Acabo de recibir, por internet, un comunicado que hacen varios grupos, en forma conjunta, de la sociedad civil hondureña. Aunque no copian el texto, el comunicado es motivado por las declaraciones recientes del ciudadano presidente de ese país, Porfirio Lobo, las cuales, asumimos, se refieren a la posibilidad de que el ciudadano ex presidente desde junio del año pasado, Manuel Zelaya, regrese a su país sin asumir responsabilidad alguna en los sucesos políticos que ocasionó y que motivaron su remoción del cargo, irregularmente si se quiere, mediante un Golpe de Estado, pero por traición a la patria como prescribe la constitución de ese país.
Porfirio Lobo, con sus buenas intenciones, de las cuales se dice que está empedrado el camino al infierno, con sus declaraciones, se está poniendo peligrosamente al margen de la ley, porque no es al Presidente de la República a quien le corresponde juzgar y eximir de responsabilidad penal, sino al Organismo Judicial, especialmente cuando, dentro de los cargos que se le hacen al ahora vocero de una de las organizaciones neo imperialistas de Hugo Chávez (Imperio Chamo pero, al fin, imperio), se involucran actos de corrupción que nada tienen que ver con el tema político o de violación a la constitución.
Las declaraciones de Porfirio Lobo las podemos analizar desde varias aristas.
Una, que pueden dar paso, si no a la autodestrucción porque eso sería exagerar, sí a la división del Partido Nacional, ya que una gran mayoría de miembros del hoy partido oficial hondureño seguramente respaldan el texto del comunicado, el cual va precisamente en contra de la actitud asumida por el Presidente de la República, salido de sus filas.
La otra, como ya me extendí en un ensayo anterior, el peligroso papel que democracias fuertes y constituidas, como la mexicana, como la brasileña, como la chilena, están jugando en la ya golpeada sociedad y democracia hondureña, con esa actitud arribista que no ayuda a nadie, que no construye pero que, está demostrado, continúa dañando y dividiendo a un país que celebró elecciones probablemente con mayor participación porcentual que en los países mencionados, y que no tienen atisbo de ilegitimidad que se le pueda reclamar a ese pueblo digno y valeroso que salió a expresar su voluntad como debe hacerse: mediante el sufragio. ¿Qué más quieren?
México tiene sus propios problemas con la guerra abierta, interna, que está llevando a cabo con los carteles de la droga. Chile tiene los suyos con la tragedia de tanto terremoto que acaba de sufrir, y Brasil también tiene los suyos, y sólo por mencionar alguno, el enorme proceso de reversión de la situación de las miles de favelas que tiene. De los tres, posiblemente México sea el que más aliados necesita en el exterior en este momento, pero su cancillería parece no entenderlo.
En Honduras, como desde Guatemala, donde escribo, la actitud de la cancillería mexicana con respecto a la anterior crisis política hondureña, simplemente no se entiende. ¿Será demasiada la arrogancia que les cuesta mirar hacia el sur? Por lo menos de Brasil entendemos que la ceguera es ocasionada por el tema ideológico que tanto daño le ha hecho y le sigue haciendo a nuestros países; y lo mismo sucedió con Chile, del cual esperamos que, pronto, reconozca la legalidad y legitimidad de las elecciones hondureñas, ya que el actual presidente, Piñera, no está ideologizado como su antecesora, la Sra. Bachelet.
Un último argumento: ¿alguien volvió a satanizar al gobierno de los Estados Unidos de América por haber reconocido al gobierno constitucional de Honduras? La respuesta: que yo sepa, que leo las noticias todos los días, nadie.
Hasta la Asmblea Plenaria del Parlamento Centroamericano, presidida por un sandinista de línea dura como tiene que ser el Secretario de Relaciones Internacionales y ex embajador de Nicaragua en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, reconoció al gobierno de Porfirio Lobo.
La pregunta nuevamente es, entonces, ¿cuándo va a reaccionar México?
miércoles, 2 de junio de 2010
martes, 1 de junio de 2010
EL COMÚN DENOMINADOR Y LAS DIFERENCIAS DE MÉXICO, ESPAÑA Y VENEZUELA
Desde hace unos meses vengo meditando con relación a la valiente lucha que el Presidente de México, Felipe Calderón, ha venido enfrentando en contra del narcotráfico, casi una guerra interna en donde han perdido la vida varias decenas de miles de personas, entre delincuentes, fuerzas de seguridad, fiscales, jueces y personas inocentes, incluyendo niños.
Todo este esfuerzo, para que tenga resultados, debe ser de largo aliento, trasciende un gobierno y probablemente habrá de durar más que varios gobiernos, pero el riesgo de que la guerra la gane el narcotráfico es enorme, debido al péndulo de la opinión pública que, desde este mirador lejano e imparcial, ve con preocupación que, en las próximas elecciones no se favorecerá la continuación del mismo partido político, sino quien llegue lo hará, probablemente y casi seguro, con un discurso tendente a desmantelar el esfuerzo emprendido en contra de las narco bandas.
Si a lo anterior sumamos el enorme respaldo financiero que quienes adversen esta lucha recibirán, bajo la mesa por supuesto, de los narcotraficantes, para hacer campañas políticas bien publicitadas y robustas, el bando del presidente tenderá a estar solo en la contienda.
No veo, en los mexicanos, un nivel de comprensión tal de la lucha emprendida que los una alrededor de sus instituciones. Más bien los veo cansados de tanta violencia y dispuestos a tirar la toalla.
Visualizo, entre todo esto, no el advenimiento de un tercer partido, sino el renacimiento del poderoso Partido Revolucionario Institucional, el PRI, que ya ha tenido suficientes años como para asimilar su derrota y prepararse, con su inmensa maquinaria, a recuperar el poder.
Los daños colaterales para Estados Unidos, para Guatemala, con el abandono de la lucha o con la disminución de su intensidad por erradicar el problema de la droga en México, hoy son inmedibles. Baste pensar en estos grupos, armados hasta los dientes, pero en lugar de ser perseguidos, con aires de triunfo, confirmando que el territorio donde se mueven no es del Estado sino de ellos.
En España el caso es similar pero distinto. El gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, presionado por la crisis económica y financiera, más debido al pésimo manejo que ha hecho del manejo de las finanzas y de los presupuestos, pero también desgastado por lo mal que maneja los hilos del poder y las relaciones con la oposición, no se verá favorecido con el voto de las mayorías.
Su gobierno, para comenzar, es casi producto de la manipulación que los terroristas hicieran del electorado español al atentar con bombas y matar más de un centenar de personas 4 días antes de las elecciones anteriores. Siempre quedó la sensación de que, sin el atentado terrorista y el mal manejo que el gobierno de Aznar tuvo del mismo, jamás hubiese llegado a gobernar.
Es obvio que la población española está inmensamente afectada por los altísimos niveles de desempleo que viven y, ahora, para tratar de ajustar el irresponsable déficit fiscal que ha venido manejando, también se ve afectada en prestaciones, niveles de ingreso y edad para jubilarse. Es más, hay una enorme diferencia entre el manejo responsable, profesional, del tema económico, en manos de Rodrigo Rato, años ha, que el que hoy hace María Teresa Fernández de la Vega, lo cual pagarán irremisiblemente en las urnas.
El caso de Venezuela es un tanto diferente. A pesar de los grandes problemas que la población venezolana viene teniendo, no se ha visto, realmente, un grado de articulación de la oposición que sea suficiente como para sacar a ese dictador del poder. Lo más a lo que han llegado es a bloquearle una de sus tantas reformas constitucionales, la última, que tendía a perpetuarlo en el poder, lo cual sigue siendo su intención.
No han importado tanto las confiscaciones de hoteles, de fincas, de parcelas, de industrias, la captura de los medios de comunicación independientes o el regalo que hace de los recursos de todos los venezolanos a otros países, al grado que hoy el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, se da el lujo, en medio de una campaña política donde quiere manipular la Constitución para poder, también, perpetuarse en el poder, de repartir, de su bolsa personal, con recursos provenientes de Venezuela, un bono de 25 dólares mensuales a casi 140 mil empleados públicos.
Lo que, medio en broma o medio en serio, creo que puede ser el detonante de la salida de este golpista, es que la fábrica tradicional de cerveza venezolana, La Polar, parece que ha decidido trasladarse a Colombia.
Es digno de comentarse porque, siendo la cerveza un producto netamente empresarial, de índole privado, tiene la particularidad de hacer, de los súbditos de cada país, embajadores y defensores de "su" cerveza, de modo que me atrevo a pensar que esto puede ser el elemento catalizador que haga, especialmente a la juventud venezolana, recapacitar acerca del rumbo del país y del responsable de ese rumbo, y comience un movimiento que vaya fortaleciéndose cada vez más en contra de Hugo Chávez. Quién sabe. Sólo el tiempo dirá.
Son tres gobiernos (o dos gobiernos y un desgobierno) que, por razones distintas, están por terminar un mandato con la desaprobación de los votantes, en un caso, el primero, tal vez incomprensiva e injustamente, en el segundo, responsable y cansadamente, y en el tercero, como dije, quién sabe qué pasará.
Todo este esfuerzo, para que tenga resultados, debe ser de largo aliento, trasciende un gobierno y probablemente habrá de durar más que varios gobiernos, pero el riesgo de que la guerra la gane el narcotráfico es enorme, debido al péndulo de la opinión pública que, desde este mirador lejano e imparcial, ve con preocupación que, en las próximas elecciones no se favorecerá la continuación del mismo partido político, sino quien llegue lo hará, probablemente y casi seguro, con un discurso tendente a desmantelar el esfuerzo emprendido en contra de las narco bandas.
Si a lo anterior sumamos el enorme respaldo financiero que quienes adversen esta lucha recibirán, bajo la mesa por supuesto, de los narcotraficantes, para hacer campañas políticas bien publicitadas y robustas, el bando del presidente tenderá a estar solo en la contienda.
No veo, en los mexicanos, un nivel de comprensión tal de la lucha emprendida que los una alrededor de sus instituciones. Más bien los veo cansados de tanta violencia y dispuestos a tirar la toalla.
Visualizo, entre todo esto, no el advenimiento de un tercer partido, sino el renacimiento del poderoso Partido Revolucionario Institucional, el PRI, que ya ha tenido suficientes años como para asimilar su derrota y prepararse, con su inmensa maquinaria, a recuperar el poder.
Los daños colaterales para Estados Unidos, para Guatemala, con el abandono de la lucha o con la disminución de su intensidad por erradicar el problema de la droga en México, hoy son inmedibles. Baste pensar en estos grupos, armados hasta los dientes, pero en lugar de ser perseguidos, con aires de triunfo, confirmando que el territorio donde se mueven no es del Estado sino de ellos.
En España el caso es similar pero distinto. El gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, presionado por la crisis económica y financiera, más debido al pésimo manejo que ha hecho del manejo de las finanzas y de los presupuestos, pero también desgastado por lo mal que maneja los hilos del poder y las relaciones con la oposición, no se verá favorecido con el voto de las mayorías.
Su gobierno, para comenzar, es casi producto de la manipulación que los terroristas hicieran del electorado español al atentar con bombas y matar más de un centenar de personas 4 días antes de las elecciones anteriores. Siempre quedó la sensación de que, sin el atentado terrorista y el mal manejo que el gobierno de Aznar tuvo del mismo, jamás hubiese llegado a gobernar.
Es obvio que la población española está inmensamente afectada por los altísimos niveles de desempleo que viven y, ahora, para tratar de ajustar el irresponsable déficit fiscal que ha venido manejando, también se ve afectada en prestaciones, niveles de ingreso y edad para jubilarse. Es más, hay una enorme diferencia entre el manejo responsable, profesional, del tema económico, en manos de Rodrigo Rato, años ha, que el que hoy hace María Teresa Fernández de la Vega, lo cual pagarán irremisiblemente en las urnas.
El caso de Venezuela es un tanto diferente. A pesar de los grandes problemas que la población venezolana viene teniendo, no se ha visto, realmente, un grado de articulación de la oposición que sea suficiente como para sacar a ese dictador del poder. Lo más a lo que han llegado es a bloquearle una de sus tantas reformas constitucionales, la última, que tendía a perpetuarlo en el poder, lo cual sigue siendo su intención.
No han importado tanto las confiscaciones de hoteles, de fincas, de parcelas, de industrias, la captura de los medios de comunicación independientes o el regalo que hace de los recursos de todos los venezolanos a otros países, al grado que hoy el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, se da el lujo, en medio de una campaña política donde quiere manipular la Constitución para poder, también, perpetuarse en el poder, de repartir, de su bolsa personal, con recursos provenientes de Venezuela, un bono de 25 dólares mensuales a casi 140 mil empleados públicos.
Lo que, medio en broma o medio en serio, creo que puede ser el detonante de la salida de este golpista, es que la fábrica tradicional de cerveza venezolana, La Polar, parece que ha decidido trasladarse a Colombia.
Es digno de comentarse porque, siendo la cerveza un producto netamente empresarial, de índole privado, tiene la particularidad de hacer, de los súbditos de cada país, embajadores y defensores de "su" cerveza, de modo que me atrevo a pensar que esto puede ser el elemento catalizador que haga, especialmente a la juventud venezolana, recapacitar acerca del rumbo del país y del responsable de ese rumbo, y comience un movimiento que vaya fortaleciéndose cada vez más en contra de Hugo Chávez. Quién sabe. Sólo el tiempo dirá.
Son tres gobiernos (o dos gobiernos y un desgobierno) que, por razones distintas, están por terminar un mandato con la desaprobación de los votantes, en un caso, el primero, tal vez incomprensiva e injustamente, en el segundo, responsable y cansadamente, y en el tercero, como dije, quién sabe qué pasará.
lunes, 31 de mayo de 2010
EL PUENTE DE SAN CRISTÓBAL Y EL RELLENO DE AMATITLÁN
En febrero de 1996 asumí como Director por Guatemala del Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE. Unos días antes habían tomado posesión de sus cargos las nuevas autoridades, desde el Presidente de la República, Álvaro Arzú, hasta los concejales y síndicos de los municipios más apartados del país.
Como en meses anteriores yo había estado promoviendo la construcción e instalación de un gimnasio de artes marciales en Ciudad San Cristóbal, en Mixco, conocía el enorme problema de estar, ese sector de población, separado por un enorme barranco del valle de la capital, y sirviéndole de comunicación, en esa época, un puente con dos carriles, uno de ida y otro de venida, lo cual ocasionaba largas colas para entrar o salir de ese lugar.
Otro problema era el limítrofe, dado que ese barranco era, precisamente, el confin de los municipios de Guatemala y de Mixco, de manera que era obligado poner de acuerdo a los dos alcaldes de dichos municipios para poder llevar a cabo una obra en común.
Además, ni el municipio de Guatemala ni el de Mixco querían hacer una inversión de esa naturaleza, y sus autoridades eran, tradicionalmente, de la opinión que la solución la tenía que aportar el gobierno, es decir, los fondos necesarios para construir la ampliación del puente.
Desde mi posición en el BCIE podía observar, por tratarse de un banco de desarrollo relativamente ágil, el desarrollo de los proyectos de infraestructura del país, y nunca figuraba la ampliación del puente de San Cristóbal ni en la Secretaría General de Planificación, SEGEPLAN, ni en ningún otro lado.
Como a mi llegada a dicha Institución encontré que había un proyecto municipal de financiamiento que casi no había sido utilizado, con mi vocación municipalista me di a la tarea de promoverlo.
En una reunión relacionada con financiamiento del municipio de Mixco, con el alcalde Abraham Rivera, aproveché para comentarle la inquietud que tenía con relación a la ampliación, dado que conocía de primera mano los problemas de acceso y evacuación de Ciudad San Cristóbal, y le hice ver que era de aprovechar que el país tenía un alcalde de la capital, uno de Mixco y un Presidente de la República, todos provenientes del mismo partido político.
En un par de ocasiones posteriores se lo volví a repetir al alcalde Rivera, y lo mismo hice en otra oportunidad con Oscar Berger, el Alcalde de la capital, y luego me desentendí del asunto, inmerso como estaba en todos los proyectos que había de sacarse adelante. Sin embargo, la semilla no había sido plantada en tierra infértil, porque de repente, sin que nadie me dijera nada, me pude dar cuenta que la ampliación de dicho puente se estaba llevando a cabo.
Del mismo modo, tengo unos 12 años de insistir en que el relleno de Amatitlán debiera ser utilizado para el tránsito terrestre.
Soy de la opinión que los rieles debieran levantarse, si es que todavía existen, ampliarse lo suficiente como para prever dejarle dos carriles por lado, profundizar y ampliar por lo menos a tres las vías de comunicación entre las dos porciones acuáticas, dado que es necesario que el agua fluya de mejor manera entre una parte y otra del lago, y asfaltar por lo menos dos carriles, uno de ida y otro de venida, con lo cual se facilitaría enormemente la circulación, no habría necesidad que el tránsito le diera la vuelta a todo el lago y se tendría otra ruta para situaciones de emergencia como la actual en que, entre el volcán de Pacaya y la primera tormenta tropial del año, Agatha, tienen el país fragmentado entre puentes derribados, derrumbes como hay en la ruta alrededor del lago que tienen incomunicados a algunos pobladores, y árboles caídos que, por su tamaño, impiden el paso hasta de vehículos pesados.
Por supuesto, esto sería el comienzo. Habría que seguir con la ampliación de la ruta que de Villa Canales conduce a la Carretera a El Salvador, hacer un trébol de distribución de tráfico en ese lugar que ni siquiera ha sidoo previsto, mejorar y ampliar el paso por Boca del Monte y el acceso a la ciudad por la Avenida Hincapié.
Guatemala es un país vulnerable en la medida que no se invierte sobre una buena planificación. Pero todo esto último es tema para otro día.
Por hoy basta recordar que existe un relleno, que ha de ser lo más caro, que sólo está esperando que alguien tenga la voluntad política de ponerlo a funcionar en beneficio de todos.
Como en meses anteriores yo había estado promoviendo la construcción e instalación de un gimnasio de artes marciales en Ciudad San Cristóbal, en Mixco, conocía el enorme problema de estar, ese sector de población, separado por un enorme barranco del valle de la capital, y sirviéndole de comunicación, en esa época, un puente con dos carriles, uno de ida y otro de venida, lo cual ocasionaba largas colas para entrar o salir de ese lugar.
Otro problema era el limítrofe, dado que ese barranco era, precisamente, el confin de los municipios de Guatemala y de Mixco, de manera que era obligado poner de acuerdo a los dos alcaldes de dichos municipios para poder llevar a cabo una obra en común.
Además, ni el municipio de Guatemala ni el de Mixco querían hacer una inversión de esa naturaleza, y sus autoridades eran, tradicionalmente, de la opinión que la solución la tenía que aportar el gobierno, es decir, los fondos necesarios para construir la ampliación del puente.
Desde mi posición en el BCIE podía observar, por tratarse de un banco de desarrollo relativamente ágil, el desarrollo de los proyectos de infraestructura del país, y nunca figuraba la ampliación del puente de San Cristóbal ni en la Secretaría General de Planificación, SEGEPLAN, ni en ningún otro lado.
Como a mi llegada a dicha Institución encontré que había un proyecto municipal de financiamiento que casi no había sido utilizado, con mi vocación municipalista me di a la tarea de promoverlo.
En una reunión relacionada con financiamiento del municipio de Mixco, con el alcalde Abraham Rivera, aproveché para comentarle la inquietud que tenía con relación a la ampliación, dado que conocía de primera mano los problemas de acceso y evacuación de Ciudad San Cristóbal, y le hice ver que era de aprovechar que el país tenía un alcalde de la capital, uno de Mixco y un Presidente de la República, todos provenientes del mismo partido político.
En un par de ocasiones posteriores se lo volví a repetir al alcalde Rivera, y lo mismo hice en otra oportunidad con Oscar Berger, el Alcalde de la capital, y luego me desentendí del asunto, inmerso como estaba en todos los proyectos que había de sacarse adelante. Sin embargo, la semilla no había sido plantada en tierra infértil, porque de repente, sin que nadie me dijera nada, me pude dar cuenta que la ampliación de dicho puente se estaba llevando a cabo.
Del mismo modo, tengo unos 12 años de insistir en que el relleno de Amatitlán debiera ser utilizado para el tránsito terrestre.
Soy de la opinión que los rieles debieran levantarse, si es que todavía existen, ampliarse lo suficiente como para prever dejarle dos carriles por lado, profundizar y ampliar por lo menos a tres las vías de comunicación entre las dos porciones acuáticas, dado que es necesario que el agua fluya de mejor manera entre una parte y otra del lago, y asfaltar por lo menos dos carriles, uno de ida y otro de venida, con lo cual se facilitaría enormemente la circulación, no habría necesidad que el tránsito le diera la vuelta a todo el lago y se tendría otra ruta para situaciones de emergencia como la actual en que, entre el volcán de Pacaya y la primera tormenta tropial del año, Agatha, tienen el país fragmentado entre puentes derribados, derrumbes como hay en la ruta alrededor del lago que tienen incomunicados a algunos pobladores, y árboles caídos que, por su tamaño, impiden el paso hasta de vehículos pesados.
Por supuesto, esto sería el comienzo. Habría que seguir con la ampliación de la ruta que de Villa Canales conduce a la Carretera a El Salvador, hacer un trébol de distribución de tráfico en ese lugar que ni siquiera ha sidoo previsto, mejorar y ampliar el paso por Boca del Monte y el acceso a la ciudad por la Avenida Hincapié.
Guatemala es un país vulnerable en la medida que no se invierte sobre una buena planificación. Pero todo esto último es tema para otro día.
Por hoy basta recordar que existe un relleno, que ha de ser lo más caro, que sólo está esperando que alguien tenga la voluntad política de ponerlo a funcionar en beneficio de todos.
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ENTRE ARISTÓTELES Y JOHN LOCKE
El famoso filósofo Aristótles, del siglo IV antes de Cristo, discípulo de la Academia de Platón, fundador del Liceo y maestro de Alejandro Magno, alguna vez dijo que el hombre es un animal político: el zoon politikon, dando a entender, con esto, que el hombre es social por naturaleza.
Posteriormente, John Locke, el filósofo inglés del siglo XVII, bastión del pensamiento liberal, sentó las bases de lo que más adelante, con valiosos aportes de otros pensadores, como Montesquieu, Voltaire, Rousseau, así como economistas de la talla de Adam Smith, David Ricardo y John Stuart Mill, ayudaron a construir el concepto del homo oeconomicus, con lo cual se deseaba dejar establecido que el hombre privilegia el manejo de las cosas desde el punto de vista de la creación de riqueza.
Pensamientos y pensadores aparte, debemos dejar claro que la convivencia en sociedad deriva en el ordenamiento de las cosas a través de normas jurídicas; que para que las cosas tengan algún grado de orden el ser humano desarrolló la política; y que para la convivencia de las comunidades desarrolladas se hace necesaria la participación del elemento económico.
Es decir, la vida social, hoy día, no puede prescindir ni de la política ni de la economía, de manera que debemos encontrar un justo balance entre una y otra, articuladas, para que las reglas, en todo sentido, de convivencia, de sucesión, de relevo en el mando, todo, funcione a la perfección pero, por otro lado, todo el enfoque vaya de la mano de la creación de riqueza para mantener el aparato social funcionando.
Aquí entra el elemento que deseamos resaltar: según nuestra experiencia, de nada sirve que unos miembros de la sociedad dejen que otros hagan de la política lo que, en la cabeza de estos últimos, creen que debe ser.
La teoría aristotélica tiende a fallar cuando sólo una parte de la sociedad se convierte en animal político, mientras la indiferencia campea en el resto de la población, porque la minoría activa tenderá a tomar las decisiones políticas por la totalidad del conglomerado humano en que se desenvuelve el drama, ocasionando, la mayoría de las veces, una enorme decepción en quienes no participan, llegando al grado de hablar mal de la política, cuando son ellos quienes le han dado la espalda a las cosas importantes de su propia comunidad.
Por otro lado, las decisiones importantes de macroeconomía de una nación están impregnadas de actos de voluntad de funcionarios y autoridades electas a través del proceso político, de modo que si la mayoría no se involucra en la primera, poco o nada puede hacer por influir en la segunda, de manera que se pierde hasta el derecho de patalear y de quejarse por las malas decisiones de los otros.
Cuando la economía de un país funciona, nadie se queja; pero cuando no funciona, la tendencia es a quejarse de los demás, y a no percatarse del grado de responsabilidad que todos los no involucrados tienen en la buena o mala decisión de los asuntos económicos.
Es por esa razón que se hace necesario que todos recapacitemos acerca del grado de participación que venimos teniendo en los asuntos importantes del país y que, cada día que amanece, tratemos de involucrarnos más en la vida política nacional, influyendo de alguna manera positiva con el futuro nuestro, de nuestros hijos y nietos.
Es probable que las sociedades de hace casi 2,500 años, tanto en Atenas como en Macedonia, donde vivió Aristóteles, no hayan sentido la necesidad de organizarse con el fin de crear riqueza, o de que la creación de ésta los pusiera en condición de vivir mejor, aunque en esos años nacieran las primeras democracias, los primeros eventos decididos mediante el voto y las primeras concepciones de lo que es una Nación-Estado.
También es posible que en la Inglaterra y Francia del absolutismo y de la intolerancia religiosa se hayan destacado algunas otras cosas de acuerdo al correr de los tiempos, y eso haya sido lo que los pensadores de esa época resaltaron.
Pero hoy nos atrevemos a decir que si Aristóteles y Locke hubiesen sido contemporáneos, probablemente los habríamos visto conversar durante largas horas, caminando, tomados del brazo, desentendidos del mundanal rüido, en actitud peripatética, componiendo el mundo en sus mentes brillantes y acordando con nosotros que, la política y la economía, son las dos caras de la misma medalla en la evolución del ser humano.
Posteriormente, John Locke, el filósofo inglés del siglo XVII, bastión del pensamiento liberal, sentó las bases de lo que más adelante, con valiosos aportes de otros pensadores, como Montesquieu, Voltaire, Rousseau, así como economistas de la talla de Adam Smith, David Ricardo y John Stuart Mill, ayudaron a construir el concepto del homo oeconomicus, con lo cual se deseaba dejar establecido que el hombre privilegia el manejo de las cosas desde el punto de vista de la creación de riqueza.
Pensamientos y pensadores aparte, debemos dejar claro que la convivencia en sociedad deriva en el ordenamiento de las cosas a través de normas jurídicas; que para que las cosas tengan algún grado de orden el ser humano desarrolló la política; y que para la convivencia de las comunidades desarrolladas se hace necesaria la participación del elemento económico.
Es decir, la vida social, hoy día, no puede prescindir ni de la política ni de la economía, de manera que debemos encontrar un justo balance entre una y otra, articuladas, para que las reglas, en todo sentido, de convivencia, de sucesión, de relevo en el mando, todo, funcione a la perfección pero, por otro lado, todo el enfoque vaya de la mano de la creación de riqueza para mantener el aparato social funcionando.
Aquí entra el elemento que deseamos resaltar: según nuestra experiencia, de nada sirve que unos miembros de la sociedad dejen que otros hagan de la política lo que, en la cabeza de estos últimos, creen que debe ser.
La teoría aristotélica tiende a fallar cuando sólo una parte de la sociedad se convierte en animal político, mientras la indiferencia campea en el resto de la población, porque la minoría activa tenderá a tomar las decisiones políticas por la totalidad del conglomerado humano en que se desenvuelve el drama, ocasionando, la mayoría de las veces, una enorme decepción en quienes no participan, llegando al grado de hablar mal de la política, cuando son ellos quienes le han dado la espalda a las cosas importantes de su propia comunidad.
Por otro lado, las decisiones importantes de macroeconomía de una nación están impregnadas de actos de voluntad de funcionarios y autoridades electas a través del proceso político, de modo que si la mayoría no se involucra en la primera, poco o nada puede hacer por influir en la segunda, de manera que se pierde hasta el derecho de patalear y de quejarse por las malas decisiones de los otros.
Cuando la economía de un país funciona, nadie se queja; pero cuando no funciona, la tendencia es a quejarse de los demás, y a no percatarse del grado de responsabilidad que todos los no involucrados tienen en la buena o mala decisión de los asuntos económicos.
Es por esa razón que se hace necesario que todos recapacitemos acerca del grado de participación que venimos teniendo en los asuntos importantes del país y que, cada día que amanece, tratemos de involucrarnos más en la vida política nacional, influyendo de alguna manera positiva con el futuro nuestro, de nuestros hijos y nietos.
Es probable que las sociedades de hace casi 2,500 años, tanto en Atenas como en Macedonia, donde vivió Aristóteles, no hayan sentido la necesidad de organizarse con el fin de crear riqueza, o de que la creación de ésta los pusiera en condición de vivir mejor, aunque en esos años nacieran las primeras democracias, los primeros eventos decididos mediante el voto y las primeras concepciones de lo que es una Nación-Estado.
También es posible que en la Inglaterra y Francia del absolutismo y de la intolerancia religiosa se hayan destacado algunas otras cosas de acuerdo al correr de los tiempos, y eso haya sido lo que los pensadores de esa época resaltaron.
Pero hoy nos atrevemos a decir que si Aristóteles y Locke hubiesen sido contemporáneos, probablemente los habríamos visto conversar durante largas horas, caminando, tomados del brazo, desentendidos del mundanal rüido, en actitud peripatética, componiendo el mundo en sus mentes brillantes y acordando con nosotros que, la política y la economía, son las dos caras de la misma medalla en la evolución del ser humano.
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LA COMPLEJA IDENTIDAD ESTADOUNIDENSE
Uno de los candidatos republicanos del 8vo. distrito congresional de Carolina del Norte, Tim D'annunzio, se encuentra en el ojo del huracán al haberse negado a responder sobre cuestiones de su pasado que involucran utilización de drogas, comportamiento criminal y creencias poco ortodoxas, lo que lo ha obligado a cambiar de actitud y contestar algunas preguntas.
Al ser cuestionado acerca de su temperamento explosivo, la respuesta a la cual se limitó fue decir que era italiano, como dando a entender que un carácter temperamental es lo que se espera de todo descendiente de inmigrantes italianos.
Esto me hace reflexionar sobre la compleja identidad de un país verdaderamente multicultural que insisten en tratar de hacer monolingüe, en donde a los descendientes de los pobladores originarios todavía los mantienen en reservaciones, la gente saca a relucir, con orgullo, su ancestro europeo o asiático, pero comienzan a darse focos de xenofobia en contra de los descendientes de los pobladores originarios de toda América.
Es que hasta los mismos descendientes de indios americanos, y con este concepto abarco a la verdadera América, no la América de la "Serie Mundial" de besibol, limitada a una porción de Norte América, con todo y que muchos de ellos, millones quizás, ya cuentan con la nacionalidad estadounidense, están comenzando a ser detenidos en las calles con el objeto de interrogarlos acerca de su origen y de la legalidad de su estadía en ese país, por su simple apariencia física.
Qué terrible para el país que se atreve a certificar a los otros.
Los estadounidenses deben comprender que la mayoría de pobladores del planeta está orgullosa de sus orígenes étnicos; deben comprender que los descendientes de inmigrantes, durante varias generaciones, mantienen vivo el recuerdo de la patria de sus ancestros y la mencionan con orgullo, como es el caso del cuestionado candidato.
Si su pasado es cuestionado y cuestionable, lo que no lo es es el orgullo con que, siendo estadounidense, porque no hay otra manera para que se pueda proponer para un cargo de elección en el Congreso de los Estados Unidos, con tanta naturalidad y, curioso, sin objeciones al respecto, grita a los cuatro vientos que su comportamiento es esperado porque es italiano, lo cual es una ficción entendible.
No hay dudas en cuanto a las lealtades. Nadie lo discute. Pero es obvio que la identidad de los estadounidenses es compleja, especialmente de aquellos habitantes que, en sus venas, llevan sangre nativa, asiática y europea.
Mención especial debo hacer de los descendientes de africanos, dado que la mayoría de sus ancestros verdaderamente nacidos en África se remonta a varias generaciones hacia atrás, habiendo llegado a ese territorio, muchísimos de ellos, cuando todavía era una colonia inglesa, pero su sentido de pertenencia es tan fuerte en las actuales generaciones, que de un tiempo a acá han dado en denominarse africano-americanos, lo cual también es otra ficción aceptable.
Sea como sea, la identidad de la población, en ese país, es compleja, lo cual no debería ser pretexto para unirse los descendientes de unos migrantes en contra de quienes hoy están bajo las condiciones en que sus padres, abuelos o quizás tatarabuelos tuvieron que migrar.
Al ser cuestionado acerca de su temperamento explosivo, la respuesta a la cual se limitó fue decir que era italiano, como dando a entender que un carácter temperamental es lo que se espera de todo descendiente de inmigrantes italianos.
Esto me hace reflexionar sobre la compleja identidad de un país verdaderamente multicultural que insisten en tratar de hacer monolingüe, en donde a los descendientes de los pobladores originarios todavía los mantienen en reservaciones, la gente saca a relucir, con orgullo, su ancestro europeo o asiático, pero comienzan a darse focos de xenofobia en contra de los descendientes de los pobladores originarios de toda América.
Es que hasta los mismos descendientes de indios americanos, y con este concepto abarco a la verdadera América, no la América de la "Serie Mundial" de besibol, limitada a una porción de Norte América, con todo y que muchos de ellos, millones quizás, ya cuentan con la nacionalidad estadounidense, están comenzando a ser detenidos en las calles con el objeto de interrogarlos acerca de su origen y de la legalidad de su estadía en ese país, por su simple apariencia física.
Qué terrible para el país que se atreve a certificar a los otros.
Los estadounidenses deben comprender que la mayoría de pobladores del planeta está orgullosa de sus orígenes étnicos; deben comprender que los descendientes de inmigrantes, durante varias generaciones, mantienen vivo el recuerdo de la patria de sus ancestros y la mencionan con orgullo, como es el caso del cuestionado candidato.
Si su pasado es cuestionado y cuestionable, lo que no lo es es el orgullo con que, siendo estadounidense, porque no hay otra manera para que se pueda proponer para un cargo de elección en el Congreso de los Estados Unidos, con tanta naturalidad y, curioso, sin objeciones al respecto, grita a los cuatro vientos que su comportamiento es esperado porque es italiano, lo cual es una ficción entendible.
No hay dudas en cuanto a las lealtades. Nadie lo discute. Pero es obvio que la identidad de los estadounidenses es compleja, especialmente de aquellos habitantes que, en sus venas, llevan sangre nativa, asiática y europea.
Mención especial debo hacer de los descendientes de africanos, dado que la mayoría de sus ancestros verdaderamente nacidos en África se remonta a varias generaciones hacia atrás, habiendo llegado a ese territorio, muchísimos de ellos, cuando todavía era una colonia inglesa, pero su sentido de pertenencia es tan fuerte en las actuales generaciones, que de un tiempo a acá han dado en denominarse africano-americanos, lo cual también es otra ficción aceptable.
Sea como sea, la identidad de la población, en ese país, es compleja, lo cual no debería ser pretexto para unirse los descendientes de unos migrantes en contra de quienes hoy están bajo las condiciones en que sus padres, abuelos o quizás tatarabuelos tuvieron que migrar.
domingo, 30 de mayo de 2010
ÁGATHA, ARMAGEDÓN, PACAYA Y LOS COLOM
Sumada a la fuerte erupción del Volcán de Pacaya, que destruyó varias comunidades aledañas dejando en el desamparo total a miles de habitantes que lo perdieron todo y que, como cosa curiosa, al igual que la erupción del 20 de mayo de 1998, enfocó sus cañones hacia la ciudad capital, convirtiendo la noche del jueves 27 de mayo en una de lluvia de arena, de cenizas y de piedras, según donde uno se encontrara, entramos inmediatamente, el mismo jueves 27 por la noche, a sufrir los embates de lo que todavía era frente de baja presión y que se convirtiera en la primera tormenta tropical del año en el Oceano Pacífico, Ágatha.
El viernes 28, por la mañana, conforme a mi tradición de no quedarme de brazos cruzados ante este tipo de fenómenos, me movilizé con algunos amigos por el área de Santa Elena Barillas, rumbo a Los Pozitos, en donde pude conversar con la gente y admirar su valor y estoicismo y, además, observar las rocas de lava del tamaño de un puño que, junto con otras del tamaño de piedrín y grava relativamente gruesa, habían perforado láminas y dañado algunos cultivos, pero sin pasar a más, a pesar de estar tan cerca del impredecible coloso.
Posteriormente, esa misma mañana, me trasladé hacia el área de El Relleno, a inmediaciones del Lago de Amatitlán, pasando por la Aldea Tacatón, en donde la actividad era febril; todo el mundo trantando de quitarle peso a los techos de sus viviendas y amontonando verdaderos volcanes de arena en la calle. Curioso, pero me llamó la atención que la gente formó, con la arena del volcán, túmulos en la estrecha carretera, con la intención, quizás, de que los vehículos disminuyeran casi totalmente la velocidad. Como que la construcción de barreras para el tránsito está en el subconsciente de los guatemaltecos.
Mientras avanzaba hacia Tacatón, como estaba un poco despejado el cielo, pude observar la inmensa nube que salía de donde mentalmente ubicaba al volcán de Pacaya; una nube espesa, entre gris y roja, enfilando no hacia las alturas sino hacia el sur de la capital, que desde ahí se puede vislumbrar a lo lejos.
Al final de Tacatón comenzaban a sentirse los efectos de esa rara mezcla de arena, cenizas y lluvia, de modo que comenamos a avanzar en medio, literalmente, de una lluvia de lodo. Nunca había visto ni sentido un fenómeno como ése. Es impresionante. Los vidrios del vehículo se ensuciaban permanentemente, y si no fuera por los chorritos de agua me hubiese tocado, como a otros pilotos que vi, tener que sacar la cara por la ventana para tratar de ver con los ojos medio cerrados.
Hablar con la gente bajo tales circunstancias es horrible. En un minuto está uno bañado totalmente de lodo, y no hay prenda ni cabeza que se salve. Inmundicia por doquier. Gracias a Dios llevábamos agua pura para repartir, ya que todo, absolutamente todo, estaba contaminado. Hasta la superficie del lago, tradicionalmente de color verdoso, ahora era chocolatoso tirando a rojizo.
Estábamos conversando con gente de la calle cuando pasó un convoy de cuatro pick upos de doble transmisión, dos cargados con bolsas de víveres y dos vacíos, pero los cuatro con vidrios polarizados, de modo que entendí que era alguna brigada del gobierno. Venían de Amatitlán e iban hacia Tacatón. En esta aldea, donde los alcancé, había una aglomeración de mucho más vehículos del gobierno, especialmente pick ups, unos rotulados de la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad, SAAS, otros del ejército (tanta brigada de tal batallón), sólo que en lugar de ayudar a los damnificados sólo llegaron a alborotarlos y a interrumpir el flujo del tránsito por la estrecha y única vía hacia de Amatitlán hacia las poblaciones más afectadas, como Calderas, que fue prácticamente destruida.
Como no se veía que fueran a dar paso, porque prepotentemente bajaron gente armada con capas azules a ordenarle a todo el mundo que se estacionara también, decidí dar la vuelta en U, como pude, y enfilarme hacia Amatitlán, pero unos cuantos kilómetros más adelante el paso estaba interrumpido debido a la caída de un enorme árbol en la pista de asfalto, de modo que, otra vez, vuelta en U y regresar a Tacatón para, nuevamente, recibir la orden de estacionarme hasta que se les diera la gana abrir el paso. Por cierto, en El Relleno todavía había cola de gente recibiendo su bolsa de raciones y algunos pick ups de la SAAS.
De repente, como que se les terminaron las bolsas porque, repentimanente, del radio que el guardia tenía bajo la capa azul, cuyo sonsonete escuchábamos pero no entendíamos, recibió una orden y salió corriendo, de modo que todos los pacientes ciudadanos que producimos para pagar impuestos y que ellos tengan su sueldo pudimos seguir nuestro camino: pick ups cargados con láminas, con bultos, con niños mojados, con mujeres envueltas en nylon.
Tristemente pude observar el despilfarro de recursos, ya que era prácticamente un pick up cargado de elementos armados, un pick up descargado, es decir sin víveres ni elementos, asumo que de cosas que habían dejado ya en otros lugares afectados, y un pick up con bolsas con alimentos, que no eran muchos, la mayor parte de la bolsa ocupada por una bolsa de harina de maiz como de tres libras.
Sin embargo daba tristeza, por la tarde, ver la maquinaria que llevaron y que estacionaron a inmediaciones de El Relleno pero que no tenían operarios que las hicieran funcionar y, así, ayudaran a la población a limpiar de arena sus calles.
Ya al final de la tarde escuchábamos del peligro de Ágatha para el fin de semana y de la cercanía de Armagedón, la primera tormenta tropical en el Atlántico.
Haciendo un análisis sereno, nos parece que el gobierno, en un principio, salió bien al paso de la tragedia. Con fondos recientemente aprobados por el Banco Mundial, por el orden, según recuerdo, de US$.95.0 millones que, en principio, no debió asumir el país, sino debió gestionarse un fondo de emergencia de Centroamérica, quizás por un monto algo mayor, pero que sirviera para que los países compartieran los gastos que implican el compromiso de tener disponibles los fondos, aunque el país que los utilice, por alguna emergencia declarada, asuma el pago de los intereses de los montos desembolsados, pero ese es otro tema.
La Conferencia de Prensa inicial fue ordenada, con la información disponible en el momento, pero ya viendo cómo actúan en el campo son realmente una decepción.
Si a lo anterior le sumamos la trayectoria de estos poco más de dos años de gobierno, en donde lo que han tocado lo han contaminado con corrupción, me late que la cara hasta de felicidad que pude detectar en el Presidente Colom en la conferencia de prensa aludida, tiene que ver con el hecho de contar con 95 millones de razones para disponer con un Acuerdo de Emergencia que, entendemos, será ratificado por el Congreso de la República, como puro trámite, este martes 1 de junio.
Me ha tocado vivir, ya, varias oportunidades, momentos como éste. Desde el terremoto de 1976, pasando por los estragos del huracán Mitch y la tormenta tropical Stan. No dudo que en todos haya habido, dentro de los esfuerzos de reconstrucción, actos de corrupción, pero estimo que los mejor coordinados y transparentes, hasta el momento, son los de 1998-1999 con ocasión del huracán Mitch, y los peores, hasta el momento, los de la tormenta tropical Stan, en donde el Comisionado Presidencial hasta abandonó, prácticamente, los esfuerzos de reconstrucción, o no los pudo articular por falta de capacidad y liderazgo; no lo sé.
Ahora, mi larga experiencia en la vida política nacional, que incluye circunstancias como éstas, me hace dar la señal de alarma. Mucho me temo que en los días, semanas y meses por venir, los esfuerzos de reconstrucción se conviertan en una calamidad más para la gente necesitada de que alguien ayude. Ojalá me equivoque, pero el clientelismo político que vi el viernes por la mañana, haciendo el gran aparato con gente cansada de palear y enlodada, sin realmente resolverle nada sino, en su lugar, entrampando a los demás ciudadanos en su necesidad de transportarse, me hacen pensar lo peor.
¿Hasta cuándo aguantarán los guatemaltecos?
El viernes 28, por la mañana, conforme a mi tradición de no quedarme de brazos cruzados ante este tipo de fenómenos, me movilizé con algunos amigos por el área de Santa Elena Barillas, rumbo a Los Pozitos, en donde pude conversar con la gente y admirar su valor y estoicismo y, además, observar las rocas de lava del tamaño de un puño que, junto con otras del tamaño de piedrín y grava relativamente gruesa, habían perforado láminas y dañado algunos cultivos, pero sin pasar a más, a pesar de estar tan cerca del impredecible coloso.
Posteriormente, esa misma mañana, me trasladé hacia el área de El Relleno, a inmediaciones del Lago de Amatitlán, pasando por la Aldea Tacatón, en donde la actividad era febril; todo el mundo trantando de quitarle peso a los techos de sus viviendas y amontonando verdaderos volcanes de arena en la calle. Curioso, pero me llamó la atención que la gente formó, con la arena del volcán, túmulos en la estrecha carretera, con la intención, quizás, de que los vehículos disminuyeran casi totalmente la velocidad. Como que la construcción de barreras para el tránsito está en el subconsciente de los guatemaltecos.
Mientras avanzaba hacia Tacatón, como estaba un poco despejado el cielo, pude observar la inmensa nube que salía de donde mentalmente ubicaba al volcán de Pacaya; una nube espesa, entre gris y roja, enfilando no hacia las alturas sino hacia el sur de la capital, que desde ahí se puede vislumbrar a lo lejos.
Al final de Tacatón comenzaban a sentirse los efectos de esa rara mezcla de arena, cenizas y lluvia, de modo que comenamos a avanzar en medio, literalmente, de una lluvia de lodo. Nunca había visto ni sentido un fenómeno como ése. Es impresionante. Los vidrios del vehículo se ensuciaban permanentemente, y si no fuera por los chorritos de agua me hubiese tocado, como a otros pilotos que vi, tener que sacar la cara por la ventana para tratar de ver con los ojos medio cerrados.
Hablar con la gente bajo tales circunstancias es horrible. En un minuto está uno bañado totalmente de lodo, y no hay prenda ni cabeza que se salve. Inmundicia por doquier. Gracias a Dios llevábamos agua pura para repartir, ya que todo, absolutamente todo, estaba contaminado. Hasta la superficie del lago, tradicionalmente de color verdoso, ahora era chocolatoso tirando a rojizo.
Estábamos conversando con gente de la calle cuando pasó un convoy de cuatro pick upos de doble transmisión, dos cargados con bolsas de víveres y dos vacíos, pero los cuatro con vidrios polarizados, de modo que entendí que era alguna brigada del gobierno. Venían de Amatitlán e iban hacia Tacatón. En esta aldea, donde los alcancé, había una aglomeración de mucho más vehículos del gobierno, especialmente pick ups, unos rotulados de la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad, SAAS, otros del ejército (tanta brigada de tal batallón), sólo que en lugar de ayudar a los damnificados sólo llegaron a alborotarlos y a interrumpir el flujo del tránsito por la estrecha y única vía hacia de Amatitlán hacia las poblaciones más afectadas, como Calderas, que fue prácticamente destruida.
Como no se veía que fueran a dar paso, porque prepotentemente bajaron gente armada con capas azules a ordenarle a todo el mundo que se estacionara también, decidí dar la vuelta en U, como pude, y enfilarme hacia Amatitlán, pero unos cuantos kilómetros más adelante el paso estaba interrumpido debido a la caída de un enorme árbol en la pista de asfalto, de modo que, otra vez, vuelta en U y regresar a Tacatón para, nuevamente, recibir la orden de estacionarme hasta que se les diera la gana abrir el paso. Por cierto, en El Relleno todavía había cola de gente recibiendo su bolsa de raciones y algunos pick ups de la SAAS.
De repente, como que se les terminaron las bolsas porque, repentimanente, del radio que el guardia tenía bajo la capa azul, cuyo sonsonete escuchábamos pero no entendíamos, recibió una orden y salió corriendo, de modo que todos los pacientes ciudadanos que producimos para pagar impuestos y que ellos tengan su sueldo pudimos seguir nuestro camino: pick ups cargados con láminas, con bultos, con niños mojados, con mujeres envueltas en nylon.
Tristemente pude observar el despilfarro de recursos, ya que era prácticamente un pick up cargado de elementos armados, un pick up descargado, es decir sin víveres ni elementos, asumo que de cosas que habían dejado ya en otros lugares afectados, y un pick up con bolsas con alimentos, que no eran muchos, la mayor parte de la bolsa ocupada por una bolsa de harina de maiz como de tres libras.
Sin embargo daba tristeza, por la tarde, ver la maquinaria que llevaron y que estacionaron a inmediaciones de El Relleno pero que no tenían operarios que las hicieran funcionar y, así, ayudaran a la población a limpiar de arena sus calles.
Ya al final de la tarde escuchábamos del peligro de Ágatha para el fin de semana y de la cercanía de Armagedón, la primera tormenta tropical en el Atlántico.
Haciendo un análisis sereno, nos parece que el gobierno, en un principio, salió bien al paso de la tragedia. Con fondos recientemente aprobados por el Banco Mundial, por el orden, según recuerdo, de US$.95.0 millones que, en principio, no debió asumir el país, sino debió gestionarse un fondo de emergencia de Centroamérica, quizás por un monto algo mayor, pero que sirviera para que los países compartieran los gastos que implican el compromiso de tener disponibles los fondos, aunque el país que los utilice, por alguna emergencia declarada, asuma el pago de los intereses de los montos desembolsados, pero ese es otro tema.
La Conferencia de Prensa inicial fue ordenada, con la información disponible en el momento, pero ya viendo cómo actúan en el campo son realmente una decepción.
Si a lo anterior le sumamos la trayectoria de estos poco más de dos años de gobierno, en donde lo que han tocado lo han contaminado con corrupción, me late que la cara hasta de felicidad que pude detectar en el Presidente Colom en la conferencia de prensa aludida, tiene que ver con el hecho de contar con 95 millones de razones para disponer con un Acuerdo de Emergencia que, entendemos, será ratificado por el Congreso de la República, como puro trámite, este martes 1 de junio.
Me ha tocado vivir, ya, varias oportunidades, momentos como éste. Desde el terremoto de 1976, pasando por los estragos del huracán Mitch y la tormenta tropical Stan. No dudo que en todos haya habido, dentro de los esfuerzos de reconstrucción, actos de corrupción, pero estimo que los mejor coordinados y transparentes, hasta el momento, son los de 1998-1999 con ocasión del huracán Mitch, y los peores, hasta el momento, los de la tormenta tropical Stan, en donde el Comisionado Presidencial hasta abandonó, prácticamente, los esfuerzos de reconstrucción, o no los pudo articular por falta de capacidad y liderazgo; no lo sé.
Ahora, mi larga experiencia en la vida política nacional, que incluye circunstancias como éstas, me hace dar la señal de alarma. Mucho me temo que en los días, semanas y meses por venir, los esfuerzos de reconstrucción se conviertan en una calamidad más para la gente necesitada de que alguien ayude. Ojalá me equivoque, pero el clientelismo político que vi el viernes por la mañana, haciendo el gran aparato con gente cansada de palear y enlodada, sin realmente resolverle nada sino, en su lugar, entrampando a los demás ciudadanos en su necesidad de transportarse, me hacen pensar lo peor.
¿Hasta cuándo aguantarán los guatemaltecos?
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LAS BODAS DE PLATA DE LA CONSTITUCIÓN
El 31 de mayo de 1985 nació a la vida jurídica la Constitución Política de la República de Guatemala. Es un cuerpo de leyes que le ha dado estabilidad a la nación estos últimos 25 años.
Contiene algunos elementos nuevos para el constitucionalismo guatemalteco, como la Corte de Constitucionalidad, después que Costa Rica empezó, en la región, a especializarse en el estudio y resolución de casos de esta rama del Derecho a través de la Sala Cuarta, de modo que desde hace 25 años Guatemala se puso a la vanguardia en la región, creando toda una Corte para administrar la justicia constitucional, la cual ha tenido más logros que tumbos.
También es producto de nuestra última Constitución la Procuraduría de los Derechos Humanos, la cual fue creada como respuesta a varias décadas de problemas con un Estado represor en medio de un conflicto armado interno, por lo cual esta Institución es otro avance significativo para el país.
Distingue particularmente nuestra Constitución a la Vicepresidencia de la República porque tres de los Presidentes Alternos de la Asamblea Nacional Constituyente, de donde emanó, se vislumbraban durante los debates como próximos vicepresidenciables dentro de sus propios partidos políticos: Héctor Aragón Quiñones, del Movimiento de Liberación Nacional, MLN; Ramiro de León Carpio, de la Unión del Centro Nacional, UCN; y Roberto Carpio Nicolle, de la Democracia Cristiana, DC. Estos tres personajes se turnaban, civilizadamente, la Presidencia de la Asamblea Nacional Constituyente, y con el respaldo de sus respectivas bancadas se encargaron de que la Vicepresidencia de la República no fuese sólamente un puesto decorativo, y le dieron, constitucionalmente, facultades y atribuciones de coordinación de los distintos gabinetes que en otros países no tienen, indistintamente que unos vicepresidentes han cumplido con tales atribuciones y otros no tanto. Nosotros estimamos que eso fue sano para delimitar, por lo menos en parte, el enorme poder del Presidente de la República.
El Tribunal Supremo Electoral fue otra institución novedosa, producto de reiterados fraudes electorales cometidos especialmente por la cúpula militar gobernante de los años anteriores, el cual ha venido garantizando la credibilidad de los procesos de elección.
Llega la Constitución Política a sus bodas de plata con una modificación, efectuada en 1994, que no es de las más felices. Por un lado se redujo nuevamente el período presidencial a 4 años, como era antes, lo cual no es de gran trascendencia, pero por el otro se politizó la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia, cuyo resultado ha quedado evidenciado con las pugnas de poder que impidieron, el año pasado, alcanzar mayoría durante la mayoría de los meses del año, desgastando innecesariamente a un ente eminentemente administrador de justicia que no necesita politizarse para hacer su trabajo, que en principalmente jurídico, el cual de alguna manera no pudo desarrollarse normalmente mientras la pugna se dio.
Este desgaste se ha venido dando todos los años desde que la reforma entró en vigencia, y no hay elemento de juicio que haga pensar que tal circunstancia habrá de finalizar, como no sea promoviendo y aprobando una enmienda constitucional.
Durante los últimos años se ha venido discutiendo la posibilidad de reformar la Constitución. Es obvio que algunas normas constitucionales que se dieron como respuesta a los abusos de antes, hoy se desea revertirlos porque tales garantías han sido utilizadas, principalmente, por delincuentes o por bandas de delincuentes, favoreciéndose de plazos para interrogarlos, de limitaciones para efectuar cateos o escuchas telefónicas, etcétera; de modo que es una reacción natural para muchas personas que quieren ver a los infractores de la ley tras las rejas, solicitar dichos cambios constitucionales.
El debate acerca de convocar a una nueva Asamblea Nacional Constituyente está planteado y hay varias propuestas de reformas; sin embargo, hay muchos juristas que piensan que es inconveniente y hasta peligroso convocar a una Asamblea de dicha naturaleza.
Personalmente creo que la Constitución necesita algunos cambios, pero que dichos cambios pueden irse dando paulatinamente, mediante consultas populares, de manera que podamos ir teniendo un instrumento jurídico más acorde con los nuevos tiempos y las nuevas necesidades del país, pero sin correr los riesgos de abrir las puertas a modificarla abiertamente, especialmente tomando en cuenta la incursión que, en los últimos años, ha hecho el narcotráfico en la política nacional y de algunos países vecinos, con su dinero sucio, con sus presiones y extorsiones, lo cual es presagio de cambios pero en contra de la sociedad, no a su favor.
Uno de los temas que más pronto debe solucionarse, constitucionalmente hablando, es el de la pena de muerte, de manera que el país cuente, como antes, con este mecanismo para, después de un proceso judicial llevado a cabo con todas las garantías de defensa, se pueda proceder a ejecutar las sentencias de este tipo sin dilación ni limitación alguna como la sociedad en su conjunto está esperando, y así dejar de mantener, por cuenta de los impuestos de todos, varias decenas de asesinos inescrupulosos que no tienen posibilidad de rehabilitarse frente a la sociedad a la cual han ofendido, y muchos de manera reiterada.
No es que la pena de muerte se haya abolido, sino se ha creado un aparente limbo legal entre la Constitución Política y la del Pacto de San José en materia de Derechos Humanos, en donde la mayoría de juristas concuerda en que está clara la primacía constitucional, pero la ejecución de algunas penas de muerte podría abrir las puertas a sanciones económicas en contra del Estado de Guatemala. Un tema que deberá resolver alguien con pantalones, apoyándose en la Constitución y denunciando el Pacto.
Comentario final: como jurista siento y entiendo que la Constitución es sagrada; por ende, no entiendo por qué el encargado de conmemorar su promulgación, todos los años, es el Congreso de la República, que como institución nada tuvo que ver en el asunto, más que quedar disuelto mientras sus instalaciones físicas eran utilizadas para los debates. Es más, la mayoría de diputados constituyentes era gente honorable, contrario a lo que sucede hoy con el Congreso de la República en el que estos últimos son una minoría.
Contiene algunos elementos nuevos para el constitucionalismo guatemalteco, como la Corte de Constitucionalidad, después que Costa Rica empezó, en la región, a especializarse en el estudio y resolución de casos de esta rama del Derecho a través de la Sala Cuarta, de modo que desde hace 25 años Guatemala se puso a la vanguardia en la región, creando toda una Corte para administrar la justicia constitucional, la cual ha tenido más logros que tumbos.
También es producto de nuestra última Constitución la Procuraduría de los Derechos Humanos, la cual fue creada como respuesta a varias décadas de problemas con un Estado represor en medio de un conflicto armado interno, por lo cual esta Institución es otro avance significativo para el país.
Distingue particularmente nuestra Constitución a la Vicepresidencia de la República porque tres de los Presidentes Alternos de la Asamblea Nacional Constituyente, de donde emanó, se vislumbraban durante los debates como próximos vicepresidenciables dentro de sus propios partidos políticos: Héctor Aragón Quiñones, del Movimiento de Liberación Nacional, MLN; Ramiro de León Carpio, de la Unión del Centro Nacional, UCN; y Roberto Carpio Nicolle, de la Democracia Cristiana, DC. Estos tres personajes se turnaban, civilizadamente, la Presidencia de la Asamblea Nacional Constituyente, y con el respaldo de sus respectivas bancadas se encargaron de que la Vicepresidencia de la República no fuese sólamente un puesto decorativo, y le dieron, constitucionalmente, facultades y atribuciones de coordinación de los distintos gabinetes que en otros países no tienen, indistintamente que unos vicepresidentes han cumplido con tales atribuciones y otros no tanto. Nosotros estimamos que eso fue sano para delimitar, por lo menos en parte, el enorme poder del Presidente de la República.
El Tribunal Supremo Electoral fue otra institución novedosa, producto de reiterados fraudes electorales cometidos especialmente por la cúpula militar gobernante de los años anteriores, el cual ha venido garantizando la credibilidad de los procesos de elección.
Llega la Constitución Política a sus bodas de plata con una modificación, efectuada en 1994, que no es de las más felices. Por un lado se redujo nuevamente el período presidencial a 4 años, como era antes, lo cual no es de gran trascendencia, pero por el otro se politizó la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia, cuyo resultado ha quedado evidenciado con las pugnas de poder que impidieron, el año pasado, alcanzar mayoría durante la mayoría de los meses del año, desgastando innecesariamente a un ente eminentemente administrador de justicia que no necesita politizarse para hacer su trabajo, que en principalmente jurídico, el cual de alguna manera no pudo desarrollarse normalmente mientras la pugna se dio.
Este desgaste se ha venido dando todos los años desde que la reforma entró en vigencia, y no hay elemento de juicio que haga pensar que tal circunstancia habrá de finalizar, como no sea promoviendo y aprobando una enmienda constitucional.
Durante los últimos años se ha venido discutiendo la posibilidad de reformar la Constitución. Es obvio que algunas normas constitucionales que se dieron como respuesta a los abusos de antes, hoy se desea revertirlos porque tales garantías han sido utilizadas, principalmente, por delincuentes o por bandas de delincuentes, favoreciéndose de plazos para interrogarlos, de limitaciones para efectuar cateos o escuchas telefónicas, etcétera; de modo que es una reacción natural para muchas personas que quieren ver a los infractores de la ley tras las rejas, solicitar dichos cambios constitucionales.
El debate acerca de convocar a una nueva Asamblea Nacional Constituyente está planteado y hay varias propuestas de reformas; sin embargo, hay muchos juristas que piensan que es inconveniente y hasta peligroso convocar a una Asamblea de dicha naturaleza.
Personalmente creo que la Constitución necesita algunos cambios, pero que dichos cambios pueden irse dando paulatinamente, mediante consultas populares, de manera que podamos ir teniendo un instrumento jurídico más acorde con los nuevos tiempos y las nuevas necesidades del país, pero sin correr los riesgos de abrir las puertas a modificarla abiertamente, especialmente tomando en cuenta la incursión que, en los últimos años, ha hecho el narcotráfico en la política nacional y de algunos países vecinos, con su dinero sucio, con sus presiones y extorsiones, lo cual es presagio de cambios pero en contra de la sociedad, no a su favor.
Uno de los temas que más pronto debe solucionarse, constitucionalmente hablando, es el de la pena de muerte, de manera que el país cuente, como antes, con este mecanismo para, después de un proceso judicial llevado a cabo con todas las garantías de defensa, se pueda proceder a ejecutar las sentencias de este tipo sin dilación ni limitación alguna como la sociedad en su conjunto está esperando, y así dejar de mantener, por cuenta de los impuestos de todos, varias decenas de asesinos inescrupulosos que no tienen posibilidad de rehabilitarse frente a la sociedad a la cual han ofendido, y muchos de manera reiterada.
No es que la pena de muerte se haya abolido, sino se ha creado un aparente limbo legal entre la Constitución Política y la del Pacto de San José en materia de Derechos Humanos, en donde la mayoría de juristas concuerda en que está clara la primacía constitucional, pero la ejecución de algunas penas de muerte podría abrir las puertas a sanciones económicas en contra del Estado de Guatemala. Un tema que deberá resolver alguien con pantalones, apoyándose en la Constitución y denunciando el Pacto.
Comentario final: como jurista siento y entiendo que la Constitución es sagrada; por ende, no entiendo por qué el encargado de conmemorar su promulgación, todos los años, es el Congreso de la República, que como institución nada tuvo que ver en el asunto, más que quedar disuelto mientras sus instalaciones físicas eran utilizadas para los debates. Es más, la mayoría de diputados constituyentes era gente honorable, contrario a lo que sucede hoy con el Congreso de la República en el que estos últimos son una minoría.
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