En la Asamblea Plenaria del Parlamento Centroamericano del mes de septiembre de 2010 se presentó una iniciativa de respaldo a la Declaración de Managua , de junio 2010 (en cuyas deliberaciones estuve presente), referente al Cambio Climático, con miras seguramente a preparar las baterías de la próxima reunión, en Cancún, México, el próximo mes de noviembre de 2010, bajo el manto de la Organización de Naciones Unidas, ONU.
Al intervenir para respaldar dicha iniciativa hice ver que a la misma le faltaba la señal de alerta que, como Parlamento de una región sumamente vulnerable a los cambios del clima del planeta, se veían venir al atar cabos de las notas de prensa que, en forma dispersa, vienen saliendo en los últimos tiempos, no sólo con relación a las inundaciones globales sino de cómo los osos polares y las morsas ya están migrando hacia el sur, en busca de nuevas playas donde hacer su vida, en virtud del tremendo deshielo en las regiones árticas; de cómo hacía algún tiempo habíamos leído acerca de un submarino ruso que llegó a señalar alguna parte debajo de los enormes hielos del Polo Norte como una clara señal de que, lo siguiente, podría ser la explotación petrolera en ese lugar, lo cual abriría las puertas para que, en el futuro, se hiciese de igual manera en la región antártica, en el Polo Sur, el cual no es de nadie porque es de todos.
Hacía ver, en mi intervención, el enorme balance que, sobre el clima, ejercen los polos de la Tierra, razón por demás poderosa para preservarlos de la contaminación y, por ende, después de tanto desastre causado por el ser humano, de la explotación, especialmente de hidrocarburos.
Sin embargo, en la edición dominical del prestigioso “The New York Times”, página 7 del suplemento de Prensa Libre del día de hoy, hay un artículo de Andrew E. Kramer, denominado “Rusia negocia con firma petrolera BP”, en donde se comenta, porque ya se da por un hecho, cómo la multinacional compañía British Petroleum, la misma responsable del enorme derrame petrolero en el Golfo de México, frente a las costas de Estados Unidos de América, al verse forzada a vender gran parte de sus activos para hacerle frente a las indemnizaciones que, por el derrame al cual nos referimos, tendrá que pagar en Estados Unidos, por el orden de los 32, 200 millones de dólares, paró de socia de la compañía petrolera rusa TNK, en partes iguales, formando ahora el consorcio TNK-BP, creada especialmente para explorar y explotar petróleo en las aguas árticas, una región que hoy está vedada en Estados Unidos y Canadá pero, según nuestra experiencia, la acción de los rusos, en connivencia con la desacreditada compañía petrolera BP, es el pretexto que los ávidos petroleros del mundo occidental necesitan para, por su lado, iniciar la carrera por quedarse con el petróleo del ártico.
Lo que deseamos resaltar es que estamos en ciernes de la llegada, sin precedentes, de seres humanos y maquinaria, a ese confín del planeta que debiera estar siendo preservado a toda costa por toda la humanidad. Lo que comenzaremos a ver será una triste contaminación, primero efectuada por los rusos y luego, cuando se sumen los estadounidenses, canadienses y finlandeses, que también tienen una porción pequeña pero importante, veremos la carrera por degradar el primero de los dos polos. La contaminación del segundo polo será consecuencia de la primera. Si es explotable el petróleo de uno de los polos, es fácil prever que podría haber hasta más guerras por apropiarse del polo sur para los mismos fines comerciales.
Ahora bien, nosotros, los miles de millones de personas que vivimos o en la franja tropical del planeta o vinculados, de alguna manera, a alguna costa marítima, ¿en qué nos veremos afectados por la contaminación de los polos?
La respuesta a la pregunta anterior sólo en la medida que el tiempo pase, la contaminación avance y, con ella, la acentuación de las calamidades atribuidas tan sólo a fenómenos naturales, se podrá ir viendo.
Nosotros preferiríamos que los políticos, metidos hasta las cachas en estos negocios, tuviesen más conciencia hacia la protección del entorno natural que la que demuestran al asociarse y apoyar proyectos que ponen en mayor riesgo a las grandes mayorías de la población mundial.
Sería preferible que, siendo el petróleo, por mucho que extraigan todo el que existe en el planeta, un bien que se va a terminar, en lugar de asociarse con empresas que ya han demostrado los desastres que pueden causarse a los ecosistemas, lo hagan en investigación de la tecnología energética que habrá de seguir elevando el desarrollo de la humanidad hacia otras alturas.
Para la gente normal y corriente es prácticamente imposible visualizar qué será de la humanidad, digamos, en el año 2,295. Son apenas 285 años más que ahora pero suficientes como para pensar que, en esa oportunidad, ya no habrá tecnología sucia a base de petróleo, pero seguirá habiendo humanidad.
Luego, ¿no es demasiado caro el precio que todos tenemos que pagar, hoy, por que los rusos, en su afán de lucro, y los empresarios de BP, en su afán por salvar el pellejo, inicien la contaminación más grande y sensible de la historia del planeta?
La ventana de nuestra autodestrucción está abierta. Bien lo predijo Tomás Hobbes (aunque siguiendo las ideas de Plauto, hace 2,200 años), el autor de Leviatán en el siglo XVII: “el hombre es el lobo del hombre”.
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domingo, 10 de octubre de 2010
jueves, 8 de julio de 2010
LOS ESCENARIOS POLÍTICOS Y SOCIALES Y SUS CONSECUENCIAS, DE NO ATENDERLOS
Trataremos de hacer un análisis de los más importantes escenarios que vienen gobernando el actuar político y social de nuestra comunidad, la guatemalteca, y de establecer unas líneas generales de hacia dónde vamos.
Para comenzar, parece que hubiera más gobernabilidad desde adentro de los presidios hacia sus clicas operativas en la calle que en el interior del Gobierno, con la consecuente manifestación de la delincuencia en actos de extorsión, asesinatos de pilotos, comerciantes, pasajeros y demás particulares, represalias macabras contra el personal penitenciario, secuestros, robo de vehículos, etcétera, mismos que las autoridades no han podido combatir y reducir.
Por otro lado, los constantes casos de corrupción que conoce la ciudadanía, provenientes de los tres Organismos del Estado, desde viajes con la secretaria hasta inversiones millonarias que se esfuman en el aire, pasando por todo tipo de triquiñuelas para desfalcar los fondos públicos, que llevaron al Vicepresidente de la República (Espada) a creer que todos quienes integramos esta sociedad somos iguales, sí producen desaliento a quienes, no siendo corruptos, desde afuera, vemos cómo desaparecen millones de quetzales de recursos que sí nos obligan a pagar en impuestos, lo cual genera animadversión generalizada hacia la gestión pública.
La perpetua cantaleta del Presidente de la República (Colom) y su anterior Ministro de Finanzas, unas veces hablando de Reforma Fiscal y otras de subir los impuestos, ha generado un clima adverso de negocios cuyos impactos negativos en la actividad generadora de empleo son difíciles de medir y ha hecho que vaya perdiendo, paulatinamente, el apoyo de aliados importantes.
Sólo el hecho de tener procesado a un ex Presidente de la República (Portillo), el cual se viene a sumar al anterior o actual procesamiento de muchos de sus Ministros y Funcionarios de Estado, incluido su ex Vicepresidente (Reyes), plantea un escenario que da a entender que la corrupción, o es un péndulo que va y viene con los gobiernos, o es algo que se ha venido transmitiendo de gobierno en gobierno hasta llegar a los límites que hoy se están viviendo y que agobian a la población trabajadora que lee y escucha cómo, todos los días, viene apareciendo un caso distinto de este tipo.
Si bien es cierto ha habido innumerables asesinatos sin mayor investigación o resultados positivos de la misma, en los últimos tiempos, el parteaguas de este manto de impunidad lo constituye el caso del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg, en donde la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala lideró la investigación y está aportando al tribunal las pruebas científicas de esta conspiración. La CICIG es, por sí misma, un escenario independiente, pero prefiero mencionarla ligada a este caso que viene ventilándose, el cual también está relacionado con el asesinato previo del señor Khalil Mussa y su hija Marjorie Mussa, de cuyos resultados investigativos también estamos pendientes y estamos seguros que pronto los tendremos y serán interesantes de seguir.
El papel de la sociedad civil, potenciada, especialmente en el espectro más joven de la población, a raíz del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg y la consecuente aprobación de la Ley de Comisiones de Postulación, ha venido a complicar el escenario de nombramiento de funcionarios porque, estimamos, el procedimiento hay que mejorarlo. Lo complicado de este escenario es lo nefasto que puede ser, a futuro, si no se le imprime moderación a los procedimientos, pues lo que vemos es una enorme dificultad de conseguir gente de bien y, encima, preparada, que quiera sufrir el tipo de desgaste, a veces injusto, que hemos visto, para ocupar un puesto público. Guatemala necesita nutrirse de sus mejores hombres y mujeres y el proceso de escogencia es importante, pero nuestro punto de vista es que hoy tenemos un proceso perverso que ya comenzó a dar problemas hasta para las personas probas que han integrado las Comisiones, de modo que este es un tema que habrá de modificarse para mejorar.
Hoy vivimos inmersos en un escenario articulado hace muchos años: para despolitizar algunos nombramientos se procedió a dejar recaer en la Academia y los Colegios de Profesionales estas tareas, y el efecto que se produjo es que hoy se han politizado tanto la primera como los segundos. ¿Hacia dónde nos lleva todo esto?
La terquedad de la Primera Dama, Sandra Torres, de acaparar nombramientos, de dictar las órdenes, de encabezar los programas, todo con el afán de convertirse, supuestamente, en Presidenta de la República, es el escenario que más caos e ingobernabilidad aportan al país. Personalmente creemos que, finalmente, se dará cuenta de cómo se le han revertido las cosas, medirá los lugares donde está más fuerte y optará, mejor, por buscar una diputación, aunque también se lo vede el artículo 164 de la Constitución Política de la República de Guatemala.
La ingobernabilidad, que parece ser la compañera del actual Presidente Colom, y que lo ha hecho desesperarse y cometer el error de arremeter en contra de opositores políticos, analistas independientes, prensa y sociedad civil, parece que lo acompañará hasta el cada vez más cercano final de su mandato. Después de todas las criticas sensatas, tanto al comunicado del Gobierno como al de su partido político, en lugar de entender que representa, constitucionalmente, la Unidad de la Nación, persiste en su error al denominar a sus críticos como “sapos que se tiene que tragar un presidente”, lo cual es una clara señal de que, si antes no había entendido, hoy tampoco.
Desde esta posición privilegiada que nos permite observar, creemos que el sapo que se tendrá que tragar es a su Vicepresidente (Espada), que ya da signos, por fin, de tener cierto carácter independiente, de mayor sensatez que su Presidente, y de que, por lo menos, no tiene horchata en la sangre después de los desmanes que ha recibido de la pareja presidencial. Este será un escenario interesante de ver cómo evoluciona.
El que conforman Gobierno y Sector Privado Organizado, aunque hoy publiciten que han limado asperezas, no lo vemos así. Más bien creemos, por la actitud presidencial y los consejos que le da su poderosa Primera Dama, que lo que estamos viendo es una especie de tregua o "calma chicha" en un pulso de largo aliento que finalizará cuando asuma el siguiente Gobierno, así que creemos que la Guerra Fría, más que la limada de asperezas, se ha instalado entre estos dos sectores.
El escenario donde viene jugando el Tribunal Supremo Electoral es complicado. Por un lado suprimió dos comités pro formación de partido político por hacer campaña anticipada, pero no sanciona al partido oficial que se ha mantenido en campaña, lo cual le resta la credibilidad que aquellos patriarcas que lo fundaron le imprimieron. Este escenario lo complica, además, la incertidumbre acerca de los efectos que tendrá, en el proceso electoral, la pésima gestión que ha habido, no sabemos si intencionalmente y de mala fe o simplemente por negligencia, en el Registro Nacional de las Personas, RENAP, encargado de sustituir la cédula de vecindad, que ya no pueden reponer las alcaldías municipales, por el Documento Personal de Identidad, DPI, que no están en capacidad de entregar a toda la población antes de que se llegue el día de las elecciones.
Esto nos trae a otro escenario que la mayoría de la población, por joven, ya no conoce: se trata del fantasma del fraude electoral. Es el fraude en una elección el que motivó el Golpe de Estado del 23 de marzo de 1982, y es por eso que la Constitución Política, promulgada en mayo de 1985 e influida por lo que había sucedido, previó una institucionalidad separada e independiente a cargo de los procesos electorales, lo cual no sólo ha garantizado sino, efectivamente, ha producido procesos limpios, transparentes, en donde nadie puede decir que alguien se robó una elección.
Sin embargo, el elemento externo que genera la manera de identificar a los ciudadanos que emitirán el sufragio nos pone, desde ya, a pensar que no todo es ignorancia y falta de capacidad, sino que podría ser un macabro plan de algunas personas que todos conocemos, que no tienen principios ni escrúpulos, para tener el sartén por el mango en caso la preferencia ciudadana y el reparto de fondos públicos no sea suficiente para ganar simpatías en las urnas. Abona a este análisis la poco transparente licitación y que la haya ganado una empresa de poca monta, ligada a uno de los mayores financistas de la campaña política del actual mandatario, Gregorio Valdez, para manejar un presupuesto de más de mil millones de quetzales. En este campo la duda es razonable y por eso damos la señal de alarma.
Siempre en el campo político, girando alrededor del TSE, los dimes y diretes entre el partido oficial y el partido patriota, ambos metiendo muchísimos millones en campaña política, el primero prácticamente en forma abierta sin que el TSE le diga nada (como no sea haberle impuesto una multa ridícula de 100 dólares, que nos parece que no ha pagado), el segundo disfrazándola a través de foros, pero utilizando los colores, las figuras y todos los medios de publicidad conocidos. De esto no se escapan otros políticos ansiosos.
Ya hemos dicho en este espacio que la política debe ser una fiesta más cívica que política, pero en Guatemala todo tiende a ser prohibido, así que vemos a quienes nos gobiernan y a quienes nos quieren gobernar, violando la ley, lo cual no es el mejor ejemplo para la juventud ni el mejor aliciente para la población activa para que participe. Necesitamos, mientras no se cambien las leyes, políticos moderados, que sepan poner toda la carne en el asador pero cuando sea el momento oportuno; no antes.
Especial mención merece el escenario, ligado con el anterior, que representa todas las transferencias de las entidades gubernamentales a los programas que maneja la Primera Dama, que abonan a la ingobernabilidad y que tiene a dichas entidades al borde del colapso financiero, mientras se permite, sin que nadie más que la diputada Nineth Montenegro, desde el Congreso de la República, haga absolutamente nada por impedirlo. En este escenario debiéramos estar viendo a un Contralor de Cuentas de la Nación procesado, junto con todos los funcionarios del Gobierno que, haciendo de factótum, se prestan a darle a la Primera Dama las firmas que necesita para emitir los cheques, hacer las transferencias y hacer campaña política, con foto de la primera incluida, por todo el territorio nacional.
El escenario de los desastres naturales es complicado también, primero porque no hemos podido, como país, sanar las heridas producidas, anteriormente, por otros fenómenos ocurridos hace años; luego, es poco probable que este gobierno, que ya ha demostrado su falta de capacidad, haga mayor cosa al respecto. Tiempo vital para atender a la población se la han pasado discutiendo cuánto dinero van a meter en esto o en lo otro, pero no se ve, realmente, que se haga algo por quienes lo perdieron todo, como no sea esperar que llegue la Primera Dama con su batallón de pick ups y gente armada a entregar bolsas de “ayuda” con su foto, en franca campaña política, cuyo colmo fue ordenar que no levantaran las avionetas que gentilmente ofreció el Aeroclub si no iban cargadas con estos elementos y dirigidas hacia donde ella decidía.
Un escenario derivado de los desastres naturales es nuestra debilidad en infraestructura, que pone en entredicho a funcionarios, a constructores, a supervisores y hasta a las entidades multilaterales de desarrollo que financian nuestros proyectos, cobran la supervisión y, cuando la obra se hace pedazos, nos siguen cobrando el préstamo con sus intereses y comisiones. Puentes, carreteras, drenajes, cortes y rellenos en cerros y barrancos, tendrán que ser diseñados y construidos de otra manera.
Eso nos trae a otro escenario, el de la contratación de Organizaciones No Gubernamentales, ONG’s, para la construcción de obra, circunstancia que debe cambiar para bien de todos.
Existe otro escenario complicado, el de la minería abierta y los contratos de exploración y explotación petrolera frente a los ambientalistas. Nosotros somos de la opinión que la minería debe apoyarse en el país, pero no la de cielos abiertos, y mucho menos con concesiones que les permiten hacer pedazos el entorno y llevarse la parte valiosa de las entrañas de la Madre Tierra por una contraprestación de un uno por ciento de su valor, lo cual es ridículo; no basta con que nos restrieguen en la radio el número de empleos que dan o que ha surgido alguna empresita de transporte a sus alrededores. Con el tema petrolero somos de la misma opinión: si nosotros no sacamos el oro negro, lo sacarán desde el lado mexicano y su valor pasará a engrosar las reservas internacionales de otro país en lugar de apoyar el desarrollo del nuestro, pero sí somos de la opinión de apretar bien las tuercas con los contratos, no sólo a nivel de regalías sino a nivel de medidas de prevención y de mitigación de riesgos, así como obtener las fianzas internacionales necesarias para poder garantizarse cualquier cosa con relación a eventualidades.
El escenario de que la extracción de petróleo que llama, hoy, nuestra atención, está en un área protegida, nos lleva a este escenario, el cual es más complejo. Somos de la opinión que más desgaste sufren nuestras áreas protegidas por las invasiones, la quema de sus bosques para siembras efímeras y la instalación de poblados sin control alguno dentro de sus núcleos, que la suma de derrames que haya habido en el pasado. Ni siquiera ha tenido el Estado la capacidad de tener todas estas áreas registradas con su número de finca, folio, libro y polígono, de modo que la extensión de títulos de propiedad, muchos de ellos falsos, nos ha hecho mucho más daño que el petróleo, sin contar las invasiones provocadas por conocidos narcotraficantes, con comunidades importadas y trasladadas desde otros lugares, para asegurar con gente de ellos los entornos de donde instalan sus pistas de aterrizaje.
Otro escenario al que no se le suele poner atención es el del terrorismo que, de alguna manera, ejerce la Superintendencia de Administración Tributaria, SAT, sobre quienes ya estamos inscritos como contribuyentes, tratándonos como esclavos sin derechos, no como lo que somos, ahuyentando de esta manera a quienes debieran estar inscribiéndose en sus registros. No se combate la informalidad económica haciendo los trámites más engorrosos, más complicados y más ininteligibles para todos, sino dándole facilidades a la gente para inscribirse y para declarar lo que ganan y lo que gastan, así de sencillo. Sin embargo, hay muchas actuaciones que hoy emprenden, en contra de los contribuyentes, hasta sin fundamento legal, como bloquear el NIT e impedir que uno pueda pagar sus impuestos a tiempo y declarar, como no aceptar documentos legalizados por notario, olvidándoseles que es el Estado el que le otorga la fe pública a los mismos. Ha de haber muchísima gente justificando un sueldo en esta institución, ya que me ha tocado ver, varias veces, impugnaciones que hace por el monto de un centavo de quetzal. Es éste un escenario que habrá de ponérsele atención si queremos despegar como país en búsqueda del desarrollo y del crecimiento económico, y hacerle las modificaciones necesarias para que sea una institución amigable con quienes ayudan a mantener todo el aparato estatal.
El escenario de la estabilidad de nuestro más de un millón de migrantes en el extranjero es vital para la estabilidad de muchos escenarios locales y para la supervivencia, en muchísimos casos, de personas en condición de pobreza y de pobreza extrema que, encima, han venido siendo afectados por los fenómenos de la naturaleza y son quienes corren mayor riesgo de serlo, en el futuro. De ahí que consideremos de vital importancia la aprobación, por parte del Gobierno de Estados Unidos de América, del Estatuto de Protección Temporal, TPS (por sus siglas en inglés), del cual gozan, ya, El Salvador, Honduras y Haití, razones que nos motivaron a solicitar, públicamente, el apoyo a esta aprobación.
Otro escenario al que no se le suele poner atención pero que es importante es el de la integración de Centroamérica, el cual está en crisis desde hace tiempo, o por los sucesos políticos acaecidos en Honduras, o por las posiciones de Costa Rica y Panamá, por ejemplo, frente al Acuerdo de Asociación con Europa o la integración a una sola parte del Sistema de la Integración de Centroamérica, SICA, respectivamente, aunque el riesgo de mayores problemas en Nicaragua que puedan cortar el corredor centroamericano son inminentes. Recordemos que muchos de nuestros productos, especialmente agrícolas o de la industria alimentaria, se venden en la región, y muchos de los artículos que consumimos, que ayudan a mejorar la oferta y la calidad de los nuestros, provienen de élla.
Mientras la mayoría de quienes lean estas líneas tiene su casa, su hogar, muchos guatemaltecos se enfrentan todos los días antes un escenario complicado por la falta de vivienda, así que este es un tema para tenerlo en mente también.
La reinserción de la niñez y la juventud, especialmente la huérfana y la desamparada, en programas que los instruyan, los preparen hacia el futuro y los mantengan alejados de las maras, es de vital importancia para desarticular el escenario de muerte, extorsión, promiscuidad y drogas que han traído estas últimas. En este apartado es bueno hablar del tema del deporte, en donde los contribuyentes invertimos grandes sumas de dinero pero no existen los programas masivos para encausar la energía de estos dos sectores y parece como si toda esa plata se fuera en otro tipo de gastos que poco o nada tienen que ver con la promoción deportiva que tanto necesitan nuestros segmentos poblacionales más jóvenes.
La violencia doméstica y el asesinato de jóvenes y de mujeres es otro que debe ser atendido y combatido con los programas de prevención y con la modificación de leyes que sean necesarias.
Un escenario que podría cambiar con relativa facilidad es el de la participación de los indígenas en la toma de decisiones. Sé de algunas comunidades indígenas en donde prácticamente todos sus jóvenes son estudiantes universitarios, de modo que la falta de capacidad no es el pretexto. En Quetzaltenango, de fuerte población indígena, se han instalado ya, según entendemos, nueve universidades. Es cuestión de voluntad política y estimamos que es un cambio que ya debiera comenzar a hacerse. Sentimos que dichas comunidades tienen razón de sentirse burladas cuando se les dan puestos decorativos, cuando hemos tenido la oportunidad de verlos trabajar a nivel comunitario y nos han maravillado por su entrega y dedicación.
¿Por qué traemos a colación, en estos momentos, todos estos escenarios? Es una manera de comprobar que el Presidente de la República tiene una agenda pendiente con el país y que su tiempo, en lugar de emplearlo en promover campañas políticas en las que lo han involucrado, debiera invertirlo en la agenda del país.
Si en lugar de escenarios tan complicados como estos hubiese un mejor ambiente para hacer negocios, la economía crecería, habría mayores y mejores fuentes de trabajo, se atraería la inversión extranjera para crear mayores oportunidades, vendría el doble o el triple de turistas y, en general, habría más ingresos por tributos con los cuales invertir en mejor infraestructura, en mejorar los servicios, en prevenir enfermedades y desastres naturales.
Con todos estos escenarios de un país sumergido en la pobreza es una total torpeza dedicarse los cuatro años de gobierno a hacer campaña política; la población más culta como la menos afortunada lo saben y lo entienden, y de todos modos habrán de pagar las consecuencias de los desmanes que han llegado a hacer al Gobierno, en donde todo político que se divorcia de la realidad y de su pueblo lo hace: en las urnas. ¡He ahí el temor del fraude electoral!
Para comenzar, parece que hubiera más gobernabilidad desde adentro de los presidios hacia sus clicas operativas en la calle que en el interior del Gobierno, con la consecuente manifestación de la delincuencia en actos de extorsión, asesinatos de pilotos, comerciantes, pasajeros y demás particulares, represalias macabras contra el personal penitenciario, secuestros, robo de vehículos, etcétera, mismos que las autoridades no han podido combatir y reducir.
Por otro lado, los constantes casos de corrupción que conoce la ciudadanía, provenientes de los tres Organismos del Estado, desde viajes con la secretaria hasta inversiones millonarias que se esfuman en el aire, pasando por todo tipo de triquiñuelas para desfalcar los fondos públicos, que llevaron al Vicepresidente de la República (Espada) a creer que todos quienes integramos esta sociedad somos iguales, sí producen desaliento a quienes, no siendo corruptos, desde afuera, vemos cómo desaparecen millones de quetzales de recursos que sí nos obligan a pagar en impuestos, lo cual genera animadversión generalizada hacia la gestión pública.
La perpetua cantaleta del Presidente de la República (Colom) y su anterior Ministro de Finanzas, unas veces hablando de Reforma Fiscal y otras de subir los impuestos, ha generado un clima adverso de negocios cuyos impactos negativos en la actividad generadora de empleo son difíciles de medir y ha hecho que vaya perdiendo, paulatinamente, el apoyo de aliados importantes.
Sólo el hecho de tener procesado a un ex Presidente de la República (Portillo), el cual se viene a sumar al anterior o actual procesamiento de muchos de sus Ministros y Funcionarios de Estado, incluido su ex Vicepresidente (Reyes), plantea un escenario que da a entender que la corrupción, o es un péndulo que va y viene con los gobiernos, o es algo que se ha venido transmitiendo de gobierno en gobierno hasta llegar a los límites que hoy se están viviendo y que agobian a la población trabajadora que lee y escucha cómo, todos los días, viene apareciendo un caso distinto de este tipo.
Si bien es cierto ha habido innumerables asesinatos sin mayor investigación o resultados positivos de la misma, en los últimos tiempos, el parteaguas de este manto de impunidad lo constituye el caso del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg, en donde la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala lideró la investigación y está aportando al tribunal las pruebas científicas de esta conspiración. La CICIG es, por sí misma, un escenario independiente, pero prefiero mencionarla ligada a este caso que viene ventilándose, el cual también está relacionado con el asesinato previo del señor Khalil Mussa y su hija Marjorie Mussa, de cuyos resultados investigativos también estamos pendientes y estamos seguros que pronto los tendremos y serán interesantes de seguir.
El papel de la sociedad civil, potenciada, especialmente en el espectro más joven de la población, a raíz del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg y la consecuente aprobación de la Ley de Comisiones de Postulación, ha venido a complicar el escenario de nombramiento de funcionarios porque, estimamos, el procedimiento hay que mejorarlo. Lo complicado de este escenario es lo nefasto que puede ser, a futuro, si no se le imprime moderación a los procedimientos, pues lo que vemos es una enorme dificultad de conseguir gente de bien y, encima, preparada, que quiera sufrir el tipo de desgaste, a veces injusto, que hemos visto, para ocupar un puesto público. Guatemala necesita nutrirse de sus mejores hombres y mujeres y el proceso de escogencia es importante, pero nuestro punto de vista es que hoy tenemos un proceso perverso que ya comenzó a dar problemas hasta para las personas probas que han integrado las Comisiones, de modo que este es un tema que habrá de modificarse para mejorar.
Hoy vivimos inmersos en un escenario articulado hace muchos años: para despolitizar algunos nombramientos se procedió a dejar recaer en la Academia y los Colegios de Profesionales estas tareas, y el efecto que se produjo es que hoy se han politizado tanto la primera como los segundos. ¿Hacia dónde nos lleva todo esto?
La terquedad de la Primera Dama, Sandra Torres, de acaparar nombramientos, de dictar las órdenes, de encabezar los programas, todo con el afán de convertirse, supuestamente, en Presidenta de la República, es el escenario que más caos e ingobernabilidad aportan al país. Personalmente creemos que, finalmente, se dará cuenta de cómo se le han revertido las cosas, medirá los lugares donde está más fuerte y optará, mejor, por buscar una diputación, aunque también se lo vede el artículo 164 de la Constitución Política de la República de Guatemala.
La ingobernabilidad, que parece ser la compañera del actual Presidente Colom, y que lo ha hecho desesperarse y cometer el error de arremeter en contra de opositores políticos, analistas independientes, prensa y sociedad civil, parece que lo acompañará hasta el cada vez más cercano final de su mandato. Después de todas las criticas sensatas, tanto al comunicado del Gobierno como al de su partido político, en lugar de entender que representa, constitucionalmente, la Unidad de la Nación, persiste en su error al denominar a sus críticos como “sapos que se tiene que tragar un presidente”, lo cual es una clara señal de que, si antes no había entendido, hoy tampoco.
Desde esta posición privilegiada que nos permite observar, creemos que el sapo que se tendrá que tragar es a su Vicepresidente (Espada), que ya da signos, por fin, de tener cierto carácter independiente, de mayor sensatez que su Presidente, y de que, por lo menos, no tiene horchata en la sangre después de los desmanes que ha recibido de la pareja presidencial. Este será un escenario interesante de ver cómo evoluciona.
El que conforman Gobierno y Sector Privado Organizado, aunque hoy publiciten que han limado asperezas, no lo vemos así. Más bien creemos, por la actitud presidencial y los consejos que le da su poderosa Primera Dama, que lo que estamos viendo es una especie de tregua o "calma chicha" en un pulso de largo aliento que finalizará cuando asuma el siguiente Gobierno, así que creemos que la Guerra Fría, más que la limada de asperezas, se ha instalado entre estos dos sectores.
El escenario donde viene jugando el Tribunal Supremo Electoral es complicado. Por un lado suprimió dos comités pro formación de partido político por hacer campaña anticipada, pero no sanciona al partido oficial que se ha mantenido en campaña, lo cual le resta la credibilidad que aquellos patriarcas que lo fundaron le imprimieron. Este escenario lo complica, además, la incertidumbre acerca de los efectos que tendrá, en el proceso electoral, la pésima gestión que ha habido, no sabemos si intencionalmente y de mala fe o simplemente por negligencia, en el Registro Nacional de las Personas, RENAP, encargado de sustituir la cédula de vecindad, que ya no pueden reponer las alcaldías municipales, por el Documento Personal de Identidad, DPI, que no están en capacidad de entregar a toda la población antes de que se llegue el día de las elecciones.
Esto nos trae a otro escenario que la mayoría de la población, por joven, ya no conoce: se trata del fantasma del fraude electoral. Es el fraude en una elección el que motivó el Golpe de Estado del 23 de marzo de 1982, y es por eso que la Constitución Política, promulgada en mayo de 1985 e influida por lo que había sucedido, previó una institucionalidad separada e independiente a cargo de los procesos electorales, lo cual no sólo ha garantizado sino, efectivamente, ha producido procesos limpios, transparentes, en donde nadie puede decir que alguien se robó una elección.
Sin embargo, el elemento externo que genera la manera de identificar a los ciudadanos que emitirán el sufragio nos pone, desde ya, a pensar que no todo es ignorancia y falta de capacidad, sino que podría ser un macabro plan de algunas personas que todos conocemos, que no tienen principios ni escrúpulos, para tener el sartén por el mango en caso la preferencia ciudadana y el reparto de fondos públicos no sea suficiente para ganar simpatías en las urnas. Abona a este análisis la poco transparente licitación y que la haya ganado una empresa de poca monta, ligada a uno de los mayores financistas de la campaña política del actual mandatario, Gregorio Valdez, para manejar un presupuesto de más de mil millones de quetzales. En este campo la duda es razonable y por eso damos la señal de alarma.
Siempre en el campo político, girando alrededor del TSE, los dimes y diretes entre el partido oficial y el partido patriota, ambos metiendo muchísimos millones en campaña política, el primero prácticamente en forma abierta sin que el TSE le diga nada (como no sea haberle impuesto una multa ridícula de 100 dólares, que nos parece que no ha pagado), el segundo disfrazándola a través de foros, pero utilizando los colores, las figuras y todos los medios de publicidad conocidos. De esto no se escapan otros políticos ansiosos.
Ya hemos dicho en este espacio que la política debe ser una fiesta más cívica que política, pero en Guatemala todo tiende a ser prohibido, así que vemos a quienes nos gobiernan y a quienes nos quieren gobernar, violando la ley, lo cual no es el mejor ejemplo para la juventud ni el mejor aliciente para la población activa para que participe. Necesitamos, mientras no se cambien las leyes, políticos moderados, que sepan poner toda la carne en el asador pero cuando sea el momento oportuno; no antes.
Especial mención merece el escenario, ligado con el anterior, que representa todas las transferencias de las entidades gubernamentales a los programas que maneja la Primera Dama, que abonan a la ingobernabilidad y que tiene a dichas entidades al borde del colapso financiero, mientras se permite, sin que nadie más que la diputada Nineth Montenegro, desde el Congreso de la República, haga absolutamente nada por impedirlo. En este escenario debiéramos estar viendo a un Contralor de Cuentas de la Nación procesado, junto con todos los funcionarios del Gobierno que, haciendo de factótum, se prestan a darle a la Primera Dama las firmas que necesita para emitir los cheques, hacer las transferencias y hacer campaña política, con foto de la primera incluida, por todo el territorio nacional.
El escenario de los desastres naturales es complicado también, primero porque no hemos podido, como país, sanar las heridas producidas, anteriormente, por otros fenómenos ocurridos hace años; luego, es poco probable que este gobierno, que ya ha demostrado su falta de capacidad, haga mayor cosa al respecto. Tiempo vital para atender a la población se la han pasado discutiendo cuánto dinero van a meter en esto o en lo otro, pero no se ve, realmente, que se haga algo por quienes lo perdieron todo, como no sea esperar que llegue la Primera Dama con su batallón de pick ups y gente armada a entregar bolsas de “ayuda” con su foto, en franca campaña política, cuyo colmo fue ordenar que no levantaran las avionetas que gentilmente ofreció el Aeroclub si no iban cargadas con estos elementos y dirigidas hacia donde ella decidía.
Un escenario derivado de los desastres naturales es nuestra debilidad en infraestructura, que pone en entredicho a funcionarios, a constructores, a supervisores y hasta a las entidades multilaterales de desarrollo que financian nuestros proyectos, cobran la supervisión y, cuando la obra se hace pedazos, nos siguen cobrando el préstamo con sus intereses y comisiones. Puentes, carreteras, drenajes, cortes y rellenos en cerros y barrancos, tendrán que ser diseñados y construidos de otra manera.
Eso nos trae a otro escenario, el de la contratación de Organizaciones No Gubernamentales, ONG’s, para la construcción de obra, circunstancia que debe cambiar para bien de todos.
Existe otro escenario complicado, el de la minería abierta y los contratos de exploración y explotación petrolera frente a los ambientalistas. Nosotros somos de la opinión que la minería debe apoyarse en el país, pero no la de cielos abiertos, y mucho menos con concesiones que les permiten hacer pedazos el entorno y llevarse la parte valiosa de las entrañas de la Madre Tierra por una contraprestación de un uno por ciento de su valor, lo cual es ridículo; no basta con que nos restrieguen en la radio el número de empleos que dan o que ha surgido alguna empresita de transporte a sus alrededores. Con el tema petrolero somos de la misma opinión: si nosotros no sacamos el oro negro, lo sacarán desde el lado mexicano y su valor pasará a engrosar las reservas internacionales de otro país en lugar de apoyar el desarrollo del nuestro, pero sí somos de la opinión de apretar bien las tuercas con los contratos, no sólo a nivel de regalías sino a nivel de medidas de prevención y de mitigación de riesgos, así como obtener las fianzas internacionales necesarias para poder garantizarse cualquier cosa con relación a eventualidades.
El escenario de que la extracción de petróleo que llama, hoy, nuestra atención, está en un área protegida, nos lleva a este escenario, el cual es más complejo. Somos de la opinión que más desgaste sufren nuestras áreas protegidas por las invasiones, la quema de sus bosques para siembras efímeras y la instalación de poblados sin control alguno dentro de sus núcleos, que la suma de derrames que haya habido en el pasado. Ni siquiera ha tenido el Estado la capacidad de tener todas estas áreas registradas con su número de finca, folio, libro y polígono, de modo que la extensión de títulos de propiedad, muchos de ellos falsos, nos ha hecho mucho más daño que el petróleo, sin contar las invasiones provocadas por conocidos narcotraficantes, con comunidades importadas y trasladadas desde otros lugares, para asegurar con gente de ellos los entornos de donde instalan sus pistas de aterrizaje.
Otro escenario al que no se le suele poner atención es el del terrorismo que, de alguna manera, ejerce la Superintendencia de Administración Tributaria, SAT, sobre quienes ya estamos inscritos como contribuyentes, tratándonos como esclavos sin derechos, no como lo que somos, ahuyentando de esta manera a quienes debieran estar inscribiéndose en sus registros. No se combate la informalidad económica haciendo los trámites más engorrosos, más complicados y más ininteligibles para todos, sino dándole facilidades a la gente para inscribirse y para declarar lo que ganan y lo que gastan, así de sencillo. Sin embargo, hay muchas actuaciones que hoy emprenden, en contra de los contribuyentes, hasta sin fundamento legal, como bloquear el NIT e impedir que uno pueda pagar sus impuestos a tiempo y declarar, como no aceptar documentos legalizados por notario, olvidándoseles que es el Estado el que le otorga la fe pública a los mismos. Ha de haber muchísima gente justificando un sueldo en esta institución, ya que me ha tocado ver, varias veces, impugnaciones que hace por el monto de un centavo de quetzal. Es éste un escenario que habrá de ponérsele atención si queremos despegar como país en búsqueda del desarrollo y del crecimiento económico, y hacerle las modificaciones necesarias para que sea una institución amigable con quienes ayudan a mantener todo el aparato estatal.
El escenario de la estabilidad de nuestro más de un millón de migrantes en el extranjero es vital para la estabilidad de muchos escenarios locales y para la supervivencia, en muchísimos casos, de personas en condición de pobreza y de pobreza extrema que, encima, han venido siendo afectados por los fenómenos de la naturaleza y son quienes corren mayor riesgo de serlo, en el futuro. De ahí que consideremos de vital importancia la aprobación, por parte del Gobierno de Estados Unidos de América, del Estatuto de Protección Temporal, TPS (por sus siglas en inglés), del cual gozan, ya, El Salvador, Honduras y Haití, razones que nos motivaron a solicitar, públicamente, el apoyo a esta aprobación.
Otro escenario al que no se le suele poner atención pero que es importante es el de la integración de Centroamérica, el cual está en crisis desde hace tiempo, o por los sucesos políticos acaecidos en Honduras, o por las posiciones de Costa Rica y Panamá, por ejemplo, frente al Acuerdo de Asociación con Europa o la integración a una sola parte del Sistema de la Integración de Centroamérica, SICA, respectivamente, aunque el riesgo de mayores problemas en Nicaragua que puedan cortar el corredor centroamericano son inminentes. Recordemos que muchos de nuestros productos, especialmente agrícolas o de la industria alimentaria, se venden en la región, y muchos de los artículos que consumimos, que ayudan a mejorar la oferta y la calidad de los nuestros, provienen de élla.
Mientras la mayoría de quienes lean estas líneas tiene su casa, su hogar, muchos guatemaltecos se enfrentan todos los días antes un escenario complicado por la falta de vivienda, así que este es un tema para tenerlo en mente también.
La reinserción de la niñez y la juventud, especialmente la huérfana y la desamparada, en programas que los instruyan, los preparen hacia el futuro y los mantengan alejados de las maras, es de vital importancia para desarticular el escenario de muerte, extorsión, promiscuidad y drogas que han traído estas últimas. En este apartado es bueno hablar del tema del deporte, en donde los contribuyentes invertimos grandes sumas de dinero pero no existen los programas masivos para encausar la energía de estos dos sectores y parece como si toda esa plata se fuera en otro tipo de gastos que poco o nada tienen que ver con la promoción deportiva que tanto necesitan nuestros segmentos poblacionales más jóvenes.
La violencia doméstica y el asesinato de jóvenes y de mujeres es otro que debe ser atendido y combatido con los programas de prevención y con la modificación de leyes que sean necesarias.
Un escenario que podría cambiar con relativa facilidad es el de la participación de los indígenas en la toma de decisiones. Sé de algunas comunidades indígenas en donde prácticamente todos sus jóvenes son estudiantes universitarios, de modo que la falta de capacidad no es el pretexto. En Quetzaltenango, de fuerte población indígena, se han instalado ya, según entendemos, nueve universidades. Es cuestión de voluntad política y estimamos que es un cambio que ya debiera comenzar a hacerse. Sentimos que dichas comunidades tienen razón de sentirse burladas cuando se les dan puestos decorativos, cuando hemos tenido la oportunidad de verlos trabajar a nivel comunitario y nos han maravillado por su entrega y dedicación.
¿Por qué traemos a colación, en estos momentos, todos estos escenarios? Es una manera de comprobar que el Presidente de la República tiene una agenda pendiente con el país y que su tiempo, en lugar de emplearlo en promover campañas políticas en las que lo han involucrado, debiera invertirlo en la agenda del país.
Si en lugar de escenarios tan complicados como estos hubiese un mejor ambiente para hacer negocios, la economía crecería, habría mayores y mejores fuentes de trabajo, se atraería la inversión extranjera para crear mayores oportunidades, vendría el doble o el triple de turistas y, en general, habría más ingresos por tributos con los cuales invertir en mejor infraestructura, en mejorar los servicios, en prevenir enfermedades y desastres naturales.
Con todos estos escenarios de un país sumergido en la pobreza es una total torpeza dedicarse los cuatro años de gobierno a hacer campaña política; la población más culta como la menos afortunada lo saben y lo entienden, y de todos modos habrán de pagar las consecuencias de los desmanes que han llegado a hacer al Gobierno, en donde todo político que se divorcia de la realidad y de su pueblo lo hace: en las urnas. ¡He ahí el temor del fraude electoral!
domingo, 30 de mayo de 2010
ÁGATHA, ARMAGEDÓN, PACAYA Y LOS COLOM
Sumada a la fuerte erupción del Volcán de Pacaya, que destruyó varias comunidades aledañas dejando en el desamparo total a miles de habitantes que lo perdieron todo y que, como cosa curiosa, al igual que la erupción del 20 de mayo de 1998, enfocó sus cañones hacia la ciudad capital, convirtiendo la noche del jueves 27 de mayo en una de lluvia de arena, de cenizas y de piedras, según donde uno se encontrara, entramos inmediatamente, el mismo jueves 27 por la noche, a sufrir los embates de lo que todavía era frente de baja presión y que se convirtiera en la primera tormenta tropical del año en el Oceano Pacífico, Ágatha.
El viernes 28, por la mañana, conforme a mi tradición de no quedarme de brazos cruzados ante este tipo de fenómenos, me movilizé con algunos amigos por el área de Santa Elena Barillas, rumbo a Los Pozitos, en donde pude conversar con la gente y admirar su valor y estoicismo y, además, observar las rocas de lava del tamaño de un puño que, junto con otras del tamaño de piedrín y grava relativamente gruesa, habían perforado láminas y dañado algunos cultivos, pero sin pasar a más, a pesar de estar tan cerca del impredecible coloso.
Posteriormente, esa misma mañana, me trasladé hacia el área de El Relleno, a inmediaciones del Lago de Amatitlán, pasando por la Aldea Tacatón, en donde la actividad era febril; todo el mundo trantando de quitarle peso a los techos de sus viviendas y amontonando verdaderos volcanes de arena en la calle. Curioso, pero me llamó la atención que la gente formó, con la arena del volcán, túmulos en la estrecha carretera, con la intención, quizás, de que los vehículos disminuyeran casi totalmente la velocidad. Como que la construcción de barreras para el tránsito está en el subconsciente de los guatemaltecos.
Mientras avanzaba hacia Tacatón, como estaba un poco despejado el cielo, pude observar la inmensa nube que salía de donde mentalmente ubicaba al volcán de Pacaya; una nube espesa, entre gris y roja, enfilando no hacia las alturas sino hacia el sur de la capital, que desde ahí se puede vislumbrar a lo lejos.
Al final de Tacatón comenzaban a sentirse los efectos de esa rara mezcla de arena, cenizas y lluvia, de modo que comenamos a avanzar en medio, literalmente, de una lluvia de lodo. Nunca había visto ni sentido un fenómeno como ése. Es impresionante. Los vidrios del vehículo se ensuciaban permanentemente, y si no fuera por los chorritos de agua me hubiese tocado, como a otros pilotos que vi, tener que sacar la cara por la ventana para tratar de ver con los ojos medio cerrados.
Hablar con la gente bajo tales circunstancias es horrible. En un minuto está uno bañado totalmente de lodo, y no hay prenda ni cabeza que se salve. Inmundicia por doquier. Gracias a Dios llevábamos agua pura para repartir, ya que todo, absolutamente todo, estaba contaminado. Hasta la superficie del lago, tradicionalmente de color verdoso, ahora era chocolatoso tirando a rojizo.
Estábamos conversando con gente de la calle cuando pasó un convoy de cuatro pick upos de doble transmisión, dos cargados con bolsas de víveres y dos vacíos, pero los cuatro con vidrios polarizados, de modo que entendí que era alguna brigada del gobierno. Venían de Amatitlán e iban hacia Tacatón. En esta aldea, donde los alcancé, había una aglomeración de mucho más vehículos del gobierno, especialmente pick ups, unos rotulados de la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad, SAAS, otros del ejército (tanta brigada de tal batallón), sólo que en lugar de ayudar a los damnificados sólo llegaron a alborotarlos y a interrumpir el flujo del tránsito por la estrecha y única vía hacia de Amatitlán hacia las poblaciones más afectadas, como Calderas, que fue prácticamente destruida.
Como no se veía que fueran a dar paso, porque prepotentemente bajaron gente armada con capas azules a ordenarle a todo el mundo que se estacionara también, decidí dar la vuelta en U, como pude, y enfilarme hacia Amatitlán, pero unos cuantos kilómetros más adelante el paso estaba interrumpido debido a la caída de un enorme árbol en la pista de asfalto, de modo que, otra vez, vuelta en U y regresar a Tacatón para, nuevamente, recibir la orden de estacionarme hasta que se les diera la gana abrir el paso. Por cierto, en El Relleno todavía había cola de gente recibiendo su bolsa de raciones y algunos pick ups de la SAAS.
De repente, como que se les terminaron las bolsas porque, repentimanente, del radio que el guardia tenía bajo la capa azul, cuyo sonsonete escuchábamos pero no entendíamos, recibió una orden y salió corriendo, de modo que todos los pacientes ciudadanos que producimos para pagar impuestos y que ellos tengan su sueldo pudimos seguir nuestro camino: pick ups cargados con láminas, con bultos, con niños mojados, con mujeres envueltas en nylon.
Tristemente pude observar el despilfarro de recursos, ya que era prácticamente un pick up cargado de elementos armados, un pick up descargado, es decir sin víveres ni elementos, asumo que de cosas que habían dejado ya en otros lugares afectados, y un pick up con bolsas con alimentos, que no eran muchos, la mayor parte de la bolsa ocupada por una bolsa de harina de maiz como de tres libras.
Sin embargo daba tristeza, por la tarde, ver la maquinaria que llevaron y que estacionaron a inmediaciones de El Relleno pero que no tenían operarios que las hicieran funcionar y, así, ayudaran a la población a limpiar de arena sus calles.
Ya al final de la tarde escuchábamos del peligro de Ágatha para el fin de semana y de la cercanía de Armagedón, la primera tormenta tropical en el Atlántico.
Haciendo un análisis sereno, nos parece que el gobierno, en un principio, salió bien al paso de la tragedia. Con fondos recientemente aprobados por el Banco Mundial, por el orden, según recuerdo, de US$.95.0 millones que, en principio, no debió asumir el país, sino debió gestionarse un fondo de emergencia de Centroamérica, quizás por un monto algo mayor, pero que sirviera para que los países compartieran los gastos que implican el compromiso de tener disponibles los fondos, aunque el país que los utilice, por alguna emergencia declarada, asuma el pago de los intereses de los montos desembolsados, pero ese es otro tema.
La Conferencia de Prensa inicial fue ordenada, con la información disponible en el momento, pero ya viendo cómo actúan en el campo son realmente una decepción.
Si a lo anterior le sumamos la trayectoria de estos poco más de dos años de gobierno, en donde lo que han tocado lo han contaminado con corrupción, me late que la cara hasta de felicidad que pude detectar en el Presidente Colom en la conferencia de prensa aludida, tiene que ver con el hecho de contar con 95 millones de razones para disponer con un Acuerdo de Emergencia que, entendemos, será ratificado por el Congreso de la República, como puro trámite, este martes 1 de junio.
Me ha tocado vivir, ya, varias oportunidades, momentos como éste. Desde el terremoto de 1976, pasando por los estragos del huracán Mitch y la tormenta tropical Stan. No dudo que en todos haya habido, dentro de los esfuerzos de reconstrucción, actos de corrupción, pero estimo que los mejor coordinados y transparentes, hasta el momento, son los de 1998-1999 con ocasión del huracán Mitch, y los peores, hasta el momento, los de la tormenta tropical Stan, en donde el Comisionado Presidencial hasta abandonó, prácticamente, los esfuerzos de reconstrucción, o no los pudo articular por falta de capacidad y liderazgo; no lo sé.
Ahora, mi larga experiencia en la vida política nacional, que incluye circunstancias como éstas, me hace dar la señal de alarma. Mucho me temo que en los días, semanas y meses por venir, los esfuerzos de reconstrucción se conviertan en una calamidad más para la gente necesitada de que alguien ayude. Ojalá me equivoque, pero el clientelismo político que vi el viernes por la mañana, haciendo el gran aparato con gente cansada de palear y enlodada, sin realmente resolverle nada sino, en su lugar, entrampando a los demás ciudadanos en su necesidad de transportarse, me hacen pensar lo peor.
¿Hasta cuándo aguantarán los guatemaltecos?
El viernes 28, por la mañana, conforme a mi tradición de no quedarme de brazos cruzados ante este tipo de fenómenos, me movilizé con algunos amigos por el área de Santa Elena Barillas, rumbo a Los Pozitos, en donde pude conversar con la gente y admirar su valor y estoicismo y, además, observar las rocas de lava del tamaño de un puño que, junto con otras del tamaño de piedrín y grava relativamente gruesa, habían perforado láminas y dañado algunos cultivos, pero sin pasar a más, a pesar de estar tan cerca del impredecible coloso.
Posteriormente, esa misma mañana, me trasladé hacia el área de El Relleno, a inmediaciones del Lago de Amatitlán, pasando por la Aldea Tacatón, en donde la actividad era febril; todo el mundo trantando de quitarle peso a los techos de sus viviendas y amontonando verdaderos volcanes de arena en la calle. Curioso, pero me llamó la atención que la gente formó, con la arena del volcán, túmulos en la estrecha carretera, con la intención, quizás, de que los vehículos disminuyeran casi totalmente la velocidad. Como que la construcción de barreras para el tránsito está en el subconsciente de los guatemaltecos.
Mientras avanzaba hacia Tacatón, como estaba un poco despejado el cielo, pude observar la inmensa nube que salía de donde mentalmente ubicaba al volcán de Pacaya; una nube espesa, entre gris y roja, enfilando no hacia las alturas sino hacia el sur de la capital, que desde ahí se puede vislumbrar a lo lejos.
Al final de Tacatón comenzaban a sentirse los efectos de esa rara mezcla de arena, cenizas y lluvia, de modo que comenamos a avanzar en medio, literalmente, de una lluvia de lodo. Nunca había visto ni sentido un fenómeno como ése. Es impresionante. Los vidrios del vehículo se ensuciaban permanentemente, y si no fuera por los chorritos de agua me hubiese tocado, como a otros pilotos que vi, tener que sacar la cara por la ventana para tratar de ver con los ojos medio cerrados.
Hablar con la gente bajo tales circunstancias es horrible. En un minuto está uno bañado totalmente de lodo, y no hay prenda ni cabeza que se salve. Inmundicia por doquier. Gracias a Dios llevábamos agua pura para repartir, ya que todo, absolutamente todo, estaba contaminado. Hasta la superficie del lago, tradicionalmente de color verdoso, ahora era chocolatoso tirando a rojizo.
Estábamos conversando con gente de la calle cuando pasó un convoy de cuatro pick upos de doble transmisión, dos cargados con bolsas de víveres y dos vacíos, pero los cuatro con vidrios polarizados, de modo que entendí que era alguna brigada del gobierno. Venían de Amatitlán e iban hacia Tacatón. En esta aldea, donde los alcancé, había una aglomeración de mucho más vehículos del gobierno, especialmente pick ups, unos rotulados de la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad, SAAS, otros del ejército (tanta brigada de tal batallón), sólo que en lugar de ayudar a los damnificados sólo llegaron a alborotarlos y a interrumpir el flujo del tránsito por la estrecha y única vía hacia de Amatitlán hacia las poblaciones más afectadas, como Calderas, que fue prácticamente destruida.
Como no se veía que fueran a dar paso, porque prepotentemente bajaron gente armada con capas azules a ordenarle a todo el mundo que se estacionara también, decidí dar la vuelta en U, como pude, y enfilarme hacia Amatitlán, pero unos cuantos kilómetros más adelante el paso estaba interrumpido debido a la caída de un enorme árbol en la pista de asfalto, de modo que, otra vez, vuelta en U y regresar a Tacatón para, nuevamente, recibir la orden de estacionarme hasta que se les diera la gana abrir el paso. Por cierto, en El Relleno todavía había cola de gente recibiendo su bolsa de raciones y algunos pick ups de la SAAS.
De repente, como que se les terminaron las bolsas porque, repentimanente, del radio que el guardia tenía bajo la capa azul, cuyo sonsonete escuchábamos pero no entendíamos, recibió una orden y salió corriendo, de modo que todos los pacientes ciudadanos que producimos para pagar impuestos y que ellos tengan su sueldo pudimos seguir nuestro camino: pick ups cargados con láminas, con bultos, con niños mojados, con mujeres envueltas en nylon.
Tristemente pude observar el despilfarro de recursos, ya que era prácticamente un pick up cargado de elementos armados, un pick up descargado, es decir sin víveres ni elementos, asumo que de cosas que habían dejado ya en otros lugares afectados, y un pick up con bolsas con alimentos, que no eran muchos, la mayor parte de la bolsa ocupada por una bolsa de harina de maiz como de tres libras.
Sin embargo daba tristeza, por la tarde, ver la maquinaria que llevaron y que estacionaron a inmediaciones de El Relleno pero que no tenían operarios que las hicieran funcionar y, así, ayudaran a la población a limpiar de arena sus calles.
Ya al final de la tarde escuchábamos del peligro de Ágatha para el fin de semana y de la cercanía de Armagedón, la primera tormenta tropical en el Atlántico.
Haciendo un análisis sereno, nos parece que el gobierno, en un principio, salió bien al paso de la tragedia. Con fondos recientemente aprobados por el Banco Mundial, por el orden, según recuerdo, de US$.95.0 millones que, en principio, no debió asumir el país, sino debió gestionarse un fondo de emergencia de Centroamérica, quizás por un monto algo mayor, pero que sirviera para que los países compartieran los gastos que implican el compromiso de tener disponibles los fondos, aunque el país que los utilice, por alguna emergencia declarada, asuma el pago de los intereses de los montos desembolsados, pero ese es otro tema.
La Conferencia de Prensa inicial fue ordenada, con la información disponible en el momento, pero ya viendo cómo actúan en el campo son realmente una decepción.
Si a lo anterior le sumamos la trayectoria de estos poco más de dos años de gobierno, en donde lo que han tocado lo han contaminado con corrupción, me late que la cara hasta de felicidad que pude detectar en el Presidente Colom en la conferencia de prensa aludida, tiene que ver con el hecho de contar con 95 millones de razones para disponer con un Acuerdo de Emergencia que, entendemos, será ratificado por el Congreso de la República, como puro trámite, este martes 1 de junio.
Me ha tocado vivir, ya, varias oportunidades, momentos como éste. Desde el terremoto de 1976, pasando por los estragos del huracán Mitch y la tormenta tropical Stan. No dudo que en todos haya habido, dentro de los esfuerzos de reconstrucción, actos de corrupción, pero estimo que los mejor coordinados y transparentes, hasta el momento, son los de 1998-1999 con ocasión del huracán Mitch, y los peores, hasta el momento, los de la tormenta tropical Stan, en donde el Comisionado Presidencial hasta abandonó, prácticamente, los esfuerzos de reconstrucción, o no los pudo articular por falta de capacidad y liderazgo; no lo sé.
Ahora, mi larga experiencia en la vida política nacional, que incluye circunstancias como éstas, me hace dar la señal de alarma. Mucho me temo que en los días, semanas y meses por venir, los esfuerzos de reconstrucción se conviertan en una calamidad más para la gente necesitada de que alguien ayude. Ojalá me equivoque, pero el clientelismo político que vi el viernes por la mañana, haciendo el gran aparato con gente cansada de palear y enlodada, sin realmente resolverle nada sino, en su lugar, entrampando a los demás ciudadanos en su necesidad de transportarse, me hacen pensar lo peor.
¿Hasta cuándo aguantarán los guatemaltecos?
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