constitución, no salió huyendo, sino lo sacó el Ejército de Guatemala hacia El Salvador; y que el Vicepresidente Constitucional, la persona electa por el pueblo para sustituir al Presidente de la República, Gustavo Espina Salguero, tuvo la oportunidad hasta de dirigirse al pleno del Congreso de la República en su afán por quedarse gobernando e, igualmente, no se le dejó sustituir a Serrano Elías, teniendo que salir también del país.
Los casos guatemalteco y hondureño en algo se parecen. No son iguales, pero tienen parecidas características, pero el tratamiento que se le dio a la sociedad guatemalteca, en esa oportunidad, a excepción de un embajador de un país sudamericano, fue de ACOMPAÑAMIENTO, no de condena y, mucho menos, a priori, como ha sucedido con el caso hondureño.
Las crisis políticas de las colonias que luego formaron Estados Unidos de América (1760-1776), la de Guatemala en 1993 y la de Honduras en 2009, tienen en común la pérdida de la libertad que los ciudadanos creen que les pertenece.
La libertad es un bien intangible que, en la medida que más se aprecia, más tiende a defenderse. Las colonias del norte del continente creían que tenían la libertad de discutir y aprobar, por sí mismas, lo relativo a los impuestos que se les cobrasen, y fue el Parlamento Británico, desde el otro lado del mundo, el que, por presiones del Rey y de sus ministros, insistió en decretarlo sin representación de las colonias, interpretándose el acto como una intromisión en la esfera de derechos y al ámbito de libertad de estas últimas, terminando todo en la separación.
El caso de Guatemala y de Honduras obedece a que ambos países tienen consagrados los deberes y los derechos en una Ley Suprema que se llama Constitución. Jorge Serrano y Manuel Zelaya, los dos, a su modo, no le dieron importancia a la Constitución, tampoco a la violación de la esfera de derechos y libertades de la población y, en un afán por darle trámite a su agenda personal (si asumimos que ningún presidente sudamericano ha metido mano en el asunto), les pasaron encima a las leyes, a las personas y a las instituciones de su respectivo país.
Ahora, finalizar esta entrega sin recalcar, con las irresponsables declaraciones que el presidente depuesto Manuel Zelaya otorgó a un medio de comunicación, desde Brasil, el sábado 18 de julio, en el sentido de insistir en que, de regresar a Honduras, modificaría la Constitución (y todos lo ponen entre paréntesis, "con el objetivo de buscar la reelección"), recalcar, repetimos, que el papel del presidente Oscar Arias como árbitro en este debate ha sido triste para quienes observamos cómo ha tomado partido por el bando depuesto que insiste en violar su propia Constitución. Si fuera lucha libre no sabría quién de los dos es el técnico y quién el rudo, pero si fuera futbol, con estas declaraciones tontas e inoportunas, si estuviera en los zapatos de Oscar Arias, yo le habría sacado tarjeta roja al asunto y hubiese dejado de intermediar cuando en la mesa dicen una cosa y luego, en ese alegre viaje por el mundo, se comete apología del delito por quien no sólo ocasionó la terrible crisis sino por quien debiera permanecer a la espectativa, por lo menos por respeto a su propia delegación de representantes en la mesa de diálogo. Si Oscar Arias continúa intermediando bajo estas circunstancis, perdería seriedad.
Hace semanas compartí mis temores por un baño de sangre innecesario en Honduras. Hoy, por el bien de ese querido país, me permito sugerirle a Manuel Zelaya, al irresponsable Manuel Zelaya que sólo puedo comparar con Jorge Serrano, que desista de sus intenciones; que deje de hacer llamados a la insurrección; que entienda que son sus actos los que llevaron a su país al estado de convulsión en que él y sólo él lo tiene; que si de verdad quiere a su país y a sus compatriotas, que por lo menos permita que las personas de su confianza, poniendo la cara por él ante la otra delegación y ante Oscar Arias, hagan su trabajo. Zelaya: ¡no sea tan irresponsablemente falto de seriedad!

jueves, 9 de julio de 2009

EL DIÁLOGO EN COSTA RICA SOBRE LA CRISIS HONDUREÑA. ALGO PARA LA HISTORIA.

El depuesto presidente Manuel Zelaya, y el recientemente juramentado presidente Roberto Micheletti, ambos hondureños, han aceptado dialogar en territorio costarricense, con el apoyo del gobierno estadounidense (no norteamericano) y el auspicio del presidente Oscar Arias, con el beneplácito (como que sirviera de algo) de la OEA.

Hasta donde sabemos, el primer llamado al diálogo lo pidió la bancada de diputados hondureños al Parlamento Centroamericano, el miércoles 1 de julio de 2009, ya que la Asamblea Plenaria de dicho organismo, la noche antes, había emitido una resolución amañada, debido a la manipulación de la Coordinadora de Debates Gloria Oquelí de Macoto, la que se hace llamar Presidenta después de haber recibido los votos de simples observadores, como lo son los que envió el presidente Leonel Fernández, de República Dominicana, a ese organismo regional, y que no tienen la calidad ni para elegir ni para ser electos dentro del mismo.

La "Descoordinadora de Debates" Oquelí manipuló tanto el debate, al grado de impedir que hablaran en él los mismos hondureños, que sí son diputados electos popular, secreta y democráticamente por los ciudadanos de Honduras, interrumpiendo el debate habiendo una larga lista de oradores pendientes de expresarse, solicitó súbitamente que levantaran la mano quienes creían que debía ser aprobada la iniciativa presentada y, con las manos levantadas de los observadores dominicanos que no tienen derecho a votar, y con el apoyo del bloque ideológico de izquierda (sandinistas de Nicaragua, perredistas de Panamá, FMLnistas de El Salvador y algunos diputados de la UNE de Guatemala), en un acto antidemocrático, ilegal y totalmente inmoral, la aprobaron, convirtiéndola en una resolución que, eso sí, han hecho circular por el mundo.

Las consideraciones por las cuales no apoyé esa moción las publiqué en este blog.

El resultado de estas acciones fue que la bancada hondureña consensuó una declaración (a excepción, por supuesto, de la "Coordinadora de Disparates"), el día 1 de julio, que presentó a la Asamblea Plenaria el día 2 (porque el día anterior no había Plenaria). Hasta donde sabemos, esa declaración, totalmente balanceada, es el primer llamado al diálogo nacional que se hizo dentro de la crisis política hondureña.

El jueves 2 de julio, en medio del debate sobre la comunicación consensuada de los diputados hondureños, que unos diputados apoyamos totalmente, como en mi caso, pidiendo que la Asamblea Plenaria la hiciera suya, las bancadas ideológicas de izquierda obstaculizaron a toda costa, hasta que se rompió el quórum y no se siguió con el debate (porque a la señora Oquelí no le convenía, porque el quórum fue cuestionado durante la aprobación de la resolución del martes 30 de junio, pero como a ella le interesaba que la iniciativa pasara, se hizo caso omiso de tal situación), acordándose continuar con el mismo al día siguiente.

El viernes 3 de julio, la Asamblea Plenaria estaba convocada para las 9 de la mañana. Era un día difícil para sacar adelante la misma, ya que había programada una visita del Embajador de Taiwan, a las 10:30, y muchos diputados tenían programados sus vuelos de regreso a sus países en los vuelos de esa tarde y tenían que estar en el aeropuerto a partir de las 13 horas.

La Secretaria Vilma Reyes, hondureña, era la única miembro de esta Junta Directiva espuria que estaba en su lugar. Constató que había el quórum necesario para abrir la sesión pero la señora Gloria Oquelí, con su continuada manipulación del tema de la crisis hondureña, dentro de la cual tomó partido por el presidente depuesto desde el domingo 28 de junio, se presentó alrededor de las 11:05 horas para abrir la sesión, aprobar el orden del día y, seguidamente, recibir al señor embajador; todo con la excusa de que estaba en una reunión de Jefes de Bloque (el PARLACEN funciona por bloques ideológicos, no por partidos políticos) para discutir la crisis política hondureña, en franca falta de respeto no sólo por los diputados que esperaban que abriera la sesión, sino de falta de respeto a sí misma, ya que ni ella misma hace caso de las convocatorias que salen de la oficina que ocupa inmoral e ilegalmente.

En pocas palabras, pocas fueron las personas que pudieron discutir el tema, pero hubo interesantes aportes, especialmente de las bancadas panameña y guatemalteca, ya que se sugirió no sólo apoyar la visión consensuada de los hondureños, que incluían ese primer llamado al diálogo, sino ofrecer las instalaciones físicas de la sede del Parlamento Centroamericano, en Guatemala, como territorio neutral para llevarlas a cabo. Pero todo fue en vano.

Hoy se lleva a cabo el diálogo entre las dos partes, en Costa Rica, y las personas sensatas debemos apoyarlo. Oscar Arias no tuvo los méritos para obtener un Premio Nóbel dentro del contexto en que se lo dieron, como sí lo tenía Vinicio Cerezo (y que conste que siempre he sido opositor de Cerezo); es más, creo que, en el caso de la crisis hondureña, al haber emitido criterio sobre el asunto, no es la persona más idónea para coordinarlo; debiera haber sido algun líder no latinoamericano; pero reconozco, especialmente después de sus sensatas declaraciones con relación a la falta de "calidad" de las Reuniones de Presidentes de los países miembros del Sistema de la Integración de Centroamérica, que es una persona madura y que, en todo caso, estará dispuesto a hacer borrón y cuenta nueva al sentarse en esa mesa y escuchar, con las dos orejas, cada una de las posiciones de las partes.

No tenemos más que desearle la Iluminación de Dios a los tres y una buena gestión al presidente Arias en este asunto. Yo sería el primero en apoyar, hoy, una nueva candidatura al Premio Nobel de la Paz si tiene éxito en esta delicada gestión. No creo que haya una sola persona a quien hayan galardonado dos veces con el mismo premio, ni sé si la reglamentación lo permite, pero si en el pasado se le otorgó ese reconocimiento, dentro de la coyuntura centroamericana, hoy tenemos que estar atentos, los demócratas convencidos como él, de esta delicada gestión.

Mientras tanto, todas las instituciones condenadoras a priori de una investigación, como la ONU, la OEA, el Grupo de Rio, y los países que las conforman, deben observar una actitud neutral, y en ese orden de ideas, el cierre del espacio aéreo nicaragüense, prohibiéndole el paso al presidente Micheletti, no abona a la construcción de la paz. Y paz queremos todos.