Bien dicen que los pueblos que no aprenden de sus errores tienden a cometerlos nuevamente, y un poco de eso nos está sucediendo, con el agravante que la situación se puede complicar.
Recordemos que Guatemala viene saliendo de un largo conflicto armado interno que se inició, coincidentemente, en la época en que comenzaron a darse claras señales de corrupción en las altas esferas del gobierno.
Es necesario que recordemos, además, que la lucha armada se intensificó no sólo por la lucha de clases fomentada desde La Habana, algunos círculos académicos de México y detrás de la llamada Cortina de Hierro, sino porque las desigualdades guatemaltecas, especialmente en el agro, eran un terreno inmensamente fértil para ese tipo de ideas.
Dentro de nuestros innumerables problemas, hay dos que deseo recalcar hoy: los niveles de corrupción que, especialmente en los gobiernos Portillo-Reyes de 2000-2004 y Colom-Espada 2008-2012 (esperemos que llegue), han sido y siguen siendo exorbitantes; y la desigualdad en todo sentido, ingresos, oportunidades, prestación de servicios, como quiera verse, para las personas del interior del país, especialmente del campo o del área rural, las cuales son más dramáticas, ahora, que hace cincuenta años.
Es decir, bajo las condiciones que vemos, observamos y analizamos quienes salimos de vez en cuando a conversar con las comunidades del interior del país, y la sensación de impotencia frente a tantos actos de corrupción que salen a la luz pública todos los días, existe un caldo de cultivo que bien podría conducirnos a escenarios de violencia armada y clandestina como en el pasado.
La gente normal y corriente que vive especialmente en los centros urbanos difícilmente se da cuenta de esta situación, pero las autoridades del gobierno y los diputados sí debieran estar atentos y darse cuenta que estamos a punto de que, en algún lugar, haya un levantamiento armado.
El despilfarro y la dilapidación de los recursos públicos ha ocasionado un consecuente desmedro en la capacidad del Estado, en su conjunto, de llegar a atender las necesidades de los habitantes que se mantienen en estado lamentable de calidad de vida, tan solo sobreviviendo y esperando el final de sus respectivas existencias.
Pero existe otro sector de población un poco más vigoroso y estudiado, con acceso a los medios, joven, que vive esa combinación de pobreza y pobreza extrema pero se entera de los desmanes de las autoridades, de cómo viven quienes más tienen o lo tienen todo, y ven con rabia hasta ahora contenida cómo entran al preventivo, cómo se hace la payasada de juzgarlos (porque así se ve) y cómo, sin mucho trámite, van para afuera a gozar del producto malhabido, al amparo de la pobre memoria de la ciudadanía.
Es ahí donde prevemos una vuelta al pasado, virulenta, con mejores razones y fundamentos, y nadie parece estar viendo que se nos acaba el tiempo.
Ya no es una respuesta frente a la violencia ni la delincuencia violenta misma, al estilo de lo que hoy sucede en México, la que podría generar otro enfrentamiento, sino esa injusticia crónica, esa falta de acceso a oportunidades que otras personas tienen y, especialmente, esa lenidad de nuestros investigadores penales y administradores de justicia combinada con la deliberada maña que se dan, funcionarios y empleados públicos, alcaldes incluidos que están más cerca de los ojos de las comunidades, para saquear las arcas del poco dinero que les ha sido confiadas a nuestras autoridades.
Cuando decimos que los asuntos que mencionamos lloran sangre se nos acaban las palabras para expresar cabalmente lo que sentimos que esa juventud del interior del país, que se fija en lo que pasa, experimenta en lo más profundo de sus respectivos seres. Podemos percibir su frustración individual y todo su resentimiento ante este estado de cosas, y solo es cuestión de tiempo un acuerdo de voluntades, no para formar una pandilla, una mara o una clica, sino para retornar a ese pasado que no quisiéramos revivir como nación.
Ojalá este esfuerzo por transmitir la interpretación que podemos hacer del sentir comunitario que tan bien conocemos por tener mucho tiempo de caminar senderos de montaña, ya en política, ya promoviendo proyectos de desarrollo, sirva de algo para hacer entender a quienes están en posición de cambiar las cosas, para que reflexionen acerca del poco tiempo que la patria tiene para iniciar a levantarse antes de tener otro tropezón.
El pasado enseña. Sólo hay que tener ojos, oídos y sentido común para interpretarlo.
jueves, 15 de julio de 2010
miércoles, 14 de julio de 2010
INTERPELACIÓN AL ESTADO GUATEMALTECO Y A SUS AUTORIDADES
La obstinación del actual mandatario, Álvaro Colom, por endosarle la Presidencia de la República, al mejor estilo aristocrático, a la señora Sandra Torres, tiene sumido al país en una crisis permanente que abarca a todos los ministerios, secretarías y dependencias ligadas al Organismo Ejecutivo, generando un ambiente idóneo para el desorden, el despilfarro, el enriquecimiento ilícito y la corrupción, donde los buenos empleados y funcionarios (que los hay) han de sentir vergüenza de trabajar en esta administración que se la lleva de ser la de los "Tiempos de Solidaridad", pero con ellos mismos.
Si a eso agregamos las generaciones de diputados que, en su inmensa mayoría, legislatura tras legislatura, se empeñan en llegar a hacer negocios desde sus curules en lugar de llegar a servir y a representar a las comunidades que los eligieron, como prometieron en campaña...
Si, seguidamente, entramos a analizar las actitudes de jueces, magistrados y funcionarios del Organismo Judicial, con pocas excepciones pero admirables, dignas de orgullo y reconocimiento...
Y, finalmente, si metemos en nuestro análisis esa serie de instituciones autónomas y descentralizadas, como el Tribunal Supremo Electoral, TSE, el Registro Nacional de las Personas, RENAP, la Corte de Constitucionalidad, CC, la Procuraduría de los Derechos Humanos, PDH y los cientos de alcaldías y corporaciones municipales, nos daremos cuenta que, insistimos, aunque hay excelentes funcionarios haciendo lo que deben hacer, es poco lo que nos va quedando digno de resaltar como ejemplo de virtudes.
El Presidente Colom, digno ejemplo del Principio de Peter o Regla de la Incompetencia, pudo haber sido un buen funcionario en el Fondo Nacional para la Paz, FONAPAZ, o pudo haber sido un buen ingeniero, pero lo que la naturaleza le ha dado para gobernar esta nación está muy por debajo de sus capacidades, de modo que ahora, ya investido como Presidente de la República, comienza a mostrar sus inconsistencias y debilidades que derivan en incompetencia, y al ritmo de "lo malo es enemigo de lo peor y lo bueno es enemigo de lo malo", suele no tomar decisiones, tartamudeando cuando se le pregunta y, cuando las toma, alguien se las revierte porque son las equivocadas o están fundadas en principios ilegales, de manera que estos 30 meses de gobierno han sido de "chapuces", renuncias, fugas de funcionarios (con el "pisto", por supuesto), y el gobernante, no sabemos si fingiendo o siendo realmente lo que aparenta, no se entera sino después que cayó el rayo, sonó el trueno y exclamamos: ¡Jesús, María!
¿Qué calidad de personas puede atraer un Presidente de la República que asume el cargo bajo fianza porque su campaña política fue financiada con recursos del Estado que salieron de manera más que ilegal, de la Contraloría General de Cuentas de la Nación? ¿Cuál es el mensaje que proyecta cuando se quedó, porque no los devolvió, con el medio millón de quetzales del Estado que le dio el "empresario" (según él, por supuesto) Marco Tulio Abadío a través del grupo "Amigos en Acción"?
Curiosamente, hoy mismo saldrá libre Byron René Abadío Carrillo, hijo de Marco Tulio Abadío, ex Superintendente de Administración Tributaria, y hermano de Junior Abadío, luego de ser condenado a pagar Q.160,000.00 y a cumplir una condena de seis años de prisión que, sin oposición del fiscal del Ministerio Público y con la venia del juez, se convirtieron en poco más de 3 años (comenzó a purgarla el 20 de abril de 2007). Los contratos falsos de adquisición de suministros en los que el "chichito" estuvo involucrado suman unos Q.50.0 millones. ¡Ese mensaje, donde los "chirices" se mueren de hambre y la gente honrada no consigue trabajo, llora sangre.
No es nuestro objeto analizar caso por caso sino hacer ver que, en una interpelación global al Estado guatemalteco, pocas instituciones sacan buena nota, y poquísimas personas también.
La mayoría de funcionarios del Organismo Ejecutivo, de los involucrados en la Administracion de Justicia (donde algunas mujeres merecen todo mi respeto) y de los diputados del Congreso de la República, no sólo no pasan la prueba sino son objeto de la mayor vergüenza.
¡Pobre Guatemala! Tan lindo país el que tenemos y tan podridas nuestras actuales autoridades.
Si a eso agregamos las generaciones de diputados que, en su inmensa mayoría, legislatura tras legislatura, se empeñan en llegar a hacer negocios desde sus curules en lugar de llegar a servir y a representar a las comunidades que los eligieron, como prometieron en campaña...
Si, seguidamente, entramos a analizar las actitudes de jueces, magistrados y funcionarios del Organismo Judicial, con pocas excepciones pero admirables, dignas de orgullo y reconocimiento...
Y, finalmente, si metemos en nuestro análisis esa serie de instituciones autónomas y descentralizadas, como el Tribunal Supremo Electoral, TSE, el Registro Nacional de las Personas, RENAP, la Corte de Constitucionalidad, CC, la Procuraduría de los Derechos Humanos, PDH y los cientos de alcaldías y corporaciones municipales, nos daremos cuenta que, insistimos, aunque hay excelentes funcionarios haciendo lo que deben hacer, es poco lo que nos va quedando digno de resaltar como ejemplo de virtudes.
El Presidente Colom, digno ejemplo del Principio de Peter o Regla de la Incompetencia, pudo haber sido un buen funcionario en el Fondo Nacional para la Paz, FONAPAZ, o pudo haber sido un buen ingeniero, pero lo que la naturaleza le ha dado para gobernar esta nación está muy por debajo de sus capacidades, de modo que ahora, ya investido como Presidente de la República, comienza a mostrar sus inconsistencias y debilidades que derivan en incompetencia, y al ritmo de "lo malo es enemigo de lo peor y lo bueno es enemigo de lo malo", suele no tomar decisiones, tartamudeando cuando se le pregunta y, cuando las toma, alguien se las revierte porque son las equivocadas o están fundadas en principios ilegales, de manera que estos 30 meses de gobierno han sido de "chapuces", renuncias, fugas de funcionarios (con el "pisto", por supuesto), y el gobernante, no sabemos si fingiendo o siendo realmente lo que aparenta, no se entera sino después que cayó el rayo, sonó el trueno y exclamamos: ¡Jesús, María!
¿Qué calidad de personas puede atraer un Presidente de la República que asume el cargo bajo fianza porque su campaña política fue financiada con recursos del Estado que salieron de manera más que ilegal, de la Contraloría General de Cuentas de la Nación? ¿Cuál es el mensaje que proyecta cuando se quedó, porque no los devolvió, con el medio millón de quetzales del Estado que le dio el "empresario" (según él, por supuesto) Marco Tulio Abadío a través del grupo "Amigos en Acción"?
Curiosamente, hoy mismo saldrá libre Byron René Abadío Carrillo, hijo de Marco Tulio Abadío, ex Superintendente de Administración Tributaria, y hermano de Junior Abadío, luego de ser condenado a pagar Q.160,000.00 y a cumplir una condena de seis años de prisión que, sin oposición del fiscal del Ministerio Público y con la venia del juez, se convirtieron en poco más de 3 años (comenzó a purgarla el 20 de abril de 2007). Los contratos falsos de adquisición de suministros en los que el "chichito" estuvo involucrado suman unos Q.50.0 millones. ¡Ese mensaje, donde los "chirices" se mueren de hambre y la gente honrada no consigue trabajo, llora sangre.
No es nuestro objeto analizar caso por caso sino hacer ver que, en una interpelación global al Estado guatemalteco, pocas instituciones sacan buena nota, y poquísimas personas también.
La mayoría de funcionarios del Organismo Ejecutivo, de los involucrados en la Administracion de Justicia (donde algunas mujeres merecen todo mi respeto) y de los diputados del Congreso de la República, no sólo no pasan la prueba sino son objeto de la mayor vergüenza.
¡Pobre Guatemala! Tan lindo país el que tenemos y tan podridas nuestras actuales autoridades.
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lunes, 12 de julio de 2010
MARADONA Y ÁLVARO COLOM
Haber visto una nota de prensa, hoy, que señala que el Presidente Álvaro Colom inauguró, ayer, un campeonato infantil y juvenil de kempo karate, y ligarlo automáticamente a los pensamientos que hemos mantenido sobre el futbolista argentino Maradona, a quien algunos seguidores lo han elevado a la categoría de dios (sí, con minúscula).
Así como quienes hemos hecho deporte vemos con desagrado que un reiterado drogadicto sea el ídolo de la niñez y juventud de su país, sólo porque alguna vez fue una estrella deportiva, no comprendemos cómo en el nuestro alguien que parece jamás haber hecho deporte alguno y es un fumador empedernido, llegue a inaugurar un evento de esta naturaleza.
Así como Argentina es potencia mundial en el futbol, Guatemala lo es en artes marciales, con la diferencia que los deportistas argentinos han de tener todo el apoyo institucional y económico necesario, mientras que aquí, a excepción de dos federaciones de artes marciales tradicionales, todas las demás salen a competir y a ganar con sus propios recursos.
De ahí que, siendo un esfuerzo especialmente privado, es inexplicable que alguien no ligado al deporte desde donde se vea, sino al vicio, esté inaugurando eventos deportivos de niños y jóvenes, así sea el Presidente de la República.
Encima, la nota de prensa refleja dos cosas más: la primera, que por andar inaugurando torneos privados de deporte en donde seguramente no hay involucramiento de un centavo del Estado, llegó tres horas tarde a donde tenía a la población citada y reunida para recibir una bolsa mal llamada solidaria.
Lo digo así porque las bolsas solidarias son las provenientes de actos de liberalidad de la población, y las que reparte el gobierno son bolsas estatales, con productos comprados y pagados con impuestos, no con donaciones que podamos denominar solidarias.
Ayer fue un día particularmente lluvioso. Desconocemos bajo qué circunstancias tuvo que esperar la ciudadanía la llegada del funcionario, pero sí calificamos de una total descortesía que su personal no tenga la capacidad de prever los tiempos para no dejar de plantón a tanta gente, especialmente señoras. Es más, la actividad fue en San Pedro Aympuc, es decir, muy cerca de la capital, de modo que esa tardanza desconsiderada se vuelve menos explicable.
La segunda, que vuelve a demostrar que no tiene el liderazgo necesario como para representar a toda la nación y vuelve a rascar la llaga confrontando nuevamente a sus opositores, diciendo que ladran, que equivale a llamarles perros, como si anduviera en campaña o fuera un pleito de chiquillos en el barrio, parecido a lo que todavía suele hacer el inmaduro Maradona en cuanta oportunidad le ponen un micrófono enfrente.
Uno gordo, otro flaco; uno inhala polvo, otro echa humo; pero en el fondo, ambos un par de seres que no comprenden la realidad que los rodea, que no son buenos ejemplos para nadie y que continúan cegados, uno por los seguidores, otro por los lambiscones de siempre. El gordo ya recibió su goleada, la otra sólo es cuestión de tiempo.
Así como quienes hemos hecho deporte vemos con desagrado que un reiterado drogadicto sea el ídolo de la niñez y juventud de su país, sólo porque alguna vez fue una estrella deportiva, no comprendemos cómo en el nuestro alguien que parece jamás haber hecho deporte alguno y es un fumador empedernido, llegue a inaugurar un evento de esta naturaleza.
Así como Argentina es potencia mundial en el futbol, Guatemala lo es en artes marciales, con la diferencia que los deportistas argentinos han de tener todo el apoyo institucional y económico necesario, mientras que aquí, a excepción de dos federaciones de artes marciales tradicionales, todas las demás salen a competir y a ganar con sus propios recursos.
De ahí que, siendo un esfuerzo especialmente privado, es inexplicable que alguien no ligado al deporte desde donde se vea, sino al vicio, esté inaugurando eventos deportivos de niños y jóvenes, así sea el Presidente de la República.
Encima, la nota de prensa refleja dos cosas más: la primera, que por andar inaugurando torneos privados de deporte en donde seguramente no hay involucramiento de un centavo del Estado, llegó tres horas tarde a donde tenía a la población citada y reunida para recibir una bolsa mal llamada solidaria.
Lo digo así porque las bolsas solidarias son las provenientes de actos de liberalidad de la población, y las que reparte el gobierno son bolsas estatales, con productos comprados y pagados con impuestos, no con donaciones que podamos denominar solidarias.
Ayer fue un día particularmente lluvioso. Desconocemos bajo qué circunstancias tuvo que esperar la ciudadanía la llegada del funcionario, pero sí calificamos de una total descortesía que su personal no tenga la capacidad de prever los tiempos para no dejar de plantón a tanta gente, especialmente señoras. Es más, la actividad fue en San Pedro Aympuc, es decir, muy cerca de la capital, de modo que esa tardanza desconsiderada se vuelve menos explicable.
La segunda, que vuelve a demostrar que no tiene el liderazgo necesario como para representar a toda la nación y vuelve a rascar la llaga confrontando nuevamente a sus opositores, diciendo que ladran, que equivale a llamarles perros, como si anduviera en campaña o fuera un pleito de chiquillos en el barrio, parecido a lo que todavía suele hacer el inmaduro Maradona en cuanta oportunidad le ponen un micrófono enfrente.
Uno gordo, otro flaco; uno inhala polvo, otro echa humo; pero en el fondo, ambos un par de seres que no comprenden la realidad que los rodea, que no son buenos ejemplos para nadie y que continúan cegados, uno por los seguidores, otro por los lambiscones de siempre. El gordo ya recibió su goleada, la otra sólo es cuestión de tiempo.
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PROLONGANDO EL DESGOBIERNO EN LA MESA DE GOBERNABILIDAD
El 23 de abril de 2010 escribí unas reflexiones sobre la revalorización que debemos hacer de la palabra “honor”.
Traigo estas ideas a cuenta, nuevamente, porque si algo es detestable, en política, por lo menos por nuestra parte, es la falta de palabra, la palabra sin honor, el honor sin valor y un valor depreciado, en general, de nuestra escala de valores, valgan todas las redundancias.
Hay quienes han visto, en nuestra trayectoria política, esa característica de mantener la consistencia de valores y líneas de pensamiento, al grado de morir, muchas veces, con las botas puestas, por unas mayorías a veces trogloditas que han sido capaces de pasarnos encima, pero intactos en nuestros principios.
Quienes han observado estas características y se han atrevido a hablarnos abiertamente las ven, a veces, como una debilidad de nuestra parte porque somos perfectamente predecibles, pero nosotros que sabemos cómo manejarnos de esta manera y que hemos sufrido en primera persona los embates de esas mayorías, a veces ignorantes, a veces alevosas y la mayoría de veces ideologizadas, pretendemos ver, en nuestro actuar rectilíneo, una fortaleza.
Todo esto ronda nuestros pensamientos en momentos en que la cúpula empresarial organizada tiene la paciencia de sentarse, nuevamente, a negociar, con el Gobierno de la República, alrededor de una mesa que le han denominado “de gobernabilidad”.
Por un lado, si se hace necesaria una mesa de gobernabilidad es porque el gobierno no ha sido capaz de gobernar, y desde este punto de vista, se discuta lo que se discuta en una reunión a puerta cerrada, no le enseñará a quien lleva las riendas, que en este momento no se sabe a ciencia cierta quién es, cómo hacerlo.
Un gobierno que gobierne no necesita mesas de gobernabilidad, sino que inicia, desde el primer momento de su gestión, provocando un ambiente donde se generen negocios, donde todo el mundo pueda crecer y desarrollarse y donde menos se fastidie a los demás. Si estamos viendo que reviven una mesa de gobernabilidad es porque el Gobierno de la República ha hecho exactamente lo contrario con su constante confrontación, con los saqueos, con la doble moral, con la amenaza permanente de subir impuestos; y la misma línea ha llevado el partido oficial, que desde el primer año de mandato que le dio el pueblo de Guatemala se viene desgranando y desangrando.
Ahora bien, desde nuestra perspectiva no entendemos qué hace el sector privado organizado discutiendo qué con un gobierno cuyos integrantes y representantes no tienen ni credibilidad, ni palabra ni sentido del compromiso y del honor.
Desde nuestro ángulo, el sector organizado empresarial del país se baja un peldaño y, en lugar de negociar la innecesaria gobernabilidad (desde el punto de vista que si cada quién hiciera lo que le corresponde, no estaríamos hablando de élla), se convierte en instrumento gubernamental para que “La Cueva de Alí Babá” siga funcionando; es decir, en productores de tiempo.
No tenemos idea quién o quiénes dirigen o le dan un norte al sector empresarial organizado, pero sí sabemos que, últimamente, pareciera no tener claro su importante papel dentro de la sociedad.
Por ejemplo, y esto nadie nos lo contó, pudimos ver cómo el comunicado que hicieron público frente a unos 50,000 ardorosos ciudadanos, en mayo de 2009, en la Plaza Italia, desarticuló o, por lo menos, desinfló un movimiento cívico sin precedentes, el cual hubiera logrado, con su apoyo, algunas cosas que hoy no son el tema central.
Por supuesto, cambios personales renuevan las instituciones.
Pero el tema, hoy, es cuestionarnos qué hacen sentados a la mesa con un gobierno que busca, reiteradamente, confrontar, que en los acuerdos más simples del pasado ha demostrado terminar haciendo lo que le da en gana y, encima, con interlocutores que públicamente dejaron de ser parte de dicho gobierno desde hace unas semanas.
¡Que no le canten, mañana, a los empresarios e industriales de buena fe que hoy negocian, que no se les advirtió que son simples instrumentos para prolongar, en el tiempo, la confrontación, el saqueo y el desgobierno!
Traigo estas ideas a cuenta, nuevamente, porque si algo es detestable, en política, por lo menos por nuestra parte, es la falta de palabra, la palabra sin honor, el honor sin valor y un valor depreciado, en general, de nuestra escala de valores, valgan todas las redundancias.
Hay quienes han visto, en nuestra trayectoria política, esa característica de mantener la consistencia de valores y líneas de pensamiento, al grado de morir, muchas veces, con las botas puestas, por unas mayorías a veces trogloditas que han sido capaces de pasarnos encima, pero intactos en nuestros principios.
Quienes han observado estas características y se han atrevido a hablarnos abiertamente las ven, a veces, como una debilidad de nuestra parte porque somos perfectamente predecibles, pero nosotros que sabemos cómo manejarnos de esta manera y que hemos sufrido en primera persona los embates de esas mayorías, a veces ignorantes, a veces alevosas y la mayoría de veces ideologizadas, pretendemos ver, en nuestro actuar rectilíneo, una fortaleza.
Todo esto ronda nuestros pensamientos en momentos en que la cúpula empresarial organizada tiene la paciencia de sentarse, nuevamente, a negociar, con el Gobierno de la República, alrededor de una mesa que le han denominado “de gobernabilidad”.
Por un lado, si se hace necesaria una mesa de gobernabilidad es porque el gobierno no ha sido capaz de gobernar, y desde este punto de vista, se discuta lo que se discuta en una reunión a puerta cerrada, no le enseñará a quien lleva las riendas, que en este momento no se sabe a ciencia cierta quién es, cómo hacerlo.
Un gobierno que gobierne no necesita mesas de gobernabilidad, sino que inicia, desde el primer momento de su gestión, provocando un ambiente donde se generen negocios, donde todo el mundo pueda crecer y desarrollarse y donde menos se fastidie a los demás. Si estamos viendo que reviven una mesa de gobernabilidad es porque el Gobierno de la República ha hecho exactamente lo contrario con su constante confrontación, con los saqueos, con la doble moral, con la amenaza permanente de subir impuestos; y la misma línea ha llevado el partido oficial, que desde el primer año de mandato que le dio el pueblo de Guatemala se viene desgranando y desangrando.
Ahora bien, desde nuestra perspectiva no entendemos qué hace el sector privado organizado discutiendo qué con un gobierno cuyos integrantes y representantes no tienen ni credibilidad, ni palabra ni sentido del compromiso y del honor.
Desde nuestro ángulo, el sector organizado empresarial del país se baja un peldaño y, en lugar de negociar la innecesaria gobernabilidad (desde el punto de vista que si cada quién hiciera lo que le corresponde, no estaríamos hablando de élla), se convierte en instrumento gubernamental para que “La Cueva de Alí Babá” siga funcionando; es decir, en productores de tiempo.
No tenemos idea quién o quiénes dirigen o le dan un norte al sector empresarial organizado, pero sí sabemos que, últimamente, pareciera no tener claro su importante papel dentro de la sociedad.
Por ejemplo, y esto nadie nos lo contó, pudimos ver cómo el comunicado que hicieron público frente a unos 50,000 ardorosos ciudadanos, en mayo de 2009, en la Plaza Italia, desarticuló o, por lo menos, desinfló un movimiento cívico sin precedentes, el cual hubiera logrado, con su apoyo, algunas cosas que hoy no son el tema central.
Por supuesto, cambios personales renuevan las instituciones.
Pero el tema, hoy, es cuestionarnos qué hacen sentados a la mesa con un gobierno que busca, reiteradamente, confrontar, que en los acuerdos más simples del pasado ha demostrado terminar haciendo lo que le da en gana y, encima, con interlocutores que públicamente dejaron de ser parte de dicho gobierno desde hace unas semanas.
¡Que no le canten, mañana, a los empresarios e industriales de buena fe que hoy negocian, que no se les advirtió que son simples instrumentos para prolongar, en el tiempo, la confrontación, el saqueo y el desgobierno!
sábado, 10 de julio de 2010
EL TPS, PRORROGADO PARA SALVADOREÑOS, PENDIENTE PARA GUATEMALA
Nos alegró enterarnos, hoy, que ayer fue prorrogado, por 18 meses más, el Estatuto de Protección Temporal, TPS (por sus siglas en inglés), a la comunidad de salvadoreños que viven sin cumplir todos los requisitos legales de migración en Estados Unidos de América.
Lo anterior nos alienta a pensar que el mismo trato habrá de recibir la comunidad migrante guatemalteca que jamás se ha visto beneficiada con un trato preferencial y que, en estos momentos, podría significar la supervivencia de muchas familias que fueron damnificadas por diversos fenómenos naturales, que subsisten en condiciones de pobreza y de pobreza extrema y que el único elemento capaz de brindarle alguna ayuda para no sucumbir de inanición es el esfuerzo personal de algún familiar que les remita algo de lo que logre ganar en ese país del norte.
Nuestra petición pública de apoyo al otorgamiento del TPS ha sido mucho más exitosa de lo esperado. Tenemos el gusto de comunicar a nuestros lectores que hemos solicitado una cita con el embajador de Estados Unidos de América en nuestro país para poder hacerle entrega personal del apoyo, por el momento, de unos 145,000 guatemaltecos que entienden la situación y han manifestado su acuerdo de apoyar esta solicitud de carácter cívico y humanitario. Sólo esperemos que la cita la otorguen pronto para poder trasladar y hacer evidente este inusitado apoyo, proveniente de lo más profundo de nuestra sociedad, las comunidades más alejadas del país y, por ende, donde mayor dificultad existe para concretar un esfuerzo de esta naturaleza.
Nos alegramos por los salvadoreños que, con esta declaración, obtienen un período adicional de tranquilidad para su comunidad trabajadora en el norte. Nos alegramos también por las autoridades estadounidenses que prorrogaron el estatuto.
Si los empresarios canadienses están pidiendo que lleguen más trabajadores guatemaltecos en forma legal para emprender labores temporales allá, es porque los chapines, como lo he afirmado, no llegan a causar problemas sino a esforzarse. Sólo falta que así lo vean y comprendan quienes tienen en sus manos el otorgamiento del mismo trato que le dan a otras comunidades a nuestros connacionales.
Lo anterior nos alienta a pensar que el mismo trato habrá de recibir la comunidad migrante guatemalteca que jamás se ha visto beneficiada con un trato preferencial y que, en estos momentos, podría significar la supervivencia de muchas familias que fueron damnificadas por diversos fenómenos naturales, que subsisten en condiciones de pobreza y de pobreza extrema y que el único elemento capaz de brindarle alguna ayuda para no sucumbir de inanición es el esfuerzo personal de algún familiar que les remita algo de lo que logre ganar en ese país del norte.
Nuestra petición pública de apoyo al otorgamiento del TPS ha sido mucho más exitosa de lo esperado. Tenemos el gusto de comunicar a nuestros lectores que hemos solicitado una cita con el embajador de Estados Unidos de América en nuestro país para poder hacerle entrega personal del apoyo, por el momento, de unos 145,000 guatemaltecos que entienden la situación y han manifestado su acuerdo de apoyar esta solicitud de carácter cívico y humanitario. Sólo esperemos que la cita la otorguen pronto para poder trasladar y hacer evidente este inusitado apoyo, proveniente de lo más profundo de nuestra sociedad, las comunidades más alejadas del país y, por ende, donde mayor dificultad existe para concretar un esfuerzo de esta naturaleza.
Nos alegramos por los salvadoreños que, con esta declaración, obtienen un período adicional de tranquilidad para su comunidad trabajadora en el norte. Nos alegramos también por las autoridades estadounidenses que prorrogaron el estatuto.
Si los empresarios canadienses están pidiendo que lleguen más trabajadores guatemaltecos en forma legal para emprender labores temporales allá, es porque los chapines, como lo he afirmado, no llegan a causar problemas sino a esforzarse. Sólo falta que así lo vean y comprendan quienes tienen en sus manos el otorgamiento del mismo trato que le dan a otras comunidades a nuestros connacionales.
EL RETROCESO EN EL PROCESO DE COLMAR LAS NECESIDADES BÁSICAS
Abraham Maslow formuló, en 1943, una teoría acerca de cómo el ser humano jerarquiza sus necesidades y de cómo, en la medida que va satisfaciendo las más básicas, sus deseos se van sofisticando, creándole nuevas y más complejas necesidades.
Es famosa, entonces, la Pirámide de Maslow, que está conformada, en su base, por las necesidades de tipo fisiológico como respirar, comer, dormir, descansar, reproducirse; continúa por otro estadio que ya viene siendo característico de la vida humana y que denomina de seguridad, en donde entra la seguridad física, la del empleo, la de salud, la familiar, la de recursos económicos, la propiedad privada; luego, el autor contempla otra fase, característica de la vida social, que contempla la intimidad de la pareja, la amistad, el afecto, la fraternidad; en la medida que el ser humano se siente realizado en este tipo de necesidades sociales, el autor contempla el arribo a otro nivel de pretensiones por llenar, la etapa del reconocimiento en donde ya no basta la simple amistad o intimidad sino se habla del autorreconocimiento, el respeto, la sensación de éxito, la autoconfianza; así, hasta llegar al pico de la pirámide en que lo que se ha establecido es la etapa superior de la autorrealización, en donde la satisfacción de todas las necesidades anteriormente enumeradas se dan por sentado y la necesidad que ahora tiene el ser humano es de ser creativo, espontáneo, de ser capaz de resolver el mayor problema, de vivir sin prejuicios y de acuerdo con su moralidad, es decir, nada que ver con lo material o lo fisiológico.
La pirámide funciona bajo el entendido que los seres humanos no volteamos a ver las necesidades del nivel superior en la medida que no hemos satisfecho las del nivel inmediatamente inferior. Si la mente la tenemos ocupada en resolver cómo poner comida en el plato todos los días, según el autor difícilmente veremos un hombre o una mujer preocupados por preservar la seguridad familiar; si no tiene asegurados sus ingresos posiblemente no lo veremos pensando en temas altruistas o fraternales, y menos pensando en sensaciones de éxito o de confianza en sí mismo, y mucho menos entrará en una etapa creativa.
Coincidentemente, pensamos nosotros, la parte ancha de la pirámide es donde cabe más gente, donde está la mayoría de la población del planeta; la punta de la pirámide es donde están las élites, las minorías que tienen satisfechas todas sus necesidades materiales y que han entrado en la etapa en que sus necesidades son de otro tipo.
En nuestros países, que los países ricos, industrializados ya no quieren llamar del tercer mundo sino, eufemísticamente, les han dado en llamar en vías de desarrollo, las grandes mayorías se encuentran en el primer estadio, en la base de la pirámide, en donde la gente está inmersa, en sus actividades diarias, en la manera de resolver sus necesidades de techo, de comida, de agua, de energía para cocinar.
Por eso vemos tantos tugurios y cinturones de pobreza en los centros urbanos y alrededor de las antiguas líneas del ferrocarril; son miles de personas que no han resuelto su problema de techo y que todos los días tienen que ver, la mayoría, junto con otros millones que no viven en centros urbanos sino dispersos en el interior de nuestros países, viendo qué comen, buscando algún trabajito para conseguir unos centavos para ese día, poniendo a los niños a acarrear agua en botes y empleando las mujeres más de la mitad del día en viajar grandes distancias para conseguir leña para cocinar y acarrearla, muchas veces después de apropiársela indebidamente.
Es por eso que nuestros países producen tantos migrantes en busca de otro tipo de oportunidades, y por esas mismas razones es que quienes migran y consiguen esa anhelada oportunidad de trabajo, comienzan a enviar sus remesas, porque no se olvidan las circunstancias que vivieron y que produjeron su éxodo, que son las mismas que saben que siguen viviendo sus seres queridos que quedaron atrás.
Ahora bien, no recuerdo haber leído o discutido que la pirámide funcionara al revés, que personas que ya estaban en un estadio de algún tipo de necesidades cubiertas y en búsqueda de satisfacer otro tipo de inquietudes, se viese forzada a bajar un peldaño en esa pirámide imaginaria, y regresar a tener que cubrir necesidades que ya daba por sentadas que las tenía resueltas.
Eso es lo que hemos visto suceder con los fenómenos naturales en los últimos tiempos.
Pongo por ejemplo a muchas personas que vivían en las cercanías del Volcán de Pacaya, que ya tenían el título de propiedad del lugar donde vivía, su casa formal con techo de lámina o, inclusive, de terraza fundida, sus plantíos y potreros, sus negocios de venta de almácigos, sus pick ups para salir a comerciar, etcétera, y que de la noche a la mañana se han quedado sin nada y, encima, con ríos de lava petrificados sobre lo que antes eran pastos para sus animales.
Están, también, miles de damnificados por los deslaves, las inundaciones, muchos de ellos que se han escapado de morir y han quedado lastimados, quebrados y, encima, en un proceso de duelo porque han perdido varios familiares junto con sus viviendas que fueron destruidas.
Muchas de estas personas, hay que entenderlo, estaban en un estadio de clase pobre media, de clase pobre alta o de clase media baja, pero hoy se enfrentan a los sufrimientos que produce desenvolverse en el marco de la pobreza extrema, con el agravante que no provienen de ese estadio sino de uno donde ya tenían algunas necesidades básicas satisfechas y hoy no las pueden cubrir.
Encima, es inmoral que la ayuda, que el socorro que hoy les es urgente, tenga que esperar porque tiene que estar encabezado por la Primera Dama, o que se vean compelidos a entregar sus datos personales al partido político oficial para poder acceder a algún tipo de apoyo.
Es probable, por las penas que están pasando, que muchos de estos connacionales que han sido golpeados por la naturaleza y que hoy tratan de ver de qué manera sobreviven sin mayor apoyo que el de las personas e instituciones de buena voluntad, que ninguno de ellos tenga la oportunidad de leer estas líneas, pero nos queda la satisfacción de poder plasmar estas ideas para que cada vez más gente comprenda el inmenso dolor que ha de significar no sólo perder todo sino hacerlo cayendo a estadios de necesidades que se tienen que cubrir que antes estaban cubiertos.
Ponernos en la posición de ellos (que no en los zapatos, que muchos de ellos carecen hasta de ellos) no nos hace ningún mal, nos sensibiliza y nos conmueve a ponernos de su lado, especialmente en estos momentos en que la sensación de que la erupción o la tormenta ya pasaron, lo cual, en las vidas de los damnificados, no es cierto.
Es famosa, entonces, la Pirámide de Maslow, que está conformada, en su base, por las necesidades de tipo fisiológico como respirar, comer, dormir, descansar, reproducirse; continúa por otro estadio que ya viene siendo característico de la vida humana y que denomina de seguridad, en donde entra la seguridad física, la del empleo, la de salud, la familiar, la de recursos económicos, la propiedad privada; luego, el autor contempla otra fase, característica de la vida social, que contempla la intimidad de la pareja, la amistad, el afecto, la fraternidad; en la medida que el ser humano se siente realizado en este tipo de necesidades sociales, el autor contempla el arribo a otro nivel de pretensiones por llenar, la etapa del reconocimiento en donde ya no basta la simple amistad o intimidad sino se habla del autorreconocimiento, el respeto, la sensación de éxito, la autoconfianza; así, hasta llegar al pico de la pirámide en que lo que se ha establecido es la etapa superior de la autorrealización, en donde la satisfacción de todas las necesidades anteriormente enumeradas se dan por sentado y la necesidad que ahora tiene el ser humano es de ser creativo, espontáneo, de ser capaz de resolver el mayor problema, de vivir sin prejuicios y de acuerdo con su moralidad, es decir, nada que ver con lo material o lo fisiológico.
La pirámide funciona bajo el entendido que los seres humanos no volteamos a ver las necesidades del nivel superior en la medida que no hemos satisfecho las del nivel inmediatamente inferior. Si la mente la tenemos ocupada en resolver cómo poner comida en el plato todos los días, según el autor difícilmente veremos un hombre o una mujer preocupados por preservar la seguridad familiar; si no tiene asegurados sus ingresos posiblemente no lo veremos pensando en temas altruistas o fraternales, y menos pensando en sensaciones de éxito o de confianza en sí mismo, y mucho menos entrará en una etapa creativa.
Coincidentemente, pensamos nosotros, la parte ancha de la pirámide es donde cabe más gente, donde está la mayoría de la población del planeta; la punta de la pirámide es donde están las élites, las minorías que tienen satisfechas todas sus necesidades materiales y que han entrado en la etapa en que sus necesidades son de otro tipo.
En nuestros países, que los países ricos, industrializados ya no quieren llamar del tercer mundo sino, eufemísticamente, les han dado en llamar en vías de desarrollo, las grandes mayorías se encuentran en el primer estadio, en la base de la pirámide, en donde la gente está inmersa, en sus actividades diarias, en la manera de resolver sus necesidades de techo, de comida, de agua, de energía para cocinar.
Por eso vemos tantos tugurios y cinturones de pobreza en los centros urbanos y alrededor de las antiguas líneas del ferrocarril; son miles de personas que no han resuelto su problema de techo y que todos los días tienen que ver, la mayoría, junto con otros millones que no viven en centros urbanos sino dispersos en el interior de nuestros países, viendo qué comen, buscando algún trabajito para conseguir unos centavos para ese día, poniendo a los niños a acarrear agua en botes y empleando las mujeres más de la mitad del día en viajar grandes distancias para conseguir leña para cocinar y acarrearla, muchas veces después de apropiársela indebidamente.
Es por eso que nuestros países producen tantos migrantes en busca de otro tipo de oportunidades, y por esas mismas razones es que quienes migran y consiguen esa anhelada oportunidad de trabajo, comienzan a enviar sus remesas, porque no se olvidan las circunstancias que vivieron y que produjeron su éxodo, que son las mismas que saben que siguen viviendo sus seres queridos que quedaron atrás.
Ahora bien, no recuerdo haber leído o discutido que la pirámide funcionara al revés, que personas que ya estaban en un estadio de algún tipo de necesidades cubiertas y en búsqueda de satisfacer otro tipo de inquietudes, se viese forzada a bajar un peldaño en esa pirámide imaginaria, y regresar a tener que cubrir necesidades que ya daba por sentadas que las tenía resueltas.
Eso es lo que hemos visto suceder con los fenómenos naturales en los últimos tiempos.
Pongo por ejemplo a muchas personas que vivían en las cercanías del Volcán de Pacaya, que ya tenían el título de propiedad del lugar donde vivía, su casa formal con techo de lámina o, inclusive, de terraza fundida, sus plantíos y potreros, sus negocios de venta de almácigos, sus pick ups para salir a comerciar, etcétera, y que de la noche a la mañana se han quedado sin nada y, encima, con ríos de lava petrificados sobre lo que antes eran pastos para sus animales.
Están, también, miles de damnificados por los deslaves, las inundaciones, muchos de ellos que se han escapado de morir y han quedado lastimados, quebrados y, encima, en un proceso de duelo porque han perdido varios familiares junto con sus viviendas que fueron destruidas.
Muchas de estas personas, hay que entenderlo, estaban en un estadio de clase pobre media, de clase pobre alta o de clase media baja, pero hoy se enfrentan a los sufrimientos que produce desenvolverse en el marco de la pobreza extrema, con el agravante que no provienen de ese estadio sino de uno donde ya tenían algunas necesidades básicas satisfechas y hoy no las pueden cubrir.
Encima, es inmoral que la ayuda, que el socorro que hoy les es urgente, tenga que esperar porque tiene que estar encabezado por la Primera Dama, o que se vean compelidos a entregar sus datos personales al partido político oficial para poder acceder a algún tipo de apoyo.
Es probable, por las penas que están pasando, que muchos de estos connacionales que han sido golpeados por la naturaleza y que hoy tratan de ver de qué manera sobreviven sin mayor apoyo que el de las personas e instituciones de buena voluntad, que ninguno de ellos tenga la oportunidad de leer estas líneas, pero nos queda la satisfacción de poder plasmar estas ideas para que cada vez más gente comprenda el inmenso dolor que ha de significar no sólo perder todo sino hacerlo cayendo a estadios de necesidades que se tienen que cubrir que antes estaban cubiertos.
Ponernos en la posición de ellos (que no en los zapatos, que muchos de ellos carecen hasta de ellos) no nos hace ningún mal, nos sensibiliza y nos conmueve a ponernos de su lado, especialmente en estos momentos en que la sensación de que la erupción o la tormenta ya pasaron, lo cual, en las vidas de los damnificados, no es cierto.
viernes, 9 de julio de 2010
¿LUCHAS INTERNAS EN EL OFICIALISMO?
La muerte violenta, anoche, del ex diputado Obdulio Solórzano Montepeque (junto a su piloto, quien recibió 35 balazos), me recuerda las muertes violentas de los diputados Carlos Hipólito Miralda Roca (junto a su asistente, en Cuilapa, Santa Rosa) y Mario Pivaral (frente a las puertas de la sede partidaria), todos miembros del actual partido oficial, la Unidad Nacional de la Esperanza, UNE, y me hace analizar todas las señales que vienen de este polémico partido político y vincularlas a escenarios mentales que podrían estar sucediendo.
Los asesinatos anteriores de diputados se dieron, aunque se haya dicho que por causas relacionadas al narcotráfico (declaraciones cómodas efectuadas por el entonces Secretario General, Álvaro Colom), en medio de tensiones de diferentes facciones dentro del mismo partido; las del segundo nombrado, según se dijo, encabezando un movimiento disidente; las del último mencionado, en medio de luchas por encabezar la dirigencia en Alta Verapaz.
El asesinato de anoche se da, curiosamente, a los pocos días que Roberto Alejos, Presidente del Congreso de la República, renunciara del Comité Ejecutivo del partido oficial bajo el pretexto que este tiene una agenda distinta y que necesita toda la libertad para dedicarse a su tarea de dirigir el Organismo Legislativo, pero el Presidente de la República sale al paso diciendo que lo que sucede es que Alejos tiene un proyecto político distinto, lo cual es clara señal, si no de un rompimiento total, sí de tensiones internas que podrían estar vinculadas a los hechos de sangre de hace unas horas.
No es secreto que la denominada Primera Dama, Sandra Torres, se muere por ser la candidata presidencial de ese partido político, pero tampoco lo es el enorme desgaste que ella misma, con su estilo personal, le ha causado a su partido, lo cual, a estas alturas, tiene que comenzar a percibirse por las bases y, como es natural, estas empiezan a inquietarse, a desesperarse y voltean a ver qué otros liderazgos están disponibles. Es ley natural.
Pensar, entonces, que el Presidente del Congreso, que pertenece al mismo partido, que ha hecho un buen papel al frente de dicho Organismo y que maneja buena prensa, es visto por algunas bases como alternativa menos polémica y sin limitaciones legales discutibles, no es cosa del otro mundo.
Es lógico imaginar, consecuentemente, que puede existir, en lo interno del partido oficial, una guerra sorda y no declarada, hasta hace poco, por los liderazgos que encabezan las corrientes que siempre se dan dentro de los partidos políticos.
Ojalá no estemos en el umbral de un mayor derramamiento de sangre.
Lo que dará una pauta de lo que sucede alrededor de estos temas es la posible salida del cargo de Secretario Privado de la Presidencia de la República del hermano del Presidente del Congreso, Gustavo Alejos, y la lucha interna por la Secretaría General del partido.
Si nada sucede es porque, quizás, me estoy volviendo viejo; pero son señales muy claras las que mis antenas perciben como para pasar desapercibidas y que no sirvan para descifrar lo que, en el futuro cercano, podría suceder en el seno del oficialismo.
Ahora bien, si lo que me atrevo a predecir comienza a hacerse evidente, con mayor razón deberá la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, dejar de no involucrarse con este tipo de actos delictivos, e investigar a fondo qué está pasando y de dónde viene tanto asesinato dentro de las filas uneístas.
Ya lo dije hace poco más de un año en una entrevista radial a raíz del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg y hoy lo repito: yo no creo que el Presidente Colom sea alguien que mande a matar gente, pero hay que estar atento a la gente que lo rodea.
Los asesinatos anteriores de diputados se dieron, aunque se haya dicho que por causas relacionadas al narcotráfico (declaraciones cómodas efectuadas por el entonces Secretario General, Álvaro Colom), en medio de tensiones de diferentes facciones dentro del mismo partido; las del segundo nombrado, según se dijo, encabezando un movimiento disidente; las del último mencionado, en medio de luchas por encabezar la dirigencia en Alta Verapaz.
El asesinato de anoche se da, curiosamente, a los pocos días que Roberto Alejos, Presidente del Congreso de la República, renunciara del Comité Ejecutivo del partido oficial bajo el pretexto que este tiene una agenda distinta y que necesita toda la libertad para dedicarse a su tarea de dirigir el Organismo Legislativo, pero el Presidente de la República sale al paso diciendo que lo que sucede es que Alejos tiene un proyecto político distinto, lo cual es clara señal, si no de un rompimiento total, sí de tensiones internas que podrían estar vinculadas a los hechos de sangre de hace unas horas.
No es secreto que la denominada Primera Dama, Sandra Torres, se muere por ser la candidata presidencial de ese partido político, pero tampoco lo es el enorme desgaste que ella misma, con su estilo personal, le ha causado a su partido, lo cual, a estas alturas, tiene que comenzar a percibirse por las bases y, como es natural, estas empiezan a inquietarse, a desesperarse y voltean a ver qué otros liderazgos están disponibles. Es ley natural.
Pensar, entonces, que el Presidente del Congreso, que pertenece al mismo partido, que ha hecho un buen papel al frente de dicho Organismo y que maneja buena prensa, es visto por algunas bases como alternativa menos polémica y sin limitaciones legales discutibles, no es cosa del otro mundo.
Es lógico imaginar, consecuentemente, que puede existir, en lo interno del partido oficial, una guerra sorda y no declarada, hasta hace poco, por los liderazgos que encabezan las corrientes que siempre se dan dentro de los partidos políticos.
Ojalá no estemos en el umbral de un mayor derramamiento de sangre.
Lo que dará una pauta de lo que sucede alrededor de estos temas es la posible salida del cargo de Secretario Privado de la Presidencia de la República del hermano del Presidente del Congreso, Gustavo Alejos, y la lucha interna por la Secretaría General del partido.
Si nada sucede es porque, quizás, me estoy volviendo viejo; pero son señales muy claras las que mis antenas perciben como para pasar desapercibidas y que no sirvan para descifrar lo que, en el futuro cercano, podría suceder en el seno del oficialismo.
Ahora bien, si lo que me atrevo a predecir comienza a hacerse evidente, con mayor razón deberá la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, dejar de no involucrarse con este tipo de actos delictivos, e investigar a fondo qué está pasando y de dónde viene tanto asesinato dentro de las filas uneístas.
Ya lo dije hace poco más de un año en una entrevista radial a raíz del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg y hoy lo repito: yo no creo que el Presidente Colom sea alguien que mande a matar gente, pero hay que estar atento a la gente que lo rodea.
Etiquetas:
asesinatos,
Crisis Política
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