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viernes, 26 de octubre de 2012

LA RIQUEZA ESTÁ ATADA A LA IMPORTANCIA Y AL PRESTIGIO

Hubo dos artículos de prensa que, al leerlos hoy, me hicieron reflexionar acerca del enunciado del título de este ensayo.

El primero se refiere a las protestas de algunas comunidades de Guatemala, en su mayoría indígenas, en contra de un proyecto hidroeléctrico que desea impulsar el gobierno, que en la medida que no se vuelve una realidad, le pega a todos nuestros bolsillos porque, en lugar ser una sociedad que produce y que convive consumiendo energía renovable, lo seguimos haciendo con la que es producida con recursos fósiles, como el carbón y el búnker, cada día más caros, lo cual puja hacia arriba en el precio promedio de la energía eléctrica, ésta empuja los costos de los productos de consumo y, todo estos, en su conjunto, en general, haciendo más difíciles nuestras subsistencias y, por ende, manteniéndonos en la pobreza.

No se me mal entienda.  No estoy a favor de inundar lugares ocupados, hoy, por seres humanos, sino a favor de la construcción de proyectos, que no necesariamente tienen que ser nocivos, aunque así los perciban algunos por falta de información o de acuciosidad, los que harán que el precio de nuestra energía eléctrica no sólo se estabilice, porque no dependerá de los precios del mercado de los carburantes en el mundo, sino le proporcionará certeza en cuanto a este renglón a los inversionistas que deseen echar a andar proyectos productivos en nuestro país, con lo que se coadyuva a romper varios círculos viciosos, como el de la dependencia, el de la falta de empleo, el de la pérdida de oportunidades, etc.

El otro artículo es el que reporta lo que la reina de España, Sofía, le dijo al presidente de Bolivia, Evo Morales, en el sentido que ahora son los españoles los pobres y los bolivianos los ricos, en referencia a dos eventos: el primero, a la crisis económica, financiera y de desempleados que está viviendo España; la otra a la nacionalización que hizo Bolivia de sus enormes recursos naturales.

Me quedé elucubrando varias ideas alrededor del concepto "riqueza", que es algo así como el denominador común de ambos artículos; la que no tienen nuestros pobladores de las comunidades del interior del país; la que pretende generarse con el recurso hídrico; la que se les ha escapado a los españoles por las políticas públicas que los han llevado a gastar mucho más de lo que tienen durante años; situación similar a la que viene sucediendo en Guatemala, para nuestro mal augurio, en otros países europeos que están al borde de la bancarrota, o en el país más rico de la Tierra, por el momento, Estados Unidos de América.  Pero también es la riqueza que pretende recuperar el gobierno boliviano, pues falta ver si tiene las instituciones transparentes, la tecnología, la capacidad económica para invertir y la voluntad política que implica darle continuidad a los proyectos de exacción de gas, de litio, de metales preciosos, de tierras raras o de lo que sea, y consolidar todo en el largo plazo.

Por su falta de riqueza los ingleses invadieron China, India y las colonias españolas, mal defendidas por un imperio decadente, en su oportunidad.  Por su riqueza posterior y el poder que esta representa no sólo dejaron India sino entregaron Hong Kong, situaciones en que el peso de la población tuvo qué ver también.

Por la pobreza de Guatemala y de Argentina y lo que esta representa, los mismos ingleses se pararon quedando con Belice, un territorio guatemalteco robado poco a poco, en la medida que durante décadas avanzaron depredando la selva de sus maderas finas, y con las Islas Malvinas.  ¿Acaso la comunidad internacional arropó al país pobre frente al rico? La riqueza de Inglaterra generó el silencio de casi todos, en la Organización de Naciones Unidas, ONU, frente al acto de independencia de un territorio robado después de saquearlo.

¿Hubiese tenido Inglaterra la arrogancia de quedarse, hasta la fecha, con el Peñón de Gibraltar, que le arrebató a España, debilitada por una Guerra de Sucesión a la muerte de Carlos II, si no hubiese sido una potencia con suficientes recursos?

La misma suerte de España, en esa oportunidad, estuvo ligada a la riqueza, tanto suya como la de Francia, pues el sucesor natural era el Delfín, pero las demás potencias tuvieron miedo que tanta riqueza, la de una Francia que venía del reinado más fuerte de su historia, Luis XIV, y la de España con su vasto imperio, provocó la intervención de Inglaterra y, por supuesto, de la otra potencia inmensamente rica: Austria.  Lo más seguro es que, si España hubiese sido el pariente pobre, no hubiese habido quién se peleara por esa herencia.

Pero fue debido a la generación de riqueza de esa pequeña isla que se llama Inglaterra, que sus monarcas y gobernantes tuvieron la capacidad de armar la flota naval más poderosa de su momento y hasta la osadía de irse a meter, a punta de fusil, a bayoneta calada o en la obscuridad de la noche, contrabandeando y robando los recursos bajo el amparo de patentes de corso, una ficción jurídica inventada para tener licencia de asalto a mano armada, en contra de otras potencias menos ricas y, por ende, más débiles.

Otra isla, mucho más pequeñita y del otro lado del planeta, ya ni sería tomada en cuenta como no fuese por la riqueza que han logrado reunir sus laboriosos habitantes; tal el caso de Taiwán, que en el mediano plazo ha subsistido en la medida que su contraparte, el enorme gigante, China, ha sido un país pobre, pero también, en la medida que esa circunstancia cambia y los chinos continentales se enriquecen, el futuro de la isla y de sus relaciones diplomáticas es más incierto.

Por otro lado, países a quienes nadie volteaba a ver porque su población empobrecida vivía en los oasis perdidos entre las arenas de unos desiertos que no valían nada, ahora que el petróleo los ha convertido en los más ricos del planeta, todo el mundo reconoce su importancia y, a donde van sus dirigentes, son recibidos con alfombra roja.

Las prerrogativas de que goza Estados Unidos de América en el concierto de naciones no son debidas a la simpatía o tolerancia de sus gobernantes frente a sus pares, sino al hecho de que, desde que son potencia económica, son escuchados, tomados en cuenta y hasta seguidos por otros países; pero toda esa situación puede cambiar, pues sostengo que la importancia que los demás países le den y hasta el prestigio de que goza, está íntimamente ligado a su riqueza, y los últimos gobiernos, especialmente el actual, están echando a perder esa riqueza, endeudándolo peligrosamente y llevándolo a niveles en los cuales su capacidad de recuperación para pagar lo que ha gastado de más y todavía debe, frente al crecimiento de otros países emergentes, porque no están solos en el mundo, será sumamente difícil o echada a perder definitivamente.

Poco tiempo ha tardado el mundo en balancear los pesos de las hegemonías geopolíticas, que después de finalizar la Guerra Fría, ahora hace 23 años, y romperse un esquema bipolar de décadas entre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, y Estados Unidos de América, esquema que se rompió al hacerse evidente la pobreza y las carencias soviéticas, hoy ya no podemos asegurar el liderazgo absoluto de la contraparte americana, que al derrumbarse el imperio rojo se vio solo y fuerte en el pináculo de las potencias del orbe.

El prestigio que una democracia reciente, como la española, se ha ganado a pulso, se ve debilitada, hoy, no sólo por las pobrezas que vienen exhibiendo de un tiempo a acá, sino por otras consecuencias de esa debilidad sistémica, como son, por una parte, el fortalecimiento de las tésis independentistas que, encima, contaminan no sólo el debate político sino la visión que cualquier inversionista serio pueda tener para tomar decisiones que puedan afectar su patrimonio o el de quienes confían en su gestión; por la otra, y esta parte la comparten con los griegos, los parientes más pobres de Europa porque son los que más despilfarraron, lo constituye la vociferación feraz que hacen sindicatos, organizaciones y, últimamente, hasta ciudadanos tradicionalmente poco dados a organizarse para fines de protesta, como los padres de familia de los estudiantes.

Todo el mundo desea la riqueza y la mayoría trabaja para conseguirla.  Todo el mundo quisiera librarse de la pobreza y muchas veces se vocifera y hasta patalea en la dirección contraria.  Lo importante es entender que, en la visión que se tiene de los Estados, la romántica del maestro rural, siempre con el mismo y desgastado traje, de pobreza evidente pero de honradez, corazón y prestigio a toda prueba, no funciona.  Los países con recursos económicos siempre verán a los países pobres sobre el hombro.  Para que un país sea volteado a ver, tiene que tener con qué.

Es importante, entonces, cuidar la riqueza de las naciones y que sus gobernantes, en su función de gestores temporales de esos recursos, entiendan el riesgo que tienen de pasar a la historia como los que dieron al traste, no sólo con un patrimonio acumulado durante varias generaciones esforzadas, sino con el prestigio y la importancia con que, en el futuro, serán reconocidos los hijos y nietos de sus propios electores.


viernes, 15 de octubre de 2010

ORGANISMOS MULTILATERALES TRAICIONAN LA DEMOCRACIA

Nicaragua podrá ser un país pequeño y con relativamente poca población, pero en el concierto de las naciones es un Estado con todos los elementos que lo conforman, cuya totalidad de población merece respeto.

Sin embargo, la falta de respeto a la legalidad y al sistema republicano, con una Constitución, división de poderes y un marco que permita el ejercicio democrático, provocada por la megalomanía de un Presidente de la República a quien no le bastan décadas de ejercicio del poder porque quiere más, no sólo pone en riesgo la paz de Nicaragua y, con ella, de Centroamérica, sino pone a prueba al sistema interamericano de defensa de la democracia y a los organismos financieros internacionales.

Mientras la gente sensata de Nicaragua trata de organizar alguna marcha en contra de los atropellos disfrazados de legalidad de Daniel Ortega Saavedra y sus comparsas y se desmantela poco a poco a la oposición política, como ha quedado documentado en ensayos anteriores, ¿qué hace la Organización de Estados Americanos, OEA, para impedir estos atropellos? ¿en dónde están los publicitados viajes de José Miguel Insulza, el insulso Secretario General de la OEA? ¿No es contrastante el trato que la misma OEA le dio y le continúa dando a Honduras, país al cual expulsaron de su seno y sigue condicionando su retorno a que se cometan actos ilegales por las autoridades legítimas del país? ¿Por qué no ha calificado de Golpe de Estado el nombramiento a dedo de Magistrados vergonzosamente afines a su partido político en la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua? Podrán "hacerse los locos", pero para todo el mundo es claro que el sandinismo viene copando, con violencia física y violando las leyes, desde la Constitución, prácticamente todas las instituciones nicaragüenses, desde la mencionada Corte Suprema de Justicia hasta las alcaldías opositoras, el Tribunal Supremo Electoral y la Asamblea Nacional, en donde el dinero proveniente del petróleo de Venezuela le ha servido para comprar voluntades descaradamente.

A este panorama desolador para la democracia, ahora se suman el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, que en su afán por colocar plata y cumplir sus metas, que han de ser más importantes que el sistema democrático de nuestros países, le han otorgado a Nicaragua, gobernada como su finca personal por Daniel Ortega, otro préstamo por US$.10.0 millones para "mejorar la eficiencia y transparencia de la gestión del gasto público, modernizará los procesos y sistemas de administración de las finanzas del Estado".

Pero el colmo es que esos diez millones se vienen a sumar a otros US$.10.0 millones que ya ha puesto el Banco Mundial, BM, y US$.2.4 millones que ha puesto la Unión Europea, UE, es decir, o todos están locos, o todos se están haciendo los locos o están ciegos ante la evidencia.

Con sus aportes, el BID, el BM y la UE están ayudando a terminar de destruir la democracia en Nicaragua; están alimentando al monstruo que se está tragando las libertades básicas de los nicaragüenses, pasándose las leyes por las verijas y consolidándose como otro dictadorzuelo eterno, de aquellos que antes sólo leíamos que había en países africanos recién independizados de los imperios deleznables que los oprimieron.

Surgidos de una revolución en la década de los años 1970's, algunos comandantes sandinistas, como Ortega, se hicieron de un nombre combatiendo lo que ahora son y representan: una oligarquía opresora. Sólo que ahora, en pleno siglo XXI, es inaudito que esté siendo sostenida esta situación con ayuda de instituciones que debieran ser más cuidadosas con la utilización de los recursos, especialmente porque también provienen de contribuyentes que podrían ser más celosos que ellos en la defensa del sistema democrático y de los valores que representa el vivir en paz y en armonía, aunque sea al otro lado del mundo.

domingo, 3 de octubre de 2010

LA FUERTE DEMOCRACIA BRASILEÑA

De casi 194 millones de habitantes, hoy están habilitados para votar alrededor de 136 millones de brasileños.

Recuerdo los avatares de la política brasileña, por lo menos lo que se publicaba y leía, con hiperinflaciones galopantes y vaivenes de una fórmula a otra, hasta que el Plan Real, implementado en tiempos del Presidente Itamar Franco, con Fernando Henrique Cardoso como Ministro de Hacienda y responsable del mismo, logró la tan ansiada estabilización de la moneda que, con sus vaivenes durante décadas, ocasionó la ruina de muchísimas familias y sumió en la pobreza a millones de personas.

Con el tiempo, el ministro Cardoso, con el prestigio que le trajo esta estabilización, logró convertirse en Presidente de la República y, con la popularidad que tenía, logró cambiar la Constitución para que se permitiera la reelección inmediata, a la cual también accedió, aunque su segundo mandato ya no fue tan popular como el primero, pues las repetidas crisis mundiales afectaron también a Brasil, aunque no fueron lo suficientemente fuertes como para derrumbar el trabajo efectuado, situación a la cual muchos opositores políticos le apostaban.

Fue así como llegó el Presidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien tuvo la suficiente inteligencia como para hacer un gobierno propio pero sin desestimar lo mejor que Cardoso había logrado, mejorándolo inclusive, lo que ha dado por resultado un crecimiento económico que hace que a Brasil, ahora, se le escuche en todos los foros multilaterales en que participa.

Es halagüeño ver que un país toma el rumbo correcto, independientemente de quién sea la persona que lo gobierna, como ya sucede en Chile y, de algún modo, opacado por tantos problemas, en México.

Desde el centro de América, nosotros celebramos la fiesta de la democracia que hoy se lleva a cabo en Brasil. ¡Que gane el mejor y que el desarrollo siga!

lunes, 30 de agosto de 2010

EL PROCESO REVOLUCIONARIO Y EL BUEN EJERCICIO DEMOCRÁTICO

La historia de las revoluciones marxistas del mundo ha sido, prácticamente, la misma. Los levantamientos populares en contra de una oligarquía, generalmente aristocrática o de derechas, esgrimiendo la bandera en contra de la burguesía y de aquélla; algunas veces en contra de alguna dictadura y, con el paso de los años, aquellos comandantes revolucionarios que irradiaban juventud y algo parecido al idealismo (o por lo menos una rebeldía entendible), se convierten en una réplica de lo que, años atrás, fue precisamente lo que los motivó a levantarse en armas.

Eso lo hemos visto en Cuba, que en los 50 años de proceso revolucionario el poder del proletariado que le vendieron a sus seguidores paró, al mejor estilo aristocrático, en manos de dos hermanos.

Lo vemos, también, en Nicaragua, en donde el comandante que triunfó en aquella gesta de julio de 1979, 31 años después es una réplica de Anastasio Somoza Debayle, el dictador que derrocaran; con el manoseo constante de la Constitución, el fraude electoral, los atentados en contra de los líderes de la oposición, sacando a los alcaldes en funciones que no son de su partido de sus propios despachos ediles, y utilizando el dinero que le dan sus aliados, de otros países (nos referimos a los dólares venezolanos que le regala a sus aliados, Hugo Chávez), para comprar voluntades con total descaro.

¿Y qué decir de Venezuela? Prácticamente lo mismo, con la diferencia que esta última no tuvo dictadores que derrocar. No fue una gesta revolucionaria la que llevó al actual dictador de este país al poder, sino una especie de cuartelazo mezclado con una campaña diseñada para engañar ingenuos, pero el resultado es el mismo. La ruta está marcada como, de alguna manera un poco distinta, con acosos a la prensa y otro tipo de manipulaciones, se da en Argentina, Bolivia y Ecuador.

Un caso distinto es el de El Salvador, país en donde acabamos de estar toda una semana, tanto en la XIX Conferencia Centroamericana y del Caribe de Partidos Políticos como en el XI Foro de Integración y Desarrollo Turístico de Centroamérica y República Dominicana y la Asamblea Plenaria del Parlamento Centroamericano, ocasión propicia para intercambiar opiniones directamente con los actores, enterarse por los medios locales de la situación política del país y percibir, conociendo de dónde viene, la ruta que sus dirigentes llevan.

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, es un partido político nacido de la lucha armada salvadoreña, que durante varios períodos, después de la firma de los Acuerdos de Paz de ese país, en el Castillo de Chapultepec, en México, a principios de 1992, trataron de acceder al poder por la vía democrática, lográndolo únicamente hasta 2009.

Cuando comenzamos a relacionarnos con los amigos del FMLN, a raíz de la fundación del Parlamento Centroamericano, en octubre de 1991, eran ex-comandantes guerrilleros, pero este ya largo proceso los ha convertido, al día de hoy, en verdaderos líderes dentro de la democracia, aunque cueste creerlo.

Podemos asegurar lo anterior porque, lo que observamos en El Salvador, la semana anterior, fue un proceso eminentemente democrático en marcha, que no es fácil, pues trasciende la lucha por el poder entre la Asamblea Legislativa y la Presidencia de la República, aún dentro del mismo partido político que hace gobierno, pero todo se da dentro de la normativa legal y, lo más importante, sin que haya abusos qué reportar por este medio.

El devenir de El Salvador no es un lecho de rosas. Nuestros vecinos tienen los mismos problemas sociales que nosotros, con maras violentas, pobreza extrema, fenómenos naturales implacables, migrantes asesinados, falta de liquidez y todo lo que vemos en Guatemala, menos un gobierno que dé tumbos y se equivoque a cada rato. Por lo menos comparando lo que ambos países tenemos en estos momentos.

Como representantes que somos del pueblo centroamericano en el parlamento regional, sentimos orgullo de los hermanos salvadoreños que, después de cuatro gobiernos sucesivos a cargo de otro partido, que representan 20 años de trayectoria, han efectuado un cambio de rumbo que hará historia y será digno, si no de ejemplo para las futuras generaciones, por lo menos sí de estudio, pues todo se da dentro de los cánones democráticos.

Por supuesto que hay otros enfoques en el quehacer gubernamental que puedan no ser del agrado de todos, pero ningún gobierno en país alguno es capaz de complacer a todos. El tiempo dirá hacia dónde van yendo nuestros países.

Existe, entonces, una gran diferencia entre el buen ejercicio democrático y convertirse en lo que los pueblos más aborrecen en el mundo, un dictadorzuelo que necesita recurrir a cualquier argucia disfrazada de legalidad para continuar ejerciendo un poder que, por ley natural y por la ley de los hombres, le debe corresponder a otra persona que venga, con ideas renovadas, a ejercer un mejor gobierno.

Botar una tiranía para ingeniárselas y montarse en otra es lo más desleal que se le puede hacer a un pueblo, y es de esperarse que ese pueblo se rebele y empuñe las armas en contra de quienes, por las mismas razones, las empuñaron años atrás.

Por eso es que hemos venido utilizando este medio para cantar, con la debida anticipación, la enorme posibilidad de baño de sangre que pueda haber en Nicaragua, que cuenta con circunstancias diferentes a las de Cuba y de Venezuela como para hacernos pensar que podría suceder lo que no quisiéramos, jamás, que sucediera.