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viernes, 17 de septiembre de 2010

LA JURAMENTACIÓN DE MANUEL ZELAYA EN EL PARLACÉN

Referirse a la juramentación de Manuel, "Mel" Zelaya, el ex Presidente hondureño, como diputado del Parlamento Centroamericano, es evocar otros tiempo y otros golpistas.

Jorge Serrano, el ex Presidente guatemalteco que dio un Golpe de Estado en mayo de 1993, jamás se incorporó a este foro regional; por el contrario, siendo fieles al Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y a la Constitución Política de la República de Guatemala, quien se juramentó como ex Presidente, al concluir su mandato, fue Ramiro de León Carpio.

El caso de Manuel Zelaya no debiera ser diferente, pues violó la Constitución, fue, a su vez, depuesto por otro Golpe de Estado y, conforme a la constitución hondureña, llegó a ocupar el cargo, electo por el Congreso Nacional de ese país de acuerdo al procedimiento constitucional, Roberto Micheletti, de manera que habiendo sido destituido formalmente por el otro Organismo del Estado, de acuerdo a normas de la mayor jerarquía vigentes con anterioridad, no hay mucho en dónde sustentar la llegada de Zelaya al Parlamento Centroamericano, como no sea la gana de continuar revolviendo las instituciones por donde pasa.

Fue público que el Presidente venezolano, Hugo Chávez, nombró a Manuel Zelaya, cuando el tiempo que no perdona pasó y no pudo éste volver a ocupar el poder, le otorgó un puesto en una organización de la integración de América del Sur sufragada con fondos provenientes del petróleo de Venezuela, por lo cual la lealtad de Zelaya está en Caracas, o en los pozos petroleros de Maracaibo, pero no en Centroamérica.

¿Qué le llega a aportar al PARLACÉN? A mí me ha tocado trabajar, codo a codo, con varios ex Presidentes hondureños: José Simón Azcona del Hoyo, Rafael Leonardo Callejas Romero, Carlos Roberto Reina Idiáquez, fueron mis compañeros de trabajo, de pensamiento, en este foro regional. Todos ellos tenían experiencia acreditada construyendo democracia, forjando las instituciones de su país, para bien o para mal. Sin embargo, lo que conocemos de Zelaya es únicamente la manifestación personalísima de perpetuarse en el poder, y una carencia de escrúpulos para pasarle encima a las normas jurídicas más elevadas de su país, tratando de vernos (me incluyo) la cara de tontos al pretender hacer creer que era una "encuesta" lo que quería hacer, forzando la ilegal colocación de una cuarta urna no contemplada en la ley y, además, prohibida por sus leyes (que no es lo mismo), de modo que no podemos prever su llegada para aportar.

Por el contrario, la llegada de Zelaya al Parlamento Centroamericano sólo la podemos apreciar como un tremendo miedo a quedar sin protección jurídica por los supuestos delitos que cometió en su país, y al juramentarse, pretenderá, quizás, que lo cubra un manto de impunidad que no corresponde a la realidad del Parlamento, ya que la misma puede ser levantada por decisión de su Asamblea Plenaria.

Sin embargo, el atrevimiento del Presidente Jacinto Suárez, de juramentarlo "por sus pistolas", sólo retrata, con ampliación, la situación de prepotencia a la cual está acostumbrado en su natal Nicaragua, en donde es normal, como he denunciado en este espacio, que le pasen encima a la oposición política y que se limpien espacios sucios con los textos legales, propiciando negociaciones vergonzosas, acuerdos bochornosos y, lo más delicado, orillando el país a una crítica situación que no es hoy el objeto, pero que ha quedado documentada también en este espacio.

Juramentar un ex Presidente por la puerta de atrás, casi con nocturnidad y despoblado, dice mucho. Hasta para ellos, acostumbrados a todo, es algo así como una vergüenza hacerlo, pero constituye una necesidad.

En fin, Hugo Chavez, Daniel Ortega, Manuel Zelaya, Jorge Serrano, ¿qué diferencia hay?

Veremos qué explicaciones dará el Presidente Jacinto Suarez en la próxima reunión de Asamblea Plenaria, en la cual vaticino que habrá reclamos fuertes y se reavivará el debate que, por Centroamérica, por todos nuestros países, debió haber finalizado con la llegada de Porfirio Lobo a la Presidencia de Honduras, pero que ni la Organización de Estados Americanos, OEA, ni los ideologizados Presidentes de la ALBA, han permitido, en detrimento de los respetables ciudadanos hondureños y en perjuicio de las más básicas ideas de respeto a los demás, de libertad de elección y de acatamiento a la voluntad de las mayorías.

miércoles, 2 de junio de 2010

HONDURAS Y SU SOCIEDAD CIVIL. LAS CONSECUENCIAS DE LA INSENSATEZ DE CANCILLERÍAS APARENTEMENTE SERIAS.

Acabo de recibir, por internet, un comunicado que hacen varios grupos, en forma conjunta, de la sociedad civil hondureña. Aunque no copian el texto, el comunicado es motivado por las declaraciones recientes del ciudadano presidente de ese país, Porfirio Lobo, las cuales, asumimos, se refieren a la posibilidad de que el ciudadano ex presidente desde junio del año pasado, Manuel Zelaya, regrese a su país sin asumir responsabilidad alguna en los sucesos políticos que ocasionó y que motivaron su remoción del cargo, irregularmente si se quiere, mediante un Golpe de Estado, pero por traición a la patria como prescribe la constitución de ese país.

Porfirio Lobo, con sus buenas intenciones, de las cuales se dice que está empedrado el camino al infierno, con sus declaraciones, se está poniendo peligrosamente al margen de la ley, porque no es al Presidente de la República a quien le corresponde juzgar y eximir de responsabilidad penal, sino al Organismo Judicial, especialmente cuando, dentro de los cargos que se le hacen al ahora vocero de una de las organizaciones neo imperialistas de Hugo Chávez (Imperio Chamo pero, al fin, imperio), se involucran actos de corrupción que nada tienen que ver con el tema político o de violación a la constitución.

Las declaraciones de Porfirio Lobo las podemos analizar desde varias aristas.

Una, que pueden dar paso, si no a la autodestrucción porque eso sería exagerar, sí a la división del Partido Nacional, ya que una gran mayoría de miembros del hoy partido oficial hondureño seguramente respaldan el texto del comunicado, el cual va precisamente en contra de la actitud asumida por el Presidente de la República, salido de sus filas.

La otra, como ya me extendí en un ensayo anterior, el peligroso papel que democracias fuertes y constituidas, como la mexicana, como la brasileña, como la chilena, están jugando en la ya golpeada sociedad y democracia hondureña, con esa actitud arribista que no ayuda a nadie, que no construye pero que, está demostrado, continúa dañando y dividiendo a un país que celebró elecciones probablemente con mayor participación porcentual que en los países mencionados, y que no tienen atisbo de ilegitimidad que se le pueda reclamar a ese pueblo digno y valeroso que salió a expresar su voluntad como debe hacerse: mediante el sufragio. ¿Qué más quieren?

México tiene sus propios problemas con la guerra abierta, interna, que está llevando a cabo con los carteles de la droga. Chile tiene los suyos con la tragedia de tanto terremoto que acaba de sufrir, y Brasil también tiene los suyos, y sólo por mencionar alguno, el enorme proceso de reversión de la situación de las miles de favelas que tiene. De los tres, posiblemente México sea el que más aliados necesita en el exterior en este momento, pero su cancillería parece no entenderlo.

En Honduras, como desde Guatemala, donde escribo, la actitud de la cancillería mexicana con respecto a la anterior crisis política hondureña, simplemente no se entiende. ¿Será demasiada la arrogancia que les cuesta mirar hacia el sur? Por lo menos de Brasil entendemos que la ceguera es ocasionada por el tema ideológico que tanto daño le ha hecho y le sigue haciendo a nuestros países; y lo mismo sucedió con Chile, del cual esperamos que, pronto, reconozca la legalidad y legitimidad de las elecciones hondureñas, ya que el actual presidente, Piñera, no está ideologizado como su antecesora, la Sra. Bachelet.

Un último argumento: ¿alguien volvió a satanizar al gobierno de los Estados Unidos de América por haber reconocido al gobierno constitucional de Honduras? La respuesta: que yo sepa, que leo las noticias todos los días, nadie.

Hasta la Asmblea Plenaria del Parlamento Centroamericano, presidida por un sandinista de línea dura como tiene que ser el Secretario de Relaciones Internacionales y ex embajador de Nicaragua en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, reconoció al gobierno de Porfirio Lobo.

La pregunta nuevamente es, entonces, ¿cuándo va a reaccionar México?

jueves, 18 de febrero de 2010

MANUEL ZELAYA IGUAL A JORGE SERRANO: NO DEBE INCORPORARSE AL PARLAMENTO CENTROAMERICANO

El artículo 2 del Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y Otras Instancias Políticas establece que dicha Institución se integra, entre otros, con "Los presidentes de cada una de las repúblicas centroamericanas, al concluir su mandato.".

Dentro de la institucionalidad hondureña, el mandato del ex-presidente Manuel Zelaya, finalizó por un acto contemplado constitucionalmente, emanado del Congreso Nacional de ese país. Posteriormente, a raíz del Acuerdo Tegucigalpa-San José-Guaymuras, al cual me he referido anteriormente en este espacio, se planteó la posibilidad de retrotraer las cosas a como estaban antes de los sucesos del 28 de junio de 2,009, pero el Congreso Nacional de Honduras ratificó que el mandato de Manuel Zelaya había terminado desde finales de junio de ese mismo año.

Por otro lado, el mismo Congreso Nacional de Honduras, constituído por representantes legítimos de dicho pueblo, aplicando los artículos constitucionales pertinentes, nombró para suceder en el cargo de Presidente de la República, en sustitución de Manuel Zelaya Rosales, a Roberto Micheletti, quien continuó ejerciendo dicho cargo hasta que tomó posesión su sucesor, don Porfirio Lobo.

Por ende, si hubiese un Presidente que, al concluir su mandato estuviese en posición de integrar el Parlamento Centroamericano, ése es Roberto Micheletti, no Manuel Zelaya.

Podría haber dos corrientes de pensamiento: En sentido estricto, la primera diría que Manuel Zelaya pudo incorporarse a la Asamblea Plenaria del Parlamento Centroamericano al finalizar su mandato y hasta que no finalizara la gestión de su sucesor, de modo que pudo haber sido integrante de dicha institución regional desde julio de 2009 hasta el 27 de enero de 2010, pero no ahora que, el presidente que ha concluido un mandato, es Roberto Micheletti, quien puede incorporarse en cualquier momento y hasta que concluya, sin establecerse causa alguna, el mandato presidencial de Porfirio Lobo.

Lo que señalo en el párrafo anterior acarrea, estoy consciente, el inconveniente que, si hubiese un ex-presidente fungiendo en calidad de diputado, éste sería desplazado por el nuevo ex-presidente que lo coloca en esta calidad una decisión tomada, en ley, por el Congreso Nacional de su país, pero sin finalizar el períodoc constitucional, al cual no hace referencia el Tratado Constitutivo.

La otra corriente de pensamiento iría orientada a respetar el período constitucional del ex-presidente que ya está incorporado en calidad de diputado al Parlamento Centroamericano, y al finalizar dicho período darle pase o cabida a quien entregó el cargo de último.

Este último caso tiene precedentes y es el que se ha utilizado cuando, en el pasado, ha habido un Golpe de Estado. Fue el que se utilizó cuando Jorge Serrano Elías, ex-presidente de Guatemala, también violó la Constitución de su país (el mío también, por cierto), en su lugar fue electo, por el Congreso Nacional de Guatemala, el nuevo Presidente Constitucional Ramiro De León Carpio (a quien nadie denominó "de Facto") y, al finalizar el mandato para el cual Serrano Elías había sido constitucionalmente electo, De León Carpio asumió como diputado del Parlamento Centroamericano.

El caso del Golpe de Estado de Jorge Serrano y su sucesión presidencial, y el del Manuel Zelaya y su sucesión presidencial, son sumamente similares en cuanto a que, en ambos casos, fue el Congreso Nacional, en cada país, quien nombró a un sustituto, es decir, a quien habría de finalizar el período que cada Constitución, en estos dos países, Guatemala y Honduras, respectivamente, establece.

El tratamiento que el Parlamento Centroamericano le tiene que dar al segundo caso debería ser similar al que se le dio al primer caso. Hablar de otra cosa es poner en riesgo la legalidad y el sentido común de las actuaciones políticas de la dirigencia.

Todo esto, lo que me pone a pensar, es que Daniel Ortega, el Presidente de Nicaragua del Frente Sandinista de Liberanción Nacional, FSLN, quien no ha reconocido al gobierno de Porfirio Lobo, está esperando que su fiel seguidor, el actual Presidente de la Junta Directiva del Parlamento Centroamericano y también Secretario de Relaciones Internacionales del mencionado FSLN, instale a Zelaya para reconocer lo que el pueblo hondureño, abrumadoramente, ya le hizo ver desde finales de noviembre de 2009.

Pienso todo esto porque, tanto Ortega Saavedra, como Manuel Zelaya, Jacinto Suárez, Hugo Chávez, Evo Morales y demás etcéteras, son personas más inclinadas a la ideologización que los ata que a las razones valederas, que a la legalidad de los actos, que a la institucionalidad.

No me extrañaría ver, en la Asamblea Plenaria del PARLACÉN, a toda esta pléyade de personajes defendiendo, según ellos, la legalidad y la institucionalidad, cuando son los mismos que le pasaron encima a todos los principios democráticos y jurídicos y finalizaron eligiendo, con el voto de simples observadores, a una también ideologizada coordinadora de debates que vino a manchar la Institución con sus atropellos, no sólo al Tratado Constitutivo y al Reglamento Interno, sino al manejo de los debates que "coordinó".

Lo mejor para la institucionalidad regional es que ninguno de los dos, ni Zelaya ni Micheletti (quien, entiendo, ya se manifestó al respecto de que no lo hará) se incorporen al Parlamento Centroamericano.

No tiene sentido que en una institución en donde se buscan los puntos de encuentro para integrar una región, lleguen personas que, por su pasado, disociarán y entorpecerán el normal funcionamiento de la misma. ¿No les acaban, a ambos, de otorgan amnistía?

Podrán hacer lo que quieran, especialmente los aliados incondicionales de Zelaya en el Parlamento, pero desde este espacio, parafraseando a Miguel de Cervantes, nos atreveremos a decir que nuestras verdades andarán sobre sus mentiras como el aceite sobre el agua.

sábado, 9 de enero de 2010

TODOS HIJOS O TODOS ENTENADOS. MANUEL ZELAYA NO DEBE EVADIR LA JUSTICIA.

Poco más de 5 meses después de la salida forzosa de Manuel Zelaya de Honduras, en un Golpe de Estado sui generis, la evolución de la crisis fue en aumento para entrar en un desvanecimiento aparente. Zelaya sigue en su jaula de oro, la embajada que él, con Gloria Oquelí, la entonces Coordinadora de Debates del PARLACÉN, escogieron aquél ya lejano 21 de septiembre de 2009.

Por su parte, el pueblo hondureño se pronunció acudiendo a las urnas masivamente, aunque cables de prensa que citan al presidente anterior, y algunos columnistas trasnochados, insistan en ir a contrapelo de la realidad, que al fin y al cabo es la única verdad que existe. No hay dos, así estén publicadas en los medios masivos de comunicación más grandes o más, también aparentemente, prestigiosos.

Yo sigo pensando que el Acuerdo Guaymuras, que no sé porqué le pusieron también Tegugigalpa/San José (especialmente porque la propuesta de Oscar Arias, que era integral, no por partes, ya estaba superada y no aprobada), sigue vigente.

Se ha cumplido gran parte de los puntos acordados, políticamente, por las partes. Se conformó la Comisión de Verificación, se hicieron las consultas no vinculantes a algunos organos del Estado, previo a que el Congreso Nacional se reuniera, por segunda vez, a decidir si se aprobaba una ficción jurídico-política que consisitía en retrotraer las cosas a como estaban el 28 de junio de 2009, lo cual ya sucedió en una sesión histórica que pudimos observar en parte, en directo, a través de internet, ocasión en la que Manuel Zelaya sumó algunos votos más de los 5 originales que obtuvo en la sesión del 29 de junio pasado, llegando ahora a 11 votos a su favor; y, finalmente, se apoyó y se llevó a cabo el proceso electoral, probablemente el más vigilado de la historia del mundo a excepción de la elección nicaragüense de febrero de 1989 que llevó a la Presidencia de la República a la señora Violeta Barrios de Chamorro.

El punto del Acuerdo que se refiere a la integración de un Gobierno de Reconciliación y Unidad es de los que no podrá llevarse a cabo por la terquedad de Manuel Zelaya de querer presidirlo a toda costa, asunto que no es parte de lo pactado, razón por la cual se emberrinchó y no propuoso, como sí se pactó, a personas allegadas a su pensamiento para integrar dicho gobierno. Eso ya es agua pasada.

Sin embargo, hay puntos que están pendientes de resolverse, tales como la instalación del nuevo gobierno constitucional que algunos países de la denominada comunidad internacional insisten en no reconocer, aunque en su momento sí aplaudieron el Acuerdo Guaymuras y éste es uno de los puntos pactados.

También está pendiente la integración de la Comisión de la Verdad, una vez el nuevo gobierno encabezado por Porfirio Lobo esté en funciones.

En estos días he leído algunas declaraciones, en los medios impresos (aunque felizmente cada vez son menos y de menor importancia por su tamaño), relacionadas con la opinión favorable del Presidente Electo (Lobo) de que el Presidente Interino, Roberto Micheletti, deje la Presidencia para favorecer la situación general del país con relación a esos países recalcitrantes que no quieren reconocer el mandato popular, como el caso del gobierno de Guatemala. En lo personal no esto de acuerdo con este tipo de declaraciones: en primer lugar porque creo que es ingrata luego del esfuerzo de Roberto Micheletti, primero como Presidente del Congreso, posición desde la cual vino actuando políticamente para blindar al Congreso Nacional frente a los embates que sabía se estaban fraguando para el país desde la Presidencia de la República, luego por haber representado con mucha dignidad el papel histórico que el mismo Congreso le confirió, razón por la cual deviene secundario señalar que, además, es una declaración que va en contra de los actos legales y legítimos del Organismo Legislativo de ese país.

También he leído que se está sometiendo a juicio a los militares para determinar responsabilidades, judicialmente, acerca de los hechos acaecidos aquel ya lejano 28 de junio de 2009, ante lo cual tengo sentimientos encontrados: En primer lugar, creo que finalmente sí debiera abrirse procesos judiciales a los militares, al igual que a todas aquellas personas que de una u otra manera violaron la Constitución hondureña, comenzando por Manuel Zelaya Rosales, pero no termino de entender, entonces, cuál será la materia de la Comisión de la Verdad o si esta servirá sólo para guardar un tomo de la historia de Honduras. En fin, tal como todo lo anterior, es también un asunto interno de ese país y no hay más que respetarlo y respaldarlo.

Además, paralelamente se viene hablando de la eventual salida de Manuel Zelaya a otro país, con lo cual debo expresar, categóricamente, que no estoy de acuerdo. Ni siquiera en calidad de exiliado político. Recordemos que dentro de los procesos abiertos en su contra no sólo hay delitos políticos y conexos; hay acusaciones de malversación de fondos, de narcotráfico, de enriquecimiento ilícito, entre otros, que no tienen que ver con temas políticos.

Además, todas las constituciones del mundo establecen la igualdad de las personas, y darle a Zelaya este tipo de tratamiento mientras que los tribunales de justicia tienen sujetos a proceso a otras personas, por los mismos hechos, es discriminatorio. El general del Ejército, el soldado que obedeció órdenes, cualquier diputado o el mismo ex-presidente, debieran enfrentar las consecuencias de sus respectivos actos desde un plano de igualdad.

Yo me enorgullezco de ser político, pero para serlo de verdad hay que estar dispuesto a afrontar las consecuencias de sus propios actos cuando se actúa en función pública o privada, y salir el mayor responsable por la cocina mientras en el frente se dan los debates para discutir la responsabilidad de otros más o menos implicados en el asunto, como que no es de justicia.

Si Manuel Zelaya sale absuelto de un juicio imparcial que se lleve a cabo públicamente con todas las garantías, pues que se quede en su país o que se vaya a vivir libremente a donde quiera, pero no puede evadir su responsabilidad ante la justicia de su país porque sería burlar nuevamente a los hondureños y dejar sentados unos pésimos antecedentes para el futuro, dañando por demás la imágen de toda la clase política, la cual, por el contrario, saldría fortalecida de todo este embrollo que, ya lo dije, el autoritarismo y la prepotencia causaron.

Finalmente, no se ha sometido el causante de tales embrollos a la justicia y ya se comienza a hablar de amnistía, razón por la cual también tengo que manifestar mi desacuerdo, ya que esa salida solamente vendría a dañar, sin dudas, a toda la clase política hondureña que, ante la crisis, ha manifestado madurez y que su país está por encima de intereses partidarios, sectarios o particulares.

Por lo menos faltan menos de tres semanas para que pasemos a otro capítulo dentro de todo el tema de la crisis política hondureña, la cual no finalizará del todo con el advenimiento del nuevo gobierno constitucional.

jueves, 3 de diciembre de 2009

HISTÓRICA SESIÓN DEL CONGRESO NACIONAL DE HONDURAS Y BREVE ANÁLISIS DEL FUTURO CERCANO

Ayer tuve la oportunidad de escuchar y ver parte de la votación convertida en debate, en vivo, del Congreso Nacional de Honduras, convocado para tomar acuerdo político acerca de la posibilidad de retrotraer la situación del ex presidente Manuel Zelaya a como estaba antes de los sucesos acaecidos el 28 de junio de 2009. Hasta donde sabemos, todas las instituciones consultadas, Corte Suprema de Justicia, Comisionado de los Derechos Humanos, Procuraduría General de la Nación, Fiscalía, todos, emitieron dictámenes negativos en cuanto a la posibilidad de que Manuel Zelaya regrese a ocupar la Presidencia de la República.

Tuve la oportunidad de escuchar, en vivo, a viejos amigos, como Toño Rivera Callejas, del Partido Nacional, a quien conocí en marzo o abril de 1989, en Tegucigalpa, con ocasión de una reunión de las juventudes de la International Democrat Union, IDU, en la que llegué en calidad de Secretario Nacional de Relaciones Internacionales del Partido de Avanzada Nacional, PAN, apenas con un año de haberse formado. El discurso de Toño fue, quizás, de los mejores, tanto que me hizo pensar que, dentro de cuatro años, puede ser que sea escogido como el candidato presidencial de su partido. Es hijo de Mario Rivera López, mi colega en el PARLACÉN, recientemente fallecido, quien fuera Presidente del Congreso Nacional varias veces. Todo un colmillo afilado en política.

También tuve la ocasión de ver y escuchar a Ilsa Trinidad Díaz Zelaya, también del Partido Nacional, a quien acompañara, como Secretario por Guatemala, cuando entre 1992-1993 integramos la Junta Directiva del PARLACÉN, siendo ella la Presidenta, a quien habré de referirme en otra ocasión en que cuente algunos detalles de aquella época.

También escuché que por ahí andaba mi buen amigo Toribio Aguilera, de Partido Innovación y Unidad Social Demócrata, PINU-SD, pero no pude escucharlo ni verlo.

Sin embargo, para quienes han seguido el tema de la crisis hondureña en este blog, lo que vale la pena resaltar es la hombría de bien de dos diputados del Congreso, ambos del Paretido Liberal, es decir, el mismo partido de Manuel Zelaya y de Roberto Micheletti, cuyos nombres no recuerdo, que dijeron, sin que los pueda citar textualmente, algo así como:

El primero, que fue algo así como la mano derecha de Manuel Zelaya en el Congreso; que cuando el entonces presidente Zelaya envió al Congreso el tema de PETROBRAS, la empresa o el negocio del petróleo venezolano, según como se le quiera ver, fue él quien defendió el tema frente a los demás diputados. Que cuando Zelaya, entonces presidente, envió al Congreso el tema del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), el proyecto que lidera el Presidente Hugo Chávez, de Venezuela, como contraposición al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), una iniciativa estadounidense, también fue el quien defendió el tema en dicho órgano colegiado, pero cuando Manuel Zelaya le propuso que lo acompañara con el asunto de la modificación de la constitución, con la finalidad de reelegirse, le tuvo que dar la espalda después de tantos años de militancia juntos.

El otro a quien deseo referirme manifestó que tenía más de veinte años de acompañar a Manuel Zelaya, en las buenas y en las malas, en el seno del Partido Liberal, donde perdieron varias elecciones primarias; que luego que al fin las ganaron y lograron llevarlo a la Presidencia de la República, consideraba que los primeros años fueron los de un buen presidente, hasta que amigos personales de él, a quienes no identificó pero sí señalo que no pertenecían al liberalismo, le metieron en la cabeza el tema de la cuarta urna y de la modificación de la constitución con la única finalidad de reelegirse. Que es mentira todo lo que muchas gentes andan diciendo acerca de Zelaya, que es el presidente de los pobres y que todo lo que quería hacer era ayudar a los más necesitados, porque a él le consta que, en la reunión a donde fue convocado junto con otros diputados cercanos y se les planteó el tema de la reelección, solamente fue de eso que se habló; que jamás mencionó que quería modificar la constitución para reformar al Estado, para acercar los servicios de salud, para mejorar la educación o para favorecer a los más pobres y necesitados de ayuda, ya que lo único que quería era reformar dicho cuerpo de leyes para reelegirse y continuar gobernando por los próximos 20 años, razón por la cual también le había dado la espalda y no lo había seguido apoyando.

En fin, de 128 diputados, 11 votaron por Zelaya y los demás, léase bien, no votaron en contra de él sino a favor de la democracia, a favor de la Constitución de la República, por Honduras, su patria. Es de llamar la atención de cuántos diputados, al razonar su voto, cómo lo hicieron pensando no sólo en su país sino en sus hijos, sus nietos y sus descendientes.

A mí, que me gusta ver, por televisión, los debates del Congreso de los Diputados de España, que tanto contrastan con los de nuestro país, me llenó de orgullo ver a mis colegas hondureños, los de ambos bandos, expresarse con educación, con ponderación, con total libertad y propiedad. Llamo la atención, además, acerca de un llamado que hizo el Presidente del Congreso al público presente y a la prensa para que se mantuviesen en silencio, recordando y recalcando que en esa votación no iba a haber vencedores ni vencidos.

Sugiero a todos aquellos líderes del mundo democrático que todavía dudan en reconocer a las nuevas autoridades hondureñas, que consigan el video o la transcripción del debate entero para formarse una idea, por boca de la gente más cercana al ex presidente, de todos esos pequeños y grandes detalles que salieron a luz pública (hasta las negativas, como las amenazas de muerte que casi todos han recibido). Háganlo, si no lo entienden porque no es su idioma, manden a transcribirlo.

A los hondureños les sugiero que pongan el video de la sesión, sin interrupción y sin corte alguno, a disposición del público en internet, y háganle las traducciones necesarias para que el mundo se entere de la verdad que cada quien, a su manera, llegó a expresar a través de loos diputados de los cinco partidos políticos del país. ¡Vale la pena el esfuerzo!

Es hasta ahora que podemos decir que el Acuerdo Guaymuras-Tegucigalpa-San José, en lo que a la restitución de Manuel Zelaya respecta (aunque no habla de restitución, en sentido estricto, como ya expliqué), es letra muerta, pero no lo es el Acuerdo, que desde nuestro punto de vista, sigue vigente, por lo menos en cuanto a la formación, en estos días, de un Gobierno de Unidad y Reconciliación (con o sin las gentes de Zelaya) y, el semestre entrante, de la Comisión de la Verdad.

El futuro de Manuel Zelaya es incierto. Si sale de la Embajada de Brasil sin salvoconducto, seguramente será capturado. La extensión del mismo puede estar a cargo del gobierno interino, lo cual no veo factible porque Roberto Micheletti no va a dejar que se piense que deja en el ámbito de la Comisión de la Verdad únicamente a los militares que entraron en la madrugada del 28 de junio de 2009 a sacar a Manuel Zelaya del lugar donde pernoctaba y luego lo llevaron a dejar a Costa Rica. También puede estar a cargo del gobierno entrante, pero al actual Presidente Electo le pasaría lo mismo y sufriría un desgaste político innecesario, de tal manera que no veo factible que le extiendan el salvoconducto en poco tiempo, aunque en política, y especialmente en este caso tan complicado, todo puede suceder.

Visualizo, más bien, la posibilidad de un salvoconducto para Manuel Zelaya, después de la investigación y emisión del informe respectivo de la mencionada Comisión de la Verdad, como un gesto político para que un ex presidente, que es obvio que saldrá mal parado en dicho informe, escape de la acción de la justicia, especialmente porque la comisión de la mayoría de delitos que se le imputan no son violentos sino de carácter político.

Eso es lo que mi sentido político y mi intuición me dice que podría estar por suceder en los próximos meses, de tal manera que la comunidad internacional, acostumbrada a meter sus narices donde no la llaman, especialmente en estos últimos tiempos, debiera irse preparando para esta posibilidad y para dejar de interferir en los asuntos internos de Honduras. Ya se metieron en sus asuntos políticos; por lo menos que se abstengan de interferir en los asuntos judiciales.

sábado, 21 de noviembre de 2009

GOBIERNO DE GUATEMALA DIVORCIADO DEL SENTIDO COMÚN Y DE LA POBLACIÓN EN EL CASO HONDUREÑO

Los guatemaltecos tenemos, desde hace casi dos años, un gobierno que se ha caracterizado por hacer las cosas con el menor sentido común: cuando se ve que el mundo se cae, dicen que la crisis no nos va a afectar; cuando la crisis económica global ya nos tiene con la soga al cuello, que hay que subir impuestos; que necesitan más plata para repartir las bolsas solidarias a la gente pobre, y resultamos con la mayor mortandad, por hambre, de la historia del país.

Para mí, no fue entendible, siquiera, la estupidez de cerrarle, según el Gobierno de Guatemala, en conjunto con los de El Salvador y Nicaragua, la frontera a Honduras a raíz del Golpe de Estado, cuando el sentido común señalaba que eran los productores, especialmente los pequeños productores de esos tres países, pero especialmente los guatemaltecos que surten el mercado centroamericano de productos frescos, quienes más iban a sufrir. ¿Quién le repuso a los productores de fresa, de zanahorias, de cebollas, de tomate, de chiles pimientos, de vegetales verdes, las camionadas de producto que se perdieron y pudrieron en la frontera debido al estrabismo político de nuestro mandatario? ¡Nadie! Ni se disculparon por su estupidez (disculpen que lo repita, pero así lo veo, así lo siento y así lo digo rotundamente). Estupidez aparte, también se convirtieron en violadores de la normativa centroamericana al respecto.

Partamos del hecho que hubo un Golpe de Estado en contra de alguien electo democrática y legítimamente. Pero al analizar el hecho, vayámonos para atrás, primero, y analicemos todos los desmanes que Manuel Zelaya provocó, violando reiteradamente la Constitución y las leyes hondureñas, especialmente tratando de cambiar, a como diera lugar, artículos irreformables que conllevan la destitución y el delito de traición a la patria; pero, seguidamente, analicemos también que fueron 123 de 128 diputados, electos también democrática y legítimente, quienes, en un proceso contemplado en la misma Constitución, eligieron, para sustituir a Manuel Zelaya, a Roberto Micheletti, de tal manera que a todos estos hechos hay que agregar que la institucionalidad hondureña, a excepción de la salida violentada de Zelaya, con la cual no estoy de acuerdo, sigue funcionando intacta y regularmente, de tal manera que considero que no está en el ámbito de la denominada "Comunidad Internacional", sino en las instituciones internas de Honduras, y especialmente en su pueblo convocado con anterioridad a las urnas por una institución diferente a la Presidencia de la República y al Congreso Nacional, todo de acuerdo a lo que la Constitución hondureña estipula.

Los gobiernos del mundo pudieron haberse precipitado en un principio, tal como lo he venido denunciando en este blog. La parcializada Organización de Estados Americanos, obligada a informarse primero, no le interesaba todo lo que Manuel Zelaya venía haciendo, y en cuestión de horas había condenado a Honduras, sin comprender, para nada, a los hondureños, a sus instituciones y a sus leyes. Esa condena, considero, fue lo que detonó, conforme a la teoría del dominó, la serie de condenas posteriores, especialmente porque los demás países no percibían, como se percibe ahora, cómo la OEA había sido copada ideológicamente en función de la reelección de su Secretario General, José Miguel Insulza, dando al traste con la seriedad que le correspondía tener y mantener.

Para muestra, un botón: ¿Qué ha dicho la OEA con relación al fraude electoral que cometió Daniel Ortega en Nicaragua, en noviembre de 2008? ¿Que ha dicho la OEA del Golpe de Estado Técnico que viene dando Daniel Ortega al manipular, con "sus" jueces sandinistas, la Constitución de Nicaragua para favorecer únicamente "su" reelección y la de los alcaldes sandinistas (dejando por fuera a los alcaldes de los demás partidos políticos)? Pero ese no es el tema de hoy.

Recordemos que igualmente electo democrática y popularmente, y por tanto ostentando de legitimidad por igual, tenía la persona de Manuel Zelaya y los 128 diferentes diputados del Congreso Nacional de Honduras. Yo pregunto, ¿es legítimo que la OEA defienda las acutaciones ilegales de una sola persona en contra de la voluntad colegiada de 128 diputados igualmente legítimos en el ejercicio de sus cargos?

Después de poco más de cuatro meses y medio, de los gobiernos que originalmente condenaron, sólo dos han tenido la grandeza de enviar el mensaje correcto a los hondureños: Estados Unidos de América y Panamá. No necesitan decir que se equivocaron originalmente. Con sus posición actual, que yo me atreví a predecir, se están elevando por encima de los demás porque tienen la hidalguía de decir, en ese lenguaje diplomático de señales y mensajes cifrados, que entienden mejor que los demás lo que sucedió, que lo lamentan, pero que por encima de todo respetan la soberanía de Honduras y le dan primacía a la voluntad popular, la cual será expresada libremente dentro de unos días.

¿Y qué hace el Gobierno de Guatemala al respecto? Lejos de reconocer que había estado equivocado, lejos de quedarse callado, que es lo mejor en este caso, se vuelve a inclinar por el lado ideologizado de Manuel Zelaya, Hugo Chávez, Fidel Castro (como que ya no se recuerda cuando lo dejaron plantado en un parque de La Habana, Orden del Quetzal en mano, esperando para siempre su entrevista para tomarse la foto con Fidel) y demás comparsas agrupados en la OEA, y se pone en contra del pueblo hondureño, de lo que dicta la razón, del sentido común, en algún sentido de la legalidad de las disposiciones que ha tomado el Congreso hondureño, del Acuerdo Guaymuras que los delegados de Zelaya firmaron con su consentimiento para luego bombardearlo como cualquier terrorista de la democracia, y se pone en contra, también, de la mayoría de la población guatemalteca que ve, en el caso hondureño, un tema de Honduras, no de Guatemala.

Es otra estupidez política de Álvaro Colom (en el supuesto que sea una decisión de él y no de su acompañante) y de su canciller, Haroldo Rodas, salir diciendo que no reconocerán, a estas alturas, ni las elecciones del próximo domingo 29 ni sus resultados, atribuyéndolo a que eso obedece a lo acordado semanas atrás por la OEA.

¿Y no el mismo Acuerdo Guaymuras pide que se reconozcan las elecciones y sus resultados? ¿No es la OEA, con dos delegados, parte de la Comisión de Verificación recientemente instalada para darle seguimiento a dicho Acuerdo? ¿Es que ni la OEA, ni Colom (o su acompañante) ni Rodas saben leer lo que dicho Acuerdo acuerda?

Además, ¿cuál es la insistencia para instalar a alguien quien ya dijo que, hagan lo que hagan, no aceptará su restitución? Y si Zelaya dice que ya no acepta su propia restitución (que no es lo estipulado en el Acuerdo Guaymuras), ¿cuál es la salida de la crisis que proponen, entonces?

Ya dejé establecido, en otra entrada anterior a este blog, que el Acuerdo Guaymuras establece algunas cuestiones de forma para tomar decisiones de fondo, en un calendario incompleto porque faltó establecer algunas fechas, pero en ninguna parte se dice que una condición para que las elecciones de Honduras sean válidas es la restitución de Manuel Zelaya a la Presidencia de la República, aún antes de que el Congreso Nacional, a quien se le pidió resolver sobre el asunto, tome una decisión al respecto.

Yo denuncio por este medio a la OEA, a Álvaro Colom (a su acompañante) y a Haroldo Rodas, no de ignorancia, no de no saber leer, sino de mala fe para con el pueblo hondureño.

Estimo que están en todo su derecho de no reconocer al gobierno de Micheletti, si eso es lo que desean, pero no tienen derecho alguno de negarle al pueblo hondureño su legítimo derecho a elegir sus autoridades, ni tienen potestad alguna para negarle a los candidatos a la Presidencia, al Congreso, a las Alcaldías y Corporaciones Municipales, quienes no tienen nada que ver con las tonterías cometidas por Manuel Zelaya, por la otra tontería cometida por los militares hondureños, ni con las resoluciones legítimas tomadas por diputados actuales del Congreso y por magistrados de la Corte Suprema de Justicia, como para que un presidente (con minúscula) que no entiende por dónde va el mundo y por dónde debiera actuar, en beneficio de su propio país, se meta en los asuntos internos de su vecino.

Cobra tan poco sentido la palabrería del Gobierno de Guatemala en la medida que uno realiza y cae en cuenta que Honduras es nuestro tercer socio comercial, que por simples pláticas con las personas comunes y corrientes de la calle se palpa el sentimiento de solidaridad de las grandes mayorías, no para con Zelaya, no para con Micheletti, sino con el pueblo hondureño que está sufriendo desde hace meses y que ya desea, de una vez por todas, pasar la página de esta historia innecesaria en la que los metió un megalómano y sociópata al que le brillaron (y no es el único) los ojos con los petrodólares que corresponden a los venezolanos y que son derramados en otros países cuando los supuestos líderes saben cantar al son llanero de Caracas.

Es decir, el Gobierno de Guatemala, con esta actitud, vuelve a querer quedar bien con Fidel, continúa sus coqueteos con Caracas, pero se vuelve a divorciar del sector productivo guatemalteco, y no hablo del organizado en el CACIF; hablo de los pequeños productores que mencioné anteriormente, que también están interesados en pasar esta página de la historia de Honduras para seguir comprando, para seguir vendiendo, para seguir sobreviviendo.

En su infinita creatividad, ¿cuál es la propuesta, entonces? ¿Qué propone Guatemala como alternativa a las elecciones de Honduras para terminar con esta crisis? Si la zozobra, por la estupidez de varios gobiernos como el de Guatemala, continúa hasta finales de enero de 2010 en que tome posesión el gobierno que los hondureños elijan el próximo domingo, al igual que nuevos diputados, alcaldes, síndicos, concejales, ¿cuál será el planteamiento si ya no podrán decir que desan restituir a Zelaya?

Me explico mejor: la cantaleta de la restitución de Zelaya pueden seguirla ensayando pero no ad aeternum. Si el período constitucional finaliza el 27 de enero de 2010, ¿cuál será el argumento, posteriormente a esa fecha, para seguir con la cantaleta? ¿Es que no se dan cuenta que, después de todo, en el caso que el Congreso Nacional de Honduras decida que no "retrotrae las cosas" a como estaban el 28 de junio, tendrán que vérselas con un gobierno encabezado por otra persona?

¿Qué esperan, entonces? ¿Que sea el gobierno hondureño el que reconozca al de Guatemala cuando comience a gobernar el sucesor de Álvaro Colom?

Mientras tanto, el Gobierno de Guatemala se tendrá que conformar con que los guatemaltecos, en nuestra gran mayoría, estamos dispuestos a reconocer, con facilidad, que el pueblo hondureño es soberano, que los gobiernos extranjeros no tienen injerencia alguna en sus asuntos internos, y que seguiremos apoyando la elección legítima y democrática de sus nuevas autoridades para, finalmente, seguir haciendo negocios con ellos, como vecinos, como hermanos verdaderos que somos y que nos hace compartir de mejor manera que ninguno las penas por las que están pasando. ¡El pueblo de Guatemala sí apoya el retorno de la normalidad en Honduras!

El Gobierno de Guatemala se vuelve a lucir, ante el mundo, por su falta de propuestas y su divorcio con la población guatemalteca.

viernes, 20 de noviembre de 2009

HONDURAS: LOS DOS ERRORES DE ROBERTO MICHELETTI

Para quienes no somos hondureños, Roberto Micheletti, el Presidente interino de Honduras, saltó a la palestra pública a raíz de la destitución del anterior presidente, Manuel Zelaya Rosales, luego de que durante varios meses, reiteradamente, violara la Constitución y las leyes de su país, enfrentara a prácticamente todas las instituciones políticas, desafiara a la opinión pública, desacatara mandatos de los tribunales de justicia y, en general, ocasionara el peor caos político del último cuarto de siglo en ese vecino país.

Sin embargo, para los hondureños es una figura política conocida en donde no sólo fungía como Presidente del Congreso Nacional sino participó en las elecciones primarias de su partido, el Partido Liberal de Honduras, buscando la candidatura a la Presidencia de la República, la cual no logró pero si obtuvo un 27.76% de los votos, que fueron poco más de 174 mil, según datos del (http://www.tse.hn/jc/documentos/estadisticas_y_proce_elec/Elecciones%20Primarias%202008/Partido%20Liberal/PARTIDOLIBERAL.PDF) Tribunal Supremo Electoral.

En este espacio virtual hemos hecho diversos comentarios con respecto a la crisis política hondureña, los que van desde el aspecto doctrinario, como el tema de la legitimidad, al aspecto legal, como el análisis determinando que sí fue un Golpe de Estado el sucedido el 28 de junio de 2009 o el que, posteriormente, hice del Acuerdo Guaymuras, o sociológico, como cuando aseguro que Manuel Zelaya fue un presidente pontificio, porque fue quien de mejor manera creó los puentes para unir a toda la sociedad hondureña organizada en su contra.

Pensaba que, de aquí a las elecciones programadas para el domingo 29 de noviembre, no habría necesidad de comentar cosa alguna al respecto, pero ayer, jueves 19, el Presidente Interino Micheletti hizo el anuncio de que dejará temporalmente el poder, del 25 de noviembre al 2 de diciembre, según él, para que sus connacionales se concentren en el proceso electoral y no en la crisis política, lo cual me obliga a pronunciarme al respecto, so pena de, en el futuro, por callarme, se piense que estuve de acuerdo con su actitud y la medida que está pretendiendo tomar.

El primer error que señalé, del breve gobierno de Micheletti, fue el decretar Estado de Sitio, el lunes 28 de septiembre, mediante el Decreto Ejecutivo PCM-M-016-2009, dejando en suspenso 5 importantes garantías constitucionales y ordenando el cierre de algunos medios de comunicación afines al derrocado Zelaya. Estamos claros que esta medida es legal, ya que fue tomada de conformidad con el artículo 187 de la Constitución hondureña, el cual contempla como una de las cinco causales que pueden justificar una medida de esta naturaleza, la perturbación grave de la paz. Lo que criticamos es que, políticamente, haya sido una medida conveniente. Nosotros estimamos que jamás debió cerrarse medio de comunicación alguno.

Ahora que Micheletti pretende retirarse temporalmente del poder, nos atrevemos a señalar esta medida como un segundo error de su gestión, por las siguientes razones:
  1. El proceso electoral no comenzó a raíz del Golpe de Estado de 28 de junio de 2009; fue convocado desde el 28 de mayo de 2009.
  2. La convocatoria a elecciones efectuada oportunamente por el Tribunal Supremo Electoral de Honduras no ha sido motivo de modificación alguna; es más, han sido tan firmes los hondureños defendiendo su proceso electoral que la pretensión de Oscar Arias, a través del denominado Acuerdo de San José, de modificar la fecha de las elecciones, fue declarada inconstitucional.
  3. Las elecciones de autoridades en Honduras no son convocadas por la Presidencia de la República sino por el mencionado TSE, el cual tiene a su cargo todo lo relativo a emisión de sufragio en ese país (la ingerencia de Manuel Zelaya en este campo, pretendiendo agregar una cuarta urna, es parte importante del problema).
  4. Así como he señalado que la Comunidad Internacional no le da legitimidad a un proceso electoral, también afirmo que tampoco se la da este o aquel funcionario en ejercicio. Sólo el pueblo hondureño, mediante el ejercicio del sufragio, le otorgará las credenciales de legitimidad que ningún país del mundo ni organización de países debiera poner en tela de duda.
  5. La presencia o no presencia del Presidente Interino en el despacho oficial, no le quita ni le pone al proceso en sí; solamente permite que se siga especulando alrededor de un tema en el cual el ex presidente Zelaya se había venido quedando solo.
  6. Desde mi particular punto de vista, el Presidente Interino Micheletti jamás habría podido permanecer firme, defendiendo los puntos de vista que ha defendido, sin el acompañamiento de la gran mayoría de instituciones, de personalidades y del pueblo hondureño; separarse del cargo en el momento crucial del proceso no le hace provecho a ninguna de las personas o instituciones que lo han acompañado, pero sí abre una brecha para generar más violencia (recordemos que ya ha habido asesinatos, hasta de un sobrino del Presidente Interino, y secuestros de altos jefes militares), lo cual obligaría al Presidente Interino a regresar antes del tiempo señalado, generando más oportunidad de crear zozobra alrededor de un proceso electoral que verdaderamente deseamos sea de lo más tranquilo para bien de todos.

Por el momento, y por que no se crea que deseo influir en los resultados electorales, me atrevo a decir que de todo esto hay sólo un ganador: El pueblo hondureño. Perdedores hay varios, entre ellos, Manuel Zelaya, condenado en el futuro a ser una figura internacional pero un paria en su propia tierra; Micheletti, porque teniendo aspiraciones y facultades para gobernar todo un período constitucional, lo hará por un tiempo limitado, siete meses menos un día.

viernes, 13 de noviembre de 2009

¡¡¡¡¡ ME LLEVO MI PELOTA !!!!!

Cual niño rico y consentido por su mami, Manuel Zelaya, el que fuera Presidente de la República de Honduras hasta el 28 de junio de 2009, desautoriza lo actuado por sus propios delegados en la Comisión de Diálogo que suscribieran, junto con los delegados del gobierno de transición de Roberto Micheletti, el Acuerdo Guaymuras que contempla la instalación de una Comisión de Verificación, la constitución de un Gobierno de Unidad y Reconciliación, la solicitud para que el Congreso Nacional, en consulta con la Corte Suprema de Justicia y otras instancias, resuelva sobre una ficción jurídica que consiste en la posibilidad de retrotraer la situación de Manuel Zelaya al estado en que estaban las cosas antes del 28 de junio mencionado, el respaldo al Proceso de Elección de nuevas autoridades y la instalación, el año entrante, de la Comisión de la Verdad.

Es como ver a un niño regordete e inútil para jugar, pero dueño de la pelota, perseguirla hasta recuperarla y retirarse del campo de juegos, abrazándola, porque una decisión del árbitro le fue adversa. ¡Por favor!

Según entendemos, el proceso iniciado con el Acuerdo de Guaymuras está en marcha tal y como fue previsto. No se ha hecho absolutamente nada en contra del mismo, ni siquiera del calendario incompleto que contempla en su texto, como no sea haber dejado de instalar el Gobierno de Unidad y Reconciliación en la fecha prevista.

Ya se instaló la Comisión de Verificación; ya se tienen los candidatos para integrar el Gobierno de Unidad por todas las partes involucradas, a excepción de la de Manuel Zelaya, lo que ha ocasionado solicitudes (a nuestros ojos, ruegos), de parte del gobierno de transición, para que proponga a las personas que, a su juicio, podrían integrar dicho gobierno.

Ahora bien, el Acuerdo Guaymuras prevé que dicha instalación debió darse, a más tardar, el 5 de noviembre en curso (es decir, dicho acuerdo contempla la posibilidad de que se hubiera instalado antes de esa fecha). Si el 30 de octubre pasado se le entregó al Congreso hondureño la solicitud para entrar a conocer el tema, ¿cómo es posible que Manuel Zelaya haya remotamente pensado que, a más tardar el 5 de noviembre, con todo y el fin de semana de por medio, el mismo iba a solicitar la opinión de la Corte Suprema de Justicia y de"las instancias que considere pertinentes...", a recibir los informes de dichas instancias, a reunirse para inmediatamente resolver nombrarlo para que él y solamente él pudiese instalar al mencionado Gobierno de Unidad y Reconciliación? ¡Otra vez: por favor!

Ahora despotrica en contra de Estados Unidos y su cambiante política con relación a su caso, dice.

Ya es hora de que el mundo, en manos de algunos líderes ideologizados, abran los ojos con relación a esta otra manipulación, y le brinden a Honduras y a los hondureños el respeto que se merecen. Se los he venido cantando por este medio: Manuel Zelaya es un sociópata.

El Acuerdo de Guaymuras, como no sea la concesión de Roberto Micheletti de andar esperando que a Manuel Zelaya se le dé la gana nombrar sus delegados para constituir el Gobierno de Unidad y Reconciliación, ha venido siendo cumplido por quienes ejercen el gobierno, por las demás instituciones hondureñas involucradas y por la sociedad civil.

Ojalá las personas sensatas del mundo sí comprendan mejor que los líderes que los representan en el mundo la incómoda situación en que, innecesariamente, siguen poniendo a Honduras y a los hondureños.

sábado, 7 de noviembre de 2009

LA LECTURA DEL ACUERDO GUAYMURAS. INTERPRETACIÓN JURÍDICA-POLÍTICA-SOCIOLÓGICA.

El "Diálogo Guaymuras Acuerdo Tegucigalpa/San José" está escrito en 4 páginas de papel bond tamaño carta, más una adicional que contiene las firmas. Consta de 12 puntos, de los cuales uno, el número 9, es un calendario. Cualquiera que opine con seriedad sobre lo que hoy sucede en Honduras debe leer el documento; si no, como dicen los mismos hondureños, estaría "hablando papadas" (babosadas, en buen chapín; tonterías, para que me entiendan en España).

El papel que hoy está jugando la prensa, tanto la internacional que suele nutrir nuestros medios escritos, radiales y televisivos, como los enviados de prensa nacionales a cubrir la fuente, deja mucho que desear precisamente porque ignoran el documento.

Le han hecho caer el mundo encima a Roberto Micheletti (a quien se empeñan en denominar Presidente de facto y, a su gobierno, gobierno de facto, lo que significa una condena a priori cuando su función es la de informar), por la conformación del Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional, que es el primer punto del documento suscrito por los delegados del gobierno de transición y del depuesto presidente Manuel Zelaya.

Dicho punto establece, efectivamente, que se conformará un gobierno de esa naturaleza, "...integrado por representantes de los diversos partidos políticos y organizaciones sociales, reconocidos por su capacidad, honorabilidad, idoneidad y voluntad para dialogar, quienes ocuparán las distintas Secretarías y Subsecretarías así como otras dependencias del Estado, de conformidad con el artículo 246 y siguientes de la Constitución de la República de Honduras" (las palabras en negrita así vienen en el documento suscrito).

Sobre la conformación del gabinete y conforme al espíritu de las líneas anteriores, podemos decir lo siguiente:

Primero: las partes, al suscribir el Acuerdo, establecen su intención no sólo de conformar un gobierno de unidad sino que cumpla con la función de reconciliar a la sociedad hondureña, dándole una dualidad que no todos los gabinetes de mundo tienen: la de administrar la "res pública" y la de encaminar al país hacia una reconciliación que todos anhelan.

Segundo: los suscriptores del acuerdo, que eran delegados tan sólo de dos partes, en la búsqueda de las personas idóneas para ocupar los cargos, establecen un espectro que no se limita a esas dos partes sino a todos los partidos políticos y a las organizaciones sociales. Honduras es un país bipartidista en donde, según mi experiencia, si gana las elecciones el Partido Nacional, gobiernan los nacionales o "cachurecos"; si gana el Partido Liberal, gobiernan los liberales o "colorados"; de tal manera que este acuerdo así debe entenderse: el gabinete no estará conformado por personas de un solo partido político (que es lo tradicional); es más, se abre la posibilidad para que personas provenientes de las organizaciones sociales, y no sólo de los partidos políticos, gobiernen, administren la cosa pública y ayuden a buscar esa reconciliación que tanto anhelan.

Tercero: los mencionados suscriptores del Acuerdo no sólo abren la posibilidad descrita en el párrafo anterior, sino la califican: no puede ser cualquiera, tiene que ser alguien que tenga no sólamente una de las características, sino el conjunto de características que el punto primero del Acuerdo establece (aunque el texto es confuso, ya que en unas partes hace ver que no son doce puntos de un Acuerdo sino doce acuerdos). Es decir, no puede conformar el gabinete o ser parte de ese Gobierno de Unidad, alguien que tenga reconocida capacidad pero que su honorabilidad sea discutible; o que tenga voluntad para dialogar pero no sea idóneo, o que sea el más honorable de todos pero un perfecto incapaz. Quienes conformen ese pequeño grupo de personas que administrarán la cosa pública y, a la vez buscarán la reconciliación, tienen forzosamente que cumplir con todas las características acordadas.

Cuarto: quienes suscribieron el acuerdo al cual nos venimos refiriendo, no se limitan a hablar del gabinete, palabra que se utiliza para referirse a los colaboradores más cercanos del Presidente de la República, sean Ministros o Secretarios, como en el presente caso; el acuerdo menciona Gobierno de Unidad y Reconciliación y el texto lo amplía a otras dependencias del Estado que no sean las Secretarías o Subsecretarías de Estado.

El texto del punto uno del Acuerdo mezcla, en su segundo párrafo, lo relacionado con la falta de aprobación del Presupuesto General de Ingresos y Egresos, al 28 de junio pasado, e indica que el Gobierno de Unidad y Reconciliación respetará y funcionará sobre la base del recientemente aprobado por el Congreso Nacional, lo cual no tiene mucho que ver con lo que estamos analizando pero da una idea del caos institucional en que Manuel Zelaya tenía a Honduras mientras ejerció la Presidencia de la República.

Los siguientes puntos del Acuerdo Guaymuras son de vital importancia para Honduras y la resolución de su crisis política, pero no nos sirven para efectos del análisis que hoy deseamos efectuar. Se refieren a la Reuncia a Convocar a una Asamblea Nacional Consituyente o a reformar la Constitución en lo irreformable, que es la génesis del problema; sobre la situación de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional; sobre la creación de una Comisión de la Verdad; sobre la normalización de las relaciones internacionales; agradecimientos y consideraciones sobre la entrada en vigencia del mismo.

En esos puntos dispersos hay otros elementos que, para efectos de nuestro análisis, el cual hacemos conforme a los últimos sucesos que consisten en la conformación de lo que la prensa ha denominado el Gabinete de Reconciliación Nacional bajo la dirección del Presidente de facto (el mismo Congreso Nacional lo denominó de transición), Roberto Micheletti, vale la pena destacar, haciendo ver que la interpretación del Acuerdo de Guaymuras debe hacerse, precisamente, integrando sus diferentes partes. En este punto vale destacar que pensamos que, a la interpretación del Acuerdo, le son aplicables algunos de los Principios que rigen para la interpretación de los Tratados: la buena fe (pacta sund servanda), el sentido corriente de los términos, el contexto (aquí se incluye lo que dice el preámbulo), su objeto y fin, sobre la no obligatoriedad cuando no ha habido consentimiento (para lo que corresponde al Congreso Nacional, a la CSJ y otras instituciones), etcétera.

Primeramente nos referiremos a que ambas partes acordaron, en el punto 3, respetar el proceso electoral, y hacen un llamado al puebo hondureño para que participe pacíficamente en dichas elecciones, instando al Tribunal Supremo Electoral a que autorice y acredite misiones internacionales, tanto durante el proceso de elección hasta la declaratoria del resultado, como durante el traspaso de poderes en enero de 2010. Ahora es lamentable volver a leer declaraciones en el sentido contrario, cuando los electores hondureños deben ser el objeto del mayor respeto, comenzando por cualquier expresidente de la República.

El punto 5 del Acuerdo es el que establece que sea el Congreso Nacional el que decida, no sobre la restitución de Manuel Zelaya al poder, sino acerca de "retrotraer la titularidad del Poder Ejecutivo a su estado previo al 28 de junio hasta la conclusión del actual periodo gubernamental..."; es decir, no le solicita al Congreso Nacional, simplemente establece que ese es el acuerdo y que está dentro de las facultades del mismo; no habla de restitución sino de retrotraer el estado de las cosas a como estaban en determinada fecha, lo cual es una ficción jurídica entendible; jamás se habla de la Presidencia de la República sino del Poder Ejecutivo pero, para efectos prácticos, así debe entenderse. Recalco aquí que el acuerdo de las partes fue sin la intervención del Congreso Nacional por lo que, en sentido jurídico verdaderamente estricto, no está obligado a tomar una resolución al respecto, aunque es aconsejable, políticamente, que sí lo haga, sea en el sentido que sea y conforme a la conciencia de cada diputado.

Es este mismo punto 5 el que establece, y así lo firmaron las partes, que la decisión de esta ficción jurídica a la que nos referimos, la hará el Congreso Nacional "...en uso de sus facultades, en consulta con las instancias que considere pertinentes como la Corte Suprema de Justicia y conforme a ley...". Estas palabras merecen un pequeño análisis:

Primero: si el Congreso Nacional establece que no tiene facultades para retrotraer el estado de las cosas a como estaban el 28 de junio de 2009, está en su derecho de hacerlo y no por eso tendría que seguir causando caos el señor Zelaya; simplemente tendría que acatar lo resuelto, como estoy seguro lo acatará el señor Micheletti si le es adverso dicho fallo.

Recordemos que un acuerdo político tiene que estar enmarcado en la ley, y si el marco legal no da para el mejor acuerdo político, lo que significa es que se está violentando nuevamente la ley. No me atrevo a afirmar, tajantemente, que el Congreso Nacional de Honduras no tiene facultades legales para el presente caso; sólo menciono que tengo dudas de que las tenga y que lo que digo es que puede suceder que así se declare, lo cual no invalidaría el resto del Acuerdo, es decir, continuaría en ejercicio del poder, o el señor Micheletti o quien el Congreso Nacional designe (que eso sí estoy seguro de que sí tiene facultades legales para hacerlo), presidiendo un Gobierno de Unidad y Reconciliación hasta entregar el poder el 27 de enero de 2010.

Segundo: en este delicado caso los suscriptores del Acuerdo Guaymuras ya intuían el necesario acompañamiento, mediante la emisión de opinión, de la Corte Suprema de Justicia, quien tampoco está jurídicamente obligada por el Acuerdo a emitirla, aunque desconozco si está obligada conforme a la ley interna de Honduras, media vez fue solicitada por el Congreso Nacional; este último ha decidido, además, consultar las opiniones de otras instituciones, y es una facultad que se viene discutiendo por los zelayistas, pero que consideramos no sólo totalmente válida sino fundamentalmente necesaria, además de que sus delegados así lo establecieron en el Acuerdo.

También se viene cuestionando que el Congreso solicitó la opinión de dicha Corte Suprema sin ponerle plazo para que responda. ¿Se les olvida a estos críticos que la Corte Suprema representa a otro de los poderes del Estado, el Judicial, y que no está supeditada al Congreso Nacional? Yo sugiero que estos críticos tengan calma, porque estimamos que la CSJ no va a obviar la emisión de tan importante opinión. Ahora bien, la opinión de una CSJ no debe ser política sino eminentemente jurídica; recordemos que Manuel Zelaya no es precisamente un angelito y que fueron meses de violar repetidamente la Constitución y las leyes ordinarias de su país, al grado que uno de los puntos fundamentales del Acuerdo es que ya no se intentará modificar los artículos irreformables de dicha Constitución. Personalmente creo que la CSJ, si no emite una opinión política para quedar bien con la mal llamada "Comunidad Internacional", y emite una con carácter estrictamente jurídico, la misma será negativa, en tres sentidos: uno, que esa ficción jurídica a la que nos referimos es eso, simplemente una ficción que no es posible respaldar con seriedad por las Instituciones Públicas; dos, que el Congreso Nacional no tiene facultades legales para llevar a cabo el mencionado acto; tres, que la persona del señor Manuel Zelaya, mientras no tenga un indulto o se haya decretado una amnistía, lo cual no se ha dado en este caso, sigue siendo sujeto de persecución penal y, por ende, inelegible para ocupar un cargo de esta naturaleza. El Acuerdo Guaymuras no establece indulto ni amnistía alguna porque la Comisión de Diálogo no tiene facultades para otorgar cualquiera de esas medidas, pero tampoco solicita algo al respecto; es más, lejos de éllo, establece la creación de la Comisión de la Verdad, como veremos adelante.

También establece el Acuerdo, en el punto 6, la creación de dos Comisiones, la de Verificación, que ya se conformó con dos delegados internacionales y dos nacionales, uno por el grupo en el poder y otro designado por el expresidente Zelaya, coordinada por la injerente OEA, encargada de dar fe del estricto cumplimiento de dicho Acuerdo, lo cual no viene haciendo, sino criticando, como siempre, razón por la cual nos tomamos la molestia de hacer este análisis, un poco largo tal vez, pero necesario para explicar que no ha habido rompimiento del mismo más que por parte de quienes se comprometen, por un lado, pero no dejan de sabotear todo el proceso desde la palestra que les brindan los medios de comunicación que los hacen sentir famosos.

El peligro en ciernes que podría complicar más las cosas para Honduras es que la Comisión de Verificación tiene facultades para declarar el incumplimiento comprobado del Acuerdo, lo cual "producirá la activación de medidas que establecerá la Comisión para el transgresor o los transgresores" y, conforme lo que hemos venido viendo, el bando de Zelaya y de la mal denominada "Comunidad Internacional", sólo han demostrado saber leer para la izquierda, lo cual es, hasta cierto punto, entendible para el primero, pero no para la segunda, que debe ser totalmente imparcial, objetiva, creíble.

Confiamos en que prive el buen sentido y la hombría de bien de don Ricardo Lagos, ex Presidente de Chile a quien tuve el gusto de conocer en un viaje que hizo a Guatemala a principios de los años 1990's. Su trayectoria de muchos años no se puede ver manchada por favorecer, a contrapelo, a quien tiene a su propio país sumido en un caos que pudo no ser. Igual esperanza tenemos de la señora Hilda Solís, quien tiene una sólida y prolongada formación y, entendemos, ha colaborado con el tema de la violencia de género en Guatemala. Es grato que una mujer acompañe al expresidente Lagos; siendo una persona con potencial futuro político, confiamos en su experiencia y en la objetividad que pueda demostrar, lo cual le puede ayudar muchísimo a consolidar su reputación.

Ojalá sepan ver, los dos miembros de la "Comunidad Internacional" de la Comisión de Verificación, que la interpretación del Acuerdo de Guaymuras tiene que estar apegado a la Constitución y a las leyes hondureñas (punto 8 del Acuerdo) y es integral, no por partes. Ambos representan gobiernos de izquierda respetados y respetables. ¡Que Dios proporcione inspiración y serenidad a sus cabezas y ánimo a sus corazones!

El punto 6 al cual ya nos hemos referido contempla, además, la conformación de la Comisión de la Verdad, pidiendo al próximo gobierno que la conforme en el primer semestre del año entrante. Lo menciono porque, como mencioné, el Acuerdo que suscribió la Comisión de Diálogo, conocido como de Guaymuras, no contempla perdón, amnistía ni indulto alguno, y es factible que el año entrante se conforme esta Comisión por personas "Notables" que, al finalizar su comisión, establezcan las violaciones a la Constitución y las personas que han transgredido la Ley, desde los simples soldados que obedecieron órdenes, los altos mandos militares, como jueces, diputados, embajadores, secretarios y el mismo Presidente de la República. Es aquí en donde está ligado el tema del indulto o de la amnistía, la persecución penal de oficio mientras no haya uno u otra, la opinión de la CSJ, todo en el ámbito jurídico, para llegar, finalmente, al campo político, la resolución del Congreso Nacional, que pueda estar basada en la opinión jurídica de la CSJ.

El punto 9 es interesante de analizar porque contiene el Calendario de Cumplimiento de los Acuerdos, el cual desarrolla únicamente 5 puntos: 30 de octubre de 2009: suscripción y entrada en vigencia del Acuerdo y entrega formal del mismo al Congreso "para los efectos del Punto 5, 'Del Poder Ejecutivo' "; 2 de noviembre, conformación de la Comisión de Verificación; "A partir de la suscripción del presente Acuerdo y hasta el 5 de noviembre... Conformación e instalación del Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional"; 27 de enero de 2010: celebración del traspaso de gobierno; primer semestre de 2010: instalación de la Comisión de la Verdad.

Es decir, según mi leal saber y entender, Zelaya no ha violado el Acuerdo al hacer sus pataletas porque no lo han restituido, como no sea lo que mencionaré más adelante. El punto es que, emberrinchado porque no lo han restituido (que eso no fue lo acordado), no ha querido proponer personas de su confianza que cumplan con la idoneidad, honorabilidad, etc., para conformar el Gobierno de Unidad y Reconciliación.

Quien sí ha violado el Acuerdo al pasarse de la fecha límite sin conformarlo, haciéndole llamados a Manuel Zelaya para que proponga personas, es Roberto Micheletti, pero no ha violado acuerdo alguno al presidir dicho gobierno, el cual, si la CSJ y las demás instituciones consultadas emiten opinión favorable para aprobar la ficción jurídica de retrotraer las cosas al estado en que estaban el 28 de junio, y el Congreso Nacional así lo decide, podría pasar a ser presidido por Manuel Zelaya. Esto nos obliga a hacer otra consideración: es que, si Manuel Zelaya es "retrotraído" al estado en que estaban las cosas al 28 de junio de 2009, lo único que no podrá retrotraerse, porque eso es lo acordado, es el Gobierno de Unidad y Reconciliación, es decir, los funcionarios, hombres y mujeres, que hoy, bajo la presidencia interina de Micheletti, entren a conformarlo.

Zelaya, como decimos, emberrinchado porque no le dan el poder, cuando eso no fue lo acordado, no propone a su propia gente, en el supuesto de que cumplan con los cuatro requisitos que el Acuerdo señala, para formar parte de ese Gobierno de Unidad. Si por azares del destino la CSJ y las demás insituciones consultadas emiten opinión favorable para "retrotraer" las cosas, y el Congreso Nacional efectivamente las retrotrae al 28 de junio, en teoría, Zelaya tendría que presidir el Gobierno de Unidad y Reconciliación que en estos días se forme, sin allegados suyos. Conociendo su estilo de "rompe y rasga", con seguridad haría caso omiso de esa parte fundamental del Acuerdo, despidiendo a todas las personas que hoy acuden a conformar gobierno bajo circunstancias adversas y nombrando sólamente personas de su confianza, con lo cual se aseguraría la crisis política hasta el 27 de enero de 2010, por lo menos (que cada quién interprete esas últimas tres palabras).

Es decir, entendemos que la Comisión de Diálogo que suscribió el Acuerdo de Guaymuras privilegió el Gobierno de Unidad y Reconciliación, el cual puede ser presidido, desde la óptica de dicho Acuerdo, por Zelaya o por Micheletti, lo cual hace mucho sentido. Lamentablemente, Manuel Zelaya, que mal estudió ingeniería y que de leyes no sabe nada, con su empecinamiento demuestra que no sabe leer textos legales, entiende del acuerdo suscrito por su propia gente que debe restituírsele inmediatamente, lo cual no fue pactado, privilegiándose a sí mismo, no al país, y con él se pasa llevando a sus propios delegados a quienes, con esa actitud, demuestra no respetar, y arrastra a esa pléyade de pericos que, igual que él, no pueden leer y estudiar por sí mismos sino se dedican a repetir las tonterías o "papadas" de su líder.

Los delegados de Zelaya establecieron, de acuerdo con su contraparte, el calendario al cual nos hemos referido. No le pone tiempo límite a la CSJ para emitir la opinión que ellos mismos mencionan, ni se lo ponen al Congreso Nacional para fallar, lo cual ahora critican.

Creemos que si la intención de las partes hubiese sido reinstalar en la Presidencia de la República a Manuel Zelaya, así lo habrían dicho y lo hubieran establecido en un calendario. Ésa ha de haber sido la intención de los delegados de Zelaya, pero su insistencia e intransigencia en el tema habría llevado a no firmarse acuerdo alguno.

El Acuerdo de Guaymuras lo que hace es quitarle, a las dos partes más encontradas hasta entonces (porque son múltiples y no limitadas a éllas) dentro de la crisis política, las representadas por Manuel Zelaya y por Roberto Micheletti, la posibilidad de decidir por ellas mismas.

Dado que la "Comunidad Internacional" no tiene ingerencia para decidir el fondo del asunto y, aunque quisiera y así lo ha manifestado a través de José Miguel Insulza, que Zelaya fuese restituido inmediatamente, no lo pueden hacer, lo que ambas partes acordaron fue pasarle la brasa de la decisión política al Congreso de la República, el mismo que, con anterioridad y por unanimidad de votos presentes (123 de 128 diputados), eligió para sustituir a Manuel Zelaya a Roberto Micheletti.

El expresidente Zelaya incumple el Acuerdo de Guaymuras en el punto 10, cuyo primer párrafo transcribo: "En nombre de la reconciliación y el espíritu patriótico que nos ha convocado ante la mesa de diálogo, nos comprometemos a cumplir de buena fe el presente Acuerdo, y lo que de él se derive." (sic.). ¿De qué sirve enviar delegados, discutir con madurez, llegar a acuerdos, suscribirlos, publicitarlos y comenzar todo un proceso que involucra tiempos, Corte Suprema de Justicia, Congreso de la República y otras insituciones, si después desacreditamos todo lo acordado por los delegados y, para terminarla de amolar, no entendemos ni los tiempos pactados?

¿Cuál es el papel que viene cumpliendo la prensa que se llama independiente, si en lugar de informarnos de lo que sucede, casi todo lo que nos envía son notas plagadas de opiniones, la mayoría de las veces ideologizadas?

Se requiere, en estos momentos en que el Comandante Daniel Ortega, el Presidente de Nicaragua, pareciera que ha prendido nuevamente la mecha de la guerra civil en su país, que el apoyo de la prensa, la "Comunidad Internacional", no se dé hacia uno de los bandos, sino hacia Honduras y sus Instituciones, sean objetivos con el peso que dan la razón, la legalidad y el sentido común. Si las partes pactaron un proceso que está en marcha, hay que respaldarlo totalmente, no minarlo.

Las notas de prensa más desastrosas, quién sabe si previendo que Manuel Zelaya, el bando por el cual han optado traicionando a sus lectores en su objetividad e imparcialidad, no va a ser restituido, ahora dicen que el Congreso de Honduras responde sólo a la oligarquía. ¡Por favor! Todos los Congresos o Parlamentos del mundo representan lo variada que pueda ser su sociedad, el conglomerado humado al cual representan. Dado que los diputados llegan a representar a los ciudadanos mediante el voto de todos, esa aseveración implicaría una de dos cosas: o que la mayoría de votantes hondureños conforman esa oligarquía y que votan por sus representantes más oligarcas, o que la mayoría de votantes hondureños son idiotas, ya que ejercen su sufragio en función de lo que los verdaderos oligarcas del país les indican. ¡Qué desconocimiento de Honduras! Ese país es el de los ciudadanos de mayor sentido político del hemisferio y, de repente, de muchas partes del mundo. En Honduras hasta los niños opinan de futbol y de política, los jóvenes se involucran en movimientos de esa naturaleza que son el verdadero semillero de los futuros líderes del país, las mujeres tienen la mayor participación política de los países de América que conozco, y llegan a viejos hablando de la bandera política que ya enarbolan sus nietos y bisnietos. ¡Eso no se da en ningún otro país que yo conozca!

Por mi parte, aunque estoy convencido que los problemas políticos de Honduras fueron ocasionados por la megalomanía, la sociopatía, el autoritarismo y la prepotencia de una persona, si el Congreso Nacional de Honduras decide que el Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional ya no lo deberá seguir presidiendo Roberto Micheletti sino Manuel Zelaya, estoy dispuesto a manifestar, desde hoy, mi apoyo a dicha decisión, ya que va en la línea que siempre he venido sosteniendo. Es una solución acordada y resuelta por hondureños. Eso sí, deberá respetar la conformación que se haga de ese Gobierno de Unidad y Reconciliación.

Esperamos que este análisis que hemos efectuado sea de alguna utilidad para quienes, desde afuera, se interesan verdaderamente por el presente caso, y que aporte algunas luces para el entendimiento, con alguna seriedad, de las diferentes aristas del mismo.

viernes, 30 de octubre de 2009

¿ES LÓGICA LA LÓGICA DE MEL ZELAYA?

Los atentados contra la Constitución y las leyes de Honduras que condujeron a la crisis política, que no institucional, en ese país, tenían una lógica más o menos entendible, aunque no la aprobemos, que era la búsqueda de los medios para perpetuarse el ex presidente Manuel Zelaya en el poder.

Luego de que fuera depuesto el domingo 28 de junio de 2009, sus declaraciones sólo tienen la lógica del terrorista de la democracia. Parece que dijera "hay que bombardear todo, intentar destruirlo, porque en río revuelto, ganancia de pescadores..."

Sin embargo, hay dos actuaciones que, para este observador, carecen de toda lógica: la primera, su encierro voluntario en una embajada. ¿Es que acaso se le ocurrió que el gobierno de transición (y no de facto como insiste en decir la prensa escrita y televisada) le iba a permitir movilizarse de ahí o desde donde está, ir de lugar en lugar llevando el caos? Ese encierro voluntario no tiene sentido, como no sea, como lo insinué hace algún tiempo, buscar su propia inmolación para pasar a la historia como un héroe, al estilo Salvador Allende, en lugar de ser un fracasado que fue echado de su país por la totalidad de instituciones, fuesen estas políticas, académicas o de la sociedad civil.

La segunda actuación a la que me refiero es la última: su petición, ahora aceptada por el gobierno de transición, de que no sea la Corte Suprema de Justicia, a la cual obviamente le teme, sino el Congreso Nacional, quien decida sobre su retorno o no a la Presidencia de la República.

Carece de lógica, según mi punto de vista, porque dicha Institución está compuesta por 128 diputados, me parece que de cinco partidos políticos; en la sesión del domingo 28 de junio en que fue depuesto y, en su lugar, electo Roberto Micheletti, como sucesor de conformidad con la Constitución de la República, votaron en favor de este último, es decir, en contra de que Manuel Zelaya se quedara ejerciéndola, 123 diputados. Sólo los 4 diputados del pequeño partido de extrema izquierda y una diputada de la Democracia Cristiana que, según entiendo, no estaba presente en la reunión, no apoyaron la medida que, hoy, casi todo el país respalda.

Luego, pensar que Manuel Zelaya se saldrá con el cometido de retornar a la Presidencia, se nos hace muy, pero muy, cuesta arriba. A estas altura de mi vida política he visto muchas cosas, pero un cambio repentino de las voluntades de los diputados hondureños, ante los ojos del mundo pero especialmente de la sociedad a quien se deben y representan, me es difícil imaginármelo.

Me parece, en conclusión, que ésta es la oportunidad para que la sociedad hondureña, expresada a través de sus representantes legítimos, le haga a esa malhadada "Comunidad Internacional" tragarse sus palabras.

La crisis política hondureña está por finalizar. Ése es mi pronóstico.

miércoles, 28 de octubre de 2009

TRES DIFERENTES CRISIS, UNA SOLA LA CAUSA

En este blog he venido hablando de tres diferentes crisis: comencé explicando la crisis institucional en el Parlamento Centroamericano, que me llevaron, en primer lugar, a demandarlo ante la Corte Centroamericana de Justicia en noviembre de 2008 y luego, a pedirle la renuncia a la Junta Directiva espuria encabezada por la diputada Gloria Guadalupe Oquelí de Macoto (a veces lo ponen con doble T), en febrero del presente año.

En segundo lugar, le he dedicado varios artículos al análisis de la crisis política hondureña, que comenzó alrededor del cuarto trimestre de 2008, se agudizó el 28 de junio del presente año con el torpe Golpe de Estado que provocó la salida ilegal del expresidente Manuel Zelaya a Costa Rica, y que se ha venido prolongando hasta la presente fecha.

Por último, la crisis política nicaragüense, que arrancó con el fraude electoral municipal de noviembre de 2008 y se agudizó con la segunda fase del Golpe de Estado Técnico con el vergonzoso fallo de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de ese país, el 19 de octubre del presente año, cuando fueron intempestivamente reemplazados los Magistrados Titulares por los suplentes, lacayos del sandinismo, y en una sentencia insólita no declaran la inconstitucionalidad de alguna norma específica sino declaran la inaplicabilidad de varios artículos constitucionales, favoreciendo la reelección presidencial de Daniel Ortega y de alrededor de las dos terceras partes de los alcaldes del país, todos sandinistas.

Tres actores diferentes en estos tres escenarios, pero igual de megalómanos, igual de sociópatas, igual de irrespetuosos de la normativa jurídica del más alto nivel, la constitutiva.

Es la falta de respeto a la normativa jurídica la que tiene de cabeza a Honduras, al PARLACEN y a Nicaragua. Nada habría sucedido en niguno de los escenarios de que hablamos con el mínimo respeto a las normas básicas de convivencia contenidas, respectivamente, en el Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano, en la Constitución hondureña y en la Constitución nicaragüense.

¿De qué sirve que estos tres personajes por demás pintorescos e históricos puedan acreditar varias décadas de experiencia política, si dicha vivencia no les ha servido más que para hacerse prepotentes, autoritarios e irrespetuosos de todos los demás al pasarle por encima a las leyes que son de todos?

¡Que Dios sane a estos pseudodirigentes de la cabeza y les dé el sentido común de que carecen!

lunes, 26 de octubre de 2009

LOS PELIGROS QUE ENFRENTA EL PROCESO ELECTORAL HONDUREÑO

Esta nota pensaba escribirla mañana, pero al ver las notas de prensa que destacan el asesinato a quemarropa de un coronel, en Honduras, algo totalmente inusual, así como del asesinato cobarde del joven Enzo Micheletti, sobrino del Presidente de Honduras, siento que es necesario expresar lo que me vengo temiendo desde hace algunos días, de lo cual estas dos notas tristes podrían ser sólo el comienzo.

Estoy bastante inquieto con el caso de la crisis política hondureña desde que salió una nota de prensa indicando que, en el oriente del ese país, había aparecido un avión de carga de fabricación polaca, con bandera venezolana, en una pista clandestina, ya vacío, sin saberse exactamente qué fue lo que bajaron en suelo hondureño, de dónde venía y quién está detrás del asunto. Lo que se sabe es que su capacidad de carga es mayor a diez toneladas, lo cual no es usual para el simple tráfico de drogas por vía aérea.

¿Qué llevaron a Honduras en este atípico avión?

Ahora que asesinaron a estas dos personas mis reflexiones me preocupan. Es obvio que, para los partidarios del regreso de Manuel Zelaya, comenzando por Hugo Chávez y Daniel Ortega, el tiempo opera en su contra. En la medida que pasan los días la crisis política hondureña tiende a desvanecerse. Los artículos de prensa escrita son más pequeños, en páginas menos destacadas. En la televisión, como no sea TeleSur, de Venezuela, Manuel Zelaya ya no es noticia. Luego, en su desesperación, algo tienen que hacer para mantener "vigente" una crisis que, si hubiese sido comprendida por la mal denominada "Comunidad Internacional", antes de dar su veredicto apresurado, ya no sería crisis política, por más que patalearan todos los camaradas ideologizados a quienes no les importa más que tener el poder y perpetuarse en él.

Pienso que no estaríamos viendo asesinatos de militares si no fuese porque se cuenta con un apoyo que antes no se tenía; y no me refiero al apoyo moral.

Sigo pensando que es muy posible que en los días que vengan y en la medida que se acerque el día del evento electoral, la violencia política podría desbordarse por el lado de los seguidores de Manuel Zelaya, posiblemente armados ya por obra y gracia de otros países que quieren seguir interfiriendo en los asuntos internos de los demás.

Como lo dije hace unos días en una entrevista de radio: el expresidente Manuel Zelaya es el político que más puentes ha tendido en la historia de Honduras; es un presidente pontificio, ya que logró lo que muchos han querido hacer y no han podido. Unió en una sola causa a los Partidos Políticos, al Congreso de la República, a la Corte Suprema de Justicia, a la Fiscalía General, a los Colegios Profesionales, al Tribunal Nacional de Elecciones, a las Iglesias sin importar su denominación... a casi todos los sectores de la población... pero en su contra.

Veo una Honduras unida como nunca alrededor de sus líderes políticos y enfrascada en el proceso electoral a cargo del TNE, y deseo anticiparme señalando que el grado de asistencia a las urnas, en esta oportunidad, será histórico. Eso lo perciben también quienes quieren que no se lleve a cabo dicho proceso electoral, como si con eso pudiesen prolongarle el mandato a Manuel Zelaya. Ahora bien, lo peligroso es que pocas personas, pero bien armadas, hagan de las suyas el día de las elecciones.

No es buena la señal que estos dos asesinatos envían a todos lados. Veremos qué dice la denominada "Comunidad Internacional" al respecto o si se quedarán callados.

Por nuestra parte sentimos que la sangre derramada por estas dos personas sólo pone en perspectiva el esfuerzo institucional del Ejército en un conflicto que lleva ya varios meses y que, hasta donde hemos visto, ha sabido actuar disciplinadamente, aunque es dable, entre tantas personas que lo conforman, que haya quienes se salgan de la misma. Además, estos hechos sirven también para valorar el esfuerzo personal de quienes están dando la cara por todos los hondureños, especialmente el caso del señor Roberto Micheletti, porque de su peso cae que él no podría pensar siquiera en sostenerse sino porque representa, en estos momentos, el clamor popular y a todas las instituciones hondureñas.

Las sentidas muestras de pesar por las familias de estos dos hondureños y de las demás familias de las personas que también han sufrido la pérdida de algun ser querido por esta crisis que nunca debió existir si el presidente Zelaya hubiese tenido un poco de respeto por la Ley y de sentido común.

A LAS PUERTAS DE LA GUERRA CIVIL EN NICARAGUA

La prepotencia es temeraria; cuando se le agregan dólares estadounidenses que debieran ser patrimonio exclusivo del pueblo venezolano y que ahora sirven para interferir en los asuntos internos de Bolivia, Ecuador, Argentina, Nicaragua, Honduras, Uruguay, Colombia, por nombrar algunos países, o la Organización de Estados Americanos, OEA, por nombrar alguna Institución, la prepotencia se vuelve estupidez.

Nicaragua ya tuvo su guerra constitucionalista en los albores del siglo XX; luego se dio la intervención funesta de Estados Unidos y la guerra heróica de Augusto C. Sandino, la cual finalizó hasta después de que Teodoro Roossevelt retirara las tropas estadounidenses de Nicaragua al amparo de su política del "New Deal" o un Nuevo Trato.

Fueron estas gestas del pasado las que inspiraron la conformación del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, en 1961, por figuras como Carlos Fonseca Amador y Tomás Borge.

Luego, fue una lucha de todo un pueblo en contra de la odiosa dictadura de Anastasio Somoza García, de primero (asesinado por Rigoberto López a fines de los años 1950's), y de su hijo Anastasio Somoza Debayle, de último, la que llevó al gobierno revolucionario que duró de 1979 a 1990.

Daniel Ortega se encontraba en Costa Rica cuando triunfó la Revolución en 1979 en Nicaragua, pero de alguna manera se las ingenió para quedar en la Junta Revolucionaria, inicialmente, y para gobernar depués, con el apoyo de su hermano Humberto al frente del Ejército Sandinista, hasta que Violeta Barrios de Chamorro, la viuda de Pedro Joaquín Chamorro, periodista liberal asesinado años antes por los esbirros de Somoza, ganó la Presidencia.

Luego de los gobiernos de Barrios de Chamorro, de Arnoldo Alemán y de Enrique Bolaños, vistiéndose de rosado, cambiando el himno sandinista por el Himno a la Alegría (4to, movimiento de la 9a. Sinfonía de Ludwig van Beethoven) y soltando palomas en medio de sus discursos, el comandante revolucionario Daniel Ortega, amparado en la Constitución de Nicaragua, que permite la reelección si no son períodos seguidos, ganó por primera vez la Presidencia de la República mediante elecciones libres y democráticas.

La burla que Daniel Ortega ha hecho de la Democracia, burlándose de las reglas del juego sin que nadie le diga nada, lo ha envalentonado, estimulándolo los consejos no siempre buenos de su ahora amigo Hugo Chávez, el Neo Emperador Chamo.

Nadie se ha atrevido a decirle nada de la cooptación que ha hecho de los tribunales de justicia, de las cortes de apelaciones y de la Corte Suprema de Justicia, en donde los patéticos casos de Arnoldo Alemán Lacayo, expresidente de la República, y de Carlos Guerra Gallardo, exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia, hoy magistrado de la Corte Centroamericana de Justicia, negociando ambos su impunidad a cambio de convertirse en lacayos del Presidente de la República, uno a través de sus huestes políticas, el otro a través de sus servicios en la CCJ, producen náuseas a las personas decentes y democráticas.

El Golpe de Estado en Nicaragua, del cual nadie de la mal denominada "Comunidad Internacional" ha dicho "esta boca es mía", ha sido una obra maestra de planeación, efectuada obviamente por personas dedicadas a tiempo completo a pensar cómo defraudar, de la manera que sea, a la Democracia, con tal de conseguir los fines del grupo; se está llevando a cabo desde hace algún tiempo, desde el demostrado fraude electoral municipal en noviembre de 2008 y, ante las legítimas protestas populares, Daniel Ortega se quejó ante la Asamblea General y el mismo José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, quien en lugar de utilizar toda la energía que le hemos visto desplegar contra el pueblo hondureño, no tenemos conocimiento de que haya movido un dedo en favor de la democracia nicaragüense.

El fraude electoral que sólo TeleSur, la televisión oficial de venezuela, defendió, fue la primera fase un plan bien orquestado y más ambicioso. Hoy, mediante este ardid, los alcaldes nicaragüenses del FSLN son más de las dos terceras partes del total de alcaldes del país. Si, además, agregamos que innumerables alcaldes participan del "churro legal" que pretenden hacernos tragar como válido, y ahora visualizan su reelección, entenderemos que es otra fase del Golpe de Estado Técnico que pretende asegurar el apoyo de los líderes del interior del país al hacerlos participar del mismo proyecto político antijurídico.

La última fase de este bien orquestado y diabólico Golpe de Estado, será, si se llega, el proceso eleccionario de 2012 en el cual Daniel Ortega y sus secuaces alcaldes tratarán de violentar el proceso democrático que establece la Constitución de Nicaragua y, si ya hicieron fraude electoral en 2008 y nada pasó, ¿qué les impide repetirlo nuevamente?

Sin embargo, el peligro que estamos viendo venir va en dos vías: la primera, el inevitable pleito interno dentro del FSLN, porque es obvio que, después de tantos años, habrá otros personajes dentro del partido con el interés de llegar a ser Presidente de la República, y esta jugada de Ortega pueda dar lugar a la ruputra definitiva. Lo mismo pasará en cada municipio con los Alcaldes que pretenden reelegirse.

Pero, por otro lado, es inevitable pensar que lo que ha prendido Ortega es la mecha de una nueva guerra civil en Nicaragua, porque quienes no son correligionarios del mismo pueden estar interpretando que este es un paso más hacia la odiosa dictadura que ya vivieron durante los años de los Somoza, la misma que Ortega Saavedra ayudó a eliminar, y es lógico suponer que habrá muchos nicaragüenses pensando que, si antes aguantaban los desmanes y ocurrencias porque había opción de derrotarlo en las urnas, ante tremendo descaro ya no están viendo una luz al final del tunel sino un período largo de nubarrones que hoy podrían quitarse de encima si reaccionan de alguna manera especial.

Con todo lo que he venido escribiendo sobre la crisis política hondureña, no he tenido realmente una preocupación seria de que la misma desemboque en guerra civil, porque los hondureños, en su gran mayoría, están unidos frente al expresidente Zelaya, quien fue el primero en violar la Constitución. Mis temores por el tema de Honduras los pondré en la próxima entrega.

Pero sobre el caso de Nicaragua sí tengo un tremendo temor de que esto termine mal, razón por la cual hago un llamado a todos, a la mal denominada "Comunidad Internacional", a la OEA, a la ONU, a los líderes políticos defensores de los derechos humanos y democráticos, para que, con la misma energía inusual utilizada en contra de Honduras, hoy se apersonen en Nicaragua para exigir el respeto a la Constitución, la separación de poderes y el irrestricto apego a la legalidad.

Es la "Comunidad Internacional" la que no ha dejado solo a un paria en Honduras, Manuel Zelaya. Hoy, pareciera que el pueblo nicaragüense está solo frente a la cooptación institucional y la sociopatía de Daniel Ortega, y desde esta humilde tribuna les pido que no los dejen solos, porque las batallas legales, de medios y posiblemente de otra naturaleza, están recién comenzando.

sábado, 17 de octubre de 2009

VIDEO DEDICADO A LOS SEGUIDORES DE CASTRO, CHAVEZ, ORTEGA, ZELAYA, MORALES, KIRCHNER, CORREA, MUJICA, COLOM, ETC...

El comunismo no se impone de glope. Llega disfrazado de socialismo, como en Cuba, e inicia un proceso que incluye modificación a la Constitución para perpetuarse en el poder, cancelación de medios independientes de información, control absoluto sobre la educación de niños y jóvenes y confiscación de bienes.

Es obvio que el proceso en marcha en Venezuela es el más avanzado del continente, a excepción de Cuba, en donde Chávez ya se perpetuó en el poder, ya cerró muchos medios de información, ya tiene el control de la educación de niños y, no contento con expropiar empresas extranjeras, ahora ha iniciado, bajo el discutido nombre de "rescate de tierras", la confiscación de las parcelas que los sencillos campesinos han venido trabajando, en calidad de propietarios, durante décadas. El funcionario chavista que aparece en el video "imponiendo el orden" es el Gobernador del Estado. Su prepotencia contrasta con la paciencia y educación del matrimonio acosado.

Bien dice el dicho que cuando veas las barbas de tu vecino cortar, debes poner las tuyas a remojar. En este vínculo el video. Les recomiendo escuchar el lamento que los pobres campesinos que se han quedado sin nada ese día, emiten al final, en forma de susurro. Al final del mismo, pregúntense si no tienen razón, los hondureños, de defender su patria, su futuro y sus instituciones. Ojalá despierten a tiempo los hermanos uruguayos, que tienen elección el 25 del presente mes, y puedan visualizar su futuro con lo que hoy pasa en Venezuela.

http://www.noticierodigital.com/?p=55067

miércoles, 14 de octubre de 2009

¿HACIA DÓNDE LLEVA LA COMUNIDAD INTERNACIONAL A AMÉRICA LATINA?

Existe tremendo contrasentido, para el futuro democrático de América Latina, con el triste papel que está jugando la denominada "Comunidad Internacional", que en lugar de entenderse por el conjunto de ciudadanos que conformamos el mundo, el término se lo han atribuido los líderes del mundo, muchos de ellos totalmente desgastados en sus propios países. Esa "Comunidad Internacional", en su doble moral, por lo que percibimos, viene actuando precisamente en contra del sentir de la gran mayoría de los gobernados de sus respectivos países, y lo que es peor, esa mayoría de opositores a esa política, viene creciendo en la medida que cada día que pasa entendemos mejor que nuestros supuestos líderes van en el sentido equivocado de lo que la razón dicta, distanciándonos cada vez más de ellos. Aunque no todos ejerzamos la política o participemos en élla, todos tenemos ese olfato, ese sentido político de lo que es correcto, de lo que es moral, de lo que es ético, de lo que debiera hacerse. De ahí que comentemos, opinemos y terminemos estando en contra o a favor de algo. Eso sucede siempre. No necesitamos ser activistas políticos sino sólo encontrarnos a alguien en el supermercado, ir al banco; interactuar con las personas. Las poblaciones de nuestros países poco a poco vamos entendiendo las barbaridades que tratan de hacer con el pueblo hondureño, que son súbditos de una constitución legítima y soberana, la entienden mejor que ninguno que provenga de afuera, y están mayoritariamente entendidos y unidos en que el Golpe de Estado que derrocó al Presidente Manuel Zelaya fue la conclusión de un proceso de crisis constitucional y de valores que él mismo inició meses antes. Cuando uno observa en un país que la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional, el Tribunal Supremo Electoral, el Ministerio Público, el Defensor de los Derechos Humanos, la Conferencia Episcopal, la Congregación de Iglesias Evangélicas, las Universidades, el Sector Privado Organizado, los Partidos Políticos, los Colegios Profesionales y la mayoría de medios de comunicación social y de ciudadanos, están de acuerdo en algo, es porque tienen elementos suficientes para sustentar las razones que justifican esa unidad de criterio. ¡Ya quiero ver yo este grado de unidad frente a cualquier causa en cualquier país que se considere el más civilizado del mundo! De veras: reto a cualquiera que me haga el favor de ilustrarme por si existe algún caso semejante que no conozca. ¿Hubo ilegalidad con sacar al Presidente Zelaya del país? Sí. ¿Le conviene a Honduras restituir a un Presidente que ha sido declarado traidor a la patria conforme al artículo 239 de su Constitución? No. No le conviene, ni puede, ya que conforme esa norma constitucional no sólo perdió el cargo, es considerado un traidor a la patria y, además, tiene impedimento cons-ti-tu-cio-nal para ocupar cargos públicos durante dos lustros. No fue un Golpe de Estado efectuado por los militares para derogar la Constitución y gobernar. Los militares, hasta donde entiendo, fueron el instrumento final que debieron capturar al Presidente y consignarlo a los Tribunales de Justicia, después de un largo proceso en donde hubo resoluciones de varias instituciones declarando las ilegalidades del entonces Presidente Zelaya; luego de que hubiera órdenes expresas emanadas de las cortes hondureñas, las cuales desobedeció el Presidente de ese entonces, cometiendo el delito de desacato porque, aún siendo el Presidente de la República, nadie es superior a la ley. El problema se suscita porque las violaciones legales del sociópata Zelaya no sólo son de carácter constitucional, sino que fueron acciones deliberadas cometidas directamente en contra de los artículos que los legisladores constituyentes hondureños dejaron protegidos para que nadie los tocara, declarando a quien se atreviera, de una vez, traidor a la patria. Eso tiene también su razón de ser, y no por eso el mediador impuesto por esa "Comunidad Internacional", el Presidente Oscar Arias, con uno de los porcentajes de popularidad más bajos del mundo en su propio país, tiene derecho a decir que esa constitución es un adefesio o que es lo peor que ha visto, sólo porque no la estudio antes de hacer su propuesta, de tal manera que el Acuerdo de San José es inconstitucional. La razón de ser de esa norma es, precisamente, una larga serie de Golpes de Estado que se dieron en Honduras en décadas pasadas, que sí llevaron a dictaduras que hoy no hay. Es la manera que encontraron esos legisladores constitucionales de proteger a su país de nuevos dictadores. ¿Tanto le cuesta a la "Comunidad Internacional" entender cuáles eran las verdaderas intenciones del instrumento denominado Manuel Zelaya, dentro del contexto político del eje formado por La Habana-Caracas? ¿O sólo tienen ojos para ver a Honduras pero no ven cómo ese eje ha influido para hacer fraude electoral en Nicaragua e influir con dólares que son de los venezolanos en los procesos políticos de Bolivia, Ecuador, El Salvador y Argentina, y están influyendo ya en el actual proceso político uruguayo al "comprarle" varias decenas de millones de dólares en libros a una editorial de un pariente del candidato charrúa de Hugo Chávez? Lo mismo esperamos que pueda pasar en Guatemala, donde el actual gobierno ha demostrado querer hacer todo lo que dicten en La Habana y en Caracas, por más que Fidel Castro no le haya recibido la Orden del Quetzal al Presidente Álvaro Colom, poniendo en ridículo a todos los guatemaltecos. Condenar a Honduras por defender sus propias instituciones y su propio sistema jurídico y democrático, el cual está montado en el andamiaje de su propia historia, es inmoral. Pero doblemente inmoral es permanecer callado ante las evidencias que el mundo maneja, a través de la información que todos conocemos, acerca del acoso permanente que Hugo Chávez viene haciendo, con los dólares que los estadounidenses le pagan por el petróleo que extraen en suelo venezolano, a las democracias del resto de países de América Hispana. Lamento decirles por este medio a todos los amigos políticos europeos que durante años he conocido, que hoy todavía están activos, que lo están haciendo mal; que es inmoral lo que hacen con Honduras, que no tienen derecho de decidir si el ganador de las próximas elecciones será legítimo o no (función que le corresponde, con EXCLUSIVIDAD, a los hondureños), y mucho menos pueden andar por el mundo castigando, de cualquier manera que se les ocurra, a quienes han venido defendiendo su Constitución, sus instituciones, su libertad, su patria. ¿Por qué Estados Unidos de América le quitó las visas a los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia de Honduras? Si la actuación de jueces y magistrados debe ser independiente, si esa independencia está consagrada no sólo en la normativa legal interna sino en la doctrina general aceptada por todos en el mundo y, además, su fallo en contra del Presidente Zelaya fue unánime y enmarcado dentro de su propio régimen legal, ¿a cuenta de qué se constituyen, de esa manera, en juzgadores de los asuntos internos de otro país? Eso definitivamente NO ES MORAL, NI ÉTICO. Estados Unidos, hasta hoy, algún ejemplo ha dado al mundo del sentido de Justicia que hoy le falta a esas decisiones punitivas.

¿Dónde estaba esa denominada "Comunidad Internacional" cuando Manuel Zelaya violaba, reiteradamente, diferentes leyes de su país? ¿Qué dijeron cuando Zelaya organizó una turba y, contra la orden de un tribunal, rompió el cerco militar que resguardaba la papelería y las urnas que habían llegado de Venezuela y se las llevó? Recordemos que los eventos en Honduras no comenzaron el 28 de junio, sino culminaron en esa fecha. ¿Es que son tan ciegos que no vieron venir la estampida, aún oyéndose pisadas de animal grande durante meses?

Luego, la "Comunidad Internacional", a través de Estados Unidos, "designa" a Oscar Arias como su instrumento mediador, confiando en que fue laureado con el Premio Nóbel de la Paz hace 22 años, pero desconociendo que el Comité Noruego para el Premio Nóbel de la Paz, integrado en su totalidad por políticos que se confunden como todo ser humano, pudo haberse equivocado en aquella oportunidad, como queda demostrado que, al escogerlo, también se equivocaron, porque un mediador no puede descalificar, como lo ha hecho Oscar Arias, la Ley Suprema del país donde, supuestamente, tiene que mediar. ¿Cómo le iría al Presidente Arias con tal sólo visitar Honduras, hoy?

El hecho es que Oscar Arias es un antiguo conocido de los estadounidenses; hasta ahí encuentro el mérito de tan delicado encargo. Con Guatemala gobernada por una mujer sin mandato, a través de su pareja el Presidente, pero coqueteando con Castro y con Chávez; con El Salvador recién estrenándose con un gobierno del FMLN, la antigua guerrilla salvadoreña; con Daniel Ortega, de larga y discutida trayectoria en Nicaragua.... pues Arias... y pusieron a mediar a alguien que no sabe hacerlo y que, desde un principio, se inclinó por un solo bando, sin intentar comprender, siquiera, la historia, el problema social, el político, el jurídico, el conjunto.

La insistencia de entorpecer el proceso eleccionario de Honduras es contradictoria y es consecuencia de la falta de capacidad de mediación. ¿Cómo piensan, algún día, encausar el proceso democrático en Corea del Norte, o en Myanmar (la antigua Birmania)? ¿Cuál es la situación actual y la relación de Estados Unidos con Viet Nam? ¿Fue ilegítimo el gobierno de Oliver Cromwell al derrocar y después decapitar al Rey Carlos I? Porque, hasta donde sé, no sólo utilizó el título de Lord Protector sino es considerado por los británicos, en 10mo. lugar, uno de los 100 personajes más importantes de la historia (http://en.wikipedia.org/wiki/100_Greatest_Britons), y eso es lo que pasará a la historia con quienes hoy son sancionados por la "Comunidad Internacional" pero elevados a la categoría de héroes en Honduras, cuando no lo son; simplemente hicieron lo que su Constitución y sus leyes dictan.

La "Comunidad Internacional" no sólo está siendo liderada por Hugo Chavez sino que estamos asistiendo, por vez primera, a un escenario donde Estados Unidos, jugando un papel poco claro, por un lado quiere quedar bien con sus tradicionales enemigos, pero por otro lado incrementa el número de tropas que envía a Afganistán, pero sin darse cuenta que, al mejor estilo de la época de Jimmy Carter, en los años 1970's, las hegemonías ideológicas mundiales vuelven a utilizar suelo centroamericano para dirimir sus controversias. Geopolíticamente, Estados Unidos no se ubica; Venezuela y sus satélites ganan terreno.

Pensamos que la Guerra Fría era parte del pasado, pero no es así. Lo que he visto en el Parlamento Centroamericano, el foro parlamentario con el espectro político más amplio que existe en el mundo, es que los tradicionales grupos de derecha se disolvieron, ya no existen porque cayó el muro de Berlín, porque los países de atrás de la Cortina de Hierro ahora son democráticos, porque la misma Rusia aparenta tener un sistema democrático, porque China ha dado muestras evidentes de ser menos comunista que pragmática y tiene el mayor número de millonarios del mundo, porque se han vuelto haraganes, qué se yo. Mientras tanto, los grupos de izquierda se consolidan; todo se ha dado a raíz de la disponibilidad de dinero y otros medios como aviones, asesores de tiempo completo, petróleo que se traduce en más dinero sin control estatal, a veces hasta de armas, como en el caso de la guerrilla colombiana, que Hugo Chávez ha puesto a disposición de todas las organizaciones ideológicas que le son afines.

La Guerra Fría se ha modificado. Ya no es bipolar. Se ha transformado en un enorme juego de "Monopoly Socialista", en donde el Banco es de Venezuela y los Estados Unidos parecieran estar permanentemente en la cárcel, sin posibilidad de tirar los dados y avanzar, mientras los demás jugadores vamos poco a poco perdiendo nuestras instituciones, nuestros valores, nuestra identidad, por otras que son foráneas, que son diseñados para lavarle el cerebro a nuestros niños y juventudes; por otra que nos es agena y que nos están obligando, poco a poco, a tragar. El Banco se está quedando con todo.

¿No entiende la "Comunidad Internacional" que la entrada de Chávez a Honduras no se pospuso sino se arruinó para siempre? ¿Es que no ven que los hondureños, aunque tienen ahora en su seno unas cuantas personas afines a Chávez, en su inmensa mayoría quedaron vacunados? ¿Creen de veras que van a permitir que el instrumento de Chávez, traidor a su patria porque lo dice la Constitución, mande alguna vez porque ellos lo dicen? La apariencia que dan, hoy, las noticias, es que Honduras está polarizada. Yo no lo veo así. Los veo cada vez más unidos por algo que no quieren: Chavez y su sistema (que, por cierto, ayer se tragó en esa vorágine a un hotel y una marina de la cadena estadounidense Hilton sin que, hasta hoy, sepamos qué dirá o si no dirá nada Estados Unidos y, en su caso, qué dirá la "Comunidad Internacional").

Señores miembros de esa "Comunidad Internacional": Dense cuenta que sin ingerencia extranjera, Manuel Zelaya no habría enloquecido de poder; caigan en cuenta que Honduras se ha defendido de una agresión extranjera que, con muchos billetes, tenía de testaferro al mismo Presidente de la República; comprendan que Honduras no es un país de salvajes que no tienen leyes y tomen en cuenta que tienen las instituciones políticas más antiguas y profesionales de la región centroamericana; abran los ojos con lo que pasa en Venezuela, ya que es demasiada casualidad que este tipo ande armando conflictos por todos lados, como si fuera parte de su estrategia para hacerlos ver por donde él no anda, dejándole libre el paso por donde Uds. debieran tener los ojos puestos.

Si la "Comunidad Internacional" hubiese aceptado, desde un principio, que Manuel Zelaya violó la Constitución de su país, hubiesen estudiado el caso antes de precipitarse a condenar y se hubiesen tomado la molestia de darse cuenta que no es el ejército el que gobierna y que todas las Insitituciones vienen funcionando normalmente, en Honduras ya no habría conflicto. Estarían todos, como siempre, enfrascados en el proceso electoral.

La única salida de la crisis hondureña es que su pueblo elija a sus nuevas autoridades. Si las elecciones son legítimas internamente, la "Comunidad Intenacional" no tiene por qué objetarlas. Mucho menos a priori.

Si la "Comunidad Internacional" insiste en desacreditar un proceso que ha estado totalmente separado del Organismo Ejecutivo, lo que hará será condenar a Honduras a una crisis política permanente y, con ello, estará arriesgando la estabilidad de todo el istmo centroamericano.

La "Comunidad Internacional" no tiene necesidad de crear un conflicto donde verdaderamente no lo hay. Lo que hay es una salida a una crisis política que no han querido aceptar.

Yo hago personal, política y económicamente responsable a los líderes que hoy integran la denominada "Comunidad Internacional", así como a los países e instituciones que representan, de las consecuencias que directamente, por su obcecación en este caso, se causen a Honduras, a sus países vecinos y a Centroamérica, tanto en pérdidas humanas, de infraestructura, de niveles de desarrollo, de volúmenes comerciales, de daños morales, institucionales y de cualquier naturaleza que, con su estulticia, nos ocasionen.