Para quienes hacemos política sanamente y aspiramos al desarrollo de nuestros pueblos, los temas de impuestos, endeudamiento y presupuesto son simples medios dentro de actuaciones éticas, bien encaminadas hacia la búsqueda de mejores medios productivos, de mayores índices de salud, seguridad y educación y, en general, para que el nivel de vida de los más necesitados mejore en todo sentido y, al tener mayores y mejores oportunidades, nos volvamos un país de personas más productivas y orgullosas del esfuerzo de nuestro trabajo individual, del trabajo en equipo, como sociedad, y de la visión y hombría de bien de nuestros líderes.
Por el contrario, para quienes la política es únicamente el medio para enriquecerse a cualquier costa, sin importar muertes por desnutrición, crecimiento de la ignorancia y de los conglomerados de pobres y pobres en extremo de nuestra patria, poner nuevos y mayores impuestos, endeudar sin fin específico al país y aprobar presupuestos que solamente sirven para gastar en proyectos faraónicos que enriquecen a viles corruptos, sus familias y sus compinches de la iniciativa privada, esto es un fin, no un medio.
Durante mucho tiempo hemos insistido, cuando algo decimos en relación al tema impositivo, que antes que nada hay que arreglar nuestro sistema de compras y contrataciones (http://politicaysentidocomun.blogspot.com/2010/02/reflexiones-alrededor-de-cualquier.html), elevar los niveles de transparencia para que, a su vez, crezca el nivel de confianza ciudadana en sus gobernantes, quienes son, por ende, los ejecutores de los recursos del Estado.
¡Que se oiga fuerte! ¡Que se oiga claro! No a la corrupción de unos funcionarios que no entienden la pobreza de nuestras mayorías. No a los políticos de turno que no aquilatan lo que vale el aporte de los contribuyentes al esfuerzo nacional y, sin vergüenza, prevarican una y otra vez. No al contubernio escandaloso y falto de moral de una oposición política prepotente, que cree que unas encuestar autofabricadas los hace ganadores del favor de las mayorías en el proceso electoral. ¡No y no a todos estos energúmenos viciados en un festín de miles de millones de quetzales o de dólares! ¡No al despilfarro de nuestros recursos!
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martes, 2 de diciembre de 2014
jueves, 31 de julio de 2014
EL PRESUPUESTO DEBERÍA ESTAR LIGADO A LA RECAUDACIÓN DE UNA NACIÓN
Las autoridades responsables de la aprobación del presupuesto (los diputados), de gastárselo o de ejecutarlo (especialmente los funcionarios del Ministerio de Finanzas, MiFin) y de recaudar el dinero para uno y otro propósito (en la Superintendencia de Administración Tributaria, SAT), desde hace un tiempo, bastante largo, no terminan de ponerse de acuerdo con las metas, las cifras que se manejan, las proyecciones para efectos de cálculo, los niveles de déficit fiscal, la carga tributaria y hasta en el marco jurídico que, al tocarlo a principios del actual gobierno (2012), generaron tal incertidumbre (con el involucramiento de otro tipo de autoridades, las que administran la justicia constitucional), que la imagen que tenemos, internamente, es de no tener rumbo, de ver al país cada vez más debilitado ante tanto endeudamiento, y externamente ha de ser, seguramente, de caos, lo que en poco ayuda a mejorar el clima de negocios del país.
La gráfica que publica hoy, Prensa Libre, en su página 31, con el título de Recaudación histórica, de la cual reproducimos una fotografía porque su edición electrónica viene ilustrada con otro tipo de imágenes, en casi nada concuerda con el titular de la nota que la contiene: SAT no alcanzaría meta de recaudación.
Y es que sucede que el MiFin establece las metas de recaudación bajo la óptica de quien también prepara el presupuesto, depende del Presidente de la República, es parte del Gabinete de Gobierno y tiene una enorme presión por gastar, mientras que la SAT hace el trabajo de recaudar efectivamente los tributos o impuestos o, por lo menos, la mayor parte.
La gráfica evidencia que la recaudación ha venido subiendo año con año, pero bajo el anterior esquema, las metas de recaudación siempre serán superiores a la realidad.
A propósito de realidad, ahí es precisamente en donde deseamos hacer énfasis y a lo que el título del presente ensayo se refiere.
Como el proyecto de presupuesto es elaborado por el MinFin bajo las presiones anteriormente dichas para someterlo a aprobación de un conglomerado de diputados ansiosos por que este sea más grande cada vez, al grado de estarse ya hablando de un escenario alto de Q.79,477 millones para el año entrante (2015), con una proyección alta de ingresos de Q.55,950 millones (hay un escenario bajo también), lo que vemos es un esquema vicioso que, de no corregirse, nos lleva inexorablemente a un mayor endeudamiento cada año y, fatalmente, a una posición tan débil para enfrentar nuestros compromisos financieros como le hemos visto a otros países que descuidaron sus niveles de deuda y que han tenido que salir a clamar por que los rescaten.
Hablarle a los ciudadanos que el déficit fiscal es únicamente del 2.8% del Producto Interno Bruto, PIB, es mentirles. Si la nota de prensa dice que el déficit será de Q.13,497 millones (aunque de restar la cantidad menor a la mayor, en el párrafo anterior, nos da Q.23,527 millones, que ya de por sí es una diferencia enorme), el porcentaje del que debiéramos estar hablando no debiera referirse al PIB sino al del proyecto de presupuesto de que se trate, que en este caso sería el 16.98% el faltante (o el 29.60%, si sabemos restar y establecemos que la diferencia es de poco más de Q.23.5 millardos que se presupuestan para gastarse pero no se recaudarán).
Cualquiera que haya hecho deporte sabe de la importancia de la precisión, del pulso para encestar, para meter un gol, para hacer un servicio de tenis de campo o de mesa, para batear o lo que sea. Lo menos que esperamos de nuestras autoridades encargadas de las finanzas del Estado es que tengan la mayor certeza posible. Se pierde un partido o un campeonato por una imprecisión de un milímetro, y lo que vemos en los cálculos y proyecciones más serias de nuestras autoridades da pavor. Nos parece que cualquier persona que va a la carnicería del mercado de su barrio podría sacar mejor las cuentas, con todo y que el negocio de la carne también está revuelto.
Como pensar es gratis, lo que se nos ocurre para terminar con tanta falacia, presiones desde el ámbito de la corrupción y en aras de una mayor certeza, es que el techo presupuestario debiera ser determinado por la realidad de la recaudación.
Por ejemplo, si la recaudación al 31 de diciembre de un año dado termina en 100, el presupuesto del año entrante debiera ser 100, la meta de recaudación para ese año que comienza debiera ser un porcentaje sobre ese monto, y lo recaudado de más durante el año de ejecución del presupuesto debiera ir directamente a cancelar la deuda más cara del Estado en ese momento, lo cual ayudaría a ir desarmando esa bomba monetaria que cada vez es mayor.
Con el tema de los nuevos endeudamientos no estamos en total desacuerdo, pero nosotros abogamos por que los mismos se den únicamente para proyectos que generan sus propios medios de pago, y como de todos modos tienen que pasar por su aprobación en el Congreso de la República, pues nada cuesta hacerlo juntamente con la correspondiente ampliación del presupuesto para poder ejecutarlo.
Los técnicos en finanzas podrán ser muy técnicos, y los políticos muy políticos, pero ambos han demostrado, durante décadas, estar alejados de la realidad y, especialmente, del ciudadano.
Nosotros estamos acostumbrados a representar los intereses del ciudadano. No tenemos actualmente un cargo que nos legitime, pero sí el deber cívico de continuar de su lado, y lo que vienen haciendo técnicos y la mayoría de políticos al respecto no es transparente, atenta contra nuestra soberanía e independencia financiera y nos está llevando al abismo.
viernes, 4 de abril de 2014
EL ESPACIO QUE LE DAN A LAS NOTICIAS
Casi siempre leemos el suplemento Mundo Económico de Prensa Libre, pues es de nuestro interés estar lo mejor informados del acontecer que tiene que ver con esta actividad.
En página 39 de dicho medio escrito, del 31 de marzo de 2014, a página completa aparece un reportaje sobre la estandarización que, de las cuentas bancarias, se hará a partir del próximo mes de julio, en que cada cuenta tendrá, ahora, 28 infernales dígitos.
Nadie ha dicho el caos que esto será, pero solamente de imaginárnoslo entendemos que nadie, a partir de julio, se sabrá de memoria un solo número de cuenta. Tan sólo llenar una boleta sin equivocaciones para hacer un simple depósito será una proeza. Los mismos banqueros dicen que este cambio no lo solicitaron y lo ven como que "en teoría es una buena idea, pero que en la práctica es superflua". Dicha "genialidad" proviene, según indica la nota periodística, del "Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos", http://www.cemla.org/acerca.html, el cual, dentro de sus funciones, no tiene la de ordenar este tipo de cambios. En fin, otra institución cargada de consultores con los pies y las ideas en la Luna. A ver qué dicen las oficinas encargadas de la competitividad en cada uno de los países de Centroamérica, donde entendemos que será el campo experimental para implementar esta "fumada" para el resto de países de América Latina.
Pero hoy, en un rinconcito de la misma página 39, bajo el título de "Autorizan ampliación", en cuatro parrafitos nos enteran que el Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado fue ampliado por el Ministerio de Finanzas Públicas en un millardo y quinientos millones de quetzales (Q.1,500,000,000.00), de los cuales un millardo (Q.1,000,000,000.00) va para el Ministerio de Educación y quinientos millones (Q500,000,000.00) para el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social.
Ni un centavo de esta ampliación presupuestaria va para inversión alguna. Todo va para cubrir compromisos salariales. Esto quiere decir que esa montaña de dinero no servirá para comprar ni una sola aspirina, ni un solo cuaderno de los más sencillos, y si el Presupuesto acaba de ser aprobado y esto se trata de una ampliación, asumimos que los sueldos de ambos Ministerios estuvieron contemplados en la aprobación originaria de aquél, y que esta ampliación presupuestaria servirá únicamente para cubrir aumentos de sueldos.
En todo caso, con una recaudación en crecimiento pero insuficiente para cubrir tanto programa, y con un déficit fiscal en aumento, este último tema debiera estar en el ojo de la opinión pública. Muchísimo más que las tachas de quienes fueron aspirantes a integrar el Tribunal Supremo Electoral, TSE, o a ocupar el puesto de Fiscal General, pues de todos modos es el Presidente de la República quien tiene la responsabilidad de ese nombramiento.
Nos parece que ni siquiera la prensa cae en cuenta la magnitud del impacto de estas dos notas, la primera a la que no se le ha dado seguimiento, la segunda que apenas fue cubierta en un rincón de la página, pero que contribuirá a un mayor déficit y, por ende, a un mayor endeudamiento del país.
En página 39 de dicho medio escrito, del 31 de marzo de 2014, a página completa aparece un reportaje sobre la estandarización que, de las cuentas bancarias, se hará a partir del próximo mes de julio, en que cada cuenta tendrá, ahora, 28 infernales dígitos.
Nadie ha dicho el caos que esto será, pero solamente de imaginárnoslo entendemos que nadie, a partir de julio, se sabrá de memoria un solo número de cuenta. Tan sólo llenar una boleta sin equivocaciones para hacer un simple depósito será una proeza. Los mismos banqueros dicen que este cambio no lo solicitaron y lo ven como que "en teoría es una buena idea, pero que en la práctica es superflua". Dicha "genialidad" proviene, según indica la nota periodística, del "Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos", http://www.cemla.org/acerca.html, el cual, dentro de sus funciones, no tiene la de ordenar este tipo de cambios. En fin, otra institución cargada de consultores con los pies y las ideas en la Luna. A ver qué dicen las oficinas encargadas de la competitividad en cada uno de los países de Centroamérica, donde entendemos que será el campo experimental para implementar esta "fumada" para el resto de países de América Latina.
Pero hoy, en un rinconcito de la misma página 39, bajo el título de "Autorizan ampliación", en cuatro parrafitos nos enteran que el Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado fue ampliado por el Ministerio de Finanzas Públicas en un millardo y quinientos millones de quetzales (Q.1,500,000,000.00), de los cuales un millardo (Q.1,000,000,000.00) va para el Ministerio de Educación y quinientos millones (Q500,000,000.00) para el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social.
Ni un centavo de esta ampliación presupuestaria va para inversión alguna. Todo va para cubrir compromisos salariales. Esto quiere decir que esa montaña de dinero no servirá para comprar ni una sola aspirina, ni un solo cuaderno de los más sencillos, y si el Presupuesto acaba de ser aprobado y esto se trata de una ampliación, asumimos que los sueldos de ambos Ministerios estuvieron contemplados en la aprobación originaria de aquél, y que esta ampliación presupuestaria servirá únicamente para cubrir aumentos de sueldos.
En todo caso, con una recaudación en crecimiento pero insuficiente para cubrir tanto programa, y con un déficit fiscal en aumento, este último tema debiera estar en el ojo de la opinión pública. Muchísimo más que las tachas de quienes fueron aspirantes a integrar el Tribunal Supremo Electoral, TSE, o a ocupar el puesto de Fiscal General, pues de todos modos es el Presidente de la República quien tiene la responsabilidad de ese nombramiento.
Nos parece que ni siquiera la prensa cae en cuenta la magnitud del impacto de estas dos notas, la primera a la que no se le ha dado seguimiento, la segunda que apenas fue cubierta en un rincón de la página, pero que contribuirá a un mayor déficit y, por ende, a un mayor endeudamiento del país.
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