lunes, 16 de noviembre de 2009

EUROLAT Y LA CRISIS POLÍTICA HONDUREÑA. NUEVA MANIPULACIÓN DE LA "COORDINADORA"

Los días jueves 29 y viernes 30 de octubre de 2009, en Panamá, República de Panamá, tuvo lugar la reunión de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, EUROLAT.



La movilización no es poca cosa. Sólo por parte del Parlamento Centroamericano han de haber acudido entre 17 y 20 personas, haciendo que cada viaje sea bastante oneroso para las alicaídas arcas del parlamento regional. Por parte de América Latina también están representados el MERCOSUR, el Parlamento Andino, el PARLATINO y, me parece, el Parlamento Amazónico.



Son reuniones generalmente serias, programadas con suficiente antelación, con documentos de soporte que han sido repartido con tiempo para el estudio de quienes deban participar en los debates de las 3 diferentes comisiones que, para efectos de trabajo, se han constituido de manera permanente.



Sin embargo, esta vez, la reunión de EUROLAT fue, hasta donde nos enteramos, prácticamente tomada por asalto por la ex canciller hondureña, Patricia Rodas, del anterior gobierno, el de Manuel Zelaya, interrumpiendo completamente el trabajo programado de las comisiones, a quienes los invitaron a salir de los salones en donde ya estaban reunidos, para pasar a otro en donde los tuvo más de cuatro horas hablando del caso hondureño.



Según me he enterado, todo giraba alrededor del tema que, antes del 5 de noviembre, su líder, Manuel Zelaya, iba a ser restituido en el ejercicio de la Presidencia de la República, dándole una lectura antojadiza al Acuerdo Guaymuras, que no es eso lo que establece por las partes.



Dicen que todos los seguidores de Manuel Zelaya aplaudían, a excepción de la "Coordinadora", presente en su calidad de ex-presidenta, la cual no le corresponde porque fue electa en un proceso viciado y totalmente ilegal. La famosa "Coordinadora de Debates", dicen, estaba escéptica al respecto, pero aprovechó muy bien la ocasión para hacerse la víctima y conseguir, según se puede leer en el texto de la Declaración de 30 de octubre de la Mesa Directiva de dicha Asamblea Plenaria, el cual, para facilidad de mis lectores, pueden encontrar en este vínculo(http://www.europarl.europa.eu/intcoop/eurolat/documents/declarations/honduras2009/794942es.pdf), apoyo para su persona porque está demandada por el Ministro de la Defensa de Honduras por difamación, por calumnia o algo por el estilo, el cual pueden leer en el punto cinco.



Baste decir, en aras del sentido común y la legalidad, que no es consiguiendo apoyos políticos en instancias ajenas que se van a desvanecer los cargos de índole penal que tienen, obligatoriamente, que ventilarse en los tribunales de justicia del país donde se han cometido actos antijurídicos. Ésa es otra manipulación de la "Coordinadora".

sábado, 14 de noviembre de 2009

LA ÚLTIMA TRAGEDIA DE EL SALVADOR

La vulnerabilidad de los países centroamericanos ha quedado, nuevamente, en evidencia, con las, hasta ahora, 152 muertes, 68 desaparecidos y centenares de heridos, viviendas destrozadas y daños a la infraestructura en El Salvador, con ocasión del paso del huracán Ida, por la costa atlántica, y el sistema de baja presión en la costa pacífica, que ocasionó lluvias bastante fuertes durante unos tres días.

Casi todas las notas que he publicado, hasta hoy, en este blog dedicado a comentar por qué las actuaciones políticas tienen que ir acompañadas de la legalidad y del sentido común, han sido para criticar y denunciar abusos y situaciones creadas por los pseudo líderes de la región. Hoy es al contrario.

Realmente es gratificante haber podido escuchar las declaraciones del Presidente de El Salvador, Mauricio Funes, las que fueron transmitidas en vivo a través de Emisoras Unidas, a raíz de estos sucesos causados por la naturaleza. La rapidez con que estaba actuando, la claridad de sus ideas, el basamento en la legalidad cuando menciona la autorización que estaban, en esos momentos, solicitando a una entidad multilateral, con el objeto de contar con el aval para hacer un cambio de destino de recuros, por más de US$.120.0 millones, para poder apoyar, con recursos ya situados en ese país, a las poblaciones necesitadas de atención en estos momentos.

Valdría la pena como ejercicio que alguien pueda hacer, comparar la manera como el Presidente Funes está atendiendo esta emergencia, y cómo atenderá a las poblaciones afectadas cuando ya no sea emergencia, con el calvario que muchas comunidades, en Guatemala, tuvieron que sufrir y continúan padeciendo a raíz de la tormenta tropical Stan, acaecida hace varios años.

La atención a esas comunidades salvadoreñas afectadas en esta oportunidad, estoy seguro, será muchísimo mejor que la que en años ha podido brindársele a las comunidades guatemaltecas, aseveración que me atrevo a hacer con base en mi experiencia, mi sentido común y ese olfato que me indica que el Presidente Funes no va a dejar abandonada a su gente cuando sus penas y tristezas ya no sean noticia. ¡Así es como debe actuarse!

En lo que asevero en esta nota me juego mi prestigio personal como vaticinador de eventos, pero insisto en la seguridad que tengo de que así será.

Mi solidaridad a todas las familias salvadoreñas que hoy están sufriendo una pérdida de un ser querido o la pérdida de bienes materiales, pero a la vez mi felicitación por tener un Presidente que está a la altura de las circunstancias.

viernes, 13 de noviembre de 2009

¡¡¡¡¡ ME LLEVO MI PELOTA !!!!!

Cual niño rico y consentido por su mami, Manuel Zelaya, el que fuera Presidente de la República de Honduras hasta el 28 de junio de 2009, desautoriza lo actuado por sus propios delegados en la Comisión de Diálogo que suscribieran, junto con los delegados del gobierno de transición de Roberto Micheletti, el Acuerdo Guaymuras que contempla la instalación de una Comisión de Verificación, la constitución de un Gobierno de Unidad y Reconciliación, la solicitud para que el Congreso Nacional, en consulta con la Corte Suprema de Justicia y otras instancias, resuelva sobre una ficción jurídica que consiste en la posibilidad de retrotraer la situación de Manuel Zelaya al estado en que estaban las cosas antes del 28 de junio mencionado, el respaldo al Proceso de Elección de nuevas autoridades y la instalación, el año entrante, de la Comisión de la Verdad.

Es como ver a un niño regordete e inútil para jugar, pero dueño de la pelota, perseguirla hasta recuperarla y retirarse del campo de juegos, abrazándola, porque una decisión del árbitro le fue adversa. ¡Por favor!

Según entendemos, el proceso iniciado con el Acuerdo de Guaymuras está en marcha tal y como fue previsto. No se ha hecho absolutamente nada en contra del mismo, ni siquiera del calendario incompleto que contempla en su texto, como no sea haber dejado de instalar el Gobierno de Unidad y Reconciliación en la fecha prevista.

Ya se instaló la Comisión de Verificación; ya se tienen los candidatos para integrar el Gobierno de Unidad por todas las partes involucradas, a excepción de la de Manuel Zelaya, lo que ha ocasionado solicitudes (a nuestros ojos, ruegos), de parte del gobierno de transición, para que proponga a las personas que, a su juicio, podrían integrar dicho gobierno.

Ahora bien, el Acuerdo Guaymuras prevé que dicha instalación debió darse, a más tardar, el 5 de noviembre en curso (es decir, dicho acuerdo contempla la posibilidad de que se hubiera instalado antes de esa fecha). Si el 30 de octubre pasado se le entregó al Congreso hondureño la solicitud para entrar a conocer el tema, ¿cómo es posible que Manuel Zelaya haya remotamente pensado que, a más tardar el 5 de noviembre, con todo y el fin de semana de por medio, el mismo iba a solicitar la opinión de la Corte Suprema de Justicia y de"las instancias que considere pertinentes...", a recibir los informes de dichas instancias, a reunirse para inmediatamente resolver nombrarlo para que él y solamente él pudiese instalar al mencionado Gobierno de Unidad y Reconciliación? ¡Otra vez: por favor!

Ahora despotrica en contra de Estados Unidos y su cambiante política con relación a su caso, dice.

Ya es hora de que el mundo, en manos de algunos líderes ideologizados, abran los ojos con relación a esta otra manipulación, y le brinden a Honduras y a los hondureños el respeto que se merecen. Se los he venido cantando por este medio: Manuel Zelaya es un sociópata.

El Acuerdo de Guaymuras, como no sea la concesión de Roberto Micheletti de andar esperando que a Manuel Zelaya se le dé la gana nombrar sus delegados para constituir el Gobierno de Unidad y Reconciliación, ha venido siendo cumplido por quienes ejercen el gobierno, por las demás instituciones hondureñas involucradas y por la sociedad civil.

Ojalá las personas sensatas del mundo sí comprendan mejor que los líderes que los representan en el mundo la incómoda situación en que, innecesariamente, siguen poniendo a Honduras y a los hondureños.

jueves, 12 de noviembre de 2009

EL ÚLTIMO PATALEO DE LA COORDINADORA DE DEBATES

Para todos aquellos lectores de este blog que durante algunos meses han venido siguiendo las ilegalidades cometidas por la diputada hondureña Gloria Guadalupe Oquelí de Macoto, quien quiso asumir la Presidencia de la Junta Directiva del Parlamento Centroamericano mediante la argucia de incluir en el padrón electoral a los Observadores Permanentes de República Dominicana, pero que mediante tres fallos seguidos de la Corte Centroamericana de Justicia, en sendas demandas interpuestas por varios diputados que creemos representar a los ciudadanos que desean el respeto a la legalidad, fue declarado ilegal el proceso de elección mediante el cual asumiera una presidencia espuria, razón por la cual la hemos venido denominando Coordinadora de Debates; en un intento por evadir su responsabilidad, por desviar la atención o simplemente por patalear, presentó varios recursos de aclaración y de ampliación en contra de las referidas sentencias.

Ahora, nuevamente, la mencionada Corte Centroamericana de Justicia vuelve a fallar, desestimando los frívolos recursos, los cuales, entendemos, ni siquiera los entró a conocer (así lo decimos porque no hemos recibido copia de las notificaciones que hicieran al abogado que nos representa en Managua, Nicaragua).

Aprovechamos para aclarar, en beneficio del mejor entendimiento de los ciudadanos que con orgullo representamos, cómo queda la denuncia que, en su oportunidad, hicimos acerca de que la CCJ está copada por el sandinismo, habiendo, efectivamente, resuelto aparentemente a nuestro favor.

Sin entrar a considerar el fondo del fallo con relación a la extensa petición que hiciéramos en nuestro libelo de demanda, podemos afirmar, hoy, lo siguiente:

  1. Las tres demandas planteadas más o menos en el mismo sentido, no pueden haber sido resueltas a nuestro favor, en virtud que ninguno de los accionantes pidió absolutamente nada en favor de sí mismo; las tres sentencias, por lo menos en cuanto a la presidencia espuria a la cual nos referimos, y a la ocupación espuria de los demás cargos de Junta Directiva 2008-2009, favorecen la legalidad del sistema, brindándole, por lo menos en el aspecto de la participación de los Observadores de República Dominicana, mayor grado de certeza jurídica, estableciendo, en contra de lo que algunos diputados, en su ignorancia, aseveraban, que no es la Asamblea Plenaria del PARLACEN absolutamente autónoma e independiente de hacer lo que le venga en gana, ya que sus actuaciones tienen, forzosamente, que enmarcarse en la normativa legal aplicable, especialmente la concerniente al Tratado Constitutivo de dicha Institución.
  2. Nuestra afirmación de que la CCJ está copada por el sandinismo sigue siendo válida, especialmente tomando en cuenta que el sandinismo, en la apreciación que nos atrevemos a hacer, no se limita al objetado nombramiento y actuación más poitiquera que jurídica (porque ni siquiera puede considerarse una actuación política seria) de los magistrados nicaragüenses en dicha Corte. Es más, en estos últimos días nos hemos enterado de las llamadas personales, diarias, constantes (como las que su hijastra Zoilamérica Narváez narra que le hacía, acosándola sexualmente) para ejercer presión en los fallos relacionados con las tres demandas a que nos referimos, a todos y cada uno de los demás magistrados que integran dicha Corte, del mismísimo Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. Lo anterior, aunado a lo que ya contara anteriormente, de que todos los memoriales defendiendo la ilegalidad dentro de estos procesos, presentados por la "Coordinadora", fueron pensados y redactados por el equipo de abogados de la cancilerría nicaragüense (sandinistas), en una oficina contigua a la del propio Canciller (sandinista), reafirma lo dicho, aún cuando el resto de magistrados comprendiera la legalidad de los argumentos planteados y lo importante que es, para el futuro de la integración de Centroamérica y de la misma Corte, no violentar el marco legal, fallando dignamente y en fidelidad al juramento de hacerlo por los mejores intereses de Centroamérica.
  3. Los diputados que conforman la Asamblea Plenaria que, anteriormente, apoyaron las ilegalidades cometidas, en su gran mayoría han entendido el mensaje de la CCJ, al grado que, en otro intento de pataleo y de manipulación, la otrora Coordinadora de Debates trató, el mismo día de la elección de la Junta Directiva 2009-2010, a través de sus corifeos, de plantear una iniciativa que contemplaba una enmienda al Reglamento Interno con la finalidad de volver a incluir en el padrón electoral, nuevamente, a los Observadores dominicanos, intento que no logró, siquiera, a pesar de las manipulaciones que en su momento haré públicas por este medio, lograr que se admitiera la iniciativa para su discución.

Erravi coordinatorum, aberratum iudicis, autem sed lex, dura lex

martes, 10 de noviembre de 2009

LA DINÁMICA DE LA GEOPOLÍTICA

El mundo en el que crecí era bipolar, en el sentido que las dos grandes superpotencias mundiales posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos de América, por un lado, y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, por el otro, al enfrentarse en esa guerra fría (que en Centroamérica fue caliente), se mantuvieron más o menos contenidas, la una a la otra, durante décadas, con algunos intentos de avanzar hacia territorios de influencia del otro, como el caso de Cuba, que no quedó en el intento sino en un verdadero avance soviético, o el crecimiento de la Organización del Tratado del Atlántico Norte bajo las protestas socialistas, por el otro.

Ahora que se ha conmemorado el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín, paradigma de ese enfrentamiento sordo al que me he referido, me he puesto a reflexionar cómo, en los últimos años, el posicionamiento político de los diferentes países ha venido cambiando.

El derrumbamiento de la URSS rompió el esquema bipolar, dejando por algunos años como superpotencia mundial, casi con exclusividad, a EEUU, pero eso, con el tiempo, ha venido modificándose con el aparecimiento, uno tras otro, de nuevos actores.

Por un lado está la Unión Europea, que de ser una asociación de dos países, Alemania y Francia, puestos de acuerdo acerca del uso común del carbón y del acero (fundamentales, ambos, para fabricar armamento), pronto se convirtió en la Comunidad Europea (que durante mucho tiempo tuvo 12 socios) y ahora, con 23 países miembros y luego de la aprobación del Tratado de Lisboa, no sólo se enfila hacia la elección de la primera persona que haya de ser el Presidente de Europa sino, con una moneda única, fuerte y reconocida ya en todo el mundo, se convierte en la primera potencia económica del mundo, produciendo un peso político fenomenal que se verá incrementado en la medida que comience a funcionar, además, el servicio diplomático europeo, previsto de unos 6000 funcionarios alrededor del mundo.

Por otro lado, el despegue de China en el aspecto económico, que la ha llevado, además, a efectuar algunas reformas políticas, de las cuales considero de vital importancia la renovación de algunos cuadros, importantes ya por su número, del Partido Comunista, lo que ayuda a pensar que todas esas reformas políticas y económicas que ha efectuado tienden a ser irreversibles y a profundizarse (especialmente con lo que le falta, las reformas sociales); teniendo las reservas monetarias internacionales más grandes del mundo (China es, entendemos, el ahorrante número uno de EEUU), le confiere un peso específico impresionante, especialmente tomando en cuenta su gran mercado potencial de alrededor de 1600 millones de personas (de las cuales sólo alrededor de 1300 millones existen oficialmente, según entendemos también).

Paralelamente, no podemos dejar de mencionar que EEUU, lejos de aprovechar esos años en que, en solitario, fue la superpotencia del mundo, ha menguado su capacidad de influir en el mundo, como no sea contagiando al resto de la comunidad global de sus problemas internos, como la última crisis financiera, la cual evolucionó en crisis inmobiliaria y en crisis económica, en general. Las guerras más largas de su historia republicana, la de Afganistán y la de Irak, y por mucho, además, las más costosas, no le han ayudado cuando de influir en otros temas globales se trata.

Los países productores de petróleo, en su conjunto, tienen algún tipo de influencia en el mundo a través de sus simples decisiones de subir o bajar la producción, lo cual se traduce en que haya más abundancia (oferta) o más escasez de crudo y, por ende, que éste valga más, porque no hay tanto como antes, o menos, porque en el mundo hay más del que se puede consumir. Lo anterior influye en los flujos de capitales; y los países que no son productores y que, además, deben comprar moneda dura para pagar esas facturas, son los más susceptibles de ser influidos por este tipo de decisiones tipo cartel.

Ahora bien, en nuestro hemisferio, tradicionalmente de gran influencia estadounidense, las cosas no son como antes y es evidente el surgimiento de nuevos actores.

Es evidente que Venezuela tiene ya varios años, a través de la enorme influencia que da el dinero del petróleo, de venir ejerciendo gran influencia sobre varios países latinoamericanos, comenzando por aquellos que ya tenían gobiernos ideologizados de izquierda como Cuba y Bolivia, para seguir, después, influyendo para que personajes, también de izquierda, vayan asumiendo el poder en otros países, como efectivamente ha pasado en Ecuador, El Salvador, o puede suceder, como en Uruguay, o se mantengan en él, como se pretendía hacer en Honduras, se está tratando de hacer en Nicaragua y, de manera subrepticia, también en Guatemala.

Podríamos discutir, en esta parte de mis reflexiones, si la actuación pasada y presente de Venezuela es geopolítica, estrictamente hablando, o injerencia en los asuntos internos de otros estados. Lo que sí es seguro es que la sola noticia del descubrimiento reciente de una reserva extraordinaria de barriles de petróleo en su territorio, hace que el peso específico de Venezuela pese más cada día.

Una manera de observar cómo se está orquestando este reordenamiento será el nombramiento o reelección del Secretario General de la OEA, actividad que viene dándose desde hace tiempo, girando muchas cosas alrededor de los designios de Caracas, circunstancia que también ha afectado el comportamiento del organismo regional no sólo en la injerencia en asuntos de Honduras, que motivaron hasta su expulsión temporal, como el levantamiento de anteriores medidas, por antidemocrático, hacia el régimen cubano, sin que haya habido mejora alguna en ese contexto.

Además, cuando el Presidente Hugo Chávez habla de prepararse para la guerra con Colombia, hay que pensar bien acerca de lo que está pasando en ese país y de cómo un mal líder en un país influyente, geopolíticamente, puede llevar al caos a todo un continente y a sus instituciones de integración.

No podemos dejar de mencionar a Cuba como eje político, un caso especial que, no teniendo recursos económicos como los demás debido a las décadas de un sistema que no está diseñado para producir, pero que, ante los ojos de algunas naciones, no sólo es respetada sino elevados los designios del viejo dictador a nivel de oráculo. En ese orden de ideas podemos pensar que hoy, en su vejez, Fidel Castro puede que tenga mayor influencia real a nivel de política efectiva que la que anteriormente tuvo como modelo de inspiración de la juventud revolucionaria de los años 1960's, 1970's y 1980's.

En América Latina, por otro lado, tradicionalmente hubo una fuerte influencia geopolítica de México, paladín, a través de la Doctrina Estrada, del respeto mutuo entre los Estados, especialmente en lo concerniente a los asuntos internos de cada quien y a su soberanía. Sin embargo, después de 70 años de mantener su tésis, la misma fue descartada en el año 2000 y, con ello, la estrella de México en la geopolítica latinoamericana declinó o, por lo menos, lo ha venido haciendo paulatina pero sostenidamente.

Hoy, la injerencia de la cancillería brasileña en los problemas internos de Honduras, actuando al margen de los dictados de la ONU y de la OEA, organismos de los cuales es parte, hace pensar que, geopolíticamente hablando, ha surgido un nuevo actor, Brasil, lo cual nos hace pensar que la influencia política va de la mano del crecimiento económico y del bienestar. Es como si los países, siguiendo la pirámide de Maslow, tuvieran el tiempo, la ocasión, la oportunidad, las fuerzas para pensar en cómo actuar para influir en el futuro de sus relaciones para con los demás países, mientras que las naciones pobres están inmersas en sus propios problemas de subsistencia y no tienen tiempo más que para ir, en el día a día, apagando incendios internos.

Hace algunos años hubiese sido impensable que Brasil incursionara, en un área de influencia cercana a México, de la manera que lo ha hecho en el caso de la crisis hondureña que desató el expresidente Manuel Zelaya. Hoy, el vigor de su economía y la confianza en un provechoso porvenir les permite a los brasileños incursionar en esferas de influencia que, antes, no habían recorrido.

De todos modos, es de darse cuenta que estamos viviendo una etapa de transición. Las transiciones políticas, más cuando se dan entre naciones, pueden durar años, lustros, décadas, siglos. Esta etapa ha comenzado pero no sabemos cuándo terminará, si terminará o por dónde, dentro de su evolución, nos encontramos.

Lo importante es, por el momento, entender que hay fuerzas que se están acomodando; unas porque pierden impulso, otras porque tienen mayor empuje y desean ocupar espacios.

sábado, 7 de noviembre de 2009

LA LECTURA DEL ACUERDO GUAYMURAS. INTERPRETACIÓN JURÍDICA-POLÍTICA-SOCIOLÓGICA.

El "Diálogo Guaymuras Acuerdo Tegucigalpa/San José" está escrito en 4 páginas de papel bond tamaño carta, más una adicional que contiene las firmas. Consta de 12 puntos, de los cuales uno, el número 9, es un calendario. Cualquiera que opine con seriedad sobre lo que hoy sucede en Honduras debe leer el documento; si no, como dicen los mismos hondureños, estaría "hablando papadas" (babosadas, en buen chapín; tonterías, para que me entiendan en España).

El papel que hoy está jugando la prensa, tanto la internacional que suele nutrir nuestros medios escritos, radiales y televisivos, como los enviados de prensa nacionales a cubrir la fuente, deja mucho que desear precisamente porque ignoran el documento.

Le han hecho caer el mundo encima a Roberto Micheletti (a quien se empeñan en denominar Presidente de facto y, a su gobierno, gobierno de facto, lo que significa una condena a priori cuando su función es la de informar), por la conformación del Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional, que es el primer punto del documento suscrito por los delegados del gobierno de transición y del depuesto presidente Manuel Zelaya.

Dicho punto establece, efectivamente, que se conformará un gobierno de esa naturaleza, "...integrado por representantes de los diversos partidos políticos y organizaciones sociales, reconocidos por su capacidad, honorabilidad, idoneidad y voluntad para dialogar, quienes ocuparán las distintas Secretarías y Subsecretarías así como otras dependencias del Estado, de conformidad con el artículo 246 y siguientes de la Constitución de la República de Honduras" (las palabras en negrita así vienen en el documento suscrito).

Sobre la conformación del gabinete y conforme al espíritu de las líneas anteriores, podemos decir lo siguiente:

Primero: las partes, al suscribir el Acuerdo, establecen su intención no sólo de conformar un gobierno de unidad sino que cumpla con la función de reconciliar a la sociedad hondureña, dándole una dualidad que no todos los gabinetes de mundo tienen: la de administrar la "res pública" y la de encaminar al país hacia una reconciliación que todos anhelan.

Segundo: los suscriptores del acuerdo, que eran delegados tan sólo de dos partes, en la búsqueda de las personas idóneas para ocupar los cargos, establecen un espectro que no se limita a esas dos partes sino a todos los partidos políticos y a las organizaciones sociales. Honduras es un país bipartidista en donde, según mi experiencia, si gana las elecciones el Partido Nacional, gobiernan los nacionales o "cachurecos"; si gana el Partido Liberal, gobiernan los liberales o "colorados"; de tal manera que este acuerdo así debe entenderse: el gabinete no estará conformado por personas de un solo partido político (que es lo tradicional); es más, se abre la posibilidad para que personas provenientes de las organizaciones sociales, y no sólo de los partidos políticos, gobiernen, administren la cosa pública y ayuden a buscar esa reconciliación que tanto anhelan.

Tercero: los mencionados suscriptores del Acuerdo no sólo abren la posibilidad descrita en el párrafo anterior, sino la califican: no puede ser cualquiera, tiene que ser alguien que tenga no sólamente una de las características, sino el conjunto de características que el punto primero del Acuerdo establece (aunque el texto es confuso, ya que en unas partes hace ver que no son doce puntos de un Acuerdo sino doce acuerdos). Es decir, no puede conformar el gabinete o ser parte de ese Gobierno de Unidad, alguien que tenga reconocida capacidad pero que su honorabilidad sea discutible; o que tenga voluntad para dialogar pero no sea idóneo, o que sea el más honorable de todos pero un perfecto incapaz. Quienes conformen ese pequeño grupo de personas que administrarán la cosa pública y, a la vez buscarán la reconciliación, tienen forzosamente que cumplir con todas las características acordadas.

Cuarto: quienes suscribieron el acuerdo al cual nos venimos refiriendo, no se limitan a hablar del gabinete, palabra que se utiliza para referirse a los colaboradores más cercanos del Presidente de la República, sean Ministros o Secretarios, como en el presente caso; el acuerdo menciona Gobierno de Unidad y Reconciliación y el texto lo amplía a otras dependencias del Estado que no sean las Secretarías o Subsecretarías de Estado.

El texto del punto uno del Acuerdo mezcla, en su segundo párrafo, lo relacionado con la falta de aprobación del Presupuesto General de Ingresos y Egresos, al 28 de junio pasado, e indica que el Gobierno de Unidad y Reconciliación respetará y funcionará sobre la base del recientemente aprobado por el Congreso Nacional, lo cual no tiene mucho que ver con lo que estamos analizando pero da una idea del caos institucional en que Manuel Zelaya tenía a Honduras mientras ejerció la Presidencia de la República.

Los siguientes puntos del Acuerdo Guaymuras son de vital importancia para Honduras y la resolución de su crisis política, pero no nos sirven para efectos del análisis que hoy deseamos efectuar. Se refieren a la Reuncia a Convocar a una Asamblea Nacional Consituyente o a reformar la Constitución en lo irreformable, que es la génesis del problema; sobre la situación de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional; sobre la creación de una Comisión de la Verdad; sobre la normalización de las relaciones internacionales; agradecimientos y consideraciones sobre la entrada en vigencia del mismo.

En esos puntos dispersos hay otros elementos que, para efectos de nuestro análisis, el cual hacemos conforme a los últimos sucesos que consisten en la conformación de lo que la prensa ha denominado el Gabinete de Reconciliación Nacional bajo la dirección del Presidente de facto (el mismo Congreso Nacional lo denominó de transición), Roberto Micheletti, vale la pena destacar, haciendo ver que la interpretación del Acuerdo de Guaymuras debe hacerse, precisamente, integrando sus diferentes partes. En este punto vale destacar que pensamos que, a la interpretación del Acuerdo, le son aplicables algunos de los Principios que rigen para la interpretación de los Tratados: la buena fe (pacta sund servanda), el sentido corriente de los términos, el contexto (aquí se incluye lo que dice el preámbulo), su objeto y fin, sobre la no obligatoriedad cuando no ha habido consentimiento (para lo que corresponde al Congreso Nacional, a la CSJ y otras instituciones), etcétera.

Primeramente nos referiremos a que ambas partes acordaron, en el punto 3, respetar el proceso electoral, y hacen un llamado al puebo hondureño para que participe pacíficamente en dichas elecciones, instando al Tribunal Supremo Electoral a que autorice y acredite misiones internacionales, tanto durante el proceso de elección hasta la declaratoria del resultado, como durante el traspaso de poderes en enero de 2010. Ahora es lamentable volver a leer declaraciones en el sentido contrario, cuando los electores hondureños deben ser el objeto del mayor respeto, comenzando por cualquier expresidente de la República.

El punto 5 del Acuerdo es el que establece que sea el Congreso Nacional el que decida, no sobre la restitución de Manuel Zelaya al poder, sino acerca de "retrotraer la titularidad del Poder Ejecutivo a su estado previo al 28 de junio hasta la conclusión del actual periodo gubernamental..."; es decir, no le solicita al Congreso Nacional, simplemente establece que ese es el acuerdo y que está dentro de las facultades del mismo; no habla de restitución sino de retrotraer el estado de las cosas a como estaban en determinada fecha, lo cual es una ficción jurídica entendible; jamás se habla de la Presidencia de la República sino del Poder Ejecutivo pero, para efectos prácticos, así debe entenderse. Recalco aquí que el acuerdo de las partes fue sin la intervención del Congreso Nacional por lo que, en sentido jurídico verdaderamente estricto, no está obligado a tomar una resolución al respecto, aunque es aconsejable, políticamente, que sí lo haga, sea en el sentido que sea y conforme a la conciencia de cada diputado.

Es este mismo punto 5 el que establece, y así lo firmaron las partes, que la decisión de esta ficción jurídica a la que nos referimos, la hará el Congreso Nacional "...en uso de sus facultades, en consulta con las instancias que considere pertinentes como la Corte Suprema de Justicia y conforme a ley...". Estas palabras merecen un pequeño análisis:

Primero: si el Congreso Nacional establece que no tiene facultades para retrotraer el estado de las cosas a como estaban el 28 de junio de 2009, está en su derecho de hacerlo y no por eso tendría que seguir causando caos el señor Zelaya; simplemente tendría que acatar lo resuelto, como estoy seguro lo acatará el señor Micheletti si le es adverso dicho fallo.

Recordemos que un acuerdo político tiene que estar enmarcado en la ley, y si el marco legal no da para el mejor acuerdo político, lo que significa es que se está violentando nuevamente la ley. No me atrevo a afirmar, tajantemente, que el Congreso Nacional de Honduras no tiene facultades legales para el presente caso; sólo menciono que tengo dudas de que las tenga y que lo que digo es que puede suceder que así se declare, lo cual no invalidaría el resto del Acuerdo, es decir, continuaría en ejercicio del poder, o el señor Micheletti o quien el Congreso Nacional designe (que eso sí estoy seguro de que sí tiene facultades legales para hacerlo), presidiendo un Gobierno de Unidad y Reconciliación hasta entregar el poder el 27 de enero de 2010.

Segundo: en este delicado caso los suscriptores del Acuerdo Guaymuras ya intuían el necesario acompañamiento, mediante la emisión de opinión, de la Corte Suprema de Justicia, quien tampoco está jurídicamente obligada por el Acuerdo a emitirla, aunque desconozco si está obligada conforme a la ley interna de Honduras, media vez fue solicitada por el Congreso Nacional; este último ha decidido, además, consultar las opiniones de otras instituciones, y es una facultad que se viene discutiendo por los zelayistas, pero que consideramos no sólo totalmente válida sino fundamentalmente necesaria, además de que sus delegados así lo establecieron en el Acuerdo.

También se viene cuestionando que el Congreso solicitó la opinión de dicha Corte Suprema sin ponerle plazo para que responda. ¿Se les olvida a estos críticos que la Corte Suprema representa a otro de los poderes del Estado, el Judicial, y que no está supeditada al Congreso Nacional? Yo sugiero que estos críticos tengan calma, porque estimamos que la CSJ no va a obviar la emisión de tan importante opinión. Ahora bien, la opinión de una CSJ no debe ser política sino eminentemente jurídica; recordemos que Manuel Zelaya no es precisamente un angelito y que fueron meses de violar repetidamente la Constitución y las leyes ordinarias de su país, al grado que uno de los puntos fundamentales del Acuerdo es que ya no se intentará modificar los artículos irreformables de dicha Constitución. Personalmente creo que la CSJ, si no emite una opinión política para quedar bien con la mal llamada "Comunidad Internacional", y emite una con carácter estrictamente jurídico, la misma será negativa, en tres sentidos: uno, que esa ficción jurídica a la que nos referimos es eso, simplemente una ficción que no es posible respaldar con seriedad por las Instituciones Públicas; dos, que el Congreso Nacional no tiene facultades legales para llevar a cabo el mencionado acto; tres, que la persona del señor Manuel Zelaya, mientras no tenga un indulto o se haya decretado una amnistía, lo cual no se ha dado en este caso, sigue siendo sujeto de persecución penal y, por ende, inelegible para ocupar un cargo de esta naturaleza. El Acuerdo Guaymuras no establece indulto ni amnistía alguna porque la Comisión de Diálogo no tiene facultades para otorgar cualquiera de esas medidas, pero tampoco solicita algo al respecto; es más, lejos de éllo, establece la creación de la Comisión de la Verdad, como veremos adelante.

También establece el Acuerdo, en el punto 6, la creación de dos Comisiones, la de Verificación, que ya se conformó con dos delegados internacionales y dos nacionales, uno por el grupo en el poder y otro designado por el expresidente Zelaya, coordinada por la injerente OEA, encargada de dar fe del estricto cumplimiento de dicho Acuerdo, lo cual no viene haciendo, sino criticando, como siempre, razón por la cual nos tomamos la molestia de hacer este análisis, un poco largo tal vez, pero necesario para explicar que no ha habido rompimiento del mismo más que por parte de quienes se comprometen, por un lado, pero no dejan de sabotear todo el proceso desde la palestra que les brindan los medios de comunicación que los hacen sentir famosos.

El peligro en ciernes que podría complicar más las cosas para Honduras es que la Comisión de Verificación tiene facultades para declarar el incumplimiento comprobado del Acuerdo, lo cual "producirá la activación de medidas que establecerá la Comisión para el transgresor o los transgresores" y, conforme lo que hemos venido viendo, el bando de Zelaya y de la mal denominada "Comunidad Internacional", sólo han demostrado saber leer para la izquierda, lo cual es, hasta cierto punto, entendible para el primero, pero no para la segunda, que debe ser totalmente imparcial, objetiva, creíble.

Confiamos en que prive el buen sentido y la hombría de bien de don Ricardo Lagos, ex Presidente de Chile a quien tuve el gusto de conocer en un viaje que hizo a Guatemala a principios de los años 1990's. Su trayectoria de muchos años no se puede ver manchada por favorecer, a contrapelo, a quien tiene a su propio país sumido en un caos que pudo no ser. Igual esperanza tenemos de la señora Hilda Solís, quien tiene una sólida y prolongada formación y, entendemos, ha colaborado con el tema de la violencia de género en Guatemala. Es grato que una mujer acompañe al expresidente Lagos; siendo una persona con potencial futuro político, confiamos en su experiencia y en la objetividad que pueda demostrar, lo cual le puede ayudar muchísimo a consolidar su reputación.

Ojalá sepan ver, los dos miembros de la "Comunidad Internacional" de la Comisión de Verificación, que la interpretación del Acuerdo de Guaymuras tiene que estar apegado a la Constitución y a las leyes hondureñas (punto 8 del Acuerdo) y es integral, no por partes. Ambos representan gobiernos de izquierda respetados y respetables. ¡Que Dios proporcione inspiración y serenidad a sus cabezas y ánimo a sus corazones!

El punto 6 al cual ya nos hemos referido contempla, además, la conformación de la Comisión de la Verdad, pidiendo al próximo gobierno que la conforme en el primer semestre del año entrante. Lo menciono porque, como mencioné, el Acuerdo que suscribió la Comisión de Diálogo, conocido como de Guaymuras, no contempla perdón, amnistía ni indulto alguno, y es factible que el año entrante se conforme esta Comisión por personas "Notables" que, al finalizar su comisión, establezcan las violaciones a la Constitución y las personas que han transgredido la Ley, desde los simples soldados que obedecieron órdenes, los altos mandos militares, como jueces, diputados, embajadores, secretarios y el mismo Presidente de la República. Es aquí en donde está ligado el tema del indulto o de la amnistía, la persecución penal de oficio mientras no haya uno u otra, la opinión de la CSJ, todo en el ámbito jurídico, para llegar, finalmente, al campo político, la resolución del Congreso Nacional, que pueda estar basada en la opinión jurídica de la CSJ.

El punto 9 es interesante de analizar porque contiene el Calendario de Cumplimiento de los Acuerdos, el cual desarrolla únicamente 5 puntos: 30 de octubre de 2009: suscripción y entrada en vigencia del Acuerdo y entrega formal del mismo al Congreso "para los efectos del Punto 5, 'Del Poder Ejecutivo' "; 2 de noviembre, conformación de la Comisión de Verificación; "A partir de la suscripción del presente Acuerdo y hasta el 5 de noviembre... Conformación e instalación del Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional"; 27 de enero de 2010: celebración del traspaso de gobierno; primer semestre de 2010: instalación de la Comisión de la Verdad.

Es decir, según mi leal saber y entender, Zelaya no ha violado el Acuerdo al hacer sus pataletas porque no lo han restituido, como no sea lo que mencionaré más adelante. El punto es que, emberrinchado porque no lo han restituido (que eso no fue lo acordado), no ha querido proponer personas de su confianza que cumplan con la idoneidad, honorabilidad, etc., para conformar el Gobierno de Unidad y Reconciliación.

Quien sí ha violado el Acuerdo al pasarse de la fecha límite sin conformarlo, haciéndole llamados a Manuel Zelaya para que proponga personas, es Roberto Micheletti, pero no ha violado acuerdo alguno al presidir dicho gobierno, el cual, si la CSJ y las demás instituciones consultadas emiten opinión favorable para aprobar la ficción jurídica de retrotraer las cosas al estado en que estaban el 28 de junio, y el Congreso Nacional así lo decide, podría pasar a ser presidido por Manuel Zelaya. Esto nos obliga a hacer otra consideración: es que, si Manuel Zelaya es "retrotraído" al estado en que estaban las cosas al 28 de junio de 2009, lo único que no podrá retrotraerse, porque eso es lo acordado, es el Gobierno de Unidad y Reconciliación, es decir, los funcionarios, hombres y mujeres, que hoy, bajo la presidencia interina de Micheletti, entren a conformarlo.

Zelaya, como decimos, emberrinchado porque no le dan el poder, cuando eso no fue lo acordado, no propone a su propia gente, en el supuesto de que cumplan con los cuatro requisitos que el Acuerdo señala, para formar parte de ese Gobierno de Unidad. Si por azares del destino la CSJ y las demás insituciones consultadas emiten opinión favorable para "retrotraer" las cosas, y el Congreso Nacional efectivamente las retrotrae al 28 de junio, en teoría, Zelaya tendría que presidir el Gobierno de Unidad y Reconciliación que en estos días se forme, sin allegados suyos. Conociendo su estilo de "rompe y rasga", con seguridad haría caso omiso de esa parte fundamental del Acuerdo, despidiendo a todas las personas que hoy acuden a conformar gobierno bajo circunstancias adversas y nombrando sólamente personas de su confianza, con lo cual se aseguraría la crisis política hasta el 27 de enero de 2010, por lo menos (que cada quién interprete esas últimas tres palabras).

Es decir, entendemos que la Comisión de Diálogo que suscribió el Acuerdo de Guaymuras privilegió el Gobierno de Unidad y Reconciliación, el cual puede ser presidido, desde la óptica de dicho Acuerdo, por Zelaya o por Micheletti, lo cual hace mucho sentido. Lamentablemente, Manuel Zelaya, que mal estudió ingeniería y que de leyes no sabe nada, con su empecinamiento demuestra que no sabe leer textos legales, entiende del acuerdo suscrito por su propia gente que debe restituírsele inmediatamente, lo cual no fue pactado, privilegiándose a sí mismo, no al país, y con él se pasa llevando a sus propios delegados a quienes, con esa actitud, demuestra no respetar, y arrastra a esa pléyade de pericos que, igual que él, no pueden leer y estudiar por sí mismos sino se dedican a repetir las tonterías o "papadas" de su líder.

Los delegados de Zelaya establecieron, de acuerdo con su contraparte, el calendario al cual nos hemos referido. No le pone tiempo límite a la CSJ para emitir la opinión que ellos mismos mencionan, ni se lo ponen al Congreso Nacional para fallar, lo cual ahora critican.

Creemos que si la intención de las partes hubiese sido reinstalar en la Presidencia de la República a Manuel Zelaya, así lo habrían dicho y lo hubieran establecido en un calendario. Ésa ha de haber sido la intención de los delegados de Zelaya, pero su insistencia e intransigencia en el tema habría llevado a no firmarse acuerdo alguno.

El Acuerdo de Guaymuras lo que hace es quitarle, a las dos partes más encontradas hasta entonces (porque son múltiples y no limitadas a éllas) dentro de la crisis política, las representadas por Manuel Zelaya y por Roberto Micheletti, la posibilidad de decidir por ellas mismas.

Dado que la "Comunidad Internacional" no tiene ingerencia para decidir el fondo del asunto y, aunque quisiera y así lo ha manifestado a través de José Miguel Insulza, que Zelaya fuese restituido inmediatamente, no lo pueden hacer, lo que ambas partes acordaron fue pasarle la brasa de la decisión política al Congreso de la República, el mismo que, con anterioridad y por unanimidad de votos presentes (123 de 128 diputados), eligió para sustituir a Manuel Zelaya a Roberto Micheletti.

El expresidente Zelaya incumple el Acuerdo de Guaymuras en el punto 10, cuyo primer párrafo transcribo: "En nombre de la reconciliación y el espíritu patriótico que nos ha convocado ante la mesa de diálogo, nos comprometemos a cumplir de buena fe el presente Acuerdo, y lo que de él se derive." (sic.). ¿De qué sirve enviar delegados, discutir con madurez, llegar a acuerdos, suscribirlos, publicitarlos y comenzar todo un proceso que involucra tiempos, Corte Suprema de Justicia, Congreso de la República y otras insituciones, si después desacreditamos todo lo acordado por los delegados y, para terminarla de amolar, no entendemos ni los tiempos pactados?

¿Cuál es el papel que viene cumpliendo la prensa que se llama independiente, si en lugar de informarnos de lo que sucede, casi todo lo que nos envía son notas plagadas de opiniones, la mayoría de las veces ideologizadas?

Se requiere, en estos momentos en que el Comandante Daniel Ortega, el Presidente de Nicaragua, pareciera que ha prendido nuevamente la mecha de la guerra civil en su país, que el apoyo de la prensa, la "Comunidad Internacional", no se dé hacia uno de los bandos, sino hacia Honduras y sus Instituciones, sean objetivos con el peso que dan la razón, la legalidad y el sentido común. Si las partes pactaron un proceso que está en marcha, hay que respaldarlo totalmente, no minarlo.

Las notas de prensa más desastrosas, quién sabe si previendo que Manuel Zelaya, el bando por el cual han optado traicionando a sus lectores en su objetividad e imparcialidad, no va a ser restituido, ahora dicen que el Congreso de Honduras responde sólo a la oligarquía. ¡Por favor! Todos los Congresos o Parlamentos del mundo representan lo variada que pueda ser su sociedad, el conglomerado humado al cual representan. Dado que los diputados llegan a representar a los ciudadanos mediante el voto de todos, esa aseveración implicaría una de dos cosas: o que la mayoría de votantes hondureños conforman esa oligarquía y que votan por sus representantes más oligarcas, o que la mayoría de votantes hondureños son idiotas, ya que ejercen su sufragio en función de lo que los verdaderos oligarcas del país les indican. ¡Qué desconocimiento de Honduras! Ese país es el de los ciudadanos de mayor sentido político del hemisferio y, de repente, de muchas partes del mundo. En Honduras hasta los niños opinan de futbol y de política, los jóvenes se involucran en movimientos de esa naturaleza que son el verdadero semillero de los futuros líderes del país, las mujeres tienen la mayor participación política de los países de América que conozco, y llegan a viejos hablando de la bandera política que ya enarbolan sus nietos y bisnietos. ¡Eso no se da en ningún otro país que yo conozca!

Por mi parte, aunque estoy convencido que los problemas políticos de Honduras fueron ocasionados por la megalomanía, la sociopatía, el autoritarismo y la prepotencia de una persona, si el Congreso Nacional de Honduras decide que el Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional ya no lo deberá seguir presidiendo Roberto Micheletti sino Manuel Zelaya, estoy dispuesto a manifestar, desde hoy, mi apoyo a dicha decisión, ya que va en la línea que siempre he venido sosteniendo. Es una solución acordada y resuelta por hondureños. Eso sí, deberá respetar la conformación que se haga de ese Gobierno de Unidad y Reconciliación.

Esperamos que este análisis que hemos efectuado sea de alguna utilidad para quienes, desde afuera, se interesan verdaderamente por el presente caso, y que aporte algunas luces para el entendimiento, con alguna seriedad, de las diferentes aristas del mismo.

viernes, 6 de noviembre de 2009

NICARAGUA: EN MENOS DE UN MES, TERREMOTO POLÍTICO Y HURACÁN

Las desgracias de la querida Nicaragua han sido tan diversas, que su nivel actual de desarrollo tiene, forzosamente, que ser consecuencia de aquéllas.

La "Comunidad Internacional", por decirlo de alguna manera, se la ha disputado. Primero España, cuyos conquistadores, especialmente Pedro Arias de Ávila (Pedrarias Dávila), Francisco Hernández de Córdoba, fundador de las ciudades de León y Granada, y Cristóbal de Olid, brindaron a lo que ahora es ese país las primeras escaramuzas modernas; luego Inglaterra con aquella farsa que montó en la Mosquitia a principios del siglo XIX con la finalidad de apropiársela; posteriormente, a mediados de ese mismo siglo, el filibusterismo estadounidense al frente de William Walker (representante de los intereses económicos del multimillonario Vanderbilt), quien hasta se hizo proclamar Presidente para tener control del paso de caravanas de la costa este de Estados Unidos hacia la costa oeste, recién arrebatada a México, a través del Río San Juan y del Lago de Nicaragua y, de acuerdo con algunos estados esclavistas del sur de Estados Unidos, tomar control del resto de la región para convertir a todos los pequeños países en esclavistas, allegarlos a la Federación estadounidense y, con ellos, obtener la ansiada mayoría en el Congreso de ese país.

Ya en el siglo XX, las que serían las dos grandes potencias hegemónicas también se la disputaron: Estados Unidos, con la invasión de Corinto de 1912; o la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, hoy desaparecida, que con el apoyo a los sandinistas desde antes del triunfo de la revolución que provocó el derrocamiento de la dictadura de Anastasio Somoza, en 1979, y con el pretexto del apoyo al "Gobierno de Reconstrucción", prácticamente mantenía control militar durante la década de 1980, lo cual ocasionó, como contrapartida, la instalción de la base estadounidense de Palmerola en territorio hondureño. ¡Toda una guerra imperial en esta pequeña porción de América! La "Guerra Fría" mantenida por las dos potencias mundiales desde el final de la II Guerra Mundial en 1945, fue totalmente caliente en Centroamérica, y Nicaragua no fue la excepción. Ellos pusieron las armas, las balas, la plata, la ideología; Centroamérica puso los muertos.

En el aspecto político, Nicaragua también ha tenido fuertes problemas desde los inicios de su vida republicana. El primer personaje en ocupar la Presidencia de la República, Manuel Antonio de la Cerda Aguilar, fue fusilado en ejercicio del cargo en medio de una guerra civil que ya existía desde antes de ser nombrado Jefe del Estado de Nicaragua unos años antes. La misma ciudad de Managua se convirtió en capital de la República en 1852, en sustitución de Granada y León, las ciudades fundadas en 1524, dado que ambas estaban ligadas, la primera al bando conservador, la segunda al bando liberal, de tal manera que se requería que el gobierno estuviese instalado, fuese del bando que fuese, en territorio neutral y equidistante.

Luego, la historia nicaragüense del siglo XX fue, prácticamente, la de las oprobiosas dictaduras que no dejaron desarrollarse plenamente a su sociedad y provocaron, en el último cuarto de ese siglo, una revolución de los sectores sociales, apoyada en gran parte por la oligarquía incipiente, que dieron al traste con la última de aquéllas, la de Anastasio Somoza Debayle.

Ahora, en los albores del siglo XXI, las cosas no parecen mejorar. El antiguo líder revolucionario, ahora de casi 65 años, parece convertirse en el nuevo y primer dictador de este siglo, al movilizar sus serviles y suplentes magistrados de la Sala de Amparos de la Corte Suprema de Justicia para, en una sentencia totalmente controvertida que se extralimita también totalmente en sus funciones, declarar la inaplicabilidad de una norma constitucional para un grupo selecto de personas: el presidente Daniel Ortega y la "camorra" de alcaldes sandinistas.

Recalco: el término "totalmente" lo he empleado doblemente para enfatizar que esa sentencia siempre será discutida, no sólo desde el punto de vista del fondo sino de las irregularidades de forma para dejar sin conocer del caso a los magistrados titulares, así como que las funciones de los magistrados involucrados siempre serán consideradas fuera del ámbito de atribuciones que cualquier Constitución puede otorgar a un funcionario de ese rango.

Ya no son las armas las que dan los Golpes de Estado para montar militares en el trono del poder; ahora son las togas, ensuciadas por viles tinterillos que no debieran llamarse abogados, las que los dan para, luego de ejecutados, pretender montar en el mismo trono al Comandante y a sus comparsas.

Cuando pienso en mis hermanos nicaragüenses no dejo de reflexionar acerca de las cosas que, por sus mentes, estarán pasando. No es lo mismo aguantar las tonterías más grandes del gobierno de turno, como nos pasa a los guatemaltecos muchas veces, pero a sabiendas que hay una luz al final del tunel con la terminación del período para el cual fue electo el mandatario y la elección limpia, democrática y transparente de las nuevas autoridades, lo cual nos brinda un hálito de esperanza.

Sólo de pensar que lo que se les viene encima no serán sólo tonterías sino verdaderas maldades, no digamos en contra de las personas pero sí en contra del sistema democrático y de valores fundamentales para la convivencia pacífica, mis pensamientos vuelan hacia esos amigos nicaragüenses que tienen bien cimentados sus principios básicos para convivir en paz, que han de tener muchísimo pesar por su país e incertidumbre acerca del futuro de su patria en estos momentos.

Para ellos y para todas esas víctimas de los embates de la naturaleza de ayer, mis mejores deseos por que Dios ilumine sus pensamientos y los de quienes hoy detentan el poder y, en su soberbia, no se dan cuenta de dos cosas: del daño que le hacen a su país y que, en este mundo, nadie es indispensable.

Para esos abogados que se prestan a encender la mecha de la discordia en el suelo que los vio nacer, dándole prioridad a su ideología sobre los principios que, acerca del Derecho, tuvieron que haber aprendido en la Universidad, mi total desprecio por las ilegalidades que están cometiendo.