martes 24 de enero de 2012

URGE REVISIÓN DEL PACTO DE SAN JOSÉ

Dos médicos y una enfermera asesinados y enterrados clandestinamente por una banda de asesinos disfrazada de comisionistas en bienes raíces, en donde el móvil principal es apoderarse de valiosas propiedades pero demostrando el poco (no decimos nulo porque, dentro de todo, no eliminaron físicamente a la niña de tres años que acompañaba a la pareja) valor que tienen por la vida de seres humanos productivos, deben ser suficientes para ejemplificar el enorme malestar que la sociedad guatemalteca tiene con el sistema.

Ese sistema jurídico que contempla la pena de muerte para energúmenos sin remedio como estos, pero que por estupideces de algunos políticos, digamos, bienintencionados, por investigadores insustanciales o mayormente preocupados por cuestiones ideológicas, o por jueces banales o prevaricadores, nos tienen, como ciudadanía productiva, de rodillas frente a las hordas de hijos de puta (¡yo hablo en español de verdad!) que nos extorsionan, nos asaltan y nos ejecutan sin que poco o nada pase.

Es una vergüenza la reversión que la Cámara Penal de la Corte Suprema de Justicia viene haciendo de penas de muerte valientemente dictadas dentro de procesos legales que le han costado años de cargas impositivas a esta sociedad golpeada, con todas sus instancias, que ya no son dos, sino cuatro, por los argumentos que sean.

Ya lo hemos dejado por escrito en este espacio: el Pacto de San José se dio en un contexto de una América Latina totalmente distinta.

Las sociedades latinoamericanas de hoy, especialmente las sociedades como la nuestra que contemplan la pena de muerte, necesitan revisar ese tipo de compromisos, que no son de piedra.

Guatemala debiera liderar una revisión de ese Pacto que sólo favorece a los criminales.

No estamos en contra de que se respeten y se hagan respetar los Derechos Humanos, pero los asesinos deben ser ejecutados en un país cuyo andamiaje legal así lo contempla.

Queda demostrado, a través de las décadas de aplicabilidad de esa normativa supranacional, que somos la gente honrada, trabajadora y productiva del país quienes pagamos las consecuencias de que existan normas que permitan que se dé la sensación de que, hagan lo que hagan, no pasa nada.

lunes 9 de enero de 2012

LA CIUDAD DE GUATEMALA Y EL ÍNDICE DE COMPETITIVIDAD URBANA. LA CUESTIÓN DEL SALARIO MÍNIMO.

La prestigiosa revista "América Economía" ha publicado el ranking de competitividad de las ciudades latinoamericanas para hacer negocios, en donde resulta que, en un año, la capital de Guatemala ha bajado 10 puntos, al caer del anterior puesto 29 al 39, de 45 ciudades medidas.

Son ocho indicadores los que sirven para medir el potencial de las ciudades latinoamericanas para servir de marco a los más diversos negocios, y Guatemala viene cayendo en picada por falta de una infraestructura adecuada que nos entrampa diariamiente en el tránsito vehicular y nos impide desplazarnos, con algún grado de certeza en cuanto al tiempo, de un lugar a otro.

La falta de seguridad ciudadana con tantos asaltos y extorsiones, también se ven reflejadas, así como el servicio a ejecutivos, en donde la cercanía del aeropuerto a la diversidad de oferta hotelera parece no infuir, así como el capital humano, tan dado a protestar y a entorpecer avenidas, calles y carreteras del país y, de repente, a su poca o ninguna capacitación, y el aspecto de desarrollo económico, cuyo dinamismo se ha venido estancando.

Pareciera que lo que se mide es la ciudad, pero desde nuestra perspectiva, los resultados de estas mediciones establecen, de algún modo, la eficiencia y eficacia de nuestros políticos; la gestión de alcaldes (sería injusto hablar sólo del alcalde de Guatemala, pues la metrópoli incluye la buena o mala gestión de varios alcaldes, y la capacidad que tienen de entenderse entre sí) y, muy especialmente, la nefasta infuencia de un Presidente de la República totalmente incapaz de gobernar en beneficio del país y de privilegiar la agenda de seguridad que los ciudadanos tenemos tiempo de pedir a gritos.

¿Quién quiere venir a hacer negocios a una ciudad entrampada en donde niños y adolescentes asesinan casi dos centenares de pilotos del transporte colectivo al año? ¿en donde los asaltos comienzan en la ruta que sale del aeropuerto? ¿en donde los sueldos se "decretan" sin que nada tenga que ver la productividad de las empresas? ¿en donde las instituciones de gobierno no favorecen, para nada, la creación de empresas, sino todo lo contrario? ¿en donde la Superintendencia de Administración Tributaria, SAT, se dedica a perseguir y exprimir a quienes ya pagan impuestos, bajo la premisa de que "todo el mundo es ladrón hasta que demuestre lo contrario"?

La capital de Guatemala paga caro estar tan mal catalogada para venir a emprender una aventura empresarial, pero más caro lo pagan el país entero, las isntituciones que se nutren de los impuestos, pues día a día pierden clientes potenciales que hagan crecer, en general, nuestra economía. Pero quienes más pierden, como siempre, son los descamisados; esa gente de a pie que lucha todos los días por conseguir una mejor oportunidad de empleo y que vive relegada, casi permanentemente, a no mejorar o a no conseguir uno, siquiera, pues resulta lógico pensar que si la competitividad de la capital ha caído, muchas empesas han buscado otros lugares mejores para desarrollarse, impidiéndose de esta manera, no sólo que haya más y mejores empleos y, por ende, la necesidad de subir salarios para retener gente ya entrenada, sino una sobreoferta de personas capacitadas, que día a día se tienen que ir a la calle y que, inexorablemente, pujan los salarios para abajo, por mucho que el gobierno trate de disfrazar esta realidad con sus famosos "salarios mínimos por decreto", que sólo benefician a una minoría, la que gana el salario mínimo, pero no favorecen a las grandes mayorías que ganan un poco por encima del mismo y, especialmente, a los desempleados.

Es más, recalcamos lo que en alguna oportunidad anterior hemos dicho en algún ensayo en este espacio: quienes más han sufrido las consecuencias de subir los salarios por decisión unilateral del todopoderoso e ignorante Presidente, son los jóvenes, que ante la obligación de los patronos de pagar un mínimo de dinero establecido, han perdido la oportunidad de aprender a trabajar como aprendices, siendo relegados por personas de mayor experiencia a quienes los patronos suelen contratar por encima de quienes no saben hacer nada, si tienen que pagarles igual.

Luego, quejarse de jóvenes mareros que se dedican a extorsionar y matar sin comprender las causas reales por las cuales cayeron en el abandono, es no sólo injusto sino falto de inteligencia.

Una de las líneas urgentes de atención para recobrar la competitividad de la ciudad es, precisamente, la atención a nuestra niñez y juventud; crear marcos especializados que les permitan ser aceptados en las empresas para entrenarse en las diversas actividades laborales, frente a un conglomerado de desempleados que también pujan por conseguir esos mismos y limitados empleos.

Por supuesto que hay que invertir en infraestructura y ordenar el tema del tránsito vehicular pero sin prepotencia (¡aló, Guatemala!), sin trampas para los usuarios (¡aló, Mixco!).

Poner autoridades con visión de país en los Registros Públicos, como lo hemos mencionado, que permitan que una empresa esté funcionando en menos de una hora, con todo y cuenta de banco con firmas debidamente registradas, se hace indispensable.

En nuestro mundo globalizado estamos compitiendo en contra de chinos, indúes, rusos y japoneses, por decir algo, y si los funcionarios responsables no tienen la visión o se cruzan de brazos, el precio que pagamos todos no se puede medir adecuadamente, pero sale carísimo en oportunidades, en desarrollo, en calidad de vida y en paz social.

Ahora que estamos a punto de comenzar nuevos mandatos, unas reflexiones al respecto no están de más.

lunes 2 de enero de 2012

¿EL PRESIDENTE DE IRÁN EN GUATEMALA?

El futuro canciller de Guatemala, doctor Harlod Caballeros, ha anunciado que el Presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, asistirá a la toma de posesión del próximo Presidente del Organismo Ejecutivo, general retirado Otto Pérez Molina.

Conociendo la tensión que vive el mundo en estos días por los ejercicios militares ordenados por dicho Presidente en el estrecho de Ormuz, el cual, según las últimas notas de prensa, pretende cerrar temporalmente como parte de dichos ejercicios, ante la toma de represalias económicas y políticas por parte de las potencias de occidente, encabezadas por Estados Unidos de América, nos parece casi increíbe una visita a Guatemala de un personaje de esta naturaleza.

Sin embargo, nos parece interesante que el próximo Presidente de la República, a quien sus detractores acusan injustificadamente de que actuará de una u otra manera, pues no le han dado tiempo de comenzar a actuar, dé claras señales de estar totalmente abierto para relacionarse con representantes de cualquier ideología, por radical y fundamentalista que parezca, pues eso denota que, por fin, nuestro país podría estar encabezado por una mente madura a quien no le asustan las etiquetas de extrema izquierda o de extrema derecha.

No nos queda duda, eso sí, que Irán voltea a ver a Guatemala, ahora, por la posición que desde ayer ocupa en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, ONU, cargo que mantendrá durante dos años. Ojalá el hecho de ocupar ese cargo, casi por default, no le acarrée al país costos invisibles traducidos en quién sabe qué otros gravosos compromisos.

Habiendo ejercido parte de nuestra carrera política en el Parlamento Centroamericano, un foro político con uno de los espectros más amplios del mundo, nos congratulamos, aunque líderes como el mencionado no sean de nuestra devoción, que Guatemala, a través de su Presidente Constitucional, esté en posibilidad de relacionarse con todos los países de la Tierra y tenga tal nivel de apertura.

Ojalá que el sector privado tenga la agilidad como para sacar provecho de estas relaciones y ver qué se puede exportar a Irán.

viernes 30 de diciembre de 2011

2011, VERGAS EN ALTO

Si fuésemos marineros, así como dice el título de este ensayo podríamos decir coloquialmente de un año que ya espera los útimos vientos para hinchar velas y partir; y es un término que hemos escogido intencionalmente como un símbolo de que hay cosas que deben decirse, por fuertes que puedan parecer.


Esta esfera que es el mundo ha dado más vueltas, y las seguirá dando por mucho tiempo, pero esa ficción que en tal devenir constituye la finalización de un año y el comienzo de otro, que sirva, al menos, para reflexionar sobre algunos puntos medulares de ese entorno.


Cabe mencionar, para comenzar, por la importancia que reviste, la finalización, prácticamente, de dos guerras absurdamente iniciadas por Estados Unidos de América, la una en Afganistán, un país que se ha convertido en gran proveedor de heroína, y la otra en Irak, que han hecho que las actividades bélicas de ese país duren más de 10 años, la guerra más larga y más cara de su historia.


De las dos, quizás la más absurda es la segunda, pues el pretexto fue la fabricación de unas armas de destrucción masiva que, diez años después, no han aparecido.


De esta guerra hay varias implicaciones, pero dos son dignas de mencionarse: una de carácter ético y moral, pues a disposición de la opinión pública han estado las noticias relativas a la carrera por desarrollar tecnología nuclear de gobiernos de dudosas intenciones, como los actuales de Irán y de Corea del Norte, sin que la gran potencia estadounidense haya enviado sus tropas y su arsenal de armamento con la última tecnología (como sí lo está haciendo, en estos momentos, en el estrecho de Ormuz). La otra cara de la misma cuestión ética es el triste papel de los servicios de inteligencia de las grandes potencias y de la prensa internacional, que jugaron a interpretar papeles de tontos, de celestinas o de comparsas (¡quién sabe!) en uno de los escenarios y montajes más tristes de la historia de la humanidad.


La otra implicación es económica: estas guerras han endeudado tanto a Estados Unidos, que las dudas alrededor del acostumbrado patrón dólar cada día son mayores, al grado que ya hay por lo menos un lugar, en el seno de esa misma nación, que ha emitido su propia moneda que circula libremente en esa comunidad, lo cual era impensable hasta hace poco y coloca a las economías de todo el planeta en un riesgo inminente.


La tremenda explosión del dólar estadounidense todavía no se ha producido (podría ser una implosión), pero cada día que pasa, y lo vemos con el debate político alrededor de estos temas que se ha generado últimamente en ese país, la ampliación del techo de una deuda que ya es inmensa, tiene que ser agrandado.

Las ondas expansivas de este desplome no tendrán precedentes y, estimamos, será el inicio del verdadero cambio de los ejes de poder del planeta hacia la China del siglo XXI y, en alguna medida, India, que, con el descomunal y sostenido crecimiento que han tenido, todavía no dejan vislumbrar las verdaderas alturas de su grandeza.


En este escenario de poderes y de potencias mundiales, Europa, hoy de capa caída por los excesos de sus políticos (también allá, podría decirse), busca con afán, y a tiempo, creemos, un equilibrio que le permita poner a trabajar a sus desocupados y desarrollar todo su potencial, de modo que la revisión del Estado Bienestar que han tratado de construir se hace impostergable, un asunto que, estimamos, todavía no comienza del todo, pues el tratamiento actual ha girado entre los recortes presupuestarios y, hasta los útimos días, la reforma tributaria que, como sabemos, siempre es para acentuar las cargas, por muy disfrazadas de temporalidad con que siempre le den el purgante a los electores y contribuyentes (tributarios, les llaman otros).


Mientras tanto, desde Rusia provienen señales de alarma alrededor del tema del desarme nuclear, pues de alguna manera la alianza Estados Unidos-Europa Occidental, alrededor de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, no encuadra en la visión rusa del asunto y, ahora, molestísimos, no sólo dan señales de finalizar el programa de desarme sino las más aterradoras del rearme, poniendo a sus tropas en situación de alarma, lo cual no puede augurar nada bueno para el planeta que todos habitamos.


Lo anterior no hace más que agrandar la sombra de un ataque nuclear a suelo estadounidense, el cual, indistintamente de la situación con los rusos, podría provenir de alguno de los grupos terroristas que hay en el mundo, pues si se atrevieron a atacar edificios cargados de gente inocente, ¿de qué más son capaces para dañar al supuesto infiel? ¿y cómo hacen los estadounidenses para acaparar la atención de los radicales del mundo en este sentido?


Los cambios suscitados en varias dictaduras africanas, impulsados por el ciudadano de a pie organizado y enterado a través de las nuevas tecnologías de que se dispone, es previsible que continuarán, ocasionando quién sabe qué otras consecuencias en el ya atribulado y encarecido mercado del petróleo, tan sediento como nunca, lo cual podría repercutir, como siempre, en los bolsillos de quienes tenemos que echarle combustible a nuestros vehículos para salir a trabajar y a producir. ¿Quién se escapa de esto?


La naturaleza de los protestantes árabes, que están dispuestos a ofrendar la vida por un entorno de libertad, es digna de mencionarse y de aplaudirse, pero debemos recordar que sabemos cómo todo ha comenzado (con una inmlación en Marruecos), pero nadie sabe cómo podría terminar, especialmente después de haber visto por los medios la tremenda guerra civil en Libia que terminó por aplastar al Carnicero de Trípoli, Muhamar al Gadafi.


Ahora bien, los otros protestantes, los del movimiento conocido como de los indignados, que alza su voz con algún sentido de uniformidad por las diferentes ciudades del mundo democrático, es clara señal del cambio de nuestros tiempos. Ya se hacía necesaria la participación más cercana de la ciudadanía en aspectos generalmente dejados en manos de políticos, banqueros y financistas, casi con exclusividad. Las cosas, así lo pensamos, tendrán que ser consensuadas de una manera distinta y las reglas del juego tendrán que revisarse y cambiar para hacerse más transpartentes, en todo sentido.


En ese orden de ideas, transformando nuestro telefoto imaginario en un lente normal, vemos que Latinoamérica va consolidándose como una región que pierde en valores democráticos cada vez más, con modificaciones constitucionales a la carta, fallos amañados de las cortes para favorecer candidaturas ilegales y, por consiguiente, procesos electorales viciados, como los últimos de Nicaragua, en donde el Estado de Derecho y la Administración de Justicia no son fines últimos sino instrumentos ad hoc para aprovecharse de un electorado sumiso e ignorante en sus grandes mayorías, o con verdaderos abusadores de las libertades democráticas, como el derecho sagrado a la información, que se da en Ecuador, por ejemplo.


La crisis financiera de los grandes bancos y mercados, convertida ya en crisis económica mundial, ha sido mal venteada por nuestros gobiernos pero, aún así, Latinoamérica ha salido bien librada, pues no maneja grandes déficit fiscales y, como proveedora de materias primas, nos ha ido mejor que otras economías, lo cual ha sido debido, en primer lugar, al dinamismo de la iniciativa privada en cada uno de nuestros países. Muestras elocuentes de esto son Brasil, Chile, Colombia y Costa Rica.

En nuestro país, Guatemala, cerrando el lente y volviéndolo un "gran angular", observamos que hemos tenido un año irregular desde el punto de vista político, con un proceso electoral que trató de ser viciado desde el centro de mayor poder en el país: la Presidencia de la República, con manipulación en el nombramiento de magistrados desde el año anterior, incluidos, y programas sociales que algo han dejado a la población menos afortunada del país, pero que no dejaron de ser vistos como simples objetos de mangoneo para fines electoreros en lugar de dárseles el lugar como personas que les corresponde, y focos de corrupción, también.

Al final, estimamos que nuestra democracia ha salido, en alguna medida, fortalecida, pues toda la inversión de dinero en publicidad desde el Estado, la puesta en marcha de toda una maquinaria con todos los recursos del Gobierno, la pretensión de un fraude electoral a través del Registro Nacional de las Personas, RENAP, que desde este espacio virtual denunciáramos, cansando a las juventudes urbanas, más reacias a apoyar la continuidad, para que no terminaran de obtener su Documento Personal de Identidad, DPI, y favoreciendo a las juventudes rurales, más proclives a apoyarlos, para que todos estuviesen debidamente identificados y empadronados; todas las artimañas de que se valieron fueron, finalmente, en vano, pues pudo más el peso de una opinión pública, la valentía de algunos sectores de la prensa y el sentido de lo que es legal y moralmente correcto de la mayoría de quienes, en las diferentes instancias administrativas y judiciales, tuvieron que fallar o decidir sobre los diferentes expedientes que se formaron.

La madurez del pueblo guatemateco ha mejorado, pues no se ha tragado la infamia de destrozar la institución del matrimonio con fines electoreros, y las cifras que demuestran el acercamiento de jóvenes y de mujeres a ejercer su derecho al voto también respaldan esta aseveración. Ojalá tales cifras se mantengan o mejoren en el futuro, pues Guatemala es de todos y la responsabilidad de escoger a los gobernantes debemos compartirla la mayoría.

A punto de salir de este gobierno, el de Álvaro Colom, podemos asegurar que hay más niños y niñas acercándose a la escuela, lo que todavía no asegura nada más que repensar nuestra manera y eficacia a la hora de mantenerlos estudiando y de verdaderamente darles una educación que sirva para algo.

La gratuidad en los hospitales, tan cacaraqueada por las actuales autoridades en el ocaso de su mandato, no ha sido sinónimo de beneficio para la población, generalmente la de escasos recursos, sino de enrarecimiento de la calidad de los mismos y de duplicar, triplicar o, a veces, quintuplicar el tiempo de espera para ser atendido en consulta o para ser intervenido quirúrgicamente. El gremio de médicos y de personal que presta servicios de salud, bajo las condiciones de trabajo que el actual gobierno creó, podrían reivindicar otro tipo de prestaciones o exigir otro tipo de presupuestos para las instituciones en donde laboran con el próximo gobierno, pues desde nuestra perspectiva, particular si se quiere, la situación actual es insostenible, lo cual puede generar tensiones innecesarias si estas circunstancias no se prevén a tiempo.

Una buena labor de un buen Ministro de Ambiente, pero sin apoyo político ni presupuestario, finaliza, según nuestra visión, lo bueno del actual gobierno.

No se nos escapa que Guatemala tendrá, a partir del domingo 1 de enero de 2012, asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo cual han tratado de hacer ver como un logro, pero no lo es realmente si se analiza que Guatemala, siendo fundador de la Organización, era uno de tres países que no lo han integrado, así que hemos de caer en ese asiento casi por gravedad, no por méritos. Sólo cabe esperar que la persona que nos represente sea de altísimo nivel, como el Dr. Eduardo Stein Barillas o alguien de su experiencia que no esté ligado, realmente, ni con el actual ni con el próximo gobierno.

Hubiésemos festejado desde este espacio si se hubiese conseguido el Estatuto de Protección Temporal, TPS por sus siglas en inglés, para los migrantes guatemaltecos en Estados Unidos, pero la gestión de Relaciones Exteriores estuvo más preocupada por quedar bien con la Organización de Estados Americanos, OEA, y con el grupo de países de la Alianza Bolivariana Para Los Pueblos de Nuestra América, ALBA, que con quienes producen gran parte del Producto Interno Bruto del país y sostienen nuestro tipo de cambio con el envío de sus remesas familiares.

De ahí en adelante, casi todo lo que uno voltea a ver ha sido envuelto por la corrupción o, al menos, por la falta de transparencia: veánse el estado de nuestras carreteras, la pésima calidad de la obra pública que se cae o zozobra al primer aguacero.

La mejor muestra que encontramos de lo que representa este gobierno es el paso a desnivel frente a la entrada a Santa Rosalía, en la Carretera a El Salvador: los estudios que hizo la Municipalidad de Santa Catarina, que demostraban que la solución era otra, jamás se tomaron en cuenta; la decisión de hacer la obra, según rumores a voces, se tomó en base a que en esa colonia vive la hermana del actual Presidente de la República; el proyecto original constaba de alrededor de 14o metros más de largo, los cuales fueron acortados, sin que nadie haya reclamado (más que la prensa que lo denunció), después de que se le adjudicara la obra a quien sea que la hizo por el precio total que incluía esos 140 metros más; la valla que pusieron con el precio original contratado tuvieron que quitarla, pues dicen que el precio final que el Estado pagó, es mucho mayor; todos los ingenieros que conozco coinciden con que habría sido mejor hacer un paso por debajo, como los otros tres que ya existen; los trabajos se iniciaron cuando comenzó, también, el invierno; la obra fue entregada hace tiempo y todavía no le han conectado la energía eléctrica a la iluminación del tramo, por lo que sigue siendo de los lugares más peligrosos para pasar de noche. Finalmente, la fundición que hicieron es tan mala, empleando gente de tan mala experiencia, que no sólo se ingresa al paso a desnivel sin ver lo que viene, por la pendiente pronunciada debido a esos 140 metros que le quitaron (supuestamente para bajar costos y embolsárselos), sino que quedó tan "marimbeado" y los automotores brincan tanto al pasarlos, que cada vez que alguien pase por ahí asociará la obra con los peores años de gobierno que Guatemala ha tenido. Ojalá que el nuevo gobierno revise todo esto, que para eso es que se exigen tantas fianzas en cada proceso de adjudicación y de ejecución de obra pública.

Sin embargo, sin que sea lo peor que le sucedió al país, desde la nefasta época de Afonso Portillo en que sucedió algo similar, está el desgaste de las instituciones, no sólo de gobierno, durante este período también. Entre ellas incluimos al Congreso de la República, a pesar de que su Presidente fue una persona de experiencia y de temperamento mesurado y conciliador, y a las de nuestro sistema judicial, con varios botones para poner de muestra al camisón sucio de nuestra Justicia, como el fallo absolutorio de Alfonso Portillo y algunos de sus Ministros y adláteres, por todos los millones de quetzales y de dólares que se llevaron, que más puso en evidencia el valiente voto razonado de una de las jueces, o la libertad que un juez de Huehuetenango otorgara recientemente a una sobrina de nuestra anterior Primera ¿Dama? por el saqueo de fondos en algunas municipalidades, cuando la misma prensa hasta publicó los cheques cobrados por élla, por estar a su nombre y ser no negociables.

Es decir, de todo este halo de corrupción y falta de transparencia no se han salvado ni las municipalidades.

Lo peor del actual gobierno, estimamos, ha sido el conjunto de varias cosas: el vaho de negativos efectos que han debilitado la economía y que han hecho perder su empleo, dentro de la iniciativa privada, a miles de personas. Esa enorme cantidad de proyectos que quedaron interrumpidos a la espera de definición, luego de cuatro años de discursos alrededor de una supuesta reforma tributaria que nunca terminó de llegar. Ese endeudamiento espantoso que ha hipotecado el futuro de nuestras generaciones sin que se vea obra alguna por donde se busque, en donde jugaron triste papel, por igual, Presidente de la República, Presidente del Congreso, Ministros de Estado y la gran mayoría de Diputados al Congreso de la República. También esos programas trasuntos que no llegaron a concresión alguna, que sirvieron de caja chica a la banda de secuaces de la Primera ¿Dama? en sus descarados pillajes para llenar maletas de dólares que llevaban en infinidad de viajes a Estados Unidos y Panamá, especialmente.

Es decir, esa mezcla de actitudes públicas erróneas y descaros en el actuar personal que marcaron el paso de un gobierno más al estilo de un Señor Feudal, abusador por su posición y medio tonto de las borracheras de poder y de licores pagados por todos nosotros.

El mundo no se acabará en 2012 porque a algún periodista ignorante del verdadero sentido de la cultura maya, de su manera cíclica de medir el tiempo y de sus predicciones, se hiciera fama con este tema.

Es la actitud del ser humano y su desdén, demostrado por los grandes países en la última reunión de la ONU sobre Cambio Climático, en Sudáfrica, los que finalizarán causando un cataclismo en nuestro planeta.

Entre malos gobiernos, erupciones, huracanes, lluvias torrenciales y terremotos, Guatemala ha venido sobreviviendo y le dice adiós al año 2011 con un gobierno electo que está a punto de comenzar a dirigir los destinos de la patria hasta 2016, con una población más numerosa, con una pobreza extrema acentuada, con una pobreza generalizada y democratizada, con una clase media cada vez más desesperada y con unas clases altas y pudientes cada vez más poderosas y más alejadas de los temas sociales y políticos, como no sean de los que le hacen publicidad a sus propias empresas.

La insostenibilidad de muchas situaciones que genera esta pobreza, en el campo, ha sido de alguna manera pospuesta por la llegada, selectivamente dirigida y poco institucionalizada, de algunos recursos a algunos sectores, de los más necesitados, pero nuestro país continúa siendo uno en donde las grandes mayorías no son comprendidas y, más que atenderlas, se ha aprovechado de ellas para hacer política, y eso es un tremendo caldo de cultivo.

Ojalá alguien, en el corto plazo, tenga lo que se requiere para comenzar a atender a esos grandes sectores como debe ser, pues se requiere un esfuerzo continuado de varias décadas para sacar a las familias de la pobreza que producen la falta de recursos o la ilusión de que se sale de élla accediendo a una tierra que no alcanzará para todos, de manera que es la educación y la inversión en ciencia y en tecnología, por mucho tiempo, lo que puede, finalmente, cambiar nuestro futuro como nación y volver próspera a nuestra hoy agobiada población.

Aprovechemos todos este cambio de año para comenzar, con renovada ilusión y fortalecido entusiasmo, los proyectos que hemos estado meditando, las nuevas empresas que constituyan la simiente de un mejor futuro para nosotros y nuestros descendientes. ¡Nosotros nos lo merecemos! ¡Guatemala se lo merece! ¡El único mundo que tenemos se merece lo mejor!

martes 15 de noviembre de 2011

LA IMPORTANTE RENDICIÓN DE CUENTAS. INFORME DE NUESTRA GESTIÓN ANTE EL PARLAMENTO CENTROAMERICANO

El 28 de octubre de 2011 finalizó el período para el cual fuimos electos por los ciudadanos guatemaltecos para representarlos en el Parlamento Centroamericano, aunque realmente se entregó el cargo el día 27 de octubre por otro desafortunado fallo de la Corte Centroamericana de Justicia, que preferimos no cuestionar por lo baladí, que confunde el período para el cual fuimos electos conforme al Derecho Interno de Guatemala con el Principio Procesal de que los plazos se vencen en la víspera; pero eso es harina de otro costal.

Resultamos electos, en 2003, propuestos por la alianza de tres partidos que se denominó GANA (que no hay que confundir con el posterior partido político GANA), proveniente de lo que en aquel entonces se llamó el movimiento 17-M o algo parecido, término utilizado para señalar a quienes, sin haber renunciado al Partido de Avanzada Nacional, PAN, continuábamos apoyando la candidatura a la Presidencia que Oscar Berger había ganado, en buena lid, en las elecciones internas de ese partido político, a pesar de que el Secretario General de ese entonces, Lionel López Rodas, se negó a inscribirlo como tal en el Tribunal Supremo Electoral.

El cargo como diputado fue asumido hasta finales del mes de mayo de 2008, a pesar de haber comenzado esta legislatura desde el 28 de octubre de 2006, pues en ese momento todavía teníamos la enorme carga de terminar de enderezar el Registro General de la Propiedad, luego del colapso informático que tuvo en mayo de 2003.

Al ver las cosas tan poco claras con el actual gobierno de Álvaro Colom, le presentamos la renuncia irrevocable al cargo de Registrador Sustituto de dicha Institución y procedimos a tomar posesión del cargo de elección en el foro político regional.

El Parlamento Centroamericano cumplió este año su XX aniversario. No es una institución perfecta pero sí es perfectible en la medida que, algún día, encuentre diputados dispuestos a proponer las modificaciones necesarias y una Reunión de Presidentes que, por fin, entienda que hay que efectuarle algunos cambios importantes a su marco legal para que deje de ser tan poco funcional como hasta ahora.

Su Asamblea Plenaria está conformada por diputados electos de seis países que, dicho sea de paso, conforman el foro político de más amplio espectro del mundo, pues ni la Duma rusa, ni el Congreso de los Estados Unidos, ni el Congreso Nacional del Partido Comunista Chino, ni el Parlamento Británico, ni el mismísimo Parlamento Europeo, que es el que más se asemeja a nuestro foro, tienen en su seno representantes más extremistas que el Parlamento Centroamericano, en cuya Asamblea Plenaria toman la voz, algunas veces, ex Comandantes Guerrilleros, ex torturadores y ex torturados, ex militares, ex Jefes de Escuadrones de Derecha, así como radicales verdes y toda suerte de líneas de pensamiento.

En dicho foro pretendimos llevar la representación especial de aquellos ciudadanos que no suelen tener voz, y en todas y cada una de nuestras intervenciones tuvimos presente el imaginario de sus designios a la hora de depositar su voto por nosotros.

De esa cuenta, sometemos al escrutinio de la ciudadanía acuciosa no sólo las actas, que contienen a versión abreviada y formal de la discusión de los diversos puntos sometidos a su consideración, sino los diarios de debates, documentos que recogen la transcripción literal de lo que ahí sucedió, sesión por sesión.

Podemos decir, con la frente en alto, que nos retiramos con un ciento por ciento de asistencia, que no devengamos un solo centavo en viáticos ni en viajes, a pesar de que estuvimos en todas las actividades programadas en otros países, como Panamá, República Dominicana, El Salvador y el interior de Guatemala, a donde nos trasladamos, hospedamos y alimentamos con nuestros propios recursos económicos.

El tema de la disciplina para asistir a las Asambleas Plenarias y demás actividades convocadas, como las sesiones de las Comisiones Permanentes, puede pasar desapercibido para las grandes mayorías, pero a nosotros nos enorgullece haber estado presente en la totalidad de actividades, y de haberlo hecho desde la hora programada, antes de que se pasase lista por primera vez para efectos de establecer el quórum, el que normalmente se lograba conformar hasta que se pasaba lista por tercera y última vez.

Sólo hubo en este período una propuesta de viaje que los demás miembros de la Comisión Política y de Asuntos Partidarios pidió a la Junta Directiva que quien escribe asistiera: un evento de lucha en contra de la corrupción en el mundo, que se llevó finalmente a cabo en México, el cual aprobó dicha Junta Directiva pero para uno de sus miembros que ni siquiera regresó a rendir informe sobre la actividad.

La defensa de la legalidad, el orden jurídico y los principios democráticos nos llevó a demandar la nulidad de elecciones de Junta Directiva ante la Corte Centroamericana de Justicia, pues nuestra formación académica y el sentido común no nos permitió tragarnos el cuento de que los Observadores de República Dominicana tuvieran facultades de diputados electos para elegir y ser electos en un cargo de tal naturaleza.

La Corte Centroamericana de Justicia paró dándonos la razón uno o dos días antes de que la Coordinadora de Debates, Gloria Guadalupe Oquelí, entregara el cargo de Presidenta del Parlamento Centroamericano que, en forma espuria, ocupó todo ese año con el apoyo de las facciones ideológicas de izquierda, incluyendo a los magistrados sandinistas ante dicha Corte Centroamericana.

Gracias a esa demanda, República Dominicana entró en razón y procedió a elegir a sus diputados centroamericanos, como corresponde, de manera que el 28 de octubre de 2011 fue electo, por primera vez, un Presidente dominicano para dicho foro regional.

La consciencia de la representación democrática que ostentamos este tiempo nos hizo ser, probablemente, el único diputado centroamericano que, desde adentro, y cuando las cosas se pusieron verdaderamente difíciles por el peso enorme que ejercieron las mayorías sobre la ilegalidad con tal de ver cumplidos sus propósitos, que se atrevió a levantar la voz para sugerir que mejor se clausurase el Parlamento.

Por supuesto, ahora que la legalidad ha tomado de nuevo su cauce, no pretendemos insistir en el cierre de dicha Institución, pero sí sostenemos, como lo pusimos a veces por escrito y lo manifestamos de viva voz, que urge reformar su estructura, pues veinte diputados electos más el ex Presidente y el ex Vicepresidente son representaciones muy grandes y, por ende, onerosas para nuestras economías. La oposición es grande, por supuesto, bajo el argumento de que las minorías se podrían quedar sin representación, pero nosotros somos de los políticos que podemos trabajar con las minorías, pero creemos que si el electorado no les dio los votos suficientes para existir, es porque no convencieron con sus argumentos y sus estrategias y, por ende, la composición de los miembros que la conforman tiene que ser diferentes.

Fuimos criticados, con un sano sentido de la modestia también afirmamos que fuimos admirados, y morimos varias veces con las botas puestas, con argumentos pensados, bien fundamentados y muchas veces razonados en las votaciones para el beneficio de que las generaciones futuras puedan estudiar mejor los motivos que nos inspiraron.

Decir y sostener reiteradamente que ahora no se trabaja en el Parlamento Centroamericano ni la mitad de lo que se trabajaba cuando se inició la Institución no nos hizo, precisamente, de los diputados más populares, especialmente con quienes fomentan la haraganería y se llegan, como se dice, a colgar de la hamaca, pero en cuanta ocasión tuvimos para hacerlo ver, recordarlo e insistir en el tema, lo hicimos, pues consideramos que quienes nos eligieron hubiesen querido que alguien hiciera y dijera algo al respecto.

Como la estulticia va de la mano con la arrogancia y la falta de educación, la defensa de este tipo de posiciones también nos acarreó retos de otra naturaleza, como la de salir a la calle a darnos de trompadas, pero la educación que nos dieron en casa, nuestra formación dentro del arte marcial y la escala de principios y de valores que inspiraban nuestros propósitos, pudieron más que la poca estatura, en todo sentido, de quien proponía tales disparates, y no caímos en la trampa.

Parte de nuestra falta de interés en buscar la reelección es, precisamente, el sentimiento de malestar que provoca, cada vez que uno recibe el pago por sueldo y por dietas, de que no se hace lo suficiente. Algunas ideas al respecto quedaron plasmadas en el ensayo que se refiere a la decisión que, en ese sentido, tomáramos el 11 de mayo de 2,011. No es nuestra costumbre cobrar por no hacer nada o por hacer poco.

Con la sensación del deber cumplido, venimos ahora, aprovechando el espacio que nos brinda la tecnología, a escribir estas pocas líneas a manera de rendición de cuentas con el electorado, en un afán que abarca un cierre que sentimos que debemos tener todos los funcionarios electos alguna vez por el pueblo, que nos elevó a la posición que ahora hemos dejado y que siempre merece un informe final de nuestras actividades, de nuestro comportamiento, del valor que le hemos dado, o no, al mandato conferido.

No sabemos si algún día hemos de volver a representar al electorado guatemalteco en el Parlamento Centroamericano o en algún otro cargo en el que nos dé su beneplácito, pero con el agradecimiento a Dios por habernos guiado y protegido, y a quienes en su oportunidad nos beneficiaron con su preferencia en la papeleta de votación, damos por terminado el presente ciclo con este sencillo informe que, reiteramos, debiera ser ampliado algún día por investigadores en las fuentes ya indicadas.

EL CENTRO NACIONAL DE REGISTROS

De la competitividad del país y la confianza en sus autoridades depende, en gran medida, el acercamiento de las inversiones y su consecuente generación de empleo.

Para que un país compita con los demás, es indispensable que su sistema de Registros Públicos sea transparente, ágil, confiable, y produzca la certeza jurídica que todos los inversores buscan.

La captación de más impuestos no se logra tan sólo incrementando las tasas actuales, sino creando un clima general de negocios que fomente el crecimiento de la economía y la expansión de los sectores productivos.

El actual sistema de Registros, aunque informatizado en su mayoría, todavía está eminentemente centralizado, lo que no permite el acceso a los mismos sino viajando a la capital, con pocas excepciones, y disperso en diferentes instituciones, pero además está anclado, todavía, a muchas prácticas del siglo XX y hasta del siglo XIX que hacen los trámites lentos, engorrosos y caros, lo que pone al país entero en condición de desventaja, no sólo frente a sus vecinos, sino frente al resto del mundo, que es, finalmente, con quien se compite por los recursos.

Cambiar las cosas, para bien, en Guatemala, implica un cambio total de paradigmas, reformas legales y una combinación de visión con experiencia de los funcionarios que deban ocupar los cargos de Dirección en las Instituciones involucradas.

El péndulo de los políticos nefastos está por darle un respiro al país, ocasión que debe aprovecharse para sentar las bases de lo que podrá ser el sistema registral guatemalteco del siglo XXI.

Es por tales razones que nos atrevemos a proponer la conformación del Centro Nacional de Registros, que involucre:

1. Registro General de la Propiedad, RGP: encargado del registro de las propiedades muebles e inmuebles y de los derechos reales sobre las mismas;

2. Registro Mercantil General de la República: encargado del registro de las empresas comerciales, sociedades anónimas y cuestiones comerciales;

3. Registro de la Propiedad Intelectual: encargado del registro de patentes de invención, de industria, marcas, expresiones o señales de propaganda, etcétera;

4. Registro de Vehículos: que, como su nombre lo expresa, es donde se registran los
automotores, el cual no corresponde llevar a la Superintendencia de Administración Tributaria, que sólo lo lleva para efectos tributarios, y que debiera pasar al Registro General de la Propiedad, RGP, como corresponde.

5. El Registro de Información Catastral: encargado de la elaboración del Catastro Nacional de carácter multifuncional que, primordialmente, podrá sentar la base para reanudar el tracto sucesivo de muchas fincas y regularizar la tenencia y propiedad de la tierra para cientos de miles de familias que hoy no tienen un título legítimo ni pueden ser sujetos de crédito con sus garantías reales.

La propuesta de crear un Centro Nacional de Registros comienza por pasar el Registro de Vehículos al RGP (proyecto que existe pero quedó inconcluso durante el gobierno de Oscar Berger); y por pasar el Registro de la Propiedad Intelectual a ser una dependencia del Registro Mercantil, como paso previo, y dejar funcionando únicamente 3 dependencias registrales con todas las funciones de las demás, bajo la dirección y coordinación del RGP.

Simultáneamente, es fundamental comenzar a trabajar en la propuesta de reformas legales para dejar, finalmente, una sola institución fuerte, autónoma y despolitizada, el Centro Nacional de Registros, CNR que, con el tiempo, al tener vigente la reforma legal necesaria, comience a funcionar como una sola Institución al servicio de la Nación.

La dirección a cargo del RGP facilitaría el que, mientras se da la reforma legal, se comience la ubicación de lugares idóneos, la planificación y construcción de las sedes departamentales del CNR, para facilitar el acceso de toda la población a todos los servicios de registro que le son necesarios, para no tener que acudir a la capital para efectuar cada uno de esos trámites, proyecto que puede comenzar a funcionar lo más pronto posible, antes aún de la aprobación de las reformas legales.

La coordinación a cargo del RGP también facilitaría el compartir y propugnar la visión de cambio de paradigmas, normas legales obsoletas, sistemas de publicidad y demás valladares en la constitución de nuevas empresas (puesto 165 dentro de 183 economías, según el documento Doing Business 2012, Banco Mundial); la revisión integrada de procesos, el aprovechamiento de sinergias con otros actores, como bancos, en la agilidad del sistema burocrático y la capacidad de respuesta y la protección a los inversores (puesto 133 entre 183 economías, Doing Business 2012, Banco Mundial).

Todo lo anterior ayudaría a mejorar la capacidad del país por generar más y mejores empleos, por abarcar campos del conocimiento hoy vedados por la maraña de trabas que constituye la Administración, por dar un verdadero "salto de rana" (leap frogging) en las opciones de países para invertir que las revistas especializadas pongan en los escritorios de quienes toman las decisiones de venir a colocar su capital en nuevas empresas.

Guatemala lo tiene todo para ser un gran competidor en el escenario mundial. Una prueba palpable es que los gobiernos desastrosos que hemos tenido no han llevado al país a una quiebra definitiva, pero es hora de que los guatemaltecos comencemos a hacer las cosas debidamente para que, desde afuera, se nos comience a ver como una opción seria para venir a trabajar.

Quedarnos encerrados en nuestro propio entorno tratando de vender artesanías solamente, sin repensar y cambiar, para bien, los procesos de formación de nuevas empresas y los actos que le den certeza jurídica a todos es, a la larga, un lento suicidio.

Esperemos que las nuevas autoridades del país, dentro de las cuales incluímos a los diputados electos, tengan el entendimiento y la voluntad política para coadyuvar a hacer los cambios que el país necesita para despegar de manera importante y fortalecer su economía y su capacidad de generación de nuevas fuentes de trabajo.

lunes 14 de noviembre de 2011

LA IMPORTANCIA DE LA APARENTE "CALMA CHICHA" POLÍTICA

Calma Chicha es el término que, en marinería, se le da a a circunstancia de que no sople viento sobre el mar, de manera que se dificulta o se impide la navegación a vela y, por consiguiente, se cae en una situación en que no se va a ningún lado.

En política, después de un proceso electoral que ha finalizado con la escogencia de las autoridades que todavía no asumen, pero que habrán de ocupar los más altos cargos de la Administración Pública, y hasta tanto no asuman este importante papel, suele asumirse que existe algo así como una calma chicha.

Para quienes tenemos tiempo de observar estos fenómenos político sociales, no hay que confundir la ausencia de propaganda electoral, de foros y debates entre políticos y hasta programas de opinión y análisis periodístico con la verdadera importancia que este período, previo al inicio del ejercicio de poder político conquistado en las urnas, tiene.

Lo que sucede es que en estos momentos es que los futuros gobernantes (recordemos que en Guatemala la figura Vicepresidencial no es decorativa o de simple sustitución del Presidente cuando falte, como en otros países, sino un puesto con verdaderas facultades y atribuciones contempladas en la Constitución Política), ambos, están conformando su equipo de gobierno (que es uno, integrado).

De ahí deriva la importancia de lo que, desde afuera, no podemos ver. La capacidad que tengan los futuros gobernantes para integrar a dicho equipo de gobierno a las mejores personas que se pueda, para cada uno de los puestos de importancia, derivará en la confianza o falta de la misma que la ciudadanía, en general, vaya teniendo en su gestión gubernamental.

El estilo personal de implementar las medidas administrativas, las políticas de largo plazo, de establecer la relación con la parte legislativa del Estado, será de vital importancia para el desempeño futuro de las actividades de gobierno y el desarrollo del país, desde el clima de negocios, el funcionamiento de la economía, la funcionabilidad del sistema de compras y contrataciones, la disponibilidad personal para pagar impuestos, etcétera.

De nada sirve, para el bien de un país, que gane la contienda política el mejor candidato y que no se tenga la capacidad de convocar un buen equipo para hacer gobierno.

Es en estos momentos en donde la sola evocación de la patria debiera pesar al momento de escoger, para un puesto, al mejor ciudadano o al tenaz colaborador de campaña, a la mejor profesional o al financista de otros tiempos, a la persona con la debida experiencia o al amigo, familiar o compadre.

Es más, el ejercicio de gobierno siempre se finaliza calificando por la prensa, por la opinión pública generada a través del paso del tiempo, y no es sino a través de las acciones de las personas que hoy están escogiendo que las autoridades electas podrán actuar en el futuro.

Terminamos por esperar que el gobierno que se instalará el próximo 14 de enero de 2012 no sea menos que lo mejor que nuestro país pueda dar, dentro de su intelectualidad, para sacar adelante una situación que, precisamente por haber estado en las manos equivocadas estos últimos años, es verdaderamente caótica y necesita ingenio, valentía, honradez y perseverancia para revertirla y sacarla adelante.