Acaba de haber sendos procesos políticos en Centroamérica: uno en Guatemala y otro en Nicaragua; procesos que culminan con la elección de nuevas autoridades y que, dependiendo del curso del mismo, les otorga, o no, legitimidad.
En el caso de Guatemala, el proceso estuvo viciado, en un principio, por la pretensión ilegal de la ex Primera Dama de optar a la Presidencia de la República, a pesar de una prohibición de carácter constitucional. También permaneció viciado porque la candidatura de un Ministro Culto, que también tiene vedada la participación conforme a la normativa constitucional, fue finalmente avalada por un fallo dividido y más cuestionado de la Corte de Constitucionalidad.
Sin embargo, a final de cuentas, nosotros apreciamos que una fortaleza del proceso es que las Instituciones demostraron independencia, no se dejaron manipular del todo (con lo que esta sutileza implica) y los vicios de la principal ilegalidad no se permitieron; pero la gran debilidad continúa siendo la pobreza del electorado, que engendra dependencia, y la ignorancia (que requiere un análisis más profundo que hoy no haremos), pues a quienes vimos el desenvolvimiento de los escenarios imparcialmente, nos causó tremendo asco que uno de los candidatos le apostara, precisamente, a esa ignorancia y a esa dependencia de la gente, que en muchos casos puede protestar porque la conquista se hizo con espejitos, pero muchos fueron atraídos como palomillas al rededor de un foco encendido en la noche detrás de ofrecimientos sin fin. ¡Pobre Guatemala mientras no se eduque debidamente a las nuevas generaciones de jóvenes que vienen creciendo, pues tarde o temprano el país caerá en manos de estos oportunistas!
Ahora, lo verdaderamente despreciable y que produce asco hasta la náusea, es el totalmente viciado proceso político electoral de Nicaragua, en donde hemos venido denunciando lo que sucedió desde las elecciones anteriores, los atropellos a la oposición, las ilegalidades, los ríos de petrodólares de Hugo Chávez en manos de Daniel Ortega y no como apoyo al país y a los nicaragüenses.
No es mucho lo que se escucha o se lee, ahora, de la Organización de Estados Americanos, OEA, y su comparsa mayor, José Miguel Insulza, que se reeligió en el puesto de Secretario Genera de dicha Organización gracias a los votos que, con el dinero de los venezolanos, lidera el mismo Hugo Chávez (pues Fidel Castro ya no tiene el dinero que le proveía la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, ni la energía).
El mismo Centro Carter está obnubilado, y todo parece encaminarse a una aceptación tibia de la farsa electoral que el sandinismo nicaragüense y el orteguismo han montado para todos.
La pasividad de las organizaciones multilaterales, la aquiescencia de los países "democráticos" que están prestos a defender a un violador de la Constitución, como Manuel Zelaya Rosales, pero se hacen de la vista gorda ante las reiteradas violaciones éticas, morales y legales de Daniel Ortega y su grupo de secuaces, mientras son acallados por los ruidosos y vociferantes comparsas de la izquierda de nuevo cuño que ha encontrado cómo mimetizarse de comandantes de la montaña a líderes "democráticos", apesta, da pena.
Mientras en Guatemala asumirá un Presidente Constitucional porque hubo un esfuerzo de muchísimas personas de bien por mantener la institucionalidad del país, y el proceso político culminó de manera transparente, en Nicaragua se apresta a asumir, con las manos manchadas de todo tipo de fluidos apestosos, el segundo dictador con más larga trayectoria en la historia contemporánea de América Latina, y todo con el acompañamiento del silencio o de las voces débiles de quienes se llenan la boca y dan el pecho frente a otro tipo de circunstancias, pero le hacen la reverencia a quien maneja, por lo menos, 550 millones de dólares anuales, en forma personal, que Hugo Chávez, al frente de los intereses venezolanos, le pasa directamente a Daniel Ortega Saavedra.
Por lo pronto, estas pocas pero firmes líneas para dejar establecido que no todos caemos en el engaño o en la compra de voluntades. Habemos gente que se fija, que se da cuenta y entiende el sufrir de muchos nicaragüenses, cuyo esfuerzo personal por salvar la democracia en su país no fue suficiente en esta oportunidad. Desde ya elevamos nuestros pensamientos hacia ellos y les manifestamos que no están solos en esa lucha que debe continuar por que Nicaragua se encauce, finalmente, en el sendero de la democracia bien entendida.
En ese orden de ideas podemos augurar un cambio positivo en Guatemala, en donde saldremos del peor gobierno de la historia republicana para pasar a uno que todavía no sabemos cómo será, pero que podemos y debemos apoyar por el bien del país, con la clara intención de que sea lo mejor que se pueda. Ojalá se logre.
Para Nicaragua sólo podemos pensar que las cosas no sólo seguirán igual de malas, sino la alerta que hemos dado desde este espacio, relativa a la posibilidad de que se dé una nueva guerra civil, la renovamos.
En la década de 1970 vimo cómo el pueblo nicaragüense se levantó en armas para quitarse de encima a Anastasio Somoza, el dictador del momento, y nada diferente vemos ahora que el supuesto libertador se ha convertido, a su vez, en el tirano de turno. El pueblo nicaragüense podría estar a punto de volverse a levantar en armas, pues la luz del tunel que provee un proceso electoral sano, y una derrota transparente en las urnas, no se han dado.
En uno u otro caso, sólo esperemos que Dios nos acompañe.
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viernes, 11 de noviembre de 2011
domingo, 22 de agosto de 2010
LA OEA Y EL CENTRO CARTER FRENTE AL GOLPE DE ESTADO TÉCNICO DE DANIEL ORTEGA
Como aquellas niñeras con el muchachito malcriado: "nene, tómese su lechita", así parecen este par de instituciones, la OEA y el Centro Carter, ante sus tibias solicitudes a Daniel Ortega, el Presidente violador de la Constitución de Nicaragua, por que respete la institucionalidad de su país.
Señores y señoras de la OEA, comenzando por el señor Insulza: ¡dan vergüenza!
Comparen sus actuaciones frente a Honduras y frente a Nicaragua, y atrévanse, después, a verse ante el espejo.
Señores y señoras de la OEA, comenzando por el señor Insulza: ¡dan vergüenza!
Comparen sus actuaciones frente a Honduras y frente a Nicaragua, y atrévanse, después, a verse ante el espejo.
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martes, 24 de noviembre de 2009
LA OBSERVACIÓN DE COMICIOS ELECTORALES, COSTUMBRE MODERNA.
El envío de delegaciones de observación de procesos electorales es relativamente nueva. Me parece que la primera vez que me fijé en dicho fenómeno fue en 1989, cuando compitieron por la Presidencia de la República el comandante Daniel Ortega Saavedra, en el poder desde 1979 por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, y otros candidatos, ocasión en la cual ganó doña Violeta Barrios de Chamorro, impulsada por la Unión Nacional Opositora, UNO, en Nicaragua.
Se da, principalmente, en aquellos países en donde el sistema democrático es débil, incipiente o vulnerable, y los países que se sienten del Primer Mundo ayudan, con su a veces discutida posición moral, a santiguar y dar por bien o mal efectuadas las elecciones de un pequeño país.
¿Cuándo hemos visto salir delegaciones de América Latina para ir a "supervisar", que eso es lo que conlleva la denominada Observación Electoral, elecciones en Alemania, en Francia, en Inglaterra o en Estados Unidos?
De igual manera que los procesos internos de elección de autoridades de cualquiera de los países en donde no suele hacerse esa Observación es totalmente legítima, así igualmente lo son los procesos electorales en cualquiera de nuestros pobres países, sin observación o con élla.
La Observación de Elecciones por delegaciones de terceros países no constituye requisito legal alguno para absolutamente nada. Sin embargo, debemos reconocer que, en muchos casos, ayuda muchísimo a que los gobernantes inmorales no violen sus propias leyes electorales y, en un abuso de poder y de autoridad, cometiendo delitos punibles las más de las veces, le pasen encima a los candidatos de la oposición. Es una ayuda al sistema de pesos y contrapesos que no pasa de ser de índole moral.
En el caso de las elecciones municipales nicaragüenses de noviembre de 2008, hay registros documentados en video de los delitos electorales cometidos por los fieles seguidores de Daniel Ortega y del sandinismo, los cuales indefectiblemente tuvo que haber "observado" la denominada "Comunidad Internacional" a través de los delegados que situó en Nicaragua el día de la elección. ¿De qué sirvió toda esa observación, si los comicios se convirtieron en un fraude electoral y nadie dice hoy absolutamente nada al respecto? ¿De qué ha servido la denuncia de estos actos antijurídicos y antidemocráticos, si la figura del Observador no tiene peso ni el acaecimiento de tales hechos le hace mella?
Por el contrario, esa triste "Comunidad Internacional", ahora, con el caso de la crisis política hondureña y su próximo evento electoral, pretende hacernos creer que de ellos depende la legitimidad en la escogencia de las nuevas autoridades de ese país. ¡Qué alejados de la verdad y de la realidad están! Los únicos que en la práctica y en la ley le pueden dar legitimidad al proceso de elecciones en Honduras son los hondureños.
Mal hace esa "Comunidad Internacional" en insistir en la reinstalación de Manuel Zelaya, al estilo del gobierno guatemalteco, porque él mismo desistió ya, públicamente, de aceptar el cargo, sea cual sea la manera que encuentren de restituirlo.
La única razón que encontramos para que algunos gobiernos, como el de Guatemala y el de España, por ejemplo, sigan insistiendo en el tema, es porque están preparándose para seguir haciéndole la vida imposible a los hondureños el año entrante, y eso no es justo para nadie.
En Guatemala, por ejemplo, ya he señalado que el gobierno está totalmente divorciado de lo que la población comenta en las calles. En el caso de España no nos extrañaría que la generalidad de los españoles, muy dados a comentar de todo, podrán por sí mismos darse cuenta de que las conversaciones de la gente, normalmente plagadas de más sentido común que los gobernantes, van mayoritariamente por el lado de que el problema es hondureño y debe ser resuelto por hondureños.
Hay toda una doble moral en la disposición del Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien por un lado le condona a Bolivia toda la deuda bilateral española (US$77.0 millones), sin que Evo Morales haya hecho mayor mérito, como no sea amenazar con nacionalizar las inversiones españolas en Bolivia (medidas que revirtió después de la negociación del perdón de la deuda), y se ensañe con los hondureños por todo el lío que, desde antes del Golpe de Estado, armó Manuel Zelaya, el cual perdura hasta la fecha por la incomprensión de estos líderes de doble moral. Por cierto, ¿qué pensarán los españoles de la condonación de deuda a un país que quiere poner en órbita un satélite de poco más de US$300.0 millones? ¿Cuál es el costo per cápita de "defender" las inversiones privadas de Repsol YPF, Iberdrola, Santillana, Vueling, Telefónica, en beneficio único de sus accionistas? ¿No es todo esto una muestra de "interés, cuánto valés"?
Y es que en todo esto de la geopolítica, los grandes intereses españoles no están en Honduras, sino en Venezuela, por su petróleo, en Bolivia, por sus yacimientos de gas, en Brasil, por muchas cosas, en Argentina, con inversiones hasta en líneas aéreas, en todos los países en las telecomunicaciones, generación y transmision de energía, y en todo esto puede estar influyendo más la doble moral y las peticiones de los ideologizados presidentes amigos de Zelaya, que el sentido común que consiste en apoyar al pueblo hondureño para recobrar la normalidad, y Rodríguez Zapatero está haciendo, en nombre de todos los españoles, que los pobres hondureños paguen los platos rotos.
Y España, que en cuestiones de América Latina (Hispanoamérica, dicen allá) tiene cierto liderazgo frente a sus pares europeos, con las constantes declaraciones de la Vicepresidenta Primera del Gobierno de Rodríguez Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega, lejos de ayudar a encontrar una salida para la crisis hondureña, ha logrado que Europa se manifieste, por lo menos ante nuestros ojos, como incomprensible de la problemática total y compleja que ocasionó todo este lío, y que muchos de sus líderes, siendo tan inteligentes como lo han demostrado en el pasado, sólo demuestren que pueden leer lo que los militares hicieron en Honduras el 28 de junio, obviando todas las actuaciones previas de la Fiscalía, del Tribunal Supremo Electoral, de la Corte Suprema de Justicia, del Procurador de los Derechos Humanos, de las Cámaras, de las Iglesias, etc., así como de la actuación posterior del Congreso Nacional, que está integrado por diputados tan legítimamente electos como Manuel Zelaya.
¿Quién critica el cambio de rumbo de la política exterior estadounidense en el caso de estudio, como no sean Fidel Castro, Hugo Chávez, Daniel Ortega y Manuel Zelaya? Por lo menos en Guatemala, a nivel de gente de la calle que no participa en política activa pero se entera, fue totalmente comprensible y, además, plausible. Muchas personas venimos apoyando tal decisión.
Sin embargo, es buena y clara señal de que en Europa no se ha perdido del todo el sentido común, cuando nos enteramos que el Partido Popular Europeo, el grupo mayoritario en el Parlamento Europeo, enviará observadores, por su cuenta, en una clara señal de respaldo al pueblo hondureño, no a Zelaya ni a Micheletti. ¡Eso es sentido común!
Los invito a leer en este vínculo http://www.diariolasamericas.com/news.php?nid=89428 las declaraciones del líder de dicho grupo político, el eurodiputado Jaime Mayor Oreja, las cuales comparto casi en su totalidad, ya que, como señalé al principio, la legitimidad del proceso electoral no se la da una delegación de observadores, sino la manera como se lleva a cabo el proceso, la asistencia del pueblo a votar, la transparencia en el manejo del conteo de votos, el respeto mutuo de los delegados de los partidos políticos, etc, etc, etc, pero no los extranjeros, por bienvenidos que sean.
Como lo dije hace meses, hoy lo repito nuevamente: Esos representantes de la "Comunidad Internacional" que hoy le niegan el derecho al pueblo hondureño a elegir, bajo sus normas legales, a sus autoridades, negándoles el reconocimiento, a priori, a las mismas, se tendrán que tragar sus palabras. ¡Copa para Insulza!
Se da, principalmente, en aquellos países en donde el sistema democrático es débil, incipiente o vulnerable, y los países que se sienten del Primer Mundo ayudan, con su a veces discutida posición moral, a santiguar y dar por bien o mal efectuadas las elecciones de un pequeño país.
¿Cuándo hemos visto salir delegaciones de América Latina para ir a "supervisar", que eso es lo que conlleva la denominada Observación Electoral, elecciones en Alemania, en Francia, en Inglaterra o en Estados Unidos?
De igual manera que los procesos internos de elección de autoridades de cualquiera de los países en donde no suele hacerse esa Observación es totalmente legítima, así igualmente lo son los procesos electorales en cualquiera de nuestros pobres países, sin observación o con élla.
La Observación de Elecciones por delegaciones de terceros países no constituye requisito legal alguno para absolutamente nada. Sin embargo, debemos reconocer que, en muchos casos, ayuda muchísimo a que los gobernantes inmorales no violen sus propias leyes electorales y, en un abuso de poder y de autoridad, cometiendo delitos punibles las más de las veces, le pasen encima a los candidatos de la oposición. Es una ayuda al sistema de pesos y contrapesos que no pasa de ser de índole moral.
En el caso de las elecciones municipales nicaragüenses de noviembre de 2008, hay registros documentados en video de los delitos electorales cometidos por los fieles seguidores de Daniel Ortega y del sandinismo, los cuales indefectiblemente tuvo que haber "observado" la denominada "Comunidad Internacional" a través de los delegados que situó en Nicaragua el día de la elección. ¿De qué sirvió toda esa observación, si los comicios se convirtieron en un fraude electoral y nadie dice hoy absolutamente nada al respecto? ¿De qué ha servido la denuncia de estos actos antijurídicos y antidemocráticos, si la figura del Observador no tiene peso ni el acaecimiento de tales hechos le hace mella?
Por el contrario, esa triste "Comunidad Internacional", ahora, con el caso de la crisis política hondureña y su próximo evento electoral, pretende hacernos creer que de ellos depende la legitimidad en la escogencia de las nuevas autoridades de ese país. ¡Qué alejados de la verdad y de la realidad están! Los únicos que en la práctica y en la ley le pueden dar legitimidad al proceso de elecciones en Honduras son los hondureños.
Mal hace esa "Comunidad Internacional" en insistir en la reinstalación de Manuel Zelaya, al estilo del gobierno guatemalteco, porque él mismo desistió ya, públicamente, de aceptar el cargo, sea cual sea la manera que encuentren de restituirlo.
La única razón que encontramos para que algunos gobiernos, como el de Guatemala y el de España, por ejemplo, sigan insistiendo en el tema, es porque están preparándose para seguir haciéndole la vida imposible a los hondureños el año entrante, y eso no es justo para nadie.
En Guatemala, por ejemplo, ya he señalado que el gobierno está totalmente divorciado de lo que la población comenta en las calles. En el caso de España no nos extrañaría que la generalidad de los españoles, muy dados a comentar de todo, podrán por sí mismos darse cuenta de que las conversaciones de la gente, normalmente plagadas de más sentido común que los gobernantes, van mayoritariamente por el lado de que el problema es hondureño y debe ser resuelto por hondureños.
Hay toda una doble moral en la disposición del Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien por un lado le condona a Bolivia toda la deuda bilateral española (US$77.0 millones), sin que Evo Morales haya hecho mayor mérito, como no sea amenazar con nacionalizar las inversiones españolas en Bolivia (medidas que revirtió después de la negociación del perdón de la deuda), y se ensañe con los hondureños por todo el lío que, desde antes del Golpe de Estado, armó Manuel Zelaya, el cual perdura hasta la fecha por la incomprensión de estos líderes de doble moral. Por cierto, ¿qué pensarán los españoles de la condonación de deuda a un país que quiere poner en órbita un satélite de poco más de US$300.0 millones? ¿Cuál es el costo per cápita de "defender" las inversiones privadas de Repsol YPF, Iberdrola, Santillana, Vueling, Telefónica, en beneficio único de sus accionistas? ¿No es todo esto una muestra de "interés, cuánto valés"?
Y es que en todo esto de la geopolítica, los grandes intereses españoles no están en Honduras, sino en Venezuela, por su petróleo, en Bolivia, por sus yacimientos de gas, en Brasil, por muchas cosas, en Argentina, con inversiones hasta en líneas aéreas, en todos los países en las telecomunicaciones, generación y transmision de energía, y en todo esto puede estar influyendo más la doble moral y las peticiones de los ideologizados presidentes amigos de Zelaya, que el sentido común que consiste en apoyar al pueblo hondureño para recobrar la normalidad, y Rodríguez Zapatero está haciendo, en nombre de todos los españoles, que los pobres hondureños paguen los platos rotos.
Y España, que en cuestiones de América Latina (Hispanoamérica, dicen allá) tiene cierto liderazgo frente a sus pares europeos, con las constantes declaraciones de la Vicepresidenta Primera del Gobierno de Rodríguez Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega, lejos de ayudar a encontrar una salida para la crisis hondureña, ha logrado que Europa se manifieste, por lo menos ante nuestros ojos, como incomprensible de la problemática total y compleja que ocasionó todo este lío, y que muchos de sus líderes, siendo tan inteligentes como lo han demostrado en el pasado, sólo demuestren que pueden leer lo que los militares hicieron en Honduras el 28 de junio, obviando todas las actuaciones previas de la Fiscalía, del Tribunal Supremo Electoral, de la Corte Suprema de Justicia, del Procurador de los Derechos Humanos, de las Cámaras, de las Iglesias, etc., así como de la actuación posterior del Congreso Nacional, que está integrado por diputados tan legítimamente electos como Manuel Zelaya.
¿Quién critica el cambio de rumbo de la política exterior estadounidense en el caso de estudio, como no sean Fidel Castro, Hugo Chávez, Daniel Ortega y Manuel Zelaya? Por lo menos en Guatemala, a nivel de gente de la calle que no participa en política activa pero se entera, fue totalmente comprensible y, además, plausible. Muchas personas venimos apoyando tal decisión.
Sin embargo, es buena y clara señal de que en Europa no se ha perdido del todo el sentido común, cuando nos enteramos que el Partido Popular Europeo, el grupo mayoritario en el Parlamento Europeo, enviará observadores, por su cuenta, en una clara señal de respaldo al pueblo hondureño, no a Zelaya ni a Micheletti. ¡Eso es sentido común!
Los invito a leer en este vínculo http://www.diariolasamericas.com/news.php?nid=89428 las declaraciones del líder de dicho grupo político, el eurodiputado Jaime Mayor Oreja, las cuales comparto casi en su totalidad, ya que, como señalé al principio, la legitimidad del proceso electoral no se la da una delegación de observadores, sino la manera como se lleva a cabo el proceso, la asistencia del pueblo a votar, la transparencia en el manejo del conteo de votos, el respeto mutuo de los delegados de los partidos políticos, etc, etc, etc, pero no los extranjeros, por bienvenidos que sean.
Como lo dije hace meses, hoy lo repito nuevamente: Esos representantes de la "Comunidad Internacional" que hoy le niegan el derecho al pueblo hondureño a elegir, bajo sus normas legales, a sus autoridades, negándoles el reconocimiento, a priori, a las mismas, se tendrán que tragar sus palabras. ¡Copa para Insulza!
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lunes, 28 de septiembre de 2009
TREMENDO ERROR DE MICHELETTI
La crisis política hondureña de agudizó hoy hace 3 meses cuando Manuel Zelaya fue sacado con violencia del país. Unos dicen que sacaron al Presidente de la República; otros sostienen que, cuando lo sacaron, ya no lo era, por haber violentado reinteradamente la Constitución, haber sido declarado traidor a la patria y perdido la oportunidad de terminar el mandato, democráticamente, hasta finalizar el período que contempla la mencionada Constitución.
Desde este blog no hemos apoyado el regreso de un ex presidente desgastado y destituido, básicamente, por dos razones: la primera, porque, como no vengo observando este fenómeno desde el 28 de junio de 2009 como la mayoría de quienes constituyen la denominada Comunidad Internacional, sino desde que comenzó hace más de un año, estoy consciente de por qué los hondureños, en conjunto, tienen la idea de que Manuel Zelaya violó su Constitución y las leyes, entiendo el concepto constitucional de traición a la patria y, desde el momento en que el Partido Nacional, la Democracia Cristicana, en Partido Innovación Nacional y Unidad y el mismo partido oficial, el Liberal, están de acuerdo, como lo están el Congreso Nacional, la Fiscalía, el Tribunal Supremo Electoral y la Corte Suprema de Justicia, no existe mejor balance de pesos y contrapesos que ése, y ninguno de los mencionados pone una palabra de duda en lo que en este proceso de destitución se ha hecho.
El error se comete al final de dicho proceso en que, en lugar de capturar al infractor, detenerlo en un centro de reclusión y procesarlo por los 18 delitos que se indica que cometió, se opta por sacarlo, ya destituido, fuera del país, lo cual ha dado en pensarse, y yo mismo insisto en decirlo, que sí fue un Golpe de Estado. De todos modos, jurídicamente hablando, no procede reinstalar a alguien que ha perdido el cargo por no cumplir con los requisitos para ostentarlo, por muy democrátia y popularmente que haya sido electo originariamente.
Ahora bien, aquí entra la segunda consideración que ha hecho que no defienda el regreso de Manuel Zelaya. Aparte que lo he señalado de que es un sociópata, es decir, alguien a quien no le inspiran respeto ni las leyes, ni las instituciones, ni las personas, y sólo mira, como las mulas de carga, hacia su objetivo, conociendo como conozco a mis hermanos hondureños, creo que es preferible, para garantizar la paz social y evitar un eventual derramamiento de sangre, insistir en el tema.
El proceso electoral no lo inició ni lo controla el gobierno de Roberto Micheletti. Aquél es un proceso largo que arrancó hace tiempo. Ha habido procesos internos de elección de candidatos en los partidos; hubo una convocatoria a elecciones anterior al mes de junio del presente año, y lejos de hacerle un bien al país, esta denominada comunidad internacional, le hace un daño al proceso político más serio de América Latina con su obstinada insistencia y la necedad de manifestar que no reconocerán a quien resulte electo en dicho proceso que culmina a finales de noviembre entrante.
He hablado de la legitimidad, la cual la comunidad internacional quiere hacer creer que proviene de ellos, cuando es el pueblo hondureño el que le debe otorgar o no esa legitimidad a sus próximas autoridades, pero esa mezcla de arrogancia, filibusterismo y tontera, pareciera que van ganando en las páginas de los periódicos, aunque no se sepa a ciencia cierta en qué parará todo esto.
Lo nuevo en todo este proceso es el craso error del gobierno de Micheletti de conculcar las garantías de los hondureños y vedar la información de lo que sucede. Es una oportunidad de oro para que el mundo conozca cómo los seguidores de Zelaya están más interesados en el saqueo que en la democracia. Es importante que el mundo sepa, libremente, de las gestas cívicas que se llevan a cabo en diferentes ciudades de Honduras, si no para respaldar al actual gobierno, que todos entienden que es de transición, sí para manifestar que la salida de Zelaya fue acorde con la Constitución y que no lo quieren de regreso en el poder.
Micheletti le está dando a Chavez, Ortega, Insulza, Fernández de la Vega, Kirchner, Morales, Castro, D'Escoto y demás satélites y corifeos, el esperado pretexto para "confirmar" lo antidemocrático del régimen (de Gloria Oquelí, la Presidente espuria del Parlamento Centroamericano a quien no le doy más que categoría de Coordinadora de Debates, quien con engaños al Ministro Consejero de la Embajada de Brasil llevó a Zelaya a dicha legación, mejor escribiré aparte).
Desde nuestra tribuna de expectación neutral tenemos que señalar que este error puede dar lugar a que la denominada comunidad internacional se sienta lo suficientemente justificada para intentar algo que todavía los restos de moralidad de algunos de sus integrantes no los dejan hacer.
Desde este blog no hemos apoyado el regreso de un ex presidente desgastado y destituido, básicamente, por dos razones: la primera, porque, como no vengo observando este fenómeno desde el 28 de junio de 2009 como la mayoría de quienes constituyen la denominada Comunidad Internacional, sino desde que comenzó hace más de un año, estoy consciente de por qué los hondureños, en conjunto, tienen la idea de que Manuel Zelaya violó su Constitución y las leyes, entiendo el concepto constitucional de traición a la patria y, desde el momento en que el Partido Nacional, la Democracia Cristicana, en Partido Innovación Nacional y Unidad y el mismo partido oficial, el Liberal, están de acuerdo, como lo están el Congreso Nacional, la Fiscalía, el Tribunal Supremo Electoral y la Corte Suprema de Justicia, no existe mejor balance de pesos y contrapesos que ése, y ninguno de los mencionados pone una palabra de duda en lo que en este proceso de destitución se ha hecho.
El error se comete al final de dicho proceso en que, en lugar de capturar al infractor, detenerlo en un centro de reclusión y procesarlo por los 18 delitos que se indica que cometió, se opta por sacarlo, ya destituido, fuera del país, lo cual ha dado en pensarse, y yo mismo insisto en decirlo, que sí fue un Golpe de Estado. De todos modos, jurídicamente hablando, no procede reinstalar a alguien que ha perdido el cargo por no cumplir con los requisitos para ostentarlo, por muy democrátia y popularmente que haya sido electo originariamente.
Ahora bien, aquí entra la segunda consideración que ha hecho que no defienda el regreso de Manuel Zelaya. Aparte que lo he señalado de que es un sociópata, es decir, alguien a quien no le inspiran respeto ni las leyes, ni las instituciones, ni las personas, y sólo mira, como las mulas de carga, hacia su objetivo, conociendo como conozco a mis hermanos hondureños, creo que es preferible, para garantizar la paz social y evitar un eventual derramamiento de sangre, insistir en el tema.
El proceso electoral no lo inició ni lo controla el gobierno de Roberto Micheletti. Aquél es un proceso largo que arrancó hace tiempo. Ha habido procesos internos de elección de candidatos en los partidos; hubo una convocatoria a elecciones anterior al mes de junio del presente año, y lejos de hacerle un bien al país, esta denominada comunidad internacional, le hace un daño al proceso político más serio de América Latina con su obstinada insistencia y la necedad de manifestar que no reconocerán a quien resulte electo en dicho proceso que culmina a finales de noviembre entrante.
He hablado de la legitimidad, la cual la comunidad internacional quiere hacer creer que proviene de ellos, cuando es el pueblo hondureño el que le debe otorgar o no esa legitimidad a sus próximas autoridades, pero esa mezcla de arrogancia, filibusterismo y tontera, pareciera que van ganando en las páginas de los periódicos, aunque no se sepa a ciencia cierta en qué parará todo esto.
Lo nuevo en todo este proceso es el craso error del gobierno de Micheletti de conculcar las garantías de los hondureños y vedar la información de lo que sucede. Es una oportunidad de oro para que el mundo conozca cómo los seguidores de Zelaya están más interesados en el saqueo que en la democracia. Es importante que el mundo sepa, libremente, de las gestas cívicas que se llevan a cabo en diferentes ciudades de Honduras, si no para respaldar al actual gobierno, que todos entienden que es de transición, sí para manifestar que la salida de Zelaya fue acorde con la Constitución y que no lo quieren de regreso en el poder.
Micheletti le está dando a Chavez, Ortega, Insulza, Fernández de la Vega, Kirchner, Morales, Castro, D'Escoto y demás satélites y corifeos, el esperado pretexto para "confirmar" lo antidemocrático del régimen (de Gloria Oquelí, la Presidente espuria del Parlamento Centroamericano a quien no le doy más que categoría de Coordinadora de Debates, quien con engaños al Ministro Consejero de la Embajada de Brasil llevó a Zelaya a dicha legación, mejor escribiré aparte).
Desde nuestra tribuna de expectación neutral tenemos que señalar que este error puede dar lugar a que la denominada comunidad internacional se sienta lo suficientemente justificada para intentar algo que todavía los restos de moralidad de algunos de sus integrantes no los dejan hacer.
viernes, 4 de septiembre de 2009
MARCHA MUNDIAL CONTRA HUGO CHAVEZ
Pocos personajes en la historia pueden provocar tanto rechazo como alguien a quien, en pocos días, le organizan en más de 80 ciudades de unos 32 países en el mundo, sendas manifestaciones de repudio.
No se ha conformado con hablar tonterías e insultar presidentes, reyes y pueblos enteros (aparte de nuestra inteligencia). Utiliza el dinero de los venezolanos para comprar débiles voluntades en los demás países en donde siempre encuentra "achichincles" que le quieran servir.
Ha incursionado en Bolivia, en Ecuador, en Argentina (¿cuántos maletines habrán ingresado?), en Nicaragua sabemos que el petróleo que le regala no es al país, sino a Daniel Ortega, quien lo maneja a su sabor y antojo, corrompiendo a medio mundo con él, sin entregar cuentas. Se ha metido en Honduras, en el actual proceso electoral de Uruguay (nada menos que con 36 millones de dólares que los venezolanos, a través de su gobierno, pagaron por unos cuantos libros), en El Salvador, dándole petróleo sólo a las alcaldías del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, en Cuba, prácticamente sosteniendo económicamente al régimen. En fin....
Por mi parte, quiero pensar que estas manifestaciones no serán sólo en contra de Hugo Chávez y sus peones, incluido el Secretario General de la OEA, Insulza, sino en contra de su maestro Fidel Castro. Pero por otro lado, que sean también manifestaciones de apoyo para los pueblos venezolano, colombiano y hondureño, que son quienes más están sufriendo, en estos momentos, la arrogancia de un hombre de pocas letras que se atreve a llamar a otros "goriletis".
No se ha conformado con hablar tonterías e insultar presidentes, reyes y pueblos enteros (aparte de nuestra inteligencia). Utiliza el dinero de los venezolanos para comprar débiles voluntades en los demás países en donde siempre encuentra "achichincles" que le quieran servir.
Ha incursionado en Bolivia, en Ecuador, en Argentina (¿cuántos maletines habrán ingresado?), en Nicaragua sabemos que el petróleo que le regala no es al país, sino a Daniel Ortega, quien lo maneja a su sabor y antojo, corrompiendo a medio mundo con él, sin entregar cuentas. Se ha metido en Honduras, en el actual proceso electoral de Uruguay (nada menos que con 36 millones de dólares que los venezolanos, a través de su gobierno, pagaron por unos cuantos libros), en El Salvador, dándole petróleo sólo a las alcaldías del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, en Cuba, prácticamente sosteniendo económicamente al régimen. En fin....
Por mi parte, quiero pensar que estas manifestaciones no serán sólo en contra de Hugo Chávez y sus peones, incluido el Secretario General de la OEA, Insulza, sino en contra de su maestro Fidel Castro. Pero por otro lado, que sean también manifestaciones de apoyo para los pueblos venezolano, colombiano y hondureño, que son quienes más están sufriendo, en estos momentos, la arrogancia de un hombre de pocas letras que se atreve a llamar a otros "goriletis".
miércoles, 2 de septiembre de 2009
LA COMUNIDAD INTERNACIONAL COMIENZA A TENER SENTIDO COMÚN
La Unión Europea recién acaba de anunciar que no excluirá a Honduras de las negociaciones del Acuerdo de Asociación Europa-Centroamérica, lo que denota madurez y entendimiento por parte de la mayoría de líderes europeos, a pesar de la insidia y estrechez política de las autoridades de gobierno españolas, que han insistido en navegar a contrapelo del menor sentido común.
Por otro lado, parece que el Fondo Monetario Internacional, FMI, ha autorizado a Honduras el desembolso de recursos por US$.150.00 millones, provenientes de un antiguo préstamo cuyo programa fue suspendido unilateralmente por dicho ente multilateral, en virtud de que los supervisores declararon "dudas razonables en la transparencia conque se manejan los fondos" (sic.), en una clara manifestación de que se ha comenzado a comprender que la naturaleza del Golpe de Estado de fecha 28 de junio del año en curso, es sui géneris, ya que no se derogó la Constitución y todas las instituciones siguen funcionando con normalidad.
Lo anterior contrasta con las cada vez más irreflexivas y descabelladas (no es alusión) posiciones que asume la Organización de Estados Americanos, OEA, en el sentido de desconocer el resultado del proceso de elecciones que ya estaba en marcha desde el mes de mayo, que no sólo ponen a esta organización en ridículo sino hacen su lenguaje ininteligible para muchas personas.
Se ponen en ridículo porque parecieran no entender que el proceso de elecciones en Honduras no depende de la Presidencia de la República, y sabiendo que sí lo entienden, sólo podemos pensar que con esas declaraciones quieren engañar a las grandes mayorías, haciéndoles creer que las elecciones serán ilegítimas porque estarán personalmente controladas por el Presidente Roberto Micheletti. ¡Por favor!
Finalizo con un dato curioso que tiene que ver, además, con desembolsos. En el diario Prensa Libre (Guatemala) de hoy, hay un análisis interesante que señala que, aunque Honduras ha pasado esta etapa de crisis y que le han bloqueado los desembolsos de préstamos, el Lempira, la moneda de ese país, ni se ha inmutado. El analista atribuye esto a la gran cantidad de dólares que han ingresado a Honduras para apoyar las marchas a favor de la restitución de Manuel Zelaya. ¡Vayan Uds. a imaginarse de dónde están saliendo esos dolaritos!
Por otro lado, parece que el Fondo Monetario Internacional, FMI, ha autorizado a Honduras el desembolso de recursos por US$.150.00 millones, provenientes de un antiguo préstamo cuyo programa fue suspendido unilateralmente por dicho ente multilateral, en virtud de que los supervisores declararon "dudas razonables en la transparencia conque se manejan los fondos" (sic.), en una clara manifestación de que se ha comenzado a comprender que la naturaleza del Golpe de Estado de fecha 28 de junio del año en curso, es sui géneris, ya que no se derogó la Constitución y todas las instituciones siguen funcionando con normalidad.
Lo anterior contrasta con las cada vez más irreflexivas y descabelladas (no es alusión) posiciones que asume la Organización de Estados Americanos, OEA, en el sentido de desconocer el resultado del proceso de elecciones que ya estaba en marcha desde el mes de mayo, que no sólo ponen a esta organización en ridículo sino hacen su lenguaje ininteligible para muchas personas.
Se ponen en ridículo porque parecieran no entender que el proceso de elecciones en Honduras no depende de la Presidencia de la República, y sabiendo que sí lo entienden, sólo podemos pensar que con esas declaraciones quieren engañar a las grandes mayorías, haciéndoles creer que las elecciones serán ilegítimas porque estarán personalmente controladas por el Presidente Roberto Micheletti. ¡Por favor!
Finalizo con un dato curioso que tiene que ver, además, con desembolsos. En el diario Prensa Libre (Guatemala) de hoy, hay un análisis interesante que señala que, aunque Honduras ha pasado esta etapa de crisis y que le han bloqueado los desembolsos de préstamos, el Lempira, la moneda de ese país, ni se ha inmutado. El analista atribuye esto a la gran cantidad de dólares que han ingresado a Honduras para apoyar las marchas a favor de la restitución de Manuel Zelaya. ¡Vayan Uds. a imaginarse de dónde están saliendo esos dolaritos!
martes, 11 de agosto de 2009
YO CUESTIONO A LOS QUE CUESTIONAN A LOS HONDUREÑOS
Hoy martes 11 de agosto, mientras escribo, el Consejo Permanente de la cuestionada Organización de Estados Americanos, OEA, se reune a puerta cerrada a "discutir" sobre un problema de los hondureños.
Están disgustados porque las autoridades (sí, autoridades) de Honduras no han dejado ingresar una delegación de cancilleres si es encabezada por José Miguel Insulza, el también cuestionado Secretario General, aunque ya han aceptado que ingrese a ese país, pero en calidad de observador.
Cables de prensa de todas las agencias noticiosas informan, hoy, que el Presidente del Consejo Permanente de la OEA, Pedro Oyarce, "...rechazó las críticas del régimen de facto contra Insulza".
Baste leer los artículos que yo mismo he publicado en este blog a raíz de la maratónica visita de este personaje a Guatemala, a raíz del escándalo desatado por el asesinato del abogado Rodrigo Rosemberg Marzano, por condenar primero y hacer como que viene a investigar después, o lo que mejores plumas han hecho, con el mismo tema, en todo el continente americano y otros países, como España, para darse cuenta que el señor Oyarce rechaza las críticas de los hondureños y no se da cuenta que estos últimos no están solos al criticar una actitud plegada al denominado "socialismo del siglo XXI" y a los obscuros intereses del grupo de presidentes perpetuados en el poder (¿aló, OEA?) encabezados por Hugo Chávez, de Venezuela.
Entendamos, el asunto hondureño no tiene la simpleza de un Golpe de Estado al estilo de los del siglo pasado. El caso del ex presidente Manuel Zelaya es complicado, indefendible (¿verdad, México?) y sólo ha metido en grandes problemas a los mandatarios que, irreflexivamente, condenaron a un país sin investigar primero, ni los antecedentes, ni las características ni lo que la misma Constitución de ese país indica, lo cual es muy diferente a lo que estamos acostumbrados en otros países, pero eso no obsta para que tengamos el mayor respeto por quienes, léase bien, apegados a su Constitución, están haciendo para defender a su país.
En conclusión, cuestionados señores de la OEA, mejor harían en irle bajando revoluciones a este asunto y no seguir echándole combustible, así podrán emplear sus energías en asuntos que ayuden a integrar al continente y no a desintegrarlo mediante la ingerencia de quienes tienen petrodólares sobre otros que son más pobres.
Podían comenzar por investigar, con toda esa energía y esa "unanimidad" que han empleado en contra de Honduras, para establecer qué pasó realmente con esas armas que Suecia le vendió a Venezuela y que fueron a parar a manos de la guerrilla colombiana. Si no les parece esta idea, con gusto les podemos proporcionar otras.
Están disgustados porque las autoridades (sí, autoridades) de Honduras no han dejado ingresar una delegación de cancilleres si es encabezada por José Miguel Insulza, el también cuestionado Secretario General, aunque ya han aceptado que ingrese a ese país, pero en calidad de observador.
Cables de prensa de todas las agencias noticiosas informan, hoy, que el Presidente del Consejo Permanente de la OEA, Pedro Oyarce, "...rechazó las críticas del régimen de facto contra Insulza".
Baste leer los artículos que yo mismo he publicado en este blog a raíz de la maratónica visita de este personaje a Guatemala, a raíz del escándalo desatado por el asesinato del abogado Rodrigo Rosemberg Marzano, por condenar primero y hacer como que viene a investigar después, o lo que mejores plumas han hecho, con el mismo tema, en todo el continente americano y otros países, como España, para darse cuenta que el señor Oyarce rechaza las críticas de los hondureños y no se da cuenta que estos últimos no están solos al criticar una actitud plegada al denominado "socialismo del siglo XXI" y a los obscuros intereses del grupo de presidentes perpetuados en el poder (¿aló, OEA?) encabezados por Hugo Chávez, de Venezuela.
Entendamos, el asunto hondureño no tiene la simpleza de un Golpe de Estado al estilo de los del siglo pasado. El caso del ex presidente Manuel Zelaya es complicado, indefendible (¿verdad, México?) y sólo ha metido en grandes problemas a los mandatarios que, irreflexivamente, condenaron a un país sin investigar primero, ni los antecedentes, ni las características ni lo que la misma Constitución de ese país indica, lo cual es muy diferente a lo que estamos acostumbrados en otros países, pero eso no obsta para que tengamos el mayor respeto por quienes, léase bien, apegados a su Constitución, están haciendo para defender a su país.
En conclusión, cuestionados señores de la OEA, mejor harían en irle bajando revoluciones a este asunto y no seguir echándole combustible, así podrán emplear sus energías en asuntos que ayuden a integrar al continente y no a desintegrarlo mediante la ingerencia de quienes tienen petrodólares sobre otros que son más pobres.
Podían comenzar por investigar, con toda esa energía y esa "unanimidad" que han empleado en contra de Honduras, para establecer qué pasó realmente con esas armas que Suecia le vendió a Venezuela y que fueron a parar a manos de la guerrilla colombiana. Si no les parece esta idea, con gusto les podemos proporcionar otras.
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lunes, 20 de julio de 2009
SOBRE LA LIBERTAD Y LOS GOBERNANTES AUTORITARIOS
La historia tiende a repetirse. Por eso hay que estudiarla y, en la medida de lo posible, comprender las causas de errores anteriores para no volver a cometerlos.
En la época de Jorge III de Inglaterra, que fue muy larga, ya que reinó unos 60 años, se sucedieron Primeros Ministros que, con la ayuda de la soberbia del rey, volvieron intolerante el vínculo entre las colonias que hoy forman los Estados Unidos de América y la corona británica. Es interesante estudiar las causas, los efectos, y todos los movimientos sociales y políticos de esa época, así como las alianzas de los diferentes actores, Francia incluida, para entender que en la crisis política hondureña se están cometiendo una serie de errores que, en el pasado, en lugar de lograr la paz y la armonía, dieron con el rompimiento definitivo de los vínculos que, hasta entonces, los unían.
La prepotencia de la Organización de Estados Americanos, OEA, de la Organización de Naciones Unidas, ONU, y de muchos Estados que las conforman, que primero juzgaron y condenaron y luego trataron de averiguar qué cosa pasaba en ese país, los orilló a la situación de tener que apoyar al presidente de Costa Rica, Oscar Arias, para conducir un diálogo, tal vez por las cartas de presentación de dicho presidente, una de las personas laureadas con el Premio Nobel de la Paz.
Sin embargo, mi opinión es que Oscar Arias, al ponerse en una posición que no es la de escuchar a las partes y tratar de encontrar, con ambas, una solución, sino la de exigir sólo a una de éllas, comete los mismos errores de autoritarismo que la historia demuestran que no conducen a nada.
Hace más de 235 años, el autoritarismo llevó a los ingleses a legislar, casuísticamente, leyes punitivas en contra de los habitantes de Massachussetts, a cerrar el Puerto de Boston en un afán por dejarlos incomunicados y de matar el comercio y, por ende, a la colonia, y la historia señala que lo único que eso provocó fue la radicalización de un conflicto que pudo haberse resuelto de otra manera. Prácticamente lo mismo que sucedió en la América Hispana con el absolutismo de los borbones.
Hoy la historia tiende a repetirse. La prensa mundial ha dado en repetir las palabras del insulso y comprometido José Miguel Insulza, del cura ex guerrillero Miguel D'Escoto, secretarios generales de la OEA y la ONU, respectivamente, y de Oscar Arias: "el gobierno de facto", para referirse al de Roberto Micheletti, dando a entender al mundo, a priori, algo que la mayoría de los hondureños se empeña por todos los medios de aclarar, de hacer ver que no es así. Que no es un gobierno de facto sino un gobierno constitucional. Yo no digo que lo sea o que no lo sea. Señalo el hecho, porque me parece apropiado, por respeto a los hondureños, que quienes vemos y criticamos de lejos, seamos imparciales, y bien haríamos en referirnos a ese gobierno como "en ejercicio" o como mejor nos guste, pero no de facto.
Nosotros, en Guatemala, que ya tenemos experiencias al respecto, no habríamos aceptado que al presidente Ramiro de León Carpio, QEPD, después de haberle ganado en el Congreso de la República la elección al Dr. Arturo Herbruger Asturias para ese cargo, se hubiese insistido desde el exterior en denominarlo Presidente de facto. Y es de recordar que el Presidente Constitucional de Guatemala, Jorge Serrano Elías, otro gobernante autoritario y violador de la Constitución, no salió huyendo, sino lo sacó el Ejército de Guatemala hacia El Salvador; y que el Vicepresidente Constitucional, la persona electa por el pueblo para sustituir al Presidente de la República, Gustavo Espina Salguero, tuvo la oportunidad hasta de dirigirse al pleno del Congreso de la República en su afán por quedarse gobernando e, igualmente, no se le dejó sustituir a Serrano Elías, teniendo que salir también del país.
Los casos guatemalteco y hondureño en algo se parecen. No son iguales, pero tienen parecidas características, pero el tratamiento que se le dio a la sociedad guatemalteca, en esa oportunidad, a excepción de un embajador de un país sudamericano, fue de ACOMPAÑAMIENTO, no de condena y, mucho menos, a priori, como ha sucedido con el caso hondureño.
Las crisis políticas de las colonias que luego formaron Estados Unidos de América (1760-1776), la de Guatemala en 1993 y la de Honduras en 2009, tienen en común la pérdida de la libertad que los ciudadanos creen que les pertenece.
La libertad es un bien intangible que, en la medida que más se aprecia, más tiende a defenderse. Las colonias del norte del continente creían que tenían la libertad de discutir y aprobar, por sí mismas, lo relativo a los impuestos que se les cobrasen, y fue el Parlamento Británico, desde el otro lado del mundo, el que, por presiones del Rey y de sus ministros, insistió en decretarlo sin representación de las colonias, interpretándose el acto como una intromisión en la esfera de derechos y al ámbito de libertad de estas últimas, terminando todo en la separación.
El caso de Guatemala y de Honduras obedece a que ambos países tienen consagrados los deberes y los derechos en una Ley Suprema que se llama Constitución. Jorge Serrano y Manuel Zelaya, los dos, a su modo, no le dieron importancia a la Constitución, tampoco a la violación de la esfera de derechos y libertades de la población y, en un afán por darle trámite a su agenda personal (si asumimos que ningún presidente sudamericano ha metido mano en el asunto), les pasaron encima a las leyes, a las personas y a las instituciones de su respectivo país.
Ahora, finalizar esta entrega sin recalcar, con las irresponsables declaraciones que el presidente depuesto Manuel Zelaya otorgó a un medio de comunicación, desde Brasil, el sábado 18 de julio, en el sentido de insistir en que, de regresar a Honduras, modificaría la Constitución (y todos lo ponen entre paréntesis, "con el objetivo de buscar la reelección"), recalcar, repetimos, que el papel del presidente Oscar Arias como árbitro en este debate ha sido triste para quienes observamos cómo ha tomado partido por el bando depuesto que insiste en violar su propia Constitución. Si fuera lucha libre no sabría quién de los dos es el técnico y quién el rudo, pero si fuera futbol, con estas declaraciones tontas e inoportunas, si estuviera en los zapatos de Oscar Arias, yo le habría sacado tarjeta roja al asunto y hubiese dejado de intermediar cuando en la mesa dicen una cosa y luego, en ese alegre viaje por el mundo, se comete apología del delito por quien no sólo ocasionó la terrible crisis sino por quien debiera permanecer a la espectativa, por lo menos por respeto a su propia delegación de representantes en la mesa de diálogo. Si Oscar Arias continúa intermediando bajo estas circunstancis, perdería seriedad.
Hace semanas compartí mis temores por un baño de sangre innecesario en Honduras. Hoy, por el bien de ese querido país, me permito sugerirle a Manuel Zelaya, al irresponsable Manuel Zelaya que sólo puedo comparar con Jorge Serrano, que desista de sus intenciones; que deje de hacer llamados a la insurrección; que entienda que son sus actos los que llevaron a su país al estado de convulsión en que él y sólo él lo tiene; que si de verdad quiere a su país y a sus compatriotas, que por lo menos permita que las personas de su confianza, poniendo la cara por él ante la otra delegación y ante Oscar Arias, hagan su trabajo. Zelaya: ¡no sea tan irresponsablemente falto de seriedad!
En la época de Jorge III de Inglaterra, que fue muy larga, ya que reinó unos 60 años, se sucedieron Primeros Ministros que, con la ayuda de la soberbia del rey, volvieron intolerante el vínculo entre las colonias que hoy forman los Estados Unidos de América y la corona británica. Es interesante estudiar las causas, los efectos, y todos los movimientos sociales y políticos de esa época, así como las alianzas de los diferentes actores, Francia incluida, para entender que en la crisis política hondureña se están cometiendo una serie de errores que, en el pasado, en lugar de lograr la paz y la armonía, dieron con el rompimiento definitivo de los vínculos que, hasta entonces, los unían.
La prepotencia de la Organización de Estados Americanos, OEA, de la Organización de Naciones Unidas, ONU, y de muchos Estados que las conforman, que primero juzgaron y condenaron y luego trataron de averiguar qué cosa pasaba en ese país, los orilló a la situación de tener que apoyar al presidente de Costa Rica, Oscar Arias, para conducir un diálogo, tal vez por las cartas de presentación de dicho presidente, una de las personas laureadas con el Premio Nobel de la Paz.
Sin embargo, mi opinión es que Oscar Arias, al ponerse en una posición que no es la de escuchar a las partes y tratar de encontrar, con ambas, una solución, sino la de exigir sólo a una de éllas, comete los mismos errores de autoritarismo que la historia demuestran que no conducen a nada.
Hace más de 235 años, el autoritarismo llevó a los ingleses a legislar, casuísticamente, leyes punitivas en contra de los habitantes de Massachussetts, a cerrar el Puerto de Boston en un afán por dejarlos incomunicados y de matar el comercio y, por ende, a la colonia, y la historia señala que lo único que eso provocó fue la radicalización de un conflicto que pudo haberse resuelto de otra manera. Prácticamente lo mismo que sucedió en la América Hispana con el absolutismo de los borbones.
Hoy la historia tiende a repetirse. La prensa mundial ha dado en repetir las palabras del insulso y comprometido José Miguel Insulza, del cura ex guerrillero Miguel D'Escoto, secretarios generales de la OEA y la ONU, respectivamente, y de Oscar Arias: "el gobierno de facto", para referirse al de Roberto Micheletti, dando a entender al mundo, a priori, algo que la mayoría de los hondureños se empeña por todos los medios de aclarar, de hacer ver que no es así. Que no es un gobierno de facto sino un gobierno constitucional. Yo no digo que lo sea o que no lo sea. Señalo el hecho, porque me parece apropiado, por respeto a los hondureños, que quienes vemos y criticamos de lejos, seamos imparciales, y bien haríamos en referirnos a ese gobierno como "en ejercicio" o como mejor nos guste, pero no de facto.
Nosotros, en Guatemala, que ya tenemos experiencias al respecto, no habríamos aceptado que al presidente Ramiro de León Carpio, QEPD, después de haberle ganado en el Congreso de la República la elección al Dr. Arturo Herbruger Asturias para ese cargo, se hubiese insistido desde el exterior en denominarlo Presidente de facto. Y es de recordar que el Presidente Constitucional de Guatemala, Jorge Serrano Elías, otro gobernante autoritario y violador de la Constitución, no salió huyendo, sino lo sacó el Ejército de Guatemala hacia El Salvador; y que el Vicepresidente Constitucional, la persona electa por el pueblo para sustituir al Presidente de la República, Gustavo Espina Salguero, tuvo la oportunidad hasta de dirigirse al pleno del Congreso de la República en su afán por quedarse gobernando e, igualmente, no se le dejó sustituir a Serrano Elías, teniendo que salir también del país.
Los casos guatemalteco y hondureño en algo se parecen. No son iguales, pero tienen parecidas características, pero el tratamiento que se le dio a la sociedad guatemalteca, en esa oportunidad, a excepción de un embajador de un país sudamericano, fue de ACOMPAÑAMIENTO, no de condena y, mucho menos, a priori, como ha sucedido con el caso hondureño.
Las crisis políticas de las colonias que luego formaron Estados Unidos de América (1760-1776), la de Guatemala en 1993 y la de Honduras en 2009, tienen en común la pérdida de la libertad que los ciudadanos creen que les pertenece.
La libertad es un bien intangible que, en la medida que más se aprecia, más tiende a defenderse. Las colonias del norte del continente creían que tenían la libertad de discutir y aprobar, por sí mismas, lo relativo a los impuestos que se les cobrasen, y fue el Parlamento Británico, desde el otro lado del mundo, el que, por presiones del Rey y de sus ministros, insistió en decretarlo sin representación de las colonias, interpretándose el acto como una intromisión en la esfera de derechos y al ámbito de libertad de estas últimas, terminando todo en la separación.
El caso de Guatemala y de Honduras obedece a que ambos países tienen consagrados los deberes y los derechos en una Ley Suprema que se llama Constitución. Jorge Serrano y Manuel Zelaya, los dos, a su modo, no le dieron importancia a la Constitución, tampoco a la violación de la esfera de derechos y libertades de la población y, en un afán por darle trámite a su agenda personal (si asumimos que ningún presidente sudamericano ha metido mano en el asunto), les pasaron encima a las leyes, a las personas y a las instituciones de su respectivo país.
Ahora, finalizar esta entrega sin recalcar, con las irresponsables declaraciones que el presidente depuesto Manuel Zelaya otorgó a un medio de comunicación, desde Brasil, el sábado 18 de julio, en el sentido de insistir en que, de regresar a Honduras, modificaría la Constitución (y todos lo ponen entre paréntesis, "con el objetivo de buscar la reelección"), recalcar, repetimos, que el papel del presidente Oscar Arias como árbitro en este debate ha sido triste para quienes observamos cómo ha tomado partido por el bando depuesto que insiste en violar su propia Constitución. Si fuera lucha libre no sabría quién de los dos es el técnico y quién el rudo, pero si fuera futbol, con estas declaraciones tontas e inoportunas, si estuviera en los zapatos de Oscar Arias, yo le habría sacado tarjeta roja al asunto y hubiese dejado de intermediar cuando en la mesa dicen una cosa y luego, en ese alegre viaje por el mundo, se comete apología del delito por quien no sólo ocasionó la terrible crisis sino por quien debiera permanecer a la espectativa, por lo menos por respeto a su propia delegación de representantes en la mesa de diálogo. Si Oscar Arias continúa intermediando bajo estas circunstancis, perdería seriedad.
Hace semanas compartí mis temores por un baño de sangre innecesario en Honduras. Hoy, por el bien de ese querido país, me permito sugerirle a Manuel Zelaya, al irresponsable Manuel Zelaya que sólo puedo comparar con Jorge Serrano, que desista de sus intenciones; que deje de hacer llamados a la insurrección; que entienda que son sus actos los que llevaron a su país al estado de convulsión en que él y sólo él lo tiene; que si de verdad quiere a su país y a sus compatriotas, que por lo menos permita que las personas de su confianza, poniendo la cara por él ante la otra delegación y ante Oscar Arias, hagan su trabajo. Zelaya: ¡no sea tan irresponsablemente falto de seriedad!
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martes, 7 de julio de 2009
LA DOBLE MORAL DE LA OEA, DE LA HUMAN RIGHTS FOUNDATION Y DE MANUEL ZELAYA
Acabo de recibir, vía internet, esa maravillosa herramienta de la libertad y de la democracia, el texto de la renuncia de Armando Valladares, el poeta cubano que estuvo preso 22 años en las cárceles de su país, a la Human Rights Foundation, entidad a la cual pertenecen, entre otros, Garry Kasparov, Álvaro Vargas Llosa, Harry Wu, etc. No era simplemente un miembro del directorio sino el respetado "Chairman".
Para quien quiera leer esa carta histórica, el texto es el siguiente: "Mi querido Thor: La nota de HRF sobre los sucesos de Honduras no reflejan la verdad ni relatan históricamente los hechos tal y como sucedieron.. Estoy ahora en Italia, no tengo mucho tiempo para un análisis más extenso. Pero el Presidente Zelaya fue y es un traidor a la Democracia.. Fue electo engañando a sus compatriotas y cuando con ese engaño llegó al poder, giró ideológicamente y comenzó su plan para cargarse la Democracia en Honduras como lo hizo Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia y Correa lo está haciendo en Ecuador. Zelaya forma parte de la gran conspiración neocomunista que pretende apoderarse de América Latina.La estrategia ha sido la misma: llegan al poder con elecciones, después, cambian la Constitución, disuelven los parlamentos y se perpetúan en el poder y terminan declarándose marxistas, como Evo Morales.Lo que Zelaya trató de hacer para estos planes era ilegal. Quiso cambiar la Constitución para reelegirse.La Corte Suprema le advirtió que esa maniobra era inconstitucional y por lo tanto ilegal. El Congreso también le señaló que su pretensión violaba la Constitución hondureña y por lo tanto era ilegal. Con el apoyo y el dinero de un gobierno extranjero (todo el material electoral llegó desde Venezuela en un avión que envió Chávez).No obstante las advertencias de la Corte Suprema, siguió con sus planes de cargarse la Democracia en su país, donde imperaba la ley y en base a ese imperio de la Ley, la Corte Suprema le ordenó al Ejército, (que no está para defender al Presidente, sino a la Constitución, ) que arrestara y expulsara del país a Zelaya. Eso no es un golpe de Estado, no hay militares gobernando en Honduras. Mientras la OEA vio como Zelaya iba actuando ilegalmente, no dijo una palabra, cuando la Corte Suprema le advirtió era ilegal su pretensión la OEA y los que hoy se rasgan las vestiduras, contemplaban en silencio cómplice como este traidor de Zelaya trataba de hundir a su país en el totalitarismo y que se convirtiera en otra Venezuela, en otra Bolivia o en otra Cuba.La Declaración de la HRF es históricamente incorrecta, dejándose llevar por la cobarde complicidad de los que por falta de valor dejan de hacer o no se atreven a decir las cosas como son. Nada supe de que esa declaración, ni de su publicación de la cual he sabido aquí en Italia.Por esa razón, por mi desacuerdo absoluto con esa nota, renuncio de forma irrevocable a mi cargo de Chairman de Human Rigths Foundation y también a cualquier cargo en la misma ya sea de miembro del Directorio Internacional o cualquiera otro. Te ruego como Presidente que estás a cargo del quehacer diario de HRF des curso a esta renuncia mía, que yo también lo haré por mi parte.Armando Valladares".
Es curioso, porque apenas el 15 de octubre de 2008, esta misma entidad le enviaba a José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, la segunda carta protestando por su inacción ante las crecientes amenazas a la democracia y a los derechos humanos en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Paraguay. El texto de la carta lo pueden encontrar en este vínculo:
http://thehrf.org/InsulzaLetterOct17.pdf
Renuncia el valioso Armando Valladares, entonces, por la actuación, con doble moral, de la Human Rights Foundation, la misma que ellos, unos meses atrás, le señalaban al señor Insulza y a la Organización de Estados Americanos, la mismo que vengo señalando de poco seria por su tendencia a aprobar "alegres" resoluciones y, después, solamente después, enviar a su investigador favorito, Insulza, a "hacer los mates" de que investiga, cuando todos sabemos que ningún organismo va a resolver y, luego, cambiar lo resuelto tan fácilmente.
Son tremendos casos de doble moral de estas instituciones en el caso de Honduras, ya que, luego de todo lo que se ha sabido y circulado con relación a las violaciones sostenidas y reiteradas a la Constitución que el presidente Manuel Zelaya juró defender (casi nadie le pone atención a que se ha jurado defender lo que primero se viola), a las leyes, a las instituciones, a las resoluciones emanadas de los órganos jurisdiccionales, a las personas y al más elemental sentido común que defendemos en este blog, no nos explicamos cómo es posible que la OEA o cualquier otra institución que se dice defender la democracia, los derechos humanos, la libertad, no haya actuado para señalarle a Zelaya que iba en el camino equivocado y, encima, ahora condenen a todo un país.
Es doble la moral cuando utilizan los mismos argumentos para obviarlos, en un caso, y para condenar, en el otro. Y no pueden decir que hasta ahora conocen de la situación de Honduras, ya que fue precisamente en su territorio, en la ciudad de San Pedro Sula, que se reunió a debatir la Asamblea General de la OEA hace pocos meses.
Es doble la moral de Manuel Zelaya, también, cuando su canciller, la señora que él nombró para representar a Honduras, no dejó hablar en dicha Asamblea General de la OEA a la señora Hilary Clinton, Secretaria de Estado de los Estados Unidos de América, ni siquiera por pura cortesía, tan sólo porque el debate estaba ideologizado con relación al tema cubano, pero ahora que es un presidente sin país, busca una entrevista con élla en su despacho.
Ahora, si desean conocer de la doble moral del mismo Insulza, observen el vido en este vínculo:
http://www.youtube.com/watch?v=nB0fNl4uB-Y
Reitero que no defiendo Golpes de Estado. Los hondureños debieron haber puesto a funcionar sus instituciones con mayor claridad, ya que están en capacidad de hacerlo. Sin embargo, ante la realidad que se vive, lo mejor que podría pasar es que Manuel Zelaya recapacite, se dé cuenta de los errores que ha cometido, que su retorno a gobernar es imposible, como sí lo es retornar para ir a dar a la cárcel, pero eso no ayudaría a su país a sanar sus heridas. Lo mejor sería que escuche bien el ofrecimiento que le hacen de que retorne a Honduras en paz el año entrante y que claudique inmediatamente a unas aspiraciones que huelen a sacrificio y sangre de hermanos hondureños, y no tiene derecho de arriesgar a su país de esa manera, si es que lo quiere.
Para quien quiera leer esa carta histórica, el texto es el siguiente: "Mi querido Thor: La nota de HRF sobre los sucesos de Honduras no reflejan la verdad ni relatan históricamente los hechos tal y como sucedieron.. Estoy ahora en Italia, no tengo mucho tiempo para un análisis más extenso. Pero el Presidente Zelaya fue y es un traidor a la Democracia.. Fue electo engañando a sus compatriotas y cuando con ese engaño llegó al poder, giró ideológicamente y comenzó su plan para cargarse la Democracia en Honduras como lo hizo Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia y Correa lo está haciendo en Ecuador. Zelaya forma parte de la gran conspiración neocomunista que pretende apoderarse de América Latina.La estrategia ha sido la misma: llegan al poder con elecciones, después, cambian la Constitución, disuelven los parlamentos y se perpetúan en el poder y terminan declarándose marxistas, como Evo Morales.Lo que Zelaya trató de hacer para estos planes era ilegal. Quiso cambiar la Constitución para reelegirse.La Corte Suprema le advirtió que esa maniobra era inconstitucional y por lo tanto ilegal. El Congreso también le señaló que su pretensión violaba la Constitución hondureña y por lo tanto era ilegal. Con el apoyo y el dinero de un gobierno extranjero (todo el material electoral llegó desde Venezuela en un avión que envió Chávez).No obstante las advertencias de la Corte Suprema, siguió con sus planes de cargarse la Democracia en su país, donde imperaba la ley y en base a ese imperio de la Ley, la Corte Suprema le ordenó al Ejército, (que no está para defender al Presidente, sino a la Constitución, ) que arrestara y expulsara del país a Zelaya. Eso no es un golpe de Estado, no hay militares gobernando en Honduras. Mientras la OEA vio como Zelaya iba actuando ilegalmente, no dijo una palabra, cuando la Corte Suprema le advirtió era ilegal su pretensión la OEA y los que hoy se rasgan las vestiduras, contemplaban en silencio cómplice como este traidor de Zelaya trataba de hundir a su país en el totalitarismo y que se convirtiera en otra Venezuela, en otra Bolivia o en otra Cuba.La Declaración de la HRF es históricamente incorrecta, dejándose llevar por la cobarde complicidad de los que por falta de valor dejan de hacer o no se atreven a decir las cosas como son. Nada supe de que esa declaración, ni de su publicación de la cual he sabido aquí en Italia.Por esa razón, por mi desacuerdo absoluto con esa nota, renuncio de forma irrevocable a mi cargo de Chairman de Human Rigths Foundation y también a cualquier cargo en la misma ya sea de miembro del Directorio Internacional o cualquiera otro. Te ruego como Presidente que estás a cargo del quehacer diario de HRF des curso a esta renuncia mía, que yo también lo haré por mi parte.Armando Valladares".
Es curioso, porque apenas el 15 de octubre de 2008, esta misma entidad le enviaba a José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, la segunda carta protestando por su inacción ante las crecientes amenazas a la democracia y a los derechos humanos en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Paraguay. El texto de la carta lo pueden encontrar en este vínculo:
http://thehrf.org/InsulzaLetterOct17.pdf
Renuncia el valioso Armando Valladares, entonces, por la actuación, con doble moral, de la Human Rights Foundation, la misma que ellos, unos meses atrás, le señalaban al señor Insulza y a la Organización de Estados Americanos, la mismo que vengo señalando de poco seria por su tendencia a aprobar "alegres" resoluciones y, después, solamente después, enviar a su investigador favorito, Insulza, a "hacer los mates" de que investiga, cuando todos sabemos que ningún organismo va a resolver y, luego, cambiar lo resuelto tan fácilmente.
Son tremendos casos de doble moral de estas instituciones en el caso de Honduras, ya que, luego de todo lo que se ha sabido y circulado con relación a las violaciones sostenidas y reiteradas a la Constitución que el presidente Manuel Zelaya juró defender (casi nadie le pone atención a que se ha jurado defender lo que primero se viola), a las leyes, a las instituciones, a las resoluciones emanadas de los órganos jurisdiccionales, a las personas y al más elemental sentido común que defendemos en este blog, no nos explicamos cómo es posible que la OEA o cualquier otra institución que se dice defender la democracia, los derechos humanos, la libertad, no haya actuado para señalarle a Zelaya que iba en el camino equivocado y, encima, ahora condenen a todo un país.
Es doble la moral cuando utilizan los mismos argumentos para obviarlos, en un caso, y para condenar, en el otro. Y no pueden decir que hasta ahora conocen de la situación de Honduras, ya que fue precisamente en su territorio, en la ciudad de San Pedro Sula, que se reunió a debatir la Asamblea General de la OEA hace pocos meses.
Es doble la moral de Manuel Zelaya, también, cuando su canciller, la señora que él nombró para representar a Honduras, no dejó hablar en dicha Asamblea General de la OEA a la señora Hilary Clinton, Secretaria de Estado de los Estados Unidos de América, ni siquiera por pura cortesía, tan sólo porque el debate estaba ideologizado con relación al tema cubano, pero ahora que es un presidente sin país, busca una entrevista con élla en su despacho.
Ahora, si desean conocer de la doble moral del mismo Insulza, observen el vido en este vínculo:
http://www.youtube.com/watch?v=nB0fNl4uB-Y
Reitero que no defiendo Golpes de Estado. Los hondureños debieron haber puesto a funcionar sus instituciones con mayor claridad, ya que están en capacidad de hacerlo. Sin embargo, ante la realidad que se vive, lo mejor que podría pasar es que Manuel Zelaya recapacite, se dé cuenta de los errores que ha cometido, que su retorno a gobernar es imposible, como sí lo es retornar para ir a dar a la cárcel, pero eso no ayudaría a su país a sanar sus heridas. Lo mejor sería que escuche bien el ofrecimiento que le hacen de que retorne a Honduras en paz el año entrante y que claudique inmediatamente a unas aspiraciones que huelen a sacrificio y sangre de hermanos hondureños, y no tiene derecho de arriesgar a su país de esa manera, si es que lo quiere.
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