Ganar una elección y ocupar la primera magistratura de una nación no equivale a obtener patente de corso.
La legitimación de un funcionario se hace en el día a día y se puede medir de múltiples maneras; no es estática e inherente a un cargo sino producto de la capacidad de quien lo ocupa de fortalecer la institución a su cargo, de impulsar proyectos de bien; de comunicar la bondad o las razones de sus decisiones aunque estas no tengan resultados inmediatos sino en el largo plazo.
Asumir que uno, como funcionario, puede hacer lo que quiera, es equivocado. Las épocas de los reyes absolutos, de los procónsules y del feudalismo hace tiempo que quedaron atrás. Hasta las monarquías modernas se ajustan a normas y procedimientos constitucionales. ¡Y los respetan!
Por otro lado, la responsabilidad política es proporcional a la importancia del cargo que se ocupa, y no al revés. Lo decimos porque parece, a veces, que mientras más importantes se ven, más irresponsables se creen ante la ciudadanía que los eligió. En este caso el Presidente de la República ha puesto la pauta de lo que es su gobierno y, por ende, es el mayor responsable de la crisis política y moral que vive el Estado guatemalteco.
El caso del presidente Otto Pérez Molina es patético, pues desde que era candidato, dos cosas: 1) ya dio muestras de la liviandad de su escala de principios y valores al embolsarse parte de los fondos robados al Congreso de la República; y, 2) él, y únicamente él, es responsable de haber escogido a su compañera de fórmula, la hoy ex-vicepresidenta Roxana Baldetti y, consecuentemente, la responsabilidad política de los desfalcos y fraudes de esta señora son compartidos por ambos: por ella, que ya se vio obligada a renunciar, y por él, quien la llevó a ocupar ese puesto.
Si agregamos que el hasta ahora presidente el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, IGSS, fue su Secretario Privado en la Presidencia de la República y fue nombrado en la institución mencionada por él, su jefe, como que ya viene teniendo responsabilidad en los dos grandes casos de mafias incrustadas en el Estado que hasta ahora han salido a la luz; y si la señora ex-vicepresidenta renunció porque su secretario privado estaba involucrado en los fraudes de la Superintendencia de Administración Tributaria, SAT, no vemos argumento alguno por el cual no deba renunciar el presidente del país, tanto por un caso como por el otro, lo cual es más grave.
Sumémosle la soledad en que está quedando con la salida de tres ministros con sendos cuestionamientos: el de Ambiente y Recursos Naturales por el tema del supuesto saneamiento del Lago de Amatitlán con una compra de agua salada por un poco más de Q.137 millones; el de Energía y Minas, aunque los cuestionamientos provienen del partido político Líder, por lo que le brindamos algún grado de incredulidad a los mismos, por el momento; y por el de Gobernación, que deberá ser investigado por tanto negocio que apesta a perro muerto en esa dependencia, como los contratos de reparación de autopatrullas, la compra de combustible, las plazas fantasmas, la sobrevaluación del precio de cámaras, cárceles, comida, armas y hasta equipo para controlar el ingreso y egreso de personas en puestos de migración.
Todo esto sin olvidar que él es el único responsable, no sólo del nombramiento de quien era su "Delfín", Alejandro Sinibaldi, como Ministro de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda, donde la peste a cadáver putrefacto persiste por donde pasó, sino de empujarlo, a trabas y rempujones, hacia una candidatura presidencial absurda, pagándole algunos favores que no nos constan pero que son del dominio público.
Luego, por si no fuera suficiente su soledad, gran impedimento para gobernar, su responsabilidad directa en todas estas oficinas públicas cuestionadas (por no mencionar el Registro de la Propiedad, los puertos, el aeropuerto, los hospitales, las cárceles), y en gran parte por las componendas con el Congreso de la República en esas elecciones negociadas sin pensar en el país sino en su futuro en libertad e impunidad y en la repartición que hicieron su partido político con el que dice que "le toca", del presupuesto de la nación para el presente año; su responsabilidad, decimos, es innegable.
La única salida que le queda es dejar el cargo lo antes posible. Si se tarda más de lo debido pueda ser que sus propios compañeros de armas, porque los tiene que todavía creen en el honor y que han de despreciar lo que estos pocos militares metidos a mercaderes de la política han hecho, lo podrían sacar de donde está. Entendemos que la mayoría de los miembros del Ejército no se identifica con todas estas actuaciones cuestionadas.
Es preferible una renuncia a tiempo, con humildad, que patada en la parte donde la espalda deja de serlo. O patadas, en plural.
Piénselo, presidente. Nuestra experiencia política, que es mayor que la suya, nos hace visualizar que no tiene otra salida. ¡Su renuncia es inminente!
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viernes, 22 de mayo de 2015
lunes, 6 de octubre de 2014
¡ESA MAGISTRADA ANTISISTEMA!
Sorprendió a todos la renuncia de la magistrada electa Claudia Lissette Escobar Mejía, actual vocal I de la Sala Quinta de Apelaciones del Ramo Civil y Mercantil, anunciada en conferencia de prensa en donde fue acompañada de otras dignas profesionales del Derecho que ejercen en el campo de la Administración de Justicia.
Las razones que tuvo para no aceptar su nominación para un nuevo período, bajo las circunstancias en que se dio, truncando probablemente su carrera judicial, y las consecuencias que su decisión tendrán, están ya en los medios y se darán en los próximos días a nivel de columnas de opinión y debates en vivo que, hoy, también son acompañados por la ciudadanía a través de las redes sociales.
Sobre el papel de la mujer en la política ya hace más de cuatro años y medio dejamos establecidas nuestras ideas (http://politicaysentidocomun.blogspot.com/2010/03/las-mujeres-en-la-politica-y-el-mundo.html). Lo sucedido ahora con esta profesional del Derecho es solamente la confirmación de lo dicho con anterioridad. ¡La mayoría de las veces es un orgullo trabajar con mujeres profesionales!
Se puede andar por la vida siendo del montón y ser absorbido poco a poco por un sistema viciado que está necrotizando a las instituciones públicas y asfixiando a nuestra sociedad, pero también se puede pasar entre el lodo sin embadurnarse y demostrar que todavía hay gente que actúa primordialmente por principios, que fue criada con valores familiares que permean su vida laboral y, en este caso, la gestión pública, y que están dispuestas a hacer lo que haya qué hacerse y renunciar a cualquier privilegio por dejarle a sus hijos un mundo mejor.
Lo que estamos viendo es el privilegio de un idealismo cimentado en valores etéreos, pero válidos, frente a un materialismo que ha copado a la Academia, a los legisladores, a los gobernantes de turno, a muchos empresarios, y que ahora esta magistrada, hasta hoy prácticamente desconocida, revaloriza con su actuación.
Nosotros estamos acostumbrados a sentir lo que esta abogada ha de estar sintiendo en estos momentos: palmaditas en la espalda de todos aquellos que aparentan estar de acuerdo con su posición pero que no han tenido el valor de hacer ni decir lo que ella sí ha dicho, y descalificación y toda una serie de declaraciones miasmáticas que, proviniendo de mentes, bocas y plumas putrefactas, pretenden envolver a todo el mundo con la misma chamarra de miserias e inmundicias que, a veces, involucra a los temas políticos, en detrimento de lo que es decente, de una actuación ética y, la mayoría de las veces, de la ciudadanía de quien nunca se acuerdan.
¡Cuántas veces fuimos tratados, por nuestros propios compañeros diputados, de antisistema! Cada vez que, desde adentro, dábamos la batalla para desarmar un engendro, como cuando pretendían pagarle sueldo completo a un diputado preso en Estados Unidos de América por contrabando de armas, o cuando, en varias oportunidades y cansado de ver su inoperancia, pedimos adentro del Parlamento Centroamericano que, si seguían así las cosas, era mejor clausurarlo: mala palabra dentro de la Institución.
No extrañaría, entonces, que la magistrada sea tildada de "antisistema", que debió haber renunciado durante el proceso, antes de ser electa, y no ahora, etcétera.
Nuestro himno nacional dice, en su parte inicial: ¡Guatemala, feliz, que tus aras no profane jamás el verdugo! Para quien no lo entienda con facilidad, el ara es el altar o la mesa consagrada a la patria, y el verdugo no debe interpretarse como únicamente aquél que, conforme a la ley, le quita la vida a otra persona (que es la 5a. acepción del Diccionario de la Real Academia Española), sino quien es muy cruel o que castiga demasiado y sin piedad (6a. acepción) y una cosa que atormenta o molesta mucho (7a. acepción).
Los verdugos modernos de la ciudadanía son todos esos funcionarios electos y nombrados a dedo que, haciendo caso omiso de la ética y de los valores humanistas, desde su trinchera han contribuido y lo siguen haciendo para cooptar las instituciones del Estado, para desfalcar todo lo que tocan, para permitir que el manto de la impunidad no investigue su enriquecimiento, no los persiga y no los juzgue.
Son esos verdugos modernos los que tienen ensangrentado el altar de la patria, sobre cuyas conciencias pesan las muertes de tantos niños y niñas desnutridos, la desesperanza de la juventud ante la falta de oportunidades, el retraso a todo nivel del país, el caos en sus sistemas de educación, de salud, de seguridad que incluyen las instancias de persecución penal y de administración de justicia: ¡Prácticamente de todo!
A Dios gracias, existen seres humanos que, de vez en cuando, irradian luz a toda la sociedad y la oxigenan, como es el caso de esta abogada que ha preferido renunciar a todo antes de ser parte de algo que la asquea. Benditas gracias, también, a los familiares que le dieron principios en el hogar, a sus maestros universitarios que, estamos seguros, enfatizaron en los valores éticos del profesional durante su formación y, muy especialmente, a su valentía, que si bien es probable que le cierre las puertas en un lado, le abrirá otras más grandes, sea en el sector privado o en el público, cuando cambien los vientos.
¡Felicitaciones para esa magistrada antisistema! ¡Bienvenida a este gremio tan exclusivo de quienes estamos dispuestos a dar la batalla para cambiar al mundo y para no aceptar las cosas como nos las quieren hacer digerir!
Las razones que tuvo para no aceptar su nominación para un nuevo período, bajo las circunstancias en que se dio, truncando probablemente su carrera judicial, y las consecuencias que su decisión tendrán, están ya en los medios y se darán en los próximos días a nivel de columnas de opinión y debates en vivo que, hoy, también son acompañados por la ciudadanía a través de las redes sociales.
Sobre el papel de la mujer en la política ya hace más de cuatro años y medio dejamos establecidas nuestras ideas (http://politicaysentidocomun.blogspot.com/2010/03/las-mujeres-en-la-politica-y-el-mundo.html). Lo sucedido ahora con esta profesional del Derecho es solamente la confirmación de lo dicho con anterioridad. ¡La mayoría de las veces es un orgullo trabajar con mujeres profesionales!
Se puede andar por la vida siendo del montón y ser absorbido poco a poco por un sistema viciado que está necrotizando a las instituciones públicas y asfixiando a nuestra sociedad, pero también se puede pasar entre el lodo sin embadurnarse y demostrar que todavía hay gente que actúa primordialmente por principios, que fue criada con valores familiares que permean su vida laboral y, en este caso, la gestión pública, y que están dispuestas a hacer lo que haya qué hacerse y renunciar a cualquier privilegio por dejarle a sus hijos un mundo mejor.
Lo que estamos viendo es el privilegio de un idealismo cimentado en valores etéreos, pero válidos, frente a un materialismo que ha copado a la Academia, a los legisladores, a los gobernantes de turno, a muchos empresarios, y que ahora esta magistrada, hasta hoy prácticamente desconocida, revaloriza con su actuación.
Nosotros estamos acostumbrados a sentir lo que esta abogada ha de estar sintiendo en estos momentos: palmaditas en la espalda de todos aquellos que aparentan estar de acuerdo con su posición pero que no han tenido el valor de hacer ni decir lo que ella sí ha dicho, y descalificación y toda una serie de declaraciones miasmáticas que, proviniendo de mentes, bocas y plumas putrefactas, pretenden envolver a todo el mundo con la misma chamarra de miserias e inmundicias que, a veces, involucra a los temas políticos, en detrimento de lo que es decente, de una actuación ética y, la mayoría de las veces, de la ciudadanía de quien nunca se acuerdan.
¡Cuántas veces fuimos tratados, por nuestros propios compañeros diputados, de antisistema! Cada vez que, desde adentro, dábamos la batalla para desarmar un engendro, como cuando pretendían pagarle sueldo completo a un diputado preso en Estados Unidos de América por contrabando de armas, o cuando, en varias oportunidades y cansado de ver su inoperancia, pedimos adentro del Parlamento Centroamericano que, si seguían así las cosas, era mejor clausurarlo: mala palabra dentro de la Institución.
No extrañaría, entonces, que la magistrada sea tildada de "antisistema", que debió haber renunciado durante el proceso, antes de ser electa, y no ahora, etcétera.
Nuestro himno nacional dice, en su parte inicial: ¡Guatemala, feliz, que tus aras no profane jamás el verdugo! Para quien no lo entienda con facilidad, el ara es el altar o la mesa consagrada a la patria, y el verdugo no debe interpretarse como únicamente aquél que, conforme a la ley, le quita la vida a otra persona (que es la 5a. acepción del Diccionario de la Real Academia Española), sino quien es muy cruel o que castiga demasiado y sin piedad (6a. acepción) y una cosa que atormenta o molesta mucho (7a. acepción).
Los verdugos modernos de la ciudadanía son todos esos funcionarios electos y nombrados a dedo que, haciendo caso omiso de la ética y de los valores humanistas, desde su trinchera han contribuido y lo siguen haciendo para cooptar las instituciones del Estado, para desfalcar todo lo que tocan, para permitir que el manto de la impunidad no investigue su enriquecimiento, no los persiga y no los juzgue.
Son esos verdugos modernos los que tienen ensangrentado el altar de la patria, sobre cuyas conciencias pesan las muertes de tantos niños y niñas desnutridos, la desesperanza de la juventud ante la falta de oportunidades, el retraso a todo nivel del país, el caos en sus sistemas de educación, de salud, de seguridad que incluyen las instancias de persecución penal y de administración de justicia: ¡Prácticamente de todo!
A Dios gracias, existen seres humanos que, de vez en cuando, irradian luz a toda la sociedad y la oxigenan, como es el caso de esta abogada que ha preferido renunciar a todo antes de ser parte de algo que la asquea. Benditas gracias, también, a los familiares que le dieron principios en el hogar, a sus maestros universitarios que, estamos seguros, enfatizaron en los valores éticos del profesional durante su formación y, muy especialmente, a su valentía, que si bien es probable que le cierre las puertas en un lado, le abrirá otras más grandes, sea en el sector privado o en el público, cuando cambien los vientos.
¡Felicitaciones para esa magistrada antisistema! ¡Bienvenida a este gremio tan exclusivo de quienes estamos dispuestos a dar la batalla para cambiar al mundo y para no aceptar las cosas como nos las quieren hacer digerir!
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jueves, 24 de julio de 2014
PARTICULARIDADES DE ACTUALIDAD DEL PROCESO POLÍTICO GUATEMALTECO.
Cada país tiene sus particularidades propias de su proceso político. En el caso guatemalteco, sin abundar en detalles por el momento, se acaba de dar el caso que el Tribunal Supremo Electoral, TSE, después de venir advirtiendo durante años que no se hiciese campaña política anticipada, es decir, antes de que el mismo convoque a elecciones abriendo de esa manera la participación política, resolvió suspender las actividades de todas las organizaciones políticas cuyos dirigentes se habían robado la salida.
Después de eso, como la inauguración de obras por parte de posibles candidatos a la Presidencia de la República que hoy ocupan cargos de Ministros de Estado quedó en el limbo y, de hecho, el Gobierno de la República continúa gastando una montaña de dinero en publicidad, curiosamente en las áreas de seguridad y de infraestructura, que son los dos ministerios en donde están identificadas las dos personas que podrían correr con dicha candidatura del partido oficial, se ha dado otra reacción.
Se trata de la renuncia del candidato que ha venido punteando las encuestas, hasta ahora, del cargo como Secretario General de su partido político para, desde el punto de vista individual, continuar con esa campaña política que el TSE está tratando de prohibir, por anticipada, y que, si bien es cierto en las comunidades del interior del país no se protesta, es despreciada por las grandes mayorías urbanas, especialmente dentro de las personas más enteradas y más educadas.
Decimos que fue una reacción porque, si se hubiese ordenado que los ministros que aspiran a tan alto cargo dejasen de aparecer en todo, quizás esta situación no se habría dado.
Desde nuestra faceta de profesional del Derecho tenemos que concordar que esta renuncia es una acción legal, pues no está prohibida por la ley, aunque en este momento el TSE está pendiente de conocer si acepta o no dicha renuncia. ¿Acaso alguien puede estar obligado a ejercer un cargo? Nos parece que ese alto Tribunal no tendrá más que declarar la legitimidad del acto y tenerse que quedar callado, viendo al otrora candidato en todos los medios, sólo que ahora como "promotor social".
Pero no es acerca de las leyes escritas que deseamos enfocar nuestras ideas. La Ley es la ley y para eso estudiamos Derecho.
Es acerca de las normas no escritas, que atañen a la política, que quisiéramos enfocar nuestros pensamientos en adelante; esas reglas implícitas que el político tiene, a fuerza, que tener presentes, porque actuar conforme a ellas afecta el bienestar o malestar del ciudadano, en lo individual, y hace el ambiente social en que nos desenvolvemos más o menos respirable, según se actúe y según nuestras actuaciones, en el ámbito público, sean percibidas por las comunidades diversas que conforman nuestra sociedad y por las personas que comentan y forman la opinión generalizada, en su estrecha o amplia esfera personal, pero la de cada quién.
El político que, en el siglo XXI, se conforma con actuar conforme a Derecho y se olvida que la ciudadanía siente, opina y aprueba o desaprueba, está perdido. Aunque es cierto que hace falta muchísima educación, en general, dentro de las grandes masas de población de nuestro país, también lo es que grandes segmentos de la misma están más informados y apoyan o rechazan las actuaciones políticas en donde se sienten tomados en cuenta u ofendidos.
La política, con cada día que pasa, se perfecciona más como mecanismo de intercambio, y nuestras decisiones, como dirigentes, aunque estén apegadas a la ley, están en el ojo de la conciencia colectiva y, dependiendo de cómo percibe cada quién una actuación, y ahí es donde entran esas reglas no escritas, el ciudadano de a pie nos dará su apoyo o nos dará la espalda.
No tomar en cuenta la sensibilidad ciudadana nos parece un error garrafal, y aunque no nos atrevemos a externar cifra alguna, la sumatoria de tantos errores parece hacer gravitar, en el ambiente, la conformación de una decisión colectiva de un gran sector del conglomerado urbano que, nos parece, está cada día más ansioso de que llegue el día de las elecciones para desquitarse.
La decisión equivocada de la generalidad de políticos en pugna por la Presidencia de la República de no respetar una convocatoria, de salir antes de tiempo a poner vallas y "muppies" por todos lados, a contratar anuncios de radio, de televisión abierta y canales de cable (y, ahora, algo que parece que nadie ha percatado, hasta de poner su propio programa de noticias), de salir a pintar postes, piedras, puentes, árboles y hasta símbolos patrios, como las centenarias ceibas, les va a salir caro.
Las elecciones en Guatemala, a partir del año entrante, 2015, serán distintas, pues lo que vemos es que todas esas personas que ya no aguantan la prepotencia de los candidatos que no los respetan, unificarán criterios para no dejarlos avanzar, y cambiarán para siempre la manera como se hace política en el país, pues habrá alguien que los unifique en su contra y, todo lo malo que han hecho sin tomar en cuenta a los electores, se les vendrá en su contra, derrumbando sus sueños como cae un castillo de naipes.
De ahí, en adelante, los políticos tendrán que cambiar y tratar de caminar más poniéndose en los zapatos de la gente común a la que pretenden gobernar.
Lo bueno de todo es entender que nuestro sistema político es imperfecto pero que, dentro de todo, está por generarse un cambio positivo. Hasta ahora hemos visto que, mientras más enfermo estaba nuestro sistema político, peor se ponían las cosas, pero la era de la información hace que grandes masas ciudadanas formen criterio, no se dejen engañar y actúen, en mayoría, en el mismo sentido, y media vez se den cuenta del poder que tienen, el resultado será irreversible.
Ese individualismo se volverá colectivo, saboreará más la derrota del político que odia que el triunfo del político que apoya, y el gusto por ese poder de quitar ya no lo dejará y lo hará prepararse mejor para la siguiente elección, pues se dará cuenta que la exteriorización de las cavilaciones que todo esto le provoca no es mala, que sus ideas son compartidas y que hay un sentido común qué aplicar en política, aderezándola desde su computador a su manera.
El político que no se da cuenta de hacia dónde soplan los vientos en el momento que le ha tocado vivir, está en desventaja y lleva las de perder. Por eso, y porque también se han de romper otros paradigmas (¡copa!), nos atrevemos a decir que el candidato puntero está cavando su propio sepulcro al afectar el sentir de los ciudadanos, en su intimidad, y no ganará la elección, como tampoco lo hará ningún candidato oficial, por mucho presupuesto del dinero de todos que le inviertan.
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sábado, 7 de agosto de 2010
NECESARIA RENUNCIA DEL PRESIDENTE DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
Nos parece una aberración jurídica y, de paso, una nueva actitud antiética, que el Presidente de la Corte Suprema de Justicia se inhiba de participar en la Comisión de Postulación para nombrar a quien deba de ocupar el cargo de Fiscal General de la República, aduciendo razones de salud, pero que sí la tenga para continuar presidiendo la Corte Suprema de Justicia.
Por donde se vea, la actitud torcida de dicho Presidente de uno de los Organismos del Estado, no puede respaldarse sin fallar uno mismo a la legalidad, a la ética, al Derecho (que es distinto) y al sentido común.
La presión que ha tenido de parte de muchos sectores y por la cual el resto de la totalidad de Magistrados de dicha Corte Suprema, por unanimidad, le han solicitado que se inhiba de participar en la Comisión de Postulación, es porque una concatenación de actos que él mismo ha decidido llevar a cabo, lo descalifican, lo hacen una persona no idónea para hablar, no digamos juzgar sobre la idoneidad de los demás.
Luego, si el Presidente de la Corte es una persona no idónea para participar en la Comisión de Postulación mencionada, ¿cómo es posible que sí sea idóneo para ocupar el cargo de Presidente de un Organismo del Estado, y lo que es peor, para conocer y juzgar los asuntos sometidos a su competencia?
Por eso sostenemos que si la persona del Presidente de la Corte no tiene salud para una cosa, no debiera tenerla para la otra; y si no es idóneo para lo accesorio, tampoco lo es para lo principal.
Su renunicia a la Presidencia de la Corte, por el bien del país, es necesaria. No la pide el ciudadano Ricardo Flores Asturias; es un imperativo legal y moral.
Por donde se vea, la actitud torcida de dicho Presidente de uno de los Organismos del Estado, no puede respaldarse sin fallar uno mismo a la legalidad, a la ética, al Derecho (que es distinto) y al sentido común.
La presión que ha tenido de parte de muchos sectores y por la cual el resto de la totalidad de Magistrados de dicha Corte Suprema, por unanimidad, le han solicitado que se inhiba de participar en la Comisión de Postulación, es porque una concatenación de actos que él mismo ha decidido llevar a cabo, lo descalifican, lo hacen una persona no idónea para hablar, no digamos juzgar sobre la idoneidad de los demás.
Luego, si el Presidente de la Corte es una persona no idónea para participar en la Comisión de Postulación mencionada, ¿cómo es posible que sí sea idóneo para ocupar el cargo de Presidente de un Organismo del Estado, y lo que es peor, para conocer y juzgar los asuntos sometidos a su competencia?
Por eso sostenemos que si la persona del Presidente de la Corte no tiene salud para una cosa, no debiera tenerla para la otra; y si no es idóneo para lo accesorio, tampoco lo es para lo principal.
Su renunicia a la Presidencia de la Corte, por el bien del país, es necesaria. No la pide el ciudadano Ricardo Flores Asturias; es un imperativo legal y moral.
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