viernes, 16 de febrero de 2018

LA ELECCIÓN DE FISCAL GENERAL TIENE LOS DADOS CARGADOS.

Hoy termina una fase más de la farsa que se ha montado para elegir Fiscal General, quien a su vez es Jefe del Ministerio Pública, con la finalización del plazo para la recepción de expedientes de quienes deseen participar.
Digo farsa porque los miembros de la Comisión Postuladora le pagan mal al país al inventarse puntuaciones de calificaciones y certificaciones, como el de una politizada Procuraduría de los Derechos Humanos, PDH, que nada tienen que ver con los requisitos que marca la Costitución Política de la República de Guatemala, CPRG, para ser Fiscal General.
Al darle los legisladores intervención a la Academia y al Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala, CANG, en procesos de esta naturaleza, lejos de volver pulcro el proceso de selección, la politización de estos ha sido el efecto más notorio. Lo vemos en la proliferación de Facultades de Derecho (para tener derecho a un asiento en la Comisión Postuladora y, por supuesto, a voto) y en la graduación por "tendaladas" y la incursión de extensiones de las FFDD para graduar más abogados en lugares remotos, para tener más agremiados, más votos y, así, tomar, casi por asalto, al Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala. CANG, por los votos de sus dos presidentes, el de Junta Directiva y el del Tribunal de Honor.
Los resultados:
1) Que los mejores candidatos para ocupar ese puesto ni siquiera participan, pues no se exponen a hacer el ridículo en un proceso de selección que, a todas luces, tiene los dados cargados;
2) Que en lugar de ser un nombramiento político con responsables claros, lo que hay son negociaciones de todos los involucrados, procedimiento que redundará en una pre selección de seis candidatos "com-pro-me-ti-dos", de modo que uno de los requisitos para el puesto, la "independencia", nos atrevemos a ponerla en duda;
3) Si el nombramiento fuese al revés, que propusiera el Presidente de la República y que el Congreso confirme en el puesto, si el FG nos sale politiquero, inepto o mañoso, el responsable político de esa mal escogencia sería el Presidente; pero de la actual manera, colegiada, en que se elije a quién se propone, esa responsabilidad se diluye, pues ni al Presidente se le puede echar la culpa de nombrar a quien llegue a mal servir al país, si la persona fue escogida dentro de un grupo de candidatos que toda la Academia esculcó y cuyo proceso de selección superivisaron "la prensa" y "la sociedad civil".
Hay muchas, muchísimas cosas que están al revés en Guatemala, y somos pocos quienes nos damos cuenta y tenemos el valor de cuestionarnos y de señalar esos defectos, mientras que la opinión pública es estimulada para aplaudir un sistema perverso y que nos hace daño, como país, sin visualizar que esto nos lleve, algún día, a buen puerto.
Tendrá que llegar el momento en que todas estas cosas se vayan cambiando en beneficio del país.

lunes, 1 de enero de 2018

SENTANDO LAS BASES DE UNA BUENA PLANIFICACIÓN

Comienza otro año y, con él, un nuevo ciclo de propósitos, de planes, de metas, de expectativas... Somos la única especie del planeta que cuenta las vueltas que este le da al sol, y los únicos, quizás, que visualizamos el futuro y calculamos cómo alcanzar determinados objetivos en la vida.

Casi la totalidad de seres humanos planifica para sí o para su entorno familiar. Otros pocos, porque les pagan, lo hacen para las empresas que les dan sustento económico; de ahí los planes operativos anuales (POA), los presupuestos, las programaciones de pedidos, etcétera.

Poquísimos, casi nadie, visualizan esa preparación previa para actuar, en su plano mental, desde el punto de vista de la patria. Es en este segmento pequeñísimo en el cual nos incluimos.

Con una buena preparación académica, con una ya larga experiencia política que incluye puestos de relativa importancia dentro de la Administración Pública y con un gran amor por el país, el período que terminó con el año que se fue, 2017, que realmente arrancó desde las protestas de abril de 2015 (la etapa de la caída en desgracia de la vicepresidenta y, después del mismísimo presidente), que pasa, desde agosto de 2016 en que se comienzan a enfatizar cambios constitucionales equivocados por el sesgo político, promocionados por los entes y personas también equivocadas, y toda la convulsión que ha habido, en planos políticos, económicos, laborales, etcétera, en 2017, que nos han servido de una especie de diagnóstico, nos posicionan como para visualizar el futuro, en 2018, desde el punto de vista de los cambios que el país necesita para salir a flote.

La #PrimaveraChapina que hemos venido proponiendo desde 2015, que tenía buenas bases pero no fue bien liderada por el actual gobernante, sigue pendiente. Las condiciones para una verdadera revolución sin balas están dadas.

La ciudadanía no sólo espera sino exige cambios contundentes en la manera como se han venido haciendo las cosas. Los cambios lo abarcan casi todo, pues es casi la totalidad de la administración la que está mal enfocada y, en poquísimas excepciones, casi nunca ha tomado en cuenta al usuario final, quien es el que paga las consecuencias de todo lo malo que se planifica, aprueba y hace a nivel de diputados, autoridades gubernamentales, oficinas descentralizadas y hasta tribunales.

2018 es el año de poner en orden todas esas ideas de cambio, pues 2019 será el año de tomar al toro por los cuernos y sentar las bases de poder para tener la capacidad de darle impulso a ese proceso revolucionario que le urge a la patria.

Por el momento, la invitación abierta para toda la ciudadanía responsable, con alguna capacidad académica o experiencia valiosa para que, a su vez, hagan lo mismo. La patria debe ser rescatada de esa vorágine en la que va sucumbiendo, y somos nosotros, quienes entendemos mejor las cosas y la amamos, los llamados a efectuar ese gran rescate.


miércoles, 20 de septiembre de 2017

SAQUÉMOSLE RAJA A ESE MALESTAR CIUDADANO

No denuncio únicamente porque no me consta que, detrás de lo que mencionaré, haya "mano peluda"; pero me parece una extraña casualidad que, habiendo criticado a través de twitter al ex-embajador Robinson y al Ministro de la Defensa Mancilla, mi teléfono celular, desde el cual accedo al twitter, no ha funcionado en todo este día tan importante para expresarse.

Aun así, me parece apropiado dejar constancia de mi felicitación al pueblo de Guatemala por haber demostrado, una vez más, no solamente cordura sino que tiene una voz potente #EnContraDeLaCorrupción, la cual puede convertirse en rugido en determinado momento.

Por mi experiencia de tres décadas en política es posible que tenga un análisis de más largo alcance, y dentro de mi prospectiva política preveo escenarios con los cuales no podría estar de acuerdo, como el de sacar al presidente para que acceda alguien más que pueda ser más cuestionado que el actual, dejando el nombramiento de alguna vacante del más alto nivel en el Organismo Ejecutivo en manos de diputados que son más cuestionados todavía.

La voz del pueblo ha sonado fuerte y clara, y no me importaría que la presión ciudadana hiciese renunciar a los cabecillas en Congreso, que todos sabemos quienes son. Pero lo más importante no es sacar personas y sustituirlas por otras que provienen de los mismos partidos políticos que acogieron a las "joyitas" que hoy todo el mundo aborrece; lo es, eso sí, empujar los cambios estructurales que el país necesita para ir tomando el rumbo debido.

Yo no me perdería con una agenda complicada. Solamente recordemos el video del diputado por Quetzaltenango y entendamos que la melcocha no da para más. Me conformaría, por el momento, con que tengamos dos cosas que funcionen de una manera distinta: la manera como elegimos autoridades y la manera como gastamos el dinero y contratamos servicios.

No digo que no se puedan impulsar más cosas, más adelante. Digo que enfoquemos todo ese esfuerzo en esos dos puntos, y si logramos eso en el corto plazo, decidamos qué más conviene, como la modificación a la Ley de Servicio Civil.

Para clavar un clavo usamos una herramienta que se llama martillo, que lo que hace es concentrar la fuerza del tórax de la persona y sumarlo a la masa y a la gravedad para pegarle a un solo punto, donde concentra toda esa fuerza e impulsa a un objeto sólido para penetrar otro. Esto es lo mismo. Concentremos nuestros esfuerzos y utilicemos nuestro enojo y nuestra rabia para hacer que las cosas vayan en la dirección adecuada.

No permitamos que unos pocos y malos políticos nos roben el dinero, el presente, el prestigio de nuestro país y el futuro. Y no olvidemos, tampoco, que dentro de esas instituciones defenestradas también hay gente valiosa que puede ser punto de apoyo para lograr nuestros objetivos.

¡Que la madurez que hoy vi en las marchas y concentraciones de todo el país conduzcan a la patria a nuevos altares!


miércoles, 1 de febrero de 2017

EN DEFENSA DE LOS CONSUMIDORES DE CARNE, VERDURAS Y FRUTAS

Nos parece que, antes de gravar al sector agropecuario, encareciendo la carne y las verduras para todo el mundo, debiera revisarse y hacerse más eficiente la cadena de suministros y, paralelamente, ver si ahí se están pagando impuestos. Nos consta el enorme sacrificio de los agricultores para producir verduras y frutas, y sé que los ganaderos requieren alrededor de 3 años para engordar una res (después del destete, el engorde y la ceba) antes de poderla vender para el sacrificio; y, durante ese tiempo, hay que pagar sueldos, medicamentos, tratamiento de potreros, etc. No es como dice el dicho que al ojo del amo engorda el ganado. Por otro lado, absolutamente todos los riesgos corren por cuenta del agricultor y del ganadero, sean estos provenientes de la Naturaleza, de las fluctuaciones del mercado o de la agenda de seguridad del país (los cuatreros, por ejemplo); pero los intermediarios, que muchas veces se mueven dentro de la informalidad, no corren riesgos y, generalmente, son quienes más ganan en toda la operación y cadena de suministro al público. Ya, hace décadas, se le puso precio tope a la leche y el resultado no fue que las familias consiguieran leche barata sino que se acabara con la industria lechera nacional y tuviéramos que depender, en su mayoría, de las importaciones que se pagan en moneda dura y, en cuyo precio al público van incluidos los fletes desde el otro lado del mundo, seguros y ganancias de más intermediarios, con el resultado de haber tenido que dar marcha atrás en la política de tope de precios, pero demasiado tarde. El hato lechero guatemalteco fue la semilla del actual hato lechero costarricense, desde donde surten parte de nuestro mercado nacional. ¿Es eso lo que deseamos que suceda con el mercado de la carne? ¿No es suficiente con el enorme incremento de precios que los productos cárnicos han sufrido en los últimos dos años en que, dicho sea de paso, el Ministerio de Economía no ha hecho absolutamente nada? ¿Qué pasaría con el precio del pollo o del cerdo si, por una política pública equivocada, acabamos con la producción de carne nacional? A nosotros nos parece que terminarían subiendo los precios de absolutamente cualquier tipo de carne. Somos del parecer que cualquier cambio que se haga en nuestras leyes, sea para modificar impuestos, sea para lo que sea, tienen que analizarse previamente todas las consecuencias factibles pero, especialmente, tener en mente la estabilidad de la canasta básica de las familias. Pensar que se grava a los empresarios es hasta pueril. Toda modificación le pega, siempre, al consumidor, y la mayoría de quienes consumimos carne, en este país, no son precisamente empresarios ni gente rica, sino asalariados y gente común que sobrevive, también, dentro de la informalidad. ¿Que el país necesita cambios? ¡Perfecto! Pero pensemos bien antes de llevarlos a cabo y que, como consecuencia de una buena intención, le peguemos más duro al bolsillo de la gente más necesitada. No podemos referirnos a las intenciones de llenar más las arcas del Estado sin mencionar que, como ciudadanos, también esperamos una mejor calidad en el gasto, y no lo vemos por lado alguno. Si las autoridades desean que la ciudadanía contribuya de mejor grado, deben comenzar por adelgazar las cuentas del gobierno, del Congreso de la República, de algunas municipalidades y de tanta entidad autónoma y descentralizada que tenemos.

lunes, 16 de enero de 2017

NUBARRONES EN EL HORIZONTE

No es novedad afirmar que hay varias Guatemalas. Simplifiquemos las cosas y refirámonos solamente a la urbana y a la rural, las cuales, en su visión de lo político, funcionan bajo paradigmas y dinámicas distintas.

En todo país hay un clímax político cuando se lleva a cabo una elección general. En los centros urbanos, donde los medios y las redes sociales son mucho más activas, este proceso llega a asquear a las mayorías y, en el tiempo posterior a la misma, la tendencia de muchos ciudadanos es a retraerse y no querer saber más de élla.

Lo anterior se agrava con el hecho de que, al asumir el nuevo gobierno, comienzan las torpezas de los nuevos funcionarios, los actos de corrupción y hasta los identificados como hostiles a la población, como la manía de comenzar planteando reformas impositivas contra las que estuvieron en contra en los discursos de campaña; y el resultado para lo político, tan importante para todos, es un panorama que va de la animadversión a la apatía y la falta de participación; un legado que va pasando de generación en generación y que, al final, no beneficia al país en su conjunto ni a la calidad de vida de cada persona.

Por el contrario, en el área rural donde no llega el cable, donde casi no hay televisiones y mucho menos llegan los periódicos, donde vive la gente pobre que hace un gran esfuerzo por activar sus “frijolitos”, esos celulares sencillos que no tienen redes sociales, la vida se vive distinta y lo político tiene otro significado: es distracción, es la novedad cotidiana. En las montañas y barrancos de esa Guatemala profunda donde sólo la radio llega también entienden del clímax político y acuden a votar en masa; pero luego, en lugar de seguir con sus vidas como pensaría un capitalino, lo político tiende a ser parte de las mismas; de lunes a domingo; en todos los rangos del espectro político democrático que, por demás, apoyamos. Por lo menos eso es lo que hemos observado.

Ahora bien, todo lo anterior es aprovechado por activistas y políticos con colmillo, y esta es la parte más delicada de la ecuación, porque dentro de este género hay de todo: los positivos de cualquier ideología que se preparan, proponen, construyen y comparten una visión de futuro; los que critican cualquier defecto o resbalón de cualquier autoridad pero nunca participan activamente en nada; los que aprovechan el tiempo para conseguir apoyo para proyectos comunitarios auténticos; y, por supuesto, y ahí está el peligro, los malosos que nunca faltan: los marxistas trasnochados que siguen pensando que los países comunistas son un paraíso y que, siguiendo consignas internacionales, o por iniciativa propia, hacen de todo para engañar a la gente con promesas de un paraíso que, hasta donde hemos visto, no existe en ningún país que haya implementado por décadas lo que ellos, tan profusamente, propugnan.

Es así como, en una visión a vuelo de pájaro del panorama político, veremos a muchos miembros de las comunidades campesinas cambiarse de partido, organizar comités, reunirse para discutir un proyecto, estiras y encoges por los liderazgos locales; casi todo sin pensar mucho en los bandos ideológicos (aunque cualquiera de ellos es legítimo si se plantean ideas democráticas), ni en los temas nacionales, mucho menos en los internacionales. Están más interesados en su bienestar local, en sus necesidades básicas, lo cual es completamente válido.

Pero si observamos bien el liderazgo político rural, veremos engaños, robos de energía eléctrica, invasiones de fincas, bloqueos no solamente en carreteras sino a proyectos de beneficio general, como los hidroeléctricos, promesas de nacionalización de la producción y transmisión de energía, nacionalización de todos los recursos naturales y de las tierras para repartirlas a los campesinos, oposición y hasta bloqueos en la construcción de nuevas carreteras e inversiones que implican la creación de nuevas plazas de trabajo; actividades en las que se atreven a capturar autoridades, a quemar instalaciones y vehículos, a secuestrar, torturar y hasta a asesinar a los otros campesinos que no los apoyan en su agenda destructiva.

¡Pero ojo! Hay que diferenciar entre un liderazgo demagogo populista que no quebranta la ley y uno que incita a la violencia, al robo, a la destrucción, al mismísimo asesinato. Y hay que diferenciar, también, al líder negativo local, que siempre ha existido, del megalómano que quiere ponerle el zapato en el pescuezo a todo un país, cuando las grandes mayorías lo que desean es trabajo, paz, desarrollo, estabilidad, educación para sus hijos y salud. Y esto último, nos parece, es lo que está sucediendo.

Por alguna razón que no entendemos, conseguir financiamiento internacional para los proyectos de beneficio comunitario es casi imposible, pero para financiar actividades delictivas se presta una gran cantidad de países y de organizaciones que es prolijo enumerar.

El marxismo internacional que realmente nació en 1919 cuando Lenin fundó la Tercera Internacional, la Komintern, fue sepultado al caer el muro de Berlín y resquebrajarse la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, pero salió de sus escombros y, entendiendo los signos de los nuevos tiempos, se mimetizó; dejó de tratar de imponerse por las armas como aconsejó Trotsky tantos años, pero sigue queriendo atrapar países y sociedades enteras bajo su bota enlodada de miseria y represión; y para esto sí hay recursos; hay gente tonta o malvada dispuesta a enriquecerse impulsando estos temas, y hay gente ingenua que todavía cree en esos cantos de sirena, brindándoles su inocente apoyo. Los famosos “tontos útiles”.

Fidel Castro lo entendió perfectamente y, en cuanto pudo, convocó a “elecciones”, a su manera, y se dio un baño de democracia, haciéndose llamar y ver como presidente de Cuba. Lo mismo hizo Daniel Ortega en Nicaragua, que después de la derrota que sufrió frente a Violeta Barrios de Chamorro, en 1990, dejó el uniforme de comandante con que tomó el poder por las armas en 1979, se vistió de traje y corbata y soltó palomas blancas para retomar el poder. ¡Y ahí sigue! Todos oxigenados por el petróleo de los venezolanos, que hoy no tienen medicinas ni qué comer.

La vida en nuestro planeta no es sencilla, y mientras todo el mundo voltea a ver lo que pasa en Estados Unidos de América con el cambio de gobierno de Barack Husein Obama a Donald Trump, Guatemala peligra de caer en las garras de lo que ahora llaman progresismo, ecologismo o ambientalismo mal entendido, Derechos Humanos instrumentalizados y socialismo del siglo XXI: el guión marxista para la toma del poder dentro de un sistema democrático y republicano.

Conocemos de primera mano lo que sucede en el país porque salimos, de vez en cuando, a trabajar con comunidades de todos lados; con esas que buscan algo positivo y que no quieren entregar su país a líderes ni a ideologías foráneas. Salir al interior y vivir en la ciudad capital, con su dinámica diferente, nos hizo darnos cuenta de cómo esta agenda avanza en el área rural mientras que las mayorías urbanas se mantienen criticando el tráfico, la falta de agenda de trabajo del gobierno o la manera como se reparten los funcionarios el presupuesto en bonos navideños.

Ponemos de ejemplo la convocatoria que una conocida organización campesina realizó, a finales de octubre de 2016, para paralizar la capital y prácticamente todo el país (20 ciudades y carreteras), con los objetivos, decían, de pedir la renuncia del presidente Jimmy Morales, para que se deje de criminalizar a los defensores de los derechos humanos (se referían a los sindicados de quemar maquinaria y secuestrar campesinos en un proyecto hidroeléctrico en Huehuetenango, la instrumentalización a que nos referíamos) y para que se nacionalice la energía eléctrica. El rechazo a nivel de los centros urbanos de todo el país fue generalizado. Poca gente les manifestó su apoyo en medios o redes sociales, donde fueron criticados duramente y hasta insultados.

El día de la convocatoria se dio. De los bloqueos que habían anunciado en todo el país, parecieron dar marcha atrás a última hora, y la generalidad urbana creyó que, con la aplastante opinión en contra manifestada durante más de una semana en las redes sociales y en todos los medios (periódicos, televisión abierta, cable, radios), los habían forzado a dar marcha atrás; que habían sido derrotados. Y como después de eso ya nada se supo, ésa es, hasta hoy, la creencia urbana generalizada.

En el interior del país la dinámica fue distinta, pues quienes acudieron a bloquear carreteras fueron los mismos miembros de esta organización que se roba la energía eléctrica pero que le cobra una cuota fija a los usuarios finales, actividad delictuosa que, en algún lado hemos leído, les deja entre Q.50 y Q.65 millones anuales. Siguiendo una directriz orquestada (y posiblemente pagada en efectivo), el bloqueo tan anunciado de carreteras fue súbitamente interrumpido para, después de la jornada de protestas con pancartas y megáfonos, replegarse y desalojar; y ahí está lo interesante que casi nadie ve ni entiende: regresaron a sus comunidades a echar agua a su molino conforme una agenda oculta, para los demás, que no terminaba con la pretendida paralización del país.

Lo que a esta organización le interesaba no eran los bloqueos ni la renuncia real del presidente. Su triunfo fue mediático pues estuvo en todos los medios durante más de diez días; todo el mundo sabía de ellos; hasta en los rincones más apartados del país; y eso les ha venido sirviendo hasta la fecha, porque la labor de zapa continúa para sumar adeptos a su causa con un discurso anti sistema (renuncia del presidente y de los jueces –curioso, el tema de los diputados lo veremos después), nacionalización de la energía eléctrica (eso implica la generación y la transmisión), cierre de las empresas mineras, nacionalización de las fincas para repartirlas a los campesinos, rescate y nacionalización del agua para las comunidades y el tema que desarrollamos a continuación.

Paralelamente, la pretendida Reforma al Sector Justicia impulsada por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, y el Ministerio Público, MP, también ha venido a remover las aguas de la agenda política, proyecto que es cierto que algunas comunidades apoyan, aunque nos atreveríamos a afirmar que la mayoría de ellas permanece totalmente indiferente o se van interesando en la medida que se van enterando; pero este es un tema que, a nivel urbano, ha generado cuestionamientos y, lejos de ayudar a cohesionar al país, más lo está dividiendo. Cuando el presidente del Congreso de la República, Oscar Chinchilla, en su discurso de toma de posesión (14 de enero de 2017) dijo que iba a apoyar dicho proyecto, las redes sociales reportaron que casi no hubo aplausos de los mismos diputados. Es decir, el tema no los entusiasma.

Entendiendo el campo como lo entendemos después de casi treinta años de trabajar entusiastamente con comunidades campesinas, estamos capacitados para ver el veneno en la propuesta de lo que denominan “Diversidad Jurídica”, pues las comunidades han venido aplicando su justicia ancestral, a la manera que cada quien la entiende, sin interferencia ni del Estado ni de nadie (hay videos que lo comprueban). Por otro lado, vemos detrás de la misma no sólo (nuevamente) la agenda de la denominada Comunidad Internacional, sino la injerencia de algunos diputados que, precisamente, provienen de las filas de la extrema izquierda, de esa que no ve hacia un futuro de mayor progreso sino que busca los medios para seguir manipulando en el campo y, con ello, mantener alguna cuota de poder y el flujo de dólares y de euros provenientes de sus financistas. ¿Casualidad que aquél grupo no pida la renuncia de diputados?

La Reforma Constitucional al Sector Justicia, si se aprobara como está planteada, sería un instrumento formidable de zozobra y manipulación para este tipo de líderes negativos de nuestro país, pues de algo que se da de manera natural y que les sirve a las comunidades para obtener alguna justicia después de que, también con la cooperación internacional (esta de la AID, de buena fe), se acabó con los Juzgados de Paz y, con ello, la posibilidad de tener, en el lugar, una autoridad que juzgara cuestiones menores, ahora se tendría el marco legal para comenzar a crear, a su sabor y antojo y quién sabe cómo, estructuras comunitarias encargadas de juzgar, pero todo en favor de esa agenda internacional a la que se deben; y lo que vemos, con nuestra experiencia, es únicamente caos al final de ese túnel.

Aquí es donde nuestro análisis se vuelve interesante, porque si estudiamos un poco hacia dónde van los recursos provenientes de la Cooperación Internacional de países como Noruega u Holanda, o la Washington Office for Latin America, WOLA, de los Estados Unidos de América, o la impresionante red de ONG’s e instituciones (¡ojo! ¡instituciones!) financiadas por George Soros y su Open Society Foundation, veremos que la entidad que convoca los bloqueos y se roba la energía eléctrica, el proyecto de reforma constitucional, las invasiones y tomas de fincas y otras cuestiones, algunas de ellas ligadas al tema de los derechos humanos, todas están ligadas a un objetivo común.

¿Cuál es ese objetivo? Hasta la pregunta es un poco necia. Por supuesto que la toma del poder. Todo apunta, según nuestra información, a que detrás de todo esto está, además de los diputados aludidos, un catedrático de Derecho Agrario, antiguo militante de la guerrilla, quien fuera expulsado por quién sabe qué razones del partido político Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, URNG, el partido de la ex-guerrilla, y que según informaciones recibidas quiere demostrarle a sus antiguos camaradas, después de que “lo ningunearon”, que él sí puede llegar a la Presidencia de la República.



Las masas de población urbana, incluyendo las élites que están más enfocadas en hacer negocios hoy, despertarán del letargo diletante hacia el nuevo proceso electoral, cuando este comience a calentar motores, en 2018; mientras tanto, todo el mundo celebró las fiestas del fin de 2016 sin percatarse que, en el interior del país, la actividad política de este grupo, que cuenta con cualquier cantidad de dinero para movilizarse, no cesó, es febril, y que cada día se están fortaleciendo con el imaginario de la pobre gente que cree que, apoyándolos, ya no pagarán energía eléctrica, las plantaciones productivas y las minas de todo el país serán de ellos y que el maná caerá del cielo.


Hay otros elementos que apuntan a que todo esto, que aquí analizamos, se dé, y que la contienda electoral de 2019 sea muy ideologizada, pero se salen del ámbito nacional y caen en el campo de la nueva Guerra Fría (se puede consultar http://politicaysentidocomun.blogspot.com/2014/11/el-mundo-vive-una-etapa-de-transicion.html ). Lo que sí podemos anticipar es que las autoridades que sucedan a las actuales resultarán electas, en gran medida, por la ciudadanía rural de Guatemala, que está despierta y vibrante desde ya.

lunes, 9 de mayo de 2016

LA PASIÓN. UN LLAMADO AL RESCATE DE LA PATRIA.

     Curiosamente, de las nueve acepciones que la palabra "pasión" tiene en el Diccionario de la Lengua Española, es a las 6a. y 7a. a las que queremos referirnos.

     Cuando somos niños y jóvenes, es normal que cualquier juego o actividad la hagamos con energía, con total entrega sin averiguar consecuencias, con pasión. La desnutrición a estas edades puede anular esa pasión y hacer que le gane la indiferencia (el estoicismo dicen quienes no entienden el hambre); lo hemos visto tantas veces, especialmente en nuestros periplos por las montañas y comunidades del interior del país.

     Es en algún momento de nuestra juventud que mucha gente comienza a perder ese ímpetu natural y, diferenciando las oportunidades que da la vida, se va incursionando en los diferentes senderos con más reserva y hasta con cautela.

     A través de la vida hemos compartido con una familia apasionada. Cuando hemos sido deportistas, hemos sido serios y comprometidos con la rama que escogimos. Cuando discutimos, defendemos nuestras ideas con vehemencia. Hemos visto practicar su profesión a nuestros parientes con una entrega total que ha hecho que sus colegas los respeten y los admiren por lo que hacen y lo que representan.  Es decir, en nuestro ya largo periplo en esta existencia, lo normal ha sido hacer las cosas "como Dios manda", con cierto dejo de perfeccionismo, con un ánimo inclaudicable y tenaz, sin pensar en el cansancio o en el abatimiento.

     Dificultades en la vida todos tenemos.  Hay subidas y bajadas como en todo, pero el empuje de siempre, esa chispa natural y ese brillo en la mirada y ese verbo determinado debieran mantenerse hasta el final de la existencia, aunque no siempre es así.

     Con casi tres décadas, ya, haciendo política activa, nos podemos percatar que la fuente de nuestra energía no mengua, pero que en el camino no sólo nos vamos quedando solos, hasta de las astillas del mismo palo, sino que la juventud que debiera venir renovando las bajas de elementos de otros tiempos, es muchísimo más indiferente que antes; carece del nivel de compromiso que nosotros, el grupito con el que nos iniciamos hace décadas, teníamos (y, por lo menos dos, seguimos manteniendo).

     ¿Qué ha pasado? ¿Puede ser tan distinta la misma gente con el paso de una sola generación? Es cierto que el ambiente político de hoy es adverso y asqueroso, pero igual era hace treinta años. ¡Eso fue, precisamente, lo que nos motivó a participar! ¡Restarle espacios a los malos políticos que hacían y deshacían con descaro!

     Hacer política en solitario es bien difícil. No hay recursos, no hay apoyo, no hay comprensión; no hay, siquiera, un alero para comentar algo antes de emitir una declaración.  Es un camino tortuoso y sombrío.

     Reconocemos que esa soledad puede afectar el nivel de pasión que, en una carrera política larga, podamos tener; pero también templa, como aquellas hojas de acero damasquino, nuestras calidades y cualidades de líder. 

     No sabemos qué pasa con esos hombres y mujeres jóvenes a quienes el país les ha dado todo pero que, o no están dispuestos a devolverle nada y se hacen los desentendidos, o se hacen de rogar cuando son convocados para rescatarlo. Algunos hablan de hacer patria pero parecen reacios a actuar y, teniendo tanta tecnología para comunicarse, les cuesta hasta hacerlo.

     ¿Tan duro le ha pegado al ciudadano común tanto hecho de corrupción? ¿Saldrán esos hombres y mujeres tan valiosos, de su letargo, y darán un paso al frente ante el llamado de una patria lastimada que los necesita para cambiar el rumbo?

     Mientras escribimos estas líneas dudamos de esa participación que esperamos, pero aprovechamos para hacer de nuestra pasión inclaudicable una declaración de fe que vaya contagiando y sumando.  

     Los destinos del país han estado en manos de bandas de pícaros y, ante un repentino pero corto despertar ciudadano, ahora están en manos de la inexperiencia, que puede ser, para el mismo, igualmente costoso en deuda, en más prebendas para los sindicatos de siempre, en duplicidad de funciones y un largo etcétera.

     ¡Hacemos un llamado a los hombres y mujeres de bien, de cualquier edad, para que incendien su pasión, para que llenen de aire sus pulmones, bombeen sangre roja por sus venas y acudan al rescate de la patria!

     No basta con criticar desde las redes o sugerir tal cosa al vecino o compañero de clase o de trabajo. ¡Hay que mojarse los pantalones en los senderos del porvenir que hay que construir! ¡No dejemos que los pícaros y los mediocres nos hagan como que construyen el futuro!

viernes, 11 de marzo de 2016

EL ARTE MARCIAL, EL APRENDIZAJE DE IDIOMAS Y LA POLÍTICA

     Hace unas semanas que tuvimos viento, frío y hasta lluvia, por razones de una tos persistente decidí no rasurarme hasta ayer, que me la volví a quitar. Al retomar, hoy, la rasuradora, pude darme cuenta que, durante años, ese momento de intimidad, viéndome la cara en el espero, era, además, el de un intenso diálogo personal e interno.  No me había fijado que muchas de las ideas germinan y evolucionan como recibiendo consejos de alguien y contraponiendo las ventajas y desventajas de otras opciones. Algunas veces sucede mientras uno está esas largas horas atrapado en el tráfico, también.

     Mientras comenzaba la tarea mañanera de rasurarme, comencé recordando cómo, en mis años juveniles de prolongados entrenamientos de arte marcial, se aprendía una técnica, paso por paso, y se repetía infinidad de veces, primero al aire, luego aplicándola con algún compañero, hasta que iba saliendo. La repetición le agregaba fluidez, fuerza y, en determinado momento, hasta carácter, al imprimirle uno a lo aprendido su propia personalidad.  Décadas después de haber aprendido esta manera de defenderse, que no deja de ser un deporte peculiar porque de algo te puede servir en la calle, estoy seguro que, en el momento que se necesite, desde una parte del Ser que no sé explicar cuál es, saldrían los principios básicos de defensa para evitarnos un daño.  Eso creo.

     El aprendizaje de idiomas es parecido. Se aprenden las palabras una por una, agrupadas a veces por lo que son (sustantivos, verbos, números, pronombres, etcétera), y complementando el aprendizaje con una estructura, la gramática, hasta que vista y oído se empiezan a ajustar, haciéndolo un poco después la lengua, con lo que quiero dar a entender que se va facilitando la comprensión de lectura, luego el entendimiento de algo pronunciado en otro idioma y, por último, la expresión de lo aprendido.  Estoy seguro que si pasan décadas de que no se practica un segundo idioma, al poco tiempo este aparecerá y, poco a poco, pero más apresurado que lento, volverá la fluidez enmohecida por el tiempo.

     La política es un poco distinta.  Se puede tener un aprendizaje formal; ¿de qué? de Principios Básicos del Derecho, por ejemplo, o de Derecho Constitucional, o una formación en Relaciones Internacionales o en Derechos Humanos, todo lo cual ayuda, pero la política es distinta.

     Se puede leer El Príncipe, de Maquiavelo, o a Sun Tzu, a Platón o a Aristóteles. Yo los he leído, así como a algunos clásicos de la época romana, y eso le da profundidad a mis pensamientos, pero no fluidez a la política.

     Obtener un título académico o leer constantemente siempre es bueno; aporta para bien, pero no da cintura política.

     La política se aprende haciendo política. No es esto. No es aquéllo. Es la capacidad de estar informado, la de procesar esa información y darle sentido, la de tomar decisiones pensando en la línea de tiempo, es decir, en los antecedentes y en las consecuencias y no sólo en la urgencia que se tiene en el momento de optar por uno u otro camino; es tomar en cuenta a los afectados, a quienes pueden reaccionar por una ola que llegue a su playa ocasionada por nuestro menor movimiento.

     El arte marcial y la política requieren de profundizar (estudio), de entrenamiento (experiencia), de cálculos infinitamente rápidos que miden tiempo, distancia y la utilización de los tres planos o ejes que explico en mi segundo libro (K'amalb'é. La Historia detrás de un deporte artístico marcial), los cuales podemos resumir en plano superior e inferior, planos izquierdo y derecho y distancia.

     ¿Por qué este diálogo? Posiblemente porque los tres son temas en los que, de alguna manera, he estado inmiscuido.

     Alguien en el mundo, quizás, con este tipo de predilecciones, podrá apreciar mejor lo que expreso acá.

     Lo que es claro es que todo esto se da mientras las manos se mueven con la hoja de afeitar sin que les ponga atención, a pesar del riesgo que conlleva. Ha de ser otro aprendizaje que nos hace temblar la primera vez pero en lo que se adquiere, también, maestría con el tiempo.

     Ese mismo miedo le ha de dar a quienes ven la política por fuera. Cordial invitación a ya no hacerlo.  Nuestro país no es de quienes, tradicionalmente, hemos dejado que tomen las decisiones por nosotros; es de todos.  Ocupemos espacios. Volvámonos expertos en la "Res Pública" (la cosa pública) ejerciendo nuestra ciudadanía desde adentro o, por lo menos, desde cerca; si no fue ayer, que sea hoy y mañana; si no tenemos fundamento académico, no importa, busquémoslo y, aunque no sea a nivel de la Academia formal, leamos, escuchemos programas que nos vayan formando y aguzando los sentidos para tener criterios cada vez más sustentados.

     No veamos la patria como algo lejano sino como algo que nos cobija, que nos nutre y nos mantiene sanos.  Nuestro entorno es bueno o malo en la medida que hagamos algo al respecto.

     Este ya maduro artista marcial sabe que para aplicar una buena técnica hay que tener maña.  Pues hoy digo que para acabar con los mañosos la técnica es involucrarse.

     Hacer política no requiere un aprendizaje formal, ni duros ejercicios ni interminables repeticiones, pero todos podemos ser políticos, buenos políticos. El asunto es entenderlo, asimilarlo, proponérselo y poner manos a la obra. Guatemala lo necesita y tus herederos y descendientes, si lo haces bien y honradamente, te lo agradecerán.