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miércoles, 14 de octubre de 2009

¿HACIA DÓNDE LLEVA LA COMUNIDAD INTERNACIONAL A AMÉRICA LATINA?

Existe tremendo contrasentido, para el futuro democrático de América Latina, con el triste papel que está jugando la denominada "Comunidad Internacional", que en lugar de entenderse por el conjunto de ciudadanos que conformamos el mundo, el término se lo han atribuido los líderes del mundo, muchos de ellos totalmente desgastados en sus propios países. Esa "Comunidad Internacional", en su doble moral, por lo que percibimos, viene actuando precisamente en contra del sentir de la gran mayoría de los gobernados de sus respectivos países, y lo que es peor, esa mayoría de opositores a esa política, viene creciendo en la medida que cada día que pasa entendemos mejor que nuestros supuestos líderes van en el sentido equivocado de lo que la razón dicta, distanciándonos cada vez más de ellos. Aunque no todos ejerzamos la política o participemos en élla, todos tenemos ese olfato, ese sentido político de lo que es correcto, de lo que es moral, de lo que es ético, de lo que debiera hacerse. De ahí que comentemos, opinemos y terminemos estando en contra o a favor de algo. Eso sucede siempre. No necesitamos ser activistas políticos sino sólo encontrarnos a alguien en el supermercado, ir al banco; interactuar con las personas. Las poblaciones de nuestros países poco a poco vamos entendiendo las barbaridades que tratan de hacer con el pueblo hondureño, que son súbditos de una constitución legítima y soberana, la entienden mejor que ninguno que provenga de afuera, y están mayoritariamente entendidos y unidos en que el Golpe de Estado que derrocó al Presidente Manuel Zelaya fue la conclusión de un proceso de crisis constitucional y de valores que él mismo inició meses antes. Cuando uno observa en un país que la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional, el Tribunal Supremo Electoral, el Ministerio Público, el Defensor de los Derechos Humanos, la Conferencia Episcopal, la Congregación de Iglesias Evangélicas, las Universidades, el Sector Privado Organizado, los Partidos Políticos, los Colegios Profesionales y la mayoría de medios de comunicación social y de ciudadanos, están de acuerdo en algo, es porque tienen elementos suficientes para sustentar las razones que justifican esa unidad de criterio. ¡Ya quiero ver yo este grado de unidad frente a cualquier causa en cualquier país que se considere el más civilizado del mundo! De veras: reto a cualquiera que me haga el favor de ilustrarme por si existe algún caso semejante que no conozca. ¿Hubo ilegalidad con sacar al Presidente Zelaya del país? Sí. ¿Le conviene a Honduras restituir a un Presidente que ha sido declarado traidor a la patria conforme al artículo 239 de su Constitución? No. No le conviene, ni puede, ya que conforme esa norma constitucional no sólo perdió el cargo, es considerado un traidor a la patria y, además, tiene impedimento cons-ti-tu-cio-nal para ocupar cargos públicos durante dos lustros. No fue un Golpe de Estado efectuado por los militares para derogar la Constitución y gobernar. Los militares, hasta donde entiendo, fueron el instrumento final que debieron capturar al Presidente y consignarlo a los Tribunales de Justicia, después de un largo proceso en donde hubo resoluciones de varias instituciones declarando las ilegalidades del entonces Presidente Zelaya; luego de que hubiera órdenes expresas emanadas de las cortes hondureñas, las cuales desobedeció el Presidente de ese entonces, cometiendo el delito de desacato porque, aún siendo el Presidente de la República, nadie es superior a la ley. El problema se suscita porque las violaciones legales del sociópata Zelaya no sólo son de carácter constitucional, sino que fueron acciones deliberadas cometidas directamente en contra de los artículos que los legisladores constituyentes hondureños dejaron protegidos para que nadie los tocara, declarando a quien se atreviera, de una vez, traidor a la patria. Eso tiene también su razón de ser, y no por eso el mediador impuesto por esa "Comunidad Internacional", el Presidente Oscar Arias, con uno de los porcentajes de popularidad más bajos del mundo en su propio país, tiene derecho a decir que esa constitución es un adefesio o que es lo peor que ha visto, sólo porque no la estudio antes de hacer su propuesta, de tal manera que el Acuerdo de San José es inconstitucional. La razón de ser de esa norma es, precisamente, una larga serie de Golpes de Estado que se dieron en Honduras en décadas pasadas, que sí llevaron a dictaduras que hoy no hay. Es la manera que encontraron esos legisladores constitucionales de proteger a su país de nuevos dictadores. ¿Tanto le cuesta a la "Comunidad Internacional" entender cuáles eran las verdaderas intenciones del instrumento denominado Manuel Zelaya, dentro del contexto político del eje formado por La Habana-Caracas? ¿O sólo tienen ojos para ver a Honduras pero no ven cómo ese eje ha influido para hacer fraude electoral en Nicaragua e influir con dólares que son de los venezolanos en los procesos políticos de Bolivia, Ecuador, El Salvador y Argentina, y están influyendo ya en el actual proceso político uruguayo al "comprarle" varias decenas de millones de dólares en libros a una editorial de un pariente del candidato charrúa de Hugo Chávez? Lo mismo esperamos que pueda pasar en Guatemala, donde el actual gobierno ha demostrado querer hacer todo lo que dicten en La Habana y en Caracas, por más que Fidel Castro no le haya recibido la Orden del Quetzal al Presidente Álvaro Colom, poniendo en ridículo a todos los guatemaltecos. Condenar a Honduras por defender sus propias instituciones y su propio sistema jurídico y democrático, el cual está montado en el andamiaje de su propia historia, es inmoral. Pero doblemente inmoral es permanecer callado ante las evidencias que el mundo maneja, a través de la información que todos conocemos, acerca del acoso permanente que Hugo Chávez viene haciendo, con los dólares que los estadounidenses le pagan por el petróleo que extraen en suelo venezolano, a las democracias del resto de países de América Hispana. Lamento decirles por este medio a todos los amigos políticos europeos que durante años he conocido, que hoy todavía están activos, que lo están haciendo mal; que es inmoral lo que hacen con Honduras, que no tienen derecho de decidir si el ganador de las próximas elecciones será legítimo o no (función que le corresponde, con EXCLUSIVIDAD, a los hondureños), y mucho menos pueden andar por el mundo castigando, de cualquier manera que se les ocurra, a quienes han venido defendiendo su Constitución, sus instituciones, su libertad, su patria. ¿Por qué Estados Unidos de América le quitó las visas a los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia de Honduras? Si la actuación de jueces y magistrados debe ser independiente, si esa independencia está consagrada no sólo en la normativa legal interna sino en la doctrina general aceptada por todos en el mundo y, además, su fallo en contra del Presidente Zelaya fue unánime y enmarcado dentro de su propio régimen legal, ¿a cuenta de qué se constituyen, de esa manera, en juzgadores de los asuntos internos de otro país? Eso definitivamente NO ES MORAL, NI ÉTICO. Estados Unidos, hasta hoy, algún ejemplo ha dado al mundo del sentido de Justicia que hoy le falta a esas decisiones punitivas.

¿Dónde estaba esa denominada "Comunidad Internacional" cuando Manuel Zelaya violaba, reiteradamente, diferentes leyes de su país? ¿Qué dijeron cuando Zelaya organizó una turba y, contra la orden de un tribunal, rompió el cerco militar que resguardaba la papelería y las urnas que habían llegado de Venezuela y se las llevó? Recordemos que los eventos en Honduras no comenzaron el 28 de junio, sino culminaron en esa fecha. ¿Es que son tan ciegos que no vieron venir la estampida, aún oyéndose pisadas de animal grande durante meses?

Luego, la "Comunidad Internacional", a través de Estados Unidos, "designa" a Oscar Arias como su instrumento mediador, confiando en que fue laureado con el Premio Nóbel de la Paz hace 22 años, pero desconociendo que el Comité Noruego para el Premio Nóbel de la Paz, integrado en su totalidad por políticos que se confunden como todo ser humano, pudo haberse equivocado en aquella oportunidad, como queda demostrado que, al escogerlo, también se equivocaron, porque un mediador no puede descalificar, como lo ha hecho Oscar Arias, la Ley Suprema del país donde, supuestamente, tiene que mediar. ¿Cómo le iría al Presidente Arias con tal sólo visitar Honduras, hoy?

El hecho es que Oscar Arias es un antiguo conocido de los estadounidenses; hasta ahí encuentro el mérito de tan delicado encargo. Con Guatemala gobernada por una mujer sin mandato, a través de su pareja el Presidente, pero coqueteando con Castro y con Chávez; con El Salvador recién estrenándose con un gobierno del FMLN, la antigua guerrilla salvadoreña; con Daniel Ortega, de larga y discutida trayectoria en Nicaragua.... pues Arias... y pusieron a mediar a alguien que no sabe hacerlo y que, desde un principio, se inclinó por un solo bando, sin intentar comprender, siquiera, la historia, el problema social, el político, el jurídico, el conjunto.

La insistencia de entorpecer el proceso eleccionario de Honduras es contradictoria y es consecuencia de la falta de capacidad de mediación. ¿Cómo piensan, algún día, encausar el proceso democrático en Corea del Norte, o en Myanmar (la antigua Birmania)? ¿Cuál es la situación actual y la relación de Estados Unidos con Viet Nam? ¿Fue ilegítimo el gobierno de Oliver Cromwell al derrocar y después decapitar al Rey Carlos I? Porque, hasta donde sé, no sólo utilizó el título de Lord Protector sino es considerado por los británicos, en 10mo. lugar, uno de los 100 personajes más importantes de la historia (http://en.wikipedia.org/wiki/100_Greatest_Britons), y eso es lo que pasará a la historia con quienes hoy son sancionados por la "Comunidad Internacional" pero elevados a la categoría de héroes en Honduras, cuando no lo son; simplemente hicieron lo que su Constitución y sus leyes dictan.

La "Comunidad Internacional" no sólo está siendo liderada por Hugo Chavez sino que estamos asistiendo, por vez primera, a un escenario donde Estados Unidos, jugando un papel poco claro, por un lado quiere quedar bien con sus tradicionales enemigos, pero por otro lado incrementa el número de tropas que envía a Afganistán, pero sin darse cuenta que, al mejor estilo de la época de Jimmy Carter, en los años 1970's, las hegemonías ideológicas mundiales vuelven a utilizar suelo centroamericano para dirimir sus controversias. Geopolíticamente, Estados Unidos no se ubica; Venezuela y sus satélites ganan terreno.

Pensamos que la Guerra Fría era parte del pasado, pero no es así. Lo que he visto en el Parlamento Centroamericano, el foro parlamentario con el espectro político más amplio que existe en el mundo, es que los tradicionales grupos de derecha se disolvieron, ya no existen porque cayó el muro de Berlín, porque los países de atrás de la Cortina de Hierro ahora son democráticos, porque la misma Rusia aparenta tener un sistema democrático, porque China ha dado muestras evidentes de ser menos comunista que pragmática y tiene el mayor número de millonarios del mundo, porque se han vuelto haraganes, qué se yo. Mientras tanto, los grupos de izquierda se consolidan; todo se ha dado a raíz de la disponibilidad de dinero y otros medios como aviones, asesores de tiempo completo, petróleo que se traduce en más dinero sin control estatal, a veces hasta de armas, como en el caso de la guerrilla colombiana, que Hugo Chávez ha puesto a disposición de todas las organizaciones ideológicas que le son afines.

La Guerra Fría se ha modificado. Ya no es bipolar. Se ha transformado en un enorme juego de "Monopoly Socialista", en donde el Banco es de Venezuela y los Estados Unidos parecieran estar permanentemente en la cárcel, sin posibilidad de tirar los dados y avanzar, mientras los demás jugadores vamos poco a poco perdiendo nuestras instituciones, nuestros valores, nuestra identidad, por otras que son foráneas, que son diseñados para lavarle el cerebro a nuestros niños y juventudes; por otra que nos es agena y que nos están obligando, poco a poco, a tragar. El Banco se está quedando con todo.

¿No entiende la "Comunidad Internacional" que la entrada de Chávez a Honduras no se pospuso sino se arruinó para siempre? ¿Es que no ven que los hondureños, aunque tienen ahora en su seno unas cuantas personas afines a Chávez, en su inmensa mayoría quedaron vacunados? ¿Creen de veras que van a permitir que el instrumento de Chávez, traidor a su patria porque lo dice la Constitución, mande alguna vez porque ellos lo dicen? La apariencia que dan, hoy, las noticias, es que Honduras está polarizada. Yo no lo veo así. Los veo cada vez más unidos por algo que no quieren: Chavez y su sistema (que, por cierto, ayer se tragó en esa vorágine a un hotel y una marina de la cadena estadounidense Hilton sin que, hasta hoy, sepamos qué dirá o si no dirá nada Estados Unidos y, en su caso, qué dirá la "Comunidad Internacional").

Señores miembros de esa "Comunidad Internacional": Dense cuenta que sin ingerencia extranjera, Manuel Zelaya no habría enloquecido de poder; caigan en cuenta que Honduras se ha defendido de una agresión extranjera que, con muchos billetes, tenía de testaferro al mismo Presidente de la República; comprendan que Honduras no es un país de salvajes que no tienen leyes y tomen en cuenta que tienen las instituciones políticas más antiguas y profesionales de la región centroamericana; abran los ojos con lo que pasa en Venezuela, ya que es demasiada casualidad que este tipo ande armando conflictos por todos lados, como si fuera parte de su estrategia para hacerlos ver por donde él no anda, dejándole libre el paso por donde Uds. debieran tener los ojos puestos.

Si la "Comunidad Internacional" hubiese aceptado, desde un principio, que Manuel Zelaya violó la Constitución de su país, hubiesen estudiado el caso antes de precipitarse a condenar y se hubiesen tomado la molestia de darse cuenta que no es el ejército el que gobierna y que todas las Insitituciones vienen funcionando normalmente, en Honduras ya no habría conflicto. Estarían todos, como siempre, enfrascados en el proceso electoral.

La única salida de la crisis hondureña es que su pueblo elija a sus nuevas autoridades. Si las elecciones son legítimas internamente, la "Comunidad Intenacional" no tiene por qué objetarlas. Mucho menos a priori.

Si la "Comunidad Internacional" insiste en desacreditar un proceso que ha estado totalmente separado del Organismo Ejecutivo, lo que hará será condenar a Honduras a una crisis política permanente y, con ello, estará arriesgando la estabilidad de todo el istmo centroamericano.

La "Comunidad Internacional" no tiene necesidad de crear un conflicto donde verdaderamente no lo hay. Lo que hay es una salida a una crisis política que no han querido aceptar.

Yo hago personal, política y económicamente responsable a los líderes que hoy integran la denominada "Comunidad Internacional", así como a los países e instituciones que representan, de las consecuencias que directamente, por su obcecación en este caso, se causen a Honduras, a sus países vecinos y a Centroamérica, tanto en pérdidas humanas, de infraestructura, de niveles de desarrollo, de volúmenes comerciales, de daños morales, institucionales y de cualquier naturaleza que, con su estulticia, nos ocasionen.

martes, 29 de septiembre de 2009

GLORIA OQUELI DE MACOTO DEBE DAR EXPLICACIONES

Tengo 11 meses de venir peleando por la legalidad de las actuaciones del Parlamento Centroamericano, debido principalmente a las elecciones amañadas de Junta Directiva de dicha Institución, donde votaron 22 Observadores dominicanos, como si los electores de República Dominicana los hubiesen electo y elevado a la categoría de diputados.

La truculenta elección a la cual me refiero, de fecha 22 de octubre de 2008, elevó a la Presidencia a la diputada hondureña Gloria Guadalupe Oquelí de Macoto.

Si esta diputada hondureña no hubiese utilizado subterfugios para ganar, antidemocráticamente, una elección presidencial, en un órgano esencialmente democrático, jamás hubiese ocupado el primer lugar del listado de candidatos a reelegirse, como diputada centroamericana, en el Partido Liberal de Honduras, en el proceso que culmina a finales de noviembre y que élla, y el grupo de seguidores del ex presidente Manuel Zelaya, se encargan de defenestrar.

Ahora, hasta donde sé, ni sus propios correligionarios quieren saber de élla. Lo anterior no tiene que ver con que haya propiciado un fraude electoral para llegar a la tan ansiada Presidencia de Junta Directiva de un parlamento regional, sino con el hecho de que tampoco quieren saber absolutamente nada de Manuel Zelaya, el expresidente que salió de las filas de su partido, y fue precisamente Gloria Oquelí de Macoto quien, con engaños al funcionario de la embajada brasileña en Tegucigalpa, llevó a Manuel Zelaya a esa legación.

La diputada Gloria Oquelí de Macoto fue requerida, por quien escribe, en la sesión de Asamblea Plenaria del PARLACEN, el viernes 25 de septiembre de 2009, para que diera explicaciones de su conducta, tanto por ser la protagonista como por el respeto que la Asamblea Plenaria se merece, pero no fue posible, porque no tuvo el valor de hacerlo y se retiró antes de que finalizara la misma, dejando en la dirección del debate a la diputada salvadoreña Nidia Díaz, del FMLN, quien tuvo que cerrarlo en su ausencia.

Las últimas palabras registradas antes de finalizar dicha sesión también fueron de quien escribe, en el sentido de lamentar la falta de fortaleza de ánimo de la diputada Oquelí, así como su falta de respeto a la Asamblea Plenaria, señalando que las explicaciones que no quiso dar en el organismo que coordina (porque quien llega a un puesto manipulando las leyes y las personas no tiene la altura para presidir), las tendrá que dar a la opinión pública.

Hoy que nos sentamos a escribir, estamos enterados que la prensa ha tratado de localizar a la diputada Oquelí de Macoto, en Honduras, para que dé su versión de los hechos, pero todo intento ha sido infructuoso. Seguramente, si no tuvo el valor de enfrentar a una simple Asamblea Plenaria, tampoco lo tendrá para enfrentar a todo el pueblo hondureño que hoy exige respuestas, y estará pensando de qué manera regresar a su país.

Si tanto respaldo tiene Manuel Zelaya, si con tanto beneplácito ven los hondureños su regreso, hoy la diputada Oquelí de Macoto sería la heroína del cuento y tendría que ser recibida con una alfombra de flores. En su lugar, por su actuación irreflexiva, o necia, porque nosotros tenemos 3 meses de venir advirtiéndolo, hoy hay costras de sangre derramada en su camino, que sin el regreso del sociópata, apoyado por la sociópata, no se habría dado. Hoy no sólo los vivos desean explicaciones, sino los pobres jóvenes que han perdido la vida por la convulsión social que advertimos que sucedería al retornar Zelaya.

Los miembros de la denominada Comunidad Internacional debieran meditar por qué razón la diputada Gloria Oquelí no se considera a sí misma una heroína, anda escondida como los niños que saben que han hecho algo malo, no da la cara para explicar sus actuaciones y el pueblo no la reclama para levantarle un monumento. Tanto que ha hablado que la prensa no la cubre, y ahora que la misma la busca, no aparece por lado alguno.

Sólo falta ver el veredicto final: el de las urnas, para saberse si este simple observador tiene o no razón de todo lo que ha venido diciendo y que aquí sostiene.

Mis sentidas condolencias anticipadas, eso sí, para todos aquellos aspirantes decentes del Partido Liberal, a una diputación centroamericana, en un listado en donde están abajo de esta otrora "joya" de su partido. ¡Hay joyas de joyas en esta vida"

¿ES LA OPINIÓN PÚBLICA O LA TRAICIÓN DE LA DIPLOMACIA BRASILEÑA?

La evolución de la crisis política hondureña se torna interesante. Hoy, después del análisis jurídico-político a cargo de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América, de sendos editoriales de los principales medios escritos estadounidenses, y de las innumerables columnas de opinión, blogs, cartas de lectores, comentarios escritos y tráfico de correos electrónicos, la opinión unánime del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos, OEA, se rompe. Varios países, especialmente del hemisferio, disienten de la opinión anteriormente generalizada de condenar, a priori, el resultado del proceso electoral en marcha en Honduras, que culminará a finales de noviembre del presente año, aunque no digan abiertamente que ha comenzado a permear el hecho de que las instituciones hondureñas han actuado apegadas a su Constitución y a las leyes, y que la expulsión final del ex presidente pudo haber sido después de que, conforme a la normativa interna hondureña, ya no ejercía el cargo.

Sin embargo, a nuestros ojos, ya lo advertimos en un artículo anterior, ha influido la torpeza de Manuel Zelaya y de su incondicional seguidora, Gloria Oquelí de Macoto, la Presidenta espuria del Parlamento Centroamericano, de forzar el regreso a Honduras del primero, prófugo de la justicia por supuestos 18 diferentes delitos cometidos, especialmente, por violación de la Constitución y las leyes, todo con la posterior aquiescencia de la cancillería brasileña, tradicionalmente seria y confiable pero hoy percibida, por lo menos por el importante actor que se llama Estados Unidos de América, como irresponsable frente a los intentos de búsqueda de una solución.

Lo importante de analizar es que el proceso de resquebrajamiento de criterios al respecto, ha comenzado. De ahí a que se llegue a la culminación del proceso electoral en marcha en Honduras y que el pueblo hondureño elija a sus próximas autoridades, con toda la legitimidad del caso, hay un corto trecho. La legitimidad de estas nuevas autoridades, insistimos, no la otorga la denominada comunidad internacional. Es el pueblo hondureño convocado a las urnas el que habrá de darle una lección al mundo.

Ojalá que los amigos europeos recapaciten, a su vez, hacia dónde los ha llevado la ideologización de la señora Fernández de la Vega, vocera ex oficio en este asunto, y terminen por aceptar que sí ha habido convulsión en este bello país; que la misma ha sido iniciada e incitada por Manuel Zelaya, que los hondureños tienen una larga tradición democrática y las instituciones políticas más antiguas de hispanoamérica; y que lo menos que merecen en estos momentos en que toda la sociedad y sus instituciones están de acuerdo en los orígenes y solución de la crisis es, si no ya su respaldo, por lo menos el beneficio de la duda de que están diciendo la verdad y, por ende, su no intervención en los asuntos internos del país.

lunes, 20 de julio de 2009

SOBRE LA LIBERTAD Y LOS GOBERNANTES AUTORITARIOS

La historia tiende a repetirse. Por eso hay que estudiarla y, en la medida de lo posible, comprender las causas de errores anteriores para no volver a cometerlos.
En la época de Jorge III de Inglaterra, que fue muy larga, ya que reinó unos 60 años, se sucedieron Primeros Ministros que, con la ayuda de la soberbia del rey, volvieron intolerante el vínculo entre las colonias que hoy forman los Estados Unidos de América y la corona británica. Es interesante estudiar las causas, los efectos, y todos los movimientos sociales y políticos de esa época, así como las alianzas de los diferentes actores, Francia incluida, para entender que en la crisis política hondureña se están cometiendo una serie de errores que, en el pasado, en lugar de lograr la paz y la armonía, dieron con el rompimiento definitivo de los vínculos que, hasta entonces, los unían.
La prepotencia de la Organización de Estados Americanos, OEA, de la Organización de Naciones Unidas, ONU, y de muchos Estados que las conforman, que primero juzgaron y condenaron y luego trataron de averiguar qué cosa pasaba en ese país, los orilló a la situación de tener que apoyar al presidente de Costa Rica, Oscar Arias, para conducir un diálogo, tal vez por las cartas de presentación de dicho presidente, una de las personas laureadas con el Premio Nobel de la Paz.
Sin embargo, mi opinión es que Oscar Arias, al ponerse en una posición que no es la de escuchar a las partes y tratar de encontrar, con ambas, una solución, sino la de exigir sólo a una de éllas, comete los mismos errores de autoritarismo que la historia demuestran que no conducen a nada.
Hace más de 235 años, el autoritarismo llevó a los ingleses a legislar, casuísticamente, leyes punitivas en contra de los habitantes de Massachussetts, a cerrar el Puerto de Boston en un afán por dejarlos incomunicados y de matar el comercio y, por ende, a la colonia, y la historia señala que lo único que eso provocó fue la radicalización de un conflicto que pudo haberse resuelto de otra manera. Prácticamente lo mismo que sucedió en la América Hispana con el absolutismo de los borbones.
Hoy la historia tiende a repetirse. La prensa mundial ha dado en repetir las palabras del insulso y comprometido José Miguel Insulza, del cura ex guerrillero Miguel D'Escoto, secretarios generales de la OEA y la ONU, respectivamente, y de Oscar Arias: "el gobierno de facto", para referirse al de Roberto Micheletti, dando a entender al mundo, a priori, algo que la mayoría de los hondureños se empeña por todos los medios de aclarar, de hacer ver que no es así. Que no es un gobierno de facto sino un gobierno constitucional. Yo no digo que lo sea o que no lo sea. Señalo el hecho, porque me parece apropiado, por respeto a los hondureños, que quienes vemos y criticamos de lejos, seamos imparciales, y bien haríamos en referirnos a ese gobierno como "en ejercicio" o como mejor nos guste, pero no de facto.
Nosotros, en Guatemala, que ya tenemos experiencias al respecto, no habríamos aceptado que al presidente Ramiro de León Carpio, QEPD, después de haberle ganado en el Congreso de la República la elección al Dr. Arturo Herbruger Asturias para ese cargo, se hubiese insistido desde el exterior en denominarlo Presidente de facto. Y es de recordar que el Presidente Constitucional de Guatemala, Jorge Serrano Elías, otro gobernante autoritario y violador de la Constitución, no salió huyendo, sino lo sacó el Ejército de Guatemala hacia El Salvador; y que el Vicepresidente Constitucional, la persona electa por el pueblo para sustituir al Presidente de la República, Gustavo Espina Salguero, tuvo la oportunidad hasta de dirigirse al pleno del Congreso de la República en su afán por quedarse gobernando e, igualmente, no se le dejó sustituir a Serrano Elías, teniendo que salir también del país.
Los casos guatemalteco y hondureño en algo se parecen. No son iguales, pero tienen parecidas características, pero el tratamiento que se le dio a la sociedad guatemalteca, en esa oportunidad, a excepción de un embajador de un país sudamericano, fue de ACOMPAÑAMIENTO, no de condena y, mucho menos, a priori, como ha sucedido con el caso hondureño.
Las crisis políticas de las colonias que luego formaron Estados Unidos de América (1760-1776), la de Guatemala en 1993 y la de Honduras en 2009, tienen en común la pérdida de la libertad que los ciudadanos creen que les pertenece.
La libertad es un bien intangible que, en la medida que más se aprecia, más tiende a defenderse. Las colonias del norte del continente creían que tenían la libertad de discutir y aprobar, por sí mismas, lo relativo a los impuestos que se les cobrasen, y fue el Parlamento Británico, desde el otro lado del mundo, el que, por presiones del Rey y de sus ministros, insistió en decretarlo sin representación de las colonias, interpretándose el acto como una intromisión en la esfera de derechos y al ámbito de libertad de estas últimas, terminando todo en la separación.
El caso de Guatemala y de Honduras obedece a que ambos países tienen consagrados los deberes y los derechos en una Ley Suprema que se llama Constitución. Jorge Serrano y Manuel Zelaya, los dos, a su modo, no le dieron importancia a la Constitución, tampoco a la violación de la esfera de derechos y libertades de la población y, en un afán por darle trámite a su agenda personal (si asumimos que ningún presidente sudamericano ha metido mano en el asunto), les pasaron encima a las leyes, a las personas y a las instituciones de su respectivo país.
Ahora, finalizar esta entrega sin recalcar, con las irresponsables declaraciones que el presidente depuesto Manuel Zelaya otorgó a un medio de comunicación, desde Brasil, el sábado 18 de julio, en el sentido de insistir en que, de regresar a Honduras, modificaría la Constitución (y todos lo ponen entre paréntesis, "con el objetivo de buscar la reelección"), recalcar, repetimos, que el papel del presidente Oscar Arias como árbitro en este debate ha sido triste para quienes observamos cómo ha tomado partido por el bando depuesto que insiste en violar su propia Constitución. Si fuera lucha libre no sabría quién de los dos es el técnico y quién el rudo, pero si fuera futbol, con estas declaraciones tontas e inoportunas, si estuviera en los zapatos de Oscar Arias, yo le habría sacado tarjeta roja al asunto y hubiese dejado de intermediar cuando en la mesa dicen una cosa y luego, en ese alegre viaje por el mundo, se comete apología del delito por quien no sólo ocasionó la terrible crisis sino por quien debiera permanecer a la espectativa, por lo menos por respeto a su propia delegación de representantes en la mesa de diálogo. Si Oscar Arias continúa intermediando bajo estas circunstancis, perdería seriedad.
Hace semanas compartí mis temores por un baño de sangre innecesario en Honduras. Hoy, por el bien de ese querido país, me permito sugerirle a Manuel Zelaya, al irresponsable Manuel Zelaya que sólo puedo comparar con Jorge Serrano, que desista de sus intenciones; que deje de hacer llamados a la insurrección; que entienda que son sus actos los que llevaron a su país al estado de convulsión en que él y sólo él lo tiene; que si de verdad quiere a su país y a sus compatriotas, que por lo menos permita que las personas de su confianza, poniendo la cara por él ante la otra delegación y ante Oscar Arias, hagan su trabajo. Zelaya: ¡no sea tan irresponsablemente falto de seriedad!

martes, 7 de julio de 2009

LA DOBLE MORAL DE LA OEA, DE LA HUMAN RIGHTS FOUNDATION Y DE MANUEL ZELAYA

Acabo de recibir, vía internet, esa maravillosa herramienta de la libertad y de la democracia, el texto de la renuncia de Armando Valladares, el poeta cubano que estuvo preso 22 años en las cárceles de su país, a la Human Rights Foundation, entidad a la cual pertenecen, entre otros, Garry Kasparov, Álvaro Vargas Llosa, Harry Wu, etc. No era simplemente un miembro del directorio sino el respetado "Chairman".

Para quien quiera leer esa carta histórica, el texto es el siguiente: "Mi querido Thor: La nota de HRF sobre los sucesos de Honduras no reflejan la verdad ni relatan históricamente los hechos tal y como sucedieron.. Estoy ahora en Italia, no tengo mucho tiempo para un análisis más extenso. Pero el Presidente Zelaya fue y es un traidor a la Democracia.. Fue electo engañando a sus compatriotas y cuando con ese engaño llegó al poder, giró ideológicamente y comenzó su plan para cargarse la Democracia en Honduras como lo hizo Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia y Correa lo está haciendo en Ecuador. Zelaya forma parte de la gran conspiración neocomunista que pretende apoderarse de América Latina.La estrategia ha sido la misma: llegan al poder con elecciones, después, cambian la Constitución, disuelven los parlamentos y se perpetúan en el poder y terminan declarándose marxistas, como Evo Morales.Lo que Zelaya trató de hacer para estos planes era ilegal. Quiso cambiar la Constitución para reelegirse.La Corte Suprema le advirtió que esa maniobra era inconstitucional y por lo tanto ilegal. El Congreso también le señaló que su pretensión violaba la Constitución hondureña y por lo tanto era ilegal. Con el apoyo y el dinero de un gobierno extranjero (todo el material electoral llegó desde Venezuela en un avión que envió Chávez).No obstante las advertencias de la Corte Suprema, siguió con sus planes de cargarse la Democracia en su país, donde imperaba la ley y en base a ese imperio de la Ley, la Corte Suprema le ordenó al Ejército, (que no está para defender al Presidente, sino a la Constitución, ) que arrestara y expulsara del país a Zelaya. Eso no es un golpe de Estado, no hay militares gobernando en Honduras. Mientras la OEA vio como Zelaya iba actuando ilegalmente, no dijo una palabra, cuando la Corte Suprema le advirtió era ilegal su pretensión la OEA y los que hoy se rasgan las vestiduras, contemplaban en silencio cómplice como este traidor de Zelaya trataba de hundir a su país en el totalitarismo y que se convirtiera en otra Venezuela, en otra Bolivia o en otra Cuba.La Declaración de la HRF es históricamente incorrecta, dejándose llevar por la cobarde complicidad de los que por falta de valor dejan de hacer o no se atreven a decir las cosas como son. Nada supe de que esa declaración, ni de su publicación de la cual he sabido aquí en Italia.Por esa razón, por mi desacuerdo absoluto con esa nota, renuncio de forma irrevocable a mi cargo de Chairman de Human Rigths Foundation y también a cualquier cargo en la misma ya sea de miembro del Directorio Internacional o cualquiera otro. Te ruego como Presidente que estás a cargo del quehacer diario de HRF des curso a esta renuncia mía, que yo también lo haré por mi parte.Armando Valladares".

Es curioso, porque apenas el 15 de octubre de 2008, esta misma entidad le enviaba a José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, la segunda carta protestando por su inacción ante las crecientes amenazas a la democracia y a los derechos humanos en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Paraguay. El texto de la carta lo pueden encontrar en este vínculo:
http://thehrf.org/InsulzaLetterOct17.pdf

Renuncia el valioso Armando Valladares, entonces, por la actuación, con doble moral, de la Human Rights Foundation, la misma que ellos, unos meses atrás, le señalaban al señor Insulza y a la Organización de Estados Americanos, la mismo que vengo señalando de poco seria por su tendencia a aprobar "alegres" resoluciones y, después, solamente después, enviar a su investigador favorito, Insulza, a "hacer los mates" de que investiga, cuando todos sabemos que ningún organismo va a resolver y, luego, cambiar lo resuelto tan fácilmente.

Son tremendos casos de doble moral de estas instituciones en el caso de Honduras, ya que, luego de todo lo que se ha sabido y circulado con relación a las violaciones sostenidas y reiteradas a la Constitución que el presidente Manuel Zelaya juró defender (casi nadie le pone atención a que se ha jurado defender lo que primero se viola), a las leyes, a las instituciones, a las resoluciones emanadas de los órganos jurisdiccionales, a las personas y al más elemental sentido común que defendemos en este blog, no nos explicamos cómo es posible que la OEA o cualquier otra institución que se dice defender la democracia, los derechos humanos, la libertad, no haya actuado para señalarle a Zelaya que iba en el camino equivocado y, encima, ahora condenen a todo un país.

Es doble la moral cuando utilizan los mismos argumentos para obviarlos, en un caso, y para condenar, en el otro. Y no pueden decir que hasta ahora conocen de la situación de Honduras, ya que fue precisamente en su territorio, en la ciudad de San Pedro Sula, que se reunió a debatir la Asamblea General de la OEA hace pocos meses.

Es doble la moral de Manuel Zelaya, también, cuando su canciller, la señora que él nombró para representar a Honduras, no dejó hablar en dicha Asamblea General de la OEA a la señora Hilary Clinton, Secretaria de Estado de los Estados Unidos de América, ni siquiera por pura cortesía, tan sólo porque el debate estaba ideologizado con relación al tema cubano, pero ahora que es un presidente sin país, busca una entrevista con élla en su despacho.

Ahora, si desean conocer de la doble moral del mismo Insulza, observen el vido en este vínculo:
http://www.youtube.com/watch?v=nB0fNl4uB-Y

Reitero que no defiendo Golpes de Estado. Los hondureños debieron haber puesto a funcionar sus instituciones con mayor claridad, ya que están en capacidad de hacerlo. Sin embargo, ante la realidad que se vive, lo mejor que podría pasar es que Manuel Zelaya recapacite, se dé cuenta de los errores que ha cometido, que su retorno a gobernar es imposible, como sí lo es retornar para ir a dar a la cárcel, pero eso no ayudaría a su país a sanar sus heridas. Lo mejor sería que escuche bien el ofrecimiento que le hacen de que retorne a Honduras en paz el año entrante y que claudique inmediatamente a unas aspiraciones que huelen a sacrificio y sangre de hermanos hondureños, y no tiene derecho de arriesgar a su país de esa manera, si es que lo quiere.