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martes, 29 de septiembre de 2009

GLORIA OQUELI DE MACOTO DEBE DAR EXPLICACIONES

Tengo 11 meses de venir peleando por la legalidad de las actuaciones del Parlamento Centroamericano, debido principalmente a las elecciones amañadas de Junta Directiva de dicha Institución, donde votaron 22 Observadores dominicanos, como si los electores de República Dominicana los hubiesen electo y elevado a la categoría de diputados.

La truculenta elección a la cual me refiero, de fecha 22 de octubre de 2008, elevó a la Presidencia a la diputada hondureña Gloria Guadalupe Oquelí de Macoto.

Si esta diputada hondureña no hubiese utilizado subterfugios para ganar, antidemocráticamente, una elección presidencial, en un órgano esencialmente democrático, jamás hubiese ocupado el primer lugar del listado de candidatos a reelegirse, como diputada centroamericana, en el Partido Liberal de Honduras, en el proceso que culmina a finales de noviembre y que élla, y el grupo de seguidores del ex presidente Manuel Zelaya, se encargan de defenestrar.

Ahora, hasta donde sé, ni sus propios correligionarios quieren saber de élla. Lo anterior no tiene que ver con que haya propiciado un fraude electoral para llegar a la tan ansiada Presidencia de Junta Directiva de un parlamento regional, sino con el hecho de que tampoco quieren saber absolutamente nada de Manuel Zelaya, el expresidente que salió de las filas de su partido, y fue precisamente Gloria Oquelí de Macoto quien, con engaños al funcionario de la embajada brasileña en Tegucigalpa, llevó a Manuel Zelaya a esa legación.

La diputada Gloria Oquelí de Macoto fue requerida, por quien escribe, en la sesión de Asamblea Plenaria del PARLACEN, el viernes 25 de septiembre de 2009, para que diera explicaciones de su conducta, tanto por ser la protagonista como por el respeto que la Asamblea Plenaria se merece, pero no fue posible, porque no tuvo el valor de hacerlo y se retiró antes de que finalizara la misma, dejando en la dirección del debate a la diputada salvadoreña Nidia Díaz, del FMLN, quien tuvo que cerrarlo en su ausencia.

Las últimas palabras registradas antes de finalizar dicha sesión también fueron de quien escribe, en el sentido de lamentar la falta de fortaleza de ánimo de la diputada Oquelí, así como su falta de respeto a la Asamblea Plenaria, señalando que las explicaciones que no quiso dar en el organismo que coordina (porque quien llega a un puesto manipulando las leyes y las personas no tiene la altura para presidir), las tendrá que dar a la opinión pública.

Hoy que nos sentamos a escribir, estamos enterados que la prensa ha tratado de localizar a la diputada Oquelí de Macoto, en Honduras, para que dé su versión de los hechos, pero todo intento ha sido infructuoso. Seguramente, si no tuvo el valor de enfrentar a una simple Asamblea Plenaria, tampoco lo tendrá para enfrentar a todo el pueblo hondureño que hoy exige respuestas, y estará pensando de qué manera regresar a su país.

Si tanto respaldo tiene Manuel Zelaya, si con tanto beneplácito ven los hondureños su regreso, hoy la diputada Oquelí de Macoto sería la heroína del cuento y tendría que ser recibida con una alfombra de flores. En su lugar, por su actuación irreflexiva, o necia, porque nosotros tenemos 3 meses de venir advirtiéndolo, hoy hay costras de sangre derramada en su camino, que sin el regreso del sociópata, apoyado por la sociópata, no se habría dado. Hoy no sólo los vivos desean explicaciones, sino los pobres jóvenes que han perdido la vida por la convulsión social que advertimos que sucedería al retornar Zelaya.

Los miembros de la denominada Comunidad Internacional debieran meditar por qué razón la diputada Gloria Oquelí no se considera a sí misma una heroína, anda escondida como los niños que saben que han hecho algo malo, no da la cara para explicar sus actuaciones y el pueblo no la reclama para levantarle un monumento. Tanto que ha hablado que la prensa no la cubre, y ahora que la misma la busca, no aparece por lado alguno.

Sólo falta ver el veredicto final: el de las urnas, para saberse si este simple observador tiene o no razón de todo lo que ha venido diciendo y que aquí sostiene.

Mis sentidas condolencias anticipadas, eso sí, para todos aquellos aspirantes decentes del Partido Liberal, a una diputación centroamericana, en un listado en donde están abajo de esta otrora "joya" de su partido. ¡Hay joyas de joyas en esta vida"

lunes, 28 de septiembre de 2009

TREMENDO ERROR DE MICHELETTI

La crisis política hondureña de agudizó hoy hace 3 meses cuando Manuel Zelaya fue sacado con violencia del país. Unos dicen que sacaron al Presidente de la República; otros sostienen que, cuando lo sacaron, ya no lo era, por haber violentado reinteradamente la Constitución, haber sido declarado traidor a la patria y perdido la oportunidad de terminar el mandato, democráticamente, hasta finalizar el período que contempla la mencionada Constitución.

Desde este blog no hemos apoyado el regreso de un ex presidente desgastado y destituido, básicamente, por dos razones: la primera, porque, como no vengo observando este fenómeno desde el 28 de junio de 2009 como la mayoría de quienes constituyen la denominada Comunidad Internacional, sino desde que comenzó hace más de un año, estoy consciente de por qué los hondureños, en conjunto, tienen la idea de que Manuel Zelaya violó su Constitución y las leyes, entiendo el concepto constitucional de traición a la patria y, desde el momento en que el Partido Nacional, la Democracia Cristicana, en Partido Innovación Nacional y Unidad y el mismo partido oficial, el Liberal, están de acuerdo, como lo están el Congreso Nacional, la Fiscalía, el Tribunal Supremo Electoral y la Corte Suprema de Justicia, no existe mejor balance de pesos y contrapesos que ése, y ninguno de los mencionados pone una palabra de duda en lo que en este proceso de destitución se ha hecho.

El error se comete al final de dicho proceso en que, en lugar de capturar al infractor, detenerlo en un centro de reclusión y procesarlo por los 18 delitos que se indica que cometió, se opta por sacarlo, ya destituido, fuera del país, lo cual ha dado en pensarse, y yo mismo insisto en decirlo, que sí fue un Golpe de Estado. De todos modos, jurídicamente hablando, no procede reinstalar a alguien que ha perdido el cargo por no cumplir con los requisitos para ostentarlo, por muy democrátia y popularmente que haya sido electo originariamente.

Ahora bien, aquí entra la segunda consideración que ha hecho que no defienda el regreso de Manuel Zelaya. Aparte que lo he señalado de que es un sociópata, es decir, alguien a quien no le inspiran respeto ni las leyes, ni las instituciones, ni las personas, y sólo mira, como las mulas de carga, hacia su objetivo, conociendo como conozco a mis hermanos hondureños, creo que es preferible, para garantizar la paz social y evitar un eventual derramamiento de sangre, insistir en el tema.

El proceso electoral no lo inició ni lo controla el gobierno de Roberto Micheletti. Aquél es un proceso largo que arrancó hace tiempo. Ha habido procesos internos de elección de candidatos en los partidos; hubo una convocatoria a elecciones anterior al mes de junio del presente año, y lejos de hacerle un bien al país, esta denominada comunidad internacional, le hace un daño al proceso político más serio de América Latina con su obstinada insistencia y la necedad de manifestar que no reconocerán a quien resulte electo en dicho proceso que culmina a finales de noviembre entrante.

He hablado de la legitimidad, la cual la comunidad internacional quiere hacer creer que proviene de ellos, cuando es el pueblo hondureño el que le debe otorgar o no esa legitimidad a sus próximas autoridades, pero esa mezcla de arrogancia, filibusterismo y tontera, pareciera que van ganando en las páginas de los periódicos, aunque no se sepa a ciencia cierta en qué parará todo esto.

Lo nuevo en todo este proceso es el craso error del gobierno de Micheletti de conculcar las garantías de los hondureños y vedar la información de lo que sucede. Es una oportunidad de oro para que el mundo conozca cómo los seguidores de Zelaya están más interesados en el saqueo que en la democracia. Es importante que el mundo sepa, libremente, de las gestas cívicas que se llevan a cabo en diferentes ciudades de Honduras, si no para respaldar al actual gobierno, que todos entienden que es de transición, sí para manifestar que la salida de Zelaya fue acorde con la Constitución y que no lo quieren de regreso en el poder.

Micheletti le está dando a Chavez, Ortega, Insulza, Fernández de la Vega, Kirchner, Morales, Castro, D'Escoto y demás satélites y corifeos, el esperado pretexto para "confirmar" lo antidemocrático del régimen (de Gloria Oquelí, la Presidente espuria del Parlamento Centroamericano a quien no le doy más que categoría de Coordinadora de Debates, quien con engaños al Ministro Consejero de la Embajada de Brasil llevó a Zelaya a dicha legación, mejor escribiré aparte).

Desde nuestra tribuna de expectación neutral tenemos que señalar que este error puede dar lugar a que la denominada comunidad internacional se sienta lo suficientemente justificada para intentar algo que todavía los restos de moralidad de algunos de sus integrantes no los dejan hacer.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

LA LLAMADA COMUNIDAD INTERNACIONAL SE TENDRÁ QUE TRAGAR SUS PALABRAS

Los pueblos eligen los gobiernos y estos, una vez constituidos, se organizan de manera diversa en lo que ha dado en llamarse la "Comunidad Internacional".
Los gobiernos llegan a constituirse, muchas veces, por acuerdos políticos de segundo orden; otras, por elecciones de segundo grado en donde, quien llega a gobernar, muchas veces no lo hace con la deseable legitimidad.
Luego, con el ejercicio del poder, esa poca legitimación que tienen porque han llegado por los empujones o el oxígeno que les dan otros líderes o con una pobre elección originaria pero los suficientes votos de segunda vuelta, también tiende a perderse por el denominado "desgaste político"; es decir, muchos gobiernan sin apoyo popular, ya que el pueblo en general, y hasta sus mismos electores, suelen estar en contra de sus propios gobernantes y de las decisiones que estos van tomando en cada tema.
Es así como muchos gobernantes con muchísimo menos apoyo popular en su propio país que el que seguramente tiene Roberto Micheletti en Honduras, se han puesto de acuerdo para condenar a priori, es decir, sin estudiar detenidamente un caso tan complicado, seguir condenando y, encima, aumentar a la condena que casi todos hicieran, repito, a priori, con otra anticipada condena a todo un proceso electoral en marcha que no está a cargo de ningún funcionario público hondureño involucrado en la destitución (legal o ilegal) del ex-presidente (vayan entendiéndolo) Manuel Zelaya.
Desde mi particular punto de vista y después de conocer de cerca el proceso político hondureño desde abril de 1989 en que llegué a Tegucigalpa a participar en una Asamblea General de la Unión de Juventudes Democráticas Hispanoamericanas, UJDH, con partidos políticos de toda América Latina, Estados Unidos, España, Austria, Francia, Australia e Inglaterra, oportunidad en que yo representaba al Partido de Avanzada Nacional, PAN, de Guatemala, en mi calidad de Secretario Nacional de Relaciones Exteriores, al observar el funcionamiento de esos dos partidos políticos grandes y centenarios de Honduras, con sus elecciones primarias, sus corrientes internas, su enorme capacidad de unificarse después de los desgarradores procesos de escogencia de sus candidatos, la forma en que, en el área rural, durante décadas, he visto cada casa identificada con la bandera de su partido político, lo que me ha dado la pauta para decir y afirmar que Honduras tiene el sistema político más serio y más maduro que hay en el istmo centroamericano; y después de darle seguimiento cercano a la crisis política desatada desde hace alrededor de un año por un sociópata de apellido Zelaya que ostentaba la Presidencia de la República, lo que me hizo estar preparado para advertir prudencia cuando se agudizó la crisis el 28 de junio de 2009, me atrevo a expresar y a vaticinar:
Los hondureños, en su gran mayoría, están preparados para resistir cualquier intrusión externa en la resolución de un problema que es de ellos, así provenga de la denominada "Comunidad Internacional". No habrá poder, ni siquiera militar, que los haga cambiar en su convicción de que el proceso de elecciones generales convocadas por el Tribunal Supremo Electoral (y no a cargo de la Presidencia de la República ni de otra Institución) sigue su marcha. Todas las Instituciones, sean políticas, religiosas o simplemente cívicas, si no están siendo financiadas con "petro dólares chamos", están graníticamente, GRA NÍ TI CA MEN TE, unidas para elegir al candidato que la mayoría vote. El índice de ausentismo a las urnas electorales, a fines de noviembre de este año, me atrevo a decir que será de los más bajo o el más bajo de la historia.
De ahí a la instalación de las nuevas autoridades electas, habrá dos meses más. Después de eso, ¿cuál es el argumento que queda para que regrese Zelaya? La consecuencia, al final de todo este proceso, será que la denominada "Comunidad Internacional" tendrá que tragarse sus palabras, y si los países del Alba triunfan con la reelección del ingerente Secretario General de la OEA, Insulza, a quien los hondureños ya rebajaron a nivel de observador, pues la OEA tendrá un Secretario General desgastado por varios años más. Ojalá que los países del Caribe no se dejen influenciar en estos intentos de reelección y opten por presentar un candidato fresco, no comprometido, que pueda trabajar con todos los países y no esté cuestionado como lo está en Honduras, en Venezuela, en Bolivia, en Guatemala (los invito a que lean los artículos de este blog en mayo 2009 a la fecha), en el corazón de la mayoría de los argentinos.
La Unión Europea, que ha dejado su vocería en otra socialista radical española (que yo simpatizo con algunos socialistas, los que no son radicales y a su pensamiento le imprimen sentido común), bien haría en analizar todo el caso de nuevo, desde el año 2008, tener claridad de ideas con relación a lo que la constitución hondureña dice de la Presidencia, del Tribunal Supremo Electoral, del proceso general de elecciones, de las atribuciones de cada quien, de lo que significa traición a la patria, de lo que se dice con relación a reelección, a modificaciones a la constitución, y tengan el menor sentido común para saber la diferencia entre una encuesta y una consulta popular, para que puedan repensar su posición y, a tiempo, condenar el Golpe de Estado, como yo mismo lo sigo haciendo, pero NO destruir con sus posiciones uno de los sistemas políticos más tradicionales, serios y profesionales del hemisferio y, de repente, del mundo.
El mismo consejo a las autoridades estadounidenses (por favor, no son América, ni siquiera la totalidad de los norteamericanos). Mal hacen viendo la viga en el ojo ajeno cuando ellos tienen problemas tan grandes adentro de su propio país: el déficit presupuestario, la devaluación del dólar con relación a otras monedas duras (está por llegar a 1.5 dólares por euro), la posibilidad de que los países muden de moneda para cubrir sus reservas internacionales; la liberación, sólo en el estado de Texas, de casi 40 presos con más de 20 años de estar en prisión, cada uno, porque las pruebas de ADN demostraron que eran inocentes, lo que obliga a reflexionar acerca de su sistema de Administración de Justicia, las guerras de Afganistán (la más larga de la historia de ese país) y de Iraq (la segunda más larga de la historia, por encima de su participación en la I y II Guerras Mundiales, en la de Corea, en la de Vietnam...) y un largo etcétera que incluye inmigrantes, desempleo, racismo, drogadicción en todos sus componentes, incluyendo la producción, maras, negocios sucios alrededor del petróleo, las guerras y la salud (sólo esto es motivo de todo un artículo).
Conclusión: el pueblo hondureño, haya las condenas foráneas que haya, está unido como nunca en su historia republicana (la cual también he estudiado) y, según mi entender, se quitaron de encima un sociópata megalómano que quería perpetuarse al estilo de las mejores "joyas" del Alba, y no se dejarán arrebatar ese íntimo orgullo de que han peleado por su libertad, por la libertad de todos nosotros que vivimos en otros países en donde este cáncer de la sociopatía y el autoritarismo podrían expanderse; defenderán con uñas y dientes el proceso que está en marcha, elegirán sus nuevas autoridades y no habrá poder en la tierra, como no provenga de Las Alturas, que evite que el nuevo gobierno tome posesión en enero de 2010.
Yo apoyo a los hondureños, y la comunidad internacional, con el tiempo, lo tendrá qué hacer.