Empiezo por decir que tengo que felicitar al Presidente Oscar Arias, quien después de tratar de reinstalar a Manuel Zelaya, el violador de la Constitución y las leyes en Honduras, a contrapelo de la legalidad hondureña, ahora ha tenido la hidalguía de manifestar que reconocerá lo que el pueblo hondureño manifestó en las urnas, lo que hace que otro presidente, después de Barack Obama, Ricardo Martinelli, Allan García y Álvaro Uribe, se hayan inclinado por lo que más he tratado de defender desde este blog, la legalidad y el sentido común en el ámbito de la política.
Por otro lado están los países recalcitrantes en decir que no reconocerán la soberanía del pueblo hondureño expresada en las urnas, con Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua a la cabeza, seguidos por Guatemala, El Salvador, Brasil, Argentina, solamente entendibles por su ideologización radical que no les permite ver más allá de que la persona de Manuel Zelaya es su aliado.
Todo lo anterior es entendible, dada la enorme carga ideológica que los partidos de gobierno de estos países tienen.
Caso aparte es el de México (que conoció y entendió, en menos de 24 horas, con la visita relámpago de Zelaya a ese país, cuál era la causa de muchos males en Honduras, a pesar de lo cual el Presidente Calderón sigue haciendo un llamado al restablecimiento del orden constitucional: ¿el que rompió Zelaya o el de los militares?); de Chile (cuya Presidenta parece que no ha leído muy bien el Acuerdo Guaymuras) y de otros países que, teniendo una ideología de centro o de centro izquierda, pertenecen a la izquierda moderna (no mencionno a Uruguay en este renglón porque, siendo parte de este grupo, ignoramos qué rumbo tomará con su nuevo Presidente electo, José Mujica, a quien aprovechamos para felicitarlo por su legítimo triunfo, tan legítimo como el de Porfirio Lobo en Honduras).
Lo que no tiene pies ni cabeza, desde nuestro punto de vista, es la última declaración del gobierno socialista español, en el sentido que no reconocerán a las elecciones de Honduras pero no pueden ignorar los resultados ni el apoyo popular recibido por Lobo. ¿Queriendo quedar bien con Dios y con el diablo? Todo esto se ha dado en el marco de la Cumbre Iberoamericana que se está llevando a cabo en la ciudad de Estoril, Portugal, en donde no he tenido la suerte de estar, pero imagino que los presentes, quizás con mayor experiencia que la nuestra, han de haber hecho un esfuerzo por contener los comentarios, las sonrisas o qué sé yo.
Fue mano pero tengo que reconocer que fue gol. La nena no ha tenido novio pero tengo que reconocer que está preñada. ¿A quién pretenden engañar? La factura de la inconsistencia del gobierno de Rodríguez Zapatero se las habrá de cobrar el pueblo español, con mayor sentido común y político de lo que pensaríamos los hispano parlantes que no los conocemos personalmente.
Afirmo que les cobrarán la factura porque ésta es la muestra inequívoca de que están siendo gobernados por demagogos, por artífices de la palabra tratando de ocultar sus verdaderas intenciones u objetivos. Afirmo que se la cobrarán porque esto viene a atarle cabos a todos, que de la misma manera han sido tratados cuando el tema es económico, cuando se habla del desempleo (que es el mayor de Europa en estos momentos, según entendemos), que se sitúa en alrededor del 19% de la PEA y del 35% en los jóvenes.
Si el proceso de elecciones en Honduras hubiese sido raquítico, nadie tendría cómo hablar en favor de él; pero, hasta donde sabemos, fue ejemplar, fue una fiesta cívica, con música en las calles, con temor por los rumores de que iban a ser golpeados por los zelayistas, especialmente en los barrios populares, pero con una asistencia masiva, de más del 61% de electores empadronados, a pesar que Nicaragua y El Salvador cerraron sus fronteras para impedir, según cuentan, que más votantes que viven en esos países pudieran pasar a ejercer su sufragio.
Luego, la elección de Porfirio Lobo, con más del 61% de los votos válidos, hasta el momento, ¿qué dudas le dejan a España? ¿Cuál es la solución que el gobierno español propone?
Repito y anticipo: los sinsentidos políticos del gobierno español, en el tema de Honduras, no los olvidarán los sencillos electores españoles, que en este campo habrán de entender que su gobierno ya ni corta ni pincha. ¡Y ésa es la voz autorizada que, en los temas hispanoamericanos, suelen seguir los demás países europeos!
lunes 30 de noviembre de 2009
LA DEMAGOGIA SOCIALISTA OBRERA ESPAÑOLA
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jueves 26 de noviembre de 2009
LA VERDAD SOBRE LA REUNIÓN DE PRESIDENTES DE CENTROAMÉRICA EN COSTA RICA
El Presidente Oscar Arias ostenta este semestre, según ha sido la costumbre porque no existe respaldo jurídico en Tratado o Convenio alguno, la Presidencia Pro Témpore de la Reunión de Presidentes de Centroamérica.
Corresponde a este Presidente Pro Témpore de facto, y aquí sí se aplica correctamente el término, la convocatoria a las Reuniones de Presidentes de Centroamérica.
Oscar Arias, el Presidente de Costa Rica, ha venido siendo la voz disidente dentro de esa Instancia Política, al haber manifestado, hace varios meses, su criterio acerca de la inutilidad de dichas reuniones en donde señaló que sólo se llega a perder el tiempo.
Hace unos meses hice público en este blog las ronchas que esas declaraciones hicieron, por lo menos en la Asamblea Plenaria del PARLACEN, en donde el grupo de izquierda presentó una propuesta calcada del manifiesto de la Cancillería nicaragüense, debate en el cual fui el único en otorgarle al Presidente Arias el beneficio de la duda de lo que había expresado públicamente, porque no se puede estar en desacuerdo que el proceso de integración de la región tiene más de 50 años, ha habido múltiples reuniones de Presidentes y la integración de nuestros países todavía no llega al nivel en que se beneficie a los ciudadanos.
El asunto, actualizando el tema, es que las noticias en Guatemala han sido que Oscar Arias había manifestado, ahora, que no iba a haber Reunión de Presidentes; así, sin mayor explicación, ya que la Secretaría General del Sistema de la Integración Económica, SG-SICA, sólo se concretó a mencionar las dificultades "por todos conocidas y demás dificultades para la realización de los trabajos preparatorios".
Las dificultades que nadie menciona pero que están en el ambiente, pueden ser la crisis política de Honduras que implica, intrínsecamente, un tema de representación de ese Estado en la Reunión, el Golpe de Estado Técnico en Nicaragua al favorecer un fallo la ilegal e inconstitucional reelección de Daniel Ortega y los alcaldes sandinistas, los roces anteriores entre las cancillerías nicaragüense y costarricense, especialmente, a raíz de las declaraciones de Oscar Arias a las cuales nos hemos referido (porque en esa época el Presidente Pro Témpore de facto era Daniel Ortega), la reciente sentencia de la Corte Centroamericana de Justicia en contra del Estado de Costa Rica por el tema aduanero (sobre el cual me refiero en la entrada del 16 de noviembre en curso), la posición política de Panamá con relación a su decisión de retirarse del PARLACEN pero solicitando integrarse a otras instituciones del SICA, que ha sido recibido con hielo en el resto de cancillerías del Sistema.
El fondo del asunto, según nos hemos enterado extraoficialmente, es que la cancillería costarricense sí hizo las convocatorias previas pero, bajo el liderazgo de Daniel Ortega, parece que recibió respuestas de hielo en toda la región, razón por la cual tuvo que dar marcha atrás y emitir una comunicación oficial a la SG-SICA en el sentido indicado.
Ahora bien, el semestre entrante, el Presidente Pro Témpore de hecho será el Presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, quien, como señalamos, está enfrentado con el resto de la región porque no entiende que la integración en ha sido concebida como un Sistema y que, por ende, no puede escoger a qué instituciones pertenece y a cuáles no, y mientras quiera disfrutar de unas y prescindir de otras, su posición no podrá ser entendida en el resto de países que sí ven el proceso de integración como un todo. Lo anterior es motivo suficiente para anticipar que, por lo menos hasta junio de 2010, no veremos una Reunión de Presidentes instalada formalmente.
Mientras tanto, seguirá siendo una aspiración de los ciudadanos centroamericanos ver avances concretos en la región en materia de integración, como por ejemplo la libre movilidad y tránsito de vehículos y personas, sin hacer una sola parada entre fronteras.
Corresponde a este Presidente Pro Témpore de facto, y aquí sí se aplica correctamente el término, la convocatoria a las Reuniones de Presidentes de Centroamérica.
Oscar Arias, el Presidente de Costa Rica, ha venido siendo la voz disidente dentro de esa Instancia Política, al haber manifestado, hace varios meses, su criterio acerca de la inutilidad de dichas reuniones en donde señaló que sólo se llega a perder el tiempo.
Hace unos meses hice público en este blog las ronchas que esas declaraciones hicieron, por lo menos en la Asamblea Plenaria del PARLACEN, en donde el grupo de izquierda presentó una propuesta calcada del manifiesto de la Cancillería nicaragüense, debate en el cual fui el único en otorgarle al Presidente Arias el beneficio de la duda de lo que había expresado públicamente, porque no se puede estar en desacuerdo que el proceso de integración de la región tiene más de 50 años, ha habido múltiples reuniones de Presidentes y la integración de nuestros países todavía no llega al nivel en que se beneficie a los ciudadanos.
El asunto, actualizando el tema, es que las noticias en Guatemala han sido que Oscar Arias había manifestado, ahora, que no iba a haber Reunión de Presidentes; así, sin mayor explicación, ya que la Secretaría General del Sistema de la Integración Económica, SG-SICA, sólo se concretó a mencionar las dificultades "por todos conocidas y demás dificultades para la realización de los trabajos preparatorios".
Las dificultades que nadie menciona pero que están en el ambiente, pueden ser la crisis política de Honduras que implica, intrínsecamente, un tema de representación de ese Estado en la Reunión, el Golpe de Estado Técnico en Nicaragua al favorecer un fallo la ilegal e inconstitucional reelección de Daniel Ortega y los alcaldes sandinistas, los roces anteriores entre las cancillerías nicaragüense y costarricense, especialmente, a raíz de las declaraciones de Oscar Arias a las cuales nos hemos referido (porque en esa época el Presidente Pro Témpore de facto era Daniel Ortega), la reciente sentencia de la Corte Centroamericana de Justicia en contra del Estado de Costa Rica por el tema aduanero (sobre el cual me refiero en la entrada del 16 de noviembre en curso), la posición política de Panamá con relación a su decisión de retirarse del PARLACEN pero solicitando integrarse a otras instituciones del SICA, que ha sido recibido con hielo en el resto de cancillerías del Sistema.
El fondo del asunto, según nos hemos enterado extraoficialmente, es que la cancillería costarricense sí hizo las convocatorias previas pero, bajo el liderazgo de Daniel Ortega, parece que recibió respuestas de hielo en toda la región, razón por la cual tuvo que dar marcha atrás y emitir una comunicación oficial a la SG-SICA en el sentido indicado.
Ahora bien, el semestre entrante, el Presidente Pro Témpore de hecho será el Presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, quien, como señalamos, está enfrentado con el resto de la región porque no entiende que la integración en ha sido concebida como un Sistema y que, por ende, no puede escoger a qué instituciones pertenece y a cuáles no, y mientras quiera disfrutar de unas y prescindir de otras, su posición no podrá ser entendida en el resto de países que sí ven el proceso de integración como un todo. Lo anterior es motivo suficiente para anticipar que, por lo menos hasta junio de 2010, no veremos una Reunión de Presidentes instalada formalmente.
Mientras tanto, seguirá siendo una aspiración de los ciudadanos centroamericanos ver avances concretos en la región en materia de integración, como por ejemplo la libre movilidad y tránsito de vehículos y personas, sin hacer una sola parada entre fronteras.
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miércoles 25 de noviembre de 2009
UN MENSAJE PARA LOS HONDUREÑOS
Honduras ha entrado en lo que dan por denominar el período de reflexión, previo a acudir, el domingo 29 de noviembre de 2009, a votar para elegir a sus nuevas autoridades: Presidente de la República, Diputados, tanto nacionales como centroamericanos, Alcaldes, miembros de las Corporaciones Municipales.
Por experiencia sé que, cuando uno se interesa por la política, este período de reflexión, que dicen que le permite a hombres y mujeres determinar, pausadamente, por quién votarán, no tiene aplicación alguna, ya que uno de antemano ha fijado su criterio y sabe, ciertamente, de qué manera emitirá su sufragio. Los hondureños, por lo general, son muy aficionados a la política, de tal manera que muchos pensarán, al leer estas líneas, que tengo razón, que no hay mucho por qué reflexionar.
Pero son dos cosas distintas utilizar este período de reflexión para decidir por quién votar, que usarlo realmente para comprender el giro de los tiempos, las causas de la situación actual, la enorme responsabilidad que conlleva la buena o mala escogencia de los funcionarios, la seriedad con que debemos respaldar al país y, finalmente, cómo se nos verá en el futuro como parte de la historia tormentosa que cada quien ha vivido a su manera, pero que en poco tiempo será objeto de estudio desde el punto de vista social, legal, político, antropológico.
Mis palabras en esta oportunidad, después de todo lo que ha pasado y nos ha tocado analizar con seriedad, van encaminadas a valorizar a sus candidatos, sean del partido político que sean, los cuales han hecho un enorme esfuerzo para hacer política bajo tan ingratos señalamientos de extranjeros como yo que, lejos de respetar sus instituciones, sus leyes y las personas súbditas de su nación, se han dedicado a decirles qué hacer, cómo hacerlo y hasta cuándo efectuarlo. Ya quisiera ver a esos entrometidos si cualquiera de nosotros llegara a sus países, bajo parecidas circunstancias, en esa actitud proconsular infame con que ellos hacen sus visitas relámpago.
Ningún país del mundo sabe y puede desarrollarse sin políticos. Somos, hay que aceptarlo, un mal necesario en cualquier sociedad, de tal manera que mientras mejores políticos elijan, mientras más se valoricen sus líderes políticos, mejor le irá a todo el país y, por ende, a la región donde vivimos, y así no habrá Secretarios Generales o golpistas arribados a presidentes que, con sus petrodólares, les digan cómo hacer las cosas.
Hace poco menos de 200 años se iniciaban, en El Salvador, las gestas libertarias de las cuales todavía se habla. La historia de la Federación de Centroamérica todavía es viva, para todos nosotros, desde el punto de vista que conocemos qué hizo cada personaje y cómo actuó en esa oportunidad. Lo digo porque, así como esas gestas heróicas permanecen en la memoria de los pueblos y son objeto de planes de estudio, así los protagonistas de la crisis política de este año, sean del bando que sean, tendrán su sitial en la historia de Honduras, serán estudiados y todo el mundo sabrá qué papel jugaron frente al país.
Dentro de las gestas de este año debemos resaltar la que éstá a punto de darse, la del pueblo que entiende el valor de la emisión del voto y que acude en familia, masivamente, a emitirlo, con orden, con respeto, callando definitivamente a ese mundo ideologizado que se ha dedicado, ni siquiera paternalmente sino insidiosamente, sin comprender sus causas, a ordenarles qué hacer.
Quienes tenemos un poco de sentido común hemos sido la voz discordante de toda esta pléyade de funcionarios de alta y baja categoría, que se han igualado en la ignorancia del problema y no tienen más que ojos y oídos para una de las partes.
Demúestrenles, hermanos hondureños, de lo que son capaces de hacer este domingo al amparo de la Constitución, de las leyes ordinarias y de sus propias instituciones. Sean ejemplo de sus hijos y nietos.
Es el momento en que el pueblo tiene que asumir el papel que le corresponde ante los ojos del mundo que están pendientes de cualquier defecto, de cualquier error.
Tengan en cuenta que los terroristas de la democracia, aquellos seguidores del que dice una cosa y luego hace otra, reiteradamente, saldrán ese día a la calle con ganas de provocar, de boicotear, de destruir lo que tanto les ha costado defender a la mayoría. Sean pacientes pero firmes en sus convicciones. Recuerden que ellos son menos y que también pueden tener su verdad.
Sus hijos e hijas, sus nietos y nietas, sus descendientes a quienes ni siquiera se han podido imaginar porque están a 200 años en el futuro, algún día se lo van a agradecer y podrán contar, serenamente, que sus antepasados fueron artífices de la defensa de la legalidad, de la justicia y de la democracia; que no sólo ayudaron a salvar a Honduras sino dieron el ejemplo al mundo de lo que significa la palabra dignidad, por no referirnos con otros términos más, digamos, coloquiales.
¡Adelante, hondureños! ¡Y que ganen los mejores candidatos!
Por experiencia sé que, cuando uno se interesa por la política, este período de reflexión, que dicen que le permite a hombres y mujeres determinar, pausadamente, por quién votarán, no tiene aplicación alguna, ya que uno de antemano ha fijado su criterio y sabe, ciertamente, de qué manera emitirá su sufragio. Los hondureños, por lo general, son muy aficionados a la política, de tal manera que muchos pensarán, al leer estas líneas, que tengo razón, que no hay mucho por qué reflexionar.
Pero son dos cosas distintas utilizar este período de reflexión para decidir por quién votar, que usarlo realmente para comprender el giro de los tiempos, las causas de la situación actual, la enorme responsabilidad que conlleva la buena o mala escogencia de los funcionarios, la seriedad con que debemos respaldar al país y, finalmente, cómo se nos verá en el futuro como parte de la historia tormentosa que cada quien ha vivido a su manera, pero que en poco tiempo será objeto de estudio desde el punto de vista social, legal, político, antropológico.
Mis palabras en esta oportunidad, después de todo lo que ha pasado y nos ha tocado analizar con seriedad, van encaminadas a valorizar a sus candidatos, sean del partido político que sean, los cuales han hecho un enorme esfuerzo para hacer política bajo tan ingratos señalamientos de extranjeros como yo que, lejos de respetar sus instituciones, sus leyes y las personas súbditas de su nación, se han dedicado a decirles qué hacer, cómo hacerlo y hasta cuándo efectuarlo. Ya quisiera ver a esos entrometidos si cualquiera de nosotros llegara a sus países, bajo parecidas circunstancias, en esa actitud proconsular infame con que ellos hacen sus visitas relámpago.
Ningún país del mundo sabe y puede desarrollarse sin políticos. Somos, hay que aceptarlo, un mal necesario en cualquier sociedad, de tal manera que mientras mejores políticos elijan, mientras más se valoricen sus líderes políticos, mejor le irá a todo el país y, por ende, a la región donde vivimos, y así no habrá Secretarios Generales o golpistas arribados a presidentes que, con sus petrodólares, les digan cómo hacer las cosas.
Hace poco menos de 200 años se iniciaban, en El Salvador, las gestas libertarias de las cuales todavía se habla. La historia de la Federación de Centroamérica todavía es viva, para todos nosotros, desde el punto de vista que conocemos qué hizo cada personaje y cómo actuó en esa oportunidad. Lo digo porque, así como esas gestas heróicas permanecen en la memoria de los pueblos y son objeto de planes de estudio, así los protagonistas de la crisis política de este año, sean del bando que sean, tendrán su sitial en la historia de Honduras, serán estudiados y todo el mundo sabrá qué papel jugaron frente al país.
Dentro de las gestas de este año debemos resaltar la que éstá a punto de darse, la del pueblo que entiende el valor de la emisión del voto y que acude en familia, masivamente, a emitirlo, con orden, con respeto, callando definitivamente a ese mundo ideologizado que se ha dedicado, ni siquiera paternalmente sino insidiosamente, sin comprender sus causas, a ordenarles qué hacer.
Quienes tenemos un poco de sentido común hemos sido la voz discordante de toda esta pléyade de funcionarios de alta y baja categoría, que se han igualado en la ignorancia del problema y no tienen más que ojos y oídos para una de las partes.
Demúestrenles, hermanos hondureños, de lo que son capaces de hacer este domingo al amparo de la Constitución, de las leyes ordinarias y de sus propias instituciones. Sean ejemplo de sus hijos y nietos.
Es el momento en que el pueblo tiene que asumir el papel que le corresponde ante los ojos del mundo que están pendientes de cualquier defecto, de cualquier error.
Tengan en cuenta que los terroristas de la democracia, aquellos seguidores del que dice una cosa y luego hace otra, reiteradamente, saldrán ese día a la calle con ganas de provocar, de boicotear, de destruir lo que tanto les ha costado defender a la mayoría. Sean pacientes pero firmes en sus convicciones. Recuerden que ellos son menos y que también pueden tener su verdad.
Sus hijos e hijas, sus nietos y nietas, sus descendientes a quienes ni siquiera se han podido imaginar porque están a 200 años en el futuro, algún día se lo van a agradecer y podrán contar, serenamente, que sus antepasados fueron artífices de la defensa de la legalidad, de la justicia y de la democracia; que no sólo ayudaron a salvar a Honduras sino dieron el ejemplo al mundo de lo que significa la palabra dignidad, por no referirnos con otros términos más, digamos, coloquiales.
¡Adelante, hondureños! ¡Y que ganen los mejores candidatos!
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martes 24 de noviembre de 2009
LA OBSERVACIÓN DE COMICIOS ELECTORALES, COSTUMBRE MODERNA.
El envío de delegaciones de observación de procesos electorales es relativamente nueva. Me parece que la primera vez que me fijé en dicho fenómeno fue en 1989, cuando compitieron por la Presidencia de la República el comandante Daniel Ortega Saavedra, en el poder desde 1979 por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, y otros candidatos, ocasión en la cual ganó doña Violeta Barrios de Chamorro, impulsada por la Unión Nacional Opositora, UNO, en Nicaragua.
Se da, principalmente, en aquellos países en donde el sistema democrático es débil, incipiente o vulnerable, y los países que se sienten del Primer Mundo ayudan, con su a veces discutida posición moral, a santiguar y dar por bien o mal efectuadas las elecciones de un pequeño país.
¿Cuándo hemos visto salir delegaciones de América Latina para ir a "supervisar", que eso es lo que conlleva la denominada Observación Electoral, elecciones en Alemania, en Francia, en Inglaterra o en Estados Unidos?
De igual manera que los procesos internos de elección de autoridades de cualquiera de los países en donde no suele hacerse esa Observación es totalmente legítima, así igualmente lo son los procesos electorales en cualquiera de nuestros pobres países, sin observación o con élla.
La Observación de Elecciones por delegaciones de terceros países no constituye requisito legal alguno para absolutamente nada. Sin embargo, debemos reconocer que, en muchos casos, ayuda muchísimo a que los gobernantes inmorales no violen sus propias leyes electorales y, en un abuso de poder y de autoridad, cometiendo delitos punibles las más de las veces, le pasen encima a los candidatos de la oposición. Es una ayuda al sistema de pesos y contrapesos que no pasa de ser de índole moral.
En el caso de las elecciones municipales nicaragüenses de noviembre de 2008, hay registros documentados en video de los delitos electorales cometidos por los fieles seguidores de Daniel Ortega y del sandinismo, los cuales indefectiblemente tuvo que haber "observado" la denominada "Comunidad Internacional" a través de los delegados que situó en Nicaragua el día de la elección. ¿De qué sirvió toda esa observación, si los comicios se convirtieron en un fraude electoral y nadie dice hoy absolutamente nada al respecto? ¿De qué ha servido la denuncia de estos actos antijurídicos y antidemocráticos, si la figura del Observador no tiene peso ni el acaecimiento de tales hechos le hace mella?
Por el contrario, esa triste "Comunidad Internacional", ahora, con el caso de la crisis política hondureña y su próximo evento electoral, pretende hacernos creer que de ellos depende la legitimidad en la escogencia de las nuevas autoridades de ese país. ¡Qué alejados de la verdad y de la realidad están! Los únicos que en la práctica y en la ley le pueden dar legitimidad al proceso de elecciones en Honduras son los hondureños.
Mal hace esa "Comunidad Internacional" en insistir en la reinstalación de Manuel Zelaya, al estilo del gobierno guatemalteco, porque él mismo desistió ya, públicamente, de aceptar el cargo, sea cual sea la manera que encuentren de restituirlo.
La única razón que encontramos para que algunos gobiernos, como el de Guatemala y el de España, por ejemplo, sigan insistiendo en el tema, es porque están preparándose para seguir haciéndole la vida imposible a los hondureños el año entrante, y eso no es justo para nadie.
En Guatemala, por ejemplo, ya he señalado que el gobierno está totalmente divorciado de lo que la población comenta en las calles. En el caso de España no nos extrañaría que la generalidad de los españoles, muy dados a comentar de todo, podrán por sí mismos darse cuenta de que las conversaciones de la gente, normalmente plagadas de más sentido común que los gobernantes, van mayoritariamente por el lado de que el problema es hondureño y debe ser resuelto por hondureños.
Hay toda una doble moral en la disposición del Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien por un lado le condona a Bolivia toda la deuda bilateral española (US$77.0 millones), sin que Evo Morales haya hecho mayor mérito, como no sea amenazar con nacionalizar las inversiones españolas en Bolivia (medidas que revirtió después de la negociación del perdón de la deuda), y se ensañe con los hondureños por todo el lío que, desde antes del Golpe de Estado, armó Manuel Zelaya, el cual perdura hasta la fecha por la incomprensión de estos líderes de doble moral. Por cierto, ¿qué pensarán los españoles de la condonación de deuda a un país que quiere poner en órbita un satélite de poco más de US$300.0 millones? ¿Cuál es el costo per cápita de "defender" las inversiones privadas de Repsol YPF, Iberdrola, Santillana, Vueling, Telefónica, en beneficio único de sus accionistas? ¿No es todo esto una muestra de "interés, cuánto valés"?
Y es que en todo esto de la geopolítica, los grandes intereses españoles no están en Honduras, sino en Venezuela, por su petróleo, en Bolivia, por sus yacimientos de gas, en Brasil, por muchas cosas, en Argentina, con inversiones hasta en líneas aéreas, en todos los países en las telecomunicaciones, generación y transmision de energía, y en todo esto puede estar influyendo más la doble moral y las peticiones de los ideologizados presidentes amigos de Zelaya, que el sentido común que consiste en apoyar al pueblo hondureño para recobrar la normalidad, y Rodríguez Zapatero está haciendo, en nombre de todos los españoles, que los pobres hondureños paguen los platos rotos.
Y España, que en cuestiones de América Latina (Hispanoamérica, dicen allá) tiene cierto liderazgo frente a sus pares europeos, con las constantes declaraciones de la Vicepresidenta Primera del Gobierno de Rodríguez Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega, lejos de ayudar a encontrar una salida para la crisis hondureña, ha logrado que Europa se manifieste, por lo menos ante nuestros ojos, como incomprensible de la problemática total y compleja que ocasionó todo este lío, y que muchos de sus líderes, siendo tan inteligentes como lo han demostrado en el pasado, sólo demuestren que pueden leer lo que los militares hicieron en Honduras el 28 de junio, obviando todas las actuaciones previas de la Fiscalía, del Tribunal Supremo Electoral, de la Corte Suprema de Justicia, del Procurador de los Derechos Humanos, de las Cámaras, de las Iglesias, etc., así como de la actuación posterior del Congreso Nacional, que está integrado por diputados tan legítimamente electos como Manuel Zelaya.
¿Quién critica el cambio de rumbo de la política exterior estadounidense en el caso de estudio, como no sean Fidel Castro, Hugo Chávez, Daniel Ortega y Manuel Zelaya? Por lo menos en Guatemala, a nivel de gente de la calle que no participa en política activa pero se entera, fue totalmente comprensible y, además, plausible. Muchas personas venimos apoyando tal decisión.
Sin embargo, es buena y clara señal de que en Europa no se ha perdido del todo el sentido común, cuando nos enteramos que el Partido Popular Europeo, el grupo mayoritario en el Parlamento Europeo, enviará observadores, por su cuenta, en una clara señal de respaldo al pueblo hondureño, no a Zelaya ni a Micheletti. ¡Eso es sentido común!
Los invito a leer en este vínculo http://www.diariolasamericas.com/news.php?nid=89428 las declaraciones del líder de dicho grupo político, el eurodiputado Jaime Mayor Oreja, las cuales comparto casi en su totalidad, ya que, como señalé al principio, la legitimidad del proceso electoral no se la da una delegación de observadores, sino la manera como se lleva a cabo el proceso, la asistencia del pueblo a votar, la transparencia en el manejo del conteo de votos, el respeto mutuo de los delegados de los partidos políticos, etc, etc, etc, pero no los extranjeros, por bienvenidos que sean.
Como lo dije hace meses, hoy lo repito nuevamente: Esos representantes de la "Comunidad Internacional" que hoy le niegan el derecho al pueblo hondureño a elegir, bajo sus normas legales, a sus autoridades, negándoles el reconocimiento, a priori, a las mismas, se tendrán que tragar sus palabras. ¡Copa para Insulza!
Se da, principalmente, en aquellos países en donde el sistema democrático es débil, incipiente o vulnerable, y los países que se sienten del Primer Mundo ayudan, con su a veces discutida posición moral, a santiguar y dar por bien o mal efectuadas las elecciones de un pequeño país.
¿Cuándo hemos visto salir delegaciones de América Latina para ir a "supervisar", que eso es lo que conlleva la denominada Observación Electoral, elecciones en Alemania, en Francia, en Inglaterra o en Estados Unidos?
De igual manera que los procesos internos de elección de autoridades de cualquiera de los países en donde no suele hacerse esa Observación es totalmente legítima, así igualmente lo son los procesos electorales en cualquiera de nuestros pobres países, sin observación o con élla.
La Observación de Elecciones por delegaciones de terceros países no constituye requisito legal alguno para absolutamente nada. Sin embargo, debemos reconocer que, en muchos casos, ayuda muchísimo a que los gobernantes inmorales no violen sus propias leyes electorales y, en un abuso de poder y de autoridad, cometiendo delitos punibles las más de las veces, le pasen encima a los candidatos de la oposición. Es una ayuda al sistema de pesos y contrapesos que no pasa de ser de índole moral.
En el caso de las elecciones municipales nicaragüenses de noviembre de 2008, hay registros documentados en video de los delitos electorales cometidos por los fieles seguidores de Daniel Ortega y del sandinismo, los cuales indefectiblemente tuvo que haber "observado" la denominada "Comunidad Internacional" a través de los delegados que situó en Nicaragua el día de la elección. ¿De qué sirvió toda esa observación, si los comicios se convirtieron en un fraude electoral y nadie dice hoy absolutamente nada al respecto? ¿De qué ha servido la denuncia de estos actos antijurídicos y antidemocráticos, si la figura del Observador no tiene peso ni el acaecimiento de tales hechos le hace mella?
Por el contrario, esa triste "Comunidad Internacional", ahora, con el caso de la crisis política hondureña y su próximo evento electoral, pretende hacernos creer que de ellos depende la legitimidad en la escogencia de las nuevas autoridades de ese país. ¡Qué alejados de la verdad y de la realidad están! Los únicos que en la práctica y en la ley le pueden dar legitimidad al proceso de elecciones en Honduras son los hondureños.
Mal hace esa "Comunidad Internacional" en insistir en la reinstalación de Manuel Zelaya, al estilo del gobierno guatemalteco, porque él mismo desistió ya, públicamente, de aceptar el cargo, sea cual sea la manera que encuentren de restituirlo.
La única razón que encontramos para que algunos gobiernos, como el de Guatemala y el de España, por ejemplo, sigan insistiendo en el tema, es porque están preparándose para seguir haciéndole la vida imposible a los hondureños el año entrante, y eso no es justo para nadie.
En Guatemala, por ejemplo, ya he señalado que el gobierno está totalmente divorciado de lo que la población comenta en las calles. En el caso de España no nos extrañaría que la generalidad de los españoles, muy dados a comentar de todo, podrán por sí mismos darse cuenta de que las conversaciones de la gente, normalmente plagadas de más sentido común que los gobernantes, van mayoritariamente por el lado de que el problema es hondureño y debe ser resuelto por hondureños.
Hay toda una doble moral en la disposición del Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien por un lado le condona a Bolivia toda la deuda bilateral española (US$77.0 millones), sin que Evo Morales haya hecho mayor mérito, como no sea amenazar con nacionalizar las inversiones españolas en Bolivia (medidas que revirtió después de la negociación del perdón de la deuda), y se ensañe con los hondureños por todo el lío que, desde antes del Golpe de Estado, armó Manuel Zelaya, el cual perdura hasta la fecha por la incomprensión de estos líderes de doble moral. Por cierto, ¿qué pensarán los españoles de la condonación de deuda a un país que quiere poner en órbita un satélite de poco más de US$300.0 millones? ¿Cuál es el costo per cápita de "defender" las inversiones privadas de Repsol YPF, Iberdrola, Santillana, Vueling, Telefónica, en beneficio único de sus accionistas? ¿No es todo esto una muestra de "interés, cuánto valés"?
Y es que en todo esto de la geopolítica, los grandes intereses españoles no están en Honduras, sino en Venezuela, por su petróleo, en Bolivia, por sus yacimientos de gas, en Brasil, por muchas cosas, en Argentina, con inversiones hasta en líneas aéreas, en todos los países en las telecomunicaciones, generación y transmision de energía, y en todo esto puede estar influyendo más la doble moral y las peticiones de los ideologizados presidentes amigos de Zelaya, que el sentido común que consiste en apoyar al pueblo hondureño para recobrar la normalidad, y Rodríguez Zapatero está haciendo, en nombre de todos los españoles, que los pobres hondureños paguen los platos rotos.
Y España, que en cuestiones de América Latina (Hispanoamérica, dicen allá) tiene cierto liderazgo frente a sus pares europeos, con las constantes declaraciones de la Vicepresidenta Primera del Gobierno de Rodríguez Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega, lejos de ayudar a encontrar una salida para la crisis hondureña, ha logrado que Europa se manifieste, por lo menos ante nuestros ojos, como incomprensible de la problemática total y compleja que ocasionó todo este lío, y que muchos de sus líderes, siendo tan inteligentes como lo han demostrado en el pasado, sólo demuestren que pueden leer lo que los militares hicieron en Honduras el 28 de junio, obviando todas las actuaciones previas de la Fiscalía, del Tribunal Supremo Electoral, de la Corte Suprema de Justicia, del Procurador de los Derechos Humanos, de las Cámaras, de las Iglesias, etc., así como de la actuación posterior del Congreso Nacional, que está integrado por diputados tan legítimamente electos como Manuel Zelaya.
¿Quién critica el cambio de rumbo de la política exterior estadounidense en el caso de estudio, como no sean Fidel Castro, Hugo Chávez, Daniel Ortega y Manuel Zelaya? Por lo menos en Guatemala, a nivel de gente de la calle que no participa en política activa pero se entera, fue totalmente comprensible y, además, plausible. Muchas personas venimos apoyando tal decisión.
Sin embargo, es buena y clara señal de que en Europa no se ha perdido del todo el sentido común, cuando nos enteramos que el Partido Popular Europeo, el grupo mayoritario en el Parlamento Europeo, enviará observadores, por su cuenta, en una clara señal de respaldo al pueblo hondureño, no a Zelaya ni a Micheletti. ¡Eso es sentido común!
Los invito a leer en este vínculo http://www.diariolasamericas.com/news.php?nid=89428 las declaraciones del líder de dicho grupo político, el eurodiputado Jaime Mayor Oreja, las cuales comparto casi en su totalidad, ya que, como señalé al principio, la legitimidad del proceso electoral no se la da una delegación de observadores, sino la manera como se lleva a cabo el proceso, la asistencia del pueblo a votar, la transparencia en el manejo del conteo de votos, el respeto mutuo de los delegados de los partidos políticos, etc, etc, etc, pero no los extranjeros, por bienvenidos que sean.
Como lo dije hace meses, hoy lo repito nuevamente: Esos representantes de la "Comunidad Internacional" que hoy le niegan el derecho al pueblo hondureño a elegir, bajo sus normas legales, a sus autoridades, negándoles el reconocimiento, a priori, a las mismas, se tendrán que tragar sus palabras. ¡Copa para Insulza!
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sábado 21 de noviembre de 2009
GOBIERNO DE GUATEMALA DIVORCIADO DEL SENTIDO COMÚN Y DE LA POBLACIÓN EN EL CASO HONDUREÑO
Los guatemaltecos tenemos, desde hace casi dos años, un gobierno que se ha caracterizado por hacer las cosas con el menor sentido común: cuando se ve que el mundo se cae, dicen que la crisis no nos va a afectar; cuando la crisis económica global ya nos tiene con la soga al cuello, que hay que subir impuestos; que necesitan más plata para repartir las bolsas solidarias a la gente pobre, y resultamos con la mayor mortandad, por hambre, de la historia del país.
Para mí, no fue entendible, siquiera, la estupidez de cerrarle, según el Gobierno de Guatemala, en conjunto con los de El Salvador y Nicaragua, la frontera a Honduras a raíz del Golpe de Estado, cuando el sentido común señalaba que eran los productores, especialmente los pequeños productores de esos tres países, pero especialmente los guatemaltecos que surten el mercado centroamericano de productos frescos, quienes más iban a sufrir. ¿Quién le repuso a los productores de fresa, de zanahorias, de cebollas, de tomate, de chiles pimientos, de vegetales verdes, las camionadas de producto que se perdieron y pudrieron en la frontera debido al estrabismo político de nuestro mandatario? ¡Nadie! Ni se disculparon por su estupidez (disculpen que lo repita, pero así lo veo, así lo siento y así lo digo rotundamente). Estupidez aparte, también se convirtieron en violadores de la normativa centroamericana al respecto.
Partamos del hecho que hubo un Golpe de Estado en contra de alguien electo democrática y legítimamente. Pero al analizar el hecho, vayámonos para atrás, primero, y analicemos todos los desmanes que Manuel Zelaya provocó, violando reiteradamente la Constitución y las leyes hondureñas, especialmente tratando de cambiar, a como diera lugar, artículos irreformables que conllevan la destitución y el delito de traición a la patria; pero, seguidamente, analicemos también que fueron 123 de 128 diputados, electos también democrática y legítimente, quienes, en un proceso contemplado en la misma Constitución, eligieron, para sustituir a Manuel Zelaya, a Roberto Micheletti, de tal manera que a todos estos hechos hay que agregar que la institucionalidad hondureña, a excepción de la salida violentada de Zelaya, con la cual no estoy de acuerdo, sigue funcionando intacta y regularmente, de tal manera que considero que no está en el ámbito de la denominada "Comunidad Internacional", sino en las instituciones internas de Honduras, y especialmente en su pueblo convocado con anterioridad a las urnas por una institución diferente a la Presidencia de la República y al Congreso Nacional, todo de acuerdo a lo que la Constitución hondureña estipula.
Los gobiernos del mundo pudieron haberse precipitado en un principio, tal como lo he venido denunciando en este blog. La parcializada Organización de Estados Americanos, obligada a informarse primero, no le interesaba todo lo que Manuel Zelaya venía haciendo, y en cuestión de horas había condenado a Honduras, sin comprender, para nada, a los hondureños, a sus instituciones y a sus leyes. Esa condena, considero, fue lo que detonó, conforme a la teoría del dominó, la serie de condenas posteriores, especialmente porque los demás países no percibían, como se percibe ahora, cómo la OEA había sido copada ideológicamente en función de la reelección de su Secretario General, José Miguel Insulza, dando al traste con la seriedad que le correspondía tener y mantener.
Para muestra, un botón: ¿Qué ha dicho la OEA con relación al fraude electoral que cometió Daniel Ortega en Nicaragua, en noviembre de 2008? ¿Que ha dicho la OEA del Golpe de Estado Técnico que viene dando Daniel Ortega al manipular, con "sus" jueces sandinistas, la Constitución de Nicaragua para favorecer únicamente "su" reelección y la de los alcaldes sandinistas (dejando por fuera a los alcaldes de los demás partidos políticos)? Pero ese no es el tema de hoy.
Recordemos que igualmente electo democrática y popularmente, y por tanto ostentando de legitimidad por igual, tenía la persona de Manuel Zelaya y los 128 diferentes diputados del Congreso Nacional de Honduras. Yo pregunto, ¿es legítimo que la OEA defienda las acutaciones ilegales de una sola persona en contra de la voluntad colegiada de 128 diputados igualmente legítimos en el ejercicio de sus cargos?
Después de poco más de cuatro meses y medio, de los gobiernos que originalmente condenaron, sólo dos han tenido la grandeza de enviar el mensaje correcto a los hondureños: Estados Unidos de América y Panamá. No necesitan decir que se equivocaron originalmente. Con sus posición actual, que yo me atreví a predecir, se están elevando por encima de los demás porque tienen la hidalguía de decir, en ese lenguaje diplomático de señales y mensajes cifrados, que entienden mejor que los demás lo que sucedió, que lo lamentan, pero que por encima de todo respetan la soberanía de Honduras y le dan primacía a la voluntad popular, la cual será expresada libremente dentro de unos días.
¿Y qué hace el Gobierno de Guatemala al respecto? Lejos de reconocer que había estado equivocado, lejos de quedarse callado, que es lo mejor en este caso, se vuelve a inclinar por el lado ideologizado de Manuel Zelaya, Hugo Chávez, Fidel Castro (como que ya no se recuerda cuando lo dejaron plantado en un parque de La Habana, Orden del Quetzal en mano, esperando para siempre su entrevista para tomarse la foto con Fidel) y demás comparsas agrupados en la OEA, y se pone en contra del pueblo hondureño, de lo que dicta la razón, del sentido común, en algún sentido de la legalidad de las disposiciones que ha tomado el Congreso hondureño, del Acuerdo Guaymuras que los delegados de Zelaya firmaron con su consentimiento para luego bombardearlo como cualquier terrorista de la democracia, y se pone en contra, también, de la mayoría de la población guatemalteca que ve, en el caso hondureño, un tema de Honduras, no de Guatemala.
Es otra estupidez política de Álvaro Colom (en el supuesto que sea una decisión de él y no de su acompañante) y de su canciller, Haroldo Rodas, salir diciendo que no reconocerán, a estas alturas, ni las elecciones del próximo domingo 29 ni sus resultados, atribuyéndolo a que eso obedece a lo acordado semanas atrás por la OEA.
¿Y no el mismo Acuerdo Guaymuras pide que se reconozcan las elecciones y sus resultados? ¿No es la OEA, con dos delegados, parte de la Comisión de Verificación recientemente instalada para darle seguimiento a dicho Acuerdo? ¿Es que ni la OEA, ni Colom (o su acompañante) ni Rodas saben leer lo que dicho Acuerdo acuerda?
Además, ¿cuál es la insistencia para instalar a alguien quien ya dijo que, hagan lo que hagan, no aceptará su restitución? Y si Zelaya dice que ya no acepta su propia restitución (que no es lo estipulado en el Acuerdo Guaymuras), ¿cuál es la salida de la crisis que proponen, entonces?
Ya dejé establecido, en otra entrada anterior a este blog, que el Acuerdo Guaymuras establece algunas cuestiones de forma para tomar decisiones de fondo, en un calendario incompleto porque faltó establecer algunas fechas, pero en ninguna parte se dice que una condición para que las elecciones de Honduras sean válidas es la restitución de Manuel Zelaya a la Presidencia de la República, aún antes de que el Congreso Nacional, a quien se le pidió resolver sobre el asunto, tome una decisión al respecto.
Yo denuncio por este medio a la OEA, a Álvaro Colom (a su acompañante) y a Haroldo Rodas, no de ignorancia, no de no saber leer, sino de mala fe para con el pueblo hondureño.
Estimo que están en todo su derecho de no reconocer al gobierno de Micheletti, si eso es lo que desean, pero no tienen derecho alguno de negarle al pueblo hondureño su legítimo derecho a elegir sus autoridades, ni tienen potestad alguna para negarle a los candidatos a la Presidencia, al Congreso, a las Alcaldías y Corporaciones Municipales, quienes no tienen nada que ver con las tonterías cometidas por Manuel Zelaya, por la otra tontería cometida por los militares hondureños, ni con las resoluciones legítimas tomadas por diputados actuales del Congreso y por magistrados de la Corte Suprema de Justicia, como para que un presidente (con minúscula) que no entiende por dónde va el mundo y por dónde debiera actuar, en beneficio de su propio país, se meta en los asuntos internos de su vecino.
Cobra tan poco sentido la palabrería del Gobierno de Guatemala en la medida que uno realiza y cae en cuenta que Honduras es nuestro tercer socio comercial, que por simples pláticas con las personas comunes y corrientes de la calle se palpa el sentimiento de solidaridad de las grandes mayorías, no para con Zelaya, no para con Micheletti, sino con el pueblo hondureño que está sufriendo desde hace meses y que ya desea, de una vez por todas, pasar la página de esta historia innecesaria en la que los metió un megalómano y sociópata al que le brillaron (y no es el único) los ojos con los petrodólares que corresponden a los venezolanos y que son derramados en otros países cuando los supuestos líderes saben cantar al son llanero de Caracas.
Es decir, el Gobierno de Guatemala, con esta actitud, vuelve a querer quedar bien con Fidel, continúa sus coqueteos con Caracas, pero se vuelve a divorciar del sector productivo guatemalteco, y no hablo del organizado en el CACIF; hablo de los pequeños productores que mencioné anteriormente, que también están interesados en pasar esta página de la historia de Honduras para seguir comprando, para seguir vendiendo, para seguir sobreviviendo.
En su infinita creatividad, ¿cuál es la propuesta, entonces? ¿Qué propone Guatemala como alternativa a las elecciones de Honduras para terminar con esta crisis? Si la zozobra, por la estupidez de varios gobiernos como el de Guatemala, continúa hasta finales de enero de 2010 en que tome posesión el gobierno que los hondureños elijan el próximo domingo, al igual que nuevos diputados, alcaldes, síndicos, concejales, ¿cuál será el planteamiento si ya no podrán decir que desan restituir a Zelaya?
Me explico mejor: la cantaleta de la restitución de Zelaya pueden seguirla ensayando pero no ad aeternum. Si el período constitucional finaliza el 27 de enero de 2010, ¿cuál será el argumento, posteriormente a esa fecha, para seguir con la cantaleta? ¿Es que no se dan cuenta que, después de todo, en el caso que el Congreso Nacional de Honduras decida que no "retrotrae las cosas" a como estaban el 28 de junio, tendrán que vérselas con un gobierno encabezado por otra persona?
¿Qué esperan, entonces? ¿Que sea el gobierno hondureño el que reconozca al de Guatemala cuando comience a gobernar el sucesor de Álvaro Colom?
Mientras tanto, el Gobierno de Guatemala se tendrá que conformar con que los guatemaltecos, en nuestra gran mayoría, estamos dispuestos a reconocer, con facilidad, que el pueblo hondureño es soberano, que los gobiernos extranjeros no tienen injerencia alguna en sus asuntos internos, y que seguiremos apoyando la elección legítima y democrática de sus nuevas autoridades para, finalmente, seguir haciendo negocios con ellos, como vecinos, como hermanos verdaderos que somos y que nos hace compartir de mejor manera que ninguno las penas por las que están pasando. ¡El pueblo de Guatemala sí apoya el retorno de la normalidad en Honduras!
El Gobierno de Guatemala se vuelve a lucir, ante el mundo, por su falta de propuestas y su divorcio con la población guatemalteca.
Para mí, no fue entendible, siquiera, la estupidez de cerrarle, según el Gobierno de Guatemala, en conjunto con los de El Salvador y Nicaragua, la frontera a Honduras a raíz del Golpe de Estado, cuando el sentido común señalaba que eran los productores, especialmente los pequeños productores de esos tres países, pero especialmente los guatemaltecos que surten el mercado centroamericano de productos frescos, quienes más iban a sufrir. ¿Quién le repuso a los productores de fresa, de zanahorias, de cebollas, de tomate, de chiles pimientos, de vegetales verdes, las camionadas de producto que se perdieron y pudrieron en la frontera debido al estrabismo político de nuestro mandatario? ¡Nadie! Ni se disculparon por su estupidez (disculpen que lo repita, pero así lo veo, así lo siento y así lo digo rotundamente). Estupidez aparte, también se convirtieron en violadores de la normativa centroamericana al respecto.
Partamos del hecho que hubo un Golpe de Estado en contra de alguien electo democrática y legítimamente. Pero al analizar el hecho, vayámonos para atrás, primero, y analicemos todos los desmanes que Manuel Zelaya provocó, violando reiteradamente la Constitución y las leyes hondureñas, especialmente tratando de cambiar, a como diera lugar, artículos irreformables que conllevan la destitución y el delito de traición a la patria; pero, seguidamente, analicemos también que fueron 123 de 128 diputados, electos también democrática y legítimente, quienes, en un proceso contemplado en la misma Constitución, eligieron, para sustituir a Manuel Zelaya, a Roberto Micheletti, de tal manera que a todos estos hechos hay que agregar que la institucionalidad hondureña, a excepción de la salida violentada de Zelaya, con la cual no estoy de acuerdo, sigue funcionando intacta y regularmente, de tal manera que considero que no está en el ámbito de la denominada "Comunidad Internacional", sino en las instituciones internas de Honduras, y especialmente en su pueblo convocado con anterioridad a las urnas por una institución diferente a la Presidencia de la República y al Congreso Nacional, todo de acuerdo a lo que la Constitución hondureña estipula.
Los gobiernos del mundo pudieron haberse precipitado en un principio, tal como lo he venido denunciando en este blog. La parcializada Organización de Estados Americanos, obligada a informarse primero, no le interesaba todo lo que Manuel Zelaya venía haciendo, y en cuestión de horas había condenado a Honduras, sin comprender, para nada, a los hondureños, a sus instituciones y a sus leyes. Esa condena, considero, fue lo que detonó, conforme a la teoría del dominó, la serie de condenas posteriores, especialmente porque los demás países no percibían, como se percibe ahora, cómo la OEA había sido copada ideológicamente en función de la reelección de su Secretario General, José Miguel Insulza, dando al traste con la seriedad que le correspondía tener y mantener.
Para muestra, un botón: ¿Qué ha dicho la OEA con relación al fraude electoral que cometió Daniel Ortega en Nicaragua, en noviembre de 2008? ¿Que ha dicho la OEA del Golpe de Estado Técnico que viene dando Daniel Ortega al manipular, con "sus" jueces sandinistas, la Constitución de Nicaragua para favorecer únicamente "su" reelección y la de los alcaldes sandinistas (dejando por fuera a los alcaldes de los demás partidos políticos)? Pero ese no es el tema de hoy.
Recordemos que igualmente electo democrática y popularmente, y por tanto ostentando de legitimidad por igual, tenía la persona de Manuel Zelaya y los 128 diferentes diputados del Congreso Nacional de Honduras. Yo pregunto, ¿es legítimo que la OEA defienda las acutaciones ilegales de una sola persona en contra de la voluntad colegiada de 128 diputados igualmente legítimos en el ejercicio de sus cargos?
Después de poco más de cuatro meses y medio, de los gobiernos que originalmente condenaron, sólo dos han tenido la grandeza de enviar el mensaje correcto a los hondureños: Estados Unidos de América y Panamá. No necesitan decir que se equivocaron originalmente. Con sus posición actual, que yo me atreví a predecir, se están elevando por encima de los demás porque tienen la hidalguía de decir, en ese lenguaje diplomático de señales y mensajes cifrados, que entienden mejor que los demás lo que sucedió, que lo lamentan, pero que por encima de todo respetan la soberanía de Honduras y le dan primacía a la voluntad popular, la cual será expresada libremente dentro de unos días.
¿Y qué hace el Gobierno de Guatemala al respecto? Lejos de reconocer que había estado equivocado, lejos de quedarse callado, que es lo mejor en este caso, se vuelve a inclinar por el lado ideologizado de Manuel Zelaya, Hugo Chávez, Fidel Castro (como que ya no se recuerda cuando lo dejaron plantado en un parque de La Habana, Orden del Quetzal en mano, esperando para siempre su entrevista para tomarse la foto con Fidel) y demás comparsas agrupados en la OEA, y se pone en contra del pueblo hondureño, de lo que dicta la razón, del sentido común, en algún sentido de la legalidad de las disposiciones que ha tomado el Congreso hondureño, del Acuerdo Guaymuras que los delegados de Zelaya firmaron con su consentimiento para luego bombardearlo como cualquier terrorista de la democracia, y se pone en contra, también, de la mayoría de la población guatemalteca que ve, en el caso hondureño, un tema de Honduras, no de Guatemala.
Es otra estupidez política de Álvaro Colom (en el supuesto que sea una decisión de él y no de su acompañante) y de su canciller, Haroldo Rodas, salir diciendo que no reconocerán, a estas alturas, ni las elecciones del próximo domingo 29 ni sus resultados, atribuyéndolo a que eso obedece a lo acordado semanas atrás por la OEA.
¿Y no el mismo Acuerdo Guaymuras pide que se reconozcan las elecciones y sus resultados? ¿No es la OEA, con dos delegados, parte de la Comisión de Verificación recientemente instalada para darle seguimiento a dicho Acuerdo? ¿Es que ni la OEA, ni Colom (o su acompañante) ni Rodas saben leer lo que dicho Acuerdo acuerda?
Además, ¿cuál es la insistencia para instalar a alguien quien ya dijo que, hagan lo que hagan, no aceptará su restitución? Y si Zelaya dice que ya no acepta su propia restitución (que no es lo estipulado en el Acuerdo Guaymuras), ¿cuál es la salida de la crisis que proponen, entonces?
Ya dejé establecido, en otra entrada anterior a este blog, que el Acuerdo Guaymuras establece algunas cuestiones de forma para tomar decisiones de fondo, en un calendario incompleto porque faltó establecer algunas fechas, pero en ninguna parte se dice que una condición para que las elecciones de Honduras sean válidas es la restitución de Manuel Zelaya a la Presidencia de la República, aún antes de que el Congreso Nacional, a quien se le pidió resolver sobre el asunto, tome una decisión al respecto.
Yo denuncio por este medio a la OEA, a Álvaro Colom (a su acompañante) y a Haroldo Rodas, no de ignorancia, no de no saber leer, sino de mala fe para con el pueblo hondureño.
Estimo que están en todo su derecho de no reconocer al gobierno de Micheletti, si eso es lo que desean, pero no tienen derecho alguno de negarle al pueblo hondureño su legítimo derecho a elegir sus autoridades, ni tienen potestad alguna para negarle a los candidatos a la Presidencia, al Congreso, a las Alcaldías y Corporaciones Municipales, quienes no tienen nada que ver con las tonterías cometidas por Manuel Zelaya, por la otra tontería cometida por los militares hondureños, ni con las resoluciones legítimas tomadas por diputados actuales del Congreso y por magistrados de la Corte Suprema de Justicia, como para que un presidente (con minúscula) que no entiende por dónde va el mundo y por dónde debiera actuar, en beneficio de su propio país, se meta en los asuntos internos de su vecino.
Cobra tan poco sentido la palabrería del Gobierno de Guatemala en la medida que uno realiza y cae en cuenta que Honduras es nuestro tercer socio comercial, que por simples pláticas con las personas comunes y corrientes de la calle se palpa el sentimiento de solidaridad de las grandes mayorías, no para con Zelaya, no para con Micheletti, sino con el pueblo hondureño que está sufriendo desde hace meses y que ya desea, de una vez por todas, pasar la página de esta historia innecesaria en la que los metió un megalómano y sociópata al que le brillaron (y no es el único) los ojos con los petrodólares que corresponden a los venezolanos y que son derramados en otros países cuando los supuestos líderes saben cantar al son llanero de Caracas.
Es decir, el Gobierno de Guatemala, con esta actitud, vuelve a querer quedar bien con Fidel, continúa sus coqueteos con Caracas, pero se vuelve a divorciar del sector productivo guatemalteco, y no hablo del organizado en el CACIF; hablo de los pequeños productores que mencioné anteriormente, que también están interesados en pasar esta página de la historia de Honduras para seguir comprando, para seguir vendiendo, para seguir sobreviviendo.
En su infinita creatividad, ¿cuál es la propuesta, entonces? ¿Qué propone Guatemala como alternativa a las elecciones de Honduras para terminar con esta crisis? Si la zozobra, por la estupidez de varios gobiernos como el de Guatemala, continúa hasta finales de enero de 2010 en que tome posesión el gobierno que los hondureños elijan el próximo domingo, al igual que nuevos diputados, alcaldes, síndicos, concejales, ¿cuál será el planteamiento si ya no podrán decir que desan restituir a Zelaya?
Me explico mejor: la cantaleta de la restitución de Zelaya pueden seguirla ensayando pero no ad aeternum. Si el período constitucional finaliza el 27 de enero de 2010, ¿cuál será el argumento, posteriormente a esa fecha, para seguir con la cantaleta? ¿Es que no se dan cuenta que, después de todo, en el caso que el Congreso Nacional de Honduras decida que no "retrotrae las cosas" a como estaban el 28 de junio, tendrán que vérselas con un gobierno encabezado por otra persona?
¿Qué esperan, entonces? ¿Que sea el gobierno hondureño el que reconozca al de Guatemala cuando comience a gobernar el sucesor de Álvaro Colom?
Mientras tanto, el Gobierno de Guatemala se tendrá que conformar con que los guatemaltecos, en nuestra gran mayoría, estamos dispuestos a reconocer, con facilidad, que el pueblo hondureño es soberano, que los gobiernos extranjeros no tienen injerencia alguna en sus asuntos internos, y que seguiremos apoyando la elección legítima y democrática de sus nuevas autoridades para, finalmente, seguir haciendo negocios con ellos, como vecinos, como hermanos verdaderos que somos y que nos hace compartir de mejor manera que ninguno las penas por las que están pasando. ¡El pueblo de Guatemala sí apoya el retorno de la normalidad en Honduras!
El Gobierno de Guatemala se vuelve a lucir, ante el mundo, por su falta de propuestas y su divorcio con la población guatemalteca.
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viernes 20 de noviembre de 2009
HONDURAS: LOS DOS ERRORES DE ROBERTO MICHELETTI
Para quienes no somos hondureños, Roberto Micheletti, el Presidente interino de Honduras, saltó a la palestra pública a raíz de la destitución del anterior presidente, Manuel Zelaya Rosales, luego de que durante varios meses, reiteradamente, violara la Constitución y las leyes de su país, enfrentara a prácticamente todas las instituciones políticas, desafiara a la opinión pública, desacatara mandatos de los tribunales de justicia y, en general, ocasionara el peor caos político del último cuarto de siglo en ese vecino país.
Sin embargo, para los hondureños es una figura política conocida en donde no sólo fungía como Presidente del Congreso Nacional sino participó en las elecciones primarias de su partido, el Partido Liberal de Honduras, buscando la candidatura a la Presidencia de la República, la cual no logró pero si obtuvo un 27.76% de los votos, que fueron poco más de 174 mil, según datos del (http://www.tse.hn/jc/documentos/estadisticas_y_proce_elec/Elecciones%20Primarias%202008/Partido%20Liberal/PARTIDOLIBERAL.PDF) Tribunal Supremo Electoral.
En este espacio virtual hemos hecho diversos comentarios con respecto a la crisis política hondureña, los que van desde el aspecto doctrinario, como el tema de la legitimidad, al aspecto legal, como el análisis determinando que sí fue un Golpe de Estado el sucedido el 28 de junio de 2009 o el que, posteriormente, hice del Acuerdo Guaymuras, o sociológico, como cuando aseguro que Manuel Zelaya fue un presidente pontificio, porque fue quien de mejor manera creó los puentes para unir a toda la sociedad hondureña organizada en su contra.
Pensaba que, de aquí a las elecciones programadas para el domingo 29 de noviembre, no habría necesidad de comentar cosa alguna al respecto, pero ayer, jueves 19, el Presidente Interino Micheletti hizo el anuncio de que dejará temporalmente el poder, del 25 de noviembre al 2 de diciembre, según él, para que sus connacionales se concentren en el proceso electoral y no en la crisis política, lo cual me obliga a pronunciarme al respecto, so pena de, en el futuro, por callarme, se piense que estuve de acuerdo con su actitud y la medida que está pretendiendo tomar.
El primer error que señalé, del breve gobierno de Micheletti, fue el decretar Estado de Sitio, el lunes 28 de septiembre, mediante el Decreto Ejecutivo PCM-M-016-2009, dejando en suspenso 5 importantes garantías constitucionales y ordenando el cierre de algunos medios de comunicación afines al derrocado Zelaya. Estamos claros que esta medida es legal, ya que fue tomada de conformidad con el artículo 187 de la Constitución hondureña, el cual contempla como una de las cinco causales que pueden justificar una medida de esta naturaleza, la perturbación grave de la paz. Lo que criticamos es que, políticamente, haya sido una medida conveniente. Nosotros estimamos que jamás debió cerrarse medio de comunicación alguno.
Ahora que Micheletti pretende retirarse temporalmente del poder, nos atrevemos a señalar esta medida como un segundo error de su gestión, por las siguientes razones:
Sin embargo, para los hondureños es una figura política conocida en donde no sólo fungía como Presidente del Congreso Nacional sino participó en las elecciones primarias de su partido, el Partido Liberal de Honduras, buscando la candidatura a la Presidencia de la República, la cual no logró pero si obtuvo un 27.76% de los votos, que fueron poco más de 174 mil, según datos del (http://www.tse.hn/jc/documentos/estadisticas_y_proce_elec/Elecciones%20Primarias%202008/Partido%20Liberal/PARTIDOLIBERAL.PDF) Tribunal Supremo Electoral.
En este espacio virtual hemos hecho diversos comentarios con respecto a la crisis política hondureña, los que van desde el aspecto doctrinario, como el tema de la legitimidad, al aspecto legal, como el análisis determinando que sí fue un Golpe de Estado el sucedido el 28 de junio de 2009 o el que, posteriormente, hice del Acuerdo Guaymuras, o sociológico, como cuando aseguro que Manuel Zelaya fue un presidente pontificio, porque fue quien de mejor manera creó los puentes para unir a toda la sociedad hondureña organizada en su contra.
Pensaba que, de aquí a las elecciones programadas para el domingo 29 de noviembre, no habría necesidad de comentar cosa alguna al respecto, pero ayer, jueves 19, el Presidente Interino Micheletti hizo el anuncio de que dejará temporalmente el poder, del 25 de noviembre al 2 de diciembre, según él, para que sus connacionales se concentren en el proceso electoral y no en la crisis política, lo cual me obliga a pronunciarme al respecto, so pena de, en el futuro, por callarme, se piense que estuve de acuerdo con su actitud y la medida que está pretendiendo tomar.
El primer error que señalé, del breve gobierno de Micheletti, fue el decretar Estado de Sitio, el lunes 28 de septiembre, mediante el Decreto Ejecutivo PCM-M-016-2009, dejando en suspenso 5 importantes garantías constitucionales y ordenando el cierre de algunos medios de comunicación afines al derrocado Zelaya. Estamos claros que esta medida es legal, ya que fue tomada de conformidad con el artículo 187 de la Constitución hondureña, el cual contempla como una de las cinco causales que pueden justificar una medida de esta naturaleza, la perturbación grave de la paz. Lo que criticamos es que, políticamente, haya sido una medida conveniente. Nosotros estimamos que jamás debió cerrarse medio de comunicación alguno.
Ahora que Micheletti pretende retirarse temporalmente del poder, nos atrevemos a señalar esta medida como un segundo error de su gestión, por las siguientes razones:
- El proceso electoral no comenzó a raíz del Golpe de Estado de 28 de junio de 2009; fue convocado desde el 28 de mayo de 2009.
- La convocatoria a elecciones efectuada oportunamente por el Tribunal Supremo Electoral de Honduras no ha sido motivo de modificación alguna; es más, han sido tan firmes los hondureños defendiendo su proceso electoral que la pretensión de Oscar Arias, a través del denominado Acuerdo de San José, de modificar la fecha de las elecciones, fue declarada inconstitucional.
- Las elecciones de autoridades en Honduras no son convocadas por la Presidencia de la República sino por el mencionado TSE, el cual tiene a su cargo todo lo relativo a emisión de sufragio en ese país (la ingerencia de Manuel Zelaya en este campo, pretendiendo agregar una cuarta urna, es parte importante del problema).
- Así como he señalado que la Comunidad Internacional no le da legitimidad a un proceso electoral, también afirmo que tampoco se la da este o aquel funcionario en ejercicio. Sólo el pueblo hondureño, mediante el ejercicio del sufragio, le otorgará las credenciales de legitimidad que ningún país del mundo ni organización de países debiera poner en tela de duda.
- La presencia o no presencia del Presidente Interino en el despacho oficial, no le quita ni le pone al proceso en sí; solamente permite que se siga especulando alrededor de un tema en el cual el ex presidente Zelaya se había venido quedando solo.
- Desde mi particular punto de vista, el Presidente Interino Micheletti jamás habría podido permanecer firme, defendiendo los puntos de vista que ha defendido, sin el acompañamiento de la gran mayoría de instituciones, de personalidades y del pueblo hondureño; separarse del cargo en el momento crucial del proceso no le hace provecho a ninguna de las personas o instituciones que lo han acompañado, pero sí abre una brecha para generar más violencia (recordemos que ya ha habido asesinatos, hasta de un sobrino del Presidente Interino, y secuestros de altos jefes militares), lo cual obligaría al Presidente Interino a regresar antes del tiempo señalado, generando más oportunidad de crear zozobra alrededor de un proceso electoral que verdaderamente deseamos sea de lo más tranquilo para bien de todos.
Por el momento, y por que no se crea que deseo influir en los resultados electorales, me atrevo a decir que de todo esto hay sólo un ganador: El pueblo hondureño. Perdedores hay varios, entre ellos, Manuel Zelaya, condenado en el futuro a ser una figura internacional pero un paria en su propia tierra; Micheletti, porque teniendo aspiraciones y facultades para gobernar todo un período constitucional, lo hará por un tiempo limitado, siete meses menos un día.
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jueves 19 de noviembre de 2009
LA INTOLERANCIA PRODUCIENDO TOLERANCIA. EL CASO DE LA CICIG
La Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, es una comisión de la Organización de Naciones Unidas, ONU, que se instaló en nuestro país, a solicitud del Gobierno de Guatemala en el período de Oscar Berger (por iniciativa, según recuerdo, de su Vicepresidente, Eduardo Stein), por acuerdo de 12 de diciembre de 2006 pero que entró en vigor hasta el 4 de septiembre de 2007, con el objetivo de venir a determinar la existencia de cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad, colaborar con el Estado en su desarticulación, promover la investigación, persecución penal y, además, recomendar la adopción de políticas públicas para erradicar, en pocas palabras, el crimen organizado.
El mandato original era por dos años que vencieron en septiembre de 2009, pero han sido prorrogados, después de que unas 60 organizaciones sociales pidieran al Gobierno de la República solicitar dicha prórroga, por dos años más.
Al principio, quizás por mi formación profesional de abogado, pensé que era el colmo que mi país, mi querido país, tuviese que depender, para lo que hemos dejado establecido, de extranjeros. Sentía que esto era, al mejor estilo ONUSAL que había observado en El Salvador, o MINUGUA, en Guatemala, ambas misiones de la ONU en los respectivos finales de los conflictos armados de estos países, otra excursión de funcionarios internacionales, vacacionando y pasándola bien en La Libertad, en El Salvador, como pude observarlo en el caso de la primera, o en los mejores hoteles de Atitlán o en Tikal como pudimos observar en años pasados, con la última delegación mencionada.
Sin embargo, el rumbo que le ha dado Carlos Castresana Fernández, un Fiscal del Tribunal Supremo de España, nombrado Comisionado en el caso al cual nos referimos, a dicha Institución, con una energía y una seriedad inusitadas para nosotros, acostumbrados a ver venir y partir a funcionarios internacionales, nos ha hecho meditar las cosas y corregir nuestras apreciaciones.
La política de tolerancia cero o de intolerancia que Castresana, a través de la CICIG, ha venido demostrando con el tiempo, nos hace a nosotros, escépticos al principio, comenzar no sólo a ser tolerantes con la Comisión sino a ver las cosas de otra manera.
Los indicios que ha evidenciado la CICIG de algunas ramificaciones de esas redes de corrupción que tienen capturado gran parte del Estado (territorios, poblaciones y algunas instituciones de los tres poderes), es verdaderamente alarmante, y como súbdito de mi país, al cual amo inmensamente, tengo que reconocer que ese cáncer requiere de una cirugía especial, por denominarlo de alguna manera. Caso contrario, no sólo tenderíamos a seguir igual, sino corremos el riesgo de caer en peores escenarios, lo cual, bajo la perspectiva actual, consideraríamos difícil, pero la verdad es que cada día nos sorprende con algo nuevo y negativo.
Desde hace varios meses vengo pensando que la soberanía del país tiene que ser rescatada por funcionarios que vengan de otras latitudes a formar nuevos cuadros con nuevas escalas de valores. Tiene que haber un período en que nuestra juventud se pueda formar en un ambiente sano y diferente, donde no se les peguen las mañas de los cuadros corruptos, y ese es un enorme valor agregado que la CICIG le puede dejar a Guatemala cuando su mandato ya no sea prorrogado, tanto en la Policía Nacional Civil, como en el Ministerio Público, el Organismo Judicial (jueces y magistrados) y el Sistema Penitenciario.
En ese orden de ideas, hace pocos meses, en el seno de la Comisión Política del Parlamento Centroamericano, apoyé francamente una iniciativa presentada por el diputado centroamericano Juan José Rodil Peralta, ex presidente de la Corte Suprema de Justicia y ex ministro en el área de gobernación, acerca de la creación del Instituto Latinoamericano de Investigación Criminal, que sería algo así como una fuerza de tarea destinada a la investigación del crimen organizado en varios países, que cuenta ya, entendemos, con el apoyo de España, Italia, Alemania, Estados Unidos, Chile, Colombia, México, entre otros, y la misma ONU. La apoyé porque no puede existir soberanía si no estamos libres del flagelo del narcotráfico y las montañas de dinero que utiliza para corromper todos los sistemas democráticos, por ejemplo.
Guatemala es demasiado linda y querida para sus hijos como para no conceder a estos funcionarios extranjeros que no han venido a vacacionar sino a arriesgar su prestigio personal y hasta la vida en el trabajo que están efectuando. Su intolerancia para con esos poderes oscuros debe ser fuente de inspiración, de tolerancia y de esperanza para todos nosotros.
El mandato original era por dos años que vencieron en septiembre de 2009, pero han sido prorrogados, después de que unas 60 organizaciones sociales pidieran al Gobierno de la República solicitar dicha prórroga, por dos años más.
Al principio, quizás por mi formación profesional de abogado, pensé que era el colmo que mi país, mi querido país, tuviese que depender, para lo que hemos dejado establecido, de extranjeros. Sentía que esto era, al mejor estilo ONUSAL que había observado en El Salvador, o MINUGUA, en Guatemala, ambas misiones de la ONU en los respectivos finales de los conflictos armados de estos países, otra excursión de funcionarios internacionales, vacacionando y pasándola bien en La Libertad, en El Salvador, como pude observarlo en el caso de la primera, o en los mejores hoteles de Atitlán o en Tikal como pudimos observar en años pasados, con la última delegación mencionada.
Sin embargo, el rumbo que le ha dado Carlos Castresana Fernández, un Fiscal del Tribunal Supremo de España, nombrado Comisionado en el caso al cual nos referimos, a dicha Institución, con una energía y una seriedad inusitadas para nosotros, acostumbrados a ver venir y partir a funcionarios internacionales, nos ha hecho meditar las cosas y corregir nuestras apreciaciones.
La política de tolerancia cero o de intolerancia que Castresana, a través de la CICIG, ha venido demostrando con el tiempo, nos hace a nosotros, escépticos al principio, comenzar no sólo a ser tolerantes con la Comisión sino a ver las cosas de otra manera.
Los indicios que ha evidenciado la CICIG de algunas ramificaciones de esas redes de corrupción que tienen capturado gran parte del Estado (territorios, poblaciones y algunas instituciones de los tres poderes), es verdaderamente alarmante, y como súbdito de mi país, al cual amo inmensamente, tengo que reconocer que ese cáncer requiere de una cirugía especial, por denominarlo de alguna manera. Caso contrario, no sólo tenderíamos a seguir igual, sino corremos el riesgo de caer en peores escenarios, lo cual, bajo la perspectiva actual, consideraríamos difícil, pero la verdad es que cada día nos sorprende con algo nuevo y negativo.
Desde hace varios meses vengo pensando que la soberanía del país tiene que ser rescatada por funcionarios que vengan de otras latitudes a formar nuevos cuadros con nuevas escalas de valores. Tiene que haber un período en que nuestra juventud se pueda formar en un ambiente sano y diferente, donde no se les peguen las mañas de los cuadros corruptos, y ese es un enorme valor agregado que la CICIG le puede dejar a Guatemala cuando su mandato ya no sea prorrogado, tanto en la Policía Nacional Civil, como en el Ministerio Público, el Organismo Judicial (jueces y magistrados) y el Sistema Penitenciario.
En ese orden de ideas, hace pocos meses, en el seno de la Comisión Política del Parlamento Centroamericano, apoyé francamente una iniciativa presentada por el diputado centroamericano Juan José Rodil Peralta, ex presidente de la Corte Suprema de Justicia y ex ministro en el área de gobernación, acerca de la creación del Instituto Latinoamericano de Investigación Criminal, que sería algo así como una fuerza de tarea destinada a la investigación del crimen organizado en varios países, que cuenta ya, entendemos, con el apoyo de España, Italia, Alemania, Estados Unidos, Chile, Colombia, México, entre otros, y la misma ONU. La apoyé porque no puede existir soberanía si no estamos libres del flagelo del narcotráfico y las montañas de dinero que utiliza para corromper todos los sistemas democráticos, por ejemplo.
Guatemala es demasiado linda y querida para sus hijos como para no conceder a estos funcionarios extranjeros que no han venido a vacacionar sino a arriesgar su prestigio personal y hasta la vida en el trabajo que están efectuando. Su intolerancia para con esos poderes oscuros debe ser fuente de inspiración, de tolerancia y de esperanza para todos nosotros.
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Carlos Castresana,
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