lunes, 6 de junio de 2011

LAS MUJERES NO VOTAN PORQUE SÍ. CONGRESO INTERAMERICANO DE MUJERES, 1947

El 2 de junio de 2011, recién pasado, después de 73 años de haber solicitado un veredicto científico e imparcial, fue presentado el estudio filológico del libro Semilla de Mostaza, de la autora guatemalteca Elisa Hall, mi abuela materna, el cual, escrito en imitación del español antiguo, entre 1937 y 1938, narra, a manera de novela histórica, las aventuras del fundador de la rama de Álvarez de Asturias que, en Guatemala, diera lugar al apellido Asturias.

Se documentó tan bien doña Elisa, que provenía de una familia de varias generaciones de escritores y poetas y en donde la erudición era algo, si no innato, muy similar a eso, inspirada en la genealogía que, de los Asturias, mantenía al día su suegro, don Antonio Asturias Asturias, y apoyada por la biblioteca propia, que no era poca, y la del mencionado suegro, que muchos de sus detractores cayeron en el error de creer, a pie juntillas, que lo que era producto de la imaginación de la autora era una transcripción de un antiguo manuscrito en el cual el propio don Sancho Álvarez de Asturias, el protagonista de la obra, había dejado escritas sus memorias.

La polémica, según me dijo alguna vez el recordado Director de la Hemeroteca Nacional, Rigoberto Bran Azmitia en una recepción en la Embajada de Israel, es la segunda más larga de la historia guatemalteca después de la que ocupó la del intento de erigir una estatua ecuestre a Francisco Morazán (que entró a sangre y fuego al tomar la ciudad de Guatemala en 1829) en lo que todavía es el parque que lleva su nombre, que fue lo más que lograron quienes apoyaban la idea, pero el debate alrededor de la maternidad o paternidad de Semilla de Mostaza es, por cierto, el debate más original, por la cantidad de intelectuales involucrados y, especialmente, porque muchos de ellos lo utilizaron para demostrar sus conocimientos y su grado de erudición y sapiencia.

Producto de esas dudas, la autora quiso demostrar que sí era ella la mente detrás de la obra, escribiendo la segunda parte de la misma, ocasión que aprovecha para retratar a sus detractores, no sólo físicamente sino en sus manías y defectos, burlándose de ellos y demostrando, a la vez, un verdadero dominio de la pluma, pero lo único que logró fue el empecinamiento de un grupo mayoritariamente de hombres que no pudieron y no quisieron creer que una joven mujer pudiera comenzar escribiendo con la calidad y altura por donde ellos hubieran querido llegar algún día, llegando al colmo de recibir tratos poco elegantes para una dama, por ponerlo eufemísticamente, y el resultado fue que, en lugar de haberla apoyado para que prosiguiera escribiendo, aquel talento literario se amargó y simplemente prosiguió su vida entre otras facetas del arte, las obras de caridad, los viajes y su hogar.

Lo que poca gente sabe de Elisa Hall es que era una mujer nacida de manera anticipada a su época, en todo sentido.

Tenía la licencia de conducir número 10, pero fue la primera mujer en tener licencia en Guatemala. También se cree que fuera la primera dama en pilotar un avión, pues en 1917 llegó a nuestro país un aeroplano, con un piloto estadounidense, el cual aterrizó en lo que todavía es el Campo de Marte. Como su familia era, en esa época, de las pocas que hablaban inglés, pues su padre, el poeta Guillermo Francisco Hall Avilés había pasado parte de su infancia y toda su adolescencia en Londres, educándose, el piloto pronto hizo amistad con ellos, invitó a Elisa a dar una vuelta en su aeroplano y, ya arriba, le cedió el timón y los controles, retomándolos para volver a aterrizar.

Cuando murió, el expresidente Miguel Ydígoras Fuentes publicó un artículo en su memoria (Prensa Libre, 28 de junio de 1982, página 11), en el cual relata como, a principios de los años 1920's, siendo él capitán de infantería y ayudante del Ministro de la Guerra, otro expresidente, Jorge Ubico Castañeda, y estando ambos expresidentes en la esquina de la 9a. calle y 5ta. avenida de la zona uno, lugar en el cual estaba la sede de dicho Ministerio, vieron a una mujer que trataba de cambiar la llanta desinflada de su vehículo, bajo un aguacaero, con un niño recién nacido en un brazo y con el otro las herramientas para efectuar el cambio, lo cual no lograba pues, fuera de haberlo levantado debidamente, no podía aflojar las tuercas que sostienen la llanta que nosotros, popularmente, denominamos "chuchos". Baste decir que el después general Ydígoras le cambió la llanta y ahí comenzó su amistad.

Así era, atrevida, como cuando, también en los años 1920's, sin que hubiera carretera todavía, se fue en su vehículo de Antigua Guatemala a Escuintla, entre potreros y veredas, hacia la finca "Santo Tomás", la hoy conocida finca presidencial, que en esa época era de mi abuelo, su esposo, José Luis Asturias Tejada, y que, curiosamente, fue Jorge Ubico, el dictador de los catorce años (1931-1944) quien se la arrebató.

Pero lo que traigo hoy para dejar documentado es que, gracias a la popularidad a nivel continental que había logrado, paradójicamente, gracias a la polémica en donde se le acusaba por unos cuantos de plagiadora, es decir, de ladrona, lo cual fue una infamia, pues Elisa Hall lo aprovechó para otros fines.

Junto con otras damas y caballeros de la sociedad guatemalteca, entre los cuales podemos reconocer de un álbum de firmas los nombres de E. González Campo, Elisa Wyld de Tejada (a quien tuve el gusto de conocer), Guillermo Sáenz de Tejada, Elsie Díaz de Rosales, Carlos Hall, Pedro Pérez Valenzuela, José Guirola, Julio Carrillo, Mario Penedo, Roberto Guillermo Hall (su hermano), Gloria Menéndez Mina, Alfonso Drago-Bracco, Carlos Quezada, Luis Cobos S., Héctor Alfonso Leal, Eduardo Mayora, José Rodríguez Cerna, George Koltanow, L. Arévalo, Carmen Campos, J. Alberto Rosales, Raúl Aguilar Batres, Federico Hernández de Léon, Elena Aguirre V., Angelina de Mayora, C. Irigoyen, Juan Lizarralde, María A. de Hall, Manuel Cobos Batres, José Gomar, María del Pilar, Don H. Walther, Angelina Acuña, Salvador Mendieta y otras firmas poco legibles, dentro de las cuales identificamos dos personas de apellido Aguilar (¿Octavio?), González Campo, Reyes, Medina, Bianchi, Álvarez, Arias, Mayorga (¿Roberto?), Cuestas (¿Rafael?), Palomo, Quesada, Rubio, Estrada, Azmitia, sabemos de una reunión, el 17 de noviembre de 1944, que pudo ser preparatoria de la reunión continental a la cual nos referiremos ahora.

Elisa Hall de Asturias, en el círculo rojo.

Es que, el 27 de agosto de 1947, se llevó a cabo en la ciudad de Guatemala el Congreso Interamericano de Mujeres, sirviendo de anfitriona la Unión Democrática de Mujeres de Guatemala.

Recordemos que el 1 de julio de 1944 terminó la dictadura de Jorge Ubico, la cual trató de perpetuar el general Federico Ponce Vaides hasta que se dio el movimiento popular que ha dado en llamarse la Revolución del 20 de Octubre, en que el régimen fue definitivamente derrocado.

Es decir, la primera reunión, preparatoria del mencionado Congreso, se da antes de cumplirse un mes de haber retornado el país a la vida democrática.

La convocatoria ha de haber sido minuciosa pero probó ser efectiva. Pensar en las comunicaciones de aquella época para hacer saber del evento, y planificar tantos viajes de tan variados países para venir a ese Congreso denotan dos cosas: el ansia de las mujeres por obtener igualdad de derechos frente a los hombres, especialmente en aspectos políticos, y el conocimiento de quién era la persona que los convocaba, pues es increíble el nivel de concurrencia al evento.

De Bolivia acudió Ana Rosa Tornero.

De Canadá: Mildred Fahrni, de la Women's International League (4536 - 8th. Ave W., Vancouver, B. C.), Beatrice Brigdeu, del Local Council of Women (1175 Dominion St., Winnipeg, Manitoba), y Helen R. Dlury (no es muy legible), del National Council of Women and Canadian Clubs (309 Daly Ave. Ottawa).

De Colombia: Lucila Rubio de Laerdes, de la Alianza Femenina Colombiana (calle 10 #19-64, Bogotá), y Soledad Peña, de la Unión Femenina de Colombia.

De El Salvador acudieron: María Cruz Palma, delegada por la Liga Femenina Salvadoreña (18 A. N. # 62, San Salvador), Rosa Amelia Guzmán, delegada por la misma Liga y por la Asociación de Costureras (con sede en la Librería Patria de San Salvador), y Matilde Elena López.

De Chile acudió María M Rivera, delegada por las Asociaciones Cristianas Femeninas, Círculo Pro Paz y de Cooperación Americana, Consejo Nacional de Mujeres y Federación Chilena Femenina (casilla 1214, Valparaíso).

La representación que acudió de Estados Unidos de América, para esa época, es increíble: Marjorie S. Elliott (Mrs. C. Traces o Fraces), de la Zonta International (Canadian Embassy, Santiago, Chile), Sue Bailey Thurman, del National Council of Negro Women (2660 California Street, San Francisco), Lucille Mercer, de Delta Kappa Gamma (32 E. Gabley Rd., Berea, Ohio), Carolyn B. Threlkeld, del Women's International League for Peace and Freedom (170 Tamalpais Road, Berkeley 8, California), Mary Tailisoff de la Pan American Women's Association (39 Ocean Ave. Brookly, N.Y.), Rose Lutmen (o Putman) de la Women International League for Peace and Freedom (60 West, 11 Street (ilegible) Tel Aviv, Palestine) --desconocemos si esta persona cometió el error de firmar dentro de las estadounidenses--, Frances Benedict Stewart, delegada de la Liga Femenina Internacional de paz y Libertad y de la Federación Mundial (1645 Kimble St., Utica - 3 N. Y.), Mary Magdalene Wilkin (4 River Road, Youngstown, N. Y.), Lyu Smith de Mandaley (5406 Connecticut Ave, N.W. Washington, D. C.).

También Dorothy A. Hickie (34 Isabella St., Boston 16, Mass.), Elsie L. Picón, de la Liga Femenina Internacional para la Paz y Libertad (2281 Grand Boulevard, Detroit 8, Michigan), Grace K. Sabor, delegada de la WILPF y la Women Pan American Club of Minneapolis, Minnesota (4950 Harriet Ave., Minneapolis, Minn), Annalee Stewart, Presidenta de la sección estadounidense de la Women's International League for Peace and Freedom (1734 F St N.W, Washington 6, D.C.).

Por Guatemala, Victoria Moraga Martines, delegada por la "U.M.D." (Callejón Delfino No. 11 B), María Luisa Laínez, Matilde Elena López, María del Carmen Vargas Hortencia Hernández Rojas (2a. Av. S. # 24).

De Haití asistió Alice Garontes, délégueé de la Ligue Feménine d'Action Sociale avec... (ilegible) (43 Rue Christophe, Port au Prince).

De México se acreditó Judith Horcasitas de Forgerave, del Servicio Civil de Mujeres Mexicanas (Mississippi #117-11, México, D.F.), Rosa Torres G, delegada por la Liga Internacional y People's Mandate (Querétaro 102, letra E, méxico, D. F.), profesora Emilia Loyola, representante de todas las Maestras de México, D. F. (Medellín 355, Dpto.3), Alena Sánchez Valenzuela, delegada por el Magisterio Mexicano (Filmoteca Nacional, Secretaría de Educación, Coahuila 106 - apto 9).

De Honduras, la doctora Lucila Gamero de Medina, delegada por los Comités Pro Paz y Libertad de San Pedro Sula y Tegucigalpa, Helena Leiva de Holet, delegada por las Hondureñas Exiliadas en Guatemala, y Argentina Díaz Lozano.

De Ecuador asistió Ligia Guerrero Vallejo, delegada por las Damas Protectoras del obrero (calle Santa María 362, Quito).

De Nicaragua vino Alicia Fornos Ramos, de la Mesa Redonda y Liga de Mujeres (3a. calle S.E. 4a. y 5a. Ave. Managua D. N.).

De Panamá, Gumersinda Páez (calle Victoriano Lorenzo No.21, apartado 1627).

De Uruguay, Eloísa García Etchegorken, de la alianza Uruguaya de Mujeres (Santa Lucía 4638, Montevideo).

También aparecen las firmas, como parte de la Comisión Organizadora, de Carmen de Lozada, de Bolivia (12 Welwyn Road, Great Neck, New York, y casilla 51 de La Paz, Bolivia), y Heloise Bramirs, de Estados Unidos de América (1734 F Street, N. W., Washington, D. C.); y como miembro de honor, Laura Rubio de Robles.

Las anteriores son personas que, efectivamente, se registraron de puño y letra en el documento que obra en nuestro poder y que proviene de los papeles de Elisa Hall, pero es justo establecer, además, que de puño y letra de esta última, con lápiz, aparecen otros nombres de personas que no sabemos si asistieron y no se registraron o simplementet habían anunciado su participación y, al final, no llegaron. Estas son Odilia Castro Hidalgo y Corina Rodríguez López, de Costa Rica; María Rivera Urquela, de Chile; una Malin, sin apellido, de Cuba; Adelaide Baker, Aida Donnelli, Laura Albrecht y Maria E. Gardiner, de Estados Unidos; Nela Martínez Espinoza, de Ecuador; Amalia Castillo Ledono, de México; Enriqueta de Landaela, de Venezuela; y en una sección internacional, Anita Chustbed y Margorie Elliot.

Por el texto de agradecimiento que puso la representante estadounidense de las mujeres negras sabemos que el evento duró varios días, aunque el diploma de reconocimiento, firmado por Gumersinda Páez, en su calidad de Presidenta del mencionado Congreso, por Heloise Brainerd, Secretaria General, y por Carmen Sánchez Bustamente de Lozada, no lo señala expresamente.

Desconocemos, por el momento, los tópicos de la agenda que se trató, pero es innegable que uno de los puntos más importantes para las mujeres, en esa época, especialmente las intelectuales con élla, era el tema de la igualdad frente a los varones en las urnas, en una época en que las sociedades de los diversos países del planeta evolucionaban, unos más lentos que otros, en ese bregar por el concepto de igualdad que la Revolución Francesa había, desde hacía más de 150 años, esparcido por el mundo.

Es por mujeres como las mencionadas, algunas con dificultad porque todo está escrito con la letra de cada una de ellas y a veces es difícil de leerse, que las mujeres de hoy en día dan por un hecho que tienen el derecho a votar, pero muchas veces desconocen que ha habido batallas completas, en el campo ideológico y en algunas oportunidades en el plano físico, para lograr los beneficios de que hoy disfrutan nuestras sociedades.

Elisa Hall quiso estudiar medicina pero se le negó el acceso a la Facultad. Unos años después, su pariente, Francisca Fernández Hall, 21 años menor que ella, se convertiría en la primera ingeniera graduada en Guatemala. Hoy, cualquier mujer que desee superarse no le tiene que pedir permiso a nadie para estudiar y ser profesional, pero hubo gentes que tuvieron que abrir la brecha entre la ramazón del machismo para restarle supremacía al hombre en todos los órdenes y permitirle a las damas realizarse de la mejor manera.

Falta mucho por hacer, pero que sirva este pequeño ensayo, no sólo de homenaje a esos esfuerzos extraordinarios en tiempos adversos realizados por ese grupo de mujeres, sino de simiente para que colegas estudiosos, en los países mencionados, ayuden a armar el rompecabezas de este Congreso Interamericano de Mujeres y, si alguien sabe algo más, que lo vaya sumando a manera de comentario.

EDICIÓN DEL PRESENTE ENSAYO INTRODUCIDA EL 12 DE AGOSTO DE 2,013.

Este ensayo es, junto a uno que escribí sobre Aristóteles y John Locke (31 de mayo de 2,010), uno de los más leídos de este blog.  Curiosamente, ordenando "cachivaches", encontré todo un regalo para esa multitud de personas que se han interesado por los datos históricos aquí aportados: nada menos que el DIPLOMA DE HONOR que se le otorgara, a mi abuela Elisa Hall, como miembro de la comisión organizadora del aludido Congreso Interamericano de Mujeres, el cual he escaneado, aunque de manera imperfecta porque su tamaño no lo permite.  El único dato que falta es que el mismo fue impreso en Imprenta "La República", en Guatemala.  La imagen es la siguiente:




6 comentarios:

  1. Hola Ricardo. Qué sorpresa encontrarme con este blog. Justo me acaban de contar una historia familiar y pensé en buscar el nombre de una tía abuela que me contaron que trabajó en la ONU en NY en el tiempo del Presidente Arévalo, María Luisa Lainez. Busqué su nombre y encontré este blog. Creo que es muy probable que sea la misma que usted menciona como participante en el Congreso Interamericano de Mujeres. ¿Es posible conseguir más información al respecto? Me interesa muchísimo.

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  2. http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:VStwc1Ht1VUJ:hcentroamerica.fcs.ucr.ac.cr/Contenidos/hca/cong/mesas/cong7/docs/10_11.doc+&cd=7&hl=es&ct=clnk&gl=gt

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  3. Esa es la dirección digital para la ponencia de la Dra. Guadalupe Rodriguez Ita que presentó en el VII Congreso Centroamericano de Historia al respecto del Primero Congreso Interamericano de mujeres democráticas.

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  4. Gracias a esa persona que, en forma anónima, nos ayuda a reconstruir este hecho histórico que ha pasado tan inadvertido para las guatemaltecas. Quien piense que esta fue una reunión de amas de casa se equivoca, y es probable que el debate haya sido de mayor altura del que pensamos. La delegación guatemalteca, con los pesos pesados de las letras de esa época, tuvo que haber tenido, definitivamente, un papel primordial, no sólo como anfitriona sino como encausadora de las más elevadas ideas de que estaban revestidas las preocupaciones en esa época. ¡Ojalá se comenzara a preparar la difusión de lo que ahí pasó, con tiempo, y se haga un justo homenaje a todas esas mujeres que brillaron en un momento de reunión continental, dentro de poco tiempo en que se cumplan 70 años de tal acontecimiento.

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  5. Thank you for such an interesting blog. I have been hunting Rosa Torre González's trail for a while. She was the first female elected official anywhere Mexico and fled Yucatán after Felipe Carrillo Puerto's assassination. Your clue points to Querétaro. I am off in search of her there and found a book, which might interest you about the conference. "Latin American Women and the Search for Social Justice"
    By Francesca Miller information about the conference begins on page 126 https://books.google.com.mx/books?id=sXiTQpR3crwC&lpg=PA126&ots=jxqFPcy5OV&dq=Liga%20Internacional%20y%20People's%20Mandate&pg=PA126#v=onepage&q=Liga%20Internacional%20y%20People's%20Mandate&f=false Susun Wilkinson

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  6. Muchas gracias por compartir la información, nos gustaría ver fotografías del evento y que nos comparta las listas de asistencia. Por otro lado vengo a compartirles una investigación sobre la primera mujer electa en México y participante de Congreso Interamericano de Mujeres celebrado en Guatemala, se trata precisamente de una entrevista realizada a Rosa Torre González (1890-1973) en donde menciona los temas tratados en el congreso así como información importante del acto (pueden escribirme a tonycanek@gmail.com) la liga electrónica en donde se encuentra la información y biografía documentada de Torre González, es la siguiente:
    http://www.academia.edu/32499797/Rosa_Torre_González_Feminismo_revolucionario_en_la_Tierra_del_Mayab

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