lunes, 14 de febrero de 2011

LA VERDADERA SOLIDARIDAD DE ÁLVARO COLOM

Dinero sobra en nuestro país para que el gobierno haga publicidad, y la última está relacionada con el legado político que nuestro actual desgobernante cree, a pie juntillas, que le va a dejar al país.

Sin embargo, carece totalmente de solidaridad la endeudada que le está dejando, sin precedente alguno, a varias generaciones de guatemaltecos y guatemaltecas que no han nacido todavía, pero que se acordarán de él.

Nada tiene de solidario que nos sigan extorsionando, asaltando y asesinando en las calles, en los medios de transporte público y hasta dentro de nuestros hogares, si los recursos destinados a prevenir el crimen, a investigar los hechos delictivos, a patrullar, a entrenar a nuestros policías, a armarlos y a pagarles bien, no digamos los fiscales e investigadores que tienen que aportar la prueba, hacen los diputados como que los aprueban pero luego nuestro paladín de la solidaridad ordena su transferencia, por cientos de millones de quetzales, hacia otros programas en donde tampoco hay sentimientos noblemente solidarios, sino clientelismo político.

¿Dónde está la gestión solidaria de un gobierno que abre comedores, supuestamente para la gente necesitada, pero produce un país que ya se gana el deshonroso título del más desnutrido? ¿Será que quienes se mueren de hambre son todos esos hombres de chaleco con números y casco de moto que pasan a almorzar por Q.3.00? ¿O lo hacen porque es en los centros urbanos que no logran terminar de engañar a la gente para que voten por ellos?

¿Será solidario un país en donde pequeñines llevan semanas sin tener un maestro en su escuela, pero al abogado del sindicato de maestros, cuñado del "solidario" Presidente de la República, le tocan decenas de millones de quetzales de honorarios por haber "asesorado" en la firma del último Pacto Colectivo de Condiciones de Trabajo?

Es extraña esa solidaridad que tanto se publicita en un país en donde los alcaldes del interior del país tienen que despedir gente porque el Gobierno Central les hace recortes en las asignaciones presupuestarias, mientras las cuñadas y sobrinas del Primer Mandatario se quedan con millonarias comisiones por endeudar a las municipalidades en el Instituto de Fomento Municipal.

Pero lo que más solidario ha de sentir ese Presidente que nos manda a que nos conformemos con que nos asalten y nos maten, es el efecto multiplicador que tiene el infame y escandaloso aumento al precio del quintal de abono triple quince, el cual ahora se lo venden al campesino en Q.340.00.

¿Cómo no va a subir el precio del tomate, del limón, de la papa, de las tortillas, de todas las verduras? ¡Eso sí es solidaridad, pero con los financistas de su campaña que, casualmente, también manejan el monopolio de los fertilizantes!

¡Quién sabe! También existe otro caso de extraña solidaridad: el aumento del salario mínimo por decisión unilateral de quien se cree rey, no gobernante, medida que favoreció sólo a quienes ganan, precisamente, el salario mínimo, pero afectó a todo el resto de ciudadanos, especialmente las amas de casa y niños, pues uno de los primeros efectos, casi inmediatos, fue el aumento del precio del pan popular. ¿O es que es tan listo que piensa que los panaderos saben magia y no tienen que pagar salarios?

Otro efecto perverso de esta medida "diz que solidaria" fue el enorme despido de personal en las fábricas, maquilas, fincas y comercios, debido a que los patronos no aguantaron con el aumento, olvidándosele al "solidario Presidente" que mucha gente humilde, por humilde que sea, como el dueño de una tienda de barrio o de un microbús, muchas veces también es patrono.

Con "solidaridades" así, aliviados estamos.

1 comentario:

  1. Solidario con Fidel, con Chavez, con Ortega, con su familia que es la única que progresa, con sus cuentas en dolares y las de su mujer, con sus cuñados, sobrinos políticos y hasta con su suegra, pero al pueblo de a pie que se lo lleve la mula. Ojalá que todos nos unamos para repudiar a esta nefasta "cosa nostra" guatemalteca cada vez que oigamos uno de los anuncios que promocionan su legado de solidaridad

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